VISUS MILITIS “Miles familiaque” (El militar y su familia) General de Brigada (R.)Adolfo Coloma Contreras

Las Familias de los soldados. Monumento en el Mando de Operaciones Especiales

A la milicia se suele llega por dos caminos: el de la vocación o el de la necesidad. Algunas veces ambos se combinan, otras añaden algún vericueto más. Pero el final es siempre el mismo: un tiempo, una vida de servicios allá donde a uno le manden, por un tiempo que no siempre se elige y en ocasiones, en condiciones poco propicias para el desarrollo de una vida social y familiar estable. Lo llevamos en el oficio y lo asumimos con espíritu, pero créanme, no siempre es fácil de sobrellevar.

Hay que anotar – y agradecer – las iniciativas que la política de personal del ministerio desarrolla para “conciliar la vida familiar”. Son iniciativas que en mucho han tenido en cuenta la incorporación de la mujer a las Fuerzas Armadas, máxime cuando hay un creciente número de parejas en las que ambos miembros visten el uniforme militar. Basta con comparar, por ejemplo, los permisos por matrimonio, la reducción de horas por motivos familiares o el régimen de vacaciones en la actualidad; con los que regían hace apenas dos décadas.

Sin embargo, se podría hacer más, mucho más. A un militar lo ascienden, o cumple el tiempo estipulado en su destino y lo trasladan. A veces a un destino que escoge según sus aspiraciones profesionales, pero otras a uno que le asignan por necesidades del servicio. Un militar, cada vez es más frecuente, pasa largas temporadas haciendo cursos, en destacamentos, en comisiones de servicio o en operaciones militares lejos de nuestras fronteras en tierra o embarcado. Todo esto conlleva para las familias una serie de cargas motivadas no solo por la ausencia, aun temporal, del “paterfamilias” que no es poco, sino otros inconvenientes derivados de su azarosa vida,

¿Por qué hay tan poca demanda para algunos destinos, o para determinadas plazas? Se preguntarán los responsables de la política de personal. ¿Por qué hay tan pocas medidas de apoyo a la movilidad? Responde con sorna el soldado. Y a fe que no le falta razón.

Lo destinan a otro puesto como consecuencia de una especialización, un ascenso, reorganización, disolución de su unidad y se ve en la tesitura de tener que romper su núcleo familiar y marchar solo a nuevo su destino o por el contrario meter a todos los suyos en su mochila y llevarlos con él. En ambos casos, no resulta nada fácil la decisión. Irse solo supone privar a los suyos de su presencia cercana y de su aliento, en un tiempo en el que cada vez es más frecuente el que trabajen fuera del hogar los dos miembros de la pareja. Llevar la familia consigo (cuando es posible) supone cambios de ambiente, de amigos, de colegios y – cada vez más – de idioma, costumbres y normativa. ¿Quién le garantiza que puedan volver sus hijos al colegio de donde salieron? ¿Quién le apoya para que puedan seguir cursando sus estudios en el idioma en el que lo venía haciendo, o que la temporalidad en un territorio no suponga ni una rémora para los estudios, debido a la diversidad de planes en las distintas comunidades autonómicas? ¿Quién le ayuda a integrarse en una sociedad que, en principio, le es extraña?

Derecho comparado. Hemos conocido otros ejércitos “de nuestro entorno” donde de verdad se han previsto medidas sociales y aún legales que palían en mucho todos estos inconvenientes. Ejércitos donde se ayuda desde la institución a instalarse en un nuevo destino, facilitando a la familia acomodación hasta que encuentren morada donde acogerse, reserva de plazas en centros escolares de características similares a aquellos de los que provienen. Ejércitos que proporcionan apoyo psicológico, tanto al militar como a su familia, para ayudar a sobrellevar la separación física, extendiéndolo incluso la reunificación familiar. Y un largo etcétera.

Sí queda mucho por hacer ¡mucho! piensa el soldado mientras espera con ansiedad e ilusión volver a su hogar y conocer al hijo que no ha visto nacer.

 

Adolfo Coloma

GB (R.) del ET

Blog: generaldavila.com

7 mayo 2017