EL FILÓSOFO Y EL ESTRATEGO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Los grandes tratadistas del arte militar dejan caer sus pensamientos, plagados de aforismos, sin poder abstraerse del momento; se ven obligados a enunciar principios y procedimientos que evolucionan y solo queda el halo evocador de las hazañas guerreras; que no es poco. Nadie es profeta del como y cuando de la guerra, aunque alguno haya dejado doctrina imperecedera que aporta datos y referencias; muy poco(s).

La esencia de la guerra, casi de manera invisible, interpretable, más allá de técnicas y armas, está escrita en lo más antiguo que se conoce: tablillas de barro que poco dicen, pero descubren el oficio más antiguo del mundo; estamos aún sin descifrar el ADN de la guerra, próximo al del ser humano, con la variante del comportamiento al que obligan las circunstancias.

El poema de Gilgamesh es un  texto sumerio (siglo XXII a. C.,) que se conoce por una serie de tablillas halladas en la Baja Mesopotamia. Es el primer documento escrito en el que el hombre-rey se prepara con sus armas:

«Ellos le trajeron su armadura

[…] poderosas espadas

el arco y el carcaj,

y se lo pusieron en sus manos.

Él cogió las azuelas,

[…] su temblor,

(el arco) de Anshan;

Puso la espada en su cinturón.

Podían comenzar el viaje».

No sabemos mucho. La guerra y la paz era el discurrir de la vida. El hierro en la mano siempre; y la ciudad murada donde se encierra el hombre a la protección y amparo. Alrededor de los grandes ríos surge la culta vida que debe protegerse mediante un obstáculo: la muralla, el desierto o el mar. Si no era suficiente había que recurrir a las picas bajas, sujetas con dos manos; desde los sumerios a los hoplitas de Argos, Atenas y Esparta.

El mundo helénico es un mundo militar en grado sumo. Todos lo son.

Oriente es la cultura, con ello la fuerza; occidente quiere ambos poderes: el enfrentamiento. Grandes ejércitos de hombres armados van a configurar el mundo.

Ya no se recuerda que nacimos para la cultura allí donde hoy se destruye todo. Oriente lanzaba las flechas de sus arqueros y occidente era una armadura con escudo que combatía porque era mayor riesgo volver la espalda al enemigo.

La táctica se limitaba al empuje entre fuerzas, escudo en la siniestra y lanza en la diestra, lo que hacía girar las masas en combate en sentido contrario a las agujas del reloj. Aparecen los artistas de la guerra que mandan giros, envolvimientos, fortalezas humanas, carros de guerra, en definitiva evoluciones de la danza mortal. El arte de la guerra es eso: un baile de guerreros enfrentados. En la época de los Reinos Combatientes, no tan alejados, había que vencer gracias al ingenio. Un ajuste de fuerzas que pretenden desequilibrar y romper la tensión.

Empiezan batallas decisivas. Darío es derrotado en Maratón y le dice a su criado que a diario le recuerde: «Maestro no te olvides de los atenienses».

Movilidad permanente que se fundamenta en una estructura de contrarios. La contradicción está en el origen de todas las cosas. Es Heráclito el que sentencia que el devenir está animado por el conflicto: «La guerra (pólemos) es el padre de todas las cosas» (Fr, 28). O lo que es lo mismo: «Conviene saber que la guerra es común a todas las cosas y que la justicia es discordia y que todas las cosas sobrevienen por la discordia y la necesidad»

Estamos en guerra. Un juego peligroso en el que todos pueden leer o escuchar; lo que quieren leer o escuchar se lo sirven en bandeja, en pienso alimenticio que se vende junto al del perro. La manipulación está abierta y para defenderse de ello ni el arquero ni el hoplita son suficientes. Los soldados nada pueden hacer; tampoco los filósofos. Caminamos a una sociedad de unos cuantos y el resto, el conjunto, será poco menos que hoplitas alimentados con basura.

Los psílites eran una tropilla ligera que, armada de saetas y hondas, preparaba el combate con sus armas arrojadizas, molestando al enemigo, escaramuceando para entorpecer sus maniobras y desbandándose luego para pasar a retaguardia y secundar la acción de la caballería en la persecución de los vencidos. No tenían armas defensivas, sino valor. Me apunto.

Nos dejó Kipling este bello poema:

Nations have passed away and left no traces,

and history gives the maked cause of it.

One single, simple reason in all cases;

they fell because their peoples were not fit.

Difícil traducción, fácil conclusión.

 Las naciones han pasado y no han dejado rastros,

y la historia da la causa desnuda de ello:

Una única y sencilla razón en todos los casos;

cayeron porque sus pueblos no estaban en forma.

(Kipling)

Es mayor riesgo dar la espalda al enemigo.

Termino con una conversación con el maestro Gabriel Albiac. El filósofo me dijo:

«Y sólo se me ocurre, para terminar, excusarme de mis generalidades recurriendo al primer griego que usó la palabra “filósofo”, Heráclito de Éfeso, que afirmaba, como postulado fundacional, que “la guerra es el padre y el señor de todas las cosas. Y a unos hace libres y a los otros siervos”. El filósofo y el estratego eran, en el fondo, lo mismo para el griego de hace 2.600 años».

Ahora también. No nos hacen caso; ni a uno ni a otro.

«El devenir está guiado por el conflicto».

¡¡¡Bum!!! Siervos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 febrero 2021

FELIZ NAVIDAD 2020. Rafael Dávila Álvarez

¡Qué momento más difícil! Quiero detenerme en él.

«Que cada cual examine sus pensamientos. Los hallará totalmente ocupados en el pasado o en el porvenir. No pensamos casi en el presente, y, si pensamos en él, lo hacemos solo para obtener de él la luz que nos permita disponer del porvenir. El presente no es jamás nuestro porvenir.

El pasado y el presente son nuestros medios; sólo el porvenir es nuestro fin. Así no vivimos jamás, sino que esperamos vivir. Y disponiéndonos siempre a ser felices, es inevitable que jamás lo seamos».

Permítanme que comparta con ustedes este momento presente recurriendo a Pensamientos,  de Blaise Pascal*. Aquí, ahora, Navidad año 2020, cuando no hay pasado ni futuro.

No nos perdamos en lo que nada es, porque todo en definitiva es nada. Cuando fue y cuando será de poco nos sirven en momentos de tribulación. Estos lo son. Muchas las necesidades que experimentamos y sufrimos, y porque no se da en el mundo poder ni talento ni bondad capaces de satisfacérnoslas.

Me pregunto hoy: ¿Tienen valor estos tiempos? ¿Qué hacer en estos tiempos? ¿Quién soy yo para responder?

Atisbo ahora, sin ayer ni mañana, que es tiempo de algo tan sencillo como un nacimiento. «Dios se enfrenta a los arrogantes, pero concede gracia a los humildes» (Ps 5,5).

En un mundo inhóspito y de codicia, entender que un nacimiento humilde puede cambiar el haz de la tierra es insoportable para la soberbia intelectual. Pero el paso de los tiempos ha visto derruir muchos tronos y cátedras, solo por una razón, que puede ser la razón que se nos escapa: «El que ama es el hombre justo. A este hombre le repugna la injusticia; los que aman y vibran más con la justicia que con el amor son, frecuentemente, injustos, cayendo en el pecado de “amar” a unos y despreciar o marginar a los otros. No saben conjugar en su corazón la justicia y la paz» (solo él sabe por qué y cuándo me lo dijo).

«Y la palabra se hizo hombre, acampó entre nosotros y contemplamos su gloria». Eso es todo, ahora.

Tanta inexplicable sencillez se muestra a diario diciéndonos a gritos: «Hay que buscar la verdad y no la razón de las cosas, y la verdad se busca con la humildad» (Unamuno); cuando llega un momento en el que la razón se muestra en rebeldía y abre el abismo de incomprensión —interrogante de los necios— a nuestros pies. Cuando la inteligencia de los sabios es dar la espalda o, al final, arrodillarse.

Son vanas las esperanzas. Dejar hacer y pasar; cada minuto presente vale más que todo lo pasado y que todo lo que vendrá.

Arrodillarse es una buena actitud, que la tengo por virtud. Si no quieren no recen. Arrodíllense.

La clave no la veo en el entendimiento, sino en el misterio que no puede tener más nombre que el de fe.

En el Libro del Éxodo se nos abre ligeramente la cortina del misterio:

«Déjame ver tu gloria» (Ex 33, 18). «Mi rostro no lo puedes ver» (33,20). A Moisés se le pone en un lugar cercano a Dios, en la hendidura de una roca, sobre la que pasará Dios con su gloria. Mientras pasa Dios le cubre con su mano y sólo al final la retira: «Podrás ver mi espalda, pero mi rostro no lo verás» (33, 23).

¿Tienen valor estos tiempos? ¿Qué hacer en estos tiempos? ¿Quién soy yo para responder?

No terminaba de encontrar el razonamiento exacto; no hay unos tiempos y otros tiempos, solo ahora; nada hay que hacer sino amar; delante de una cuna donde se inicia todo. Y ese amar, que es «mientras pasa», sólo se puede hacer de rodillas.

¡Cuánto tiempo hace que no nos arrodillamos ante lo único que el hombre debe doblar sus rodillas!

Feliz Navidad. Es un misterio. Vivámoslo hoy, ahora, sin tribulación.

*(Estudio Preliminar, edición, traducción y notas de Gabriel Albiac editado por Tecnos; pág. 87).

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 diciembre 2020

 

LA POLÍTICA Y EL TIRANO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Étienne de La Boétie escribe, mediados del siglo XVI, Discurso de la servidumbre voluntaria o el contra uno: «En tener varios señores no veo ningún bien; que uno, sin más, sea el amo, y que uno sólo sea el rey».

Así empieza; con Homero: «Esto dice Ulises en Homero (Iliada, Libro II, vs. 204–205)…».

Uno solo sea el amo. Hay interpretaciones.

La Boétie: «Lo único que los hombres no desean es la libertad, y no por otra razón que ésta: porque, si la deseasen, la obtendrían».

En Diccionario de Adioses encuentro la cita del maestro Gabriel Albiac: «La libertad, los hombres no la desean… Su enfermedad es el placer de ser siervos». La claridad de La Boétie puede que no guste demasiado; rotundo, aclara todo. Todo. Y vemos que es así.

La política solo tiene un nombre: dominación. Dominantes son también los que están a la espera de ocupar el puesto, o no, pero, mientras lo logran, o no, forman parte de la especie. Dentro de la política de un partido se es casta. Sea el que sea. Puro despotismo: «Autoridad absoluta no limitada por leyes; también abuso de autoridad, poder o fuerza en el trato con las demás personas», nos dice el Diccionario de la RAE.

El resto somos dominados y formamos parte de su rebaño encerrado en el redil. Rediles o naciones que nos abren, más o menos, sus puertas al amanecer. Vigilados por el perro pastor, bien educado de fidelidades pagadas. Nunca le faltará un plato con pienso. Ahora de asesor, incluso de embajador o general. Ya  saben.

La política es un juego que no admite moderación ni humanidad. Nada de sentimentalismo. Al dominante y al dominado les separa un abismo insoslayable.  Metafísica.

Ante ellos se presenta una auténtica lucha armada invisible. Podría llamarse guerra defensiva individual, porque el hombre desde que nace está defendiéndose de lo que le rodea y le oprime, desde el hambre, la enfermedad, hasta su propio crecimiento, todo es una guerra permanente. Es por ello que, cansado, se deja dominar en busca de no tener que preocuparse del todo.

Esa relación de servidumbre es la que existe entre los políticos y nosotros los dominados que, como si fuese —que lo es—  la guerra, se asemeja a la de vencedor y vencido. Desde la política administran la fuerza que les da su condición y se escudan en ella para no ser administrados. Y hacer su justicia.

Pretender hablar de política justa es hablar de guerra justa. No existe, porque no hay justicia cuando el fin es que el otro cumpla mi voluntad y renuncie a la suya. Que es el fin de la política. Por la Ley o por la fuerza, es decir las armas. Simplemente eso, sin más, y sin menos, ni bueno ni malo, y hay que aprender a estar en ese campo de batalla en el que te plantas desde el nacimiento. Destruir al enemigo en la guerra. Alrededor de morir se  desarrolla vida. ¿Cuál es la diferencia?

La política y la guerra son lo mismo. Entre el militar y el político abundan las diferencias desde al menos el siglo XVII. Fue la política la que adivinó que su mejor instrumento de poder era la guerra y la utilizó para sus fines.

Hemos evolucionado hacia la catábasis. Lo avisó el mensajero en Orestes: «Porque así es la casta. Los heraldos saltan siempre del lado de los afortunados. Amigo de ellos es todo el que tiene poder y ocupa cargos en la ciudad».

De lo que no me cabe la menor dudad es que llevamos bien esto de vivir bajo la tiranía, en el placer de ser siervos de este (os) señor (es).

«Los bueyes mismos bajo el peso del yugo gimen, y los pájaros en la jaula lloran». Nosotros: bla, bla bla.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 noviembre 2020

Blog: generaldavila.com

ESPAÑA FEDERAL Y REPUBLICANA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Escribí este artículo hace más de un año. Un buen amigo me lo recuerda a la vez que me dice: “Muy buen oráculo hace más de un año”. Releo y caigo en la cuenta que ha sucedido antes de lo que esperaba. Nadie combate en defensa de la Patria. Eso que veis y os parece, es: nada. No hay nada ni nadie y ellos lo saben. Huir nos costará la vida. Decía: “Se aproximan tiempos que requieren dignidad, valor y saber a quién tenemos enfrente. No huir”. Lo peor es morir siendo un cobarde.

Esto era hace un año. Ahora es peor.

ESPAÑA FEDERAL Y REPUBLICANA

Escribe el maestro Gabriel Albiac: <<Imaginemos que un cataclismo universal hubiera destruido instantáneamente todos los libros -en todos sus soportes- del planeta. Bastaría que un milagro hubiera salvado uno de ellos, para hacer verosímil -en un equitativo plazo de milenios- la reescritura de todos. Ese libro se llama Ilíada. Y en él están todos los libros, absolutamente todos>> […]. <<Todo, absolutamente todo, está en La Ilíada, de Homero. Nosotros>>.

Parece imposible la vida, toda, en un libro.

Busquen lo que quieran, de ayer y de mañana, hasta lo más cotidiano,  y allí está. Lo de hoy por supuesto.

La pasión, la vida preferida en su intensidad que en su duración: Aquiles.

La reflexión, la razón, el deber: Héctor.

Aquiles busca matar a aquel a quien odia. Héctor al enemigo de su Patria.

Dispuesto a encerrarme en una de las versiones de La Iliada tropiezo con un augurio. En el Canto XII.

Héctor responde a su hermano Polidamante cuando le invita a dejar la lucha por un presagio siniestro: <<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

Es el valor de un héroe de la reflexión y razón. Alimentado por el amor a su patria, a los suyos, que lucha por su deber.

Negros presagios:

<<…un águila de altísimo vuelo

que iba dejando aparte, hacia la izquierda,

a las huestes troyanas

y llevaba entre sus uñas

una roja serpiente color sangre…>>.

Habrá lucha. El peor augurio sería abandonarla. <<No se puede vivir para morir cobardemente y sin gloria, sino realizando algo grande>>.

Presagio. La República Federal…, águila de altísimo vuelo, que iba dejando aparte, hacia la izquierda…Héctor

Votamos sin darle mucha importancia a sus consecuencias. Tenemos por delante unos años críticos, quiero decir de mucha gravedad. Lo que ustedes han preferido es el federalismo que, según el más votado, el señor Sánchez, es <<una voluntad política de acuerdo, de convivencia y de calidad institucional>> o dicho de otra manera: <<llevar a cabo una reforma de nuestra Constitución en sentido federal>>. Y republicana. Quizá el señor Sánchez, como tantos, no sabe lo que dice.

Ortega y Gasset dejó claro los términos del problema: <<Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión>>. Expuso las diferencias entre soberanía y autonomía: <<Es la soberanía la facultad en su raíz, preestatal y prejurídica de las decisiones últimas o primeras, según el orden en que queráis contar: es, pues, el fundamento de todo poder, de toda ley, de todo derecho, de todo orden. Y la autonomía, en cambio, un principio político que supone ya un Estado sobre cuya soberanía indivisa no se discute porque no es cuestión>>.

Claro que ya sabemos, no todos, que los llamados <<izquierda>>, socialistas, republicanos ellos, tiene un concepto de República muy de ese lado; les gusta llamar a su revolución proceso democrático, que no es un sistema político, sino llevar a cabo una reforma radical eliminando cualquier vestigio de la España conocida. Ya lo profetizaron: no la va a conocer ni la madre que la parió.

Pobre España que lleva siglos <<como en sueños ni el que persigue puede alcanzar al perseguido ni este huir de aquel, de igual manera ni Aquiles con sus pies podía dar alcance a Héctor, ni Héctor escapar de Aquiles>>.

¿Por qué?

Sir Douglas Haig, Mariscal de Campo del Ejército británico combatió en la Batalla de Somme durante la I Guerra Mundial; nunca se aproximaba a sus soldados. Su Estado Mayor le recomendó hacerlo para estimular a sus decaídos soldados. Se acercó a uno de ellos y le preguntó:-¿Dónde empezó usted la guerra? El soldado no lo dudó:

-Yo no empecé esta guerra, señor; creo que fue el Kaiser.

Los soldados troyanos se refugian en la ciudad. Héctor queda fuera; va a pelear contra Aquiles. Una vez los dos guerreros están frente a frente Héctor huye. Le costará la vida.

Se aproximan tiempos que requieren dignidad, valor y saber a quién tenemos enfrente. No huir. 
Aquiles frente a Héctor

Porque lo malo no es la forma política sino <<saber que los dioses  nos engañan para mejor atraernos siempre a lo peor>>.

<<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Fue publicado el 28 mayo 2019

Blog: generaldavila.com

TRUMP Y LA ALTERNATIVA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

¿Alguien en el mundo tiene mayor protección? Nadie. A pesar de las barreras el misil traspasó las defensas americanas e impactó en el lugar más seguro del mundo. ¿El corazón de América?

Nadie está libre de los peores políticos que ha tenido la historia de la civilización. Nunca. España encabeza la lista. Es por ello que el virus, bautizado con ese nombre intraducible, manda sobre todos nosotros.

La ciencia, en desbocada carrera, ha quedado en una situación un tanto desairada. Ellos, científicos, hablan, pero achacan los problemas a la falta de dinero para la investigación. Quizá no vaya por ahí la solución, sino que surjan, de nuevo, el inaceptable Edward Jenner o lo casual de Fleming, imaginación, paciencia y humildad. Primer paso. Los líderes mundiales deberían ser el principal, pero son el que retrocede del minué. Es un momento en el que el liderazgo moral también está ausente, nada mejor para que se cuelen los falsos predicadores.

Hay muchos, no solo estadounidenses, que están encantados con Trump, pero es que no hay donde elegir. Eso es muy grave. La clave de todo está en la capacidad y el poder de elección. De eso carecemos. De alternativa. ¿Capacidad? Cada uno dirá. Sin capacidad; sin alternativa, la elección se traduce en dictadura. También ahora se traduce por inseguridad. Te arrastran los relatos. Por eso —nadie se fija— hay un número cada vez mayor de no votantes. Ofrecen incumplimientos y jamás resuelven.

No hay lugar seguro en el mundo cuando no hay elección libre y sin condicionamientos.

Se cuela —virus con inseguridad— hasta en los gregorianos de las clausuras, en las monásticas celdas; y en la Capilla Sixtina se le caen las vestiduras a Santa Catalina y a San Blas, suprimido el imbraghettamento porque <<Hermanos Todos>> (Fratelli Tutti), todo es de todos y nada hay que esconder o guardar. Convertido el mundo en un inmenso campamento de felicidad donde nadie es más que nadie y trece se sientan en la misma mesa. Siempre habrá quien lleve la bolsa con los denarios.

¿Para qué las leyes y las normas?: <<Antaño sufrimos a causa de nuestros vicios; hoy sufrimos a causa de nuestras leyes>> (Tácito: Anales, III,25). Mejor así; sin ley; repartamos miseria, mentira, echemos a suertes la túnica, tu casa y la mía. Tú ministro de Educación y yo de Descanso.

Creo que recuerdan que tenemos elecciones en los Estados Unidos y que lo que allí ocurra repercute aquí; de lo contrario no estoy seguro.

Las encuestas de poco sirven. Los resultados tampoco, pero generarán una enorme incertidumbre. Gane quien gane, no se librará del misil.

Por un lado están, con gran fuerza, los que aprietan el botón de las ideologías y explotan el victimismo. Al otro lado los mayores inútiles que hasta ahora han regido el mundo. En definitiva malvados contra incapaces.

La incertidumbre es, por ahora, el futuro que nos espera. Tanto en la prosperidad, en la adversidad, en la salud y en la enfermedad.

<<Anhelamos la verdad y no hallamos en nosotros más que incertidumbre>> (Pascal: Pensamientos, L401/B437. Estudio preliminar, edición, traducción y notas de Gabriel Albiac).

No hay alternativa. Demos un repaso a la lista:

Trump, Putin, Xi Jinping, Papa Francisco, Kim Jong-Un, Boris Jonhson, Ram Nath Kovind, Macrom, Merkel, Bolsonaro, António Guterres, Tedros Adhanon  Ghebreyesus… Maduro… Pedro Sánchez.

¿Quién ganará? Usted no.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

9 octubre 2020

Blog: generaldavila.com

EN PRINCIPIO FUE EL REY Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Inauguración del año Judicial. Hay muchas novedades en el mundo de la justicia y cuando las noticias surgen en ese ámbito mejor echarse  a temblar. Es la maldición: <<Tengas juicios y los ganes>>. Los que administran justicia se enjuician entre ellos: malo

Son muchos los manoseos con los que se trata a Montesquieu y cuando el Judicial adormece, recuerda al gato del Padrino cuando es acariciado.

La ideología puesta a juzgar es tan peligrosa como el ejecutivo puesto a investigar, o el legislativo a legislar, desde el partidismo.

Todo está manga por hombro.

Una Nación se construye con rigor y democracia, no se destruye a base de acabar con todo lo anterior y pedir un proyecto de futuro a un arquitecto sin título y a una cuadrilla de aprendices que jamás han cogido una paleta o un ladrillo.

Vítores y aplausos al Rey en la inauguración del Año Judicial. Les parecerá normal.

Vítores y aplausos al Rey en su recorrido por las Comunidades Autónomas. Les parecerá normal.

Cualquier presencia del Rey, privada o institucional, es aplaudida como nunca y con una intensidad distinta. ¿Por qué?

Los españoles aplauden a España. No hay más. En estos momentos de incertidumbre, cuando todo se derrumba, la historia, la unidad, la convivencia, la normalidad política e institucional, todo enlodado y sucio, el pueblo español no sabe a dónde agarrar sus esperanzas.

Miran al Rey. Un Rey en el imaginario popular sigue siéndolo todo. Y de hecho lo es. La esperanza.

Decía D. Leopoldo Calvo Sotelo: <<En principio fue el Rey>>, y así fue el comienzo con el que quieren acabar. Ha corrido la voz de alarma. La gente se ha dado cuenta de que algo ocurre y que hay engaño. Mira a su alrededor y no ve a nadie. Nadie que tome el mando en estos momentos en los que se requiere unidad. La zorra dentro del gallinero sin poder distinguir zorros y gallinas. Tanto que han decidido atacar más arriba. La Corona, que es esperanza, es el objetivo. De los zorros, mientras son devoradas las gallinas.

<<Aquí, en el principio fue el Rey; y luego la Corona se constituyó en marco permanente del cambio, a la vez estimulante y moderador>>, decía don Leopoldo. Van a por ella.

Hoy es esperanza. La única que nos queda ante una España fraccionada hasta en sus mínimos detalles, dividida, en la que a 100 kilómetros de tu casa entras en un mundo nuevo, con legislaciones y normas distintas, donde en breve serás un forastero.

Mientras esto ocurre ¿que está haciendo el Gobierno?

El maestro Gabriel Albiac pone el dedo en la llaga (ABC. 7/9/20):

<<El presidente del Gobierno alentó, de entrada, la gesticulación moralizante de su aliado, pasó a atenuarla luego, para finalmente ofrecerse a sí mismo como protector y garante de la Corona frente a los excesos de su impulsivo vicepresidente. Y el juego se perpetuó: van ya tres meses. Iglesias ataca, Sánchez tutela. En el cruce de ambas líneas de fuego, la institución monárquica queda neutralizada. Como es lógico, el nuevo defensor y garante de la Corona va dejando más que claro que no tolerará un nuevo discurso como aquel con el que Felipe VI deshizo el golpe de Estado en Cataluña. Ninguna protección es gratis>>.

Profético: <<…que la Corona se avenga a ser rehén bajo tutela del defensor Sánchez, a cambio de que éste corte el ruidoso ataque del pájaro de las tempestades>>.

Hay un Pretendiente que se esconde, por ahora en la tutela, como salvador de la misma.

Decía Shakespeare <<que la familiaridad engendra desprecio>>, algo que nos recordaba Sabino Fernández Campo.

El pueblo aplaude a su Rey, símbolo y exponente de la nación. Es la encarnación de todo un pueblo que mira hacia donde puede recuperar su significado, presente y futuro. Su esperanza. Porque está perdido y sin confianza, es decir sin fe en nadie.

Fue Jaime Mayor Oreja quien dijo que la monarquía en España dejó de ser un elemento de discusión nacional a ser un factor determinante de integración nacional.

¿Qué pasará cuando no haya nación? Tengo dudas de que todavía estemos a tiempo.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

9 septiembre 2020

ENTREVISTA AL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA. PREOCUPACIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Preocupación es la palabra. Me gustaría estar <<Contra el pirronismo>>, como Pascal (Pensamientos).

ABC del domingo 24 mayo: meliflua y pactada entrevista al Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD). ¡Chicos que bien lo habéis hecho! Pues sí; nosotros somos así y lo mismo valemos para un roto que para un descosido.

Cada día era lunes. Serán domingo.

De algún lugar de la entrevista surge el pirronismo.

<<Sin polémica partidista>>: ¡Ya! Cataluña, País Vasco y patrullas mixtas ha sido una broma. Desamparo. Que todo quede en casa.

Pregunta-¿Cómo cambiarán las Fuerzas Armadas tras la pandemia?

Contesta: <<Más que un impacto en la estructura lo habrá en la mentalidad y en cómo tenemos que operar y reaccionar…>>

Me pregunto: ¿Qué quiere decir nuestro Jefe de Estado Mayor de la Defensa con el cambio de mentalidad?: <<Conjunto de opiniones y representaciones mentales propio de una colectividad>>. Me da miedo ese cambio de mentalidad. Cada día queda más claro hacia donde nos quieren llevar.

Más dudas y temores.

Pregunta -Sus dos predecesores llegaron a advertir del riesgo que había de que <<las Fuerzas Armadas se quedasen huecas y obsoletas>>. ¿Se encuentran las Fuerzas Armadas en una situación límite de operatividad?

Contesta: <<Desde 2008 a la actualidad soy consciente de cómo nos ha afectado la crisis. Los Presupuestos dedicados a sostenimiento de las Fuerzas Armadas (Capítulo 6) han bajado un 65 por ciento. Estamos hablando de dinero contante y sonante para sostenimiento de las Fuerzas Armadas. Evidentemente ha tenido un impacto bastante negativo. Debemos plantearnos globalmente la situación económica pero también la cuestión de qué Fuerzas Armadas queremos en el futuro. Tenemos que redefinir todo el proceso de determinación de capacidades militares y cómo llevamos a cabo el planeamiento de la defensa>>.

Esto sí que es novedoso e intrigante: ¿Unas nuevas Fuerzas Armadas? ¿Otras?

¿No sabemos qué Fuerzas Armadas queremos? ¿A estas alturas? Creo adivinarlo y ya lo expuse hace unos días (Nacerán mas UME,s. Pero eso no es Defensa)

Paño nuevo. <<Nadie pone remiendo de paño nuevo en vestido viejo; porque tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura>>.

Me temo lo que todos tememos. Lo del comunista del Gobierno:<<en el actual contexto no “toca gastar” dinero en aviones, tanques y material militar […] nadie del Gobierno considera que la prioridad es invertir en tanques o aviones de combate>>.

¿Será por ahí por donde vayan los tiros del futuro de nuestros ejércitos? ¿Y la nueva mentalidad?

La ministra ha salido al paso hablando de «desconocimiento» por las críticas del vicepresidente comunista al proyecto del vehículo blindado 8×8. ¡Ya! ¿Quién tendrá razón? Tiempo al tiempo.

Las necesidades de los ejércitos están expuestas . Pues no. Hay que plantearse todo de nuevo. <<… situación económica…qué Fuerzas Armadas queremos en el futuro… redefinir todo el proceso de determinación de capacidades militares… cómo llevamos a cabo el planeamiento de la defensa>>. Esperanzador panorama.

¿Qué queremos? ¿Fuerzas Armadas o mejor desarmadas?

Vidriosa y frágil andadura la que nos espera.

<<Los Presupuestos dedicados a sostenimiento de las Fuerzas Armadas (Capítulo 6) han bajado un 65 por ciento. Estamos hablando de dinero contante y sonante para sostenimiento de las Fuerzas Armadas>>.

100-65=35. Todos los días van a ser domingo.

<<Por ello el más sabio de los legisladores decía que, para el bien de los hombres, es frecuentemente necesario engañarlos y otro buen político, Cum veritatem qua liberetur ignoret, expedit quod fallatur >> (En Pascal Pensamientos. Edición Crítica de Gabriel Albiac en Tecnos).

Un engaño más tampoco se va a notar.

Veremos cuando llegue el momento de darnos cuenta. Por echarlo en falta. ¿Quién será el responsable? En el primer tiempo del saludo.

Nota: A última hora me llega el rumor de que los Cuarteles de Loyola salen a buen precio y su venta está cercana. ¿Para qué queremos tantos cuarteles? ¿Formará parte esta operación de los acuerdos con Bildu? Salvados los presupuestos.

¡Tercio Viejo de Sicilia! ¡Si Cervantes levantara la cabeza!

Entrevista al JEMAD

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 mayo 2020

PRIMAVERA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es una espectacular primavera la que ya está luciendo. Del amarillo de los jaramagos pasamos a las blancas margaritas. El rojo de las amapolas, tan efímero, recuerda la vida y la muerte, en las cunetas, donde están las reliquias del origen de las cosechas. El cereal, que encaña, aparece salpicado de diminutas flores blancas que se mezclan con las pálidas pamplinas.

Los mirlos del parque, ahora cerrado, clausurado para los niños, tendrán dos polladas; en la segunda será el macho quien se ocupe de la alimentación.

Relaja ver las lagartijas, viejos dinosaurios, calentándose al sol sin que nadie las turbe.

Las golondrinas y los vencejos han llegado; como si todo siguiese igual. Si levantas la mirada al cielo.

Dice un poema anónimo  del siglo XI escrito en Almería:

LA ALBAHACA

¡Déjame de ríos, de barcos

y de paseos por Santiponce!

La mata de albahaca que hay en mi casa

es para mí más preciosa que el paraíso.

¿Habremos caído en la cuenta? ¿Estará ya seca de hastío? Lo bueno -y lo malo- es nuestra capacidad de olvidar y no mirar hacia ninguna parte.

Siempre me impresionaron, y lo siguen haciendo, las palabras de Jesús en capítulo VI de San Mateo: <<Mirad las aves que vuelan por el cielo: ni siembran ni siegan ni almacenan en graneros la cosecha; sin embargo vuestro Padre que está en el Cielo les da de comer […]. No estéis, pues, preocupados por el día de mañana, porque mañana ya habrá tiempo de preocuparse. A cada día le basta con sus propios problemas>>.

¡Cuánto pensamos en ello; entre afanes!, y ¡cuántos afanes vuelven! Entonces te das cuenta que podría ser que lo que tomas por conocimiento sea la puerta del error. Esos afanes…

Aprendo del maestro Albiac el juego de Pascal entre la diversión y la conversión.

<<La diversión es lo que “divierte”, lo que me saca de mí mismo para perderme en El Otro. La conversión es el retorno hacia mí mismo que me permita proyectarme hacia Dios>>.

Llego al gran dilema de Pascal: <<Mío, tuyo>>. En su edición de los Pensamientos Gabriel Albiac añade una nota: <<El pasaje es, como lo señala Lafuma, un desarrollo de la tesis de San Juan Crisóstomo: “Es porque algunos tratan de apropiarse de lo que es de todos por lo que las querellas y las guerras estallan, como si la naturaleza se indignara de que el hombre por medio de esta fría expresión, lo mío, lo tuyo, ponga división en donde Dios puso unidad. He ahí el principio de los desórdenes; he ahí la fuente de mil conflictos”>>.

La rigurosidad de Pascal  le lleva a decir en sus debates con Mitton: <<El yo es odioso>>.

Un Embajador informaba a la Señoría de Venecia que una de las razones de la fortaleza interna de los Tercios españoles en Flandes era hacer la camareta que no era otra cosa que unirse ocho o diez para vivir juntos jurándose (dándose la fe) de sustentarse en la necesidad y en la enfermedad como hermanos. <<Ponen en estas camaretas las pagas reunidas proveyendo primero a su vivir y después se van vistiendo con el mismo tenor, el cual da satisfacción y lustre a toda la compañía>> (Tercios de España. Fernando Martínez Laínez y JM. Sánchez de Toca). Era uso no solo entre soldados, sino entre los maestres de campo y oficiales superiores, lo que formaba unidades muy sólidas cuyos miembros se sacrificaban individualmente por el bien del grupo.

Quizá nadie le deba nada a nadie, porque somos a la vez nadie y nada; antes que otra cosa. Sin acudir a la rotundidad pascaliana hoy vemos que <<Mío, tuyo>> quiere decirlo todo, sobre todo, cuando algunos tratan de apropiarse de lo que es de todos y eso es todo: la naturaleza indignada.

Una simple mata de albahaca puede ser más preciosa que todos los paraísos.

Diez años esperó que el árbol seco

floreciera de nuevo. Diez años

con el hacha aguzada y temblorosa,

pero el árbol

solo exhibía sus desnudos brazos,

la percha de la urraca y de los cuervos.

Cortóle al fin, y, de repente,

vio su corazón verde, borbotón de savia;

Un año más, y hubiera florecido.

(Árbol Seco- José Jiménez Lozano)

Esta primavera nos la vamos a perder, pero otras volverán si dejamos quieta el hacha que exhibe el <<Mío, tuyo>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 mayo 2020

ALFONSO USSÍA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Don Alfonso Ussía, mi amigo Alfonso, se va de La Razón y yo, que soy legionario, que he mandado a los legionarios de general, no tengo más remedio que poner remedio por medio recordando lo que dice el Credo de la Legión, que es Credo de vida para los que somos y sentimos el ser y el hacer legionario. Dicen tres de sus espíritus que son los de paz y guerra:

Espíritu de compañerismo: Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos.

Espíritu de amistad: De juramento entre cada dos hombres.

Espíritu de unión y socorro: A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.

Alfonso Ussía es Cabo Primero del glorioso Ejército de Tierra español y Legionario de Honor. ¡Ahí es na!

Además de todo eso, es General y Almirante de las Letras, de la sintaxis, que como dice nuestro común amigo Gabriel Albiac es «la orden de la tropa para entrar en el combate».

Ahí no queda la cosa, porque también apadrinó este blog cuando lo presentamos en el Centro Cultural de los Ejércitos con la plaza a reventar.

Alfonso no es un hombre fácil. Yo tampoco. Dios me libre de los hombres fáciles… con lo cual nos hemos facilitado mucho las cosas y lo hacemos, como en la Legión, a pecho descubierto y como nos sale de… muy dentro.

Como somos difíciles personalidades, hacemos lo que nos da la gana y a la hora de decir, decimos y no callamos, y será porque dice otro espíritu del Credo que todos los hombres legionarios son bravos. Muy bravos quiero a mis soldados. Bravo es este general de la sintaxis.

Así que aquí estamos, querido Alfonso sin abandonar a un amigo, con nuestro juramento entre dos hombres y con el ¡A mí la Legión! que resume en palabras, para muchos incomprensibles e inalcanzables: compañerismo, amistad, unión y socorro.

Claro que todos saben que ¡A mí la Legión! es con razón o sin ella. No voy a hacer el juego fácil de palabras, aunque por si acaso, como hay muchos que no son de letras, que la sintaxis se les queda como la luz verde (sí la de los taxis), lo recordaré.

Con La Razón o sin ella (en este caso sin La Razón, pero con razón), incluso sin que Alfonso pida auxilio, que no lo hará nunca, ni lo necesita, ahí estoy y estaré. A su lado.

Se dice y se repite en la Legión: ¡Siempre! ¡Siempre!

Porque además los dos sabemos, lo hemos mamado y refrendado en nuestro beso a la Bandera, que andamos por la vida sin pretender ser más que otros, pero tampoco menos que los demás.

Por eso nos pasa que ya en Flandes -lo recordarás- nos decían: “Nunca la sombra vil vieron del miedo/ y aunque soberbios son, son reportados/ Todo lo sufren en cualquier asalto;/solo no sufren que les hablen alto”. Así seguimos y así seguiremos.

Querido Alfonso ¡siempre! tu general, y por encima de todo(s) tu amigo ¡siempre!

General de División (R.) Rafael Dávila  Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 abril 2020

MAS HAY AVES EN EL CIELO… Y VIEJOS QUE ESPERAN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Estos días de confinamiento mi ventana recobra su importancia.

Tengo una ventana que me permite mirar a los pájaros cuando llegan y cuando se van. También veo a los que siempre están. ¿Nos conocemos? Los mirlos andan a la gresca con las urracas que adivinan enseguida donde están haciendo el nido, entre la hiedra, y ya no dejan la pelea. El mirlo es valiente y la mirla trabajadora. Los gorriones en cuanto empiezan a ver el trasiego desaparecen.

Tengo una ventana que no es una ventana cualquiera porque solo es de pájaros. Puede que haya otras cosas, que seguro que las hay, pero ellos me han dicho que solo les mire a ellos, que lo demás no interesa; total que estamos de acuerdo porque yo la ventana solo la quiero para ver los pájaros. Este año ando preocupado porque los vencejos están tardando en llegar o, a lo peor, están volando tan alto que mi vista no los alcanza. Tampoco hay aviones porque el aeropuerto al que bajan a posarse debe estar cerrado por estos virus nuevos. Cuando veo alguno lo miro como desde la selva amazónica lo harían los sin contaminar que allí viven, y entonces no le doy más importancia porque a mi los aviones metálicos ni me van ni me vienen; como a ellos.

Mantengo abierta la  ventana hasta que se hace de noche y ya no veo ni  a los murciélagos volando, o lo que sea lo que hacen, que no se sabe muy bien si vuelan o hacen piruetas desde una cama elástica que les acompaña.

<<Mas hay aves en el cielo,

lirios en el campo. No ocurre

nada>>*

Sigo con el recuerdo a Jiménez Lozano. Imborrable.

<<La primacía de lo político destruye lo espiritual, al convertir al señor en esclavo>>.

Un elogio a la vejez es el título del artículo de Gabriel Albiac (ABC.19-03). <<El Quevedo que sabe cómo el tiempo nos hace, en cada instante, “presentes sucesiones de difunto”. El Góngora que llama a que la inteligencia sepa sobreponerse al pavor de tal destino: “la razón abra lo que el mármol cierra”, en deslumbrante traslación lírica del san Pablo que interroga: “muerte, ¿dónde está tu victoria?”>>.

Los que gestionan el coronavirus  han puesto fronteras a la vida. Los de una edad aquí, los de más edad allá. Sálvese del horno quien pueda. El ser humano no deja de asombrar… a los pájaros al menos.

Tengo ya mi edad. Me han educado a dar la vida por los demás. No hace falta que me empujen. <<Ni la llamo ni la huyo; puede venir cuando quiera>>. Nunca pensé que habría prioridades y selección en el triaje en función de la edad; eutanásico. No empujen. Ya me muero solo.

Esta ventana no tiene barrotes, pero como si los tuviera porque ni puedo salir por ella ni tampoco entrar, así que cuando veo a los pájaros no sé si ellos pensarán que estoy enjaulado. Últimamente estoy pensando muy en serio en ello y a punto de cerrar la ventana. O ponerle barrotes para que no me la puedan robar. Esas son las soluciones de hoy, muchos barrotes, alarmas y seguridades porque nadie está seguro de nada. ¿Será porque no miran a los pájaros? Porque a ver: ¿si no para que hacen ventanas en las casas?, ¿no es para ver a los pájaros? A lo mejor es para ahorrar luz, esa que siempre llega tarde.

Supongo que todos habrán ido alguna vez a una Residencia de ancianos. Pueden comprobar que los viejos no apartan su mirada de la puerta de entrada. Esperan. Miran a todo el que entra y al que sale. Esperan que alguna entrada sea para ellos. Una sonrisa.

Su mirada es una eterna primavera de renacer ilusiones con la llegada de alguno de los suyos. No existe para ellos el tiempo. Todo es espera, de lo que fue; creen que volverá un haz, un fulgor de aquello. Hoy los hemos encerrado, nadie llega, crueldad a su espera, puede que, para algunos, sea eterna.

Soledad de pájaro

solo y solitario

soledad del cardo

y soledad del páramo.

Son tres soledades,

ya estoy acompañado.*

Viven solos, en su <<inventario>>:

Yo tenía un peón, de niño,

unas canicas,

un lacre rojo y una cuerda,

una sonrisa.*

Por edades. Los unos a la derecha, los otros a la izquierda ¿quién decide? ; y entonces morirán unos y más tarde otros. ¿Quién decide?

Los viejos ya no damos ni siquiera sombra.

Quedemos tranquilos. Nos enseñaron y educaron a dar la vida por los demás sabiendo que cuando se exige tanto, entregarlo todo, la enseñanza culmina con el ejemplo. Pero, por favor, no empujen.

*Poemas de El Precio, Antología poética de José Jiménez Lozano.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 marzo 2020

A UN AMIGO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Gabriel Albiac es mi amigo. Eso no es mucho: lo es todo.

A un amigo nada le pides, de un amigo nada persigues, nada esperas, ¿te parece poco la amistad? Lo dice Cicerón ‹‹No hay cosa más grande que tener a alguien con quien te atreves a hablar como contigo mismo››.

Por eso, y más, pero solo por eso, quiero dejar sus palabras encerradas en la humildad de este blog, para siempre, para todos. Que vuelen.

Son las pronunciadas en el momento de recibir de manos de Sus Majestades los Reyes el premio de ABC Mariano de Cavia.

<<Leer a Albiac supone un verdadero placer porque su prosa muestra una altura que no es frecuente, soporte además de un pensamiento honesto, sólido y erudito. Albiac ha enfatizado muchas veces que su “compromiso con el rigor de la escritura es absoluto”. Es cierto, Gabriel, siempre leal a la verdad, es uno de esos intelectuales imprescindibles. Un faro de lucidez que sigue arrojando luz en sus artículo y ensayos>>.

Es palaba de Rey.

La de Gabriel lo es.

Por eso les dejo el destello de sus palabras.

Con su permiso. Gracias amigo, maestro.

Rafael Dávila Álvarez

 

Majestades,

Autoridades presentes,

Queridas Catalina y Soledad Luca de Tena,

Querido Director, Bieito Rubido,

Queridos compañeros de ABC,

Queridas hijas, querida Susana,

Amigos.

Múltiples vidas caben en la vida de un hombre. Y, al fin, no nos asombra ver los muchos que fuimos. Sí, sospechar que algo hubo que hizo, de esos muchos, uno solo. Los místicos tienen el privilegio –aun doliente– de hallar esa unidad en Dios. Otros hemos vivido la desazón serena de verla nacer en parajes más áridos. Yo tropecé con ella, muy pronto, en la escritura. Como una ascética sin desenlace: una espera del Dios que nunca adviene. Que no debe advenir nunca.

El primero de esos muchos que fui es un niño. Que, en la pereza de la hora de la siesta, repite, sin saberlo, lo escrito por un griego cuyo nombre ignora. La ventana del dormitorio cierra muy malamente: todo existe malamente en la casa desvencijada. Es agosto en la serranía valenciana. Y el sol golpea, fuera, las paredes de cal como un espejo. Por las rendijas de postigos que no encajan, finos haces de luz proyectan en el muro una pantalla. Y, en la pantalla, sombras: son las gentes que pasan, silenciosas, por la calle. Sombras. Afiladas como figurillas de Giacometti. Las ve desfilar sobre la pared. Les finge historias, más reales que su mundo átono. Y el niño de esa tarde, en la hora de ceguera de la luz de agosto, contrae la enfermedad. Llegará el día en el que un libro, al azar de una biblioteca pública, dé nombre a eso. Y el ya adolescente sepa que un griego, dos mil quinientos años antes, lo había llamado filosofía:

«Imagina un calabozo subterráneo en forma de caverna. En él moran hombres, desde su nacimiento encadenados con la mirada fija al frente. A su espalda, centellea la luz de un fuego. Entre el fuego y los prisioneros, alguien hace pasar –como en un teatro de sombras– siluetas de hombres y animales».

El discípulo se inquieta:

–«Extraña escena cuentas, Sócrates. Y ¡qué extraños son esos prisioneros!».

Y el maestro sonríe:

«Pues, mira: en todo, esos prisioneros se parecen a nosotros. Sólo ven las sombras que el fuego proyecta sobre el fondo de la caverna, frente a ellos. ¿Tendrán acaso por real otra cosa que esas sombras?». Naturalmente que no. Realidad y sombra son, para los cautivos, lo mismo. Lo mismo, verdad y engaño.

Pues bien, esos mismos hombres somos. Nosotros. Los hijos del siglo XX.

En el gran entusiasmo que cerró los años sesenta, el joven que fui soñó darse a la filosofía. Y el hombre que, veinte años después, apostó por escribir en el vértigo de los periódicos no creyó estar haciendo otra cosa que cumplir el platónico mandato: retornar a la caverna, catalogar el guiñol de sus sombras, descifrarlas.

Hace ahora diez años, yo asistía a mi primera noche de los Cavia. Ya de madrugada, Guillermo Luca de Tena se ofreció a acercarme en su coche a mi domicilio. Cruzando un Madrid desierto, conversamos sobre los oscuros fantasmas de esta patria, de historia inmensa y trágica. Y sobre la gran tarea de nuestro presente: fundar el vínculo ético de la nación. Aquella madrugada, tuve la certeza de estar de vuelta a casa.

En ABC he encontrado el lugar en donde hacer lo único que siempre quise: escribir. Debo agradecer a cuantos aquí he cruzado el haber sido garantes de aquella fe de Don Guillermo en «la verdad y en la buena escritura». Debo agradecerlo, en primer lugar, a Catalina y Soledad, sus hijas, que siempre me abrumaron con su afecto. A Bieito Rubido, maestro riguroso de una orquesta bien afinada. A todos los que, en la redacción de esta casa, me enseñaron la aspereza y la gloria de un oficio en el cual yo siempre me supe un privilegiado. Han sido, créanme, los diez mejores años de mi vida de escritor.

Es un hombre chapado a la antigua, este que afronta hoy, intimidado, la mirada de quienes lo precedieron en el premio que ABC instituyó, hace un siglo, en honor de aquel Mariano de Cavia que había sido la firma más preciada en la cabecera de la competencia, «El Sol», porque era un tiempo decididamente más caballeroso que el nuestro. Intimidado por la mirada de esos 98 grandes. Por la mirada del Gabriel Miró, la luz de cuya prosa fue primero una música, escuchada de niño en la voz de su madre. Por la del Jacinto Benavente, en cuya severidad moral su padre le aconsejó reconocerse. Por la del Octavio Paz, cuyos «Vislumbres de la India» lo guiaron a él, un día, camino de Hyderabad y de sus hijas. Por las del áspero Cela y el lírico Vargas Llosa, que lo conmocionaron a los diecisiete… Por la de tantos amigos… ¿Cómo no sentirse abrumado por esa herencia?

«Las Ramblas, a lo lejos» nació en la evocación de una tierra herida: la Barcelona de agosto de 2017. En la evocación también de una tragedia española. La que enuncia una monja de la Nueva España en 1688: «triunfante quiero ver al que me mata, / y mato a quien me quiere ver triunfante». Quise esbozar una elegía por nosotros, todos, por estos que –con palabras de Aldana– de nuestro propio mal somos ministros. Eran mi vida y mis leyendas las que vi desmoronarse un 17 de agosto en el que el cielo de Arizona ardía con las Ramblas.

Al inicio de esa «Tercera», una voz tormentosa de mujer dejaba caer este epitafio, que es el de mi generación: «ser libre significa no tener nada». Este hombre que, en la noche de los Cavia, cierra el ciclo de los que fue para llegar aquí, percibe que no buscó nunca otra cosa en la escritura: ser libre. Y que a ello lo apostó todo.

Nada ha cambiado en eso el torrente del tiempo. Los muchos que fui son el mismo: aquel de una tarde de agosto de, digamos, 1955. Caducaron las ilusiones; la escritura sigue intacta. Pasé mi vida persiguiendo sombras: afiladas figurillas de Giacometti. Ustedes, señores del jurado, han tenido la bondad infinita de premiar a un tejedor de sueños, que nada poseyó en esta vida que no fueran las demasiadas líneas que trazó sobre las aguas. Rayas efímeras, las llama Platón: palabras.

Las palabras pasan. Todas. Quede una sola esta noche:

Gracias.

Gabriel Albiac. Premio Mariano de Cavia 2019.

ABC 3 de diciembre 2019

Blog: generaldavila.com

CASADO, RIVERA, ABASCAL: ABSTENCIÓN. DEBERÍAN SABER DEL ARTE DE LA GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Saber de la guerra es conocer el alma. Solo se alcanza desde la libertad intelectual y la honradez. Permítanme que hoy dedique este artículo al maestro, al guía intelectual, que nos enseña ese camino: a mi amigo Gabriel Albiac. Saber del arte de la guerra te lleva a amar intensamente la paz.

<<No olvidéis jamás que vuestro propósito, al hacer la guerra, debe ser el de llevar la paz al Estado y no el de sumirlo en la desolación>> (Sun Tzu).


EL ARTE DE LA GUERRA 

Sí, estamos en guerra. Contra los terroristas y contra los que quieren romper España e independizarse. Se dan a diario batallas y se pierden. Acabará España perdiendo la guerra.

Han pasado los años del duque de Sung: <<El virtuoso no aplasta al débil y no da orden de atacar antes de que el enemigo haya formado sus filas>>. Llegamos tarde. Había un código caballeresco. Hasta el periodo de los Reinos Combatientes.

Ahora es distinto. Todo vale. Sin armas y con astucia se manipulan los combates y se logran resultados; ellos tienen las filas prietas. Manipulan más que convencen, no vencen. Vencer contiene un aspecto moral que implica ley y virtud.

La guerra ha cambiado profundamente porque ha cambiado el hombre, su protagonista. Se ha instalado en el quehacer diario. O aprendemos esto o estamos derrotados. En el siglo XVI España fue la nación más destacada en el arte de la guerra. Seguramente ahora lo seremos. Pero no lo demostramos.

El Emperador Maximiliano se dio cuenta que solo podría batir a los poderosos suizos jugando su mismo juego. Introdujo para ello los cambios obligados. Hagámoslo nosotros; la nueva guerra lo impone. Robert de Balzac era partidario de cumplir los tratados, pero aleccionaba a no confiar jamás en el honor de los otros. Rigor implacable en el mantenimiento de la disciplina y la política de tierra quemada. Las armas de fuego fueron denunciadas en un principio por anticaballerosas y ser cobarde su uso. La maniobra también. No se concebía otra lucha que no fuese cara a cara, cuerpo a cuerpo. Ya no hay batallas a gran escala en campos abiertos. Ahora es insidiosa, oculta, de asedios constantes. La evolución de la guerra exige combates sin armas, con ideas, sutilezas, infiltraciones y relatos.

La evolución se impone. En la guerra actual la astucia debe guiar cada movimiento. No el deshonor que solo se encuentra en la derrota por cobardía, aunque sería irresponsable ser derrotado por desconocimiento.

Maquiavelo observó que las cosas nuevas y repentinas aterrorizan a los ejércitos, pero eso no debe ser excusa para cambiar de plan cuando compruebas que el enemigo lo ha previsto.

Casado, Rivera, Abascal, ellos saben que es un momento muy grave para España. Les aconsejo que evolucionen, que se adapten a la nueva guerra y aprendan este difícil arte.

Sorprendan y no se aferren a las desusadas tácticas. Modernicen sus ejércitos y los procedimientos.

Para empezar dejen que el señor Sánchez gobierne. La abstención es suficiente. Después prepárense para los combates, duros y broncos; llegará la victoria. No es momento de usar el tirachinas. Los buenos capitanes nunca buscan la batalla si la necesidad no lo obliga o la ocasión no lo induce.

<<No ataques si no vas a ganar.  Es mejor vencer al enemigo con el hambre que con el hierro>>.

Lo de hoy está escrito hace muchos años.

Tu Wu: <<No permitas que tus enemigos se unan>>.

Wang Hsi: <<…Examina la cuestión de sus alianzas y provoca su ruptura y dislocación. Si un enemigo tiene aliados, el problema es grave y la posición del enemigo, fuerte; si no las tiene, el problema es menor y su posición, débil>>.

Absténganse. Cedan terreno. <<Todo el arte de la guerra está basado en el engaño>>.

No hace falta tanta palabrería y sí trabajo eficaz y silencioso de los Estados Mayores. El jefe necesita decidir y para eso hay que presentarle un estudiado abanico de posibilidades.

Una es la abstención. Piénsenlo. Quedarán desarticulados y sin relato. Luego llegará el momento.

Están en una situación desesperada. Si se les empuja con moderación se irán sin volver la cabeza. Si los acosas, se volverán contra vosotros y lucharán hasta la muerte. Así dice lo más antiguo del Arte de la Guerra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 agosto 2019

ESPAÑA FEDERAL Y REPUBLICANA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Escribe el maestro Gabriel Albiac: <<Imaginemos que un cataclismo universal hubiera destruido instantáneamente todos los libros -en todos sus soportes- del planeta. Bastaría que un milagro hubiera salvado uno de ellos, para hacer verosímil -en un equitativo plazo de milenios- la reescritura de todos. Ese libro se llama Ilíada. Y en él están todos los libros, absolutamente todos>> […]. <<Todo, absolutamente todo, está en La Ilíada, de Homero. Nosotros>>.

Parece imposible la vida, toda, en un libro.

Busquen lo que quieran, de ayer y de mañana, hasta lo más cotidiano,  y allí está. Lo de hoy por supuesto.

La pasión, la vida preferida en su intensidad que en su duración: Aquiles.

La reflexión, la razón, el deber: Héctor.

Aquiles busca matar a aquel a quien odia. Héctor al enemigo de su Patria.

Dispuesto a encerrarme en una de las versiones de La Iliada tropiezo con un augurio. En el Canto XII.

Héctor responde a su hermano Polidamante cuando le invita a dejar la lucha por un presagio siniestro: <<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

El valor de un héroe de la reflexión y razón. Alimentado por el amor a su patria, a los suyos, que lucha por su deber.

Negros presagios:

<<…un águila de altísimo vuelo

que iba dejando aparte, hacia la izquierda,

a las huestes troyanas

y llevaba entre sus uñas

una roja serpiente color sangre…>>.

Habrá lucha. El peor augurio sería abandonarla. <<No se puede vivir para morir cobardemente y sin gloria, sino realizando algo grande>>.

Presagio. La República Federal…, águila de altísimo vuelo, que iba dejando aparte, hacia la izquierda…Héctor

Votamos sin darle mucha importancia a sus consecuencias. Tenemos por delante unos años críticos, quiero decir de mucha gravedad. Lo que ustedes han preferido es el federalismo que, según el más votado, el señor Sánchez, es <<una voluntad política de acuerdo, de convivencia y de calidad institucional>> o dicho de otra manera: <<llevar a cabo una reforma de nuestra Constitución en sentido federal>>. Y republicana. Quizá el señor Sánchez, como tantos, no sabe lo que dice.

Ortega y Gasset dejó claro los términos del problema: <<Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión>>. Expuso las diferencias entre soberanía y autonomía: <<Es la soberanía la facultad en su raíz, preestatal y prejurídica de las decisiones últimas o primeras, según el orden en que queráis contar: es, pues, el fundamento de todo poder, de toda ley, de todo derecho, de todo orden. Y la autonomía, en cambio, un principio político que supone ya un Estado sobre cuya soberanía indivisa no se discute porque no es cuestión>>.

Claro que ya sabemos, no todos, que los llamados <<izquierda>>, socialistas, republicanos ellos, tiene un concepto de República muy de ese lado; les gusta llamar a su revolución proceso democrático, que no es un sistema político, sino llevar a cabo una reforma radical eliminando cualquier vestigio de la España conocida. Ya lo profetizaron: no la va a conocer ni la madre que la parió.

Pobre España que lleva siglos <<como en sueños ni el que persigue puede alcanzar al perseguido ni este huir de aquel, de igual manera ni Aquiles con sus pies podía dar alcance a Héctor, ni Héctor escapar de Aquiles>>.

¿Por qué?

Sir Douglas Haig, Mariscal de Campo del Ejército británico combatió en la Batalla de Somme durante la I Guerra Mundial; nunca se aproximaba a sus soldados. Su Estado Mayor le recomendó hacerlo para estimular a sus decaídos soldados. Se acercó a uno de ellos y le preguntó:-¿Dónde empezó usted la guerra? El soldado no lo dudó:

-Yo no empecé esta guerra, señor; creo que fue el Kaiser.

Los soldados troyanos se refugian en la ciudad. Héctor queda fuera; va a pelear contra Aquiles. Una vez los dos guerreros están frente a frente Héctor huye. Le costará la vida.

Se aproximan tiempos que requieren dignidad, valor y saber a quién tenemos enfrente. No huir. 
Aquiles frente a Héctor

Porque lo malo no es la forma política sino <<saber que los dioses  nos engañan para mejor atraernos siempre a lo peor>>.

<<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

28 mayo 2019

Blog: generaldavila.com

23F. EL DEL GOLPE QUE NO SE HA CERRADO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

He escrito en varias ocasiones en el blog sobre el 23F. Aunque he dado algunas pistas reconozco que no he sido lo suficientemente claro. Cuando alguien remueve el agua para que nunca, nunca, deje de estar turbia, es imposible ver lo depositado en el fondo.

Va dando pereza insistir en el tema. De eso se trataba cuando se cerró en falso. Que pase el tiempo. el tiempo. Ya se aburrirán y de lo penal a lo histórico.

Desvelar lo que uno sabe, o intuye, es peligroso. Todavía. Se sabe, pero no se sabe, se intuye, y los que saben todo, y todo es todo, cada vez son menos. Cada vez menos. Con los dedos de una mano y sobran dedos. Funciona en inteligencia (servicios de inteligencia) una técnica poco conocida: solo uno debe saberlo todo; el resto solo las fracciones del todo. Las fracciones se lo tragan y se creen que saben todo. Da resultado. El que sabe todo suele ser siempre el mismo, se repite y no sé si incluso se hereda. Lo investigaré. Fracciones hay muchas, pero todo no hay más que uno. En cada momento. ¿Quién es todo? No, no apunten tan alto. Ya saben lo que le ocurrió a aquel que picaba muy bien, pero picaba muy alto.

Como casi siempre los escalones intermedios poseen las piezas del puzle; se entretienen en recomponerlo mientras sonríen. Pero no se fíen, siempre falta alguno a la reunión; esos que dicen que valen más por lo que mucho que callan que por lo que cuentan: mienten. Es decir, a mí no me hagan mucho caso.

No se sabe muy bien quienes son los que saben; y ellos saben muy bien que solo ellos lo saben. Solo quedan fracciones. Que no son todo. Y desfiguran el acto.

Alguien en Cataluña inventó aquello del <<Golpe de timón>>. El 23F se le adelantó; o se la lió. Luego vino el 3%. Hubo que tranquilizar a Jordi: <<Tranquilo Jordi, tranquilo>>. Y Más continuó; otros más lejos llegaron. ¡Derecho a decidir! Waterloo. España nos roba. Ya les dije que creo que en el 23F hubo dos golpes de Estado. El conocido por todos fue una chapuza que tapó el otro golpe. El político. Ahora se abre la caja de Pandora.

Se abrió el paréntesis el día 23F de 1981. Sigue abierto.

El Tribunal Supremo ahora intenta cerrar aquel paréntesis.

Escribió el maestro Gabriel Albiac: ‹‹La corrupción sabiamente  administrada suelda fidelidades más firmes que cualquier sentimiento noble››.

Todo empezó hace tiempo y ahora aflora cuestionando el Estado de Derecho. Puede ser que se hayan mezclado las cosas… y los casos. Golpe a golpe. Como antaño.

Siguiente paso: al banquillo de los acusados. Rebelión.

¿El siguiente?

Para mí que el 23F no ha cerrado el paréntesis.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

TERRORISTAS, INDEPENDENTISTAS, COMUNISTAS ¿AQUÍ QUIÉN MANDA? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Urkullu-Iglesias

40 aniversario de la Constitución española. Durante este tiempo dos amenazas han ensombrecido nuestra convivencia: el terrorismo y el independentismo.

La ETA, que sigue, después de asesinar durante años recoge sus frutos. Dicen que hemos acabado con el terrorismo. Un expresidente del Gobierno se jacta del triunfo. Los terroristas no han desaparecido y mandan. El resto traga sapos y culebras. ¡Desde aquel día que el Tribunal Constitucional…!

La semilla de la secesión sembrada en Cataluña y en el País Vasco da sus frutos. El independentismo ya no es una amenaza sino un hecho contrastado al que solo le falta el último empujoncito; en eso están unos y otros. Los independentistas mandan. El resto obedece y empuja.

Les voy a contar lo que nadie cuenta, pero todos saben, el nombre de la trampa en la que hemos caído: El Pacto de Waterloo.

Pablo Iglesias visita a los presos

Todo empezó con la aplicación del 155. Podría ser que incluso los primeros pasos se diesen con el caso Pujol, ¿recuerdan?: ¿Qué coño es esto de la UDEF? (octubre 2015).

Rajoy aplicó un 155 de mínimos, solo en apariencia (octubre 2017). Quería evitarlo, pero no pudo: la cárcel para Junqueras y compañía (noviembre 2017). Era la señal de salida.

El independentismo catalán, burgués y tradicional, el de los ricachones, dijo: ¡Basta, hasta aquí hemos llegado!

Interior estaba a otra cosa y el CNI, pues no sabemos muy bien. El caso es que la maquinaria se puso en marcha, la orden se cursó con rapidez y diligencia. Estaba firmada. Waterloo (febrero 2018).

Junio 2018. A todos nos extrañó aquella moción de censura inesperada, fulminante como el rayo. En escasas dos semanas habíamos cambiado de Gobierno.

¡Menudo cambio!: sin apenas oposición parlamentaria, con el presidente del Gobierno buscando las tablas en un restaurante, huyendo del reto parlamentario, sin oposición, y con un pueblo atónito y sorprendido. Ganaron independentistas, comunistas… ¿Qué sabía Rajoy?

El independentismo, los sucedáneos del terrorismo, y demás <<gente de bien>> habían ganado por la mano. Era el Pacto Belga, el Pacto de Waterloo. Un muñeco a la presidencia y a continuar el camino: las elecciones cuando nosotros digamos. Mandones nosotros: ¡poned a un mandarín!

Era aquel artículo de Unamuno; el último: Mandarines y no Mandones. Encaja.

<<Al español lo que no le gusta es mandar […]. Le gusta ocupar el puesto de mando, pero no mandar, sentarse en la presidencia, pero no presidir […] Ocupar el puesto de mando y vivir en él>>.

El Pacto de Waterloo

Pedro Sánchez era el muñeco perfecto. Pero su limitada capacidad ha puesto en riesgo el Pacto de Waterloo. Había que ponerse en marcha. Urgente.

<<Hay que cuidar la mayoría de la moción de censura. Nosotros lo estamos haciendo>>, dice sin pudor Pablo Iglesias después de reunirse con Urkullu, miembro del Pacto.

Antes ha hecho la ronda de la vergüenza en la cárcel: dialoga y pacta. ¿En nombre de quién?

Zapatero se acaba de reunir en un caserío de Elgoibar con un terrorista, Arnaldo Otegui: ¿En nombre de quién?

Eso es todo. Cuarenta años que nos deberían haber llevado a ser una gran nación. Hemos caído en el cepo.

No ha sido hoy. Se ha ido elaborando cada hora, cada día, cada año: durante 40 años.

Aniversario de la Constitución española: 40 años. Queda comunismo, terrorismo e independentismo. ¿Algo que celebrar?

Puede que nos lo merezcamos. Unas sabias palabras del profesor Gabriel Albiac en La sinagoga vacía me sirven de explicación:

<<La multitud, que nada desea más que servidumbre, acaba necesariamente por odiar a quien gobierna sin ajustarse a la convenida balanza de corrupción y despotismo: a la sabia dosificación de ambos llama la multitud política>>.

<<¿Qué desean las masas? Ser siervas: porque ninguna interrogación, ninguna duda ni angustia hay en la servidumbre; todo en ella es compacto, idéntico, todo es seguro; no existe certidumbre mayor que la del siervo; no existirá; el siervo lo sabe. Por eso, a nadie ama con mayor sinceridad la muchedumbre que a su amo; mejor, si tirano; óptimo si verdugo>>.

Ellos mandan nosotros somos siervos. Mandarines en manos de los mandones. Y a vivir que son dos días. Eso sí: todos nos quejamos.

Vuelvo, para cerrar, con Unamuno: <<El pueblo necesita un mesías -digamos un cacique- y lo busca, y si no lo halla, lo inventa>>.

Tenemos mandón, cacique y mesías, todo en uno. Y mandarín. Pongan ustedes los nombres. Y una Constitución que no se cumple ni se obliga a cumplir.

¿Aquí quién manda?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

23 octubre 2018