A UN AMIGO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Gabriel Albiac es mi amigo. Eso no es mucho: lo es todo.

A un amigo nada le pides, de un amigo nada persigues, nada esperas, ¿te parece poco la amistad? Lo dice Cicerón ‹‹No hay cosa más grande que tener a alguien con quien te atreves a hablar como contigo mismo››.

Por eso, y más, pero solo por eso, quiero dejar sus palabras encerradas en la humildad de este blog, para siempre, para todos. Que vuelen.

Son las pronunciadas en el momento de recibir de manos de Sus Majestades los Reyes el premio de ABC Mariano de Cavia.

<<Leer a Albiac supone un verdadero placer porque su prosa muestra una altura que no es frecuente, soporte además de un pensamiento honesto, sólido y erudito. Albiac ha enfatizado muchas veces que su “compromiso con el rigor de la escritura es absoluto”. Es cierto, Gabriel, siempre leal a la verdad, es uno de esos intelectuales imprescindibles. Un faro de lucidez que sigue arrojando luz en sus artículo y ensayos>>.

Es palaba de Rey.

La de Gabriel lo es.

Por eso les dejo el destello de sus palabras.

Con su permiso. Gracias amigo, maestro.

Rafael Dávila Álvarez

 

Majestades,

Autoridades presentes,

Queridas Catalina y Soledad Luca de Tena,

Querido Director, Bieito Rubido,

Queridos compañeros de ABC,

Queridas hijas, querida Susana,

Amigos.

Múltiples vidas caben en la vida de un hombre. Y, al fin, no nos asombra ver los muchos que fuimos. Sí, sospechar que algo hubo que hizo, de esos muchos, uno solo. Los místicos tienen el privilegio –aun doliente– de hallar esa unidad en Dios. Otros hemos vivido la desazón serena de verla nacer en parajes más áridos. Yo tropecé con ella, muy pronto, en la escritura. Como una ascética sin desenlace: una espera del Dios que nunca adviene. Que no debe advenir nunca.

El primero de esos muchos que fui es un niño. Que, en la pereza de la hora de la siesta, repite, sin saberlo, lo escrito por un griego cuyo nombre ignora. La ventana del dormitorio cierra muy malamente: todo existe malamente en la casa desvencijada. Es agosto en la serranía valenciana. Y el sol golpea, fuera, las paredes de cal como un espejo. Por las rendijas de postigos que no encajan, finos haces de luz proyectan en el muro una pantalla. Y, en la pantalla, sombras: son las gentes que pasan, silenciosas, por la calle. Sombras. Afiladas como figurillas de Giacometti. Las ve desfilar sobre la pared. Les finge historias, más reales que su mundo átono. Y el niño de esa tarde, en la hora de ceguera de la luz de agosto, contrae la enfermedad. Llegará el día en el que un libro, al azar de una biblioteca pública, dé nombre a eso. Y el ya adolescente sepa que un griego, dos mil quinientos años antes, lo había llamado filosofía:

«Imagina un calabozo subterráneo en forma de caverna. En él moran hombres, desde su nacimiento encadenados con la mirada fija al frente. A su espalda, centellea la luz de un fuego. Entre el fuego y los prisioneros, alguien hace pasar –como en un teatro de sombras– siluetas de hombres y animales».

El discípulo se inquieta:

–«Extraña escena cuentas, Sócrates. Y ¡qué extraños son esos prisioneros!».

Y el maestro sonríe:

«Pues, mira: en todo, esos prisioneros se parecen a nosotros. Sólo ven las sombras que el fuego proyecta sobre el fondo de la caverna, frente a ellos. ¿Tendrán acaso por real otra cosa que esas sombras?». Naturalmente que no. Realidad y sombra son, para los cautivos, lo mismo. Lo mismo, verdad y engaño.

Pues bien, esos mismos hombres somos. Nosotros. Los hijos del siglo XX.

En el gran entusiasmo que cerró los años sesenta, el joven que fui soñó darse a la filosofía. Y el hombre que, veinte años después, apostó por escribir en el vértigo de los periódicos no creyó estar haciendo otra cosa que cumplir el platónico mandato: retornar a la caverna, catalogar el guiñol de sus sombras, descifrarlas.

Hace ahora diez años, yo asistía a mi primera noche de los Cavia. Ya de madrugada, Guillermo Luca de Tena se ofreció a acercarme en su coche a mi domicilio. Cruzando un Madrid desierto, conversamos sobre los oscuros fantasmas de esta patria, de historia inmensa y trágica. Y sobre la gran tarea de nuestro presente: fundar el vínculo ético de la nación. Aquella madrugada, tuve la certeza de estar de vuelta a casa.

En ABC he encontrado el lugar en donde hacer lo único que siempre quise: escribir. Debo agradecer a cuantos aquí he cruzado el haber sido garantes de aquella fe de Don Guillermo en «la verdad y en la buena escritura». Debo agradecerlo, en primer lugar, a Catalina y Soledad, sus hijas, que siempre me abrumaron con su afecto. A Bieito Rubido, maestro riguroso de una orquesta bien afinada. A todos los que, en la redacción de esta casa, me enseñaron la aspereza y la gloria de un oficio en el cual yo siempre me supe un privilegiado. Han sido, créanme, los diez mejores años de mi vida de escritor.

Es un hombre chapado a la antigua, este que afronta hoy, intimidado, la mirada de quienes lo precedieron en el premio que ABC instituyó, hace un siglo, en honor de aquel Mariano de Cavia que había sido la firma más preciada en la cabecera de la competencia, «El Sol», porque era un tiempo decididamente más caballeroso que el nuestro. Intimidado por la mirada de esos 98 grandes. Por la mirada del Gabriel Miró, la luz de cuya prosa fue primero una música, escuchada de niño en la voz de su madre. Por la del Jacinto Benavente, en cuya severidad moral su padre le aconsejó reconocerse. Por la del Octavio Paz, cuyos «Vislumbres de la India» lo guiaron a él, un día, camino de Hyderabad y de sus hijas. Por las del áspero Cela y el lírico Vargas Llosa, que lo conmocionaron a los diecisiete… Por la de tantos amigos… ¿Cómo no sentirse abrumado por esa herencia?

«Las Ramblas, a lo lejos» nació en la evocación de una tierra herida: la Barcelona de agosto de 2017. En la evocación también de una tragedia española. La que enuncia una monja de la Nueva España en 1688: «triunfante quiero ver al que me mata, / y mato a quien me quiere ver triunfante». Quise esbozar una elegía por nosotros, todos, por estos que –con palabras de Aldana– de nuestro propio mal somos ministros. Eran mi vida y mis leyendas las que vi desmoronarse un 17 de agosto en el que el cielo de Arizona ardía con las Ramblas.

Al inicio de esa «Tercera», una voz tormentosa de mujer dejaba caer este epitafio, que es el de mi generación: «ser libre significa no tener nada». Este hombre que, en la noche de los Cavia, cierra el ciclo de los que fue para llegar aquí, percibe que no buscó nunca otra cosa en la escritura: ser libre. Y que a ello lo apostó todo.

Nada ha cambiado en eso el torrente del tiempo. Los muchos que fui son el mismo: aquel de una tarde de agosto de, digamos, 1955. Caducaron las ilusiones; la escritura sigue intacta. Pasé mi vida persiguiendo sombras: afiladas figurillas de Giacometti. Ustedes, señores del jurado, han tenido la bondad infinita de premiar a un tejedor de sueños, que nada poseyó en esta vida que no fueran las demasiadas líneas que trazó sobre las aguas. Rayas efímeras, las llama Platón: palabras.

Las palabras pasan. Todas. Quede una sola esta noche:

Gracias.

Gabriel Albiac. Premio Mariano de Cavia 2019.

ABC 3 de diciembre 2019

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CASADO, RIVERA, ABASCAL: ABSTENCIÓN. DEBERÍAN SABER DEL ARTE DE LA GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Saber de la guerra es conocer el alma. Solo se alcanza desde la libertad intelectual y la honradez. Permítanme que hoy dedique este artículo al maestro, al guía intelectual, que nos enseña ese camino: a mi amigo Gabriel Albiac. Saber del arte de la guerra te lleva a amar intensamente la paz.

<<No olvidéis jamás que vuestro propósito, al hacer la guerra, debe ser el de llevar la paz al Estado y no el de sumirlo en la desolación>> (Sun Tzu).


EL ARTE DE LA GUERRA 

Sí, estamos en guerra. Contra los terroristas y contra los que quieren romper España e independizarse. Se dan a diario batallas y se pierden. Acabará España perdiendo la guerra.

Han pasado los años del duque de Sung: <<El virtuoso no aplasta al débil y no da orden de atacar antes de que el enemigo haya formado sus filas>>. Llegamos tarde. Había un código caballeresco. Hasta el periodo de los Reinos Combatientes.

Ahora es distinto. Todo vale. Sin armas y con astucia se manipulan los combates y se logran resultados; ellos tienen las filas prietas. Manipulan más que convencen, no vencen. Vencer contiene un aspecto moral que implica ley y virtud.

La guerra ha cambiado profundamente porque ha cambiado el hombre, su protagonista. Se ha instalado en el quehacer diario. O aprendemos esto o estamos derrotados. En el siglo XVI España fue la nación más destacada en el arte de la guerra. Seguramente ahora lo seremos. Pero no lo demostramos.

El Emperador Maximiliano se dio cuenta que solo podría batir a los poderosos suizos jugando su mismo juego. Introdujo para ello los cambios obligados. Hagámoslo nosotros; la nueva guerra lo impone. Robert de Balzac era partidario de cumplir los tratados, pero aleccionaba a no confiar jamás en el honor de los otros. Rigor implacable en el mantenimiento de la disciplina y la política de tierra quemada. Las armas de fuego fueron denunciadas en un principio por anticaballerosas y ser cobarde su uso. La maniobra también. No se concebía otra lucha que no fuese cara a cara, cuerpo a cuerpo. Ya no hay batallas a gran escala en campos abiertos. Ahora es insidiosa, oculta, de asedios constantes. La evolución de la guerra exige combates sin armas, con ideas, sutilezas, infiltraciones y relatos.

La evolución se impone. En la guerra actual la astucia debe guiar cada movimiento. No el deshonor que solo se encuentra en la derrota por cobardía, aunque sería irresponsable ser derrotado por desconocimiento.

Maquiavelo observó que las cosas nuevas y repentinas aterrorizan a los ejércitos, pero eso no debe ser excusa para cambiar de plan cuando compruebas que el enemigo lo ha previsto.

Casado, Rivera, Abascal, ellos saben que es un momento muy grave para España. Les aconsejo que evolucionen, que se adapten a la nueva guerra y aprendan este difícil arte.

Sorprendan y no se aferren a las desusadas tácticas. Modernicen sus ejércitos y los procedimientos.

Para empezar dejen que el señor Sánchez gobierne. La abstención es suficiente. Después prepárense para los combates, duros y broncos; llegará la victoria. No es momento de usar el tirachinas. Los buenos capitanes nunca buscan la batalla si la necesidad no lo obliga o la ocasión no lo induce.

<<No ataques si no vas a ganar.  Es mejor vencer al enemigo con el hambre que con el hierro>>.

Lo de hoy está escrito hace muchos años.

Tu Wu: <<No permitas que tus enemigos se unan>>.

Wang Hsi: <<…Examina la cuestión de sus alianzas y provoca su ruptura y dislocación. Si un enemigo tiene aliados, el problema es grave y la posición del enemigo, fuerte; si no las tiene, el problema es menor y su posición, débil>>.

Absténganse. Cedan terreno. <<Todo el arte de la guerra está basado en el engaño>>.

No hace falta tanta palabrería y sí trabajo eficaz y silencioso de los Estados Mayores. El jefe necesita decidir y para eso hay que presentarle un estudiado abanico de posibilidades.

Una es la abstención. Piénsenlo. Quedarán desarticulados y sin relato. Luego llegará el momento.

Están en una situación desesperada. Si se les empuja con moderación se irán sin volver la cabeza. Si los acosas, se volverán contra vosotros y lucharán hasta la muerte. Así dice lo más antiguo del Arte de la Guerra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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1 agosto 2019

ESPAÑA FEDERAL Y REPUBLICANA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Escribe el maestro Gabriel Albiac: <<Imaginemos que un cataclismo universal hubiera destruido instantáneamente todos los libros -en todos sus soportes- del planeta. Bastaría que un milagro hubiera salvado uno de ellos, para hacer verosímil -en un equitativo plazo de milenios- la reescritura de todos. Ese libro se llama Ilíada. Y en él están todos los libros, absolutamente todos>> […]. <<Todo, absolutamente todo, está en La Ilíada, de Homero. Nosotros>>.

Parece imposible la vida, toda, en un libro.

Busquen lo que quieran, de ayer y de mañana, hasta lo más cotidiano,  y allí está. Lo de hoy por supuesto.

La pasión, la vida preferida en su intensidad que en su duración: Aquiles.

La reflexión, la razón, el deber: Héctor.

Aquiles busca matar a aquel a quien odia. Héctor al enemigo de su Patria.

Dispuesto a encerrarme en una de las versiones de La Iliada tropiezo con un augurio. En el Canto XII.

Héctor responde a su hermano Polidamante cuando le invita a dejar la lucha por un presagio siniestro: <<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

El valor de un héroe de la reflexión y razón. Alimentado por el amor a su patria, a los suyos, que lucha por su deber.

Negros presagios:

<<…un águila de altísimo vuelo

que iba dejando aparte, hacia la izquierda,

a las huestes troyanas

y llevaba entre sus uñas

una roja serpiente color sangre…>>.

Habrá lucha. El peor augurio sería abandonarla. <<No se puede vivir para morir cobardemente y sin gloria, sino realizando algo grande>>.

Presagio. La República Federal…, águila de altísimo vuelo, que iba dejando aparte, hacia la izquierda…Héctor

Votamos sin darle mucha importancia a sus consecuencias. Tenemos por delante unos años críticos, quiero decir de mucha gravedad. Lo que ustedes han preferido es el federalismo que, según el más votado, el señor Sánchez, es <<una voluntad política de acuerdo, de convivencia y de calidad institucional>> o dicho de otra manera: <<llevar a cabo una reforma de nuestra Constitución en sentido federal>>. Y republicana. Quizá el señor Sánchez, como tantos, no sabe lo que dice.

Ortega y Gasset dejó claro los términos del problema: <<Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión>>. Expuso las diferencias entre soberanía y autonomía: <<Es la soberanía la facultad en su raíz, preestatal y prejurídica de las decisiones últimas o primeras, según el orden en que queráis contar: es, pues, el fundamento de todo poder, de toda ley, de todo derecho, de todo orden. Y la autonomía, en cambio, un principio político que supone ya un Estado sobre cuya soberanía indivisa no se discute porque no es cuestión>>.

Claro que ya sabemos, no todos, que los llamados <<izquierda>>, socialistas, republicanos ellos, tiene un concepto de República muy de ese lado; les gusta llamar a su revolución proceso democrático, que no es un sistema político, sino llevar a cabo una reforma radical eliminando cualquier vestigio de la España conocida. Ya lo profetizaron: no la va a conocer ni la madre que la parió.

Pobre España que lleva siglos <<como en sueños ni el que persigue puede alcanzar al perseguido ni este huir de aquel, de igual manera ni Aquiles con sus pies podía dar alcance a Héctor, ni Héctor escapar de Aquiles>>.

¿Por qué?

Sir Douglas Haig, Mariscal de Campo del Ejército británico combatió en la Batalla de Somme durante la I Guerra Mundial; nunca se aproximaba a sus soldados. Su Estado Mayor le recomendó hacerlo para estimular a sus decaídos soldados. Se acercó a uno de ellos y le preguntó:-¿Dónde empezó usted la guerra? El soldado no lo dudó:

-Yo no empecé esta guerra, señor; creo que fue el Kaiser.

Los soldados troyanos se refugian en la ciudad. Héctor queda fuera; va a pelear contra Aquiles. Una vez los dos guerreros están frente a frente Héctor huye. Le costará la vida.

Se aproximan tiempos que requieren dignidad, valor y saber a quién tenemos enfrente. No huir. 
Aquiles frente a Héctor

Porque lo malo no es la forma política sino <<saber que los dioses  nos engañan para mejor atraernos siempre a lo peor>>.

<<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

28 mayo 2019

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23F. EL DEL GOLPE QUE NO SE HA CERRADO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

He escrito en varias ocasiones en el blog sobre el 23F. Aunque he dado algunas pistas reconozco que no he sido lo suficientemente claro. Cuando alguien remueve el agua para que nunca, nunca, deje de estar turbia, es imposible ver lo depositado en el fondo.

Va dando pereza insistir en el tema. De eso se trataba cuando se cerró en falso. Que pase el tiempo. el tiempo. Ya se aburrirán y de lo penal a lo histórico.

Desvelar lo que uno sabe, o intuye, es peligroso. Todavía. Se sabe, pero no se sabe, se intuye, y los que saben todo, y todo es todo, cada vez son menos. Cada vez menos. Con los dedos de una mano y sobran dedos. Funciona en inteligencia (servicios de inteligencia) una técnica poco conocida: solo uno debe saberlo todo; el resto solo las fracciones del todo. Las fracciones se lo tragan y se creen que saben todo. Da resultado. El que sabe todo suele ser siempre el mismo, se repite y no sé si incluso se hereda. Lo investigaré. Fracciones hay muchas, pero todo no hay más que uno. En cada momento. ¿Quién es todo? No, no apunten tan alto. Ya saben lo que le ocurrió a aquel que picaba muy bien, pero picaba muy alto.

Como casi siempre los escalones intermedios poseen las piezas del puzle; se entretienen en recomponerlo mientras sonríen. Pero no se fíen, siempre falta alguno a la reunión; esos que dicen que valen más por lo que mucho que callan que por lo que cuentan: mienten. Es decir, a mí no me hagan mucho caso.

No se sabe muy bien quienes son los que saben; y ellos saben muy bien que solo ellos lo saben. Solo quedan fracciones. Que no son todo. Y desfiguran el acto.

Alguien en Cataluña inventó aquello del <<Golpe de timón>>. El 23F se le adelantó; o se la lió. Luego vino el 3%. Hubo que tranquilizar a Jordi: <<Tranquilo Jordi, tranquilo>>. Y Más continuó; otros más lejos llegaron. ¡Derecho a decidir! Waterloo. España nos roba. Ya les dije que creo que en el 23F hubo dos golpes de Estado. El conocido por todos fue una chapuza que tapó el otro golpe. El político. Ahora se abre la caja de Pandora.

Se abrió el paréntesis el día 23F de 1981. Sigue abierto.

El Tribunal Supremo ahora intenta cerrar aquel paréntesis.

Escribió el maestro Gabriel Albiac: ‹‹La corrupción sabiamente  administrada suelda fidelidades más firmes que cualquier sentimiento noble››.

Todo empezó hace tiempo y ahora aflora cuestionando el Estado de Derecho. Puede ser que se hayan mezclado las cosas… y los casos. Golpe a golpe. Como antaño.

Siguiente paso: al banquillo de los acusados. Rebelión.

¿El siguiente?

Para mí que el 23F no ha cerrado el paréntesis.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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TERRORISTAS, INDEPENDENTISTAS, COMUNISTAS ¿AQUÍ QUIÉN MANDA? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Urkullu-Iglesias

40 aniversario de la Constitución española. Durante este tiempo dos amenazas han ensombrecido nuestra convivencia: el terrorismo y el independentismo.

La ETA, que sigue, después de asesinar durante años recoge sus frutos. Dicen que hemos acabado con el terrorismo. Un expresidente del Gobierno se jacta del triunfo. Los terroristas no han desaparecido y mandan. El resto traga sapos y culebras. ¡Desde aquel día que el Tribunal Constitucional…!

La semilla de la secesión sembrada en Cataluña y en el País Vasco da sus frutos. El independentismo ya no es una amenaza sino un hecho contrastado al que solo le falta el último empujoncito; en eso están unos y otros. Los independentistas mandan. El resto obedece y empuja.

Les voy a contar lo que nadie cuenta, pero todos saben, el nombre de la trampa en la que hemos caído: El Pacto de Waterloo.

Pablo Iglesias visita a los presos

Todo empezó con la aplicación del 155. Podría ser que incluso los primeros pasos se diesen con el caso Pujol, ¿recuerdan?: ¿Qué coño es esto de la UDEF? (octubre 2015).

Rajoy aplicó un 155 de mínimos, solo en apariencia (octubre 2017). Quería evitarlo, pero no pudo: la cárcel para Junqueras y compañía (noviembre 2017). Era la señal de salida.

El independentismo catalán, burgués y tradicional, el de los ricachones, dijo: ¡Basta, hasta aquí hemos llegado!

Interior estaba a otra cosa y el CNI, pues no sabemos muy bien. El caso es que la maquinaria se puso en marcha, la orden se cursó con rapidez y diligencia. Estaba firmada. Waterloo (febrero 2018).

Junio 2018. A todos nos extrañó aquella moción de censura inesperada, fulminante como el rayo. En escasas dos semanas habíamos cambiado de Gobierno.

¡Menudo cambio!: sin apenas oposición parlamentaria, con el presidente del Gobierno buscando las tablas en un restaurante, huyendo del reto parlamentario, sin oposición, y con un pueblo atónito y sorprendido. Ganaron independentistas, comunistas… ¿Qué sabía Rajoy?

El independentismo, los sucedáneos del terrorismo, y demás <<gente de bien>> habían ganado por la mano. Era el Pacto Belga, el Pacto de Waterloo. Un muñeco a la presidencia y a continuar el camino: las elecciones cuando nosotros digamos. Mandones nosotros: ¡poned a un mandarín!

Era aquel artículo de Unamuno; el último: Mandarines y no Mandones. Encaja.

<<Al español lo que no le gusta es mandar […]. Le gusta ocupar el puesto de mando, pero no mandar, sentarse en la presidencia, pero no presidir […] Ocupar el puesto de mando y vivir en él>>.

El Pacto de Waterloo

Pedro Sánchez era el muñeco perfecto. Pero su limitada capacidad ha puesto en riesgo el Pacto de Waterloo. Había que ponerse en marcha. Urgente.

<<Hay que cuidar la mayoría de la moción de censura. Nosotros lo estamos haciendo>>, dice sin pudor Pablo Iglesias después de reunirse con Urkullu, miembro del Pacto.

Antes ha hecho la ronda de la vergüenza en la cárcel: dialoga y pacta. ¿En nombre de quién?

Zapatero se acaba de reunir en un caserío de Elgoibar con un terrorista, Arnaldo Otegui: ¿En nombre de quién?

Eso es todo. Cuarenta años que nos deberían haber llevado a ser una gran nación. Hemos caído en el cepo.

No ha sido hoy. Se ha ido elaborando cada hora, cada día, cada año: durante 40 años.

Aniversario de la Constitución española: 40 años. Queda comunismo, terrorismo e independentismo. ¿Algo que celebrar?

Puede que nos lo merezcamos. Unas sabias palabras del profesor Gabriel Albiac en La sinagoga vacía me sirven de explicación:

<<La multitud, que nada desea más que servidumbre, acaba necesariamente por odiar a quien gobierna sin ajustarse a la convenida balanza de corrupción y despotismo: a la sabia dosificación de ambos llama la multitud política>>.

<<¿Qué desean las masas? Ser siervas: porque ninguna interrogación, ninguna duda ni angustia hay en la servidumbre; todo en ella es compacto, idéntico, todo es seguro; no existe certidumbre mayor que la del siervo; no existirá; el siervo lo sabe. Por eso, a nadie ama con mayor sinceridad la muchedumbre que a su amo; mejor, si tirano; óptimo si verdugo>>.

Ellos mandan nosotros somos siervos. Mandarines en manos de los mandones. Y a vivir que son dos días. Eso sí: todos nos quejamos.

Vuelvo, para cerrar, con Unamuno: <<El pueblo necesita un mesías -digamos un cacique- y lo busca, y si no lo halla, lo inventa>>.

Tenemos mandón, cacique y mesías, todo en uno. Y mandarín. Pongan ustedes los nombres. Y una Constitución que no se cumple ni se obliga a cumplir.

¿Aquí quién manda?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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23 octubre 2018

LA CENSURA Y LA FRASE POLÍTICA DEL FIN DE SEMANA: SI EL ESTADO NO REACCIONA, CATALUÑA SERÁ INDEPENDIENTE EN 15 AÑOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<Cada libro tiene cifrado el tiempo exacto en el que nos será dado entender lo allí escrito. Es inflexible>> Saco la cita de una obra colosal del maestro Gabriel Albiac: De un mentir sagrado, o el juego del diablo. Me viene al pelo, porque el deporte que practico los fines de semana es el buceo, pero como estoy lejos del mar lo practico en mi biblioteca sacando de sus fondos oscuros libros convertidos en pecios donde el polvo se confunde con el recuerdo. Es agradable la sensación de recuperar un libro del que vagamente recuerdas su contenido. Volver a aquel lugar significa casi siempre recuperar los <<extravíos>> que quedaron entre sus letras. Es una emoción de fin de semana. Un deporte para el necesitado músculo intelectual que cada vez tiene menos gimnasios donde ejercitarse. Unas veces busco lo ameno y desenfadado, otras la aventura o la historia, incluso vuelvo al libro aquel del que nada entendí (que los hay). Ha caído en mis manos la tarde del sábado, a poca profundidad, un clásico ya conocido, un maestro de la estética escrita y además un entretenedor personaje que describe con maestría a aquellos que eran gente importante como recoge el título de su libro: Mis almuerzos con gente importante. Sí, se trata del grande de las letras española don José María Pemán. He descubierto en él alguno de esos extravíos que en su momento pasaron desapercibidos.

Dice Pemán que el almuerzo produce benevolencia. Todos almuerzan con todos. ¡Cómo no nos habíamos dado cuenta! Jueces con fiscales, con policías, con agentes dobles… en fin <<se gana terreno y aproximación cuando los hermanos separados -política y administrativamente- solo están separados por una jarra con flores, otra con agua y otra con rioja>>. Ya nos adelantaba que el momento más propicio para los temas fundamentales políticos, mercantiles o administrativos, es el almuerzo.

Que se lo pregunten a los almorzados Villarejo y compañía que además de almorzar te hacen una foto radiada. La clandestinidad siempre ha sido buena compañera del mejor cocido y el tintorro. ¡Ah! El chupito cuantas puertas abre.

<<El almuerzo es la institución del derecho público más vivaz y expresiva que se conserva en España>>. Sin duda don José María y ahora, desde que te graban no vea usted lo expresiva que viene siendo. Pero este Gobierno que dice gobernarnos tiene solución para todo y como no está dispuesto a abandonar las comidas, esas que no suele pagarse, ha inventado el procedimiento para que lo que allí se coma, y sobre todo lo que se diga, quede en las vísceras o en su lugar de arrojo. ¿Cómo? Con la censura. Lo de las comidas y reuniones es peligroso para la sociedad y lo mejor es ocultarlo. Prohibida su publicación. ¿Pero no va contra la libertad de expresión? Pemán vuelve a aclarárnoslo.

Allá por los años 1930 se había impuesto una dictatorial censura en toda España. Pero aquí somos como somos y la censura iba por barrios y maneras. En Zaragoza estaba encargado de la censura un coronel del ejército que ejercía de delegado gubernativo. Admitía casi todo en cuestiones políticas, pero era tajante en lo referente a las noticias sociales, bailes, bodas y demás festejos. En cuanto le llegaba una crónica para publicar, el coronel borraba los adjetivos bella, esbelta, preciosa, con los que los periodistas alababan a las jóvenes y guapas zaragozanas. La calle pronto se hizo eco de las razones de aquel coronel para prodigarse tanto con el lápiz rojo en los ecos de sociedad. Tenía tres hijas feísimas cuyo futuro cada vez se veía más claro en la soltería. Creía que su rojo lápiz era el mejor método en sus manos para evitar la competencia a sus hijas.

Entre almuerzos al descubierto y dimisiones ministriles, a la vicepresidenta señora Calvo se le ocurre hacer un llamamiento a <<intervenir>> para poner límites a la libertad de expresión y de información. La censura no suele sino complicar aún más las cosas. Mire señora ministra, las hijas del coronel se quedaron eternamente solteras.

A pesar del deporte del buceo no consigo desprenderme del político entrevistado. Siempre en fin de semana. Esta vez le ha tocado a Xavier García Albiol, presidente del PP de Cataluña.

De su entrevista en ABC destaco una frase que todo lo resume: <<Si el Estado no reacciona, Cataluña será independiente en 15 años>>. Ya tenemos fecha.

¿Será, señor Albiol, porque nada han hecho para evitarlo?

Seguimos sin tener decencia o vergüenza.

Ya decía Lope de Vega: <<Quién no tiene vergüenza ¿Qué bien tiene?>>.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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7 octubre 2018

 

 

CRISIS: MALLORCA-CEUTA-TAXI. RECUPERAR EL ESTADO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Cerrar en falso cuestiones de Estado suele hacerse cuando hay una profunda falta de conocimientos, de sensatez e inteligencia, en los asuntos precisamente más delicados: los de Estado. Así estamos. Nadie sabe como meter mano a los problemas tan graves que tiene España: su unidad ante todo. Pero mejor vámonos de vacaciones y a la vuelta dios dirá.

La comparecencia días pasados del jefe del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), un general retirado, en la Comisión de Secretos del Congreso, ha pasado, sin pena ni gloria, al olvido. Quizá sea indicativo de que alguien ha experimentado con gaseosa y aquí no ha habido nada de nada. Pero nadie se mueve, todo sigue igual y todos se van de vacaciones, siguen en su puesto.

Desde mi particular punto de vista -ya sé que ¡tan distinto al de tantos!- no me han gustado las imágenes de Mallorca sin el Rey Don Juan Carlos. Como digo, por lo que oigo, como comentaba al principio, se ha cerrado en falso una comparecencia donde los acusadores puede que hayan quedado con el trasero al aire; como el que cambió el rojo del agua caliente por el azul de la fría (alguno lo entiende).

En falso se ha cerrado el asalto a la valla de Ceuta: el salto de la valla es un asalto a España. Asunto de Estado.

A estas alturas, cuando el presidente del Gobierno prepara las maletas para sus inmerecidas vacaciones, todavía no sabemos si apoya o no a la Guardia Civil y Policía Nacional, porque desde ese asalto a España donde han sido heridos guardias y policías defendiendo a la Nación, el presidente de esa Nación (?) no ha abierto la boca para defender a sus hombres, esos que le dan seguridad y defensa. Esperamos desesperadamente.

La crisis del taxi lleva el mismo camino. Se cerrará en falso porque no sabe. No sabe escuchar, negociar, ser riguroso y cumplidor, firme y justo.

Siendo sectarios y populistas las crisis se cierran en falso. Es lo de siempre: Vuelva usted mañana, o cerrado por descanso. Vuelvo en septiembre. Pero en el fondo todas son crisis de Estado.

Decía mi amigo y maestro Gabriel Albiac: <<Hay un sujeto ausente en la España contemporánea: el Estado. Ningún hombre providencial pude suplir esa ausencia. Ningún partido>>.

Aquí no funciona el Estado sino unos cuantos, unos más que otros, que se creen juez y parte.

Septiembre es mañana y vendrá la avalancha.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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1 agosto 2018