CENTENARIO DE LA LEGIÓN (71-5) EDCHERA 2020

Hasta aquí  llegó España; se podría

hacer una bandera ensangrentada

con el sol de esta arena calcinada

y la sangre que en rojo la teñía.

Así empieza el poema del poeta y soldado don Luis López Anglada titulado: Edchera. Se cumplen 62 años. Probablemente nadie le dedicará un párrafo a aquella guerra olvidada: Ifni-Sahara. Aquel día de muerte y heroísmo: 13 de enero 1958. Parece que los héroes molestan cuando son humildes soldados a los que el cumplimiento del deber llevó a la muerte. Pero la Legión no olvida a sus muertos.

<<A principios del año 1958 se encuentra toda la XIII Bandera reunida en su acuartelamiento de Aaiún. El día 13 de enero participa en el combate más cruento e importante de todos los que tuvieron lugar durante la Campaña Ifni-Sahara.

Dicho día salió la Bandera a las 07.00 horas, al completo de sus efectivos, en dirección a Edchera, con la misión de efectuar un reconocimiento sobre la zona. Marchaba en vanguardia la 2ª Compañía, que al alcanzar Edchera encontró al enemigo establecido sobre el borde Este de la Saguia, perfectamente organizado.

Ante la fortísima resistencia y el fuego enemigo, se recibe la orden de repliegue, que no fue posible ejecutarla por haberse adelantado el capitán Jaúregui con una sección y un auto-radio. Llevado de enorme espíritu de acometividad, rebasa la línea marcada, perdiendo el enlace con su Compañía y avanzando hasta el fondo de la Saguia, donde sostiene un violento combate a corta distancia con un enemigo que les embosca.

Por esta acción se concedieron las dos últimas Laureadas de San Fernando al brigada Francisco  Fadrique  Castromonte y al legionario Juan Maderal Oleaga, últimos héroes legionarios que derramaron su sangre por España y la Legión>>.

Así reza la efeméride legionaria. Así de sencillo se condensa el Credo de la Legión en sus más sublimes espíritus:

EL ESPÍRITU DEL LEGIONARIO

Es único y sin igual, es de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.

EL ESPÍRITU DE COMPAÑERISMO

Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.

Habló el valor y se quedó clavada/la razón, para siempre, de la hombría.

Hoy es un día de sueños. Sueños legionarios que se elevan a los paisajes donde se formó y curtió esta humilde unidad del pueblo llano: la Legión. Una unidad de hombres en donde el compañerismo se vive y reafirma en combates como el de Edchera. No es la Legión un lugar para la calma y el reposo. Aquí se está para combatir y morir, ¡si puede ser, como Fadrique y Maderal, como héroes. Hoy es un día legionario y debería ser fiesta nacional en los Ejércitos de España. Los dos últimos Laureados llaman a nuestros corazones, gritan: …¡las eternas tumbas españolas!

Hasta aquí llegó España…

Y ahí está coronada por el viento,

alzando para siempre el monumento

de las eternas tumbas españolas.

¡Dios mí qué solos se quedan los muertos!

No olvidéis legionarios de donde venís y a donde vais. Seguid los caminos de los héroes olvidados por la vulgaridad y la rutina del ocio. No seáis masa, sino compañía. Caminad juntos con el honor por bandera de colores rojo y gualda. No paréis; que no os detengan palabras vanas y premios vacíos. Vosotros sois continuo combate, sin descanso ni oportunidad para el aburrimiento o el ocio. Os espera la Laureada del deber cumplido. Os esperan vuestros muertos. Os vigilan y alientan. Aquí nadie muere. Solo mueren para siempre los cobardes que no supieron darle cara a la vida. Enfrentarse en limpia lucha, rectitud del arma que maneja el alma de los valientes.

La tierra del desierto no sabía

sino del poderío en la pisada

No olvidéis la tierra del desierto que os vio nacer y crecer. Allí quedó vuestra sangre de soldados valientes de España.

Quedó mucho más; algún día florecerá: lo lejano se ha de ver cerca. Cuando la inteligencia se convierta en la sabiduría del arte del combate. Cuando la flor se convierta en fruto abundante. Cuando no se olvide que las eternas tumbas de los soldados españoles se alzan para siempre como monumentos al ejemplo.

Lo son, y laureados, Francisco Fadrique Castromonte, Juan Maderal Oleaga,

38 muertos, 51 heridos: Edchera 13 enero 1958.

Porque ellos emprendieron el camino del arte de ser legionario que consiste en luchar contra el enemigo y vencerle. Ellos alcanzaron la fuerza y la sabiduría del combate eligiendo el camino de la rectitud; el que así lo hace habrá de vencer siempre: es un héroe.

Muriendo con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos.

¡Dios mío que solos se quedan los muertos!

 

Hasta aquí llegó, España; se podría

hacer una bandera ensangrentada

con el sol de esta arena calcinada

y la sangre que en rojo la teñía.

La tierra del desierto no sabía

sino del poderío en la pisada.

Habló el valor y se quedó clavada

la razón, para siempre, de la hombría.

Hasta aquí llegó España; la frontera

se convirtió en altar donde tuviera

lugar la Cruz, en el desierto, a solas.

Y ahí está; coronada por el viento,

alzando para siempre el monumento

de las eternas tumbas españolas.

Coronel Luis López  Anglada

Hoy en los acuartelamientos de la Legión se rinden honores a nuestros muertos. Que no los olvide España. No los olvidéis nunca legionarios.  Seguid el ejemplo y su camino: el de la rectitud. Se llama La Legión.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 SEPTIEMBRE 2020

CENTENARIO DE LA LEGIÓN

CENTENARIO DE LA LEGIÓN (68-2) LEGIONARIOS DE HONOR. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este artículo publicado en el blog hace algún tiempo consideramos necesario incluirlo en la serie: “CENTENARIO DE LA LEGIÓN” por razones históricas y de agradecimiento a tantas Damas y Caballeros que llevan ese título de Legionarios de Honor y han convertido su vida en servicio a España y a la Legión.


1Legionario y honor
, dos palabras unidas por un vínculo indestructible. Decir legionario es decir honor. El que ha sido o es legionario, no necesita más título que el de Dama o Caballero Legionario. No hay mayor honor que el haber servido en la Legión y el grado más elevado es morir en combate.

Si esto fuese palabrería mejor que no existiese la Legión. Cerca de 10.000 muertos y más de 45.000 bajas nos lo demandan. Es el honor al que nos debemos y la exigencia que contraemos.

Mientras no haya combate, el legionario entrega la vida en cada actividad que desarrolla, desde la más humilde a la más gloriosa, que todas son igual de honrosas cuando se hacen con devoción y dedicación.

El título de Legionario de Honor es una concesión que se hace a favor de alguien que demuestra que su vida está enmarcada en el Credo legionario, que ama a la Legión como si realmente legionario fuera. Concesión para aquellos que sin ser legionarios demuestran a diario unas virtudes dignas de esta hermandad, militar, guerrera y heroica, donde se da culto al honor, al valor y a la amistad.

credolegionariooriginalne0¿Por qué el título de Legionario de Honor? Por amor a España y a la Legión. Pero nadie ama sí no está dispuesto a dar la vida por lo que ama. Estas son las razones y las obligaciones de un legionario de honor: Amar a España y a la Legión, y estar dispuesto a dar la vida por ello.

La historia del título de “Legionario de Honor” es inherente a la fundación de este Cuerpo. Desde que se funda la Legión muchos son los que quieren ser legionarios y por distintas razones no pueden vestir la camisa verde. Son vocaciones que quieren adentrarse en ese misterio de vida y muerte, de humilde y sencillo heroísmo. Repasad el Credo de la Legión. ¡Cuántos se ven allí reflejados! Es un Credo para los luchadores de la vida, los aventureros, los soñadores, los esperanzados y también para los desesperados. Es una escuela de vida que te prepara para afrontar la muerte. Por eso a ella se apuntan los que vestirán la camisa verde y los que, sin lograrlo, visten su corazón con ella. Son los “Legionarios de Honor”, unos con título reconocido y otros con un título más grande si cabe, el testimonio de su vida. De ahí que pronto se instituyese esta bella costumbre de nombrar legionarios de honor. Era la forma de aunar sentimientos y crear hermandad alrededor del amor a España y a la Legión. Nunca cerró las puertas el corazón legionario a aquellos que querían penetrarlo y sentar plaza entre sus latidos.

El 23 de diciembre de 1921 el ilustre periodista José Ortega Munilla, padre del universal José Ortega y Gasset, llega a Ceuta y es invitado por Millán-Astray a visitar la Legión. Allí el Jefe de la Legión filió al periodista entre los legionarios. ¿Fue el primer legionario de honor? Aceptémoslo así.2

Merece la pena detenernos en las palabras que en su crónica en ABC escribe este primer legionario de honor:

Desfilaron las tropas legionarias. Su teniente coronel, Millán-Astray las mandaba con voz aguda y vibrante, que a veces me pareció el sonido de una corneta que formulara vocablos castellanos…

Allí me confirió Millán el honor de filiarme entre los legionarios, y me regaló el capote con que cubrí mi persona…

Hace falta algo de anómalo en la psicología para que lo imposible sea posible”.

“Saludo al nuevo legionario”, le grita un oficial y Ortega Munilla contesta:

“Sois la fuerza suprema, sois la vibración de una voluntad potentísima. Brindo por vuestras proezas, que han de ser grandes. Yo ya no puedo ser sino el legionario de mis nietos”.

Don Rafel Fernández de Castro(con brazalete negro) Don Rafel Fernández de Castro(con brazalete negro)

Tuvo en aquellos tiempos que haber más nombramientos, aunque el largo periodo de la Campaña de Marruecos no permitiría otra cosa que no fuese combatir.

El primer título del que se conserva copia es de fecha 1 de agosto de 1929, concedido a otro ilustre periodista, natural de La Coruña, como nuestro fundador: Rafael Fernández de Castro y Pedrera. El título constituye un precioso documento de gran valor histórico y sobre el que se inspira el que se entrega actualmente. Decía:

Se autoriza al interesado con arreglo a las costumbres establecidas a disfrutar de los derechos que en virtud de este grado se le confieren de cantar nuestro himno, rezar y observar nuestro Credo, poder dedicarse a la captura y transporte de tablas y tableros, sentirse farruco y dar el grito de “A mi la Legión” si las circunstancias lo exigieren”.

Actualmente modificado dice:

“Que autoriza al interesado, con arreglo a las costumbres establecidas, a disfrutar de los derechos que en virtud de este grado se la confieren de cantar nuestro himno, observar nuestro Credo y con el gorrillo legionario, dar los vivas reglamentario, a España, al Rey y a la Legión”.

Sólo el General Jefe de la Brigada de la Legión, responsable institucional de todas las unidades de la legión, puede conceder este título. Y lo hace bajo criterios de enorme rigurosidad y exigencia.

No es un título para exhibir, ni para guardar o presumir. Muchos nombres famosos llevan este título concedido con generosidad por la Legión. Pero no es al nombre a quien se da un título, sino al hombre y sus virtudes. Es un compromiso que se contrae. Una exigencia que te obliga a decir constantemente “por España”, “por la Legión”, a cumplir y a vivir bajo los espíritus de su Credo. La honradez y el honor obligan y obliga también a la Legión, como si entre ambos hubiesen sellado el Espíritu del Credo, el de “Amistad”, de juramento entre cada dos hombres. No es necesario vestir el uniforme legionario. Te imponen su gorrillo que cala hasta los tuétanos. Lo notarás en el momento de la imposición y si no es así, mejor que renuncies.

Si alguno esconde el título, lo incumple o simplemente se olvida de lo que significa, allá él y su compromiso de honor. Honra a quien lo recibe y deshonra a quien lo incumple.

Decíamos ¿Por qué el título de “Legionario de Honor”?: Por amor. Amor a España y amor a la Legión. Nadie ama, ni sabe lo que es el amor, sí no está dispuesto a dar la vida por lo que ama. Estas son las razones y las obligaciones.

No entra dentro de las obligaciones, pero quizás sería bueno también formar unidad entre todos los que ostentan este honroso título: “Legionario de Honor”. Así y para ello se ha fundado recientemente la Agrupación de Legionarios de Honor “José Ortega Munilla”presidida por don Francisco Fernández Verni con el fin de estimular las relaciones de amistad entre la sociedad civil y las Fuerzas Armadas españolas, contribuyendo al fortalecimiento de las tradiciones legionarias y de los lazos de unión entre Legionarios de Honor y veteranos de los cuerpos de Defensa en general. Una feliz idea que como dice su lema legionario es necesaria porque: “JUNTOS  FORMAMOS  BANDERA”.

General Rafael Dávila Álvarez (R.) (Jefe de la Legión 2001-2004)

A lo largo de mi mando de la Legión concedí varios títulos de “Legionario de Honor“. El que recuerdo con más fervor legionario y ejemplo de amor a España y a la Legión, es el que concedí a Doña María del Carmen Valentín Sánchez, “Dama Legionaria de Honor“. Fue el 8 de marzo de 2003. Su sangre corre por las venas legionarias. Su marido fue Caballero Legionario alcanzando el empleo de Comandante de la Escala legionaria y sus cuatros hijos, Vicente, Carlos, Victor y Juan, Cabos Caballeros legionarios. ¿Se puede dar más por la Legión? ¿Se puede amar más después de dar lo que más amas? Ejemplo y virtud Doña María del Carmen. la Legión se siente orgullosa de usted. Usted es Dama Legionaria de Honor pero es más, es ejemplo de “Honor” y es  la Legión la que tiene el honor de tenerla  entre sus filas.

Blog: generaldavila.com

5 enero 2020

CENTENARIO DE LA LEGIÓN 

CENTENARIO DE LA LEGIÓN ESPAÑOLA FUNDADA POR EL TENIENTE CORONEL JOSÉ MILLÁN-ASTRAY

1 de enero de 1954. Muere el fundador de la Legión, Caballero Legionario José Millán-Astray como quiso que se pusiese sobre su tumba.

1 de enero de 2020. La Legión española se hace Centenaria.

Este es el año de la Legión. Lo iniciamos con el recuerdo respetuoso y de admiración a su fundador en la fecha de su muerte. hoy se cumplen 66 años.

Pide que en su tumba solo aparezca:

Caridad y Perdón

Millán Astray

Legionario

Desde este blog hemos dedicado una Sección exclusiva “LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO” preparatoria del mismo. El próximo día 28 de este mes finaliza el camino. Llegamos a la meta: “EL CENTENARIO DE LA LEGIÓN”.

Las colaboraciones que hemos recibido rozan la cifra de 70. Todas de un valor incalculable y que harán historia. Testimonios auténticos y veraces, legionarios, sin poder destacar unos más que otros porque son expresiones del corazón legionario arrancadas desde su Credo. ¡Gracias!

Han faltado muchos testimonios. Promesas no han faltado (incumplidas por ahora). Legionarios hay miles, pero no todos han oído el grito de ¡A mi la Legión!, lo cual es hasta lógico entre tanto ruido en el que vivimos inmersos. Algo de: yo a lo mío…, y no meterme en líos.

El próximo día 28 da comienzo el Centenario. Ese día de 1920 se publicó el Real Decreto fundacional, aunque la fecha elegida por el fundador para celebrar el Aniversario de la Legión fue el 20 de septiembre; cuando se alistó el primer legionario.

Nuestra labor no ha terminado. Empieza. Seguiremos publicando sus testimonios. Solo variará el título: “EL CENTENARIO DE LA LEGIÓN”. Esperamos que sigan animándose; hablemos de la Legión y que sus palabras nos llenen de alegría y sean un reconocimiento a todos los que han servido, sirven o aman a la Legión.

Hoy día 1 de enero de 2020, cien años desde que en 1920 se fundó la Legión, recordamos con una oración al Cielo legionario a nuestro fundador: General don José Millán-Astray. ¡Presente!

EL ESPÍRITU DE LA MUERTE

El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.

¡Damas y Caballeros Legionarios! Con el gorrillo en la mano izquierda y el brazo en alto gritad conmigo:

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

Terminaba de escribir mi recuerdo y oración en el aniversario de la muerte de nuestro fundador general Millán-Astray cuando me llega la noticia de la muerte del Cabo Caballero Legionario don José Ortega. Fue el escolta del fundador, general Millán-Astray, hasta su muerte, su sombra, su hermano legionario en la hermandad del compañerismo, unión y socorro y amistad. Nunca dejó a su general, ni el general a su Cabo. José ha muerto con 95 años; eso para la Legión no importa; siempre Caballero legionario.

He estado a despedirle y allí estaba su mujer Ángeles y sus hijas, sus familiares, amigos y la Hermandad Nacional de Antiguos Caballeros legionarios. Sobre su féretro el gorrillo, la bandera de su España con el emblema de la Legión y su foto, la del Cabo Caballero legionario José Ortega. Servidor de España desde la Legión.

Ni una lágrima. Por un legionario no se llora, solo se reza y se le pide que, ahora que se va al Cielo de los legionarios, reclame allí un puesto para nosotros, los legionarios.

Él acaba de encontrase con su Jefe, el fundador, y allí en el Cielo seguirá la escolta y la amistad de dos hombres buenos. Descansa en Paz, mi Cabo. Descansa en Paz, mi General.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 de enero de 2020 Centenario de la Legión 

PROCESO DE BEATIFICACIÓN DEL PADRE HUIDOBRO, CAPELLÁN DE LA LEGIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Padre Huidobro Capellán de la Legión

En abril del 2018 escribí en el blog una carta al Papa Francisco pidiéndole su intercesión para que el proceso de beatificación del Páter Huidobro se pusiese de nuevo en marcha ya que su causa lleva tiempo <<dormida>> sin saberse muy bien las razones. Inmediatamente la “Agrupación de Legionarios de Honor de Almería” junto a la  “Hermandad de Artilleros de Honor de La Legión“, se sumaron al reto de esta petición enviando sus comunicaciones para la apertura de la Causa de beatificación del Páter Huidobro a Roma, al Postulador de la Causa y al Arzobispo Castrense de España.

Después de algún tiempo la respuesta ha llegado. Ha sido del postulador de la Causa, Padre Cebollada, que es quien mejor conoce en estos momentos el proceso. Su contestación es de enorme importancia porque nos explica cuales son las razones por las que el proceso de beatificación está “dormido” y lo que aún es de mayor relieve: qué es lo que hay que hacer para que se reabra.

Tumba del Padre Huidobro en los Jesuitas de Serrano, Parroquia de San Francisco de Borja

Lejos de especulaciones el Padre Cebollada nos pone en el camino para que la Legión y sus fieles, legionarios o no, devotos todos, pongamos en marcha de nuevo este proceso. La Legión hizo ya Santo a su curita legionario, popularmente, pero ahora hay que luchar para que su Santidad sea oficialmente reconocida por El Vaticano. <<La devoción es una condición sine qua non. Devoción venida desde diversos sectores del pueblo de Dios que tengan o hubieran tenido relación con el P. Huidobro>>, nos dice el postulador, Padre Cebollada. Ese es el camino y está en nuestras manos, en nuestra devoción.

Se inició su causa de beatificación en 1947 siendo Papa Pío XII quedando paralizado el proceso con Juan XXIII sin que hasta ahora hubiese explicación sobre ello. Hoy ha quedado aclarado: es necesaria la devoción. Tenemos que rezar y visitar su tumba en la Iglesia de los Jesuitas de San Francisco de Borja en Serrano. Tenemos que aumentar y pregonar nuestra devoción al Capellán de la IV Bandera de la Legión que murió al servicio de todos. Es condición sine qua nom.

Creemos que el pontificado del Papa Francisco, jesuita como el Páter Huidobro, sería un buen momento para reabrir o impulsar el camino de la beatificación del Capellán de la Legión: <<Legionario y Santo>>, como quedó proclamado entre los legionarios.

El próximo Centenario de la Legión se llenaría de gozo si se recibiese la noticia de la apertura del proceso. Para ello los principales protagonistas somos nosotros con la dirección y guía del Arzobispo Castrense del que esperamos encabece esta petición y el impulso de los Mandos actuales de la Legión.

El camino está indicado, claro y diáfano. No hay excusas. Empecemos ya.

Monumento al Padre Huidobro en la “Cuesta de las perdices”. Madrid

Gracias a la <<Agrupación de Legionarios de Honor de Almería>> y a la <<Hermandad de Artilleros de Honor de La Legión>> por haber puesto la primera piedra para este monumento que queremos construir en el Cielo: la Santidad de nuestro Capellán, legionario y Santo, Padre Huidobro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

10 JUNIO 2019

CARTA DEL POSTULADOR GENERAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

 

CAMINO DEL CENTENARIO. LA LEGIÓN ESCUELA DE MANDO Juan I. Salafranca Álvarez Coronel de Infantería (R.)

En sus cien años de existencia, La Legión ha sabido alcanzar gloria para el bien de España; esa gloria se ha conseguido gracias, sobre todo, a los Caballeros Legionarios, la Tropa de La Legión, que es su más preciado capital, pero la formación de esa Tropa y su conducción en combate, ha sido posible gracias a unos mandos de una altísima calidad profesional. Todo el mundo entiende que enfrentarse a la posibilidad de la muerte requiere de esa virtud exigible al soldado que es el valor, pero no siempre nos paramos a pensar en las dotes morales que se necesitan para conducir a hombres jóvenes, en la plenitud de sus vidas a situaciones que les pueden hacer perderla. Esa es una de las labores del Oficial.

A lo largo de la Historia de La Legión, ha habido etapas de guerra y otras de preparación para el combate. En las primeras, el valor del Oficial y su capacidad profesional son garantía de una mayor probabilidad de supervivencia de sus hombres. En la paz, la competencia profesional del mando y su capacidad de transmitir sus conocimientos a su tropa, junto con un entrenamiento continuo y duro, pondrán a la Unidad en condiciones de enfrentarse a la dureza de la guerra en las mejores condiciones.

Esto, que es común a todas las Unidades militares, lo sabemos todos y en las Academias se nos prepara para ello; pero La Legión en los distintos períodos de su Historia ha tenido unas características peculiares, que la han hecho convertirse en una magnífica escuela de mando.

En los primeros tiempos, la necesidad de unificar gentes de la más variada procedencia, veteranos algunos de la pasada Gran Guerra y totalmente ayunos otros de cualquier conocimiento militar, cada cual con una manera distinta de pensar, con distintas costumbres y las más variadas aspiraciones, junto con la ausencia de mandos en los más bajos escalones, requirió de aquellos jóvenes Oficiales unas excepcionales dotes de mando (ahora se dice liderazgo) hasta conseguir convertir aquella masa en la magnífica Unidad que todos hemos conocido. A ello se unieron unas necesidades logísticas extraordinarias, para vestir, alojar, alimentar y pagar a aquel aluvión de voluntarios que superó, con mucho las expectativas de los Jefes. En esta etapa, el aprendizaje práctico tuvo que apoyarse en los jefes de Bandera y Compañía, cuidadosamente seleccionados por Millán-Astray y con experiencia de combate acreditada en aquellas tierras africanas en las que el nuevo Cuerpo iba a combatir. Si la clarividencia de Millán y su conocimiento del alma del soldado le hicieron concebir el Credo Legionario, con ello, con su asimilación por los propios Oficiales y su esfuerzo por imbuir de él a su tropa, proporcionaron a los que mandaban un arma excelente y un camino claro a seguir que, casi cien años después y en unas circunstancias en que la tropa del resto del Ejército es totalmente profesional, sigue haciendo de La Legión algo especial.

Una vez entrados en combate, pronto aprendieron que la mejor forma de mandar es el ejemplo y, aunque ello provocó que la proporción de bajas de Oficiales fuera mayor que la deseable, supieron estar a la altura y de su eficacia da fe el que los mandos de columna, al principio reticentes a emplear la nueva y desconocida Unidad en los puestos de vanguardia, pronto exigieran tenerla a sus órdenes y siempre la emplearon en los puestos de mayor riesgo y fatiga. Esta situación, pacificado el Protectorado, se prolongó con la campaña de Asturias y la posterior Guerra de Liberación.

Espectáculo. Smara. Navidad 1974

Para no extenderme demasiado, me voy a permitir hablar de mi propia experiencia. He mandado en La Legión Sección, Compañía y Bandera y aunque hasta el mismo día de mi ascenso a Coronel he seguido aprendiendo, me voy a referir solo a mis primeros pasos en La Legión.

A mi incorporación a la VII Bandera en Smara, me encontré unos mandos perfectamente conocedores del territorio, unos compañeros deseosos de transmitirme su experiencia y unos subordinados perfectamente instruidos y motivados. De todos ellos aprendí y a ellos sigo agradecido por haber completado la formación del Teniente recién salido de la Academia.

De la tropa aprendí a adaptarme perfectamente a aquel terreno, a decidir qué era lo imprescindible y lo superfluo a la hora de patrullar por el desierto, a saber que me iban a examinar en todo momento y que la disciplina en los más bajos escalones del mando, porque allí los Cabos eran Cabos y los Cabos Primeros casi Mariscales.

Teniente y sargentos

De los Suboficiales a encontrar el perfecto equilibrio entre la autoridad y la familiaridad, a conocer cada detalle de los legionarios, sin necesidad de preguntar por su vida anterior y a respetar su margen de actuación y fiarme de su conocimiento del terreno.

De mis compañeros Tenientes eso que quedaba tan bonito en el antiguo artículo 5 del Cabo en las Reales Ordenanzas de Carlos III de  ser “…firme en el mando, graciable en lo que pueda”  y siguiendo con él a “castigar sin cólera y ser comedido en sus palabras aún cuando reprenda” y a seguir el Camino de los Caballeros, rindiendo culto al honor, culto al valor,  culto a a la cortesía y al amor a la Patria. A ellos agradezco las indicaciones en todos los aspectos de la vida diaria, antes de que pudiesen ser corregidas por mis superiores. Tengo que hacer mención de los Tenientes de la Escala Legionaria que superándonos con mucho en experiencia, se esforzaban en suplir con ella nuestros conocimientos académicos y cargados de años, procuraban estar físicamente a nuestra altura.

Línea de oficiales

De mis superiores, el ejemplo y la certeza de que no iban a pasar por movimiento mal hecho, porque lo que se corrige en la paz, evita bajas en la guerra.

Juan I. Salafranca Álvarez. Coronel de Infantería (R.)

Artículo perteneciente a los “testimonios legionarios” publicados en el Blog: generaldavila.com con motivo del Centenario de la Legión.

11 febrero 2019

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Queridos amigos:

Desde este humilde blog (generaldavila.com) desde hace unos tres años un grupo de compañeros escribimos a diario en defensa de la Unidad de España y de nuestras queridas Fuerzas Armadas. Lo que empezó como una forma de llenar el tiempo libre y aportar algo de nuestra experiencia ha llegado a alcanzar buen número de lectores tanto en el mundo civil como en el militar (tres millones y medio de visitas). Entre los temas que tocamos en nuestros artículos no podía faltar el de la Legión al que hemos dedicado un gran número de ellos, con amor y fervor. El próximo Centenario ha sido referencia: “La Legíón Camino del Centenario”.

Es una fecha de indudable valor y contenido, no solo para la Legión sino para el conjunto de las Fuerzas Armadas y Sociedad española, por lo que, dentro de nuestra humildad, queremos contribuir desde el blog a su difusión, resaltando no solo el Centenario sino a su protagonista: La Legión.

Para ello pretendemos recoger en pequeños artículos, que me atrevería a llamar testimonios, la experiencia, sentimiento, ideas, mensaje, en fin que cada cual vea, de aquellos que han estado o sin haberlo hecho estuvieron o están vinculados, la sienten y la quieren. No hace falta ser o haber sido legionario para sentirse cerca de ella.

Los artículos empezarán a publicarse desde el próximo lunes día 28, justo un año antes de la fecha del inicio del Centenario.

Les pido su colaboración para que, cuando puedan, si lo desean, escriban un artículo sobre su experiencia, razones, sentimientos…, en fin un testimonio legionario camino del Centenario. Todos ustedes quedan invitados a participar. Les quedaré muy agradecido, pero no es algo solo mío, sino para todos, para entre todos disponer de un relato legionario de este recorrido de cien años.

Empezaremos con un videoblog dedicado a los que nos dejaron cumpliendo su deber: los muertos de la Legión.

Les remito las normas de colaboración para unificar criterios a la hora de la publicación.

La nueva sección queda abierta. Les espero.

Un fuerte abrazo legionario, y agradecido.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

NORMAS DE REDACCIÓN ARTÍCULOS CENTENARIO DE LA LEGIÓN

Tema: Centenario de la Legión. Testimonio, experiencia, sentimientos, que cada cual vea…

Lo que el sentimiento o la razón le indiquen. Eso buscamos. Un sentimiento, una razón, un amor o un dolor, un recuerdo o un presente eterno, pero sobre todo un Credo. A la hora de escribir, como a la hora del combate, allá cada cual, se echa uno el Credo encima y “Legionarios a luchar. Legionarios a morir”.

Extensión: Ni largo ni corto, sino en el objetivo.

Entre 700 y 1000 palabras es lo adecuado para no ser soso ni pasarse de salado. Si te pasas en algunas palabras nada pasa, pero sin excesos.

Enviarlo a la dirección de correo: generaldavila1@gmail.com

Escrito en Times New Roman; tamaño 14.

Si es posible acompañar el artículo con dos o tres fotografías que sean referencia. Lo ideal es que fuesen inéditas para aumentar el interés y conocer nuevas imágenes. Mandarlas en archivos distintos al del artículo lo que me facilitará el trabajo de publicación.

Plazo y publicación: Como sabéis el primer artículo se publicará el 28 de enero de 2019 y el último el 27 de enero de 2020. El día 28 de ese mismo mes de enero 2020 publicaré todos los artículos juntos de forma que se puedan leer como un libro digital.

Para facilitar la labor de publicación y enmaquetación, podéis empezar a enviarme vuestros artículos ¡Ya! Los publicaré en el orden de recepción de los mismos. Antes de publicar un artículo el interesado recibirá comunicación de la fecha de su publicación y le remitiré el enlace al mismo.

Os ruego que firméis el artículo con nombre, apellidos y el que lo desee (es conveniente) ponga también su empleo, situación o ampliación del nombre que a él le parezca.

También os pido que deis la difusión que creáis conveniente al proyecto para que pueda participar todo el que lo desee ya que mis contactos y enlaces son limitados.

Un fuerte abrazo legionario, y agradecido.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

 

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (IV) MILLÁN-ASTRAY ES LLAMADO AL ORDEN POR EL GOBIERNO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El fundador de la Legión y primer legionario Teniente coronel Millán-Astray

Esta no es una unidad cualquiera: es La Legión

La vida del fundador de la Legión es una continua aventura. Su fuerte carácter, dotes de mando y capacidad para relacionarse con todos los estamentos sociales hizo de él una figura discutida, polémica, pero a la vez querida y en muchos aspectos envidiada. Su mayor obra fue sin duda la Legión española que llevó a cabo con la aprobación y ayuda de S.M. el Rey Alfonso XIII. Solo una personalidad como la de Millán-Astray podía dar vida a una idea tan difícil como era crear la Legión, una unidad que tenía que ser construida sobre cimientos espirituales, invisibles, misteriosos y basados exclusivamente en la fe de un credo. Una obra en la que supo captar el carácter del pueblo español y sintetizarlo en algo tan bello y riguroso como el Credo de la Legión. Hasta la música parece un milagro que acompaña a la acción y al sacrificio. Supo convertir el dolor en valor, la muerte en redención y darle a la vida su auténtica razón. A su llamada acudieron todos los estamentos sociales, caló hondo, entre unos y otros, era para el pueblo, para los más necesitados, espiritual y materialmente, entre ellos los abandonados y renegados. Dio sentido a su vida y supo exhibir el valor de ser soldado, oficio abandonado y rechazado, que recobró su grandeza. Hasta nuestros días ha llegado su ejemplo y pasión. Esta no es una unidad cualquiera, es la Legión de Millán-Astray, ni mejor ni peor, simplemente la Legión.

No sería tal, ni ella ni su fundador, si hubiese sido, si fuese, o en un futuro se convirtiera, en rutina de instrucción, en una más de una lista sin polémica o atracción. Dejará de ser Legión el día que enmudezca y olvide pedir siempre, siempre combatir, sin contar los días, ni los meses ni los años.

Millán-Astray pide el pase a la Reserva y no se le concede

Es conocida la petición de Millán-Astray de pase al retiro con motivo de la actitud y actuación de las Juntas de Defensa. No se le concedió, dejó la Legión y fue destinado al mando de un Batallón del Pavía en San Roque. En contra de lo que se ha escrito, Millán-Astray no tenía muchas simpatías entre el generalato. Quizá fuese por su fuerte personalidad y la forma apasionada de defender sus ideas; también algo culpable puede ser su gran cultura e inteligencia, lo que no siempre se sabe valorar en su justa medida. Pero fue, sin duda, el tema de las Juntas de Defensa lo que más antipatías le reportó.

Franco y Millán-Astray

Nos cuenta su lugarteniente de entonces, el comandante Franco, también Jefe de la Legión, cofundador, compañero y amigo de Millán-Astray, que uno de los que no sentía simpatía por el fundador de la Legión era Primo de Rivera al que tuvo que convencer para que le ascendiera a coronel y cambiase de opinión sobre él. Contó para ello con la ayuda del general Sanjurjo y al final lograron no solo sus ascenso sino también que volviese a ser el coronel jefe de la Legión.

Millán-Astray pide el retiro al ser llamado al orden por el gobierno

Pasado el tiempo. En el año 1949 Millán-Astray sufrió una llamada de atención del Gobierno  por las conversaciones que sostenía con los embajadores de ciertos países y encargados de negocios para pulsar su opinión sobre la situación política de España. Aquello no le sentó nada bien y su carácter impulsivo le llevó a escribir una carta al caudillo en la que le solicitaba la separación del servicio y autorización para irse a vivir a Lisboa. Aquella carta no la envió Millán-Astray directamente sino a través del general Francisco Franco Salgado-Araujo. Nunca llegó a entregársela a Franco. Con nobleza y afecto se lo dijo argumentando el recuerdo a la época fundacional, la guerra en Marruecos, a los duros combates de la Legión, y a la amistad entre ellos. Nunca entregaría esa carta a Franco porque no quería que se rompiese la amistad entre el jefe de la Legión y el de su primera bandera.

Franco, según nos cuenta el general Franco Salgado-Araujo jamás se enteró de lo aquí relatado.

Combatir, siempre combatir: La Legión

Camino del Centenario de la Legión el conocimiento de los protagonistas de su historia es una obligada labor para todos aquellos que la aman y la sienten. La figura de su fundador alcanza la grandeza del autor de la obra más importante del Ejército español en estos últimos cien años. Todos los que vestimos el uniforme militar, legionarios o no, algo de ese espíritu hemos heredado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 mayo 2017