ANNUAL EN EL VERGONZOSO OLVIDO ¿MEJOR OLVIDAR A QUIENES ALLÍ MURIERON? Rafael Dávila Álvarez

ANNUAL

«Tú y yo formamos la tempestad; tú eres el viento furibundo; yo el mar tranquilo. Tú llegas y soplas irritado; yo me agito, me revuelvo y estallo en espuma. Ya tienes ahí la borrasca; pero entre tú y yo hay una diferencia; que yo, como el mar, jamás me salgo de mi sitio, y tú, como el viento, jamás estás en el tuyo».

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El Raisuni

El Raisuni, descendiente del profeta Mahoma y máxima autoridad en la Yebala hablaba así al Coronel don Manuel Fernández Silvestre. Era el año 1913.

No tardó mucho en estallar la tempestad. Fue en la sequedad blanca de un mar de cal, una fosa áspera y salada prohibida a cualquier brisa que osase escalar por las colinas que del Mediterráneo la ocultaban: Annual. ¿Quién se acuerda?

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El General Manuel Fernández Silvestre

El 14 de febrero de 1920 tomó posesión del mando de la Comandancia General de Melilla el General de División del Arma de Caballería don Manuel Fernández Silvestre. Recién llegado hizo un recorrido de inspección por el territorio. Desde la posición de Ishafen, principal campamento en la guerra del Kert, dijo señalando al Monte Mauro:

«¡Qué hermosa posición! Ahí tenemos que ir».

El jefe de la Sección de Campaña respondió con preocupación.

Hay que envolver el Mauro, no podemos afrontarlo de frente.

¿Cómo que no?, contestó airado el General.

Diez meses más tarde, el 11 de diciembre, a las doce horas, era izada la Bandera de España en el Monte Mauro. Sus alturas eran el símbolo de la intransigencia, allí se encontraba el foco de la rebelión y todos soñaban con llegar a su cumbre. Dominado el Mauro por la pericia de la táctica, la maniobra y el envolvimiento, al General le sabe a poco y quiere subir a su más elevada cresta. La ascensión es dura. No todos están capacitados para llegar a lo más alto. A sus pies el indomable Rif parece dominado. Desde allí toda altura queda humillada. En la cúspide no caben todos pero están los jeques e indígenas de la zona:

«debemos dar al olvido el pasado, para que vivan como viven los guelayas, leales amigos de España […]. Se ha terminado la guerra y somos hermanos…».

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No todos están capacitados para llegar a lo más alto.

Éxito sin precedentes en Marruecos, sometidas las cabilas de Beni-Ulixech y de Beni-Said. Los moros entregan el cañón de la tragedia de Busicut, cerca de Alhucemas, donde los bocoias ayudados por los beniurriagueles en junio de 1913, asaltaron al cañonero «General Concha» cuando embarrancó a causa de la niebla. Oculto en un monte cercano, con él hacían fuego en 1914 sobre la posición de Ishafen.

Un punto de atención del trompeta del Alcántara pone a todos de pie en torno al reducto mientras suenan los acordes del Himno Nacional.

El General Silvestre queda subyugado y aislado en su horizonte: en la lejanía cree distinguir Alhucemas. La tentación. Todo parece al alcance de la mano.

Felicitaciones, homenajes, vibrante alocución del General, en español y en árabe, a sus tropas y a los jefes de las cabilas, en la llamada «Fiesta Militar» del 17 de diciembre.

Y el Rey.

«S.M. El Rey me ordena desde Mudela que felicite efusivamente a VE. y al brillante Ejército a su órdenes [… ] y le saludo con el mayor afecto. Dato».

Todas las fuerzas disponibles quedan embebidas en la campaña. No era posible pensar en realizar nuevas operaciones militares. Se había rebasado el límite de elasticidad de las fuerzas del territorio.

Mi General no tenemos fuerzas ni elementos.

Dice el Jefe de la Sección de Campaña

Me sobran fuerzas…

Contesta el impulsivo General.

Desde la Sección de Campaña del Estado Mayor solo se contempla ir a Sidi Hoseim y establecer posición en Afrau, para lo que se tiene el beneplácito de los indígenas, y abrirse al mar controlando el tráfico marítimo evitando así el contrabando y dando la sensación de dominio de la zona ante Europa y las cabilas. El resto del esfuerzo debe limitarse a consolidar lo conquistado. No hay medios ni elementos, faltan caminos… Se licencia el reemplazo de 1917.

Alguien, al margen de su Estado Mayor, asesora al General y lo hace basado en dudosas confidencias. Es propicio a ello dada su bondad, carácter impulsivo y sus decisiones poco meditadas fruto de sus prontos.

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El General Silvestre con su Estado Mayor ven el emplazamiento de Annual

Como consecuencia se ocupa Annual en contra de la opinión de la Sección de Campaña del Estado Mayor. Era el mes de enero del año 1921. El preludio de la tempestad.

La cara de asombro y extrañeza del Jefe de la Sección de Campaña al llegar a Annual hace que el General Silvestre le pregunte.

¿Qué tiene que decir ahora?

Mi General, a mi no se me han puesto los pelos de punta, porque no los tengo, pero me ha salido pelo a través de la calva […], esta posición va a ser una preocupación constante, es un quebradero enorme.

Ahora es necesario operar cuanto antes, con urgencia hay que ocupar Sidi-Dris y establecer posición intermedia en Talilit.

El día que se ocupó Sidi-Dris el caíd de la cabila de Beni Said, Kaddur Namar, dice al General Silvestre:

«General, el día que vayas sobre Beni-Urriaguel yo iré a vanguardia llevando mil fusiles; ahora te digo una cosa: vas muy bien, pero no pases todavía el río. Déjalos, que ellos se destrozarán y con el tiempo va a madurar el fruto y no vas a tener más que alargar la mano para cogerlo».

Desde ese instante Annual es un callejón sin salida, una trampa para un General que arrastra hacia ella a su ejército. Todo indicaba hacer caso a la Sección de Campaña del EM. y no operar. Consolidar posiciones, arreglar y hacer caminos nuevos. Son necesarios más medios, comunicaciones, dinero y soldados.

Nadie quiso escuchar. Annual: el equivocado y precipitado camino hacia Alhucemas. Empieza la tormenta.

Abarrán será el primer trueno. Arderá el Rif. Después vendrán Sidi- Dris, el Igueriben… y Annual.

Es la historia. ¿Quién se acuerda?

El Rif duerme mientras alimenta su memoria.

Miramos al norte como futuro, ocultamos el sur como pasado. El mar y el viento se necesitan, ninguno es más fuerte ni poderoso, conviven en intercambio necesario. Nadie es más que el otro, ni siquiera más fértil.

El Rif, tierra áspera y salada. Escondida bajo el sol y la noche, no se deja ver por cualquiera. Solo la penetra quien la vigila y la entiende porque vive sus entrañas de humilde pero brava pobreza. Es la única condición que impone para amarla y entenderla.

¡Déjame de ríos, de barcos

y de paseos por Santiponce!

La mata de albahaca que hay en mi casa

es para mí más preciosa que el paraíso.

(Poeta y guerrero anónimo siglo XIII)

El paisaje te hace poeta. En guerrero te convierten sus consecuencias.

 

LOS OFICIALES DE IGUERIBEN MUEREN PERO NO SE RINDEN (II)

El comandante Villar, jefe del sector del Kert de la Policía Indígena, entra en el despacho del Jefe de la Sección de Campaña

– «Vengo mi teniente coronel a que me dé instrucciones».

– «¿Qué instrucciones? ¿A qué se refiere usted?».

– «A la ocupación de Abarrán».

– «¡Pero si no sé ni una palabra de eso!».

– «¿No está usted enterado?».

Después de una conversación con el comandante Villar el general Silvestre decide ocupar Abarrán. Una operación en la que, sin rigor táctico alguno, sin pensar en sus consecuencias, basada en tendenciosas informaciones, dispone que Abarrán se ocupe por la Policía. ¿Los Tensamán van a regalar la posición?

«…un comandante de huevos».

Cada palmo de terreno esconde una traición y pone en peligro la vida de muchos hombres. Algunos no lo aprenderán hasta que les cueste la suya. Duro y cruel aprendizaje que acaba con los héroes y con la moral de cualquier ejército.

De nuevo hay que asesorar con firmeza y lealtad, sin falsedades ni improvisaciones.

– «Mi general, vengo a promover una queja. No sabía una palabra de la ocupación de Abarrán. Si quiere ir a Abarrán hágalo por operación militar…».

– «Ya está decidido […] yo tengo en la Policía un comandante de huevos y quiero explotarlos, y él me va a dar Abarrán».

Tres mil beniurriagueles esperan en la harca cercana, el terreno es movido y sin piedras. No hay agua.

A las 0530 del día 1 de junio de 1921 es coronado el monte Abarrán por la columna del comandante Villar, 1461 hombres y 485 cabezas de ganado. La marcha fue penosa y de sumo peligro. 084La cola de la columna llegaría dos horas después de la cabeza. A las 1100, con irresponsable precipitación, se retiró la columna dejando en la posición unos 250 hombres de los cuales 200 eran nativos. A última hora, cuando se está replegando, recibe Villar la orden del general de dejar en la posición, además de la artillería, una compañía de ametralladoras. Será tarde, la precipitación hace que ya no haya vuelta atrás. El enemigo, que vigila cada movimiento, está ya encima.

Abarrán, atacado y traicionado, caerá el mismo día de su ocupación. Todos sus oficiales mueren heroicamente. Defendieron algo más que aquel inútil palmo de terreno, defendieron su honor ante la muerte, y la incompetencia de su retaguardia. El capitán Salafranca es el jefe y cae al frente de sus hombres, héroe laureado al ejemplo. El laureado teniente de Artillería Diego Flomesta Moya muere martirizado en el cautiverio por negarse a enseñar a los moros el manejo de las piezas de artillería. Capitán Huelva, teniente Camino, Fernández, Reyes… Haidra, el oficial moro de la compañía de Salafranca, que descargó su pistola sobre el adversario y con el último cartucho se mató antes de rendirse.

La sequedad del momento ha quedado empapada de sangre española. El Rif guerrero respeta la historia y a los hombres que mueren con honor. Los traidores seguirán vivos deambulando.

¿Quién duda del valor de aquellos soldados?

El enemigo sabe maniobrar, conoce la táctica de los riscos y el monte bajo, la emboscada de la sobriedad y la paciencia. No se le ve hasta el último momento. Le gusta transmitir terror, con el que tantea a su adversario. Cuando surge un punto débil ataca, siempre desde lejos, hasta que cae sobre ti por donde no le esperas. Si dudas por miedo tu miedo acaba contigo antes de morir. Es la peor muerte. En este indomable paisaje, siempre igual, siempre distinto, no hay mejor arma que el valor.AFR_Lazaro_BYN_MorosEnElGuruguAgosto1921

Es 2 de junio y se acaba de perder Abarrán. El enemigo busca el flanco y ataca la posición de Sidi-Dris. La harca está formada por las cabilas de Beni Urriaguel, Bocoya y Tensaman. Sidi-Dris tiene buenas condiciones de defensa, cuenta con elementos y el apoyo del cañonero Laya.

Se desencadena un feroz ataque que no detiene ni el elevado número de bajas rifeñas, que supera las trescientas. Es tan duro el combate que el cañonero Laya manda refuerzos al mando de los alféreces de navío José Lazaga y Pedro Pérez de Guzmán, que toma el mando de la batería al ser herido el teniente Galán. Al amanecer del día tres era socorrida Sidi-Dris. El enemigo ceja en su empeño al ver la defensa heroica de aquellos hombres. Tiene las de perder y se retira a los montes. Ha sido un cara a cara sin traiciones, un enfrentamiento donde el ejemplo de valor ha sido una constante arenga a lo largo del combate. Lo encabeza el comandante Benítez, jefe de la posición, con el teniente de artillería José Galán y los marinos del Laya.

La tempestad ha comenzado y nadie oye sus primeros truenos.

Día 5 de junio. El general Silvestre conferencia con el Alto Comisario, general Berenguer, en el buque «Princesa de Asturias», frente a Sidi-Dris. Cambio de impresiones. Conclusiones equivocadas. Aquella es una tierra que distorsiona la realidad.

Lo resume el telegrama del Alto Comisario al ministro de la Guerra:

«Comandante General considera situación restablecida […], todo esto no es inquietante por ahora».

«Como noticias prensa y particulares hacen sucesos Melilla por su exageración ha podido ocasionar inquietud […]. Estimo puede considerarse situación casi restablecida y que actualmente nada ofrece que pueda ocasionar la menor alarma ni inquietud, quedando en ampliar más informes por carta».

7 de junio de 1921. Se ocupa la posición de Igueriben. Conjugaba su acción con las de Izumar, Annual y Buimeyan. Quedó fortificada y guarnecida por dos compañías de fusiles, una de ametralladoras y una batería ligera. La aguada a tres kilómetros a su retaguardia y dentro de su campo de acción. Aprovisionada para ocho días en víveres y agua.

El 14 Igueriben comunica que grandes núcleos de hasta trescientos hombres tratan de envolver la posición. El 16 los indígenas ocupan la cercana Loma de los Árboles. Hostilizan también el campamento de Annual. El 29 las hogueras delatan llamada general a los rifeños. Se repite los días 7 y 8 de julio. Abd-el-Krim trabaja activamente para sumar contingentes a la harca. Se reúne con ellos en el Amesauro, unos tres mil beniurriagueles. La Comandancia de Melilla no estima la existencia de peligro inminente.

Desde el amanecer del día 17 de julio el Igueriben está asediado por la harca de Abd-el-Krim.

Un convoy de auxilio, y otro, y otro… Comandante Romero López, capitán Cebollino von Lindeman, teniente Nougués, capitán Zappino…, héroes que no buscan defender un trozo de tierra sino un trozo de ellos mismos: sus compañeros del Igueriben. Como en Abarrán, los héroes del Igueriben defienden su honor ante la muerte, el de todo un ejército, incluso la incompetencia de su retaguardia. ¿Quién duda del valor de aquellos soldados?

Hay más rifeños que piedras… y nuestras bajas se multiplican. ¡Ay! ¡El espíritu de las tropas!

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La Posición del Igueriben

Hay momentos en que uno se siente atrozmente tentado a asomarse a la trinchera para morir acribillado por los disparos del enemigo. En esos momentos lo heroico es cumplir con tu deber, seguir combatiendo hasta el final: como los del Igueriben. Annual espera, solo eso, espera desesperadamente, incomprensiblemente.

¡Parece mentira! ¡¿Como es posible que nadie les libere del asedio y de la sed?! El miedo es un veneno cuyo síntoma principal es la indecisión que paraliza la mente. Es tan contagioso que puede infectar a todo un ejército. Un veneno más rápido que el de la cobra.

Posición del Igueriben, 21 de julio de 1921. El comandante Benítez, héroe de Sidi-Dris, ahora jefe en el Igueriben, tiene que convertirse de nuevo en héroe. Simplemente tiene que cumplir con su deber. Es un soldado. ¡¡¡Fuego sobre nosotros!!!

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El héroe del Igueriben Comandante Benítez

«Solo quedan doce cargas de cañón, que empezamos a disparar para rechazar el asalto. Contadlas y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros, pues moros y españoles estaremos envueltos en la posición».

«Los de Igueriben mueren pero no se rinden».

Un comandante se levanta ante la muerte. Es el ejemplo, él solo es todo un ejército. Poco antes de morir manda un mensaje inquietante. El destinatario parece que no es nadie. No quedan soldados. La retaguardia tampoco escucha. Quizá habla otro idioma. La historia, avergonzada, se hará eco de ello:

«Parece mentira que dejéis morir a vuestros hermanos, a un puñado de españoles que han sabido sacrificarse delante de vosotros».

No abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos. El comandante Benítez escribe el espíritu más bello del Credo de la Legión, el del compañerismo. Se inspirará en él el teniente coronel Millán-Astray. Pero los destinatarios no lo entienden. Sí, hasta perecer todos, por honor. Cuando llega el momento si no lo cumples quedas avergonzado. Para siempre.

Después de la muerte llegaron los porqués.

Nadie impidió que la harca, desafiante, se concentrase desde el día 12 ante el Igueriben. Se solicitó desde la posición, que los tenían a la vista, cañonearlos y no se permitió. ¿Por qué?

No se reaccionó ante la inusitada concentración de fuerzas enemigas, su fortaleza, agresividad y amenazante actitud. Se observó, con inexplicable pasividad, como la harca construía trincheras frente a la posición. ¿Por qué?

Estaba previsto, ordenado, la ocupación permanente de la Loma de los Árboles desde el primer momento. Esta posición estaba batida desde la de Igueriben y tenía aguada. ¿Por qué no se hizo?

No se socorrió a la posición desde el primer día que fue atacada. ¿Por qué?

Se escondió o no se supo valorar la cruda realidad, material y moral, de las fuerzas de Annual. ¿Por qué?

Decisiones tardías, contradictorias, impulsivas, ausencia de reservas, perdida del espíritu de combate… ¿Por qué?

A primeros de mayo el general Silvestre viaja a la Península. Asiste en Valladolid a la colocación de la primera piedra de la Academia de Caballería y a la entrega del nuevo estandarte.

– «Lo mismo me da no operar; bastante he hecho», dice al llegar a la Península. A su regreso a Melilla repetía sin cesar:

– «Tengo que operar; quiero operar».

¿Por qué?

El Igueriben se ocupó para proteger Annual. Sus soldados lo defendieron hasta la muerte, con heroico valor, pero se sintieron abandonados. Annual, posición equivocada, no estuvo a la altura, ni supo defender ni defenderse. Sed de honor, seca la fuente del valor. Analfabetos de la táctica y la moral.

Desde la ocupación del Mauro hasta que cae el Igueriben han sucedido muchas cosas. Está a punto de ocurrir la decisiva. En la Península no se enteran, no quieren sobresaltos. La tormenta es una tempestad que aún hoy resuena desde el pasado. Está escrito en Annual, Monte Arruit, Melilla, el Rif y Yebala. Conviene ni confundir ni olvidar aquellos sonidos… que no se apagan. Leer el lenguaje de los truenos.

«¡Oh profeta, excita los creyentes al combate! Veinte hombres tuyos aniquilarán a doscientos infieles…».

ANNUAL 1921. UNA FUERZA QUE SE RINDE ESTÁ DESHONRADA. SU JEFE ES EL RESPONSABLE

«Queda prohibido replegarse o rendirse bajo pretexto de estar desbordado, envuelto, sin municiones o por ver retirarse a unidades o fracciones próximas.

Una fuerza que se rinde sin haber agotado todos los medios de defensa, está deshonrada, y su jefe es el responsable».

El Rif es una tierra hostil donde se sobrevive con paciencia, se conoce cada signo del paisaje y se aprende leyendo en los rostros de los hombres. Se vive a la vez que se acecha. El guerrero interpreta las palabras y los gestos, cada movimiento, y automáticamente los procesa en su memoria del tiempo. Cualquier síntoma se analiza y cualquier debilidad se aprovecha. Su intención, siempre, intimidar a la pieza, buscar su fragilidad.

En Abarrán el enemigo empujó la puerta y esta cedió. Al entrar en el Igueriben nadie respondió; pudo comprobar la debilidad de su retaguardia. El edificio ya estaba en ruinas: Annual. El enemigo buscó su pieza. El trofeo era «un general de huevos».

Las órdenes y las no órdenes condujeron a la desmoralización. Se impuso el miedo. Un ejército no es un número de hombres armados. Es mando y disciplina. Si falla cualquiera de las dos, deja de ser un ejército. Las consecuencias son peores que una derrota, son una deshonra.30cr3p3

No son razones de índole material las que llevan al sacrificio. Estar convencidos de que se lucha por una causa justa ha sido históricamente para los soldados su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra. El honor y la honra siempre han sido sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados. Cuando no se lucha con convicciones morales, cuando cada uno va a lo suyo y no hay una referencia a seguir, un ejemplo a imitar y una disciplina moral que cumplir, solo se lucha por salvar la vida y ese es el momento a partir del cual se empieza a perder la moral, el combate y la vida. Camaradería y fraternidad, disciplina, instrucción, adiestramiento, pero sobre todo mando, acción de mando. Concebir, decidir, preparar y dirigir. Decidir: exclusiva responsabilidad del mando. Sus consecuencias también.

Por la falta de un clavo fue que la herradura se perdió.

Por la falta de un General fue que la batalla se perdió.

Todo se vino abajo.

«…y con ser desastrosa la situación que le pinto de recursos materiales, lo es mucho más la moral que se ha perdido en casi todos los restos de este ejército. La moral de la tropa es tan deprimida que no me comprometo a operar. No se trata de reforzar un ejército con elementos nuevos, sino de crear un ejército».

El general Berenguer, en carta al ministro de la guerra, describe así la situación que se encuentra al llegar a Melilla después del desastre.

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SM el Rey Don Juan Carlos I impone la corbata de la Orden Laureada de San Fernando al Estandarte del Regimiento Alcántara .

Nos seguimos preguntando el porqué. Pocos. La mayoría ni sabe ni le interesa. Algunos incluso miran para otro lado. Recientemente con tristeza vimos la lucha partidista para la concesión de la Laureada de San Fernando al Regimiento de Cazadores de Caballería Alcántara por su heroica actuación en la retirada. Al fin su concesión llegó gracias a la voluntad de SM el Rey Juan Carlos I, el cambio de gobierno y el decidido apoyo de alguno de sus miembros.

¿Por qué se produjo el desastre? El Jefe de la Sección de Campaña lo dejó escrito:

«Habíase realizado un esfuerzo colosal, con unos resultados verdaderamente grandiosos; pero precisaba una ráfaga de quietud y cachaza y habilidad para consolidarlo y quebrantar el frente.

La situación de la zona era buena, no se había llegado a nuestro establecimiento engendrando odios; al contrario, se logró un prestigio de guerreros y caballeros […]. Vino lo de Abarrán … Lo que ocurrió después fue fruto de la ineptitud, seguida de incomprensible e inexplicable aturdimiento generador de lo que sonroja…

Se llegará a recuperar el territorio perdido […], pero los efectos conseguidos tardarán mucho tiempo en volver a aparecer, para contrarrestar los sedimentos de los odios producidos y mientras estos subsistan el problema seguirá agudizado».

Duro, incomprensible para muchos, el oficio de soldado. Ser la mejor infantería del mundo no se gana de farol…

Esta es una historia áspera y amarga pero jamás para avergonzarse. El oficio de soldado es tan duro como humano. De la historia se aprende y conocerla, sin mitos ni intereses espurios, te redime de los errores. Es la única forma de no volver a cometerlos.

Primero fue Abarrán, «algo sin importancia», después… el desastre.

Conviene saber leer los signos de los tiempos y los rostros de los hombres. Cualquier pequeño detalle tiene su importancia.

Puede ser que volvamos a pisar más fosas como Annual. Quizá ya estemos metidos en alguna. El riesgo no está solo en el escenario, sino fundamentalmente en el honor y la honra.

«Una fuerza que se rinde sin haber agotado todos los medios de defensa, está deshonrada, y su jefe es el responsable».

Hay muchas formas de rendirse. Ninguna es buena. Para un soldado todas son una deshonra.

General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

 

CONSUMADA LA TRAICIÓN ‹‹Al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros››. Empiecen a contar… Esto, hoy, es España General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estamos rodeados. El fuego es tenaz, preciso y mortal. Alguno pierde la moral. Pero los del Igueriben mueren pero no se rinden.

Son muchas las gestas protagonizadas por nuestros soldados a lo largo de la historia, pero si hay alguna que me estremece es la protagonizada por unos humildes y bravos soldados en las entrañas del Rif en 1921. Para mí ha sido el comportamiento a seguir, la guía del espíritu militar que dictó aquel viejo soldado de Flandes: Aquí la más principal hazaña es obedecer…, y que quedó refrendada en el Credo legionario: Cumplirá su deber obedecerá hasta morir. Los tiempos cambian, pero no el espíritu y la actitud. ¡Tantos soldados españoles muertos!, en misiones que llaman de paz para acallar las conciencias de tanta retaguardia cobardona y falsa. Luchando hasta el último suspiro, defendiéndose como pueden, sin abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos. Es el Igueriben de cada día. Es la exigencia máxima, entregarlo todo: cuando la enseñanza culmina con el ejemplo. Una dureza insoportable que incluso muerto sabes que será así: Os merecéis todo, pero no se os dará nada. A pesar de todo, y a pesar de todos los que no entienden tanto valor y honor, seguirá habiendo soldados como los que murieron en el Igueriben. Los sigue habiendo; los tenemos a nuestro lado, cada día.

Cada vez que llega este mes de julio no puedo olvidar lo que dejamos en el Rif hace ya casi cien años. Y con ello me viene el recuerdo de la distancia que separa al heroísmo obediente, de los salones indecentes de donde surgen las negociaciones y traiciones a la Patria, la que con su vida defienden sus soldados como han jurado besando su Bandera. Lo malo es que estas cosas que les cuento suenan a decimonónicas prédicas, discursos vehementes y anticuados. ¿Es que está de moda la traición?

La traición se gesta en los diálogos ocultos de espaldas a los que ocupan las posiciones más avanzadas. La traición se gesta con vergonzosas arengas que se preparan con la sibilina idea de contentar al que aún cree en la honorabilidad; que ya no existe. La traición se gesta en la intimidad del soberbio que meticulosamente prepara su plan para contentar a todos mientras el único que queda contento es él con su mentira.

La traición se gesta jurando o prometiendo y a la vez no sintiendo, no comprometiendo ni lo uno ni lo otro. La traición se gesta cuando no te has ganado el mando, sino que te lo ha cedido el mismísimo enemigo. La traición se gesta cuando abandonas a los que te defienden contra todo, sin medios ni moral, a pesar de no creerte, de saberse engañados, de saber que están mandados por quien les lleva a la entrega y a la traición.

Porque es traición que los tuyos griten: ‹‹Solo quedan doce cargas de cañón que empezaremos a disparar para rechazar el asalto. Contadlas y al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros; el enemigo está dentro de la posición››. Y hacer caso omiso a la ley del honor.

Hoy asistimos a la escenificación de la traición. Desde el Igueriben claman. No hay recuerdo para los que defienden España, no hay un hueco para ellos, no hay razón para su defensa. Morirán todos. Esto, hoy, es España.

Consumada la traición.

‹‹Al duodécimo disparo, fuego sobre nosotros››. Empiecen a contar.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

11 julio 2018

Annual 1921

Los oficiales del Igueriben mueren, pero no se rinden

 Una fuerza que se rinde está deshonrada…

 

MUERTE DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA JEFE DE LA LEGIÓN. 1923-2018 (LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No todos los jefes de la Legión han tenido el honor de morir al frente de sus legionarios. Solo uno: Rafael Valenzuela y Urzaiz.

<<A vuestro frente ha caído uno de mis mejores soldados. Guardad siempre su gloriosa memoria>>. (Alfonso, Rey)

Tizzi Azza fue ocupada en octubre de 1922. Posición inútil para aumentar o reforzar una línea, pero inmejorable para avanzar, siendo peligroso mantenerla si no se avanzaba. Era la opinión militar que insistía: <<Mientras no se castigue a los moros por su salvajismo del año 21 no podrá haber paz en Marruecos, pese a todas las ilusiones que se quieran forjar los pacifistas, la realidad se impondrá>>.

Se impuso. El dinero del rescate de los prisioneros de Monte Arruit, mucho mayor que el acordado, les sirvió a los rifeños de Abd el Krim para rearmarse y seguir con mayor ferocidad su lucha contra España. Estuvo a punto de ocurrir otro desastre como el de Annual. La sangre de los Regulares y legionarios lo evitó. Un acto de heroísmo que nunca debemos olvidar. Hoy podríamos estar contando otra trágica historia que evitaron hombres como Valenzuela.

Tizi Azza

Tizzi Azza era la línea avanzada de las posiciones alcanzadas durante la reconquista del territorio perdido en 1921. La detención de las operaciones amenazaba el territorio, no había retirada, pero tampoco movimiento ni claridad en los avances a realizar. Una parálisis que animó al enemigo; era su momento. La calma predecesora de la tempestad.

Millán-Astray había dejado la Legión y solicitado el retiro, por << el divorcio existente  entre los que pelean y los que politiquean>>, como dijo refiriéndose a las Juntas de Defensa que se oponían a los ascensos por méritos de guerra, algo inasumible para una fuerza como la Legión.

Le sustituye Valenzuela, un caballero en el que la aristocracia era su comportamiento, ejemplo de vida como poco tardaría en demostrar en la Legión frente a sus legionarios en combate. No había un jefe como él para el mando de la Legión en aquellos momentos convulsos.

En mayo de 1923 las harkas rifeñas empiezan a hostigar la línea avanzada de las tropas españolas. Las posiciones se encuentran en enclaves aptos como decíamos para el avance, como bases de partida, pero eran de difícil apoyo y suministro en situación defensiva y prolongada. Cada convoy de apoyo se convertía en una auténtica batalla a vida o muerte. La sombra del Igueriben, de Annual, empezaba a recorrer el pensamiento del mando que no admite ya echar marcha atrás en un repliegue que podría traer las mismas trágicas consecuencias que Annual.

La tumba donde reposan los restos del TCOL.. Valenzuela, Jefe de la Legión

Valenzuela está en Madrid organizando la entrega de la Bandera a la Legión. Una unidad de la Legión se encuentra ya en Algeciras para asistir al acto. Todos regresan urgentemente al grito de ¡A mí la Legión! La situación lo requiere. El día 4 de junio de 1923 el teniente coronel Valenzuela está ya al frente de sus banderas, deseoso de entrar en combate. <<Mañana entrará el convoy en Tizzi Azza o moriremos todos, porque nuestra raza no ha muerto aún>>. Los legionarios no necesitan más arengas. Su Jefe en cabeza, con ellos, cuando saben que van a morir todos. Se inicia el combate. De los más duros en los que la Legión ha participado. Nadie da un paso atrás. Llueve plomo en el ataque. El coronel de la columna, Gómez Morato, ordena al cornetín toque de paso de ataque general. Cuando más rudo era el fuego y la pelea más brava, el teniente coronel Valenzuela da orden de ataque a su cornetín: ¡Paso de ataque para La Legión! Es la llamada a la muerte, suena la contraseña que invita al abrazo mortal, ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir! Nunca ha sonado tan clara. Es el momento legionario que este Cuerpo recién fundado necesita: la confirmación. Cae el jefe de la Legión, muere todo el que se acerca a recoger su cuerpo, mueren sus escoltas, la muerte recorre el barranco de Iguermisen, con la victoria se lleva el alma de los más bravos legionarios: Valenzuela, Casaux, Sanz Perea, Sendra, Suvirán, González, setenta legionarios encabezados por su jefe. Han vencido. Una lista de revista para el cielo inmortal de los hombres que salvaron el honor de España mientras en la retaguardia discutían que si esto o lo otro. Todavía sin bandera con la que cubrirlos, hubo que esperar en la frialdad del barranco, entre los sonidos imperceptibles del dolor de la noche, a que las luces del alba reflejasen en el cielo de España la imagen de aquellos hombres que se mantuvieron, con feroz dolor y amor a España, en aquel lejano barranco donde seguramente nada hacían ni nada ganaban que no fuese mantener el honor de la Legión y el de España. Habían vencido, la victoria ha costado mucha sangre legionaria. Lo sabían. Otros dudaban. Los de siempre. Ya no hay la más mínima duda de que la Legión combate como pregona su Credo, que morir en el combate es el mayor honor. Gritan ya por su Bandera que a este ritmo se teñirá de rojo hasta el asta. Rojo de sangre derramada por sus dorados soldados, los que más brillan en las calcinadas tierras africanas.

La Bandera de la Legión

Vuela desde Tizzi Azza hasta los más lejanos rincones de España el nombre: los legionarios, Valenzuela, la Legión. Nunca ya podrán retroceder, es la inconfundible voz que marcará la forma de ser de un Cuerpo que se ha hecho entre pólvora y muerte, entre honor y valor, y que solo responde a su contraseña: ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir!

Pero no tenían Bandera. Lejos de su Patria. Solo sabían que obedecer era morir, que estaban para cumplir, sin hacer preguntas que no tienen respuesta. Nunca la tendrán. La grandeza del deber cumplido tiene estas cosas, para el que cumple, junto a la tragedia del que debe dar respuesta que no tiene. Cada uno muere con lo que le corresponde, no hay reproches en los que se han batido con honor y valor. En la retaguardia cada cual verá y analizará su responsabilidad. La Legión solo pide responsabilidad ante el enemigo.

Han pasado 95 años. Camino del Centenario la grandeza de la Legión no sería la misma sin el mando y ejemplo de un jefe como el teniente coronel Valenzuela.

<<Colocándose a la cabeza de sus legionarios les arengó y dando vivas a España, al Rey y a la Legión y con la pistola en la mano se lanzó el primero al asalto, siguiéndole sus fuerzas, alcanzando así heroica y gloriosa muerte ante las filas enemigas de cinco balazos>>.

Legionarios: Quien esto no lo entienda y vibre como si en el barranco de Iguermisen estuviera, quien no entienda que ese lugar sagrado para la Legión es el ejemplo de lo que proclama su Credo, quien hoy no eleve su mirada al cielo legionario, lleno de héroes auténticos, de carne y hueso, almas de su Credo, quien no sueñe con ser parte de ellos, quien hoy no rece, y los recuerde, no es legionario. Cada uno será lo que quiera, nada importa su vida anterior, pero formar bandera, el más alto honor, solo se cumple teniendo el heroísmo como meta, que es el cumplimiento diario, sencillo, desinteresado y sublime. Cuesta casi más que morir, pero ahí está grabado a sangre y fuego: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir. Vivir y morir por España y la Legión. Como lo hizo Valenzuela y sus legionarios hace hoy 95 años.

<<A vuestro frente ha caído uno de mis mejores soldados. Guardad siempre su gloriosa memoria>>.

Al fin llegó la añorada Bandera que hoy cubre sus heroicos cuerpos.

La Legión ya tiene Bandera teñida con la sangre de sus legionarios. El último trazo de sus colores, el tono más vistoso, el que la distingue del resto, tiene nombre: color Valenzuela, nobleza legionaria.

Un lector de este blog, catedrático de la Universidad de Granada, me decía hace unos días: «Cuando se exige tanto, entregarlo todo, la enseñanza culmina con el ejemplo«.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez. Jefe de la Legión de 2001 a 2004

4 junio 2018

Blog: generaldavila.com

 

EFEMÉRIDE SEMANA DEL 17 AL 24 DE JULIO CAMPAÑA DE MARRUECOS. ATAQUE A MELILLA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

1921 Desembarco en Melilla

El 17 de julio de 1921 Abd El-Krim, con el apoyo de las kábilas de Beni Urriaguel, Tensaman, Ammart, Beni-Tuzi, Guezmaya, Tarquist y Ketama, lanza un ataque por sorpresa a lo largo de todas las líneas españolas de la zona oriental, iniciando así una ofensiva que le llevará, en pocos días, tras aniquilar las guarniciones de Igueriben y Annual y aislar a las de Zeluan y Monte Arruit, a las mismas puertas de Melilla.

La situación de Melilla se hará angustiosa y obligará al Alto Comisario a paralizar las operaciones de la zona occidental y a enviar unidades de refuerzo en su auxilio.

Esta situación traerá consigo que la I y II Banderas del Tercio, operen y se ubiquen definitivamente en la zona de Melilla.

Las primeras tropas en llegar a Melilla son las del segundo Batallón del Regimiento 71 de ‹‹La Corona›› de guarnición en Almería al mando del Teniente Coronel D. Eduardo Barrera Bau, que lo hicieron el 24 de julio a las ocho de la mañana. Ese mismo día y después de una dura marcha, realizan la travesía en barco desde Ceuta la I y II Banderas de la Legión al mando del teniente coronel Millán-Astray junto a dos Tabores de Regulares al mando del teniente coronel González Tablas.

Así se pronunciaba la prensa en aquellos momentos:

Hoy a primera hora de la mañana llegó el Isla de Menorca, procedente de Almería, un Batallón del Regimiento de La Corona, que fue recibido con gran entusiasmo por el público que llenaba los muelles. El Teniente Coronel que manda las tropas arengó a los soldados dando vítores, que se repitieron entusiásticamente en todo el trayecto hasta el cuartel”

“A la una de la tarde entró en el Ciudad de Cádiz, con dos Banderas de los Tercios de Extranjeros (10 compañías, 2 de ellas con ametralladoras). En tanto que el barco maniobraba para atracar, los legionarios, desde cubierta y desde las jarcias y palos, prorrumpieron en vítores a Melilla y a España, vivas que promovieron delirante entusiasmo en el gentío apiñado en el puerto y en las murallas. Desembarcada la fuerza, su jefe, el TCOL. Millán Astray pronunció una arenga diciendo, en síntesis que los legionarios vienen de la primera línea de Tetuán y sabrán demostrar aquí ser soldados valientes y arrojados. Hubo muchos vivas, y el entusiasmo se desbordó en proporciones indescriptibles cuando los legionarios desfilaron entonando a toda voz su himno y con aire verdaderamente marcial”.

Melilla estaba salvada. Hubo que derramar mucha sangre.

Pronto se cumplen los cien años de aquellos terribles sucesos.

Es el momento de comenzar los preparativos para conmemorar los actos en recuerdo de cuantos en la Campaña de Marruecos dieron su vida y murieron con el nombre de España en sus labios.

Monte Arruit

No puede quedar en el olvido.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

17 julio 2017