EN SU LXVI ANIVERSARIO. SER PARACAIDISTA. SU ESPÍRITU. General de División (R.) Luis Carvajal Raggio

General don Luis Carvajal Raggio

Hoy este humilde blog se viste de gala para recibir al General de División Excmo. Señor don Luis Carvajal Raggio, mi general y amigo.

Decimos en la Legión que <<con razón o sin ella>> y en este caso me asiste toda la razón y argumentos para decir que tengo verdadero respeto y admiración por el General Carvajal. Un soldado y un Caballero de la milicia.

Como Caballero legionario se estrenó en la vida militar. Legionario de a pie, sin más grado que ese, el de Caballero, que no es poco. De ahí a General.

Legión y Brigada Paracaidista es su bagaje. ¿Se puede pedir más? 32 años al mando de unidades paracaidistas. Jefe de la Brigada Paracaidista, siendo el único que, en principio y hasta su ascenso, ostentó ese mando de coronel. Cerca de 900 saltos en distintas y conflictivas situaciones con 3 heridas en acto de servicio.

Fue Jefe de la Agrupación Táctica “Madrid” (Bosnia i Herzegovina) UNPROFOR, con una labor destacadísima. En su segunda misión en BiH (IFOR, OTAN) ya siendo general, tuvo el reconocimiento de todos, por su magnífico hacer, hasta el extremo de ser el único entre civiles y militares que ostenta el título de “Hijo adoptivo de la ciudad de Mostar”.

Seguiría con su brillante Hoja de Servicios repleta de entrega y generosidad. Un ejemplo para todos, ¿Condecoraciones?: todas. No las necesita; el General Carvajal es un soldado, un Señor Soldado.

Gracias mi general y que suene la Marcha de Infantes para recibirte en este blog. Nadie como tú para hablar del Aniversario paracaidista.

Con mi respeto y el cariño a ti, tú mujer, tus seis hijos y diez nietos.

Siempre a tus órdenes mis General.

General Dávila.

SER PARACAIDISTA. SU ESPÍRITU

Escribo a vuela pluma, seguro  sin demasiado ordenamiento, pero en palabras de mi amigo el General Dávila, “sé que hay poco tiempo pero el corazón fluye rápido”. Con el corazón y el alma escribo y espero se entiendan los sentimientos a pesar de la rapidez de los latidos.

Nuestra historia comienza en otoño de 1953, un 17 de Octubre cuando el Ministro del Ejército, el Teniente General D. Agustín Muñoz Grandes firmó la orden de creación de una Bandera Paracaidista del Ejército de Tierra, posteriormente la Bandera “Roger de Flor” I de Paracaidistas.

Un Oficial, Teniente de aquella primera Unidad, empezó a escribir nuestra regla moral: el Ideario Paracaidista, sus Mandatos y Promesas. El primero decía así: “Nuestro Historial. Paracaidista el libro de tu Historia está en blanco. No escatimes tu sangre para escribir en él páginas de gloria”.

Es el único que se ha reformado. Después de la campaña de Ifni, quedó para siempre:”En Ifni se abrió el libro de nuestra Historia .No escatimaré mi sangre para escribir en él páginas de gloria”.

Un paracaidista componente de la heroica Sección del Teniente Ortiz de Zárate ,recién liberado del cerco, aún con los ojos febriles y las huellas del sufrimiento en el rostro, confesaba a un Oficial : “Mi Teniente, yo nunca me he preocupado de ésas cosas, pero allí arriba-señalando con la cabeza la posición-allí arriba me he dado cuenta de que Dios es lo fetén”. La Tercera Sección de la 7ª Compañía de la Bandera ” Roger de Lauria” II de Paracaidistas tuvo, en aquella acción, seis muertos y cinco heridos. Dos Medallas Militares individuales, Medalla Militar colectiva. El cerco duró nueve días. Aquella acción y otras muchas hicieron que aquel primer Mandato cambiara su redacción.

Todos los paracaidistas conocen y llevan grabadas en su memoria la palabras  del Teniente Ortiz de Zárate al despedirse de su Jefe  de Bandera:”Entraré en T’Zelata o en el cielo”. Pero, tal vez, no sea tan conocido este suceso. Al recoger de su cadáver las pocas pertenencias que llevaba consigo, se encontró en un bolsillo una hoja manuscrita con una oración de la que me permito extraer unas frases:

                                      “ORACIÓN   DE  GUERRA”

…Haz. Señor, que mi alma no vacile en el combate y mi corazón no sienta

            el temblor del miedo… Haz que la sed, y el hambre, el cansancio y la fatiga, no

            lo sienta mi espíritu… Que mi alma, Señor, esté siempre tensa, pronta al sacrificio

            y al dolor. Que no rehúya, ni en la imaginación siquiera, el primer puesto en el

            combate… Pon destreza en mi mano para que mi tiro sea certero. Pon caridad en

            mi corazón para que mi tiro sea sin odio…

                 Concédeme, el perdón por mi soberbia. Quise ser el soldado más valiente de

           mi Ejército, el español más amante de mi Patria. Perdona mi orgullo, Señor.

                 Te lo ruego por mis horas en vela…Te lo pido por mi guardia constante…Por mis

           jornadas de sed y de hambre ,de fatigas y dolor. Si lo alcanzo, ya mi sangre puede

           correr con júbilo por los campos de mi Patria y mi alma puede subir tranquila a

           gozarte en el tiempo sin tiempo de Tu Eternidad.”

   La memoria me lleva a otra efeméride que marcó la vida y la historia de nuestras fuerzas paracaidistas. Si el 23 de Noviembre de 1957 fue la entrada en combate con el resultado del primer caído el Caballero Legionario Paracaidista D. José Torres Martínez,  primera entrada en combate que todas las unidades militares conmemoran. Para los paracaidistas hay otra fecha singular por el hecho diferencial de su capacidad para el combate: el lanzamiento de guerra.

El 29 de Noviembre de 1957, la 7ª Compañía efectúa el primer salto de guerra para reforzar la guarnición del fuerte de Tiliuin,  preparar  la evacuación de todo el personal – había además personal civil, mujeres y niños- y una vez enlazado con una Agrupación Terrestre ,proceder a la evacuación y destrucción del fuerte. Se llamó “Operación Pañuelo” por las pequeñas dimensiones de la Zona de Lanzamiento. El salto, y posterior abastecimiento aéreo de armamento y municiones, se efectuó con la protección de cinco Heinkel ( B-21) y el apoyo de los propios defensores del fuerte. Una salvedad. Con todo el cariño a nuestros hermanos del Ejército del Aire y de todas las unidades aéreas del mundo, no se conoce todavía el ” milagro ” de que todas las unidades paracaidistas hayan tomado tierra en las zonas previstas en combate. En esta ocasión es, precisamente el avión que transportaba al Capitán de la Compañía, lanzado a dos kilómetros de la zona. Como no hay mal que por bien no venga, el enemigo debió pensar que se pretendía envolverlos y salieron “por patas”. Al día siguiente, se reorganizaron y atacaron el fuerte. La misión se cumplió cuando seis días después se establece contacto con la fuerza terrestre de la Legión y el 5 de Diciembre se arria la Bandera con todos los honores y un equipo de paracaidistas incendia y destruye el fuerte.

Aquellas duras, hermosas e inolvidables tierras, marcaron para siempre en la memoria colectiva el devenir de los Caballeros Legionarios Paracaidistas, como hoy lo son el Kurdistán iraquí, Bosnia i Herzegovina, Mozambique, Irak, Líbano, Afganistán, Mali, Kosovo, Paquistán…

El Gobernador General del África Occidental Española, General Gómez de Zamalloa, comunicó lo siguiente al Jefe de la Agrupación de Tropas Paracaidistas del Ejército de Tierra, Teniente Coronel Crespo del Castillo: “Nunca una nueva Unidad ha abierto tan brillantemente su historial de guerra como esa, hasta hace poco bisoña,  Agrupación de Banderas Paracaidistas; y si hacemos honor al espíritu combativo, a la magnífica preparación física puestas de manifiesto siempre que hubo que hacer un supremo esfuerzo, y el valor ya reconocido y altamente acreditado en todas las operaciones en que ha tomado parte esa Agrupación, bien podíamos decir que el espíritu heroico de la Legión y el coraje de los infantes han reencarnado brillantemente en esos nuevos y heroicos legionarios paracaidistas. La brillante página de heroísmo escrita por la valerosa actuación del Teniente Ortiz de Zárate es un feliz comienzo para el historial de guerra de esa Agrupación y no dudo que nuevas páginas, todas ellas llenas de sublime heroísmo y sacrificio, harán honor a la gloriosa actuación de esas Banderas.”

Ahora, en los tiempos difíciles que vivimos, aquellos recuerdos me hacen meditar muchas cosas.

Efectivamente el ser humano tiende a valorar lo reciente, incluso  lo inmediato y a tener muy lejano, en el recuerdo, las viejas, y no tan viejas, historias. Pero queramos o no ahí están y no debemos desprendernos de ellas y nuestra misión, la de los mayores, es transmitirlas con todos sus claroscuros.

Soy amante de las tradiciones; nos son dadas por herencia histórica, pero eso viene por sí sólo. Debemos amarlas para transmitirlas y requieren cariño, constancia, esfuerzo para mantenerlas vivas y no permitir que nos las transformen al capricho de personas que no entienden, o sí, pero que quieren hacer daño. Que quieran suprimir reglas morales e incluso unidades gloriosas ¿Qué son si no, qué significan desde el “Santiago y cierra España” de los albores de nuestra Nación, nuestros guiones, nuestros uniformes, canciones, gritos, Credos e Idearios, la oración paracaidista?

Me  dirijo a los que hoy celebran sesenta y seis años de su creación. Tenéis, la  obligación, hasta física diría yo, de mantenerlas. Añadid vuestra entrega, vuestro valor, la permanente disponibilidad, vuestro afán de vivir, y morir si es preciso, por España. Con todo ese conjunto sí podréis ser los mejores soldados de la Patria. Aprended que hacer don de uno mismo debe ser la clave de vuestra vida.

Creo profundamente en el ejemplo. El ejemplo es la forma más elocuente de hablar en silencio. No creo que haya otra manera mejor de enseñar. Entiéndase, el buen ejemplo. Los paracaidistas tienen un elemento que lo facilita sobremanera: el salto en paracaídas. Por sí solo crea un entramado especial entre tropa y mandos, indestructible. Cuando un joven paracaidista ve a su lado a su Sargento, su Capitán, su General, con su mismo equipo y salta junto a él, se queda reflejado en todas sus actitudes posteriores. Han compartido, sin diferencia alguna, otra forma de entrar en combate.

Por ello hoy también me asalta el recuerdo, lleno de respeto, a los veteranos, conocidos o anónimos, excelsos todos, que entregaron  su vida, su quehacer diario, sus heridas a la empresa más noble: la Patria. Los jóvenes que hoy formarán celebrando su Aniversario, tendrán el privilegio de contemplar a hombres que han dado sello y vida a la Brigada Paracaidista. Son testigos y actores del espíritu maravilloso de esa Unidad. Una Unidad que respira esencia, que no necesita de grandes manifestaciones porque es profunda, de íntima convicción. Esa esencia está hecha del perfume más sutil, el perfume del amor a España. Aprended de las viejas cicatrices, de las arrugas de los años, porque entregaron lo mejor de su vida; y con ellos ved, con los ojos del alma, a los mejores, a los caídos en combate, en salto en paracaídas, en acto de servicio o después de toda una vida en la milicia. Vedlos porque están formados y son muchos. El ejemplo siempre.

El camino que nos propone la vida militar no es nada fácil, y nadie ha dicho que lo sea, pero es el camino.  Y ése andar se convierte en algo que te arrastra porque nunca, nunca estarás sólo. Quien lo ha vivido lo sabe. Y por encima de todo, ese Dios y Jefe nuestro. Una antigua oración de un paracaidista.

                           “Dame, Señor, lo que te sobra

                             Dame lo que no se te pide nunca

                              No te pido el descanso

                             Ni la tranquilidad del alma

                             Ni la del cuerpo

                             No te pido la riqueza

                             Ni el éxito, ni incluso la salud

                             De todo esto, Dios mío

                             Se te pide tanto

                             Que no debe quedar nada ya

                             Dame, Señor, lo que te sobra

                             Dame lo que otros rechazan

                             Quiero la inseguridad y la inquietud

                             Quiero la tormenta y la pelea

                             Y que me lo des, Señor,

                             Tan definitivamente

                             Que yo esté seguro de tenerlo siempre

                             Pues no tendría valor de pedírtelo de nuevo

                              Dame, Señor, lo que te sobra

                             Dame lo que otros no quieren

                             PERO DAME TAMBIÉN EL VALOR

                             LA FUERZA Y LA FE.

No hace demasiado tiempo tuve una conversación con un viejo paracaídas. No, no desvarío, todo el que ha saltado ha hablado con su paracaídas alguna vez. He visto y oído reconvenciones y felicitaciones. Me contaba lo siguiente:

“Vine al mundo, me decían, en un taller, pero yo siempre supe que venía del cielo, de una ilusión. Un día me llevaron a Alcalá de Henares. Había una nueva Unidad en un cuartel viejísimo ¡sí que tenía cicatrices!, pero enseguida me di cuenta de que se respiraba un aire especial. Hablaban de la Legión, de Montaña. Uniformes nuevos, diferentes; en la cabeza una boina negra y los mandos los días de gala, una teresiana con la parte superior también negra.

Pronto caí en manos de unos hombres a los que llamaban plegadores que me trataban con mimo. La vida era apasionante y de todo menos tranquila.

De repente un nuevo viaje, a Sidi Ifni nos dijeron ¿Para qué nos llevaban? Me puse a escuchar y me enteré que había guerra .A mí me daba lo mismo, yo en paz o en guerra debía dejar a mi paracaidista en tierra apto para todo. Algunos paracaídas, ya mayores,  los llamaban” paracaídas de cargas”, y a ellos les cupo el honor de ser los primeros en entrar en combate pues abastecían puestos aislados, de víveres, munición, combustible… y moral. Ya empezaba a estar harto de sus “batallitas “. Pronto me llegó mi oportunidad. Iban a dar el primer salto de guerra y yo fui seleccionado. Recuerdo decirle a mi plegador: pliégame mejor que nunca. Me miró ofendido y me dijo: lo haré como siempre, estaré seguro de mi trabajo, te plegaré como si yo fuera a saltar contigo.

Tuve la suerte de ser asignado al Jefe de la 7ª Compañía, el Capitán Sánchez Duque. Era la madrugada del 29 de Noviembre de 1957. Cuando el Capitán saltó empecé a oír imprecaciones no publicables ¡Estábamos muy lejos de la zona de lanzamiento! Abrí mi campana todo lo que pude, procuré no  balancearme y llegar a tierra lo más suave posible. Fue una sensación maravillosa cuando, además, oí que había sido un éxito. Mi misión estaba cumplida ¡Cuántas veces había oído ¡POR ENCIMA DE TODO ESTÁ LA MISIÓN! Allí me quedé en tierra dispuesto a morir como mi homenaje a aquellos paracaidistas en su primer salto de guerra. No fue así, pues me recogieron y en una vetusta camioneta que, entre paracaidistas y legionarios tenían que empujar en las cuestas, volvimos a Sidi Ifni. Recuerdo que un niño de los evacuados del fuerte, con la curiosidad propia de la edad quiso ver un paracaídas; vino hacia mí y al rato se recostó, cansado por las emociones de esos días. Lo acogí con cariño y entre mis pliegues quedó dormido. Otra manera de ser útil ¡Cómo me gustaría saber de ese niño!

Abandonamos el territorio y definitivamente me instalé en Alcalá de Henares. Mientras estuve en activo, lancé a cientos de paracaidistas, y ahora ya viejo y retirado del servicio, el Dios de los Ejércitos me concedió un último premio, pues de aquellos primeros paracaídas yo solo pasé al Museo de la Brigada y allí permanezco. Allí estoy si queréis verme y  hablar de viejos recuerdos ,de ideales que creo eternos:  Patria, sacrificio, generosidad, responsabilidad, ejemplo, valor ,disciplina ,humildad… esos “algos “del SER PARACAIDISTA.

Por cierto, soy un burro, no he dicho mi nombre, me llamo INTA T-6R número 29.11.57

Mi homenaje al Caballero Legionario Paracaidista D. Antonio Ortiz Pérez ¡Con nosotros! primer caído en salto de paracaídas y a tantos otros que, desgraciada y gloriosamente cayeron después.

Me hablan de tiempos difíciles, pero conociendo a estos hombres y mujeres A PESAR DE TODO, estoy seguro de que vendrán tiempos mejores. Un viejo Paracaidista, Infante y Plegador, General retirado, vino no hace mucho a verme y me lo confirmó. Hablamos en la soledad del Museo, mucho tiempo y mientras lo hacíamos,me pasaba la mano con -yo lo sabía- cariño y agradecimiento infinitos. Paracaidas y Paracaidista siempre unidos.” Adiós amigo mío, volverán tiempos mejores y lo veremos” repitió  y con paso leve por el peso de los años, se fue.

Aquí, en mi silencio, con mis nostalgias y recuerdos, con los nombres de los paracaidistas, a los que ayudé a cumplir su misión , grabados en mi seda pienso en la frase que dejó escrita Antoine de Saint-Exupéry en su libro Tierra de Hombres:”El hombre se mide cuando se enfrenta al obstáculo”.

Y cerrando los ojos, musitando la oración paracaidista “Señor Dios y Jefe nuestro…” me dormí en sueños de gloria, mecido por los buenos vientos.

Madrid, 23 de Febrero de 2020. General de División (R.) Luis Carvajal Raggio

LXVI Aniversario

Blog: generaldavila.com 

EL ALCÁZAR DE TOLEDO. EL DIARIO DE LOS DEFENSORES General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Alcázar de Toledo no se rinde.

Durante el transcurso de 68 días los defensores del Alcázar de Toledo mandados por el Coronel don José Moscardó Ituarte, director de la Escuela de Gimnasia de Toledo, desde el 21 de julio al 28 de septiembre de 1936, supieron resistir más de 9.800 disparos de cañón; dos mil disparos de morteros; 1.500 granadas de mano; 2.000 petardos; 500 bombas de aviación; 8 intentos de asalto de masas muy superiores en número a los defensores; 30 ataques de aviación; 10 incendios ocasionados por la artillería y la aviación: 3 minas subterráneas que, con aquellos bombardeos, redujeron el Alcázar a escombros, teniendo los 1.100 defensores un 59% de bajas, de ellas 23% de oficiales muertos y 14% heridos, existiendo en El Alcázar además de 520 mujeres y 50 niños, hacinados en los sótanos, contando como únicas armas de defensa de 13 ametralladoras, 13 fusiles ametralladores, 2 cañones de acompañamiento, 500 fusiles y mosquetones y un millón de cartuchos. Por alimentos 800 kilos de patatas, 1.200 de alubias, 200 de arroz, 100 de chocolate, acrecentados por conquista de dos sacos de arroz, alubias, azúcar y sal, más 140 botes de leche condensada y entre 40/50 sacos de trigo. Disponían de unos cuantos caballos que tuvieron que sacrificar para alimentarse.

La heroica hazaña del Alcázar de Toledo recorrió el mundo y aún se enseña en algunos Centros Militares como ejemplar muestra de abnegación, sacrificio y ejemplar comportamiento.

El asesinato del hijo del coronel Moscardó tuvo enorme repercusión y se difundió como ejemplo la conversación que padre e hijo tuvieron antes de morir este. La reproducimos tal y como figura en el libro de D. Manuel Aznar Historia Militar de la Guerra de España.

-Habla el jefe de las milicias populares.

-Aquí, el coronel Moscardó.

-Son ustedes responsables de todos los crímenes que se están cometiendo y de todo lo que está ocurriendo en Toledo. Le doy diez minutos de plazo para que rinda el Alcázar. Si no lo hace fusilaremos a su hijo Luis, que está prisionero y lo tengo aquí a mi lado.

-Lo creo.

-Para que vea usted que es verdad lo que le digo ahora se pone al aparato.

-¡Luis!

-¡Papá!

-¡¿Qué hay hijo mío?!

-Nada; que dicen que me van a fusilar si el Alcázar no se rinde.

-Pues encomienda tú alma a Dios, da un viva a Cristo Rey y muere como un patriota.

-¡Un beso muy fuerte papá!

¡Adiós, hijo mío! ¡Un beso muy fuerte!

Termina la conversación cuando Moscardó le dice al jefe de milicias.

-Puede usted ahorrarse el plazo que me ha dado, porque el Alcázar no se rendirá jamás.

El hijo el coronel  Moscardó, Luis Moscardó Guzmán, fue fusilado.

La prensa mundial exaltó la gesta del Alcázar de Toledo. En octubre de 1936 el diario “L´Echo de París” tenía abierta una subscripción para ofrecer una espada al General Moscardó como testimonio de admiración a un soldado corneliano que ha sacrificado la vida de su hijo en aras del deber.

EL DIARIO DE LOS DEFENSORES DE ALCÁZAR

De mis archivos familiares rescato lo siguiente:

“Días después, el 9 de octubre, el Presidente de la Junta Técnica del Estado, general Dávila, encomendó al Gobernador Militar de Toledo, coronel D. Heli Rolando Tella, una colección completa del “Diario” que los defensores del Alcázar confeccionaron durante el asalto, al efecto de que quedase conservado en el Archivo Nacional de Simancas; pero era difícil conseguirla; contestó el día 13, con estos detalles:

“La tirada del periódico era de doscientos a trescientos ejemplares, no se ha podido reunir en colecciones porque todos querían conservar como recuerdo algunos números del periódico. Como la tirada se hacía en un ciclostil y se han conservado los clichés se pueden reproducir y desde luego si encontramos una colección de la primera edición, tirada en el Alcázar, reproduciríamos una nueva para atender los anhelos previsibles y patrióticos del Archivo de Simancas, que con entusiasmo secunda V.E. sus intenciones, haciendo un llamamiento en la prensa y por peticiones particulares ver el medio de conseguir una colección del periódico. Si se hiciese la segunda edición se haría en corto número para que no perdiera interés bibliográfico”.

El general Dávila insistió y el día 19 reiteraba la petición:

“Ruego se realice toda clase de gestiones para procurar que la edición que se destine al Archivo de Simancas sea de la primera edición. Caso de no ser posible, podría proceder a la nueva tirada en las condiciones que indica en la última parte de la referida comunicación”.

El éxito coronó las gestiones pues el Gobernador Militar de Toledo por oficio nº 1413 del 28 de octubre 1936 decía:

“En contestación a la superior comunicación de V.E. del 19 del actual, tengo la satisfacción de comunicarle que como fruto de todas las gestiones emprendidas para conseguir que la colección del diario El Alcázar, que tenía V.E. solicitada para cederla al Archivo de Simancas, fuera de la primera edición, aquella ha tenido éxito merced a haber atendido los requerimientos hechos el Oficial 2º de Oficinas Militares, con destino en este Gobierno Militar, don Felipe Fernández Santamaría, el cual no ha tenido inconveniente en cederlo dada la finalidad que se persigue; la cesión hecha ha sido de los números 1 al 55 por el citado oficial y de siete al final por otras gestiones y cesiones parecidas.

Como han sido frecuentes los casos de que los envíos por Correo de colecciones del periódico, han sufrido extravío (…), me permito indicar a V.E. sería conveniente el retenerla en este Gobierno hasta tanto hubiera persona de solvencia y pudiera hacer la entrega a V.E. personalmente. Dios guarde a V.E…”.

En la contestación del general Dávila, desde Burgos 5 de noviembre de 1936:

“Al acusar recibo de la colección del diario El Alcázar, doy a usted las más expresivas gracias por su envío, así como le manifiesto mi deseo de que le sean expresadas a don Felipe Fernández Santamaría, `por la generosa cesión realizada”.

Seguidamente ingresó la colección en el Archivo de Simancas.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 septiembre 2019

 

Una pequeña reflexión sobre: Humanismo y amistad (Pedro Motas Mosquera)

Queridos amigos:

No podía faltar la amistad entre las actitudes que conforman el humanismo. Es otro signo o icono de la verdadera condición humana.

La amistad, como el amor, tiene algo de secreto o incomprensible. ¿Porqué con unos sí, y con otros no? Pero tiene la ventaja de que puede amparar y cobijar otras actitudes, como por ejemplo, la lealtad. La lealtad en sentido horizontal, pero también ascendente, hacia nuestros superiores, y descendente, hacia los inferiores, lo cual se olvida con demasiada frecuencia.

La amistad, como una de las manifestaciones del amor, se caracteriza por la preocupación, por el interés y por la solicitud hacia el amigo, por la predisposición a entregarse en actos singulares (favores) y por la solidaridad. Todo ello constituye un bien moral de primera magnitud. Se dice que quien tiene muchos amigos tiene un tesoro en la tierra. Y también lo tiene en el cielo. El Diccionario de la Academia de la Lengua la define como “afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente recíproco, que nace y se  fortalece con el trato”.

Para el humanismo, la amistad reúne sus dos condiciones características: el enriquecimiento de la condición personal y la capacidad de integración comunitaria. Además la generosidad que implica la amistad es algo consustancial. No hay amigos que no sean generosos entre ellos.

Vives y Moro. La amistad en tiempos difíciles

No son pocas las dificultades que el mundo moderno presenta para el desarrollo de auténticas amistades, especialmente en las grandes ciudades. Pero es que la verdadera amistad es un proceso inagotable que empieza en las primeras fases de la convivencia educativa. Cada una de ellas tiene su propio grupo de amigos. ¡Qué alegría cuando se producen los reencuentros!

Luego son las relaciones de convivencia y de trabajo las que ensanchan nuestro círculo. Pero no confundamos nunca estas relaciones sociales con la auténtica amistad. Repasemos y examinemos nuestro círculo de “conocidos” y veremos como pocos de ellos son nuestros amigos verdaderos e íntimos.

La amistad es muy exigente, pues no solo produce el disfrute de la compañía, sino que con frecuencia demandará nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, nuestra iniciativa, nuestro sacrificio para que no se extinga, y el vivir y compartir con el amigo sus dificultades y desgracias.

En política es difícil que haya verdaderas amistades. Por lo pronto se excluye a aquellos “amigos” que se hacen cuando se ejerce cargo público. La mayoría  abandona al día siguiente del cese, y el resto al poco tiempo. Por ello hay que desconfiar de quien se declara  amigo mientras se está en el poder.

También es difícil la amistad entre los políticos de una misma tendencia ideológica. Solo un tiempo prolongado de “travesía del desierto”, puede hacer buenos amigos, pero esa amistad estará siempre expuesta a tensiones, discrepancias, intereses y, cuando no, traiciones. Por ello la sabiduría del dicho popular que reza: ¡guárdame Dios de mis amigos, que de mis enemigos me guardo yo!

Sin embargo, en la milicia es algo sagrado; decía mi querido General Dávila en uno de sus artículos sobre “Amistad y Compañerismo: No son buenos tiempos para la amistad… Ojalá que nunca traicionemos la amistad ni al compañerismo. Para un soldado sería como perder el valor y el honor”.

Feliz verano y recibid un cordial abrazo de

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

8 agosto 2018

EL CORONEL JUAN DÍAZ DÍAZ Y LA FUNDACIÓN TERCIO DE EXTRANJEROS

PRESENTACIÓN

Hace unos días publicaba en este blog un artículo titulado “Los veteranos de la Legión” en el que argumentaba que La Legión excede al conjunto de los Legionarios que prestan sus servicios en filas, que se extiende a muchos que tras haber servido en ellas mantienen vivo su espíritu y sus tradiciones agrupándose en torno a hermandades y asociaciones de antiguos Legionarios. Y añadía que lo que caracteriza a estas asociaciones es que, fieles al Credo Legionario, se esfuerzan en ayudar al compañero o a otros Legionarios en situación de necesidad física o espiritual.

El mejor exponente de mi argumentación lo encontrarán sin duda alguna en la Fundación Tercio de Extranjeros, creada y presidida por Juan Díaz Díaz, veterano oficial de La Legión que hoy este blog General Dávila.com se honra en presentarles.

Conozco a Juan Díaz Díaz (“Didi” por su nombre de guerra) desde hace muchos años. Los dos pertenecemos a la XXX Promoción de Infantería de la AGM.Los dos fuimos destinados al Batallón de Reclutas del Sahara al finalizar nuestros estudios y desde allí iniciamos nuestra andadura legionaria; él el 4º Tercio Sahariano y yo en el 3º. Tras la entrega del Sahara él se fue al 1ª Tercio en Melilla y yo, con el mío, a Fuerteventura. Los dos nos diplomamos en Operaciones Especiales y los dos volvimos a La Legión sirviendo en diferentes unidades.Las vicisitudes de la vida nos llevaron por caminos diferentes, él pasó 5 años al frente de la COE 52 en Barbastro y dos largos años en la Policía Nacional. Pero el destino quiso que volviéramos a compartir, esta vez juntos los dos, nuestro último destino en unidades legionarias, en el 1º Tercio de La Legión en Melilla.

Ahora los dos somos historia. Los dos militamos en ese 5º Tercio de La Legión, “Tercio de la Nostalgia”.Pero el coronel Díaz Díaz, tras 14 años en las filas Legionarias y llevando al límite ese Espíritu del Credo Legionario que nos exige “no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todosdedica una parte importante de su tiempo, de su saber (se licenció en Derecho) y de sus energías, a la acogida de antiguos Legionarios en necesidad, en las Casas Valenzuela y General Pallás en Málaga, que administra a través de la Fundación Tercio de Extranjeros.

Querido Juan, mi Coronel. Es todo un privilegio para este blog General Davila.com, abrirte sus puertas para que nos hables de la Fundación que presides.

Adolfo Coloma. GB (R) del ET

LA FUNDACION TERCIO DE EXTRANJEROS

Por el coronel (Res.) Juan A. Díaz Díaz

Podría titular este artículo “como crear una fundación sin proponértelo” porque definiría casi exactamente el nacimiento de la Fundación <<Tercio de Extranjeros>>.

Cuando regresé (1998), en el empleo de Teniente Coronel, a La Legión, lo hice con la suerte de haber terminado la Licenciatura en Derecho. Esto fue conocido pronto entre los Legionarios (de todos los empleos) del 1er. Tercio. Así, al finalizar la jornada, empezó a ser habitual que, en la puerta de mi despacho -era Jefe de la II Bandera-, hubiera alguien esperándome para exponerme su caso (generalmente, ajeno al servicio), pedirme ayuda o, simplemente, un consejo.

Algunos casos pudimos resolverlos con apoyo en algún abogado (yo no estaba colegiado); cuando hubo que solucionarlos en Madrid, entró en juego mi gran amigo Joaquín Sánchez (más tarde, en 2005, Primer Premio Legión Española). A él le planteé la necesidad de constituir una asociación para implicar a más gente. Así lo hicimos y Joaquín puso el nombre:<<Tercio de Extranjeros>>.

Pero esa forma jurídica se quedaba “pequeña” para nuestras pretensiones. Por ello, con el tiempo -esta vez sin Joaquín, por razones prácticas-, decidí cambiar a Fundación: más compleja pero, al mismo tiempo, mucho más ágil para los fines que pretendíamos.

La creamos en Málaga, con apoyo en mi propio despacho; y, conmigo, fueron los primeros patronos: el Capitán Legionario (ret.) Martínez Alonso, José Luis Valenzuela (sobrino-nieto del TCol. Valenzuela) y Fernando Villén, un enamorado de La Legión.

Sin medios, pero con muchas esperanzas, en 2009, creábamos la Fundación <<Tercio de Extranjeros>> que fue aprobada en el BOE de 05ENE2010. Para la aprobación, contamos con la inestimable ayuda de Joaquín Sánchez, en Madrid: aunque no era Patrono, siempre apoyó a la Fundación.

Los principios de actuación de la Fundación se inspiran en los valores de compañerismo, lealtad y solidaridad que forman parte de la esencia de las Fuerzas Armadas en general, y de La Legión en particular. En virtud de tales principios, los fines de la Fundación serán los siguientes:

  1. a) La asistencia y promoción social de aquellas personas que, estando o habiendo estado vinculadas, directa o indirectamente, con la institución puedan encontrarse en situación de necesidad, desamparo o encauzando y otorgando reconocimiento a iniciativas individuales en tal sentido.
  2. b) El fomento de las actividades educativas, culturales, deportivas, al objeto de facilitar la integración social y labor del personal vinculado con la institución
  3. c) El fortalecimiento institucional, tratando de conservar la memoria histórica de La Legión, testimonial y materialmente, estimulando la investigación de la trayectoria de esta unidad, preservando el testimonio de quienes han servido en la misma a través de los tiempos y apoyando la conservación de bienes muebles e inmuebles y documentos a ella vinculados.

Con la primera subvención que recibimos de la Dirección de Asistencia al Personal (DIAPER) pudimos alquilar una casa, con opción de compra –Casa Valenzuela- en Alhaurín de la Torre y, además, realizar diversas actividades que nos dieron a conocer.

Poco a poco, fuimos creciendo en medios y en apoyos, tanto de instituciones, en especial del MAPER, como de particulares y, sobre todo, de La Legión: todos y cada uno de los Generales que han mandado la BRILEG, todos y cada uno de los Coroneles Jefes de Tercio, los Jefes de Estado Mayor, y un número interminable de Legionarios de todos los empleos y en todas las situaciones, desde el nacimiento de la Fundación, han prestado su apoyo: la Fundación es obra de muchos ¡JUNTOS FORMAMOS BANDERA!

Así llegó el primer milagro: la familia Rojas-España decidió donar, a la Fundación, tres viviendas (de diferentes tamaños) que sumaban 100 m2, aproximadamente, en un mismo edificio sito en C/ Casas de Campos, 38, de Málaga. Unidas en una sola vivienda de tres plantas, hoy es la Casa <<Gral. Pallás>>, en justo reconocimiento a que él soñó siempre  con organizar algo parecido a lo que tiene la Legión Extranjera; de hecho, en una ocasión que me recibió en su casa (ya retirado) me dijo -al saber que yo estaba estudiando Derecho- que pensara en cómo hacer lo que hoy es una realidad: un hogar para los legionarios que fueran acabando sus compromisos y carecieran de un lugar a donde ir.

La Fundación ha crecido mucho en estos años; el Patronato se ha renovado: el Capitán M. Alonso terminó su tiempo y Valenzuela murió, lamentablemente.Se han sumado, el Teniente Gonzalo (actual Secretario y administrador de la página web) quién ha supuesto un empujón extraordinario a la Fundación, Benjamín Castillo y Miguel Podadera (compañeros de despacho), que regalan medios, dinero y, sobre todo, tiempo; Alejandro Nantón, quién ha implantado la Fundación en Canarias,y Manolo Estrada, Segundo Premio Legión Española.

Además, son muchos los Fundadores y Colaboradores que hacen cada día más grande a la Fundación.

Entre ellos, hay que destacar al Coronel Alonso Marcili, maestro de Legionarios, Delegado de la Fundación en la provincia de Alicante: gracias a su intervención, el antiguo Cabo C. L. Joachim Fiebelkorn ha donado una extraordinaria finca de 3.000 m2 (aprox.) en el municipio de Rojales; esta finca dispone de vivienda, locales para uso de la Hermandad de Antiguos CL,s. de la Vega Baja, un mesón e, incluso, un monumento a los caídos.

En ella, soñamos con crear algún día, con la ayuda de Nuestro Protector, una Residencia que llevará el nombre de Vicente Llorca, antiguo Cabo 1º del 3er. Tercio, quién ha hecho testamento nombrando heredera a la Fundación, lo que fue idea del hoy General Esteban, cuando era Jefe de dicho Tercio.

Hay que decir también que la Fundación ha realizado numerosas actividades de carácter cultural; incluso, ha dado un paso muy atrevido: ha editado un libro cuyo autor -General Bataller- cedió todos sus derechos y confió en la Fundación: el resultado ha sido magnífico: Prácticas de Supervivencia en la COE. Esta obra ha venido a sumarse a las dos que, previamente, habíamos publicado:la tesis doctoral del hoy General Ballenilla (La Legión, 1920-1927) y la obra del Coronel Asensi López-Blanco (20 de septiembre de 1920).

No puedo terminar sin dar a conocer el proyecto que, en este momento, estamos llevando a cabo: gracias a la cesión en uso de un local para la Fundación, por parte del INVIED, estamos creando un taller para que puedan trabajar los antiguos Legionarios que viven en la Casas de la Fundación. Este paso es importantísimo para su integración en el mundo laboral y para poder alcanzar/perfeccionar el derecho a una pensión.

Son muchos los que han recibido ayuda de la Fundación, de diferentes formas: jurídica, asistencial, económica, familiar (La Legión es familia), etc., y nos sentimos muy orgullosos por poder hacerlo. Los que, a diario, estamos más directamente implicados en cumplir el objeto de la Fundación, somos unos privilegiados: podemos cumplir con nuestro Credo, en especial, los Espíritus de Compañerismo, Amistad y Unión y Socorro.

Por razones obvias, no podemos dar datos de los que han recibido apoyo de la Fundación, sea del tipo que sea; tampoco llevamos una cuantificación de las ayudas prestadas.En todo caso, me atrevo a decir que, desde la creación de la Fundación han pasado por nuestras Casas más de 15 antiguos legionarios que ya no están con nosotros y en la actualidad viven 12 repartidos en las diferentes Casas; otros muchos (alrededor de otros 30) han recibido diferentes ayudas que no incluyen la Casas; en algunos casos (creo que son 5) han recibido ayuda después de morir, habiéndose encargado la Fundación de su cremación o entierro, al menos económicamente (la Congregación de MENA ha acogido las cenizas de dos de ellos). No se trata de hacer “balance”, sino de dar una idea de la utilidad/necesidad de la Fundación.

Agradezco al General Dávila la oportunidad de darnos a conocer en su Blog, no en vano ha apoyado también a la Fundación y se ha implicado en nuestro objeto, y al General Coloma su generosa presentación y su amistad de tantos años.

Cor (res.) Juan A. Díaz Díaz

Blog: generaldavila.com

13 abril 2018

CALLE DEL GENERAL DÁVILA (II) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Calle General Dávila en La Roda

-Buenas tardes. ¿Sabe usted dónde queda la calle del general Dávila?

– Por supuesto. Mire aquella que sube hacia la iglesia. Es muy pequeñita, pero principal. Está en el centro.

-¿Pero no estaba en esa zona Casa Juanito? Yo siempre paraba ahí cuando iba a Murcia.

-Efectivamente, enfrente mismo arranca la calle del general. En casa Juanito también paraba Don Juan Carlos cuando estaba en la Academia de San Javier. Cuando la carretera nacional pasaba por aquí paraban mucha gente. ¡Ahora ya…!

Como habrán adivinado me encontraba en La Roda. En ‹‹La muy noble y muy leal Villa de La Roda››. Alguien me había dicho que allí había una calle que llevaba el nombre de mi abuelo. Merecía la pena ir a pasar el día y descubrirla. Inolvidable; para repetir. No dejen de visitar La Roda y reposar su encanto y gastronomía.

Al buen hombre que me indicaba el lugar donde estaba la calle quise tentarle un poco y seguí preguntando ya que capté enseguida su buena disposición.

-¿Usted sabe quién era ese general Dávila?

-Sí, sí… era un general muy importante de Franco; fue ministro y estuvo de capitán general en Sevilla.

Me sorprendió y entonces insistí con algo más directo.

-Mire usted, se lo pregunto porque yo soy el general Dávila.

Imagínense la cara que puso el hombre hasta que le aclaré que yo era una tercera generación de generales, mi abuelo (el de la calle), mi padre, y yo.

Aquél buen hombre me estrechó la mano y me acompañó hasta el pie del rótulo donde ponía: CALLE GENERAL DÁVILA.

Vista de la calle general Dávila en La Roda

-Los hubo de un lado y de otro. Como aquí y en todas partes. Los unos de unos y los otros de los otros, pero todos somos los mismos e iguales. Ya nadie discute por eso. Ahora hay otros problemas. Aquí nos gusta recordar las cosas de viejos, así las llaman la juventud, y no está de más tener los nombres en las calles para el recuerdo. Pero bueno entre nosotros, por ahora, nadie se plantea esas cosas. Ya digo, tenemos otros problemas. Aunque claro con tal de salir en la tele, vaya usted a saber…

-¡Con Dios! Amigo, y gracias.

-Gracias a usted y un placer estrechar la mano de un general. Lo recordaré siempre que por aquí pase.

Así terminó mi visita a ese bello rincón manchego: La Roda. ¡Volveré!

Parece que llega el momento de que la Calle general Dávila de Madrid deje de llevar ese nombre por decisión de la alcaldesa -cuyo nombre he olvidado-  y una Comisión que ha encontrado un buen negocio de publicidad en esto de la revisión histórica. Algo habrán aprendido, aunque cuando se parte de cortas o preconcebidas ideologías es muy difícil asumir la historia.

Por lo que tanteo, entre ellos (alcaldesa y comisión) y los madrileños hay un abismo insalvable de educación, respeto y buenas maneras; a favor de los madrileños claro. En fin, gracias señora alcaldesa y comisionados. Sin acritud y con sinceridad: ¡Gracias!

Un soldado no está para monumentos ni para rotular calles sino para cumplir con su deber y, acabado este, dar paso al siguiente que ocupe su puesto en formación. El que destaca lo hace por mérito de los demás, razón por la que los nombres colectivos sean más justos que los individuales. Eso le oía decir yo a mi abuelo.

En Santander la Calle General Dávila es la más larga y me atrevería a decir que famosa. Une Santander con El Sardinero. Hace unos meses estaba sentado en una de sus terrazas que dan al mar cuando el camarero se acercó amablemente.

-¿Es usted el general Dávila?

-Pues sí. Usted dirá.

Paseo del general Dávila en Santander

-Está invitado señor. Yo fui legionario con usted en Viator, Tercio Tercero. Pero hoy la invitación es doble. Por usted y los viejos tiempos y por su abuelo que tiene la calle más grande y bonita de Santander.

Pues que lo siga siendo por el tiempo que juzguen conveniente.

Al llegar a Madrid cogí en la estación un taxi para ir a Príncipe de Vergara donde tenía una reunión. El taxista me comentó que venía de allí de llevar a una señora algo mayor y que cuando se montó en el taxi le dijo que la llevase a la calle general Mola.

-Señora ¿Será Príncipe de Vergara? ¿no?

-No caballero. He dicho y repito general Mola, pero si se empeña en llevarme a Príncipe de Vergara, pare que me bajo.

-Mire señora, yo la llevo a usted a general Mola o al mismísimo Valle de los Caídos. ¡Estaría bueno!

Pon rótulos; quita rótulos. Códigos postales, direcciones, nombres absurdos o malintencionados…

Las calles están para pasear y vivir en paz. Estos avanzados ediles y asesores van de otra cosa que se confunde con el contenido de las esquinas, farolas y papeleras. El olor y aspecto es mejorable y Madrid lo sabe, pero aguanta. Ya no se leen los rótulos de las calles; hay que bajar la cabeza, mirar a donde pisas y proteger la nariz.

Más de cien generales dan nombre a las calles de Madrid

Más de cien generales dan nombre a calles en la Comunidad de Madrid; cerca de treinta en Madrid capital. Seguramente ninguno de ellos por voluntad propia. No necesitan rotular nada que no sea su hoja de servicios y conservar el amor y respeto de los suyos.

La historia ahora se conforma con una ley caprichosa aprobada bajo el sectarismo de una ideología. En ella se amparan para remover y revolver nombres con incultura y flagrante fraude a la historia.

Ayuntamiento de Madrid

El dinero parece suyo. Madrid aguanta. No sabemos hasta cuando. Esperemos que no se atrevan también a cambiarle el nombre. La uniformidad, la impuesta, y el mal gusto se van imponiendo. Todo es posible y todo se va cumpliendo. Quieren que lleguemos tarde a la historia y a la verdad; para ello cuentan una historia suya. Pero eso es algo imposible; la verdad acaba floreciendo incluso en los lugares más áridos y sectarios.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

22 marzo 2017

MIS QUERIDOS PROFESORES General de División Rafael Dávila Álvarez

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Caballeros Cadetes en clase

En mis tiempos de cadete en la Academia Militar el deporte que practicábamos era muy específico y dirigido a nuestra peculiar formación. Equitación, esgrima, esquí, pentatlón militar, judo. Las academias militares contaban con el material y las instalaciones más modernas para su práctica. La natación además de deporte era un entretenimiento durante los largos fines de semana en los que el dinerito se había acabado. Como pronto descubrirán, hay deportes y deporte militar; parecidos, pero no exactamente iguales.

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El Trampolín era una prueba de decisión

Uno de los primeros días de curso nos llevaron a aquella inolvidable piscina académica. Tenía dos trampolines a distintas alturas. A la mayoría subir simplemente al más bajo de ellos y mirar hacia el agua nos provocaba vértigos y mareos. El capitán profesor ordenó que uno tras otro subiésemos a aquella plataforma (de las dos posibilidades a la de mayor altura) y, sin la más mínima duda, nos lanzásemos al agua. Mostrar indecisión antes de lanzarte al abismo que te separaba del agua significaba no superar la prueba y las consecuencias imagínenselas. La flexibilidad del método de enseñanza, sumado a la bondad del profesor, permitía lanzarte del modo que dios te diese a entender. Pocos dudaban. Sobran razones. Pero uno de mis compañeros al ser ordenada la prueba se acercó cariacontecido al capitán.

-Mi capitán es que yo no sé nadar.

El profesor mirando al infinito militar, sin ni siquiera mirar al apesadumbrado cadete, le dio una lección que desde entonces ninguno de los que la presenciamos hemos podido olvidar.

-Nadie le ha preguntado a usted si sabe nadar. Únicamente se le ha ordenado que se lance al agua desde el trampolín.

Aquella piscina me trae un mar de recuerdos. Uno de mis más queridos profesores tenía una pierna de madera que había perdido por la explosión de una mina en Ifni. Siempre que llegaba a la piscina llevaba a cabo la misma maniobra. Créanselo por extraño que parezca. En bañador se acercaba al borde de la piscina y al primero que veía nadando le preguntaba por la temperatura del agua. A continuación y cuando había conseguido la atención de casi todos los que tomaban el sol, se quitaba despacio su pierna de madera y, como el que brinda la faena, la lanzaba al agua para a continuación exclamar.

-¡Coño, qué fría está hoy! Ya no me baño. ¡Oye tú! Acércame la pierna.

El bañista al que más cerca le había caído le llevaba sonriente la pierna.

Así un día y otro. Jamás le vi bañarse. Al poco rato de estar en la piscina se ponía su uniforme y desaparecía.

Un día, después del tiempo llegué  a tener una cierta relación con él, le pregunté por qué siempre hacía la misma broma.

-Mira Davilita, lo importante en esta vida no es bañarse ni mi pierna de madera, sino saber lo que haces. En este caso hay que saber nadar, con una o con dos piernas, y yo ni sé hacerlo ni tengo ganas de aprender. Pero no dudes que si el capitán (dio el nombre del capitán que nos lanzaba desde el trampolín) me ordena tirarme del trampolín lo hago de cabeza para ir por delante de la pierna. Una palmada en mi espalda acompañada de una sonora carcajada dio por terminada la conversación.

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Distintivo de profesorado

La enseñanza es quizá el más delicado oficio de esta vida. Hay que ser maestro, atrayente, ejemplo de virtudes y humildad. La humildad es quizá la más difícil de todas las virtudes. La tarima son unos centímetros de más que en algunos casos eleva al que a ella se sube hasta la altura del trampolín. Otro de mis recordados profesores, teniente coronel de Infantería, nos contaba como había sido fusilado por un pelotón de ejecución durante la Guerra Civil. Tuvo enorme suerte y solo un disparo le rozó la cabeza. Haciéndose el muerto logró salvar su vida.

-Pues bien, señores. No fue aquel día en el que me fusilaron cuando realmente he pasado miedo. Miedo, lo que se dice miedo, lo he pasado en estas aulas cuando el profesor desde esa tarima me hacía salir a la pizarra.

Y más miedo en el curso preparatorio para ascenso a general. Les aseguro que prefiero un pelotón de fusilamiento. Huyan de la tarima, de lo que significa y bájense a tierra. ¡Caballeros!, enseñen y manden, pero no pontifiquen.

He aprovechado estas anécdotas para que en la lectura no se quedasen a medio camino y llegasen a este momento final que es de agradecimiento. Agradecimiento a mis profesores de la Academia General Militar de Zaragoza y de la Academia de Infantería de Toledo. Nunca podré olvidarlos, ni a los buenos, la mayoría, ni a los malos.

Tenían una difícil misión y viendo el paso del tiempo y sus resultados, bien se les puede dar las gracias por la semilla sembrada que sigue, a pesar de todos los pesares, dando sus frutos en nuestras filas de soldados.

Gracias a todos ellos y, por ellos y con ellos, sigo con la esperanza de que ningún plan de enseñanza saque de sus textos y formación, como asignatura obligatoria y principal, el trampolín a la vez que disminuya, pero solo lo suficiente, la tarima.

¡Gracias!, mis queridos profesores.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡PATER, ES CRISTO! TENÍA UN HILO DE VIDA (“Promesa cumplida, misión cumplida”) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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En honor a un buen soldado y persona

Este mes de octubre se cumplen siete años de la muerte en Herat (Afganistán) del Cabo del Ejército español Cristo Ancor Cabello Santana. Pertenecía al Regimiento de Infantería “Soria” nº 9 con base en Fuerteventura.

Lo que les voy a contar es algo que llevo siempre muy cerca de mi corazón. No es suficiente haber vivido experiencias duras y de riesgo. Es necesario compartirlas, contarlas y dar a conocer lo que se hace, porqué se hace y como se hace. Entre el dolor, el sacrificio, incluso el horror de tantas injustas situaciones, surgen repentinamente hechos que te hacen meditar y sentir más allá de lo cotidiano.

Que yo conozca no hay profesión ni vocación que exija por contrato, por juramento o promesa, entregar la vida si preciso fuera en defensa de España. Esta es una historia de uno esos hombres que juró dar la vida por su Patria. Lo cumplió, pero antes de morir quiso ser cristiano y bautizarse. Dios hizo el milagro, Cristo Ancor murió siendo soldado y cristiano.

El Pater es una figura muy antigua y querida en el Ejército español. Ya en  los Tercios de Flandes los soldados contrataban un capellán, algo muy necesario cuando la muerte es una constante compañera de viaje.

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El Pater

El capellán, llamado Pater o Padre desde entonces, acompañaba a aquellos valientes soldados con su cruz y su estola. Fue el jesuíta Thoms Sailly, asesor de Alejandro Farnesio, el fundador de la missio castrensis haciéndose cargo con sus compañeros de la atención espiritual de los tercios.

Ahí sigue la figura del Pater acompañando a nuestros soldados y dándoles consuelo espiritual en todas sus necesidades allá en combate o aquí en la paz.

Al comenzar la misión en Afganistan en 2009, el Pater, don Luis Miguel Muñoz Ríos, comunicó a sus soldados la posibilidad de recibir en Herat los sacramentos de iniciación cristiana. Uno de aquellos días del mes de septiembre entró en su despacho un cabo.

-Pater me lo he pensado  y quiero ser bautizado.

El cabo se llamaba Cristo, algo que hizo dar un respingo al cura; Cristo Ancor Cabello Santana, un canario del Regimiento “Soria”. Había sido legionario y con la Legión estuvo en el Líbano. Un veterano guerrero, un auténtico y bravo soldado.

Cristo desde aquel momento fue asiduo a la catequesis, entusiasta y animoso. Eligió como padrino de su bautizo al alférez de su Sección, el alférez Santana. Para su bautizo quiso utilizar una concha de peregrino a Santiago con la que hizo el camino y de la que nunca se separaba. El 20 de septiembre en la celebración del Aniversario fundacional de la Legión hubo procesión y misa. Cristo, aún sin bautizar,  quiso estar escoltando durante la celebración a su Cristo de la Buena Muerte. Fue la única vez que durante su catequesis asistía a la misa completa. Se adivinaba su emoción al hacerlo junto al Cristo de la Buena Muerte, el Cristo legionario.

Era 7 de octubre,  festividad de la Virgen del Rosario. Pío V en el siglo XVI instauró esta fecha aniversario de la victoria en Lepanto atribuida a la Virgen, denominándola Nuestra Señora de las Victorias. También se agregó a la Letanía de la Virgen el título de auxilio de los cristianos.

Gregorio XIII cambió el nombre de la festividad al de Nuestra Señora del Rosario como hoy se celebra en todo el mundo.

Ese día el Pater quiso realizar una catequesis especial para enseñar a todos el rezo del Rosario y aprovechar para entregar a Cristo el Padrenuestro que había quedado pendiente.

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CRISTO ANCOR CABELLO SANTANA

Sobre el mediodía se empezó a oír por la Base rumores del ataque a una de nuestras patrullas. El Pater corrió hacia el hospital de la base provisto con los santos óleos de enfermos. Hay heridos. Uno está muy grave.

¡Pater, es Cristo! Tenía un hilo de vida. Los médicos luchaban por su vida. Una vida entregada y destruida por el fanatismo y el odio que persigue hasta la bondad de unos hombres que combaten la violencia en aras de la paz y la armonía.

El Pater recordó el apasionado deseo de Cristo de ser bautizado. Allí, en aquel lugar donde la vida recobra toda su dimensión y grandeza. Allí, donde no hay tiempo para los caprichos ni las interpretaciones. Allí, donde la muerte te sale al encuentro sin avisar.

Con autorización médica el Pater se acercó a la cabeza de Cristo y con un algodón empapado en el agua bendita, fue bautizado y ungido con el santo crisma. Media hora después los médicos certificaban su defunción.

En los umbrales de la muerte Dios le había recibido.

Antes de la repatriación del cadáver el Pater colgó del cuello de Cristo aquella concha compostelana con la que quiso ser bautizado.

Su padrino, el alférez Santana, herido en el mismo ataque, estaba sentado en la puerta del hospital. Al ver al Pater sus primeras palabras fueron:

-Pater ¿lo ha bautizado?

-Sí, lo he bautizado y confirmado.

-¡Pues ya está! respondió aliviado el alférez Santana.

Me contó el Pater que la última catequesis a la que asistió Cristo fue La resurrección de Lázaro.

Estamos convencidos de que la muerte no es el final.

En la Base de Afganistán quedó una placa en honor y recuerdo de Cristo Ancor. En ella se lee:

EN MEMORIA DEL

CABO CRISTO ANCOR CABELLO SANTANA

“CUMPLIÓ SU DEBER, OBEDECIÓ HASTA MORIR”

TUS COMPAÑEROS TE RECORDAMOS SIEMPRE.

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La madre de Cristo Ancor jura Bandera: “PROMESA CUMPLIDA. MISIÓN CUMPLIDA”

Promesa cumplida, misión cumplida.

No hay más palabras que añadir.

 

General de División Rafael Dávila Álvarez (R.)