XXX ANIVERSARIO DE LA LEGIÓN: “FUNDÉ LA LEGIÓN PORQUE LA VIRGEN SIEMPRE ME HA TRATADO CON MUCHO CARIÑO”. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Somos muchos los que no conocíamos estas palabras del general don José Millán-Astray, porque, aunque algunos quieran olvidarlo es él, y solo él, el fundador de la Legión. Me llegan sin buscarlas, desconocidas. En las páginas de un libro olvidado ha aparecido el recorte del periódico. Razones habrá.

Son palabras enmarcadas en una entrevista que don Jaime Torner Cervera, periodista y escritor, corresponsal del diario Pueblo, hizo al fundador de la Legión en su XXX  Aniversario. Se publicaba un viernes 22 de septiembre de 1950.

Tengo la certeza de que añadir algo a la entrevista es desnaturalizarla y quitar protagonismo a un documento periodístico de enorme valor, ahora 70 años después, en el Centenario de la Legión. Es por lo que la expongo tal y como se publicó, sin añadir ni quitar ni una coma.

<<El periodista encontró al general legionario como siempre: erguido, procurando no perder un centímetro de la estatura que recibió de la Naturaleza. Con su rostro enjuto, enérgico, cincelado a martillo. Y esa forma suya de hablar, tan peculiar en él, tan inapelable y rotunda, esa voz legionaria que parece que no pudo nunca dejar de ser otra cosa que una herramienta de mando. No se concibe (¡ni siquiera en la edad temprana del general!) otro timbre de voz diferente. Al verle así, entero, desbordante de vitalidad, se encuentra la confirmación de las palabras que en Roma le dirigió S.S. Pío XI en un audiencia privada: <<Te bendigo, tú que eres conductor de muchedumbres>>.

El general encuentra en su despacho madrileño -faltan paredes para colocar tantos recuerdos, banderas, trofeos, retratos, listas gloriosas…- un marco adecuado a su personalidad. Ni siquiera el traje de paisano, chaqueta oscura y pantalón blanco, con el que se hunde en su sillón (civil) de cuero, consigue arrebatarle un gramo de marcialidad. Se comprende enseguida que Millán-Astray no ha podido nunca dejar de ser un gran soldado. El nombre, además de militar, que le corresponde exactamente, es el de gran patricio.

El general recibe al periodista con gran afabilidad. Está muy contento, porque ha recibido telegramas llenos de entusiasmo de los legionarios  con motivo del XXX cumpleaños de la Legión, a la cabeza, el del teniente general alto comisario laureado Varela, que desde Riffien le felicita comunicándole que han hecho cabo legionario a su hijito José Enrique Varela Ampuero. También ha recibido de los coroneles jefes de los Tercios de la Legión y de capitanes generales, generales, gobernadores y otros antiguos legionarios.

El general pregunta de pronto:

-Torner, ¿de dónde eres?

-Soy bilbaíno, mi general.

-Pues es lo mejor que se puede ser.

Claro que el general, a pesar de su tono inapelable, lo dice porque es muy amable. Y añade:

Mira Torner, perdóname: Te tengo que decir que a través de mi larga vida, cuando me han hecho alguna interviú, lo mismo si eran periodistas españoles que extranjeros, he pedido y siempre lo obtuve, no hacerme decir a mí nada que yo no dijera y a tener la bondad de mandarme las pruebas antes de publicar la entrevista. ¿Qué sabor político tiene tu periódico?

-Fundamentalmente, como lo dice su título, es amigo del pueblo.

Y el general, rápidamente dice:

Me suscribo a ese ideal. Amo al pueblo, si adulación, pero con amor entrañable, sufriendo con los que sufren, llorando con los que lloran yéndolos a ver, a conocer y a visitarlos en las habitaciones por llamarlas algo, ya que tendríamos que llamarlas “tugurios”. Amor cristiano para que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda. -:Si- continúa el general, con sincero entusiasmo-, pueblo querido, humildes queridos, obreros madrileños que cuando me ven me saludan con tan emocionado cariño. Alquitranadores de la carretera del Escorial, que cuando les hablé me hicieron una despedida legionaria, sin saber que lo hacían. Niños del barrio de Las Latas, que besan las manos a mi mujer. Y en los simpáticos barrios bajos, cuando mi coche se para en algún cruce para esperar el paso, me presentan sus hijos por la ventanilla, diciéndome: ¡Míralo! Yo amo al pueblo y no pido nada de él, como no sea amor. Nunca he ambicionado otra ambición que la servir a Dios y ser leal. ¡Lealtad!, excelsa y a veces penosa virtud.

Descansa el glorioso general unos segundos y continúa:

-Bueno, querido Torner, ya he hecho sin querer una arenga. Es que estoy inflamado por ser el trigésimo aniversario de la Legión. ¡La Legión! La que rescató Annual y enterró a los muertos insepultos, la que en Melilla dio el grito de liberación el día 17 de julio, la que tuvo 11.000 bajas en Marruecos, y en la Liberación diez mil muertos y treinta y cinco mil heridos, de ellos seis mil Caballeros mutilados. ¡La Legión! Con su Credo: Amor a Dios, culto a la Patria, al honor, al valor, al espíritu de sacrificio, a la cortesía. Que los legionarios somos pobres de dinero, que somos honrados, aunque el ser honrado es mérito ni debe decirse; pero en estos tiempos quizá el ser honrado va a ser un título tan escaso y elevado como antes los de duque, marqués o los señoríos.

-¿Quieres algo más, Torner?

-Ruego me diga, mi general, por qué creó la Legión?

-Me hablas de la Legión. La Legión es una religión. Un culto al honor, al valor, al sacrificio y a la disciplina.

La fundé porque la Virgen siempre me ha tratado con mucho cariño y me inspiró el fundarla cuando más falta le hacía a la Patria, para que fuera el “arca santa donde estuvieran depositadas las esencias del heroísmo y de la disciplina, para abrirla cuando hiciera falta”. Ya comprenderás que estas palabras, aunque sean ciertas, solamente las puedo decir porque las pronunciaron los labios ya sagrados de aquel general tan grande, tan caballero y tan generoso que se llamó don Miguel Primo de Rivera.

-¿Qué le parece a usted mi general, como legionario austero el trato que les dan a los soldados americanos, de regalo y casi mismo?

-Pues francamente, hijo –y te llamo hijo también porque has estado en Riffien –los padres, cuando les regalan y miman a sus hijos, nunca les parece mal, y yo miro a los soldados como hijos y a los soldados americanos también porque también estuvieron en nuestra Legión y murieron por ella, y por cierto te voy a dar la copia del telegrama que dirijo hoy al Coronel Jefe del Tercio Duque de Alba II de la Legión.

Dice así:

“Coronel Jefe del Tercio Duque de Alba II de la Legión. Riffien. Ceuta.- Recibo tu felicitación. Con alegría celebro con vosotros XXX aniversario de la muy heroica, muy gloriosa, muy sufrida y muy austera Legión. Dediquemos una oración a nuestros diez mil muertos y un recuerdo cariñoso a nuestros treinta y cinco mil heridos, de ellos seis mil caballeros mutilados. Te pido que en acto reservado, íntimo, como a ti mejor te parezca, dedique la Legión un saludo fraternal a los quinientos caballeros legionarios de la Legión Francesa que han muerto en Indochina en estos días heroicamente, como mueren los legionarios cuando les llega el momento. ¡Viva la Legión Francesa! ¡Viva la Legión española!” Vuestro coronel fundador, Millán Astray”.

-¿Por qué cree, mi general que consigue electrizar a los soldados cuando les habla? -una pregunta algo obvia para quien conoce su contagiosa vitalidad-.

-Es muy fácil, a los soldados y a los que sean soldados, ir con la verdad, decirla y que los que te escuchan estén propicios a escuchar. Porque la electricidad, o lo que tú quieres llamar, es la verdad y el amor.

-Volviendo a la Legión, mi general, ¿por qué cree que el soldado legionario es el mejor del mundo?

-El soldado legionario no es que sea el mejor del mundo. Son así los legionarios de todas las Legiones; si están hechas con espíritu de verdadera Legión, son todas heroicas. La Legión Americana lo mismo, y ahora todos los que mueren en Indochina en su inmensa mayoría son legionarios. Es la recluta de aquellos trovadores que iban cantando poemas, y estos de ahora, además entregan la vida porque para ellos jugarse la vida es un poema. ¡Ah!, y si no es así y van solo por la paga, esos no son legionarios, son unos mangantes, y los mangantes jamás se han enganchado en ninguna Legión Heroica>>.

Jaime TORNER

No he encontrado ni creo encuentre nadie, mejor recuerdo y homenaje en este Centenario a La Legión. Siguen vigentes sus palabras, las últimas que pronunció su fundador en su XXX aniversario.

Aquellos trovadores que iba cantando poemas… y compusieron la más bella Ilíada de la historia de España: La Legión. La composición más importante de la historia militar española y fundamental pedagogía de milicia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez (Fue general de la Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com 

22 junio 2020

CARMEN POLO DE FRANCO, UNAMUNO Y EL GENERAL MILLÁN-ASTRAY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cuando era un joven teniente di alguna que otra clase de Educación Física en la Universidad Complutense de Madrid. Si algún rato libre me quedaba asistía a las clases de Filosofía y Letras, de oyente, de aprendiz y de más cosas. Gracias a un magnífico profesor, un maestro, que tuve en el bachillerato, en el Instituto Ramiro de Maeztu, le cogí enorme cariño a la filosofía (y a las letras). Un día en el aula estaban hablando de Unamuno. Presté especial interés. Ingresé en la Academia General Militar con 18 años y, a pesar del poco tiempo que allí quedaba libre, al terminar el primer curso me había leído casi al completo la obra de Unamuno. Debió de notárseme, o el haberme colado, porque el catedrático se dirigió a mí y me preguntó mi opinión sobre D. Miguel. Me sentí azorado, descubierto, mirado desde todos los ángulos y se me ocurrió contestar:

-Don Miguel decía que él era una eme entre una y uno. Creo que define algo su personalidad, irónico, soberbio, inteligente, algo desconcertante, en sus adentros un hombre bueno y en lucha interior -y exterior- permanente.

Nadie prestó atención a lo de la personalidad.

-¿Una eme entre una y uno? ¿Dónde ha leído usted eso?

No supe responder; no lo recordaba. Alguno de los alumnos de clase debió no entender muy bien el juego de palabras, porque, a petición del profesor, tuve que salir y poner en la pizarra:

-Una-M-uno.

Risas en el aula. Ahora quedaba más claro lo de una M entre una y uno. Tuve que dejar de asistir a clase. El catedrático se empeñaba en señalarme cada día. En una de esas me pillaba y descubría que no era un alumno sino un aficionado a la filosofía.

Tengo que ir a ver la película: Mientras dure la guerra. Les hablaré de ella cuando eso ocurra.

Del famoso episodio del trío doña Carmen Polo de Franco, don Miguel Unamuno y el general Millán-Astray en la Universidad de Salamanca, ¡he leído tantas cosas!, parece que todos estuvieron allí, pero no saben que aquello, entonces, no tuvo la menor trascendencia, importancia ninguna, todos tan amigos, los que eran y los que no, pues como antes, como siempre.

Quién sí estaba allí, era don José María Pemán. Nos lo ha contado, y de contar algo sabe don José María. Fue en la tercera de ABC del día 26 de noviembre de 1964.

‹‹Ni Unamuno ni Millán-Astray eran hombres a los que les gustara pasar inadvertidos… Los dos estaban acostumbrados a exponer el pecho a cuerpo limpio, el uno a las ideas contrarias y el otro a las balas enemigas… Eran dos españoles›.

Me permito añadir que eran dos vehementes españoles, dos sentidores a la vez que pensadores, recurriendo al término que usa Fernández de la Mora.

Unamuno, casi olvidado, tuvo a su alcance el premio Nobel, que él solo, solo él, dejó desierto.

Era capaz de escribir, poco antes de morir, en un arranque de los suyos y por una nimiedad, al director del ABC de Sevilla: ‹‹ [… entre los hunos-rojos -y los hotros- (blancos de color de pus)]››, acompañado de irrepetibles lindezas contra los andaluces. Y en su permanente contradicción saber encajar la respuesta del director, Juan Carretero: ‹‹No es mía la culpa si en España hay hunos y hotros. Y Hunamunos››.

Don Miguel era un lujo de español. Quizá lo español desnudo y sin tapujos, con sus grandes defectos y gigantes virtudes.

Millán-Astray ha sido objeto de las más injustas críticas que en no pocas ocasiones llevaban oculta una intención más sibilina: atacar su obra, atacar a la Legión. Creador de la obra cumbre del espíritu militar español, el Credo de la Legión es, junto a los versos de Calderón, guía del comportamiento militar. Su ‹‹Espíritu de Compañerismo››, sería suficiente para justificar la trascendencia de su obra: ‹‹Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos››. Era un lujo de español. Era un lujo de militar español. Han querido presentarle como un burdo e inculto soldado, descalificarle y con él a lo que representaba, la Legión, el honor y el valor. No lo consiguieron. Su obra iba a quedar y trascender en los tiempos.

Pemán, es la gloria de las letras, incluso de las armas, valiente, un echao pa’lante, capaz de retar a Miguel Primo de Rivera a duelo por un quítame esas pajas. Su palabra, sus versos, son letra de los himnos de nuestra Armada y Ejército del Aire.

Personalidades españolas, muy nuestras, nos guste o no. Los que critican, los más al general, no saben lo que dicen.

De ‹‹doña Carmen›› poco que decir de aquel día. Simplemente que Unamuno salió de su brazo hasta el coche.

Pero dicen y eso es bueno. Claro que decir ni es leer ni saber.

Pues que sigan diciendo. Tengo que ir a ver la película, sin ironía, a ver qué dicen; se lo contaré. No sé si sabré hacerlo, como don José María seguro que no; ya se sabe la fama que tenemos los generales de la Legión. Ustedes sabrán disculpar mi escasa formación y mis burdas maneras.

Nuestra película casi nunca se proyecta entera.

General de División (R.)  Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 octubre 2019

 

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO. Dedicatoria del Coronel Fundador al GD Don Ángel Morales Monserrat

Dedicatoria de Millán-Astray a su capitán Ángel Morales.

Tengo en mi poder desde el fallecimiento de mi padre, en acto de servicio el 28 de diciembre de 1.966 en el primer accidente de Helicópteros de las hoy actuales FAMET, una fotografía que le dedicó nuestro Fundador, la cual adjunto junto a estas letras y para que se lea mejor transcribo:

“A mi legionario Capitán Ángel Morales Monserrat te dedico con paternal cariño esta fotografía como afirmación de la otra mía que conservas! Cuanto honor y cuanto orgullos es para mí ser vuestro Coronel Fundador! La Legión es España y es nuestro Caudillo Franco. Tu Coronel Fundador. firmado Millán-Astray12-Mayo-1940″ siendo el motivo de tan singular y cariñosa dedicatoria lo que creo podré explicar a continuación.

En el año 1.927 el Alférez de Infantería Don Ángel Morales Monserrat pasa destinado al Tercio, incorporándose a la II Bandera en Tauima. El Tercio estaba bajo las ordenes del Coronel Don José Millán-Astray y Terreros y ante el cual hizo su presentación. La historia nos ha hecho conocer las heridas y la falta de miembros, el brazo izquierdo y el ojo derecho, de aquel legendario héroe que lucía en su pecho la Medalla Militar Individual, que había sido recompensado con un Ascenso por Méritos  Guerra y que ostentaba por segunda vez como Mutilado Útil, el Mando de La Legión en aquellas fechas.

El Alférez Morales Monserrat asiste formado con su Bandera al acto de entrega de la primera Bandera Nacional al Tercio, y en el año 1.965 como General de Brigada manda todas las tropas de la Comandancia General de Melilla en la entrega de la nueva Bandera Nacional al Tercio Gran Capitan 1º de La Legión, en la que formaba en la 7ª Compañía de la II Bandera, la Compañía del Alférez Morales Monserrat , el Teniente Don Ángel Morales Díaz-Otero autor de este Artículo. Se une una fotografía del Acto que se celebró en la Plaza España de Melilla.

Pasan los años ascendiendo a los empleos de Teniente y Capitán y es en este empleo mandado el Tabor I de La Mehala Jalifiana de Melilla nº 2 cuando combate en la guerra civil, siendo herido en tres ocasiones, la tercera vez el 6 de enero de 1.939 en Sierra Trapera, perdiendo medio hombro izquierdo y el ojo derecho, por su actuación al frente de su Tabor y pese a las heridas sufridas, realiza un contraataque reconquistando el terreno ganado por el enemigo, siendo  recompensado con un Ascenso por Méritos de Guerra y la Medalla Militar Individual y declarado Mutilado Útil para el Servicio. En su guerrera llevaba bordado el emblema de La Legión con 4 barras doradas y en los días de gala lucia como el Coronel Millán-Astry, la Medalla Militar, la de Sufrimientos por la Patria con los  3 pasadores de herido y la de Mutilado. Se une foto  del uniforme con estas condecoraciones.

General Morales

Una gran cantidad de hechos y circunstancias que le acontecen al Capitán Morales Monserrat, son muy parecidas a las que sufrió durante su Mando en La Legión a nuestro Coronel Fundador, herido 3 veces, perdida de parte del brazo izquierdo y del ojo derecho, Mutilado Útil, además de haberlo tenido bajo sus órdenes en el Tercio, y por otro lado ese cariño paternal que le tenía era fruto del compañerismo, pues era hijo del General Don Ángel Morales Reynoso, también Medalla Militar Individual ganada en Marruecos el año 1.923 y muerto en un Barco-Cárcel en Málaga a final de 1.936, todo este cumulo de coincidencias creo que son suficientes razones para escribir esta bella y notable dedicatoria, a las que nos tenía acostumbrado, por su pluma fácil, el Fundador de La Legión

Ángel Morales Díaz-Otero General de Brigada de Infantería DEM (R.)

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

4 febrero 2019

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MUERTE DEL GENERAL MILLÁN-ASTRAY FUNDADOR DE LA LEGIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

1 DE ENERO DE 1954. Muere el fundador de la Legión, general José Millán-Astray. Pide que en su tumba solo aparezca:

Caridad y Perdón

Millán Astray

Legionario

Se cumplen 65 años de la muerte del fundador del Tercio de Extranjeros, Legión española. Esta fecha no nos puede pasar desapercibida para la Legión, para el Ejército español. Este año 2019 empieza la cuenta atrás hasta alcanzar la fecha del Centenario de la fundación de la Legión: 28 de enero de 1920.

He repetido y vuelvo a hacerlo: Ha sido la obra más transcendental realizada en el Ejército español en los últimos cien años. Fue la recuperación del espíritu de aquel soldado de leyenda, el mejor del mundo, el español. Esa es la obra y hay que rendir homenaje a su creador: Teniente coronel Millán-Astray.

El testamento es su última lección legionaria:

<<Como ya tengo dicho, deseo que no haya ningún rito funerario, sino rito legionario. Que me envuelvan en una sábana blanca, con un pequeño crucifijo encima del pecho, y la bandera puede ser la del edificio>>.

<<Nada de túmulos. Nada de luces ni hachones. Encima de la tapa de la caja, que será muy sencilla y lo menos parecida a los vulgares ataúdes -pero que no sea de mucho valor-, se pondrá mi gorro legionario y un guante blanco>>.

<<No se pondrá encima ninguna clase de monumento, sino simplemente un recuadro de piedra de granito, con una pequeña lápida, en la cual esculpirán arriba: “Caridad y Perdón”. Más abajo: “Millán-Astray”, y debajo: “Legionario”>>.

Son palabras que definen a su fundador y a su obra. Los novios de la muerte se van de manera sencilla con el honor y el valor de ser únicamente legionarios. Él era el valiente y leal legionario, soldado fundador de la brava Legión. Pesa en su alma doliente calvario que en el fuego buscó redención. Herido por todas partes, cosido a balazos, siempre fue el ejemplo para sus legionarios. Hoy sigue siéndolo.

Rendimos nuestro homenaje de cariño y admiración mientras recordamos sus palabras y elevamos una oración al Cielo legionario que preside otro legionario: El Cristo de la Buena Muerte, nuestro Protector.

Con sus palabras.

<<Y con voz vibrante y con mi gorro (que jamás abandonaré) en alto en mi mano derecha, grito hoy con toda mi alma como grité en Nador, en el Ajmás, en el Fondak de Ain Yedida, y Kudia Tahar- ante mis nueve banderas, mi Escuadrón de Lanceros y mis Planas Mayores:

¡VIVA ESPAÑA! ¡VIVA EL REY! ¡VIVA LA LEGIÓN!

Recibid el corazón de vuestro Coronel para siempre

Ceuta 18 de Junio de 1927, MILLÁN-ASTRAY››.

¡General Caballero Legionario Millán-Astray! ¡Presente!

1 enero 2019

Blog: generaldavila.com

MILLÁN-ASTRAY HERIDO, PIERDE UN BRAZO. CORRESPONDENCIA CON S.M. EL REY ALFONSO XIII General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El 26 de octubre de 1924 el recién ascendido coronel Millán-Astray va camino del Fondak de Ain Yedida para hacerse cargo del mando de la columna R´gaiga. La carretera se encuentra cortada por intenso fuego enemigo lo que le obliga a abandonar el vehículo. Se acerca a la primera línea de combate a arengar a los soldados del Batallón de Burgos como si fuesen sus propios legionarios. Una bala enemiga hiere mortalmente al teniente Topete que le acompañaba. Millán-Astray recibe también un impacto en el brazo izquierdo lo que obliga a evacuarle en gravísimo estado. Ingresado en el Hospital Militar de Tetuán, el día 28 es necesario amputarle el brazo por una gangrena gaseosa.

De Presidencia del Consejo de Ministros se recibe en Tetuán el siguiente telegrama:

Hagan el favor preguntar de parte de s m el rey como se encuentra el coronel millan astray

A las 1320 horas del mismo día, desde Tetuán se da contestación a Palacio Real:

Jefe Casa Militar de S.M.

ruego comunique S.M. Coronel Millán amputado brazo está gravísimo gangrena.

Olavide

A las 2140 horas se recibe en Palacio telegrama del general en jefe a jefe de la casa militar

ruegole comunique a sm que he visitado esta tarde en hospital al coronel millán y demás heridos evacuados de dra el Asef encontrando al primero relativamente bien después amputación que se hizo indispensable y urgente por presentarse gangrena exponga sm y real familia el testimonio mi adhesión y constante recuerdo y ratifique el buen espíritu reinante estas tropas.

Al día siguiente transmiten a S.M. el Rey Alfonso XIII la mejoría del coronel Millán Astray y reiteran su petición de no pasar a inválidos:

además enterado el coronel millan de la solicitud con que s.m. se interesa por el ha encargado se manifieste al señor sus deseos reiterados de no pasar a invalidos y que agradece en el alma el interés que se toma por su restablecimiento

No tarda el Rey en contestar. El mismo día 29 y dirigido personalmente al coronel Millán Astray redactado de su puño y letra Alfonso XIII le dice:

Oficiales que como tú, al sufrir operación que les priva de un miembro, solo piden no ingresar Inválidos y seguir trabajando y ofreciendo su vida por la Patria, demuestran tan alto espíritu, que es garantía cierta del gran valor que tienen sus servicios y su sacrificio; y acepto los tuyos, existiendo ya casos de capitán Llorens, que con un brazo menos siguió sirviendo en activo y de capitán Ripolle que con una mano artificial, supo ganar la Cruz de San Fernando.

Te desea muy rápido restablecimiento, y te envía fuerte abrazo, =Alfonso=

No queda ahí este testimonio de afecto y admiración de S.M. el Rey Alfonso XIII hacia el fundador de la Legión.

El interés del Rey es evidente y no solo por la evolución de la grave herida y pérdida del brazo de Millán-Astray, sino que se ocupa de su futuro militar. También de su puño y letra escribe el Rey:

A General en Jefe

Particular=Muy interesado estado de Pepe Millán, anímale y dile que con un brazo menos me sirve igual que con los dos, Alfonso.

Contesta Millán-Astray el mismo día 29 de octubre:

Es un orgullo y una satisfacción, Señor, el que el Rey haya escuchado la petición de este humilde soldado y le conceda la más alta gracia con que pudo soñar cual es la de poder otra vez en activo derramar su sangre por su España y por su Rey ¡¡Viva España!! ¡¡Viva el Rey!! ¡¡Viva la gloriosa Infantería española!!

El coronel Millán-Astray siguió al mando de la Legión y volvió a derramar su sangre por España. Fue el 4 de marzo de 1926 en Loma Redonda revisando las fortificaciones de vanguardia. Herido en el ojo derecho y con desgarros en el maxilar y mejilla izquierda. Como consecuencia de la herida perdió el ojo derecho.

Tendría después de muerto su quinta herida como en su día escribimos.

Recuerdo aquella frase de la ópera de AlfanoCyrano de Bergerac, cuando este se enfrenta a la muerte: <<Me podrás quitar la vida, pero jamás podrás quitarme mi valentía>>.

Esa fue la forma de vivir del fundador de la Legión. Un valiente en las ideas y en los actos, lo que no es fácil ni frecuente combinación.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

13 diciembre 2018

LEGIONARIOS DE HONOR. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

IMG_2232Legionario y honor, dos palabras unidas por un vínculo indestructible. Decir legionario es decir honor. El que ha sido o es legionario, no necesita más título que el de Dama o Caballero Legionario. No hay mayor honor que el haber servido en la Legión y el grado más elevado es morir en combate.

Si esto fuese palabrería mejor que no existiese la Legión. Cerca de 10.000 muertos y más de 45.000 bajas nos lo demandan. Es el honor al que nos debemos y la exigencia que contraemos.

Mientras no haya combate, el legionario entrega la vida en cada actividad que desarrolla, desde la más humilde a la más gloriosa, que todas son igual de honrosas cuando se hacen con devoción y dedicación.73_BANNER_CENTENARIO

El título de Legionario de Honor es una concesión que se hace a favor de alguien que demuestra que su vida está enmarcada en el Credo legionario, que ama a la Legión como si realmente legionario fuera. Concesión para aquellos que sin ser legionarios demuestran a diario unas virtudes dignas de esta hermandad, militar, guerrera y heroica, donde se da culto al honor, al valor y a la amistad.

credolegionariooriginalne0¿Por qué el título de Legionario de Honor? Por amor a España y a la Legión. Pero nadie ama sí no está dispuesto a dar la vida por lo que ama. Estas son las razones y las obligaciones de un legionario de honor: Amar a España y a la Legión, y estar dispuesto a dar la vida por ello.

La historia del título de “Legionario de Honor” es inherente a la fundación de este Cuerpo. Desde que se funda la Legión muchos son los que quieren ser legionarios y por distintas razones no pueden vestir la camisa verde. Son vocaciones que quieren adentrarse en ese misterio de vida y muerte, de humilde y sencillo heroísmo. Repasad el Credo de la Legión. ¡Cuántos se ven allí reflejados! Es un Credo para los luchadores de la vida, los aventureros, los soñadores, los esperanzados y también para los desesperados. Es una escuela de vida que te prepara para afrontar la muerte. Por eso a ella se apuntan los que vestirán la camisa verde y los que, sin lograrlo, visten su corazón con ella. Son los “Legionarios de Honor”, unos con título reconocido y otros con un título más grande si cabe, el testimonio de su vida. De ahí que pronto se instituyese esta bella costumbre de nombrar legionarios de honor. Era la forma de aunar sentimientos y crear hermandad alrededor del amor a España y a la Legión. Nunca cerró las puertas el corazón legionario a aquellos que querían penetrarlo y sentar plaza entre sus latidos.

El 23 de diciembre de 1921 el ilustre periodista José Ortega Munilla, padre del universal José Ortega y Gasset, llega a Ceuta y es invitado por Millán-Astray a visitar la Legión. Allí el Jefe de la Legión filió al periodista entre los legionarios. ¿Fue el primer legionario de honor? Aceptémoslo así.2

Merece la pena detenernos en las palabras que en su crónica en ABC escribe este primer legionario de honor:

Desfilaron las tropas legionarias. Su teniente coronel, Millán-Astray las mandaba con voz aguda y vibrante, que a veces me pareció el sonido de una corneta que formulara vocablos castellanos…

Allí me confirió Millán el honor de filiarme entre los legionarios, y me regaló el capote con que cubrí mi persona…

Hace falta algo de anómalo en la psicología para que lo imposible sea posible”.

“Saludo al nuevo legionario”, le grita un oficial y Ortega Munilla contesta:

“Sois la fuerza suprema, sois la vibración de una voluntad potentísima. Brindo por vuestras proezas, que han de ser grandes. Yo ya no puedo ser sino el legionario de mis nietos”.

Don Rafel Fernández de Castro(con brazalete negro)

Don Rafel Fernández de Castro(con brazalete negro)

Tuvo en aquellos tiempos que haber más nombramientos, aunque el largo periodo de la Campaña de Marruecos no permitiría otra cosa que no fuese combatir.

El primer título del que se conserva copia es de fecha 1 de agosto de 1929, concedido a otro ilustre periodista, natural de La Coruña, como nuestro fundador: Rafael Fernández de Castro y Pedrera. El título constituye un precioso documento de gran valor histórico y sobre el que se inspira el que se entrega actualmente. Decía:1

Se autoriza al interesado con arreglo a las costumbres establecidas a disfrutar de los derechos que en virtud de este grado se le confieren de cantar nuestro himno, rezar y observar nuestro Credo, poder dedicarse a la captura y transporte de tablas y tableros, sentirse farruco y dar el grito de “A mi la Legión” si las circunstancias lo exigieren”.

Actualmente modificado dice:

“Que autoriza al interesado, con arreglo a las costumbres establecidas, a disfrutar de los derechos que en virtud de este grado se la confieren de cantar nuestro himno, observar nuestro Credo y con el gorrillo legionario, dar los vivas reglamentario, a España, al Rey y a la Legión”.

Sólo el General Jefe de la Brigada de la Legión, responsable institucional de todas las unidades de la legión, puede conceder este título. Y lo hace bajo criterios de enorme rigurosidad y exigencia.

No es un título para exhibir, ni para guardar o presumir. Muchos nombres famosos llevan este título concedido con generosidad por la Legión. Pero no es al nombre a quien se da un título, sino al hombre y sus virtudes. Es un compromiso que se contrae. Una exigencia que te obliga a decir constantemente “por España”, “por la Legión”, a cumplir y a vivir bajo los espíritus de su Credo. La honradez y el honor obligan y obliga también a la Legión, como si entre ambos hubiesen sellado el Espíritu del Credo, el de “Amistad”, de juramento entre cada dos hombres. No es necesario vestir el uniforme legionario. Te imponen su gorrillo que cala hasta los tuétanos. Lo notarás en el momento de la imposición y si no es así, mejor que renuncies.

Si alguno esconde el título, lo incumple o simplemente se olvida de lo que significa, allá él y su compromiso de honor. Honra a quien lo recibe y deshonra a quien lo incumple.

10406456_465715233531625_8063872497858607900_nDecíamos ¿Por qué el título de “Legionario de Honor”?: Por amor. Amor a España y amor a la Legión. Nadie ama, ni sabe lo que es el amor, sí no está dispuesto a dar la vida por lo que ama. Estas son las razones y las obligaciones.

No entra dentro de las obligaciones, pero quizás sería bueno también formar unidad entre todos los que ostentan este honroso título:

Legionario de Honor”.

General Rafael Dávila Álvarez (R.) (Jefe de la Legión 2001-2004)

A lo largo de mi mando de la Legión concedí varios títulos de “Legionario de Honor“. El que recuerdo con más fervor legionario y ejemplo de amor a España y a la Legión, es el que concedí a Doña María del Carmen Valentín Sánchez, “Dama Legionaria de Honor“. Fue el 8 de marzo de 2003. Su sangre corre por las venas legionarias. Su marido fue Caballero Legionario alcanzando el empleo de Comandante de la Escala legionaria y sus cuatros hijos, Vicente, Carlos, Victor y Juan, Cabos Caballeros legionarios. ¿Se puede dar más por la Legión? ¿Se puede amar más después de dar lo que más amas? Ejemplo y virtud Doña María del Carmen. la Legión se siente orgullosa de usted. Usted es Dama Legionaria de Honor pero es más, es ejemplo de “Honor” y es  la Legión la que tiene el honor de tenerla  entre sus filas.

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19 agosto 2018

EL GORRILLO LEGIONARIO O “CHAPIRI”. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

chapiriEl gorrillo legionario o chapiri es una de las prendas características de la Legión, quizá la que más identifica al legionario y también la más popular. En muchas ocasiones se habla de él sin conocer sus orígenes e historia.

Dada su importancia en La Legión exponemos un breve relato de su vida legionaria.

imagesEl primer gorro de borla o “gorro de cuartel” utilizado por nuestro Ejército surge después de la Guerra de la Independencia y lo recogen los Reglamentos de 1822 y 1828; sustituía al gorro de manga, utilizado desde la llegada de los Borbones y de sus importantes reformas en el Ejército.

En 1876 el gorro de cuartel pasa a denominarse “Isabelino”, declarándose reglamentario para todo el Ejército. Se suprime en 1887 siendo sustituido por un gorro redondo para uso cuartelero que popularmente empezó a denominarse “queso” por su parecido con el mismo. Estuvo en vigor hasta 1926 en el que se vuelve al gorro de borla.

Como prenda de cabeza de “uso diario” se utilizaba desde 1884 la “teresiana” que fue sustituida por la gorra de plato en 1908.

En el Diario oficial del 29 de Enero de 1920 y por Real Decreto se crea el Tercio de Extranjeros, primera denominación que tuvo la Legión Española. La inesperada avalancha de aspirantes fue tal que dejó al Tercio sin prendas de vestuario por lo que hubo que usar el famoso gorro de “queso” como prenda de cabeza. Duró poco ya que el 4 de Septiembre de 1920 se estableció el uniforme de La Legión… “Práctico, cómodo, vistoso y económico”, decía su reglamentación. En cuanto a la prenda de cabeza se adoptó el gorro isabelino, algo más alto y sin vivos ni sutases. De él decía Millán Astray: “… tiene un especial atractivo, es gracioso y muy marcial. Es el clásico y castizo que usaron los militares españoles luengos años. Es, desde luego, infinitamente más estético que los bonetes circulares. Es el que caracteriza a los legionarios”.la foto

El gorrillo legionario y la camisa verde

El gorrillo, junto a la camisa, han sido desde entonces las prendas que más identifican a los legionarios. El gorrillo, colocado gracioso y ligeramente ladeado a la derecha” siempre ha estado unido a la querida imagen del legionario. Su principal característica quizás sea la borla a la que también se llama “madroño”; de color rojo para la tropa, cascabillo de oro y resto de color rojo para los suboficiales, cascabillo de oro, cordón de oro alrededor del rojo para los oficiales y de oro para los jefes. El barbuquejo se añadió en 1938 en principio solo para las unidades motorizadas, aunque se hizo extensivo a todos y así ha continuado hasta nuestros días.

A pesar de los numerosos cambios en la uniformidad del Ejército, el gorrillo siempre permaneció como prenda de cabeza en La Legión. Al finalizar la Guerra Civil se inició el estudio de un nuevo reglamento de uniformidad en el Ejército; la Legión temió que desapareciesen sus prendas más características y queridas, el gorrillo y la camisa. Los Coroneles de los Tercios, preocupados, escribieron a Millán Astray para que intercediese con el Ministro del Ejército. Fue recibido por el ministro, general Asensio, al que transmitió la preocupación de los legionarios ante el posible cambio de uniformidad. La contestación del ministro fue clara: “Mi General, La Legión, no puede estar afligida por nada y menos por una cosa tan pequeña como esta para nosotros. Venga usted mañana y lo arreglamos todo”. Así fue y La Legión continuó con el gorrillo, la camisa, la teresiana y el emblema.

El Chapiri

El gorrillo es popularmente conocido como “Chapiri” aunque esta no es su denominación reglamentaria. Es una castiza forma de llamarlo muy extendida entre los legionarios, siendo un diminutivo del galicismo chaperot que era una prenda de cabeza en forma de capucha del siglo XVIII y que derivó más tarde en el gorro de cuartel isabelino.

Para su colocación, se coge con la mano derecha de manera que el extremo final de la parte superior del gorrillo quede entre la curvatura que forman el pulgar y el dedo índice, para a continuación llevarlo a la cabeza y colocarlo “graciosa y ligeramente ladeado a la derecha”.la foto (1).JP2

Símbolo y rituales en la Legión

En ocasiones se ha pretendido hacer desaparecer símbolos y rituales legionarios.

El que esto intenta sabe muy bien la importancia que tienen en el espíritu de los legionarios. Hemos entrado en el absurdo de pretender que todas las unidades sean iguales confundiendo la igualdad con la uniformidad y cayendo en una malintencionada monotonía. Son conscientes de que, ante la imposibilidad de suprimirla, se puede ir desfigurándola con pequeños y aparentes inofensivos cambios hasta llegar a dejarla sin su sustancial contenido, sin su fuerza moral y sin su contagioso sentimiento. Nos preguntamos el porqué. ilustracion-de-martin-olmos¿Por su saludo enérgico, por su mirada que brilla con fiebre, fija y recta a los ojos del mirado? ¿Por su modo de hablar, breve y enérgico? ¿Por su modo de marchar, marcial y con soltura, erguidos, resueltos, quizás provocadores? ¿Por distinguirse con sus clásicos y legendarios “gorrillos” con la borla encarnada, el cuello al aire, despechugados? ¿Por ser alegres y despreocupados mostrando bien a las claras que son hombres de guerra, emprendedores y valerosos? ¿Por cumplir con su deber y obedecer hasta morir? ¿Por rendir culto al honor, al valor, a la cortesía, culto a la Patria?… ¿Por qué?

El general Millán-Astray, fundador de La Legión, dejó escrito: ¡Gorros y chambergos, capotes y sandalias, camisas descotadas, correajes, oficinas, motocicletas, calabozos y guantes de manopla! Sois el vestuario, las bambalinas, los telones; Pero el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!

Y con el gorrillo terminamos que, tanto en la vida como en la muerte, así se termina en la Legión. Con una de sus más arraigadas tradiciones en las ceremonias y formaciones:

Con el gorrillo en la mano izquierda y con el brazo en alto gritad conmigo:legion-almeria-647x231

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva La Legión!”

“En callada explicación
el gorrillo ladeado
por cuanto diste de lado
al entrar en la Legión.

flanqueando un corazón
enamorado y alerta
la verde camisa abierta
por si la Muerte aparece
pues tal señora merece
no hallar cerrada la puerta”

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez (General Jefe de la Legión entre 2001 y 2004)

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13 agosto 2018

EL NOVIO DE LA MUERTE. HISTORIA Y CANCIONES DE LA LEGIÓN (General Rafael Dávila Álvarez- Jefe de la Legión entre 2001-2004)

En el legionario es característica la alegría y el buen humor y de ello son su manifestación los cánticos. ¡Cantan a la mañana como los pájaros; cantan al salir a la marcha y al combate; cantan al volver, cantan, siempre cantan!…

EL himno es la marcha nupcial del soldado cuando va a desposarse con la muerte. Los vivas son gritos de vida, afirmación de los ideales, imposición de ellos…

Nuestros himnos fueron: dos españoles y uno extranjero, “La Madelón”. Con él empezamos como cortés deferencia a los legionarios extranjeros; igual hicimos con el Deutschland über alles y El Tipperary. Después tuvimos “La canción del legionario”, del Maestro Modesto Romero, con estrofas del Comandante Emilio Guillen. Pronto se hizo popular y lo repitieron las músicas militares y los clásicos  organillos. El “Himno de la Legión”, severo y solemne, que se adapta a los momentos de intensa emoción y respeto, es debido al Maestro Francisco Cales y letra del poeta Antonio Soler. A ellos se unen los espontáneos, los que brotan como las flores en el campo, los que cantan los legionarios, sin saber de dónde vienen, siendo la musa de la Legión quien los inspira. Cada Bandera tiene sus himnos predilectos, como sus cantos de marcha, y las letras hablan de lo que le es más querido. En esto, como en todo, sus imaginaciones se desbordan exuberantes y sentimentales. Los vivas se repiten pertinaces y los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Legión! suenan en todos los actos y en todos los lugares. Es la consagración de su Credo, es el nudo gordiano de su existencia legionaria. No se puede ser soldado sin tener los vivas grabados en el alma. Ellos serán los que los empujen, son los motores de la voluntad, el ánimo, el enardecimiento, el grito de guerra, el de salvas, el de muerte, el de alegría, el de adiós y el de pena. Los vivas son el alma que se muestra en forma material; sin vivas no hay soldados, no hay guerreros en las filas… hay tan sólo hombres formados.

Son palabras del Teniente Coronel Millán-Astray extraídas de su libro “La Legión” escrito en 1923.22536358

Himnos y canciones de la Legión. El deseo de Millán-Astray

Era el deseo de Millán-Astray que La Legión contara con sus propios himnos y canciones “que abrevian los kilómetros y alivian la fatiga. Todas las noches, a la retreta, se cantarán esos himnos solemnemente, y siempre, siempre, la Legión rendirá el homenaje del recuerdo a sus muertos”.

Iba a ser la música la expresión de la mística legionaria. Para entrar en el corazón humano hay que cruzar la antecámara de los oídos. El silencio de la tragedia legionaria sólo podía ser expresado a través de sus canciones o con el rezo conjunto, recio y vibrante de los espíritus del Credo.

Porque en la Legión hay poco que entender o discutir; aquí no se habla, se reza…

Porque no se habla cuando se va a luchar pero se reza cuando se va a morir.images (3)

Así surge la música legionaria que busca la trascendencia, vencer el miedo y la zozobra. Cantando oyes al compañero en compañía hacia la muerte y silencias a los enemigos del alma. La música te hace fuerte, hace legión, cohesiona y acompaña en el recuerdo de las hazañas que fueron y en la esperanza de las que vendrán.

Nace la melodía del combate, la combinación del ritmo del ataque con la armonía de la ciega y feroz acometividad que te arrastra hacia el mayor honor, morir en el combate.

Millán–Astray busca al compositor amigo, Francisco Cales, del Cuerpo de Músicos Mayores del Ejército y con él surge el primer himno oficial de la Legión al que pone letra el poeta Antonio Soler, “Tercios Heroicos”…

¡Viva España! valientes hermanos

¡Viva España! Legión inmortal

No podía faltar en este primer himno la contraseña de la Legión, esa que despierta el alma cuando el cornetín suena por encima del fragor del combate anunciando el inminente momento del encuentro con la victoria o la muerte:

¡Legionarios a luchar!

¡Legionarios a morir!

El compositor y el poeta describen la mística legionaria que habla del misterioso pacto con la muerte:images (1)

Ya surja ruda, feroz pelea

o de la lucha cese el afán

notad que os cercan siempre amorosas

sutiles sombras que un beso os dan.

 

La Canción del Legionario del maestro Modesto Romero

A finales del año 1920, el maestro Modesto Romero y el Comandante Emilio Guillén Pedemonti, autor de la letra, habían compuesto “La Canción del Legionario”,

Soy valiente y leal legionario

Soy soldado de brava Legión

Pesa en mi alma doliente calvario

Que en el fuego busca redención

El año 1921 la estrenan en el Teatro Cervantes de Madrid cantando como solista el barítono Ulivarri. Un coro con uniformes legionarios y la Banda de música y cornetas del Regimiento de Infantería del Rey le dan máximo esplendor. Aquella canción se incorporó de inmediato al repertorio legionario sustituyendo con el tiempo a Tercios Heroicos como Himno oficial de la Legión.

Vibrante, trascendente, de ciega y feroz acometividad, era un himno para el combate, para el sufrimiento y dureza:

Mi divisa, no conoce el miedo

Mi destino, tan solo es sufrir

Un canto al compañerismo, a la amistad, unión y socorro:

Cada uno será lo que quiera,

Nada importa su vida anterior,

Pero juntos formamos Bandera

que da a la Legión el más alto honor

Es el himno que esperaba la Legión y que recogía el espíritu de su Credo:

Legionario, legionario,

De bravura sin igual,

si en la guerra hallas la muerte

tendrás siempre por sudario, legionario,

la Bandera Nacional

Desde entonces y hasta nuestros días es el Himno oficial de la Legión; un himno, como no podía ser de otra manera, para el combate y el encuentro con la muerte, un himno para los valientes y leales legionarios.hqdefault (1)

La Legión había encontrado su propia música acorde con el destino escogido; una marcha nupcial sólo para los soldados de brava legión; notas vibrantes de la divisa legionaria que no conoce el miedo; el pensamiento y el ideal hecho música contagiosa para acudir donde se oiga fuego, de día de noche, siempre, siempre…

Pero el combate de la Legión sólo puede terminar con la victoria o la muerte, legionarios a luchar, legionarios a morir; no hay otra opción.

La Legión necesitaba una canción para la muerte; no para la vulgaridad del miedo sino para rendir homenaje a sus muertos de acuerdo con el Espíritu de la Muerte que reza así en nuestro Credo:

“El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez, la muerte llega sin dolor, y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde”.

El novio de la Muerte

Baltasar Queija de la Vega es el primer legionario que muere abatido por un disparo enemigo. QueijaEs la primera baja de la Legión. Fue el 7 de Enero de 1921 mientras protegía la aguada del Zoco el Arbaa, cerca de Tetuán. En sus bolsillos encontraron un poema dedicado a la Legión:

Somos los extranjeros legionarios

El Tercio de hombres voluntarios

Que por España vienen a luchar

 Era el primer muerto en combate de la Legión, un legionario poeta, un niño legionario. Nos lo cuenta así el fundador de la Legión:

“Baltasar Oueija de la Vega, el infantil poeta, fue el primer legionario que murió en combate. Era un niño, de inteligente mirada y espontánea presteza. Hizo los versos, de todos conocidos, de exaltada pasión y espíritu guerrero; fue el trovador de la 2ª  Bandera, y cantó, como el cisne, para luego morir. Parece una novela, mas sus compañeros lo aseguran: Cierto día, a los muy pocos de salir al campo, dicen que recibió una carta fatal. Allá en su pueblo acababa de morir la mujer de sus amores, y el poeta, en la exaltación de su dolor, se emplazó a sí mismo invocando el unirse a la muerta con la primera bala que llegase. En el primer ataque al campamento hubo una sola baja, un legionario muerto: Baltasar Queija de la Vega. ¡Quién sabe si la sencilla leyenda es hija de otro poeta!”.

Dicen que esta historia fue la que inspiró la composición de la que iba a ser la más famosa composición  legionaria, “El novio de la muerte”.

En julio de 1921, una cupletista de moda, Mercedes Fernández González, de nombre artístico Lola Montes, se encontró en la calle Montera de Madrid con el letrista Fidel Prado cuyas letras interpretaba a menudo Lola Montes. En la conversación Fidel Prado invitó a la cupletista a escuchar la partitura de un cuplé, con letra suya, y que le acababa de enviar el compositor catalán Juan Costa.lola-montes1001

Se celebró la audición en el estudio del maestro Modesto Romero, en la calle Luchana, emocionando a todos los presentes e incorporándola de inmediato Lola Montes a su repertorio para estrenarla en su próxima actuación en Málaga.

Allí, en Málaga, en el teatro Vital Aza, se estrenó el cuplé. La duquesa de la Victoria dirigía los hospitales de la Cruz Roja en Marruecos y al escucharlo le pidió a Lola Montes que lo interpretase en Melilla para elevar la moral de la población.

El día  30 de Julio de 1921, cuando la Legión acababa de desembarcar en auxilio de Melilla después del desastre de Annual, se estrena en Melilla  “El novio de la Muerte”; es oída por el Teniente Coronel Millán-Astray, jefe de la Legión, que sin dudarlo un instante la incorporó al repertorio legionario introduciendo los necesarios cambios para adaptarla al ritmo de la marcha legionaria.

La Legión ya tenía una canción para sus muertos. Una conmovedora música creada para un cuplé con una letra que bien podía haber escrito Queija de la Vega o cualquier legionario de los que cantaban aquello…

Soy valiente y leal legionario

¡Madre volveré cantando!

…soy soldado de brava Legión.

¡Madre, no llores y espera!

Mi camisa legionaria,

Será para ti Bandera.

En 1952, el director músico de la banda de Guerra del Tercio, Ángel García Ruiz, adaptó el ritmo de la composición al paso procesional de los desfiles de la Semana Santa de Ceuta. Así la cantamos ahora, como si de un rezo se tratara. Sólo hay una razón para tan enorme emoción, “…por ir a tu lado a verte, mi más leal compañera…”. Si al escucharlo no te emocionas, es que todavía no has comprendido el alma de la Legión.

La Legión podía honrar a sus muertos. El origen de la música y letra era el cuplé. Así tenía que ser, evitando la retórica pomposa y la expresión forzada. Más las veces son mejor oídos, el puro ingenio y lengua casi muda, testigos limpios de ánimo inocente, que la curiosidad del elocuente. El cuplé llamado “género ínfimo” iba a dar la música y la letra para el estremecedor momento de la muerte en una trascendente confesión colectiva de amor al valor y al arrojo. El novio de la muerte, una declaración colectiva de sentimientos, una expresión del ideal individual, la fe en la vida y en la muerte:

“…Si algún día Dios me llama me llama

Para mi un puesto reclama

Que a buscarte pronto iré”.

Muchas veces el silencio se expresa cantando y la única forma de oír el silencio legionario, la tragedia interna y la externa, cuando un compañero cae, es cantando nuestra fe junto a nuestro Cristo de la Buena Muerte.

Y en el último beso que le enviaba

Su postrer despedida le consagraba

La historia de los himnos y canciones la tenéis escritas en muchos lugares. No era mi intención repetirla ni detallarla; quería ir más allá y hablar de sentimientos, sin los cuales es difícil entender esta mística. Aunque aquí nada hay que entender y sí mucho que sentir; nada hay que cantar pero sí mucho que rezar; porque veréis a los legionarios enérgicos, airosos, con mirada que brilla con fiebre; son de hablar alto y enérgico, erguidos y resueltos pero saben arrodillarse y morir como un bravo al grito de ¡Viva España!¡Viva la Legión! y despedirse para unirse en lazo fuerte con tal leal compañera.

La Legión tiene un himno para el combate, “La Canción del Legionario”, legionarios a luchar, y una canción para enterrar a sus muertos “El Novio de la Muerte”, legionarios a morir. Forman parte de la mística legionaria y con ellas se han sucedido los actos heroicos, humildes y sencillos de gente dispuesta a morir por su Patria, dando la vida por los demás. Y es mucha la sangre de los novios de la muerte con la que han regado la tierra ardiente.

Era como si la noche no hubiese caído, como si el día no tuviese de largo lo suficiente. Nadie se recogía esperando ver al Cristo, al Señor de la Buena Muerte Todos en silencio, cada uno el de su suerte, con la mirada en la madera de una figura que se retuerce y en la Cruz cobra vida, se transforma de repente en la carne de  los que allí esperaban que el prodigio sucediese

Cantan los novios de la muerte

«Por ir a tu lado a verte…»cristo_560x280

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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9 agosto 2018

 

TERCIOS HEROICOS (Sigue interpretándose en todos los actos y formaciones de la Legión)

EL NOVIO DE LA MUERTE 

MUERTE DEL TENIENTE CORONEL VALENZUELA JEFE DE LA LEGIÓN. 1923-2018 (LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

No todos los jefes de la Legión han tenido el honor de morir al frente de sus legionarios. Solo uno: Rafael Valenzuela y Urzaiz.

<<A vuestro frente ha caído uno de mis mejores soldados. Guardad siempre su gloriosa memoria>>. (Alfonso, Rey)

Tizzi Azza fue ocupada en octubre de 1922. Posición inútil para aumentar o reforzar una línea, pero inmejorable para avanzar, siendo peligroso mantenerla si no se avanzaba. Era la opinión militar que insistía: <<Mientras no se castigue a los moros por su salvajismo del año 21 no podrá haber paz en Marruecos, pese a todas las ilusiones que se quieran forjar los pacifistas, la realidad se impondrá>>.

Se impuso. El dinero del rescate de los prisioneros de Monte Arruit, mucho mayor que el acordado, les sirvió a los rifeños de Abd el Krim para rearmarse y seguir con mayor ferocidad su lucha contra España. Estuvo a punto de ocurrir otro desastre como el de Annual. La sangre de los Regulares y legionarios lo evitó. Un acto de heroísmo que nunca debemos olvidar. Hoy podríamos estar contando otra trágica historia que evitaron hombres como Valenzuela.

Tizi Azza

Tizzi Azza era la línea avanzada de las posiciones alcanzadas durante la reconquista del territorio perdido en 1921. La detención de las operaciones amenazaba el territorio, no había retirada, pero tampoco movimiento ni claridad en los avances a realizar. Una parálisis que animó al enemigo; era su momento. La calma predecesora de la tempestad.

Millán-Astray había dejado la Legión y solicitado el retiro, por << el divorcio existente  entre los que pelean y los que politiquean>>, como dijo refiriéndose a las Juntas de Defensa que se oponían a los ascensos por méritos de guerra, algo inasumible para una fuerza como la Legión.

Le sustituye Valenzuela, un caballero en el que la aristocracia era su comportamiento, ejemplo de vida como poco tardaría en demostrar en la Legión frente a sus legionarios en combate. No había un jefe como él para el mando de la Legión en aquellos momentos convulsos.

En mayo de 1923 las harkas rifeñas empiezan a hostigar la línea avanzada de las tropas españolas. Las posiciones se encuentran en enclaves aptos como decíamos para el avance, como bases de partida, pero eran de difícil apoyo y suministro en situación defensiva y prolongada. Cada convoy de apoyo se convertía en una auténtica batalla a vida o muerte. La sombra del Igueriben, de Annual, empezaba a recorrer el pensamiento del mando que no admite ya echar marcha atrás en un repliegue que podría traer las mismas trágicas consecuencias que Annual.

La tumba donde reposan los restos del TCOL.. Valenzuela, Jefe de la Legión

Valenzuela está en Madrid organizando la entrega de la Bandera a la Legión. Una unidad de la Legión se encuentra ya en Algeciras para asistir al acto. Todos regresan urgentemente al grito de ¡A mí la Legión! La situación lo requiere. El día 4 de junio de 1923 el teniente coronel Valenzuela está ya al frente de sus banderas, deseoso de entrar en combate. <<Mañana entrará el convoy en Tizzi Azza o moriremos todos, porque nuestra raza no ha muerto aún>>. Los legionarios no necesitan más arengas. Su Jefe en cabeza, con ellos, cuando saben que van a morir todos. Se inicia el combate. De los más duros en los que la Legión ha participado. Nadie da un paso atrás. Llueve plomo en el ataque. El coronel de la columna, Gómez Morato, ordena al cornetín toque de paso de ataque general. Cuando más rudo era el fuego y la pelea más brava, el teniente coronel Valenzuela da orden de ataque a su cornetín: ¡Paso de ataque para La Legión! Es la llamada a la muerte, suena la contraseña que invita al abrazo mortal, ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir! Nunca ha sonado tan clara. Es el momento legionario que este Cuerpo recién fundado necesita: la confirmación. Cae el jefe de la Legión, muere todo el que se acerca a recoger su cuerpo, mueren sus escoltas, la muerte recorre el barranco de Iguermisen, con la victoria se lleva el alma de los más bravos legionarios: Valenzuela, Casaux, Sanz Perea, Sendra, Suvirán, González, setenta legionarios encabezados por su jefe. Han vencido. Una lista de revista para el cielo inmortal de los hombres que salvaron el honor de España mientras en la retaguardia discutían que si esto o lo otro. Todavía sin bandera con la que cubrirlos, hubo que esperar en la frialdad del barranco, entre los sonidos imperceptibles del dolor de la noche, a que las luces del alba reflejasen en el cielo de España la imagen de aquellos hombres que se mantuvieron, con feroz dolor y amor a España, en aquel lejano barranco donde seguramente nada hacían ni nada ganaban que no fuese mantener el honor de la Legión y el de España. Habían vencido, la victoria ha costado mucha sangre legionaria. Lo sabían. Otros dudaban. Los de siempre. Ya no hay la más mínima duda de que la Legión combate como pregona su Credo, que morir en el combate es el mayor honor. Gritan ya por su Bandera que a este ritmo se teñirá de rojo hasta el asta. Rojo de sangre derramada por sus dorados soldados, los que más brillan en las calcinadas tierras africanas.

La Bandera de la Legión

Vuela desde Tizzi Azza hasta los más lejanos rincones de España el nombre: los legionarios, Valenzuela, la Legión. Nunca ya podrán retroceder, es la inconfundible voz que marcará la forma de ser de un Cuerpo que se ha hecho entre pólvora y muerte, entre honor y valor, y que solo responde a su contraseña: ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir!

Pero no tenían Bandera. Lejos de su Patria. Solo sabían que obedecer era morir, que estaban para cumplir, sin hacer preguntas que no tienen respuesta. Nunca la tendrán. La grandeza del deber cumplido tiene estas cosas, para el que cumple, junto a la tragedia del que debe dar respuesta que no tiene. Cada uno muere con lo que le corresponde, no hay reproches en los que se han batido con honor y valor. En la retaguardia cada cual verá y analizará su responsabilidad. La Legión solo pide responsabilidad ante el enemigo.

Han pasado 95 años. Camino del Centenario la grandeza de la Legión no sería la misma sin el mando y ejemplo de un jefe como el teniente coronel Valenzuela.

<<Colocándose a la cabeza de sus legionarios les arengó y dando vivas a España, al Rey y a la Legión y con la pistola en la mano se lanzó el primero al asalto, siguiéndole sus fuerzas, alcanzando así heroica y gloriosa muerte ante las filas enemigas de cinco balazos>>.

Legionarios: Quien esto no lo entienda y vibre como si en el barranco de Iguermisen estuviera, quien no entienda que ese lugar sagrado para la Legión es el ejemplo de lo que proclama su Credo, quien hoy no eleve su mirada al cielo legionario, lleno de héroes auténticos, de carne y hueso, almas de su Credo, quien no sueñe con ser parte de ellos, quien hoy no rece, y los recuerde, no es legionario. Cada uno será lo que quiera, nada importa su vida anterior, pero formar bandera, el más alto honor, solo se cumple teniendo el heroísmo como meta, que es el cumplimiento diario, sencillo, desinteresado y sublime. Cuesta casi más que morir, pero ahí está grabado a sangre y fuego: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir. Vivir y morir por España y la Legión. Como lo hizo Valenzuela y sus legionarios hace hoy 95 años.

<<A vuestro frente ha caído uno de mis mejores soldados. Guardad siempre su gloriosa memoria>>.

Al fin llegó la añorada Bandera que hoy cubre sus heroicos cuerpos.

La Legión ya tiene Bandera teñida con la sangre de sus legionarios. El último trazo de sus colores, el tono más vistoso, el que la distingue del resto, tiene nombre: color Valenzuela, nobleza legionaria.

Un lector de este blog, catedrático de la Universidad de Granada, me decía hace unos días: “Cuando se exige tanto, entregarlo todo, la enseñanza culmina con el ejemplo“.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez. Jefe de la Legión de 2001 a 2004

4 junio 2018

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LA QUINTA HERIDA DE MILLÁN-ASTRAY FUNDADOR DE LA LEGIÓN. CAMINO DEL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Millán-Astray por Zuloaga

Sí. Ya sé que fueron cuatro.

Cuatro heridas graves, de guerra, frente al enemigo:

17 de septiembre de 1921. Barranco de Amadí, toma de las tetas de Nador. Herido en el pecho.

10 de enero de 1922. Combate de Draa el-Asef. Herido en una pierna.

26 de octubre de 1924. Fondak de Ain Yedida. Arengando a los soldados del Batallón “Burgos”. Herido en el brazo izquierdo que tuvo que ser apuntado.

4 de marzo de 1926. Loma Redonda. Revisando las fortificaciones de vanguardia. Herido en el ojo derecho. Desgarros en el maxilar y mejilla izquierda. Como consecuencia de la herida pierde el ojo derecho.

Pero hay más.

Eran sus auténticas condecoraciones. Un ángulo dorado bordado en la manga del uniforme por cada herida. Era un ejemplo, el estandarte de lo que era la Legión. Las palabras que les dirigía a sus legionarios no eran retórica vacía, ni teatral actitud. En la Legión no se miente, a nadie se le engaña.

Habéis venido aquí a morir”. Aquellas palabras las llevaba bordadas el fundador de la Legión no solo en el uniforme sino en su acribillado cuerpo como si fuese el mismísimo Tercio que se erguía entre las balas para escándalo de los mediocres.

En la Legión, las heridas siempre han sido la hoja de servicios de los valientes.

El joven oficial Ríos Capapé allá por el año 1926 cuando Millán-Astray recibe la cuarta herida de guerra le envió el siguiente telegrama:

<<Felicítole por cuarta, gloriosa herida Stop Espero impaciente la quinta>>.

El joven oficial Ríos Capapé enviaba un telegrama al héroe herido, sin pensar muy bien la redacción del texto, en el que venía a desearle otra nueva herida. Decía lo que no quería decir, expresando mal lo que quería decir, aunque todos interpretaban con meridiana claridad lo que quería expresar. Lucir las cicatrices en dorados ángulos era el preciado premio a los duros combates, era la gloria y la buena estrella ante el enemigo.

Lo que no sabía aquel joven oficial es que su metafórico deseo se iba a cumplir. El fundador de la Legión puede haber sido herido por quinta vez, una herida reciente que la cobardía ha esperado a la oscuridad del momento, a la mediocridad de algunos elementos y a la traición y deslealtad, incluso de algunos allegados, para disparar con su vulgar paqueo.

La Legión sigue siendo lo que fue. Lo que era su fundador y lo que quiso su fundador que fuese. Si alguien pretende separar al creador de su obra pierde el tiempo. Mejor será, si se atreve, que destruya la obra; renacerá antes de caer.

La quinta herida de Millán-Astray no está causada por quitar su nombre a una calle, ni por redactar panfletos injuriosos llenos de odio y envidia contra su labor y persona. No hiere quien quiere. Hay que ser inteligente, caballero y noble para enfrentarse a un soldado en combate. No es el caso.

La quinta herida recibida por el fundador de la Legión es, será, sería, podrá ser, ha sido -la bala puede estar haciendo ya su recorrido-…, que separen al fundador de su obra, que escondan el nombre del teniente coronel Millán-Astray cada vez que se hable de la Legión.

La Legión camina a su Centenario de la mano de su fundador. Si no es así no habrá Centenario de la Legión. Será otra cosa.

Camino del Centenario en nada ha cambiado la Legión. Solo hay una cosa que la distinga y la haya hecho grande en su centenaria historia: su espíritu. Adaptarse a los tiempos no es renunciar a otros tiempos. Es recordar y divulgar, es sentirse orgullosos de los hombres que quedaron en el camino. Es el recuerdo a todos los que humildemente sirvieron y todo lo dieron; con su camisa verde abierta a las balas, las de plomo y las que con insidia lanza la retaguardia. No abrocharemos el botón de nuestra camisa verde, a nadie le cerraremos el paso, pero el que se atreva que venga a cerrárnoslo.

El centenario de la Legión, para unos y para otros, para todos, debe estar unido a la figura de su fundador: teniente coronel José Millán-Astray.

El combate está en marcha. El paqueo suena ya muy cerca.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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04 mayo 2018

 

UNA LEY PARA LA VENGANZA HISTÓRICA Juan Chicharro Ortega General de Infantería de Marina (R.)

En el Boletín Oficial de las Cortes del pasado día 22 de diciembre aparece publicada una Proposición de Ley del PSOE para la reforma de la denominada LMH.

Llama en primer lugar la atención el que – hasta el momento – este hecho haya pasado casi desapercibido por la mayoría de medios y por lo tanto del conocimiento general pese a la gravedad de lo que en esa Proposición se dispone.

Fundamentalmente, esta disposición con la “finalidad de reconocer y ampliar los derechos así como establecer medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”, preconiza una serie de acciones a tomar – especialmente coercitivas –  contra todo aquel o aquellos que disientan de lo que en esta Proposición se establece como verdad absoluta.

COMITÉ DE LA VERDAD

Así, se tipifica como delito enaltecer la labor del franquismo y cualquier opinión intelectual que no concuerde con lo que en ella se establece; se da forma a un “comité de la verdad” constituida por personas de la misma ideología – ya se pueden imaginar cual – que materializará su versión histórica y que todos estaremos obligados a considerar como la única verdadera; se requiere, incluso, a la Iglesia Católica a retirar cruces de los caídos en cementerios so pena de que en caso de no cumplirse los propios ayuntamientos tendrán la obligación de hacerlo; por supuesto, se arremete contra El Valle de los Caídos que se convertirá en un centro nacional de la memoria colectiva democrática; se incluirán programas educativos respecto a lo que significa la lucha por los valores y libertades democráticas y así mucho más hasta ocupar nada menos que 31 páginas incluyendo, ¡como no!, En su titulo IV todo un esperpéntico régimen sancionador para quien disienta de esta verdad impuesta del odio y rencor de una izquierda trastornada.

Es de suponer que correrán riesgo de incurrir en delito o falta todos aquellos que inconscientemente reconozcan la labor social de Franco cuando creó la Seguridad Social; estableció las pagas extraordinarias; sacó a España de la miseria, y que cuando murió en la cama de un hospital público España era la octava potencia industrial del mundo; que gracias a su inmensa política social se creó una clase media que es la que ha posibilitado el sistema democrático actual  y tantos otros logros que sería prolijo exponer en estas breves líneas.

Por supuesto conforme a esta Proposición de Ley me considero acreedor a todas las iras de estos legisladores porque no me duelen prendas en decir que, por ejemplo, cuando Franco fue elegido para incorporarse al Grupo de Fuerzas Regulares lo fue por haber demostrado ya en combate que sabía conservar la cabeza fría y conducir a sus hombres bajo el fuego enemigo y que poseía una valentía, serenidad, capacidad de mando y claridad mental bajo presión sin parangón. Cuando Millán Astray formaba la Legión no dudó en escoger a Franco por sus dotes de organizador y su habilidad para adiestrar, organizar y mantener la disciplina de las tropas.

Caray, qué cosas digo. Hala, a la trena en breve.

Por otra parte, esta Proposición de Ley no es más que el desarrollo de una memoria política sectaria por la que se causa a historiadores y articulistas un daño inconcebible al no poder expresar sus libres opiniones so pena de situarse contra la Ley y por lo tanto incurrir en posibles delitos.

A ver si se enteran que sólo en regímenes totalitarios al más puro estilo estaliniano se impone la Historia por Ley, ¡ qué barbaridad! y que no se puede imponer al pueblo una versión parcial de lo acaecido hace ya tanto tiempo. Pero es que, además, se habla de reparaciones a las víctimas de la guerra civil privilegiando sólo a las de un bando y así vemos como se cambian callejeros y se elimina todo vestigio de los que lucharon en el bando nacional y se mantienen e incrementan las que recuerdan a personajes de historia tan oscura como Largo Caballero, Carrillo ( hablamos de Paracuellos del Jarama ? ) la Pasionaria y tantos otros. ¡ Toma democracia!

Esta Proposición de Ley al igual que la anterior ataca y destroza los fundamentos de la democracia actual y de la propia Monarquía ( acaso no fue Franco quién reinstauró la monarquía e impuso a Don Juan Carlos I como Rey de España cuando pudo haber establecido con toda tranquilidad  un régimen republicano? )   y se olvida que la transición se fraguó de “la ley a la ley “sobre el olvido de los viejos odios a través de la Ley de la Reforma Política.

Esto es un dislate de tamaño descomunal y es de esperar que esta Proposición del odio y la venganza de unos incompetentes  políticos amantes del cántico de “la Internacional” no fructifique y que aún en España reine el sentido común y que al menos la España sociológica heredera del franquismo – más de media España –  reaccione y se oponga a esta insensatez. Y me refiero al Partido Popular, y en gran medida al emergente Ciudadanos, que aglutinan a un amplio espectro de españoles adormecidos, cuando no adoctrinados, por los medios que manejan oscuros y extraños intereses pero que en su fuero interno se hallan a años luz de esa izquierda arcaica y vengativa. Más los primeros indicios de la posible actitud de estos partidos no da muchos visos a la esperanza pues su débil defensa de la unidad de España en el caso del PP – una política desastrosa tanto en Cataluña como en las otrora provincias vascongadas – y el relativismo moral de ambos en todos los aspectos de la ética cristiana dejan mucho que desear y mucho me temo que poco se puede esperar de estos dos partidos instalados de lleno en un sistema político no democrático sino partidocratico al dictado de no se sabe que intereses ajenos al bien común nacional.

Esta Proposición de Ley es absolutamente totalitaria y distorsionadora de la Historia, envenena el presente y ensombrece el futuro, amenazando la convivencia de los españoles.

Juan Chicharro Ortega. General de División de Infantería de Marina (R.)

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29 enero 2018

 

EFEMÉRIDE. 8 DE ENERO DE 1922.- ALOCUCIÓN DEL TENIENTE CORONEL MILLÁN-ASTRAY A SUS LEGIONARIOS

El Fundador de la Legión TCOL. Millán-Astray

¡Caballeros legionarios! Hemos pasado de mil bajas en los combates; podéis ya contestar como un honor, como yo os prometí, cuando os pregunten que quienes sois, diciendo: “Soy un legionario”.

Seguid el camino emprendido; no olvidéis nuestro Credo y acometed siempre al enemigo por mucho y pujante que sea: no abandonad al caído en el campo hasta perecer todos; quereos como hermanos; acudid a la voz de ¡A mí la Legión! a defender al que os llame; marchad sin fatiga, auxiliando a todo el que pide auxilio a la Legión; acudid al fuego como lo hizo el Cabo Terrero con los quince inmortales y como fueron los enfermos y asistentes  en ALT AIXA en Melilla; seguid cumpliendo vuestro deber; obedeced hasta morir; demandad ansiosos un día y otro el combatir sin tregua ni descanso, y si llega la hora de la muerte, pensad que tenéis asegurada la gloria en la tierra y en el cielo.

Y,  como dice nuestro Credo que la Bandera de la Legión será gloriosa, porque la teñirá la sangre de sus legionarios, hoy también, que hemos cumplido nuestra promesa, os digo que la Bandera de la Legión es ya gloriosa porque la tiñe de rojo la sangre de los legionarios.

¡¡¡CABALLEROS LEGIONARIOS!!!

Seguid el camino emprendido, seguid combatiendo con bravura legionaria y seguid, en todos los lugares en donde estéis, demostrando el espíritu de disciplina y obediencia que a todos os caracteriza.

¡¡¡Legionarios!!!

Digamos los vivas con que vamos al combate, con que celebramos nuestras fiestas, con que recordamos a España y a nuestro Rey y con los vivas mismos que son la despedida de los que nos abandonan para siempre:

“Legionarios”: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

Vuestro Teniente Coronel: MILLÁN-ASTRAY 

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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8 enero 2018

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (VI) ‹‹LITERATURA LEGIONARIA›› General de División Rafael Dávila Álvarez (Jefe de La Legión entre 2001-2004)

La Legión escrito por Millán-Astray su fundador

Son numerosas las preguntas que recibo acerca de la literatura legionaria. Me alegra comprobar que hay mucha gente interesada en el tema y entre ellos muchos jóvenes soldados o que quieren serlo. En definitiva legiones que sienten la llamada de ese espíritu único y sin igual. Es abundante lo escrito sobre la Legión y su historia, variado y no siempre acertado, por lo que a lo largo de este camino hacia el Centenario de la Legión tiempo tendremos de hablar y aconsejar sobre los autores y sus libros. Hoy como entrada al extensísimo tema les voy a dar las lecturas que a mi juicio son imprescindibles para construir sobre sólidos cimientos la historia de la Legión. Es un criterio muy personal y, ¡cómo no!, discutible, pero les aseguro que no se arrepentirán de la lectura de los textos que les propongo y les servirá al menos para sentir la Legión por dentro y desde dentro.

La Legión. José Millán-Astray

El primero e imprescindible es La Legión  escrito por su fundador José Millán Astray; sin duda el libro que cualquier amante de esta unidad debe leer y dejar grabado en su corazón.

Lo escribió el fundador de la Legión en el año 1922 y se lo dedicó ‹‹Al heroico y glorioso Teniente Coronel Sr. D. Santiago González-Tablas y García-Herreros. Muerto en la toma de Tazarut, mandando sus Regulares››.

Con vibrante descripción Millán-Astray nos relata el origen de la Legión, la personalidad de los legionarios, el espíritu, la vida legionaria, los combates, Melilla, Casabona, de Nador al Kert, Monte Mayán, Ayalía, El Ajmás… Tizzi-Aza.

Hay un capítulo del libro de especial relevancia; apasionante. El dedicado a la instrucción moral y donde el fundador detalla cada Espíritu del CREDO LEGIONARIO, base espiritual de la Legión. Médula y nervio, alma y rito de ella, según sus palabras. Imprescindible testimonio que nos hace descubrir la esencia del misterio de esta gran creación.

Escrito el libro, como decía, en 1922, no hay ni una sola frase que se haya quedado anticuada. La Legión es tal y como su fundador quiso que fuese. El día que una sola de sus bases o principios fundacionales dejen de cumplirse La Legión dejará de serlo.

Repito, un libro imprescindible para entender cómo y por qué estamos cerca de los cien años de su fundación sin haber sido derrotada ni en un solo combate. ‹‹Legionarios, a luchar; legionarios, a morir››. ‹‹Nació espontáneo en los primeros días de la Legión, en la posición A››.

La Legión que vive por el coronel Mateo

La Legión que vive… Episodios de la Legión. Coronel Mateo

El siguiente libro por mí recomendado lleva por título La Legión que Vive… Episodios de la Legión  escrito en 1932 por el Coronel Juan Mateo y Pérez de Alejo, Jefe de la Legión entre 1931 y 1932 y que no pudo ver publicada su obra por ser asesinado por los disparos de un antiguo sargento legionario.

El libro solo se define con una palabra: ¡Magnífico! Es pura Legión.

En su prólogo el autor dice que son solo pinceladas con variados matices, de esta vida sin igual en la que el valor, ingenio, audacia y abnegación son cualidades que aparecen como sencillas normas de acción, no como virtudes excelsas que ennoblecen y elevan el espíritu humano.

Esa es la virtud de la Legión, hacer de lo heroico algo cotidiano.

Solo les voy a dejar la última página del libro que dice así:

‹‹Habla la Legión. Próxima a terminarse la impresión de esta obra, su autor, el Coronel Mateo, ha muerto víctima de vil asesinato.

Este episodio trágico pudiera ser uno más entre los que su pluma maravillosa acertó a trazar con tanta maestría y, sobre todo, con tanto amor.

Porque el Coronel Mateo amaba a la Legión con un cariño ardiente e inextinguible que está vivo y palpitante en las páginas de este libro.

Por eso la Legión, LA LEGIÓN QUE VIVE, quiere cerrarlo con este recuerdo dedicado al Jefe que, teniendo alma de héroe, por la mano de un criminal, se convirtió en un mártir››.

Lean el libro y gozarán con palabras llenas de sabiduría, espíritu y poesía.

El Legionario por el general Carlos de Silva

El Legionario. General Carlos de Silva

Y termino con el tercer libro que considero como las obras básicas para empezar a conocer y a saber de la Legión. Se trata de una biografía -para mí mucho más que eso- del fundador de la Legión, teniente coronel Millán-Astray, escrita por el general Carlos de Silva en 1956. Es de destacar que los derechos de autor de esta obra con enorme generosidad los cedió D. Carlos de Silva y Amo de Rivera, hijo del General, a la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros Legionarios, algo muy de agradecer y que habla del espíritu de esta familia.

Decía que el libro es algo más que una biografía. En sus diez capítulos nos va descubriendo una personalidad que va pareja a la creación de la Legión. Llega un momento en que la biografía se confunde y no se sabe muy bien si describe el autor la obra o a su creador. Imprescindible para conocer aspectos íntimos e inéditos que sin tenerse en cuenta no se entendería del todo al Tercio de Extranjeros.

Por citarle dos detalles me referiré al capítulo X donde se recoge la carta que en marzo de 1926 escribe Millán-Astray al caballero alumno de la Academia de Infantería don Marcial Sánchez-Barcaiztegui Gil de Sola que había solicitado su ingreso en la Legión. Solo esta carta es motivo más que justificado para tener este libro en cualquier biblioteca legionaria que se precie. Yo diría que es un imprescindible libro para cualquier soldado porque esa carta describe el Camino de los Caballeros.

Y como final el general Silva nos relata los últimos momentos del legionario, del fundador, del caballero y soldado. Su muerte y testamento. Reza su tumba, por expreso deseo:

José Millán-Astray

Caballero Legionario

Por Dios y por la Patria

1º Enero 1954

Espero que después de leer estos libros, si me hacen caso, comprendan el porqué de mi recomendación y entiendan y amen un poco más si cabe a la Legión, la obra de D. José Millán-Astray Caballero Legionario.

General de División Rafael Dávila Álvarez

(Jefe de La Legión entre 2001-2004)

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3 julio 2017

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (IV) MILLÁN-ASTRAY ES LLAMADO AL ORDEN POR EL GOBIERNO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El fundador de la Legión y primer legionario Teniente coronel Millán-Astray

Esta no es una unidad cualquiera: es La Legión

La vida del fundador de la Legión es una continua aventura. Su fuerte carácter, dotes de mando y capacidad para relacionarse con todos los estamentos sociales hizo de él una figura discutida, polémica, pero a la vez querida y en muchos aspectos envidiada. Su mayor obra fue sin duda la Legión española que llevó a cabo con la aprobación y ayuda de S.M. el Rey Alfonso XIII. Solo una personalidad como la de Millán-Astray podía dar vida a una idea tan difícil como era crear la Legión, una unidad que tenía que ser construida sobre cimientos espirituales, invisibles, misteriosos y basados exclusivamente en la fe de un credo. Una obra en la que supo captar el carácter del pueblo español y sintetizarlo en algo tan bello y riguroso como el Credo de la Legión. Hasta la música parece un milagro que acompaña a la acción y al sacrificio. Supo convertir el dolor en valor, la muerte en redención y darle a la vida su auténtica razón. A su llamada acudieron todos los estamentos sociales, caló hondo, entre unos y otros, era para el pueblo, para los más necesitados, espiritual y materialmente, entre ellos los abandonados y renegados. Dio sentido a su vida y supo exhibir el valor de ser soldado, oficio abandonado y rechazado, que recobró su grandeza. Hasta nuestros días ha llegado su ejemplo y pasión. Esta no es una unidad cualquiera, es la Legión de Millán-Astray, ni mejor ni peor, simplemente la Legión.

No sería tal, ni ella ni su fundador, si hubiese sido, si fuese, o en un futuro se convirtiera, en rutina de instrucción, en una más de una lista sin polémica o atracción. Dejará de ser Legión el día que enmudezca y olvide pedir siempre, siempre combatir, sin contar los días, ni los meses ni los años.

Millán-Astray pide el pase a la Reserva y no se le concede

Es conocida la petición de Millán-Astray de pase al retiro con motivo de la actitud y actuación de las Juntas de Defensa. No se le concedió, dejó la Legión y fue destinado al mando de un Batallón del Pavía en San Roque. En contra de lo que se ha escrito, Millán-Astray no tenía muchas simpatías entre el generalato. Quizá fuese por su fuerte personalidad y la forma apasionada de defender sus ideas; también algo culpable puede ser su gran cultura e inteligencia, lo que no siempre se sabe valorar en su justa medida. Pero fue, sin duda, el tema de las Juntas de Defensa lo que más antipatías le reportó.

Franco y Millán-Astray

Nos cuenta su lugarteniente de entonces, el comandante Franco, también Jefe de la Legión, cofundador, compañero y amigo de Millán-Astray, que uno de los que no sentía simpatía por el fundador de la Legión era Primo de Rivera al que tuvo que convencer para que le ascendiera a coronel y cambiase de opinión sobre él. Contó para ello con la ayuda del general Sanjurjo y al final lograron no solo sus ascenso sino también que volviese a ser el coronel jefe de la Legión.

Millán-Astray pide el retiro al ser llamado al orden por el gobierno

Pasado el tiempo. En el año 1949 Millán-Astray sufrió una llamada de atención del Gobierno  por las conversaciones que sostenía con los embajadores de ciertos países y encargados de negocios para pulsar su opinión sobre la situación política de España. Aquello no le sentó nada bien y su carácter impulsivo le llevó a escribir una carta al caudillo en la que le solicitaba la separación del servicio y autorización para irse a vivir a Lisboa. Aquella carta no la envió Millán-Astray directamente sino a través del general Francisco Franco Salgado-Araujo. Nunca llegó a entregársela a Franco. Con nobleza y afecto se lo dijo argumentando el recuerdo a la época fundacional, la guerra en Marruecos, a los duros combates de la Legión, y a la amistad entre ellos. Nunca entregaría esa carta a Franco porque no quería que se rompiese la amistad entre el jefe de la Legión y el de su primera bandera.

Franco, según nos cuenta el general Franco Salgado-Araujo jamás se enteró de lo aquí relatado.

Combatir, siempre combatir: La Legión

Camino del Centenario de la Legión el conocimiento de los protagonistas de su historia es una obligada labor para todos aquellos que la aman y la sienten. La figura de su fundador alcanza la grandeza del autor de la obra más importante del Ejército español en estos últimos cien años. Todos los que vestimos el uniforme militar, legionarios o no, algo de ese espíritu hemos heredado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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2 mayo 2017

MILLÁN-ASTRAY A FRANCO ¡VAYA UN PACAZO QUE ME HAS TIRADO! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Franco y Millán-Astray

Corría la primavera del año 1922. La Legión era ya una unidad de gran prestigio por sus éxitos en combate logrados con el tesón, el valor y la preparación de sus legionarios. También con el sacrificio y la muerte de muchos de ellos. El nombre de sus jefes corría de boca en boca, mucho más allá de nuestros territorios africanos. Destacaban Millán-Astray, el valiente e inteligente fundador, y Franco, un perfecto conductor de sus hombres, imprescindible para mandar sobre aquellos bravos soldados y llevarlos con acierto y sabiduría al combate y a la victoria.

Franco había vuelto de un corto permiso en Galicia y Asturias. En una de las primeras juntas económicas que se reunió a su regreso, presidida por el teniente coronel Millán-Astray y la presencia de los jefes de bandera y capitanes con mando de compañía, el teniente coronel  jefe propuso el ascenso a sargento de un cabo primero que tenía de escribiente y siempre le acompañaba en las acciones de combate en las que el teniente coronel participaba. Nadie se opuso y se aceptó la propuesta de Millán-Astray.

Franco replica a Millán-Astray

Acto seguido Franco hizo una similar solicitando autorización para que un legionario de su bandera fuese ascendido. Millán-Astray hizo constar que en su opinión aún le faltaban méritos para obtener esa recompensa. Franco, con absoluta tranquilidad y aplomo, contestó a Millán-Astray: ‹‹Tal vez le falte ser escribiente de la primera compañía›› (en clara referencia al de Millán-Astray cuyo ascenso se había aprobado). El momento se hizo tenso; ninguno de los oficiales levantaba la mirada de la mesa. La voz de Millán-Astray no se hizo esperar:

¡Vaya un pacazo que me has tirado!

Durante mucho tiempo se habló de aquella anécdota que recogió en uno de sus libros el teniente general Francisco Franco Salgado Araujo entonces capitán en la Legión.

Dos fuertes personalidades, dos jefes inseparables que además de mandar sabían estar cada uno en su lugar respetando las reglas del valor, el honor y la disciplina. Pero diciéndose las cosas claras, a la cara, y sin ambages.

Les contaré otra anécdota poco conocida de la personalidad del fundador de la Legión también descrita por el general Franco Salgado Araujo.

Millán-Astray supersticioso

El ángel del Alcázar de Toledo

Nos cuenta que el general Millán-Astray siempre fue supersticioso. El día 29 de septiembre de 1936 a las diez de la mañana Franco entraba en el Alcázar de Toledo: ‹‹A sus órdenes, mi general, sin novedad en el Alcázar››. Un día lleno de emociones y fuerte carga sentimental.

Almorzaron en el Hotel Castilla los generales Franco, Varela y Millán-Astray, los coroneles Moscardó, Martín Moreno y varios jefes hasta hacer un número de trece. Millán-Astray debió contar y darse cuenta de aquella cifra. Al entrar un botones del restaurante no se lo pensó dos veces y le obligó enérgicamente a sentarse en una esquina de la mesa y así completarla a catorce comensales. Pendientes y centrados la mayoría en la conversación de Moscardó, que narraba los sufrimientos padecidos, no todos se dieron cuenta de aquella maniobra según nos cuenta el general Franco Salgado-Araujo. El pobre botones no sabemos lo que haría en aquella mesa ni si de algo se enteraba, pero seguro que en cuanto pudo comprobar la poca atención que le prestaban se quitó de encima el hambre pasada desde el comienzo de la guerra.

Anécdotas casi perdidas, pero de gran valor histórico y que hoy he querido recordar con todos ustedes.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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8 abril 2017