AL SEÑOR CASADO, SEÑOR ABASCAL ¿Y SEÑORA ARRIMADAS? ¿HAY ALGUIEN MÁS…? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Peligra la Seguridad Nacional. No por Villarejo, ni por un exjefe del CNI, ni por Púnica, ni por Luis Roldán, ni por el GAL… ni siquiera por el Faisán. Ni la tarjeta de los secretos del vice contiene más allá que lo que siempre ha movido los secretos del poder.

Cosas de cintura para abajo, manos a los bolsillos, que conlleva el poder…

El peligro real es la lenta gota, constante, estalactita que insiste en su lento propósito, invisible, mientras toca tierra hasta formar una sólida estalagmita y en eterno abrazo se funden en las simas de la tierra dando lugar a  las columnas de acrecencia. Es cuestión de tiempo, de silencios y de cuevas donde el C02 abunda. Irrespirable.

En los escondrijos, no aptos ni para las cucarachas, se mueven con el agridulce sabor de la miel y la hiel.

Esta es la cueva en la que estamos convirtiendo España presa del poder del comunista y que nadie entiende, pero todos ejercitan.

¿Hay solución?

Un bloque fuerte, monolítico, una acción en común -seguro que algún miembro del PSOE entra en el juego, se adhiere- es necesaria para acabar con este estado de cosas y ¡ojo! con la que se nos viene encima. Hay que tener cuidado con la maniobra porque algún individuo, que es estalactita y estalagmita a la vez puede (pudo) intentar erigirse como cabeza visible del movimiento salvador. Fuera caudillismos.

España está gobernada por el comunismo aprovechando la insuficiencia intelectual y falta de sentido común del presidente del Gobierno que ha perdido la identidad.

Gobierna España un vicepresidente comunista que tiene de secretario a quien fue máxima autoridad militar de la Nación. ¿Entienden ahora la columna de acrecencia? ¿El poder de la gota de agua constante hasta donde penetra?

Se lo explicaré con Borges: <<Las herejías que debemos temer son las que pueden confundirse con la ortodoxia>> (Los teólogos).

Practican el solecismo, y la cacofonía es el olor de su aliento. Enaltecen a los terroristas y esconden sus pistolas en las bibliotecas monásticas, <<temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios que era una cimitarra de hierro>>. Quemaron la Constitución como si fuera un palimpsesto.

Mientras, solo hay palabras por una parte y hechos consolidados por la otra.

Los de los hechos siguen con su gota a gota en las cuevas del CO2. Infiltrándose por la más mínima fisura.

Los que dicen amar a España, a su hombres y sus tierras, van en direcciones opuestas para llegar al mismo lugar, algo imposible de alcanzar. Demuestran egoísmo y desconocimiento, muestran que no son lo que España necesita, ofrecen un futuro desolador, por su falta de unidad.

Se ve llegar el hambre, el paro, la soledad, la crispación, el enfrentamiento social; lo traen los de la cueva, lo fomentan, lo desean.

Unidad, España, ¡españoles! ¿Es que no hay nadie que aúne ese sentimiento histórico que habla de España como Nación? ¿Es que hay varias Españas también en los que defienden España? ¿Hay una España de Casado, otra de Abascal, otra de Arrimadas, y otra de los otros?

Únanse y hagan pública su unidad. Nos estamos jugando España. Dejen ustedes de jugar.

La España de los comunistas ya sabemos cuál es: hambre y enfrentamiento.

¿Recuerdan?: <<when the going gets tough, the tough get going…>>.

Cuando la situación se pone difícil…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 mayo 2020

¿QUÉ PODEMOS HACER POR ESPAÑA, NUESTRA NACIÓN? AHORA O NUNCA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Todos estamos preocupados. España está enrarecida, en una situación impredecible; vivimos entre la confusión y el escándalo. Cada uno mira por lo suyo y el conjunto se diluye.

A diario nos llegan numerosos comentarios y preguntas, con desasosiego, algo de indignación, y clara desorientación; siempre la misma pregunta: ¿Qué podemos hacer? Pregunta obligada; respuesta desconocida. Al menos yo solo sé que en la vida, pase lo que pase, lo único decente es actuar con rectitud y sin hacer daño a nadie. Es difícil, tanto que a eso se le llama ser santo, pero se puede intentar el camino, sobre todo en momentos de crisis.

Los partidos políticos no llenan nuestro vacío, no hay nadie que destaque por su sensatez y grandeza de miras, que haga propuestas más allá de la desilusión, que no mienta, que no oculte, que no se esconda, que no robe, que no engañe, que legisle con la cabeza, sin usar las vísceras, que tienda la mano sin garfio, que mande fiel a sus principios, y a su programa, que tenga programa y principios, que renuncie si no sabe, admitiendo sus errores, que se baje del pedestal, de la soberbia y del coche oficial que siempre conduce al mismo lugar. Es difícil gobernar para todos, pero es muy tentador gobernar sobre la cabeza de todos y contra todos.

¿Qué podemos hacer ante los gravísimos acontecimientos que están sucediendo en España que se enfrenta a una de las crisis de identidad moral e histórica más graves de su historia?

Lo importante es el diagnóstico, acertado y riguroso, sin más interés que salvar la vida del enfermo que requiere, como primera medida, que el propio enfermo admita su enfermedad y se deje atender, algo muy difícil de lograr cuando está cubierto por una nebulosa de complacencia y de continuo recibe los resultados falseados.

Da vértigo comprobar que estamos ante un  problema grave, muy grave y concreto en España. No es la economía, Europa, la justicia o la injusticia; no es la corrupción, moral y la otra, el paro o las pensiones, el trabajo, las empresas, las leyes y decretos, ni la historia, o la memoria histórica, la juventud o la vejez, las redes sociales y antisociales, la violencia. De todo esto se habla, está en la calle, es el día a día, pero después de tantas cosas solo hay una cosa que todo lo emponzoña y culmina, el problema: los partidos políticos, la política concreta, la que hacen y rellenan  a diario las páginas de los periódicos, los  de papel y los digitales, las televisiones dirigidas e ideologizadas, no satisfacen a la gran mayoría que permanece ajena  o sin manifestarse al hundimiento de la Nación. A partir de ahí cualquier cosa. Si no admitimos esto erramos en el diagnóstico.

Percibo que las élites siguen creyéndose tales cuando hace tiempo que dejaron de serlo. Este pueblo ha sufrido mucho. Hizo una transición limpia, en paz y con ilusión en el futuro. Fue muy duro soportar tantos asesinatos de ETA y ver la solución política, ver como el veneno seguía enquistado en la sociedad mientras nadie, nadie, movía un dedo por extirpar el mal en el quirófano. Se sucedieron las frivolidades del juego de naciones. Empezó enseguida el engaño, el juego de la bolita que esconde el trilero, nada por aquí, nada por allí, ¿dónde está la bolita? Fueron muchos años, pero acabamos adivinando el truco. Este pueblo ha sufrido mucho; hasta arrancarle de cuajo su sentido de nación y su presencia en la historia de Europa y del mundo. No somos nadie y vamos camino de desaparecer. No son alarmismos ni exageraciones. Cataluña está dividida y enfrentada y dentro de poco se contagiará al resto. El País Vasco espera que llegue su momento mientras mueve su bolita.

Hubiésemos aguantado a esas élites que decían conducir, gobernar, escribir, informar y hasta gestionar nuestros dineros, pero fueron demasiado lejos, tontos hay pocos, pacientes muchos, hasta que te toman el pelo en demasía y se hace urgente poner remedio. En todo este tiempo se han encargado muy mucho de hacer desaparecer todo aquello que una sólidamente, que ilusione al conjunto, que suene a España, sean los símbolos o el orgullo de ser español.

Han querido acabar con la Nación y convertirnos en rivales. Empezando por el idioma, eje vertebral, y que bien saben la importancia que tiene para desunir, que es para lo que vergonzosamente se ha utilizado.

LA NACIÓN

¡Ah, la Nación! ¿Quién habla de la Nación? ¿Quién hace pedagogía de Nación? Ese debe ser el comienzo. Reunir y unir alrededor de un concepto que tiene más fuerza que el poder, más que el dinero, y eso es casi imposible que exista, pero existe y nos lo cuenta la historia, la de verdad, la que conocemos de rigurosas fuentes al margen de las impositivas leyes.

De ahí tenemos que partir. De una idea que una, que ilusione, que tenga la fuerza imparable de la verdad, la virtud, la rectitud y el buen obrar, por ella y para ella. Tiene nombre y apellidos: España es su nombre y sus apellidos se pierden en su historia, en todos y cada uno de los españoles que dieron algo, lo mejor, o lo que pudieron y supieron por ella y su grandeza, unos más otros menos, es igual, nada te pide, nada te exige, como madre, sentimiento de ser y estar, solo que la reconozcas como tal.

Ese es el problema y no hay más. Empecemos por la pedagogía, la educación y la enseñanza. Enseñemos lo que es nuestra Nación, a amar a España. ¿Qué cómo se hace eso? Sin teorías ni complicadas lecciones; sabemos hacerlo, cómo se hace y también sabemos por qué no se hace.

¡España está en peligro!, recordando al alcalde de Móstoles, que por cierto eran dos, Andrés Torrejón y Simón Hernández. Aquel bando del 2 de mayo de 1808 terminaba diciendo: <<…no hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>.

En aquella ocasión España estaba defendida por españoles y una fuerza los unía por encima de todo: su Nación, España. Hoy surgen dudas. No sabemos, al menos yo no lo tengo claro, si la invasión ya se ha producido sin que haya habido reacción alguna por nuestra parte.

No sé por qué me da que asistimos al hundimiento de la Nación y no veo alcalde o regidor que valga para arrastrar con su bando a los españoles.

Fue hace 210 años cuando pudimos dejar de ser y ahora de nuevo estamos a las puertas de ello.

<<No hay fuerza que prevalezca contra quien es leal y valiente, como los españoles lo son>>. Es hora de empezar de nuevo. Ahora o nunca.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 de mayo 2018

 

 

BANDERITA TÚ ERES ROJA, BANDERITA TÚ ERES GUALDA… General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)

No retiréis la Bandera de los balcones y ventanas. Todavía hace mucha falta… ¡Que siga España de rojo y gualda!

No la retiréis todavía: ¡Mostradla!

Esperad a que se vuelva a amar a España y a que nadie nos obligue a bajar la voz para gritar: ¡Viva España!

Que la vean los niños, y los abuelos les enseñen a jurarla con un beso por Dios y por ella: por España.

Blog: generaldavila.com

15 noviembre 2017

UNAS LÍNEAS DIRIGIDAS A LA COPE JUAN CHICHARRO ORTEGA GENERAL DE DIVISIÓN DE INFANTERÍA DE MARINA (R.)

La COPE

La cadena de radiodifusión  COPE (acrónimo de Cadena de Ondas Populares de España) es en la actualidad la segunda emisora de radio generalista más escuchada en España. Conocida antiguamente como Radio Popular pertenece al Grupo COPE junto a 13 TV y además está asociada al grupo Vocento, editor del diario ABC.

Según consta en su ideario, aprobado por el pleno de la Conferencia Episcopal Española en 1991 y vigente desde entonces, la COPE se considera una cadena confesionalmente católica y asume el objetivo de difundir la doctrina de la Iglesia.

Reconozco ser uno de los 2824000 oyentes, según la primera oleada del Estudio General de Medios, EGM, de 2017.

La cadena tiene magníficos programas entre los que para mí destaca el que Carlos Herrera dirige por la mañana. Magnífico siempre este periodista.

Dicho esto, escribo desde el hartazgo que me supone el continuado calificativo de dictadura franquista que, desde esta emisora – mejor dicho: desde algunos programas -, se aplica al sistema político que gobernó España durante 40 años bajo el liderazgo del General Franco así como a diferentes Instituciones de aquella época.

Se acaban de conmemorar 40 años de las primeras elecciones democráticas que tuvieron lugar el 15 de junio de 1977 y como no podía ser menos la citada emisora ha participado de esta efemérides con profusión.

La historia es la que es y las sociedades evolucionan, en algunos casos a mejor y en otros a peor, y no seré yo quien no se congratule de este acontecimiento; ahora bien, la machacona insistencia  de esta emisora en recordarnos ese día porque con aquellas elecciones se acabó con la dictadura franquista , la “oprobiosa dictadura” y que desde entonces Instituciones caducas como el Ejército de entonces han cambiado, sin que el actual tenga nada que ver con aquél, son expresiones que requieren cuando menos una matización , al menos para conocimiento del Sr. Juan Pablo Colmenarejo y sus acompañantes.

Nada tendría de extraño – estamos en una sociedad afortunadamente plural – oír estas afirmaciones en cualquiera otra cadena, pero, ¡hombre!, ¿en la COPE?

No voy a entrar en la polémica de dilucidar si el régimen franquista fue realmente una dictadura o más bien un régimen autoritario. Es evidente que este régimen surgió de la victoria en la lejana guerra civil de 1936/39 del General Franco. Obvio. La pregunta que yo le haría a esta emisora, de corte  católico, es si se han parado a pensar alguna vez qué habría sucedido  si de  haber sucedido lo contrario, es decir, la victoria del Frente Popular, esta emisora existiría hoy.

Oiga, todo es posible, más no sé porqué intuyo que aquellos responsables del asesinato y martirio de más de 13 obispos, 4184 sacerdotes, 2365 frailes  y 283 monjas, de haber ganado la guerra, no permitirían hoy la existencia de la emisora actual. Más bien tengo la impresión – ya histórica – que de no haber sido por la denostada dictadura franquista – como les gusta llamarla – que los periodistas que tanto hablan en esta emisora estarían no sé donde. Oiga , a lo mejor bajo tierra.

¡ Qué ingratitud la de esta gente! y hablo de ingratitud por no denominarlo de otra manera más fuerte.

Y ahora vamos a la otra perla preferida de estos locutores: la referida al Ejército. La verdad es que se entusiasman proclamando que el Ejército actual no tiene nada que ver con el de la época franquista.

A ver, las sociedades evolucionan y las Instituciones también; cierto es que los ejércitos actuales han modificado sus estructuras, han sufrido innumerables reformas y que siendo mucho más pequeños que los anteriores son desde luego diferentes en muchos aspectos. No escondo que la apisonadora normativa impuesta ya desde los 80 por el innombrable Ministro Serra han hecho mucho daño en aspectos que afectan al  personal y desde luego al orgánico. Sería prolijo el extenderse en dar detalles que por otra parte ya se han expuesto en este BLOG.

Pero vayamos al fondo de la cuestión: el Ejército surgido después de la guerra, al margen de su organización, se caracterizaba por su profundo amor a España y era celoso guardián de su secular unidad territorial. Era un ejército en el que sus cuadros de mando, pese a las penurias de la época, mantuvieron incólume el espíritu y la moral que siempre caracterizaron a nuestras Fuerzas Armadas. Era un Ejército celoso transmisor de las mejores tradiciones patrias.

Miren, señores periodistas de la COPE, andan Vd,s algo despistados cuando se vanaglorian, equivocándose de plano, cuando piensan que nuestras actuales FAS son diferentes en lo que se refiere al  mantenimiento de estas virtudes militares. Son iguales por la sencilla razón de que proceden de aquellas pese al inmenso esfuerzo de políticos de todo signo por que no fuera así. De ellas aprendieron a amar  a España, de ellas aprendieron el concepto del honor, de ellas aprendieron lo que significa la disciplina, etc. Siento darles un disgusto pero no han aprendido Vd,s nada; y eso que alguno de Vd,s ha estado “empotrado” en alguna de nuestras unidades en Irak, Afganistán, Líbano o en el Indico. Quiero que sepan y ¡entérense! que la referencia moral de nuestros cuadros de mando y tropa son precisamente – y todavía – todos aquellos que una izquierda sectaria está eliminando de nuestras ciudades y a quienes Vd,s deben su existencia.

Sí, desengáñense y dejen de decir memeces una y otra vez. Es lastimoso oírles precisamente a Vd,s proclamar tantas inexactitudes.

Ingratos.

JUAN CHICHARRO ORTEGA

GENERAL DE DIVISIÓN DE INFANTERÍA DE MARINA (R.)