https://www.laregion.es/opinion/ceuta-indignacion-rey_1_20260807-4377415.html
Ceuta nos ha ofrecido en un relámpago de finales de julio toda la tragedia de una guerra híbrida. Cerca del centenar de muertos y la invasión de una ciudad española han sido el balance de una operación planeada desde instancias superiores. Una invasión con un ejército constituido por inocentes que huyen del hambre, el desempleo, las malas condiciones de vida; que solo buscan un futuro digno. Los responsables del reclutamiento se han aprovechado de la miseria con la que alimentan a su pueblo para enviarlos a cruzar la frontera por el hábil recurso de las redes sociales y bajo el engaño de un futuro mejor. Les han facilitado el transporte, la dirección, toda la logística necesaria, pero el objetivo de los autores intectuales era simplemente dar un aviso a España y recordarnos lo que repiten cada día, cada hora, cada minuto: “Recuperaremos las ciudades ocupadas de Ceuta y Melilla”.
Han organizado un ejército invasor con inocentes y han colocado entre ellos a militares, espías y agentes secretos directores de la invasión. Todo ha sido muy rápido. Bien organizado, con un planeamiento digno de un Estado Mayor que conoce muy bien los procedimientos de la guerra híbrida.
Lo han ocultado bajo una niebla espesa que consiste en señalar como culpables a la sentencia del Supremo con su efecto llamada, a nuestra relación con Argelia, el Sahara Occidental, o la crisis migratoria procedente del África subsahariana. No. Eran todos marroquíes. Detrás de las razones se esconde solo una: dominar el estrecho de Gibraltar, a día de hoy máximo valor estratégico y político, dominar el acceso al Mediterráneo, ser la clave de la relación África-Europa y para ello los puntos a batir son Ceuta, Melilla y Peñones. Canarias será un objetivo posterior. En definitiva algo con lo que algunos de los llamados aliados están de acuerdo: dominar el estrecho de Gibraltar y arrebatárselo a España de la que un día puedes fiarte y al día siguiente no. No se cede impunemente Gibraltar.
Nos hemos quedado solos y sin apoyos. Ni Europa ni la OTAN. Todos nos miran con recelo.
Marruecos no va a atacar militarmente a España. No habrá tanques ni misiles. Los drones no llevarán cargas explosicvas. No los necesitan.
La respuesta de España ha sido pobre, insuficiente, diremos que irrisoria. Este Gobierno no ha hecho nada, no ha reforzado nada. Ni tropas ni helicópteros; ni buques de la Armada. Nada. Los pocos soldados que alli tenenos hacen de guías del tráfico humano perdidos en su incomprensible misión. ¿Disuasión? Hacemos todo lo contario, los atraemos y señalamos por dónde y cómo deben acabar con nuestra fortaleza. ¿Es que nos vamos a creer que todo esto ha sido improvisado? Ha sido un rayo que nos ha fulminado antes de oír el trueno. No sabemos por qué el Gobierno de España lleva tiempo tapándose oídos y ojos ante Marruecos. Tratar estos hechos como una crisis migratoria cuando han entrado un número de personas casi equivalente a los habitantes de la ciudad autónoma es no asumir el problema y dejarse invadir. Esa es la amenaza, una invasión sin armas, un aviso preparatorio e intimidatorio. Si no es hoy será mañana.
Dicen que el rey está indignado y que exige al Gobierno que el Estado evite que se repita.
A pesar de la restrictiva interpretación que este Gobierno hace de las facultades constitucionales del rey y que él prudentemente viene aceptando, ha sido el único que ha salido en defensa del Estado y que tiene visión histórica del problema. Además de tener el poder de ser el símbolo que nos une.
Me consta que el rey es muy consciente del momento que vivimos y no deja de serlo de la esencia histórica de lo que representa.
Ceuta, Melilla esperan la visita del rey de España. Sin demora y sin indignación. Sin tener que pedir permiso a nadie ni de un lado ni del otro. Así se verá que aquellas tierras son España. Pronto lo demostrará.
https://www.laregion.es/opinion/ceuta-indignacion-rey_1_20260807-4377415.html