LOS ABUCHEOS AL PRESIDENTE DEL GOBIERNO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Sánchez dimisión

¡Fuera, Fuera!, ¡Sánchez dimisión!

¿¡Qué quieren que les diga!? Una forma de expresión como otra cualquiera. Gustará más o menos, pero es una forma tan adecuada como escribir esta crónica.

Algunos creen que la calle les pertenece y que la manifestación y el griterío es propiedad suya (intelectual). Cuando otros lo hacen se rasgan las vestiduras.

El que manda sin hacerse respetar ya se sabe que no manda. No es falta de respeto mostrar las diferencias a quien no quiere darse cuenta del daño que está haciendo a los gobernados. Se manda para todos y no para los suyos. En política democrática se debe respetar más al que abuchea que al que halaga. El primero te debe hacer pensar; el segundo olvidar.

Hablemos de los abucheos al señor Sánchez en el desfile de las Fuerzas Armadas el Día de la Fiesta Nacional de España.

Fuerzas Armadas

Conviene diferenciar lo que Pedro Sánchez no diferencia. El Pedro Sánchez incapacitado para gobernar y el presidente del Gobierno de España que se encamina con decisión a acabar con España. Él no es más que nadie ni menos. Pero puede más que nadie y eso le lleva a ser menos que nadie. Claro que no lo entiende(n). Los abucheos lo recuerdan. Que España es otra cosa y que él está ahí por el voto comunista y de los enemigos de la unidad e integridad territorial de España, de su forma de Estado y de su Constitución. Que si no fuese por ellos, él no gobernaría, lo que es un claro indicador. Su política es favorecedora hacia los que pretenden romper con la unidad de España y su forma de Estado, la Corona. Por sus obras los conoceréis. Ese es el significado de los abucheos de los que asistían a ver desfilar a los que tiene por misión, de acuerdo con el artículo 8 de la Constitución, garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. No a esa política de acabar con España.

Cuando uno llega a ser presidente de una nación debe como norma fundamental olvidarse del partido y pensar solo en la nación.

Sánchez dimisión. Aviso a navegantes

Esto es un aviso a navegantes. Si yo fuese él, que no lo soy, estaría preocupado. Hay goteras por todas partes y estoy percibiéndolas en los lugares donde él menos se lo espera. Por ahora no puedo ser más explícito, pero cuidado con la democracia que al final se impone, aunque a alguno de los que le apoyan no le guste. España es una nación democrática y por ende unida, libre y soberana. Tenga cuidado y ponga la proa al frente, que las olas no le zarandeen lateralmente. Desde el mismo barco alguien mueve el timón.

Luego no me diga que no le aviso. ¡Rey don Sancho, rey don Sancho…!

Alerte a su guardia que buena falta le va a hacer.

¡Ah! ¿Qué no me entiende? No esperaba menos de Vos. Consulte con su Inteligencia.

¡Fuera, Fuera!, ¡Sánchez dimisión! Nos han hecho ser así. Obligados a ver lo que ocultan bajo el cargo. No es mala educación ni falta de respeto, es lo poco que queda de libertad. Yo escribo. Otros lo hacen al aire limpio de Madrid.

¿Quién gritaba? Piensen.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

13 octubre 2021

 

 

NO QUIEREN A NUESTROS EJÉRCITOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

12 de Octubre. Día de la Fiesta Nacional. Desfile Militar

O no se enteran o no se quieren enterar, ye, ye. No nos quieren de verdad, ye, ye.

El maestro Antonio Burgos, en magistral artículo, afina la puntería, propia de cabo tirador selecto, (¿Para cuándo esa merecida Cruz del Mérito Militar?) y describe la situación —Sin Desfiles— que no es coyuntural sino que va camino de estructurarse en lo que siempre han querido: sacar a los ejércitos del sentir del pueblo, alejarlos del concepto de Patria, de Todo por la Patria, del sentido de Unidad de España, sacarlos de la Constitución, como el que se saca una muela infectada que no le permite zamparse a gusto la empanada que se han guisado de nacionalidades, de lo federal, de la nación de naciones, y no sabemos cuántas zarandajas más. Molestan los ejércitos y sus cañones, sus barcos y aviones, y su espíritu militar. Molesta la obediencia, la disciplina, el firme caminar, el honor, la valentía, sobre todo molesta esa forma suya de amar, de a España amar, tan firme y segura, que hasta juran por su vida la sangre derramar. Que no nos vengan con excusas, porque se les ve el plumero a distancia. No nos quieren de verdad.

Es de las pocas cosas en las que muestran claridad: de los ejércitos ni hablar. ¿Presupuestos? Ni infantes, ni jinetes, ni artilleros, ni ingenieros, ni marinos, ni aviadores; nada de vehículos, ni cañones, ni barcos ni aviones. Nada que tenga que ver con la razón de ser de los ejércitos.

Mejor lo virtual e imaginario, un ejército de paisano(s), de protección civil, de peones, de rastreadores baratos, servicios de retaguardia, de poca monta y mayores silencios; los ejércitos de soldados, los de verdad, que queden olvidados.

En eso invierten lo que todos pagamos por nuestra defensa y seguridad. Presupuestos para el engaño.

Dice bien el Cabo Burgos, selecto tirador de las Buenas Letras, a tres meses vista ni Desfile, ni Día de la Fiesta Nacional, ni na de na. Las Academias Militares sin su Rey son menos militares (así les gusta); el Día de las Fuerzas Armadas, uno menos; Del Centenario de la Legión para qué hablar. ¡Menudo peso se han quitado de en medio! Millán-Astray, Franco… ¡Quita, quita! Ese sí que era un dolor de muelas que entre el dentista y el paciente han conseguido <<sustraer o esconder>>. Mala voluntad y tibieza.

Lo militar y guerrero ha pasado a un plano de desprecio y olvido que no se merece. Cambian sus misiones a la vez que rebajan su presencia y llevan camino de darle un giro a sus misiones. La principal y constitucional tiene los días contados.

La ministra de Defensa muestra una imagen que no se corresponde con la realidad de lo que por dentro está sucediendo. Unos ejércitos llenos de problemas, de pobreza, incapaces de soportar la economía  del día a día sin hacer enormes sacrificios, a costa de la operatividad, lo que crea una incertidumbre que, sin duda,  se traduce en la moral de las tropas. Alguien será responsable.

Del aspecto Institucional forma parte su presencia en la sociedad, siendo lo que son, Fuerzas Armadas y no otra cosa, la cultura de Defensa, su proyección mediática sin esconder su historia y valores, sin ocultarlos como son, del pueblo que los aplaude y reconoce.

En el plano Operativo-Presupuestario ¡hemos hablado tantas veces! Recuerden que no se puede levantar la voz, sino someterte sumiso al desmantelamiento de las unidades bajo la tan conocida voz en los ejércitos: ¡Hay que sacrificarse. Estamos en crisis! ¿Y cuando no?

Lo malo es que esta crisis no es de los Ejércitos sino de algo más profundo y que es la razón de ser de los mismos: España.

Una de los pilares a derribar es sacar a los ejércitos del sentir del pueblo. El Covid-19 les sirve para un roto o para un descosido. Ahora convertido en arma para desarmar a los ejércitos.

Molestan los ejércitos y sus cañones, sus barcos y aviones, y su espíritu militar. Molesta la obediencia, la disciplina, el firme caminar, el honor, la valentía, sobre todo molesta esa forma suya de amar, de a España amar, tan firme y segura, que hasta juran por su vida la sangre derramar.

No nos quieren de verdad, ye,ye.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

28 julio 2020

UN PRESIDENTE PERDIDO EN PALACIO REAL. ZARZUELA DA EXPLICACIONES (Esto es lo ocurrido, parece ser que la verdad) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

UN PRESIDENTE PERDIDO EN PALACIO REAL. ZARZUELA DA EXPLICACIONES (Esto es lo ocurrido, parece ser que la verdad) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

12 de octubre. Día de la Fiesta Nacional de España. Desfile de las Fuerzas Armadas. Comienza con pitos al inmerecido presidente del Gobierno: <<¡¡elecciones!!>>, <<¡¡okupa!!>>; él se ríe; nuestro presidente se ríe de todo, reacción infantil y algo histérica. La procesión de su debilidad va por dentro. No sabe y se nota. Contesta con soberbia: <<no voy a ser menos que González y Zapatero>>. Las comparaciones son odiosas. No es menos ni más, ni en lo mejor ni en lo peor. Al menos no ha tenido tiempo para ser ni siquiera nadie, pero todo se andará. Le vamos conociendo. Mejor malo conocido…

Pero hoy era el Día de la Fiesta Nacional de España. Quién lo diría. Gris el cielo de Madrid, lluvia, todo quedaba alrededor de la Corona y de las Fuerzas Armadas; el resto ni estaba ni se le esperaba. Casi mejor. Se nubló el día. Los aviones a sus hangares. Tuve un recuerdo para el capitán Aybar que el año pasado voló este día por última vez. El cielo se nubló de tristeza. ¡Ay mi capitán! Esto está peor… Poco brillo de estrellas.

Al fondo estaba Cataluña. Allí también hubo desfile, en Barcelona. Sin presidencia, sin la Legión, sin la Guardia Civil, solos los españoles, con la palabra del Rey como fondo: <<una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España>>, desfilaban miles de españoles pensando en la unidad de España, en Cataluña, luchando para que no les echen de España. Aquello va en serio. Es muy serio.

La mirada también en Mallorca. Una tragedia difícil de encajar. Ese era el lugar más importante.

Pero todo esto se ha quedado en pura anécdota y ha subido a primera línea informativa la metedura de pata protocolaria del presidente del Gobierno. De poco le ha servido tanto vuelo por el mundo. Todos somos de gestos. Un gesto mueve montañas o te entierra bajo su sombra.

Me cuentan que había prisas en Palacio Real. El tiempo en otoño se acorta y Mallorca esperaba. La tragedia era la prioridad y los Reyes querían llegar con luz al lugar de la tragedia para acompañar hoy a los afectados.

Los Reyes esperaban ya en el Salón del Trono. Los invitados habían sido situados en salones distintos y el inicio del besamanos se prolongaba. Algunos nervios y prisas. La espera de los Reyes a que comience el besamanos empezó a crisparse. Protocolo de la Casa del Rey decide dar entrada al presidente del Gobierno para que acompañe a SSMM. mientras terminan de organizar la fila del besamanos. Pasa el presidente con su esposa, pero cierta descoordinación hace que en ese momento alguien, también de protocolo, crea que es el inicio del besamanos y da paso al resto de invitados justo detrás del presidente y su esposa. El presidente no capta la situación y cree que debe quedarse con los Reyes. Eso es lo que él ha entendido. No está avispado, no reacciona, se queda al lado de los Reyes hasta que un funcionario de protocolo le indica que se retire. Humildad, no ir sobrado. Donde fueres haz lo que vieres. El presidente está obediente y se va. Su cara es otra cosa.

 

Todo esto no da más de sí, aunque descubre carencias e interioridades. Mañana ocupará portadas y comentarios. ¿De quién es la culpa? Que cada uno asuma la suya. En Moncloa echan la culpa a la Casa del Rey (?). Cuento lo que sé.

He visto muchas cosas en las gruesas moquetas. Hasta un presidente del Congreso hacer la reverencia que hacen las señoras al saludar al Rey. Lo de hoy no lo había visto nunca, pero es solo el comienzo de un nuevo protocolo que nos va a dar gloriosos momentos… o vértigo.

Lo importante sigue estando en Barcelona donde nadie parece que quiere mirar. Desde luego al presidente, Pedro Sánchez, sí que allí le han dicho <<siga usted, aquí no se pare, este no es su sitio>>, y no ha sido precisamente un funcionario el que se lo ha dicho. Sonriente ha abandonado a Cataluña y a los españoles de Cataluña. Sin protocolo, más perdido que en Palacio Real.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Manifestación hoy en Barcelona. «Somos españoles»

Blog: generaldavila.com

12 octubre 2018