DIARIO DE UNA BANDERA. General Dávila (R.)

 

Escultura en homenaje al laureado Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga en Erandio. Fue arrojada por etarras a la ría y esta es de las pocas fotos que se conservan. Su espíritu está intacto y lo llevamos muchos como herencia imborrable

Si nadie defiende a la Legión ella se defenderá sola como lleva haciéndolo casi desde su fundación. Para los que nada saben de cosas militares y también para los que las saben, pero no se enteran, conviene que repasemos algunas cosas. Si se dan una vuelta por los lugares de guerra, que son muchos, esos donde la vida es lo efímera que es y además te das cuenta porque al segundo ya no vives, verán que el nombre de Legión española es conocido en unas y otras fronteras, trincheras ahora, y en ambos lugares es conocido el valor y profesionalidad del legionario, la mayoría de las veces envidiado e imitado. Su espíritu y Credo es referente para todos los ejércitos del mundo y aún hoy nadie ha logrado condensar en un Credo la historia militar y el espíritu del soldado que desde Jenofonte se quiso transmitir. Solo lo ha logrado el Credo de la Legión.

A día de hoy no hay una nación en el mundo que se eleve por el rango de valor y honor por encima de la Legión española. Lo curioso es que nuestros gobernantes se abrazan a la obra y desprecian a los arquitectos. Eso trae el peligro de que la obra se te caiga encima y te sepulte en su heroica historia que suele ser de anónimos legionarios que no son otra cosa que soldados atraídos por el imán de un Credo que habla de honor, valentía y muerte. ¿Muerte? ¿Qué sabes tú de Gilgamesh, de la Ilíada, de la sibila de Cumas o de Borges? Paséate del brazo de un culto legionario y él te dará cuenta de todo y acabará con tu Humbaba.

Les contaría y a ello les emplazo. Por ahora solo decirles que la ley no es importante sino su interpretación y es por lo que inventaron un Tribunal Constitucional que lo hace a modo y manera. Sirven la cabeza del Bautista en bandeja de plata. Ahora le toca a la cabeza de la Legión.

Me ha emocionado recibir una imagen que un coronel y viejo amigo me remite de la que fue la estatua del vasco español laureado Juan Maderal Oleaga en Erandio. Hoy es casi imposible encontrar rastro de aquella conmemoración porque nos guste o no España ha desaparecido del llamado País Vasco. Se lo voy a decir de otra manera: aquello no es España y si no me creen solo tiene que darse una vuelta por aquellas bellas tierras y verán que si no pertenecen al PNV o «a los otros» no se sacan ustedes ni el carnet de conducir. España no tiene solución y ha desaparecido como nación para quedar una cosa política y un negocio entre unos cuantos a lo que llaman  estados o autonomías; por ahora.

Ese es el problema de España: que no se puede hablar de España en España.

Como no se puede hablar de la Legión sin recurrir a su historia y las bases en que se fundamenta su espíritu. El honor de ser un ejemplo del Credo legionario al mando de la Legión solo lo ha logrado el teniente coronel Valenzuela al morir en combate al frente de sus legionarios. Otros hubiésemos querido la misma gloria, pero Dios manda y nosotros obedecemos. Lo que no nos ha faltado a ninguno de los que hemos mandado la Legión ha sido el honor y el constante fervor por exigir desde la exigencia a uno mismo, ser ejemplar hasta en lo más mínimo y no actuar sino ser.

Los nombres de los jefes de la Legión son inseparables de la Unidad, todos, y ha sido el valor y esa forma de dirigir el combate de sus hombres lo que ha distinguido a los más distinguidos, que los hay.

Por ello y con ello contamos cuando alguien quiere reinterpretar la historia de la Legión y politizar un estilo de mando único y sin igual que ha hecho que la Legión sea querida y admirada por el mundo entero entero.

Hombres como Millán-Astray, Valenzuela, Franco… han sido guía y ejemplo de todos los que nos hemos puesto al mando de los mejores soldados del mundo.

Aquellos que solo eran bonitos sombreros.

¿Quiénes son esos soldados

De tan bonitos sombreros?

Es el Tercio de legionarios

Que llenan sacos terreros

Los tenían sin actividad de combate. La Legión es combate y por eso algunos la temen, los cobardes retroceden ante su nombre.

29 de junio de 1921. Primer día de gloria. ¡Al fin!… Buharratz, Muñoz Crespo. Asoman los héroes: Torres Menéndez, Ortiz de Zárate, Arredondo, Monterito, cuarenta legionarios muertos.

Ya se oye ¡La Legión! ¡La Legión!

22 de julio. ¿Qué sucede? Melilla. Le toca a la I Bandera, la de Franco. ¡En socorro de Melilla! El Fondak, a Tetuán. ¿Será posible? ¡Hay que seguir! ¡Hay que seguir! Sordos a la corneta hay que despertar  a los legionarios. Dos noches sin dormir, más de cien kilómetros en día y medio. La más dura marcha de una unidad de infantería, sin apenas descanso, algún sueño breve en la cuneta. La legión empieza a vivir y a sentir su Credo.

¡Melilla! Se entra cantando, La Madelón… No queda nada de la Comandancia General. Gritos de ¡Viva España! ¡Estos son soldados, que negros y qué peludos vienen!, mil comentarios, las emociones más grandes de la vida militar. Para esto se fundó la Legión.

Nador, Monte Arruit… en la guerra hay que sacrificar el corazón ¡esperan tantas posiciones!

Las salidas son casi diarias y el aprovisionamiento de las posiciones requiere la presencia de la columna y librar combate con el enemigo. Como un chorreo van disminuyendo los efectivos de la Legión y Regulares.

El Atalayón, Caseta del Tren, Sidi-Hamed (solo Manolo, el valiente cantinero, visita a diario la posición)…

Los blocaos, el de la Muerte, Mezquita, Dar Amed (el Malo).

Dar Amed desaparece bajo los escombros. Antes, un Cabo y catorce legionarios, voluntarios,  han ido en su auxilio. Saben que van a morir. El legionario Lorenzo Camps, había cobrado días antes la cuota y no había tenido ocasión de gastarla, hace entrega de las 250 pesetas a oficial diciéndole:

«Mi teniente, como vamos a una muerte segura ¿quiere usted entregarle en mi nombre este dinero a la Cruz Roja?».

El cabo que los manda es el legionario Suceso Terreros cuyo nombre figura con letras de oro en el Libro de la Legión.

¡Así mueren los legionarios por España!

¡Casabona! Felicitaciones: ‹‹ Con su indomable valor, con su admirable amor patrio, con su incomparable pericia…››

¡Viva España! ¡Viva la Legión!, grita el bravo Blanes, abanderado de la primera Bandera. Se lo llevan gravemente herido.

Solo se ve a Millán-Astray. Lo manda todo cuando cae herido el bravo jefe de Regulares, González Tablas.

Nador, Tahuima, Sebt y Ulad-Dau…

El ardor de aquellas tierras se humedece con sangre legionaria. Cuatro bajas, veinte, cien bajas… ¡Viva la Legión! ¿Y si no se hubiese creado la Legión?

El 10 de octubre de 1921 es glorioso en la historia de la Legión. El Gurugú, de Segangan a Taxuda. Las bajas se multiplican. El enemigo con gran arrojo ataca por todos lados. Hace falta espíritu más que balas. Hasta los acemileros acuden al fuego.

El pecho descubierto de los legionarios parece blindado con acero

¡En avant! ¡En avant! Grita un legionario francés.

Se lucen las baterías gallegas ¡admirables! Se convierten en la artillería de la Legión.

Monte Arruit ¡al fin! No se puede describir el horrendo cuadro que se presenta. La mayoría de los cadáveres han sido profanados o bárbaramente mutilados… Sobre la fosa común un puñado de tierra. Y una oración legionaria. Porque juntos formamos bandera.

La Legión va creando su historia de bravura y lealtad.

Y así, continúa el relato de guerra. Como entonces fue y como desde entonces se grabó en el alma legionaria. ¡Para siempre!

Pasan los legionarios por la plaza y se escucha a un grupo de soldados la inspirada canción del Legionario, de la que es autor el comandante Cabrerizo. Es uno de los cantos más bonitos hechos a la Legión:

¿Quiénes son esos bravos soldados

Con bustos de bronce, curtidos al sol?

Legionarios del Tercio Extranjero

Que llevan la savia del suelo español.

Un laurel brota siempre en las huellas

Que los legionarios dejan al pasar

Y germina regado con sangre

Formando una hermosa corona triunfal

Acogido a la Bandera

Que tremola mi Legión

Se ha dormido la quimera

Que guardé en mi corazón.

Soy legionario de España,

Que una hazaña sin rival

dará al libro de su historia

Para ofrendarle la gloria

De otra página inmortal.

Legionario, legionario,

Canta alegre tu canción,

Que el cantar es legendario

En nuestra heroica Legión

Soy legionario de España

Que una hazaña sin rival

Daré al libro de su historia

Para ofrendarle la gloria

De otra página inmortal.

Páginas inmortales para nuestra heroica Legión. Tres jefes, los primeros: Millán-Astray, Valenzuela, Franco.

Muchos otros hemos mandado las tropas de la Legión. Es el honor de mandar sobre el valor. Nuestra base, la fuente de nuestro hacer, nuestro reglamento y conocimiento está escrito en los libros y el ejemplo de sus tres primeros jefes: Millán-Astray, Valenzuela y Franco. Son la esencia y el alma de la Legión, lo que fue, lo que es y lo que será.

Después de aquello quedan héroes como Juan Maderal Oleaga, último Caballero legionario laureado y oficiales como el comandante Baró muerto en Irak donde supo morir como un héroe dirigiendo la defensa contra un preparado criminal atentado donde murieron gritando viva España. Nadie ha pensado en condecorarle, pero la Legión no olvida.

Mientras más enterréis a un héroe de la Legión más os perseguirá su valor y su honor. No lo intentéis. Es mejor que la borréis de vuestro horizonte y cuando la echéis de menos no lloréis.

General Dávila (R.) Jefe de la Legión entre 2001 y 2004.

Blog: generaldavila.com

19 enero 2023