UN PRESIDENTE PERDIDO EN PALACIO REAL. ZARZUELA DA EXPLICACIONES (Esto es lo ocurrido, parece ser que la verdad) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

UN PRESIDENTE PERDIDO EN PALACIO REAL. ZARZUELA DA EXPLICACIONES (Esto es lo ocurrido, parece ser que la verdad) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

12 de octubre. Día de la Fiesta Nacional de España. Desfile de las Fuerzas Armadas. Comienza con pitos al inmerecido presidente del Gobierno: <<¡¡elecciones!!>>, <<¡¡okupa!!>>; él se ríe; nuestro presidente se ríe de todo, reacción infantil y algo histérica. La procesión de su debilidad va por dentro. No sabe y se nota. Contesta con soberbia: <<no voy a ser menos que González y Zapatero>>. Las comparaciones son odiosas. No es menos ni más, ni en lo mejor ni en lo peor. Al menos no ha tenido tiempo para ser ni siquiera nadie, pero todo se andará. Le vamos conociendo. Mejor malo conocido…

Pero hoy era el Día de la Fiesta Nacional de España. Quién lo diría. Gris el cielo de Madrid, lluvia, todo quedaba alrededor de la Corona y de las Fuerzas Armadas; el resto ni estaba ni se le esperaba. Casi mejor. Se nubló el día. Los aviones a sus hangares. Tuve un recuerdo para el capitán Aybar que el año pasado voló este día por última vez. El cielo se nubló de tristeza. ¡Ay mi capitán! Esto está peor… Poco brillo de estrellas.

Al fondo estaba Cataluña. Allí también hubo desfile, en Barcelona. Sin presidencia, sin la Legión, sin la Guardia Civil, solos los españoles, con la palabra del Rey como fondo: <<una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España>>, desfilaban miles de españoles pensando en la unidad de España, en Cataluña, luchando para que no les echen de España. Aquello va en serio. Es muy serio.

La mirada también en Mallorca. Una tragedia difícil de encajar. Ese era el lugar más importante.

Pero todo esto se ha quedado en pura anécdota y ha subido a primera línea informativa la metedura de pata protocolaria del presidente del Gobierno. De poco le ha servido tanto vuelo por el mundo. Todos somos de gestos. Un gesto mueve montañas o te entierra bajo su sombra.

Me cuentan que había prisas en Palacio Real. El tiempo en otoño se acorta y Mallorca esperaba. La tragedia era la prioridad y los Reyes querían llegar con luz al lugar de la tragedia para acompañar hoy a los afectados.

Los Reyes esperaban ya en el Salón del Trono. Los invitados habían sido situados en salones distintos y el inicio del besamanos se prolongaba. Algunos nervios y prisas. La espera de los Reyes a que comience el besamanos empezó a crisparse. Protocolo de la Casa del Rey decide dar entrada al presidente del Gobierno para que acompañe a SSMM. mientras terminan de organizar la fila del besamanos. Pasa el presidente con su esposa, pero cierta descoordinación hace que en ese momento alguien, también de protocolo, crea que es el inicio del besamanos y da paso al resto de invitados justo detrás del presidente y su esposa. El presidente no capta la situación y cree que debe quedarse con los Reyes. Eso es lo que él ha entendido. No está avispado, no reacciona, se queda al lado de los Reyes hasta que un funcionario de protocolo le indica que se retire. Humildad, no ir sobrado. Donde fueres haz lo que vieres. El presidente está obediente y se va. Su cara es otra cosa.

 

Todo esto no da más de sí, aunque descubre carencias e interioridades. Mañana ocupará portadas y comentarios. ¿De quién es la culpa? Que cada uno asuma la suya. En Moncloa echan la culpa a la Casa del Rey (?). Cuento lo que sé.

He visto muchas cosas en las gruesas moquetas. Hasta un presidente del Congreso hacer la reverencia que hacen las señoras al saludar al Rey. Lo de hoy no lo había visto nunca, pero es solo el comienzo de un nuevo protocolo que nos va a dar gloriosos momentos… o vértigo.

Lo importante sigue estando en Barcelona donde nadie parece que quiere mirar. Desde luego al presidente, Pedro Sánchez, sí que allí le han dicho <<siga usted, aquí no se pare, este no es su sitio>>, y no ha sido precisamente un funcionario el que se lo ha dicho. Sonriente ha abandonado a Cataluña y a los españoles de Cataluña. Sin protocolo, más perdido que en Palacio Real.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Manifestación hoy en Barcelona. “Somos españoles”

Blog: generaldavila.com

12 octubre 2018

LIMITACIONES PARA JURAR BANDERA (UN BESO CADA 25 AÑOS) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Jura de Bandera

Comprendo las limitaciones para participar como civil en un acto solemne como es la Jura de Bandera. Comprendo la necesidad de una regulación para que todos los españoles puedan solicitar y realizar el juramento o promesa ante la Bandera de España. Todo es comprensible ante un acto de tal importancia para darle la trascendencia y relevancia que tiene.

Mucho se compromete, darlo todo, hasta la vida si necesario fuera:

‹‹ ¡Españoles! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, con lealtad al Rey y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?››.

Un juramento o promesa que queda grabado en la conciencia y el honor de cada uno.

Una Orden del ministerio de defensa del pasado lunes día 17 modifica el anterior procedimiento para que los españoles puedan solicitar y realizar el juramento o promesa ante la Bandera de España. Como he dicho comprendo la necesidad de una regulación, pero esta orden recién aprobada no la comparto. Dice: ‹‹Para que no desmerezca la importancia y trascendencia del acto, entre la fecha del juramento o promesa inicial y su renovación deberá mediar un lapso de tiempo de, al menos, veinticinco años››.

No pongamos puertas al campo. No escondamos a nuestra Bandera.

La Jura de bandera es un compromiso intemporal, renovable cada día, sin limitación. Se jura o promete una vez y es un juramento eterno, pero el beso a mi Bandera no me lo regulen en el tiempo. No es necesario volver a jurarla, pero sí cada día besarla. Regular el procedimiento es bueno, pero no hay límites a la entrega y al amor. Un beso cada 25 años se me hace demasiado largo. Limiten las plazas de cada acto si quieren o den preferencia a quien nunca ha jurado o prometido ante la Bandera. Pero 25 años es mucho tiempo sin besarla. No hay mayor merecimiento, nada más importante ni trascendente que besarla, un día y otro también si puedo.

Creo que se ha dado una orden poco meditada. Quizá contraproducente para el objetivo perseguido. Y más en los tiempos que corren.

El besamanos es una vieja y noble ceremonia en la cual se acude a besar la mano al rey y personas reales en señal de adhesión y cariño. Por mi recuerdo pasan muchos besamanos en variopintos lugares del mundo con nuestros Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía. El afecto de la gente, el especial atractivo de nuestros reyes y, sin duda, la curiosidad, hacía que muchas personas sencillas no desaprovecharan la ocasión y una vez hecho el primer saludo volvían a la cola para de nuevo plantarse delante de los reyes.

-Rafael, esa pareja es la tercera vez que pasa a saludarnos.

Me dijo en más de una ocasión nuestra Reina, mientras sonreía y se lo susurraba al Rey.

-Déjelos que pasen cuantas veces quieran. Es un detalle que agradecemos.

Siempre cumplimos con su deseo no impidiendo a nadie que repitiese saludo, aunque evidentemente no era lo habitual efectuar un doble, incluso triple saludo.

Comprendo las limitaciones para participar como civil en un acto solemne como es la Jura de Bandera. Un beso cada 25 años se me hace demasiado largo.

Al jurarla la besé

Y fue el beso una oración

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com