OFENSA A ESPAÑA, A LA RELIGIÓN CATÓLICA Y A LOS EJÉRCITOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Un aquelarre ofensivo y provocador en Montblanc (Tarragona)

Corre por internet el video de un aquelarre en la localidad de Montblanc (Tarragona) aprovechando el carnaval. Una burla a la Legión y a sus más profundas tradiciones. Me duele profundamente, me provoca náuseas de indignación, me entristece ver como no se ataja la desvergüenza de los que pretenden convertir España en una porquera. Dicen, y dicen mal, que ofende quien puede y no quien quiere; no es verdad. Corre la ofensa como norma, el insulto como saludo y la sonrisa cómplice como traición. Son muchos los que ofenden pudiendo y queriendo, todo a la vez. La impunidad es la ley para los que atacan todo aquello que constituye el alma y las raíces del pueblo español.

Tomémoslo a broma carnavalesca y en breve comprobaremos la que se nos viene encima. Estamos yendo demasiado lejos. Nadie dice nada y hay un silencio cómplice para los actos y actores que atacan a España, a la Religión Católica y a los Ejércitos. Se dice: <<Hay barra libre>>. Nadie sale en su defensa. Todos se callan, dicen que,  para no engordar al cerdo de la porquera. Se están cruzando barreras peligrosas. Sabemos lo que hacen y sabemos lo que buscan. Sería lamentable que sucediese lo que puede suceder y ellos pretenden que suceda. Pero sucederá si no lo evitamos a tiempo;  y hay que evitarlo; queda poco tiempo. La razón es fácil de contener, pero un sentimiento roto, herido, humillado y pisoteado, puede dar rienda suelta al dolor y a su reacción. Entonces ya será tarde para lamentaciones.

Montblanc (Tarragona)

Hay un silencio cobarde que calla; parece que otorga. Las provocaciones no deben ser contestadas con violentas reacciones. Pero jamás soportadas y recibidas como si aquí no hubiese pasado nada. Asistimos a una escalada de enfrentamiento donde ellos buscan alcanzar la máxima violencia. Y pueden llegar a todo si antes no defendemos la entrada. Ellos ya están dentro. No es solo una mascarada.

Hoy no es un día para la alegría en España. Como tantos otros. Silencio. Mientras se mofaban de España, de la Legión, de su tradición, de sus muertos… de Dios.

Tengo que pensar mucho y aguantar antes de escribir más palabras. Pero no por eso me voy a callar. Dicen que mejor es pasar página y mirar hacia otro lado. ¡Cobardes!

Sí, todo eso que ustedes piensan lo pienso yo también. No lo voy a escribir, pero lean en estos espacios blancos que separan las palabras todo eso que hoy, ustedes y yo,  escribiríamos y gritaríamos muy alto. Lo podría escribir, pero no lo voy a hacer por falta de espacio y porque seguramente me quedaría corto en los calificativos. Además, podría ser que yendo más allá, donde no quisiera llegar, dedicaría los más graves de los calificativos a aquellos que ven esto como una carnavalada sin importancia y no dan la cara para defender a la Legión, a su Cristo de la Buena Muerte y en definitiva a España. A esos que son responsables y se les ha dado la autoridad legal, se les supone la moral, para asumir su responsabilidad y no consentir estas ofensas que tanto duelen. Pero no lo voy a hacer. Me limitaré a esperar, centinela que da el alto, que avisa que se cuelan… No nos oirán. Nada pasará y todo se olvidará… hasta la próxima.

Estamos acostumbrándonos a ello y eso no es bueno. Puede acabar mal.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 febrero 2018

 

 

LA PRENDA DE CABEZA EN LOS EJÉRCITOS DE ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Enredado en mi cabeza

<<Los rojos no usaban sombrero>>. Pocos saben a lo que me refiero con esa frase. Divertido si no fuese porque en muchas ocasiones un simple sombrero sobre la cabeza era tu condena.

Resulta que al comienzo de la Guerra Civil, en el Madrid del desorden y el paseo,  llevar sombrero o corbata te podía costar caro: que te diesen el paseo. Eran prendas que se asimilaban a los señoritos burgueses o explotadores de los obreros como eran definidos por anarquistas y comunistas. <<…mientras en la calle no se vean monteras la revolución será nuestra>>, se anunciaba desde Solidaridad Obrera.

Los rojos no usaban sombrero

No serían uno ni dos los que sufrieron prisión y algo más por el simple hecho de llevar sombrero.

Como era lógico el gremio de sombrereros protestó porque aquello suponía su ruina. Pero llevar sombrero caló entre la gente de la calle como una prenda detestable usada por gente bien. Tal fue así que al finalizar la Guerra Civil una sombrerería muy conocida de Madrid, Brave, abrió sus puertas al público con el eslogan: <<Los rojos no usaban sombreros>>.  Aumentó de manera considerable el número de ventas. Al finalizar la Guerra Civil había en Madrid unas cuarenta sombrererías. Hoy no quedan más de doce.

En la vida militar no existe el término sombrero para definir a la prenda que sobre la cabeza se lleva sino algo mucho más generalizado aplicable a casi cualquier cosa que se lleve sobre la testa: prenda de cabeza. Sombrero militar, ros, gorra de plato, gorra de montaña, gorro, gorrillo, chambergo, gorro Lepanto, tarbuch, teresiana, chapiri, boina, casco, tricornio, bicornio, gorro isabelino, gorro de montaña, gorro ruso o ushanka…, en fin diversidad de nombres y modelos que cualquiera de ellos encaja como prenda de cabeza.

El chambergo, la capelina o sombrero de ala ancha, utilizados por nuestros Tercios, eran prendas muy acordes con la moda de la época. Protegían del sol, cubrían el rostro y protegía en los combates. El morrión fue el casco emblemático de nuestros Tercios, además de capacetes y borgoñetas. Prendas todas de útil protección en los combates.

Como parte del uniforme militar la prenda de cabeza no surge hasta el siglo XVII cuando se impone en los ejércitos para diferenciarse entre ellos y del resto de ciudadanos.

Era fácil por la prenda de cabeza distinguirse en combate y distinguir a la unidad que cada uno pertenecía. De ahí todo lo demás. Además de su sentido de protección en invierno, verano, o en combate, de distinguirse y ser distinguido, la prenda de cabeza es orgullo de pertenencia, historia, disciplina y clara expresión de pertenecer a una fuerza militar. Muchas veces, más que el uniforme, la prenda de cabeza define y marca, aunque son dos prendas íntimamente unidas, que hacen un inseparable conjunto. Por ello un soldado debe ir cubierto siempre, al menos casi siempre. Ya saben que cuando va armado no debe quitarse la prenda de cabeza ni en interiores. Descubrirse parece como relajarse, dejar la actividad, desprenderte de algo esencial para el cumplimiento de tu misión.

No sé si ustedes lo habrán notado. De un tiempo a esta parte el uso de la prenda de cabeza en los Ejércitos y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado es cada vez menos visible. En cuanto hay ocasión nos desprendemos de ella. Vamos que se la quitan a la primera de cambio. Y la cosa cambia. Un soldado lo es con la cabeza cubierta… y con correaje. Pero las modas, que dicen más funcionales, cómodas e igualitarias, nos traen la de descubrirse  en cuanto se tiene la más mínima oportunidad.

Y no hay necesidad de ello; ante nada ni nadie. Tampoco descocarse.

Un soldado saluda y esa es suficiente norma de respeto. Es una muestra de disciplina, afecto y respeto a todos.

Para quitarse el sombrero

Es el significado del saludo militar que nuestro Ejército, lo hace con la cabeza cubierta, con la prenda de cabeza.

Por cierto los soldados, la tropa, no tiene reglamentada la gorra en el uniforme de paseo sino la boina. Ellos reivindican la gorra como prenda de cabeza como la llevan oficiales y suboficiales. Y tienen toda la razón.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 febrero 2018

 

SOLDADOS DE ESPAÑA ESTE EJÉRCITO QUE VES VAGO AL HIELO Y AL CALOR… General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Este Ejército que ves…

El año 2001 de manera irresponsable, imprudente, inesperada, y con grave riesgo para la Defensa de España, se suprimió el Servicio Militar Obligatorio. Consecuencia de lo peligroso que se vuelven algunas negociaciones para obtener votos. No aprendemos y en ese juego se han puesto encima de la mesa vida y hacienda como si de una partida de póquer se tratara.

Desde aquella fecha las carencias de nuestros Ejércitos han ido en aumento sin que haya un horizonte de futuro que nos haga ser optimistas.

Las recientes declaraciones del Jefe del Estado Mayor de la Defensa con motivo del Día de las Fuerzas Armadas son preocupantes.

La operatividad de las Fuerzas Armadas al límite

‹‹La operatividad de las Fuerzas Armadas está probablemente al límite››.

Utilizar el adverbio ‹‹probablemente›› es un juego que hace el JEMAD  para despistar o rellenar, pero en boca del máximo responsable de los Ejércitos quiere decir ‹‹al límite››.

‹‹…hemos tenido que parar unidades››. Demoledor el panorama. El 40% de los vehículos están parados y hay buques que no pueden navegar.

Rotundo en su prospectiva: ‹‹Hay que blindar el gasto para romper el ciclo de que el gasto de Defensa dependa de quien esté en el Gobierno de turno››. A eso se le llama poner el dedo en la llaga, pero es predicar en el desierto.

Lo más acuciante dice el JEMAD son los sistemas de mando y control, de inteligencia y observación, el vehículo de ruedas 8×8 o las fragatas F-110 y el futuro avión de combate.

Todo eso está muy bien y así llevamos años entre la ingeniería financiera de algún ministro, al que el Tribunal Constitucional rechazó el uso del Decreto Ley para financiar los Programas Especiales de Armamento (PEA), la total desatención de otros o la exclusiva atención a las empresas de armamento. Como dice el JEMAD, depende del Gobierno de turno. Resultado: Situación límite y preocupante. Hay un Ejército y otro, o si lo prefieren uno partidos en dos. Uno con capacidades y preparado para operaciones y otro parado, aburrido, apagado y sin recursos ni para sobrevivir. Los dos son importantes y no hay uno sin el otro.

Aún a pesar de las carencias materiales los que hemos dedicado nuestra vida a esto de la Defensa sabemos muy bien que los recursos humanos son la clave de la capacidad de los Ejércitos.

Incorporación de los futuros soldados profesionales a los Centros de Formación

Tenemos que volver a aquella fecha, 2001, de la irresponsable suspensión del Servicio Militar Obligatorio.

La imprevisión pilló a los Ejércitos sin preparación para asumir el cambio de concepto lo que unido a la boyante situación económica dejo a las unidades vacías de personal y creó una situación de alarma cuyas consecuencias todavía se dejan notar. Nadie quería ser soldado. Llegó la crisis y aumentó de manera espectacular el número de aspirantes. Pero es un fenómeno temporal que volverá a desaparecer cuando las condiciones económicas sean distintas. Tenemos unos Ejércitos dependientes del empleo ya que no se ha solucionado con seriedad, a estas alturas, el mantenimiento y adecuación a la situación y futuro del recurso fundamental de los mismos: el humano. Quince años y seguimos igual. Captación, selección, enseñanza, instrucción, y sobre todo empeñarse en buscar el procedimiento para la reincorporación al mercado laboral de la tropa al finalizar su permanencia en los Ejércitos son retos sin finalizar, incluso alguno sin siquiera comenzar o erróneamente planteado.

La tropa profesional

Saco esto a colación porque en la aludida entrevista al JEMAD, -donde dice más de lo que se lee, incluso de lo que se le pregunta- se refiere al tema de la tropa profesional cuyo pase a la reserva está previsto al cumplir los 45 años y está ya ocurriendo y ocurrirá de manera masiva en breve.

Una situación que es sin duda la de mayor gravedad a la que se enfrentan los Ejércitos y que tiene un componente grave de responsabilidad por parte de los anteriores ministros que han abandonado el problema y con él a los soldados afectados. Lo hemos denunciado en numerosos artículos. La respuesta del JEMAD a esta cuestión es esperanzadora ya que por lo que se ve la ministra está ocupada y preocupada con el tema.

‹‹La ministra ha insistido en que debemos dar respuesta a este problema, que tiene un componente humano. Supongo que nadie pensó entonces en lo que ocurriría pasados 10 o 15 años, pero el momento ha llegado. Hay que solucionarlo y hacerlo compaginándolo con las necesidades de los ejércitos, porque un paracaidista con 45 años es poco operativo. Tenemos que hacer un esfuerzo y en eso estamos: buscando salidas dentro y fuera››.

Tropa profesional

Esperemos que no quede en la habitual retórica de una entrevista.

Los reservistas

Con ello no se puede olvidar la situación en la que nos encontramos de escasez por no decir ausencia total de reservistas. No los hay en número suficiente y dada la edad con la que pasan a la reserva los soldados profesionales si no pueden continuar como tales tampoco su incorporación como reservistas solucionaría el problema. Los reservistas voluntarios ya hemos comentado en ocasiones que es una fórmula sin desarrollar y que a pesar de su gran utilidad no resuelve el problema del reservismo ni el del deber y derecho de todo español a defender España.

Sabemos que el modelo de Enseñanza Superior en los Ejércitos se está reconsiderando para evitar la actual situación que deja en manos de civiles parte de la formación militar dedicando tiempo, mucho tiempo, a materias inservibles para el oficio de soldado. La idea está en marcha.

Pero para todo se requiere un tiempo que no tenemos. Hay quedarse prisa. No es que hayan quedado cosas por hacer sino algo mucho peor, se han hecho muchas cosas mal y hay que enmendarlas.

La actual situación estratégica y las amenazas que se ciernen por el mundo son suficientes luces de alarma para que nos tomemos en serio esto de la Defensa.

Hay necesidad, mucha necesidad y la primera es no dejar tirados a nuestros soldados, verdaderos protagonistas de la Defensa.

‹‹Supongo que nadie pensó entonces en lo que ocurriría pasados 10 o 15 años, pero el momento ha llegado›› dice el JEMAD. ¿Tendremos que seguir esperando?

Soldados de España

Hay que empezar. ¿Por dónde? Por la clave que son sus soldados.

Este Ejército que ves vago al hielo y al calor

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

3 junio 2017

LA MINISTRA DE DEFENSA MARÍA DOLORES DE COSPEDAL General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

La ministra de Defensa en el Alcázar de Toledo

En los tiempos que corren y después de lo visto por el ministerio de Defensa estos últimos años, demasiados años, es motivo de esperanza ver los gestos de la actual ministra de Defensa. Nos llega el rumor de la colmena militar con un zumbido de ilusión y optimismo.

No hay que ser ningún experto en temas de Defensa para darse cuenta de que la situación moral y material de los Ejércitos no pasa por sus mejores momentos. Tenemos los mejores soldados del mundo, en un momento de preparación inmejorable, con experiencia y formación alabada por el resto de los ejércitos aliados. Son queridos y reclamados. No abandonemos esta labor y su futuro por fallos de gestión e indiferencia. Jamás les fallará la moral y siempre mirarán y actuarán por su bandera. La ministra parece haber captado le sensibilidad del alma de soldado y por ahora sus visitas, palabras, incluso sus emociones, y sus esperanzas, en tan corto tiempo de mando, son motivo para soñar. En poco tiempo se ha empapado de los verdaderos problemas que tienen los Ejércitos. Tiene un Jefe de Estado Mayor de la Defensa que cuenta con todas las virtudes necesarias para ser su mejor apoyo y quizá sea el momento de empezar la tarea sin esperar un minuto más. Sus palabras también dan lugar al optimismo.

Hablar de España y sus Ejércitos

No solemos en este blog dejarnos engañar por las apariencias y analizamos muy en detalle cualquier gesto que vemos  o información que recibimos. En estos últimos años, demasiados años, las cosas no han sido fáciles y tampoco en el ministerio de Defensa. La culpa no ha sido de los soldados, sino que ellos han sido los que solitos, muy solos, han tirado del carro. Ha llegado la hora de echar una mano y empujar todos. Para nosotros tampoco ha sido fácil poder verter toda la información y sentimientos en este humilde, pero cada vez más leído blog. Solo queremos hablar de España y de sus Ejércitos, de su moral y de sus necesidades. No ha sido fácil.

Hasta en nuestra propia casa en ocasiones hemos oído el portazo o nos han hecho entrar por la puerta de atrás. Por ello no tomen esto como un halago a nadie. No es nuestro estilo. Es una simple esperanza, que no es poco.

Que la ministra y el JEMAD digan lo que estamos oyendo es optimista. Es necesario empezar a hacer. La acción y sus consecuentes resultados no son necesarios sino urgentes. Todo esto es noticia.

Relevo de guardia en el Alcázar de Toledo

El domingo, después de celebrase el Día de las Fuerzas Armadas, la ministra presidió el relevo de guardia del Alcázar de Toledo llevado a cabo por el Regimiento Inmemorial del Rey nº 1.

Es un gesto más a agradecer porque ese lugar, guste o no, además de ser el Museo de Historia Militar, es cuna de héroes, lleno de historia sin resentimientos y que para el espíritu de soldado, de cualquiera, es una constante lección de honor y valor.

Ese es el camino. Los soldados guardan silencio, pero no se pierden un gesto ni una palabra.

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

Blog: generaldavila.com

2 junio 2017