LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA. A PABLO CASADO: ¿PERDEREMOS LA GUERRA? Rafael Dávila Álvarez

Pablo Casado en una visita a la ermita de la Virgen de la Soledad

¿Puedo saludar?

A Pablo Casado que me estará escuchando.

¡Mira!: vienen cantando Montañas Nevadas, con nueva letra de la maestra Calvo y música de un tonadillero de nombre Félix Bolaños.

Ambos leguleyos muy, pero que muy, socialistas de nuevo cuño. Traen en sus canciones la Ley de Memoria Democrática. Quieren levantar su patria, un inmenso afán les empuja. Será para este mes de septiembre en el que esperan mucho ruido que deben acallar.

Se les va de las manos Podemos y difícil va a ser mantener Unidas, incluso no está claro que arrimarse a Arrimadas (camino de la desaparición política) sea suficiente para sacar adelante las cuentas del Gran Pretendiente Sánchez.

Una cosa es predicar y otra dar trigo. Lo mismo digo yo. El Pretendiente siempre predica; trigo jamás.

Trigo contra la COVID-19, contra el paro, contra el comunismo, contra el socialismo caballerista y zapaterista, una alternativa ante tanta mugre, y echar para siempre, sin trigo, a apoyadores del terrorismo, a separatistas, a cuentistas y a golfos de la política, y nada ni nadie nos lo ofrece, que cada vez esto se pone más feo y ya nos vemos plantando tomates en el alféizar de la ventana a falta de trigo.

Hubo un tiempo en que en España la cosa iba entre bien y mal, pero iba, a trancas y barrancas, con la pesoe o con el pépé, mal que bien con los vascos del pe-ene-uve y, peor que mal, siempre, con los separatistas catalanes, con el grupo Pujol-Conde de G-, pero podíamos aguantar, y de hecho nos aguantábamos, hasta que la pesoe se tiró al monte y el pépé se quedó en la nómina y en el suicidio colectivo, con  los cuatro de siempre, uno a Europa, otro a escribir gacetillas de todo a cien, otro a echarse novia, el más largo a la privada, y el más corto a los juzgados, que no daba abasto.

Ley de Memoria Democrática.

¡Mira Pablo!: ya vienen cantando Montañas Nevadas. ¡Mira Pablo Casado!: traen en sus canciones la Ley de Memoria Democrática; quieren levantar su patria, un inmenso afán les empuja. Hay que estar ahí Pablo.

En la milicia, en la guerra, batalla perdida general fulminado, y si se descuida, peor. Claro que es una batalla, pero si se trata de la guerra, ninguna solución, y si ha habido cobardía, traición o cosas así, que ya se sabe y uno lo reconoce después de tantas guerras, pues el final es peor, tan malo que da comienzo una nueva cosa desconocida o demasiado conocida y eso tiene culpables con nombre y apellidos.

Han pasado muchas cosas, tantas que algunos olvidan; otros no. Me refiero en política que, aunque lo es todo, conviene diferenciar entre el rábano y las hojas.

Creías que esto pasaría, y que España no le daba importancia, que pronto se olvidaría y que tu postura centrada —que en política ya se sabe— te daría la pose de un hombre dialogante y capaz de lo más grande, incluso de lo más difícil. Pues no.

Las tres cosas que te han llevado, y te llevarán al ostracismo político, si nadie lo remedia, son, a saber:

1.- Ley de Memoria Histórica.

2.- La exhumación de los restos de Franco, pasando por encima de la Iglesia de Roma (y de España).

3.- La salida de España del Rey Don Juan Carlos I.

De aquí nace la República, los separatismos, el enfrentamiento, la crispación y el despiste del personal. La muerte anunciada de la Transición. Vuelta a empezar. Ponle fecha al punto de retorno. La chispa será el desempleo y el hambre. ¡Bum!

Tres en uno. Trinidad que te lleva a la fosa de la política de la que esperamos que algún día seas exhumado todavía con vida.

Seguro que tu Estado Mayor no ha caído en que en esta trinidad se encierra el problema, el único de momento: España.

Esta es la Guerra. Lo demás son, han sido, batallas, por cierto todas perdidas. La COVID-19 ha sido el último lance al que has entrado como un mini-miura. Nada. Definitivamente Waterloo.

Es tarde y el día declina.

Ya no vale mirar para otro lado. O sí, o no. O das la batalla o pierdes la guerra. Díselo a los mediocres y tibios de tu partido —quizá necesarios, pero prescindibles en estas ocasiones— hasta hace poco de tantos millones de españoles, hoy desengañados. Esos que piensan que defender ciertas posturas —constitucionales que no se cumplen— es ser facha, franquista, ultra, y que hay que mantener una postura moderada.

El final de la contienda se acerca. Es la hora del mando único. Lo pondré más claro: Mando Único. Para mandar hay que haber nacido y es necesario que se vea que eres el jefe y por tanto obedecido.

Una sola derrota basta para que todo se derrumbe. Ni una victoria, ni cinco, ni mil, pueden asegurarte el éxito. Sobre todo cuando la derrota se lleva el sueño de España y de los españoles.

Nos cuenta Andrés Révesz, Wellington. El Duque de Hierro, que poco importa que la batalla de Waterloo fuera ganada o perdida por Napoleón. En Waterloo, no solo Napoleón fue derrotado, sino el sueño grandioso de los franceses. Los dioses ciegan a quienes quieren perder.

Pablo Casado, es tu momento. Tu segundo, tu minuto, tu hora de luchar para evitar que el sueño de España se deshaga en manos de unos aventureros, pero que vienen decididos a ello.

¿O es que detrás de tanta cosa rara se esconde un pacto de la pesoe con el pépé ante la descalabrada situación? Difícil es que un personaje como Sánchez lo quiera, pero París bien vale una misa.

¿Has pactado la Ley de Memoria Democrática? Has perdido la guerra. Lo que te espera es lo que te has ganado. Yo espero equivocarme.

Lo anunció Unamuno y en ello estamos: ¡Viva la introyección!

Sigo confiando en ti, Pablo, pero recuerda que aquí se conduce por la derecha. Compórtate como un auténtico General en esta guerra, dónde llevas perdidas demasiadas batallas.

A Pablo Casado que me estará escuchando: te adelantan por la derecha y por la izquierda; y por el centro te atropellan.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

1 septiembre 2020

La verdad y la mentira Andrés Manrique.- Teniente (R)

¿Qué es verdad? ¿Qué es mentira? ¡Vaya dilema! A menudo escuchamos eso de “esta es mi verdad” y uno piensa si hay más de una verdad. Verdad absoluta, verdad relativa, verdad objetiva, media verdad.Probablemente este dilema nos lo aclararía la filosofía pero, empleando el lenguaje de la calle, llegaremos a una  mejor comprensión del término. Veamos.

“Entre la verdad y la mentira no hay más que cuatro dedos, que no es más que lo que dista la oreja del ojo. Porque lo que te contaron puede ser mentira si te quieren engañar,  pero lo que tú has visto con tus propios ojos sabes que es cierto…..”

No viene al caso el autor de esta frase pero creemos que es irrefutable y acertada.

Cada díaaparecen nuevos términos en el lenguaje, incluidos ya en la RAE algunos de ellos, que no son más que eufemismos que nos desvían de la realidad de los hechos. Una realidad por todos conocida pero que se intenta enmascarar. Ejemplo de ello es el término “posverdad” que no es más que una manipulación de la realidad con ánimo de influir y acercarnos a un determinado pesebre. Es decir, mentira y falsedad.

Juan Soldado es un ciudadano más, de los de a pie, de los que pisa la calle a diario y con los ojos bien abiertos, de los que no se creen todo lo que escucha (más bien casi nada) si no de los que, atentos a la actualidad, digieren ésta con razonamientos.

Juan Soldado, respecto a lo que a él más le interesa,no ve más que manipulación y constante descrédito de nuestras F.A.s por parte de demagogos, manipuladores y divulgadores de esa “posverdad”. Asiste cada día a los razonamientos de los “anti todo” desconocedores de la realidad. Hablan del acoso a nuestras soldados, de ideologías extremistas en nuestras filas, corrupción generalizada, escasa utilidad, estamento privilegiado, excesivo gasto…..Todo falsedades en un momento en que juzgan a malversadores, defraudadores y ladrones de toda estirpe. Todo cuando la falta de valores éticos nos anega y desborda. Todo cuando la incoherencia y falsedad es la moneda de curso legal en algunos representantes públicos que proponen estilos de vida del que ellos huyen. Se ha instalado en la sociedad el agravio, el insulto gratuito (y gratis) y la difamación lanzada sobre el vecino de la cual es imposible defenderse. Todo vale.Aún no cayó la gota que colma su vaso, pero la ve próxima.

Juan Soldado sabe que las F.A.s son actualmente una de las instituciones más valoradas por los españoles y ese es su mayor activo. La opinión del español de bien le sirve de acicate y la del farsante y manipulador no merma ni un ápice su alta moral. Sabe que en sus filas se respeta a la mujer, sabe que en su seno, en el ámbito privado, hay pluralidad ideológica, pero que en cualquier caso “cada uno será lo que quiera”, eso sí,  acatando el orden jerárquico y la imprescindible disciplina por la que siempre se guió la milicia. Sabe que la milicia profesa los valores que echa en falta en el resto de la sociedad.

Las Fuerzas Armadas han intervenido, intervienen e intervendrán allá donde sean requeridas. Y lo harán como siempre lo hicieron, con abnegación, espíritu de sacrificio y voluntad de servicio. Esto no se lo han contado al pueblo español, esto lo ven los ciudadanos con sus propios ojos día a día, ajenos a los que, con su “posverdad”, les intentan manipular.

Juan Soldado solo pide a los españoles que estén atentos, que escuchen con atención y pasen las noticias por el tamiz, pero en cualquier caso que tengan los ojos bien abiertos, pues lo que vean a través de ellos sabrán que es lo cierto.

Disfruten de la semana de las Fuerzas Armadas, de los actos que se celebren, de su desfile pues allí verán ciudadanos ejemplares, de los de VERDAD.

Acatar y cumplir.

Un saludo.

Andrés Manrique Teniente (R.)

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29 mayo 2018

FALSO FEMINISMO. Andrés Manrique. Teniente (R)

Hablar de lo masculino no está de moda, muy al contrario. Denigrar de ello es lo progre. El feminismo, el radical, es lo que se lleva. Pobre de aquel osado que se atreva a remarcar alguna característica de “lo femenino” que destaque negativamente respecto de lo masculino (que, viceversa lo hay, en la misma medida), este será desterrado a las tórridas calderas de Pedro Botero. Sin duda.

De lo que se trata ahora es de poner en valor la supremacía femenina–lo que postula el machismo, pero al revés-. Lejos queda aquel concepto feminista de alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres –loable y necesario-. Igualdad en derechos, igualdad en obligaciones. De acuerdo.

Hay que abordar el problema de la violencia sobre la mujer, cualquier tipo de violencia. Hay que eliminar cualquier forma de discriminación sobre ella. Correcto.

Es necesario e imprescindible que la mujer, en igualdad de condiciones, tenga las mismas oportunidades que el hombre en cualquier situación y con los mismos méritos. La equiparación salarial entre hombres y mujeres que ejercen el mismo trabajo y rendimiento, es lo justo. Pues claro.

El movimiento feminista ha de seguir existiendo tal y como se  le vio nacer, exigiendo el reconocimiento de las características y derechos de la mujer en igualdad con el hombre. Solamente “carcas”, retrógrados y los tocados con turbante opinan lo contrario.

Juan Soldado no pone en duda estos postulados. La milicia es el estamento que más y mejor se ha adaptado al acceso femenino, desde hace ya treinta años. En nuestras FA.s, a diferencia de otros países, la mujer no tiene restringido el acceso a ningún Cuerpo o Escala, ocupa puestos de combate en igualdad de condiciones que el hombre, no existen cuotas máximas de ingreso para ellas. Hubo que hacer una adaptación en todos los órdenes, en la legislación aplicable, en la ordenanza interna, en salarios, en infraestructuras, en instalaciones e incluso en usos y costumbres al ser la milicia, tradicionalmente, oficio masculino.

Juan Soldado con lo que no está de acuerdo es con las imposiciones del actual feminismo radical (“feminazis” las llaman), que, o aceptas  sus postulados o eres un fascista, machista redomado sin curación alguna. Son insaciables, buscan la presa donde no la hay. Su apetito censor no se aplaca. Todo lo que no está en su credo, en su ideario, es machismo. Están en su momento más autoritario, profesan lo de “conmigo o contra mí”

De aquella discriminación positiva cuyo objetivo era el de conseguir mayores cotas de igualdad a través de normativas que la favoreciesen, se ha pasado al intento de ejercer una supremacía en el sentido contrario, es decir, a lo que se viene llamando “hembrismo”.

Juan Soldado ve próximo una oleada de puritanismo que viene de la mano, de este falso progresismo feminista, el cual llega incluso, a través de sus “lobbys” a la censura de las azafatas de todo tipo de eventos- deportivos, culturales- cuyas características no se ajusten a sus cánones.La cortesía masculina es censurada, cualquier mirada se puede tildar de acoso, no digamos ya el españolísimo piropo, la imposición de feminizar los adjetivos que la RAE establece como genéricos, pronto el establecimiento por ley de la paridad en cualquier estamento u organismo, lo que  se opone frontalmente a la meritocracia, pues qué tendrá que ver el género a la hora de valorar la preparación y la inteligencia. Hay que andar con ojo pues cualquier movimiento o expresión masculina puede ser tildado como “micromachismo”, palabra ya de moda. Podríamos seguir…

Juan Soldado seguirá siendo cortés, deferente y caballeroso con damas señoras y señoritas, sin que ello tenga que ser una demostración machista como así lo pregonan las radicales. La caballerosidad y la cortesía, el trato deferente y cortés, no es machismo, es educación.

Juan Soldado se queda con el concepto original del feminismo, es decir, aquel que busca la igualdad de derechos y obligaciones entre ambos sexos sin mediación de radicalismos y sin necesidad de que ellas necesiten “testigas” ni “portavozas” que hagan valer sus derechos, se valen por sí solas.

Haya paz. Un saludo.

Andrés Manrique

Teniente ®

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7 marzo 2018

 

 

VISUS MILITIS “Miles familiaque” (El militar y su familia) General de Brigada (R.)Adolfo Coloma Contreras

Las Familias de los soldados. Monumento en el Mando de Operaciones Especiales

A la milicia se suele llega por dos caminos: el de la vocación o el de la necesidad. Algunas veces ambos se combinan, otras añaden algún vericueto más. Pero el final es siempre el mismo: un tiempo, una vida de servicios allá donde a uno le manden, por un tiempo que no siempre se elige y en ocasiones, en condiciones poco propicias para el desarrollo de una vida social y familiar estable. Lo llevamos en el oficio y lo asumimos con espíritu, pero créanme, no siempre es fácil de sobrellevar.

Hay que anotar – y agradecer – las iniciativas que la política de personal del ministerio desarrolla para “conciliar la vida familiar”. Son iniciativas que en mucho han tenido en cuenta la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas, máxime cuando hay un creciente número de parejas en las que ambos miembros visten el uniforme militar. Basta con comparar, por ejemplo, los permisos por matrimonio, la reducción de horas por motivos familiares o el régimen de vacaciones en la actualidad; con los que regían hace apenas dos décadas.

Sin embargo, se podría hacer más, mucho más. A un militar lo ascienden, o cumple el tiempo estipulado en su destino y lo trasladan. A veces a un destino que escoge según sus aspiraciones profesionales, pero otras a uno que le asignan por necesidades del servicio. Un militar, cada vez es más frecuente, pasa largas temporadas haciendo cursos, en destacamentos, en comisiones de servicio o en operaciones militares lejos de nuestras fronteras en tierra o embarcado. Todo esto conlleva para las familias una serie de cargas motivadas no solo por la ausencia, aun temporal, del “paterfamilias” que no es poco, sino otros inconvenientes derivados de su azarosa vida,

¿Por qué hay tan poca demanda para algunos destinos, o para determinadas plazas? Se preguntarán los responsables de la política de personal. ¿Por qué hay tan pocas medidas de apoyo a la movilidad? Responde con sorna el soldado. Y a fe que no le falta razón.

Lo destinan a otro puesto como consecuencia de una especialización, un ascenso, reorganización, disolución de su unidad y se ve en la tesitura de tener que romper su núcleo familiar y marchar solo a nuevo su destino o por el contrario meter a todos los suyos en su mochila y llevarlos con él. En ambos casos, no resulta nada fácil la decisión. Irse solo supone privar a los suyos de su presencia cercana y de su aliento, en un tiempo en el que cada vez es más frecuente el que trabajen fuera del hogar los dos miembros de la pareja. Llevar la familia consigo (cuando es posible) supone cambios de ambiente, de amigos, de colegios y – cada vez más – de idioma, costumbres y normativa. ¿Quién le garantiza que puedan volver sus hijos al colegio de donde salieron? ¿Quién le apoya para que puedan seguir cursando sus estudios en el idioma en el que lo venía haciendo, o que la temporalidad en un territorio no suponga ni una rémora para los estudios, debido a la diversidad de planes en las distintas comunidades autonómicas? ¿Quién le ayuda a integrarse en una sociedad que, en principio, le es extraña?

Derecho comparado. Hemos conocido otros ejércitos “de nuestro entorno” donde de verdad se han previsto medidas sociales y aún legales que palían en mucho todos estos inconvenientes. Ejércitos donde se ayuda desde la institución a instalarse en un nuevo destino, facilitando a la familia acomodación hasta que encuentren morada donde acogerse, reserva de plazas en centros escolares de características similares a aquellos de los que provienen. Ejércitos que proporcionan apoyo psicológico, tanto al militar como a su familia, para ayudar a sobrellevar la separación física, extendiéndolo incluso la reunificación familiar. Y un largo etcétera.

Sí queda mucho por hacer ¡mucho! piensa el soldado mientras espera con ansiedad e ilusión volver a su hogar y conocer al hijo que no ha visto nacer.

 

Adolfo Coloma

GB (R.) del ET

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7 mayo 2017

LA UNIDAD DE ESPAÑA. CULTURA DE DEFENSA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

CULTURA DE DEFENSA

‹‹Tenemos que ser capaces de fomentar en España la Cultura de Defensa››, ha dicho la ministra de Defensa en el VII Foro Atlántico. Lo ha dicho en anteriores ocasiones y no es la primera que incorpora este objetivo a los planes del ministerio de Defensa, aunque la realidad luego les hace ver su dificultad y se queda, como otras muchas promesas, en una pretensión inalcanzable. Una aspiración que supera el reto de alcanzar un 2% del PIB en el presupuesto de Defensa. El espíritu y las razones del alma no las van a lograr a base de presupuesto sino poniendo enmienda, con propósito de enmienda.

CULTURA Y CONCIENCIA DE DEFENSA

La cultura militar es algo más que los museos

Cultura y conciencia de Defensa son dos conceptos que se solapan y se confunden, pero no dejan de ser un conjunto de valores morales que se adquieren conociendo, amando y sintiendo. La cultura no es solo un vademécum de datos y conocimientos. Necesarios sin duda, pero no suficientes. Los museos, bibliotecas, archivos…, contribuyen al conocimiento y nos ayudan a entender, aprender y valorar a nuestros Ejércitos y Armada en toda su dimensión. Pero si nos quedásemos exclusivamente en eso, a pesar de ser mucho, no llegaríamos a alcanzar la auténtica conciencia de Defensa, de cultura militar. Es necesario asumir unos valores espirituales que son los que distinguen lo militar y le dan su propia personalidad. No hay que hacer un exclusivo ejercicio intelectual sino que además hay que profundizar en los valores intrínsecos al oficio de soldado. Se podrá saber de defensa, seguridad, de historia militar, pero es difícil, por no decir imposible, adentrarse en las entrañas de esta conciencia de lo militar si pensamos en ello solo con estadísticas, documentos, datos y la enumeración de acontecimientos. Ese es el error y el gran problema que arrastramos desde hace años; por eso ni hay conciencia, ni cultura militar; ni la habrá de seguir por el camino equivocado.

Creo que erramos en los conceptos. ¿Cómo se va a entender que la Defensa (la milicia) lleve a unos hombres a dar incluso su vida por defender algo inmaterial, espiritual, como es su patria? La cultura en los ejércitos es el culto a unos principios que desde los inicios regularon su actividad. Desde siempre los ejércitos han rendido culto al valor y honor, a la dignidad del hombre y al respeto de sus derechos. Todos nuestros textos clásicos que regulaban los Ejércitos y Armadas están basados en principios morales que han llegado intactos a nuestros días a pesar de los cambios producidos en la sociedad. Los valores morales del soldado siguen intactos. Se modifica la organización, los procedimientos, los materiales, e incluso las formas y doctrinas, pero los valores morales siguen impertérritos al paso del tiempo. Aquellos versos de Calderón, convertidos en regla moral del soldado, junto a las Reales Ordenanzas de Carlos III, no son necesarios modificarlos ni en una coma, aunque frívolamente, y en contra de la opinión militar, se haya hecho.

MISIÓN CONSTITUCIONAL DE LAS FUERZAS ARMADAS

la Defensa y las Fuerzas Armadas

Solo hay un origen en el pensamiento militar y un lugar en el corazón desde donde arrancan los valores morales del soldado. Esa es su cultura y su única conciencia. El que esto no sabe jamás podrá alcanzar el verdadero sentido de la cultura militar. Los Ejércitos y Armada de España nacen y se hacen como consecuencia del patriotismo, de estar consagrados exclusivamente al servicio de la Patria. Toda la milicia, ahora llamada o confundida con el término ‹‹Defensa››, nace de este concepto moral, de esta bella servidumbre, de esta noble misión y sentimiento. Es el culto y la cultura, es la conciencia y la ciencia, es la única razón de ser: España, garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional, como le marca como misión la Constitución. Concepto que va más allá del de Defensa y de donde se derivan y enmarcan los valores morales de la milicia, base de cualquier conciencia de ‹‹Cultura Militar››. Misión de Estado, misión principal de cualquier servidor del Estado, y que si se olvida o incumple desparece el Estado y lo que es más grave, la Nación.

Lo resumían así nuestras antiguas Reales Ordenanzas:

‹‹Es la disciplina, que nos obliga a todos por igual, pues como dijera Sancho de Londoño, sería andar por las ramas hacer Ordenanzas y Estatutos para enfrenar y tener a raya a los que han de obedecer, si no se introducen primero todos los necesarios en los que han de mandar››.

La Defensa en términos militares no consiste solo en defenderse de un peligro. Consiste más bien en vivir para servir, respetando la historia de los que generación tras generación han construido la Nación. No se construye una nación para deshacerla por el capricho de una generación.

Como en casi todo, cada uno tenemos un concepto de lo que significa la cultura de defensa. No está nada claro y seguramente será por lo complicado que nos lo pone el mismo ministerio de Defensa. Dice la Ley de Seguridad Nacional que la cultura de Defensa es el conjunto de conocimientos  que permite a las personas desarrollar juicios u opiniones sobre los instrumentos con los que el Estado protege a los ciudadanos de determinados peligros, siendo las Fuerzas Armadas uno de los instrumentos  más importantes.

EL CAMINO DE LA CULTURA DE DEFENSA

Los valores morales en los ejércitos

Por ese camino en mi opinión nunca vamos a transmitir el concepto auténtico de cultura militar ahora llamada de Defensa. Complicamos, creo que con intención, los conceptos y, sin querer queriendo, alejamos del conocimiento la verdadera razón de ser de los Ejércitos y Armada. Su conciencia y cultura se inspira en valores morales que requieren, además del conocimiento, el entendimiento y la conciencia. Estamos de acuerdo con la ministra de Defensa en la necesidad de fomentar en España la Cultura de Defensa. Para ello hay que empezar a enseñar los valores morales que encierra y si es posible practicarlos. Para ello hay que saber el significado del oficio de soldado cuyo origen es el patriotismo, desde donde arrancan los valores morales del soldado. Hay una cultura y única conciencia: España, su soberanía e independencia, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Misión de Estado, misión principal de cualquier servidor del Estado, y que si se olvida o incumple desparece el Estado y lo que es más grave, la Nación.

No nos convirtamos en aquello que algunos preconizan: ‹‹Unos militares no militaristas››. Pero otros, amilanados, prefieren hablar de etéreos compromisos y misiones no vaya a ser que les tachen de militaristas. Empecemos sin complejos a enseñar en las escuelas el valor de nuestros Ejércitos y Armada, el valor que da el conocimiento y consagración a los valores morales que portan.

Sería una gran labor porque son valores contagiosos.

Empiece por ahí, señora ministra. Sin complejos ni malos consejos.

El espíritu y las razones del alma de la ‹‹Cultura de Defensa›› no los va a lograr a base de presupuesto sino con propósito de enmienda. El primer concepto que hay que asumir para tener Cultura de Defensa es la unidad y el amor a España. Se enseña desde el colegio y se transmite de generación en generación.

POR ESPAÑA. TODO POR ESPAÑA

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Espíritu y valores de la milicia en el siglo XXI (Pedro Motas Mosquera)

Credo de la Legión

La milicia siempre fue una profesión del espíritu porque el Ejército no es fuerza bruta sino fuerza espiritual. La condición espiritual, evidente hasta no hace mucho tiempo, plantea hoy serias dudas como consecuencia de una sociedad adormecida y dominada por el relativismo moral, el materialismo y el cambio. No en balde el Ejército es sociedad y necesita sentirse sociedad.

La duda parece crecer sin parar hasta el extremo de presentarse con una dimensión mucho más general de lo que fuera de desear. Vivimos en una especie de cambio profundo, rápido y aparentemente irreversible, en el que los nuevos valores no presentan ni la virtualidad necesaria ni la capacidad suficiente para sustituir a los hasta ahora vigentes sin menoscabo de la eficacia.

Entonces resulta necesario, si no imprescindible, reflexionar sobre la vigencia de la condición espiritual de la milicia y, en su caso, sobre los nuevos valores que han de sustituir a los anteriores para conformar el nuevo pilar sustentador del edificio de la institución castrense.

“El hombre necesita un marco de referencia para orientar su vida; ese marco de orden moral se lo proporcionaba, en otro tiempo, el ambiente que le rodeaba. Pero hoy ese ambiente no propicia esos valores morales, sino que, por el contrario, los ignora, cuando no los menosprecia o cuestiona”

Esto, que sin duda alguna, es una realidad fácilmente perceptible en la actual sociedad española, al igual que en resto de las de los demás países de Occidente, no quiere decir, ni mucho menos, que estos valores no existan en mayor o menor medida en la actual sociedad española, ni hayan perdido su vigencia e interés. La realidades es que mucho se habla actualmente de valores y contravalores en la sociedad española actual, de su existencia o carencia, de su cambio o permanencia, de su interés o abandono en ella, lo que sin duda es exponente de que algo bulle en su conciencia que la hace sentirse intranquila con la marcha o cariz que en determinados sectores de la misma, va tomando la manera de ver o entender ciertas actitudes o formas de comportamiento.

Las Fuerzas Armadas españolas, perfectamente identificadas con la sociedad, de la que forman parte integrante, no pueden ser una excepción por lo que sienten como esta el prurito que en relación a los valores o maneras de ser u obrar, nos depara el actual momento histórico.

Evidentemente, al constituir las Fuerzas Armadas una Institución fuertemente jerarquizada y disciplinada el ambiente general no influye en la misma medida que sobre otras instituciones o colectividades, pero no cabe duda que su posible deterioro puede llegar a ser un peligro o amenaza para aquellas.

Los valores tradicionales de las FAS

Valores tradicionales o símbolos, honor, responsabilidad, decisión, lealtad, respeto, sacrificio, austeridad, justicia, abnegación, compañerismo, cumplimiento del deber, disciplina, subordinación, obediencia, patriotismo y valor, son los valores que caracteriza a las Fuerzas Armadas y a sus componentes.

Ideario paracaidista

El profundo cambio en nuestro mundo globalizado afecta seriamente a nuestra civilización y por tanto a España y sus instituciones, incluyendo las Fuerzas Armadas. Los conceptos de paz y guerra se transforman y se reflexiona sobre su naturaleza. Los militares también buscan el dar un sentido y fundamento ético a su profesión; y en ese esfuerzo parece necesario intentar, desde la razón, profundizar en la dureza extrema de la guerra y en los valores que sustentan al militar llamado a ejercerla. Esta cuestión básica de la ética de la conducta profesional militar, es decir de la reflexión ética sobre las justificaciones morales para el ejercicio de la actividad militar, ha de tener en cuenta a la hora de abordarla que la función esencial y principal naturaleza de la función militar es el combate en el que se produce destrucción y muerte.

La especificidad de lo militar como una profesión en la que uno arriesga su vida para proporcionar, en última instancia, seguridad y protección a los otros, y en la que para cumplir ese objetivo dispone de un instrumento muy específico: la utilización o la amenaza de utilización de armas, es decir, la posibilidad de quitar la vida a otros. Dado que el enemigo está enfrente y utiliza sistemas similares y el riesgo de perder la propia vida está en la esencia de la profesión militar, esta actividad tiene unos rasgos distintivos muy diferenciados desde una perspectiva moral.

La modificación de determinados valores por parte de individuos y grupos sociales con el avance de los tiempos, son valores que llegan a ser ampliamente aceptados y que es asunto de gran importancia en las sociedades democráticas basadas en el respeto y la tolerancia. Esos cambios han llevado al soldado del comienzo del siglo XXI en nuestras sociedades democráticas a recibir de estas un mandato general de poner su fuerza, en acciones de combate, en apoyo a la protección de la seguridad humana y el bienestar de la población.

Para el militar español integrado en la cultura occidental, su actuación desde postulados éticos le exige estar convencido de la honestidad de su causa, elemento esencial que apoya y protege al individuo que va a la guerra a matar y a morir por una razón justa y como último medio de hacerla valer. Y conviene recordar que en estos tiempos las causas justas no se encuentran solo en obligaciones de solidaridad próximas a nosotros en el espacio y en el tiempo, sino que se amplían en círculos cada vez más alejados sobre la base de la búsqueda de la igualdad esencial a la dignidad de todos los seres humanos. Ello es la constancia de cómo adquieren su verdadera dimensión conceptos como el de Responsabilidad de Proteger, que se van abriendo camino en la discusión y el razonamiento ético sobre las relaciones internacionales, la guerra y la paz.

Sin duda son de gran relevancia en el juicio sobre el comportamiento moral del militar español del siglo XXI, los años participando en Operaciones de Mantenimiento de la Paz y ejecutadas de forma intachable y ejemplar, sin que ningún soldado, de los cientos de miles que han participado en alguna misión hayan tenido una conducta indigna o reprochable.

Decálogo del guerrillero

Por todo ello, es una realidad sociológica actual que las FAS españolas están sistemáticamente entre las instituciones más valoradas por los españoles. La transformación de los militares desde la perspectiva de la institución y organización que forman, y desde el punto de vista de seres humanos adaptados a su tiempo, ha sido de las más completas llevadas a cabo en la sociedad española del último cuarto del siglo XX y comienzos del siglo XXI. Militares dotados de una sólida moral militar, fruto de una rica tradición y de una formación ética ajustada a la realidad de los valores y principios de los tiempos modernos.

Espíritu Militar

Se puede afirmar que el espíritu militar continuará siendo el pilar fundamental sobre el que seguirá levantándose la milicia porque ese espíritu de la milicia constituye la esencia y razón de ser del Ejército, y su fundamento se encuentra en la escala de valores del orden moral, y no parece que fuera de este orden puedan encontrarse otros valores sustitutivos. Los dos parámetros con que se mide el espíritu militar son la vocación y la disposición, que indican con precisión la valía de la milicia, tanto más, cuanto más adverso e insensible se muestre el ambiente social.

La conclusión final es que el militar, ser humano, ciudadano, miembro de la función pública y leal servidor del Estado, debe apoyarse racional y emocionalmente en los fundamentos profesionales anteriores. El ejercicio de las funciones del militar se rige por disposiciones legales y valores ético-morales que, institucionalizados por la organización militar, los individuos hacen suyos y que guiarán los comportamientos de los profesionales y ante los que el militar es colectivamente responsable, pero también a nivel personal pues es el ser humano individual el auténtico responsable moral de sus acciones.

En definitiva:

  • Las Fuerzas Armadas constituyen una Institución en la que se rinde culto y cultivan los valores morales tradicionales que siempre le han caracterizado.
  • De entre todos estos valores destaca como principal y verdaderamente característico de las Fuerzas Armadas el patriotismo o amor a la patria.
  • Le siguiente en importancia: el sentido del cumplimiento del deber y tras él el valor y la disciplina.
  • A continuación se consideran el resto de los valores o virtudes militares, todos ellos muy importante sin que se pueda establecer una graduación fija, pues su prioridad dependerá, la mayor parte de las veces, de la circunstancias del momento y lugar.
  • Se observa un cierto distanciamiento entre lo que las Fuerza Armadas creen y les gustaría ser y hace y lo que la sociedad civil hace, no se si creyéndolo y queriéndolo o no. Por ejemplo considero inadmisible los desprecios y continuas vejaciones que se le infieren a la bandera de España.
  • Me parece cuando menos muy frívolo, y por supuesto muy peligroso el permitir o disimular dudas o equívocos con respecto a la unidad de España.

Pedro Motas Mosquera

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5 abril 2017