EL GORRILLO LEGIONARIO O “CHAPIRI”. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

chapiriEl gorrillo legionario o chapiri es una de las prendas características de la Legión, quizá la que más identifica al legionario y también la más popular. En muchas ocasiones se habla de él sin conocer sus orígenes e historia.

Dada su importancia en La Legión exponemos un breve relato de su vida legionaria.

imagesEl primer gorro de borla o “gorro de cuartel” utilizado por nuestro Ejército surge después de la Guerra de la Independencia y lo recogen los Reglamentos de 1822 y 1828; sustituía al gorro de manga, utilizado desde la llegada de los Borbones y de sus importantes reformas en el Ejército.

En 1876 el gorro de cuartel pasa a denominarse “Isabelino”, declarándose reglamentario para todo el Ejército. Se suprime en 1887 siendo sustituido por un gorro redondo para uso cuartelero que popularmente empezó a denominarse “queso” por su parecido con el mismo. Estuvo en vigor hasta 1926 en el que se vuelve al gorro de borla.

Como prenda de cabeza de “uso diario” se utilizaba desde 1884 la “teresiana” que fue sustituida por la gorra de plato en 1908.

En el Diario oficial del 29 de Enero de 1920 y por Real Decreto se crea el Tercio de Extranjeros, primera denominación que tuvo la Legión Española. La inesperada avalancha de aspirantes fue tal que dejó al Tercio sin prendas de vestuario por lo que hubo que usar el famoso gorro de “queso” como prenda de cabeza. Duró poco ya que el 4 de Septiembre de 1920 se estableció el uniforme de La Legión… “Práctico, cómodo, vistoso y económico”, decía su reglamentación. En cuanto a la prenda de cabeza se adoptó el gorro isabelino, algo más alto y sin vivos ni sutases. De él decía Millán Astray: “… tiene un especial atractivo, es gracioso y muy marcial. Es el clásico y castizo que usaron los militares españoles luengos años. Es, desde luego, infinitamente más estético que los bonetes circulares. Es el que caracteriza a los legionarios”.la foto

El gorrillo legionario y la camisa verde

El gorrillo, junto a la camisa, han sido desde entonces las prendas que más identifican a los legionarios. El gorrillo, colocado gracioso y ligeramente ladeado a la derecha” siempre ha estado unido a la querida imagen del legionario. Su principal característica quizás sea la borla a la que también se llama “madroño”; de color rojo para la tropa, cascabillo de oro y resto de color rojo para los suboficiales, cascabillo de oro, cordón de oro alrededor del rojo para los oficiales y de oro para los jefes. El barbuquejo se añadió en 1938 en principio solo para las unidades motorizadas, aunque se hizo extensivo a todos y así ha continuado hasta nuestros días.

A pesar de los numerosos cambios en la uniformidad del Ejército, el gorrillo siempre permaneció como prenda de cabeza en La Legión. Al finalizar la Guerra Civil se inició el estudio de un nuevo reglamento de uniformidad en el Ejército; la Legión temió que desapareciesen sus prendas más características y queridas, el gorrillo y la camisa. Los Coroneles de los Tercios, preocupados, escribieron a Millán Astray para que intercediese con el Ministro del Ejército. Fue recibido por el ministro, general Asensio, al que transmitió la preocupación de los legionarios ante el posible cambio de uniformidad. La contestación del ministro fue clara: “Mi General, La Legión, no puede estar afligida por nada y menos por una cosa tan pequeña como esta para nosotros. Venga usted mañana y lo arreglamos todo”. Así fue y La Legión continuó con el gorrillo, la camisa, la teresiana y el emblema.

El Chapiri

El gorrillo es popularmente conocido como “Chapiri” aunque esta no es su denominación reglamentaria. Es una castiza forma de llamarlo muy extendida entre los legionarios, siendo un diminutivo del galicismo chaperot que era una prenda de cabeza en forma de capucha del siglo XVIII y que derivó más tarde en el gorro de cuartel isabelino.

Para su colocación, se coge con la mano derecha de manera que el extremo final de la parte superior del gorrillo quede entre la curvatura que forman el pulgar y el dedo índice, para a continuación llevarlo a la cabeza y colocarlo “graciosa y ligeramente ladeado a la derecha”.la foto (1).JP2

Símbolo y rituales en la Legión

En ocasiones se ha pretendido hacer desaparecer símbolos y rituales legionarios.

El que esto intenta sabe muy bien la importancia que tienen en el espíritu de los legionarios. Hemos entrado en el absurdo de pretender que todas las unidades sean iguales confundiendo la igualdad con la uniformidad y cayendo en una malintencionada monotonía. Son conscientes de que, ante la imposibilidad de suprimirla, se puede ir desfigurándola con pequeños y aparentes inofensivos cambios hasta llegar a dejarla sin su sustancial contenido, sin su fuerza moral y sin su contagioso sentimiento. Nos preguntamos el porqué. ilustracion-de-martin-olmos¿Por su saludo enérgico, por su mirada que brilla con fiebre, fija y recta a los ojos del mirado? ¿Por su modo de hablar, breve y enérgico? ¿Por su modo de marchar, marcial y con soltura, erguidos, resueltos, quizás provocadores? ¿Por distinguirse con sus clásicos y legendarios “gorrillos” con la borla encarnada, el cuello al aire, despechugados? ¿Por ser alegres y despreocupados mostrando bien a las claras que son hombres de guerra, emprendedores y valerosos? ¿Por cumplir con su deber y obedecer hasta morir? ¿Por rendir culto al honor, al valor, a la cortesía, culto a la Patria?… ¿Por qué?

El general Millán-Astray, fundador de La Legión, dejó escrito: ¡Gorros y chambergos, capotes y sandalias, camisas descotadas, correajes, oficinas, motocicletas, calabozos y guantes de manopla! Sois el vestuario, las bambalinas, los telones; Pero el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!

Y con el gorrillo terminamos que, tanto en la vida como en la muerte, así se termina en la Legión. Con una de sus más arraigadas tradiciones en las ceremonias y formaciones:

Con el gorrillo en la mano izquierda y con el brazo en alto gritad conmigo:legion-almeria-647x231

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva La Legión!”

“En callada explicación
el gorrillo ladeado
por cuanto diste de lado
al entrar en la Legión.

flanqueando un corazón
enamorado y alerta
la verde camisa abierta
por si la Muerte aparece
pues tal señora merece
no hallar cerrada la puerta”

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez (General Jefe de la Legión entre 2001 y 2004)

Blog generaldavila.com

13 agosto 2018

ATAQUE AL MONUMENTO A LA LEGIÓN EN ZARAGOZA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Con nocturnidad, alevosía y cobardía, sobre todo cobardía.

El Monumento a la Legión en Zaragoza amaneció lleno de pintadas en su base y fachada principal allí donde figura el homenaje al Espíritu de Compañerismo: <<No abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos>>. Es un antiguo conjunto dedicado a los muertos de la Legión que fue inaugurado por el Rey Don Juan Carlos el año 1974. El monumento, obra inicial de Mariano Benlliure, se restauró en 1988 y posteriormente tuvo que ser renovado al aparecer en el año 2005 decapitada la estatua de Millán-Astray. Volvió a inaugurarse en 2006 con una figura del fundador de la Legión transportable y que se sitúa en el lugar de honor exclusivamente cuando hay un acto legionario.

El odio engendrado en las cloacas del alma volvió ayer 14 de abril a hacer acto de presencia en un lugar donde se rinde culto al valor y al honor. Eso es lo que les duele a las ratas de la nocturnidad y de los residuos.

Sin debilidades, con firmeza, uno no debe moverse por arrebatos de ira ni luchar sobrecogido por el resentimiento. Los cobardes huyen y se refugian en las madrigueras de donde en fechas concretas sacan sus excrementos en un zafarrancho repugnante. No le demos más importancia a los cobardes que atacan, aunque su cobardía entraña mucho peligro para todos. Ante la proliferación de hechos tan lamentables exijamos que se actúe con diligencia para la detención de los culpables y que asuman su responsabilidad.

Un viejo león es capaz de enfrentarse a cualquier joven león, pero es difícil estar preparado para el ataque rastrero de una víbora.

El hombre de bien, cuando el mundo está en paz mantiene su espada al alcance de la mano. Mantendremos nuestros principios que son la mejor de las espadas: el compañerismo, unión y socorro, la amistad, el amor a nuestra bandera y por encima de todo jamás dejar a un hombre en el campo hasta perecer todos.

Hoy nos unimos en fuerte lazo de hermandad con la de Zaragoza, formando Bandera, como Legión entera que siente este cobarde zarpazo, esperando que los culpables sean pronto, con diligencia, detenidos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 abril 2018

 

 

EL BRINDIS LEGIONARIO. ¡ESTAMOS TODOS! ¡CUAL LEGIONARIOS! CAMINO DEL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Brindis legionario

El brindis legionario no forma parte de las más antiguas tradiciones legionarias ni de ninguno de sus ritos.

Creo que nadie sabe quien fue el primero en introducir este brindis en la Legión. Yo al menos lo desconozco a pesar de haber investigado su origen. Quedamos a la espera de que alguien documente y resuelva la duda si fuese posible y existen antecedentes.

De lo que no hay duda alguna es de la popularidad alcanzada por tal brindis; no hay celebración legionaria que no termine con la leche de pantera y el tradicional ¡Estamos todos!…

He podido comprobar que existen brindis muy parecidos usados por las tunas de estudiantes. Incluso hay una referencia de 1948 en la hemeroteca del diario ABC de Sevilla en la que, refiriéndose a la tuna de Granada, dice que adoptaron el brindis legionario.

Teniendo en cuenta que, según las fuentes más fidedignas, el origen de la leche de pantera, bebida con la que se hace el brindis, surgió en la boda de Celia Gámez por petición del fundador de la Legión a Perico Chicote, es muy probable que fuera a partir de esas fechas cuando se inicia el uso del actual brindis legionario. Celia Gámez se caso el 1 de julio de 1944 siendo su padrino el general Millán-Astray.

Se puede comprobar que el brindis, tal y como se hace en la actualidad, es parte de algo parecido a un poema, largo y poco ingenioso, que nada tiene que ver con el espíritu de la Legión. Por ello solo hablo del brindis tal y como lo conocemos, en su forma abreviada, que es lo adecuado y correcto para no perder el verdadero sentido que lo acompaña.

Leche de pantera

Ahí es donde me ha surgido la duda. ¿Realmente somos conscientes del significado del brindis? ¿Qué queremos decir al pronunciar esas frases con tanto fervor y emoción?

Un brindis tiene varios significados, desde manifestar el bien que se desea a alguien o la satisfacción por algo, hasta dedicar una victoria o triunfo. También entraña el verbo brindar el ofrecimiento voluntario a ejecutar o hacer algo. Todos son significados aceptables y aceptados por el sentimiento legionario. La satisfacción de ser, servir, como Dama o Caballero Legionario, sentirse legionario y compartirlo; honrar y recordar las hazañas legionarias dedicándoselas a España, los triunfos en combate, en la vida y en la muerte. Y por último ser voluntario para cualquier servicio, mostrar que aquí estamos, paso al frente, cual legionario. Ese es el sentido del brindis que se manifiesta en las conocidas frases que pronunciamos:

¡Estamos todos!

Grito que une, reúne, en unidad legionaria, de acuerdo con nuestro Credo fundacional. Estamos todos es el grito de ¡A mí la Legión! No abandonar jamás a un hombre, de juramento entre cada dos hombres, unión y socorro. Desde el hombre solo hasta la Legión entera. Llamada al honor. ¡Estamos todos!

¡Estamos! Respondemos con grito seco y duro; con una sola voz.

¡Cual legionarios!

Con disciplina. De nuevo el Credo: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir. Sin quejarse de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño. Hará todos los trabajos…, hasta caer reventado. Cual legionarios. ¡Cumplimos!

¡A las mujeres! Siempre y hasta siempre. La legión ama a su Patria simbolizada en la Bandera. Síntesis final del Credo. Mi Patria mi Bandera. Será la más gloriosa. Y en el pecho una carta de una divina mujer.

España, mi bandera, que envuelve a todos los míos, a mi familia, a la familia legionaria, a todos por los que dispuesto estoy al sacrifico de mi vida. Ese es el sentido profundo y la razón por la que

¡Amamos!

¡Pero ante todo!

Seca la voz, el deseo ardiente, atento al cornetín, ¡Legionarios a luchar! ¡Legionarios a morir! Sed de combate, de acudir al fuego, sentir que no es tan horrible como parece. Beber del espíritu de la Legión hasta vaciar la copa; con todas sus consecuencias. No es tan horrible como parece.

¡Bebamos!

El brindis legionario

¡Estamos todos!

¡Estamos!

¡Cual legionarios…!

¡Cumplimos!

¡A las mujeres!

¡Amamos!

¡Pero ante todo…!

¡Bebamos!

Ese es para mí el significado y sentimiento de un brindis que va más allá de una rutina. Camino de convertirse en un ritual hay que darle el sentido profundo que cualquier acto legionario debe tener y hacerlo con la habitual alegría legionaria.

Así termino sin olvidar lo más sagrado. Al finalizar el brindis es preceptivo dar los gritos legionarios que forman parte de la más profunda tradición legionaria. Los enunciaba nuestro fundador teniente coronel Millán-Astray:

“Los vivas se repiten pertinaces y los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Legión! suenan en todos los actos y en todos los lugares. Es la consagración de su Credo, es el nudo gordiano de su existencia legionaria. No se puede ser soldado sin tener los vivas grabados en el alma. Ellos serán los que los empujen, son los motores de la voluntad, el ánimo, el enardecimiento, el grito de guerra, el de salvas, el de muerte, el de alegría, el de adiós y el de pena. Los vivas son el alma que se muestra en forma material; sin vivas no hay soldados, no hay guerreros en las filas… hay tan sólo hombres formados”.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog generaldavila.com

19 marzo 2018

 

 

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (IV) MILLÁN-ASTRAY ES LLAMADO AL ORDEN POR EL GOBIERNO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El fundador de la Legión y primer legionario Teniente coronel Millán-Astray

Esta no es una unidad cualquiera: es La Legión

La vida del fundador de la Legión es una continua aventura. Su fuerte carácter, dotes de mando y capacidad para relacionarse con todos los estamentos sociales hizo de él una figura discutida, polémica, pero a la vez querida y en muchos aspectos envidiada. Su mayor obra fue sin duda la Legión española que llevó a cabo con la aprobación y ayuda de S.M. el Rey Alfonso XIII. Solo una personalidad como la de Millán-Astray podía dar vida a una idea tan difícil como era crear la Legión, una unidad que tenía que ser construida sobre cimientos espirituales, invisibles, misteriosos y basados exclusivamente en la fe de un credo. Una obra en la que supo captar el carácter del pueblo español y sintetizarlo en algo tan bello y riguroso como el Credo de la Legión. Hasta la música parece un milagro que acompaña a la acción y al sacrificio. Supo convertir el dolor en valor, la muerte en redención y darle a la vida su auténtica razón. A su llamada acudieron todos los estamentos sociales, caló hondo, entre unos y otros, era para el pueblo, para los más necesitados, espiritual y materialmente, entre ellos los abandonados y renegados. Dio sentido a su vida y supo exhibir el valor de ser soldado, oficio abandonado y rechazado, que recobró su grandeza. Hasta nuestros días ha llegado su ejemplo y pasión. Esta no es una unidad cualquiera, es la Legión de Millán-Astray, ni mejor ni peor, simplemente la Legión.

No sería tal, ni ella ni su fundador, si hubiese sido, si fuese, o en un futuro se convirtiera, en rutina de instrucción, en una más de una lista sin polémica o atracción. Dejará de ser Legión el día que enmudezca y olvide pedir siempre, siempre combatir, sin contar los días, ni los meses ni los años.

Millán-Astray pide el pase a la Reserva y no se le concede

Es conocida la petición de Millán-Astray de pase al retiro con motivo de la actitud y actuación de las Juntas de Defensa. No se le concedió, dejó la Legión y fue destinado al mando de un Batallón del Pavía en San Roque. En contra de lo que se ha escrito, Millán-Astray no tenía muchas simpatías entre el generalato. Quizá fuese por su fuerte personalidad y la forma apasionada de defender sus ideas; también algo culpable puede ser su gran cultura e inteligencia, lo que no siempre se sabe valorar en su justa medida. Pero fue, sin duda, el tema de las Juntas de Defensa lo que más antipatías le reportó.

Franco y Millán-Astray

Nos cuenta su lugarteniente de entonces, el comandante Franco, también Jefe de la Legión, cofundador, compañero y amigo de Millán-Astray, que uno de los que no sentía simpatía por el fundador de la Legión era Primo de Rivera al que tuvo que convencer para que le ascendiera a coronel y cambiase de opinión sobre él. Contó para ello con la ayuda del general Sanjurjo y al final lograron no solo sus ascenso sino también que volviese a ser el coronel jefe de la Legión.

Millán-Astray pide el retiro al ser llamado al orden por el gobierno

Pasado el tiempo. En el año 1949 Millán-Astray sufrió una llamada de atención del Gobierno  por las conversaciones que sostenía con los embajadores de ciertos países y encargados de negocios para pulsar su opinión sobre la situación política de España. Aquello no le sentó nada bien y su carácter impulsivo le llevó a escribir una carta al caudillo en la que le solicitaba la separación del servicio y autorización para irse a vivir a Lisboa. Aquella carta no la envió Millán-Astray directamente sino a través del general Francisco Franco Salgado-Araujo. Nunca llegó a entregársela a Franco. Con nobleza y afecto se lo dijo argumentando el recuerdo a la época fundacional, la guerra en Marruecos, a los duros combates de la Legión, y a la amistad entre ellos. Nunca entregaría esa carta a Franco porque no quería que se rompiese la amistad entre el jefe de la Legión y el de su primera bandera.

Franco, según nos cuenta el general Franco Salgado-Araujo jamás se enteró de lo aquí relatado.

Combatir, siempre combatir: La Legión

Camino del Centenario de la Legión el conocimiento de los protagonistas de su historia es una obligada labor para todos aquellos que la aman y la sienten. La figura de su fundador alcanza la grandeza del autor de la obra más importante del Ejército español en estos últimos cien años. Todos los que vestimos el uniforme militar, legionarios o no, algo de ese espíritu hemos heredado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 mayo 2017