LA CONFIANZA DEL REY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Filipo II. Rey de Macedonia. Alejandro, su hijo, Filipo III, el Grande, el rey más grande de la historia.

Convulsas relaciones. Tiempos difíciles para padre e hijo, para los reyes y sus pueblos. Para Olimpia, madre de Alejandro, para Aristóteles, maestro de Alejandro, para Ptolomeo, sucesor de Alejandro y también discípulo de Aristóteles. Todo y todos en la complejidad de un mundo que empezaba a ser el mundo. Con ello las convulsiones, Ilíada y Odisea en prosa.

A Filipo le clavó una daga en el corazón Pausanias, el capitán de su guardia.

Alejandro heredó a los veinte años de edad el reino, expuesto por todos los lados a grandes envidias, odios terribles y graves peligros. La pasión del amor.

Darío había prometido pagar a quien asesinase a Alejandro. Con una daga, como a su padre, o con una poción envenenada.

Alejandro cae enfermo cuando el persa avanza con sus tropas al enfrentamiento: <<Me parece oír el fragor de las armas enemigas y yo, que en esta guerra he llevado siempre la ofensiva, me veo forzado a defenderme>>. Filipo, su médico y amigo desde la niñez, le atiende en su enfermedad.

Alejandro recibe una carta del leal Parmenión, su general jefe de las tropas expedicionarias, en la que le alerta contra Filipo pues dice haberse enterado de que Darío había logrado atraerlo con mil talentos y la promesa de desposarlo con su hermana. Alejandro confía. Filipo sabe el riesgo que corre, pero su lealtad está por encima de su propia vida. Se enfrenta a curar a Alejandro. Prepara un brebaje medicinal y se lo ofrece al Rey que yace con alta fiebre en su lecho. Alejandro sujeta con la mano izquierda la carta de Parmenión y con la derecha toma la copa que le ofrece Filipo con la pócima. Le ordena que lea el pliego mientras le mira fijamente esperando ver su reacción. Alejandro bebe; Filipo lee la carta

-Tu curación disolverá el crimen que se me imputa. Al salvarte la vida, tú salvarás la mía.

-Filipo, si los dioses te hubieran dado a elegir el mejor medio de conocer mis sentimientos, sin duda habría escogido otro, pero jamás podrías haber dado con otro más seguro que este. Aunque recibí esta carta, he bebido la pócima que me has preparado y te aseguro que, si ahora abrigo algún temor, no lo es por tu buen nombre que por mi propia vida.

La fidelidad y la confianza no se prodigan junto a los reyes. Conocido es que <<La familiaridad engendra desprecio>>, pero la desconfianza aún más; es el mayor de los desprecios.

<<Dura función la de los reyes, la más áspera y difícil del mundo>>, dice Montaigne. Añadiría yo que no menos áspera y difícil es la de los gobernados que están cerca y le asesoran.

Puede ser que la desconfianza sea prudencia, pero la desconfianza paraliza, enfría la mente y en ocasiones, las más, es ingratitud.

¿Quién tendrá hoy a Filipo a su lado? ¿En quién confiar? ¿En Filipo o en Parmenio?

Conté en alguna ocasión como Don Juan en sus difíciles relaciones con Franco le pidió que cada uno de ellos nombrase a dos personas de confianza en las que depositar sus confidencias y acuerdos. Franco le preguntó a Don Juan:

¿Tiene Vuestra Alteza dos personas de toda confianza?

-Podría ofrecerle, mi general, cien nombres para que usted escogiera dos. Contestó Don Juan.

-Pues yo no podría. Terminó diciendo Franco.

Debe ser terrible vivir en la desconfianza. Porque equivocarse es admisible, pero el desconfiado vive en el terror permanente del que se deriva el error.

Alejandro Magno salvó su vida gracias a la confianza en Filipo. Otra actitud hubiese sido fatal.

<<Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida>> (Borges).

Es la vida de los reyes.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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12 junio 2019

1 DE ABRIL DE 2019. LA GUERRA NO HA TERMINADO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Eso pretenden algunos. Seguir con la guerra para ganarla después de ochenta años de su final. El debate actual no es el futuro, sino el pasado de enfrentamientos, la Guerra Civil; y ni siquiera eso: Franco es lo importante. Malos años estos finales en los que nos hemos visto envueltos en una crisis económica y moral sin precedentes seguida de la tibieza y el desarme ideológico para acabar con la idea de España. Después del enorme esfuerzo de la mayoría de los españoles, cuando creíamos salir del atolladero, cuando nadie usaba el recuerdo, la historia, para enfrentarse, ni hacía uso del rencor del pasado, nos encontramos en las mismas: el viejo pacto socialista. comunista, independentista, para presentarse víctimas de una Guerra Civil de la que ellos tuvieron gran parte de culpa. Esta izquierda que contemplamos solo tiene una política: el victimismo. Ni un paso atrás. Ellos son los únicos legitimados para gobernar en España, para ostentar el poder. Lo que no sea “ellos” está contra “ellos”. Está prohibido hablar de sus atrocidades: por ley. Cualquier otra cosa sería volver al franquismo. La historia ya no es historia, es un manual a seguir. Pensamiento único: por ley. La historia ha pasado a ser un arma electoral, maestros de la provocación que teatralizan convirtiéndose en víctimas. El Lenin español, el desalmado Largo Caballero, el provocador más atroz, sigue teniendo una estatua en Madrid y alumnos aventajados, hablaba en serio, de su táctica guerracivilista: <<Si el Frente Popular no gana iremos a la Guerra Civil>>. Han tomado posiciones, están ya en las bases de partida a punto de iniciar la ofensiva.

Maestros del enfrentamiento. Provocadores. Todo el programa electoral de último gobierno socialista solo tiene un nombre: Franco. No han evolucionado. Es la evolución de la táctica del Lenin español. Esta táctica de guerra, vieja conocida, nos llevará a la ruina económica, moral, a fracturar España; quizá a levantarnos, cualquier mañana, republicanos, a su manera, con España desaparecida.

¿Será por eso que el Papa ha dicho que vendrá a España cuando haya paz? Dice que habla de manera críptica. Se usa cuando alguien quiere decir algo sin decirlo. Yo creo que el Papa, como Chespirito, lo que ha dicho <<fue sin querer queriendo>>.

No le falta razón a Su Santidad. <<Cuando haya paz>>, es decir, cuando acabe la Guerra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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1 abril 2019

FRANCO Y DON JUAN. DOS PERSONAS DE TODA CONFIANZA… Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Franco y Don Juan en el yate Azor.

Extraigo con verdadero placer algunos retazos del libro de don José María Pemán Mis encuentro con Franco, una delicia y un imperdonable olvido de muchos en muchos casos. Nos perdemos historia, esa que hoy se falsea contándola como no fue, sin documentos, ni siquiera un testimonio de los que algo saben de aquello.

Cuenta Pemán que Franco envió a Don Juan una propuesta del plan de estudios del Príncipe de Asturias, que ya había cursado el bachillerato en España, para que se quedara aquí formándose en las Academias Militares, en la Universidad, la Administración y en el conocimiento de los Ministerios, incluso asistiendo a algún Consejo de Ministros.

Don Juan pidió opinión entre sus consejeros y amigos.

El comentario del conde de los Andes era jocoso:

-Salvo el Seminario, el Príncipe va a recorrer todas las oficinas y establecimientos del país.

Sigue diciendo don José María que las entrevistas Franco-Don Juan, dieron comienzo con la conocida como “Azor” por tenerse en el mar en el yate del Jefe del Estado. La última se iba a celebrar en el Parador de Ciudad Rodrigo. Se canceló o retrasó porque se había corrido la noticia y aquello se inundó de periodistas de todo el mundo.

La reunión se convocó un día más tarde, pero en la finca de “Las Cabezas” del marqués de Comillas.

En la conversación Don Juan propuso al Caudillo que cada uno de ellos nombrara  un par de personas de entera lealtad y confianza que estuvieran en permanente contacto para concertar y coordinar la correspondencia y conversaciones a desarrollar entre ambos.

Franco dubitativo contestó a Don Juan:

-Dos personas de toda confianza… ¿Vuestra Alteza las tiene?

-Podría ofrecerle, mi general, cien nombres para que usted escogiera dos.

Franco volvió al silencio y mirando al infinito, como pensando, pasado un rato, contestó:

-Pues yo no podría.

Parece increíble. ¡Solo dos personas de confianza!, y ¡no las tenía!

No es malo el acto de desconfianza que suele estar más próxima a la prudencia que al temor. Aunque algo tienen en común.

Hoy no recomendaría depositar nuestra confianza en nadie, ni siquiera en el notario; como repito muchas veces, ni en el compañero de pareja.

Paso de buey, vista de halcón, diente de lobo y hacerse el bobo”.

Dos personas de confianza…  ¡Hum! ¿Dónde están?

Desde luego yo tampoco podría.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

16 marzo 2018

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SIN NOVEDAD O CUANDO SE PIERDE EL HONOR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Waterloo: Mejor no explicar este momento y simplemente cumplir cada uno con su deber

Sin novedad”. Tranquiliza escuchar la breve sentencia que resume una jornada en paz y sin desasosiegos, sin que nada haya roto la habitual evolución de los hechos.

Lo escucho ahora en el lenguaje cotidiano, a diario, convertido en introductorio saludo.

-¿Qué tal estás?

-Sin novedad, que con la que está cayendo no es poco.

Muchos se extrañan de aquel famoso “Sin novedad” que dio el general Moscardó cuando se liberó El Alcázar toledano a comienzos de la Guerra Civil. Con una ruina detrás, un paisaje de escombros y desolación, el general se dirigió a Franco y mientras saludaba marcialmente dijo:

Sin novedad en el Alcázar mi general”. Así era, no se equivocaba.

En la milicia solo hay un factor que cuente como novedad: la pérdida del honor. Cuando ocurre se calla, se agacha la cabeza y se da por perdido todo. La vergüenza asola alma y cuerpo. Mejor morir.

Perder el honor es la única novedad sobresaliente y definitiva. Es perderlo todo. Se puede perder un combate, una guerra, pueden suceder mil avatares, pero mientras el honor esté intacto el parte inicial será: Sin Novedad. Luego vendrá todo lo demás.

El honor es cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

Iba a dar comienzo la batalla de Waterloo. El general Uxbrideg, segundo de Wellington, fue a la tienda del general español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, persona de confianza de Wellington y miembro de su Estado Mayor, a preguntarle qué deberían hacer. Álava le acompañó a entrevistarse con el Duque que, después de mirar fíjamente y con complicidad al general español, puso la mano en el hombro de Uxbridge y le dijo: “Una cosa es segura, que suceda lo que suceda, usted y yo cumpliremos con nuestro deber”. Sonrió el vitoriano general español y se despidió de Wellington acompañando a Uxbridge hasta que se perdió su caballo entre las tropas. Todo estaba dicho. Las órdenes claras.

El general Álava

Se pierda o se gane, el honor se mide desde otros criterios más duros y exigentes.

La vida te sorprende con sus hábiles jugadas, casualidades o no, pero el caso es que volvemos a Waterloo, donde de nuevo se encuentra el enemigo, jefe y  Estado Mayor. Desde allí se ataca, se hacen los planes y dirige la ruptura de Cataluña con España.

No veo por ningún lado a Wellington ni al general Uxbrideg. Tampoco distingo entre los generales al vitoriano héroe español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel.

Es una batalla que habrá que ganar. Al finalizar, por encima de todo, habrá que decir con la mirada bien alta: Sin Novedad.

Si no es así querrá decir que hemos perdido el honor. Lo habremos perdido todo y no habremos cumplido con nuestro deber. ¿Agacharemos la cabeza humillados por el deshonor?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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12 septiembre 2018

FRANCO ENTERRADO EN LA CATEDRAL DE SANTIAGO DE COMPOSTELA JUNTO AL APÓSTOL Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No se asusten, no es eso lo que ha aprobado el Consejo de Ministros presidido (?) por Pedro Sánchez Pérez-Castejón.

Pudo ser, pero no fue.  Franco pudo ser enterrado en la catedral de Santiago de Compostela junto al Apóstol ya que hubo una propuesta, con pocas posibilidades de llevarse a cabo, Franco aún no había muerto, pero digna de estudio. Una posibilidad más, histórica, que no creo que conculque la memoria. Al menos es un hecho real lo que resulta peligroso ya  que ello puede ir en contra de la Ley de Memoria Histórica que penaliza la verdad.

En cualquier caso, y dada la vocación tardía del presidente a los ritos funerarios, a lo mejor todavía estamos a tiempo; si la Iglesia lo admite. Enterrar a Franco en Santiago de Compostela junto al Apóstol. ¡Santiago y cierra, España!

En junio de 1923 al frente de sus legionarios moría en combate el teniente coronel Valenzuela y en su sustitución fue nombrado, con ascenso previo por méritos de guerra, jefe de la Legión el teniente coronel Franco. Antes de incorporarse a su nuevo destino se celebró en su honor un banquete en el Palace Hotel acudiendo lo más selecto de la sociedad madrileña. A la hora de los discursos sobresalió el de un sacerdote gallego llamado Basilio Álvarez. Muy conocido en los ambientes políticos y periodísticos madrileños era una mezcla de sacerdote y huracán. Poco se ha hablado de él a pesar de su compleja e interesante biografía. Debía ser amigo de Franco ya que además de asistir al homenaje se permitió una sobresaliente intervención. Sus palabras, recogidas del libro del teniente general Francisco Franco Salgado-Araujo Mi vida junto a Franco, fueron las siguientes: ‹‹Pido al gobierno como gallego que si Franco encuentra en África una muerte gloriosa, como su antecesor, su cadáver sea enterrado en Compostela al lado del sepulcro del apóstol Santiago, lo mismo que Valenzuela lo ha sido en el templo del Pilar de Zaragoza, cerca de la capilla de la Virgen››. Como es lógico la reacción no se hizo esperar y el cura don Basilio fue abucheado a la vez que se le gritaba ¡gafe!, ¡pesimista! No se amilanó el cura que enfrentándose a los abucheos contestó: ‹‹Yo tenía entendido que el hablar de la muerte en presencia de militares legionarios era una cosa natural y sin importancia; ahora me está pareciendo que estaba equivocado››. No fue el tema a mayores por ser conocida la fogosidad y carácter de don Basilio a lo que se unió la complacencia y sentido del humor con el que Franco oyó su discurso.

¡Quién sabe si aquello podría haber sucedido caso de haber caído en combate el nuevo jefe de la Legión!

¡Franco en Compostela! En peregrinación. Del Valle de los Caídos a Santiago… por el Camino.

Aporto el dato y la idea para colaborar, pacificar y calmar estos momentos donde se entra en las iglesias, basílicas para más datos, con la ley en la mano, que es todavía mucho peor que un asalto incontrolado. Nunca se había visto una cosa igual. Usar la ley para desenterrar; para entrar en una iglesia propiedad de la Iglesia. ¿Les recuerda algo? Espero que al menos se retire el culto durante eso.

Aquí no cabe un tonto más.  Habría que añadirle: Aquí no cabe más maldad.

Lo decía Platón: tonto y malo es la misma cosa.

Dios me libre de los tontos que de los listos ya me libro yo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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2 septiembre 2018

NO VAN CONTRA FRANCO, VAN CONTRA LA LIBERTAD Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Escribía no hace mucho que si yo fuese la familia de Franco retiraría en silencio sus restos y me los llevaría a la intimidad familiar. Sé lo que digo y no creo estar muy lejos de la opinión más noble y acertada. Quizá fuese la voluntad del mismo Franco. Claro que por otro lado, ¿quiénes son estos personajes para imponer su voluntad y escribir el pasado a su gusto y semejanza?

Pero esto no es Franco, ni el Valle de los Caídos, ni la Guerra Civil, ni nada que se le parezca. Esto es otra cosa, es decir, la misma: el regreso triunfante, ahora, a buenas horas, del Frente Popular. Nunca se fueron. No van contra Franco. Vuelven a Franco. Lo que cueste, en valores absolutos, no les importa con tal de que sea el humilde y sencillo pueblo español el que  pague las consecuencias de la contienda y, ellos, Largo Caballero y compañía, queden indemnes. En definitiva esto es: la provocación, el enfrentamiento.

Atónitos los jóvenes y algunos menos jóvenes, nada saben de Franco ni les interesa. Pero la historia conviene conocerla para lo bueno y para lo malo. El que no quiera leer, saber historia, allá él. <<Lee y conducirás, no leas y serás conducido>>. Nada hay peor para la libertad que los directores de mentes. (Fíjense que no adjetivo: dementes).

Leamos. Por ejemplo:

Constitución española. Artículo 86.

  1. En caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-leyes y que no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el Título I, al régimen de las Comunidades Autónomas ni al Derecho electoral general.

No hay mucha discusión. No es necesario saber de leyes, solo saber leer y hacerlo. Aplicar un Real Decreto-ley para sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos no encaja en el artículo 86 que la Constitución prevé en casos de: ¿necesidad?, ¿extraordinaria?, ¿urgente? Es decir, hay motivos más que suficientes para que se presente un recurso de inconstitucionalidad. ¿Lo hará alguno de los partidos con representación en el Parlamento? Porque lo que pretende hacer el señor Sánchez es, hablando en román paladino, un fraude de ley.

Les animo a Partido Popular y a Ciudadanos a presentar el recurso ante el Tribunal Constitucional. A no apoyar este decretazo. No es por Franco, ni por el Valle de los Caídos. Es por la Libertad. Se lo explicaré de otra manera.

Les han tendido una trampa. Están a punto de caer en ella.

Largo Caballero. Estatua al totalitarismo

No, no es Franco, ni el Valle de los Caídos, ni la Guerra Civil, ni nada que se le parezca. Son ustedes, Partido Popular y Ciudadanos, una gran parte del pueblo español que en ustedes han confiado, los únicos que pueden hacer frente al Frente Popular, al enfrentamiento de nuevo, a este nuevo Largo Caballero advenedizo, huérfano de historia y perdón. No caigan en la trampa. Negarse a la exhumación de los restos de Franco, presentar recurso ante el fraude de ley que pretenden, no es apoyar aquel 18 de julio de 1936, ni ser franquista, ni ser, como pretenden acusarles, golpistas, ni asimilarles a nada de lo que tengan que avergonzarse. Aquí el único golpe de Estado, la única vergüenza con la que vivimos, está en Cataluña y son precisamente los golpistas los que apoyan a este Gobierno que usa las leyes a su conveniencia y placer. Sin oposición. ¿Oposición? Perdonen el paréntesis: Hasta ahora lo único que hemos visto de este Gobierno, de su presidente, ha sido: Utilizar un avión de las Fuerzas Armadas para una juerga nocturna con su mujer declarando el asunto como secreto de Estado; y hablar de Franco, poner a toda su tropa a pensar en Franco y su tumba. ¿La oposición? ¿Vacaciones?

Pues no se asusten. Están a tiempo de defender, no, no se trata de Franco, se trata de la Libertad, la de todos, la de ellos también.

Repítanlo conmigo: el problema no es Franco, historia, el problema es la Libertad. Les están retando, probando, al partido Popular y Ciudadanos. No caigan en la trampa. La trampa se llama Torra, separatismo, independencia, España, se llama libertad, es la defensa de la libertad. El 36 es historia; la historia de ahora se llama Cataluña. Hay muchos españoles que confían en ustedes, Partido Popular y Ciudadanos. Hay muchos españoles que no sienten ni piensan como Zapatero o Sánchez, como Largo Caballero. ¡Libres!

Ustedes tiene la última palabra

He llegado a pensar, después de la sorpresa del fraude de ley, del Decreto-ley que pretenden aplicar, que es peor el señor Sánchez que el mismísimo Torra. El peligro es el señor presidente del Gobierno que está dispuesto a llevarse por delante la Transición española y desenterrar las batallas perdidas. Huele a podrido, a dolor de enfrentamiento, de nuevo a lágrimas, cuando España se levantaba de su tristeza y largo rencor.

Una vez que ustedes, Partido Popular y Ciudadanos, cedan ante este fraude de ley, reto que les plantean, se vendrá abajo la Transición y el Frente Popular renacerá victorioso. Después vendrá todo lo demás. No lo duden.

Háganlo, hagan frente a este reto-trampa que les plantea el señor Sánchez. No se trata de Franco, ni del Valle de los Caídos. ¡No!

Es algo más grave: La Libertad. Depende de ustedes.

Después vendrá todo lo demás. Preferible es no recordar.

Por último ¿Qué hará la Iglesia desde Roma?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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23 agosto 20189

 

 

 

FURTIVOS DE LA POLÍTICA. EL LEGIONARIO QUE ENGAÑÓ A FRANCO  General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

FURTIVOS DE LA POLÍTICA. EL LEGIONARIO QUE ENGAÑÓ A FRANCO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Tener un amigo es un tesoro. Es costumbre española que el amigo, no pocas veces, se confunda con el conseguidor. Don Jacinto Benavente lo puso en boca de Crispín en Los Intereses Creados: <<Mejor que crear afectos es crear intereses>>.  

En los años cincuenta no había casi coches en España y los que había eran de importación lo que requería una licencia especial y numerosos trámites burocráticos para conseguir un flamante Ford, Citroën o Fiat. Pero, como casi siempre, quedaba el recurso del amigo, en aquellos momentos, en este caso concreto, el amigo debía ser el mismísimo ministro. Para conseguir ser poseedor de una de aquellas maravillas automovilísticas era imprescindible, además de dinero, tener un papel firmado por el ministro del ramo y si no, no había coche. El ministro de Comercio, el de la firma necesaria, era don Manuel Arburúa, Manolo para los amigos. Como es lógico el ingenio español que todo conoce y a todo bautiza, no dejó de hacerlo con los coches de aquella época:¡Gracias Manolo! Así llamaron a los vehículos que entonces circulaban por España. No creo que nadie tuviese en aquellos momentos más amigos que el señor ministro Arburúa. Franco debió de tener mucha gente alrededor, pero amigos creo que pocos, eso sí alrededor hubo muchos intereses, aunque no era fácil sacar provecho del Palacio del Pardo. Cuando menos te lo esperabas un motorista aparecía en tu casa con un sobre que dentro llevaba el agradecimiento por los servicios prestados.

Pero sé que hubo alguien, un humilde legionario, que fue más astuto que aquellos visitantes del Pardo y se llevó al Caudillo al huerto con astucia y elegancia. ¡Lo que no haga un legionario…!

Venía Franco de una cacería celebrada en alguna finca de Jaén cuando se realizó un alto técnico en conocida venta de Despeñaperros. El despliegue de curiosos y las medidas de seguridad no impidieron a un viejo legionario acercarse hasta el ayudante del Caudillo para expresarle sus deseos de saludar a su antiguo jefe de la Legión. El ayudante, antiguo legionario también, cuando ya Franco iba a meterse en el coche y emprender de nuevo el viaje se acercó a comentarle el hecho mientras señalaba al legionario que esperaba discretamente apartado. Franco lo reconoció de inmediato, incluso recordó su nombre, y con un gesto de la mano le invitó a  acercarse.

(El propio ayudante me contó esta historia).

-No podía creerme lo que veía: Franco indicaba al legionario que entrase en el vehículo y los dos sentados en la parte posterior charlaron durante unos minutos.

Algunos recuerdos de aquellos tiempos, miradas de entrañables aventuras y riesgos africanos, nombres y empleos casi olvidados, muy pocos minutos, pero contaba el ayudante que se veía a Franco feliz con aquel hombre que avivaba sus recuerdos legionarios. Terminaba la conversación, había que despedirse.

-¿Te va bien la vida, necesitas algo?

-Nada mi general. Se lo agradezco mucho. No se moleste por mí. Estoy bien, no me puedo quejar, pero ya que Vuecencia me lo ofrece me gustaría pedirle algo para un amigo. Si no fuese por la amistad…

-Dime, dime, no te cortes; ¿es un familiar…?

-No mi general. Se trata de un guardia civil aquí destinado y que es de Melilla donde tiene a toda su familia. Se encuentra muy solo tan lejos de ellos y ya sabe lo difícil que están las cosas para poder traérselos a vivir aquí, porque además sus padres son muy mayores.

Franco sin dudarlo llamó al ayudante y le hizo tomar nota del nombre del guardia civil. En menos de dos meses aquel número de la benemérita estaba presentándose al Jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Melilla.

-¿Pero tú quién eres que desde El Pardo han dado orden de tu destino a Melilla?

-No soy nadie mi teniente coronel, yo estaba feliz en mi destino en Santa Elena y de repente me he visto aquí destinado sin yo pedirlo.

-¿Pero qué me dices? ¿No tienes aquí a tu familia?

-Yo mi teniente coronel es la primera vez que piso Melilla, que no sabía ni donde estaba.

Al final la historia quedó descubierta. El legionario era un furtivo sin remedio al que aquel guardia civil llevaba persiguiendo noche y día sin dejarle en paz. La solución era mandarlo mientras más lejos mejor.

Y entre legionarios…

Les he contado esta historia varias veces, pero creo que conviene recordarla cuando vemos que aquí, a lo que se ve y se oye, no se gobierna sino que el Gobierno, el que gobierna, se ha convertido en una agencia de colocación.

Furtivos de la política que colocan y descolocan para sus particulares cacerías.

Gobiernan no para llevar adelante el proyecto llamado España sino para crear intereses: los suyos.

Furtivos de la política. El resto, a los que vigilan, lejos, mientras más lejos los manden, mejor.

Si es posible, si les queda aún memoria sin manipular, recuerden como son las cacerías de ahora: ministro, juez y parte. Aquel día quedó escrito todo sobre nuestra reciente historia. Vendrán días de gloria… Como aquellos.

El tiempo inapelable.

<<Muchos los portatirsos, pero pocos los bacantes>>.

Que más da si ya hasta la memoria hemos perdido: manipulada.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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12 agosto 2018