LA LEY DE MEMORIA DEMOCRÁTICA. A PABLO CASADO: ¿PERDEREMOS LA GUERRA? Rafael Dávila Álvarez

Pablo Casado en una visita a la ermita de la Virgen de la Soledad

¿Puedo saludar?

A Pablo Casado que me estará escuchando.

¡Mira!: vienen cantando Montañas Nevadas, con nueva letra de la maestra Calvo y música de un tonadillero de nombre Félix Bolaños.

Ambos leguleyos muy, pero que muy, socialistas de nuevo cuño. Traen en sus canciones la Ley de Memoria Democrática. Quieren levantar su patria, un inmenso afán les empuja. Será para este mes de septiembre en el que esperan mucho ruido que deben acallar.

Se les va de las manos Podemos y difícil va a ser mantener Unidas, incluso no está claro que arrimarse a Arrimadas (camino de la desaparición política) sea suficiente para sacar adelante las cuentas del Gran Pretendiente Sánchez.

Una cosa es predicar y otra dar trigo. Lo mismo digo yo. El Pretendiente siempre predica; trigo jamás.

Trigo contra la COVID-19, contra el paro, contra el comunismo, contra el socialismo caballerista y zapaterista, una alternativa ante tanta mugre, y echar para siempre, sin trigo, a apoyadores del terrorismo, a separatistas, a cuentistas y a golfos de la política, y nada ni nadie nos lo ofrece, que cada vez esto se pone más feo y ya nos vemos plantando tomates en el alféizar de la ventana a falta de trigo.

Hubo un tiempo en que en España la cosa iba entre bien y mal, pero iba, a trancas y barrancas, con la pesoe o con el pépé, mal que bien con los vascos del pe-ene-uve y, peor que mal, siempre, con los separatistas catalanes, con el grupo Pujol-Conde de G-, pero podíamos aguantar, y de hecho nos aguantábamos, hasta que la pesoe se tiró al monte y el pépé se quedó en la nómina y en el suicidio colectivo, con  los cuatro de siempre, uno a Europa, otro a escribir gacetillas de todo a cien, otro a echarse novia, el más largo a la privada, y el más corto a los juzgados, que no daba abasto.

Ley de Memoria Democrática.

¡Mira Pablo!: ya vienen cantando Montañas Nevadas. ¡Mira Pablo Casado!: traen en sus canciones la Ley de Memoria Democrática; quieren levantar su patria, un inmenso afán les empuja. Hay que estar ahí Pablo.

En la milicia, en la guerra, batalla perdida general fulminado, y si se descuida, peor. Claro que es una batalla, pero si se trata de la guerra, ninguna solución, y si ha habido cobardía, traición o cosas así, que ya se sabe y uno lo reconoce después de tantas guerras, pues el final es peor, tan malo que da comienzo una nueva cosa desconocida o demasiado conocida y eso tiene culpables con nombre y apellidos.

Han pasado muchas cosas, tantas que algunos olvidan; otros no. Me refiero en política que, aunque lo es todo, conviene diferenciar entre el rábano y las hojas.

Creías que esto pasaría, y que España no le daba importancia, que pronto se olvidaría y que tu postura centrada —que en política ya se sabe— te daría la pose de un hombre dialogante y capaz de lo más grande, incluso de lo más difícil. Pues no.

Las tres cosas que te han llevado, y te llevarán al ostracismo político, si nadie lo remedia, son, a saber:

1.- Ley de Memoria Histórica.

2.- La exhumación de los restos de Franco, pasando por encima de la Iglesia de Roma (y de España).

3.- La salida de España del Rey Don Juan Carlos I.

De aquí nace la República, los separatismos, el enfrentamiento, la crispación y el despiste del personal. La muerte anunciada de la Transición. Vuelta a empezar. Ponle fecha al punto de retorno. La chispa será el desempleo y el hambre. ¡Bum!

Tres en uno. Trinidad que te lleva a la fosa de la política de la que esperamos que algún día seas exhumado todavía con vida.

Seguro que tu Estado Mayor no ha caído en que en esta trinidad se encierra el problema, el único de momento: España.

Esta es la Guerra. Lo demás son, han sido, batallas, por cierto todas perdidas. La COVID-19 ha sido el último lance al que has entrado como un mini-miura. Nada. Definitivamente Waterloo.

Es tarde y el día declina.

Ya no vale mirar para otro lado. O sí, o no. O das la batalla o pierdes la guerra. Díselo a los mediocres y tibios de tu partido —quizá necesarios, pero prescindibles en estas ocasiones— hasta hace poco de tantos millones de españoles, hoy desengañados. Esos que piensan que defender ciertas posturas —constitucionales que no se cumplen— es ser facha, franquista, ultra, y que hay que mantener una postura moderada.

El final de la contienda se acerca. Es la hora del mando único. Lo pondré más claro: Mando Único. Para mandar hay que haber nacido y es necesario que se vea que eres el jefe y por tanto obedecido.

Una sola derrota basta para que todo se derrumbe. Ni una victoria, ni cinco, ni mil, pueden asegurarte el éxito. Sobre todo cuando la derrota se lleva el sueño de España y de los españoles.

Nos cuenta Andrés Révesz, Wellington. El Duque de Hierro, que poco importa que la batalla de Waterloo fuera ganada o perdida por Napoleón. En Waterloo, no solo Napoleón fue derrotado, sino el sueño grandioso de los franceses. Los dioses ciegan a quienes quieren perder.

Pablo Casado, es tu momento. Tu segundo, tu minuto, tu hora de luchar para evitar que el sueño de España se deshaga en manos de unos aventureros, pero que vienen decididos a ello.

¿O es que detrás de tanta cosa rara se esconde un pacto de la pesoe con el pépé ante la descalabrada situación? Difícil es que un personaje como Sánchez lo quiera, pero París bien vale una misa.

¿Has pactado la Ley de Memoria Democrática? Has perdido la guerra. Lo que te espera es lo que te has ganado. Yo espero equivocarme.

Lo anunció Unamuno y en ello estamos: ¡Viva la introyección!

Sigo confiando en ti, Pablo, pero recuerda que aquí se conduce por la derecha. Compórtate como un auténtico General en esta guerra, dónde llevas perdidas demasiadas batallas.

A Pablo Casado que me estará escuchando: te adelantan por la derecha y por la izquierda; y por el centro te atropellan.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

1 septiembre 2020

AL SEÑOR CASADO, SEÑOR ABASCAL ¿Y SEÑORA ARRIMADAS? ¿HAY ALGUIEN MÁS…? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Peligra la Seguridad Nacional. No por Villarejo, ni por un exjefe del CNI, ni por Púnica, ni por Luis Roldán, ni por el GAL… ni siquiera por el Faisán. Ni la tarjeta de los secretos del vice contiene más allá que lo que siempre ha movido los secretos del poder.

Cosas de cintura para abajo, manos a los bolsillos, que conlleva el poder…

El peligro real es la lenta gota, constante, estalactita que insiste en su lento propósito, invisible, mientras toca tierra hasta formar una sólida estalagmita y en eterno abrazo se funden en las simas de la tierra dando lugar a  las columnas de acrecencia. Es cuestión de tiempo, de silencios y de cuevas donde el C02 abunda. Irrespirable.

En los escondrijos, no aptos ni para las cucarachas, se mueven con el agridulce sabor de la miel y la hiel.

Esta es la cueva en la que estamos convirtiendo España presa del poder del comunista y que nadie entiende, pero todos ejercitan.

¿Hay solución?

Un bloque fuerte, monolítico, una acción en común -seguro que algún miembro del PSOE entra en el juego, se adhiere- es necesaria para acabar con este estado de cosas y ¡ojo! con la que se nos viene encima. Hay que tener cuidado con la maniobra porque algún individuo, que es estalactita y estalagmita a la vez puede (pudo) intentar erigirse como cabeza visible del movimiento salvador. Fuera caudillismos.

España está gobernada por el comunismo aprovechando la insuficiencia intelectual y falta de sentido común del presidente del Gobierno que ha perdido la identidad.

Gobierna España un vicepresidente comunista que tiene de secretario a quien fue máxima autoridad militar de la Nación. ¿Entienden ahora la columna de acrecencia? ¿El poder de la gota de agua constante hasta donde penetra?

Se lo explicaré con Borges: <<Las herejías que debemos temer son las que pueden confundirse con la ortodoxia>> (Los teólogos).

Practican el solecismo, y la cacofonía es el olor de su aliento. Enaltecen a los terroristas y esconden sus pistolas en las bibliotecas monásticas, <<temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios que era una cimitarra de hierro>>. Quemaron la Constitución como si fuera un palimpsesto.

Mientras, solo hay palabras por una parte y hechos consolidados por la otra.

Los de los hechos siguen con su gota a gota en las cuevas del CO2. Infiltrándose por la más mínima fisura.

Los que dicen amar a España, a su hombres y sus tierras, van en direcciones opuestas para llegar al mismo lugar, algo imposible de alcanzar. Demuestran egoísmo y desconocimiento, muestran que no son lo que España necesita, ofrecen un futuro desolador, por su falta de unidad.

Se ve llegar el hambre, el paro, la soledad, la crispación, el enfrentamiento social; lo traen los de la cueva, lo fomentan, lo desean.

Unidad, España, ¡españoles! ¿Es que no hay nadie que aúne ese sentimiento histórico que habla de España como Nación? ¿Es que hay varias Españas también en los que defienden España? ¿Hay una España de Casado, otra de Abascal, otra de Arrimadas, y otra de los otros?

Únanse y hagan pública su unidad. Nos estamos jugando España. Dejen ustedes de jugar.

La España de los comunistas ya sabemos cuál es: hambre y enfrentamiento.

¿Recuerdan?: <<when the going gets tough, the tough get going…>>.

Cuando la situación se pone difícil…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 mayo 2020