¡BUM! Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Interjección onomatopéyica utilizada para imitar el ruido de un golpe o de una explosión.

¡Bum! Golpe y explosión en el Congreso de los Diputados. Tocaba el Brexit y lo de la venta de armas a Arabia Saudí. Los británicos están tranquilos porque ven como el doctor Sánchez pasa de Gibraltar.

Lo de las bombas… Esas bombas que ahora sí se venden, ahora no, que si los derechos humanos, que si los puestos de trabajo, que si esto es un lío, que si sí, que si no; que esto es el gobierno y no la oposición, que aquí las cosas no son tan fáciles, que tengo que dar la cara y me la van a partir, que las elecciones en Andalucía, los presupuestos, que no me compliquéis más la vida.

Bombas que no eran tan precisas como decían y con las que la ministra de Defensa ha metido en la boca del lobo a todo el Gobierno, con el presidente a la  cabeza y que ahora echa más leña al fuego mientras hace pimpampum, buscando su momento de gloria.

El presidente nunca supo lo que decía, nunca lo que hace. Bombas precisas (?) e imprecisión intelectual entre los que dicen una cosa y hacen la contraria. ¡Esa es mi izquierda!, la incongruente, la ya conocida por desconocerse ella misma. Ahora, en una crisis terminal, se agarran a lo que sea, incluso a los pactos más siniestros. Como bien estamos viendo.

Ante eso no quedaba otra alternativa. Y hubo explosión: ¡Bum!

Porque el tema no son las bombas sino el golpe, el de Estado. Ese sí que ha hecho ruido y daño. Sigue haciéndolo.

El ruido de un golpe: ¡Bum!

Ese era el debate. Ese es el problema de España. Ese es el ¡bum!: el golpe de Estado.

Al fin, un líder brillante, el recién estrenado presidente del Partido Popular, Pablo Casado, le ha dicho al presidente del Gobierno del reino de España cuatro cosas bien dichas. Preciso, claro y rotundo, sin papeles aprendidos, a cara descubierta y sin tapujos: << ¿No se da cuenta de que es partícipe y responsable de un golpe de Estado?>>

Las verdades duelen y se ha notado.

Tocado. Uno de cuatro: <<… usted y yo no tenemos nada más que hablar>>. Por supuesto. Nada de qué hablar con los golpistas o con los que les apoyan, o en ellos se apoyan, para gobernar. ¿Se lo repito? Nada. Ese es el camino. Quien está contra España está contra mí y los que me votan. Hablemos claro de una vez y que todos nos entiendan, sepan quién está con España y quién contra ella. Así de sencillo.

Y se ha hablado de lo que hay que hablar: del golpe de Estado. Los golpistas y sus apoyos se han puesto nerviosos. Los argumentos que usa el golpismo se repiten: sacan a relucir a la ultraderecha y los fusilamientos.

El problema de España, ahora, hoy, no son las bombas de precisión vendidas a Arabia Saudí; no es el Brexit. El problema de España, ahora, hoy, es la misma España.

Hay que quitarse la careta de una vez por todas. O conmigo o contra mí.

Y dejar de leer el manuscrito de siempre, el que se pasan unos a otros en cuanto les llevas la contraria. No nos engañen más. Hablen a cara descubierta, sin acuerdos ocultos, sin papeles escritos por otros; sobre todo hablen con vergüenza esa que alguno suele dejarse en el recuerdo si es que alguna vez la tuvo.

<< ¿No se da cuenta de que es partícipe y responsable de un golpe de Estado?>>.

Y si no quiere usted oír la cruda verdad, doctor Sánchez, señor presidente, rompa con los  independentistas y comunistas. Convoque elecciones.

No se esconda. Dé la cara. Empecemos por ahí.

Con España o contra España.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

25 octubre 2018

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“Freno a la globalización” Melitón Cardona (Embajador de España)

La globalización

La apertura de fronteras de los años noventa auguraba grandes promesas en materia de bienestar, movilidad y libertad. Ya existían mercados interiores que superaban las fronteras tanto en Norteamérica (Nafta) como en Europa (Unión europea) y Sudamérica (Mercosur). Finalizó la Ronda Uruguay y se creó la Organización mundial del comercio a la que China se preparó desde un primer momento para ingresar. Hoy, el panorama es irreconocible. Un presidente abiertamente proteccionista en Estados Unidos amenaza a sus principales socios comerciales con barreras arancelarias y tanto la UE como China anuncian represalias. En la Unión europea, su segunda potencia económica está en trámites de abandonarla en virtud del llamado Brexit mientras en Italia han obtenido resultados notables algunas fuerzas políticas antieuropeístas. La OMC (organización mundial del comercio) es sombra de lo que fue desde el fracaso de la Ronda de Doha y los significativos tratados económicos en el Pacífico (TPP) y el Atlántico (TTIP) sólo funcionan sin los Estados Unidos. El juego de sanciones y contrasanciones con la Federación rusa sigue su marchaalocada ymuy poco racional. El mundo parece contraerse, con la diferencia de que no es como resultado de una crisis como la de los años treinta, sino en mitad de una coyuntura mundial que va viento en popa.

A la vista de lo anterior, cabe preguntarse por qué, precisamente ahora, ha resurgido el riego proteccionista. Hay varias razones, algunas provocadas por la globalización y otras no; me basaré en las que ha expuesto Henrik Müller, profesor de periodismo económico en la universidad técnica de Dortmund, en un reciente artículo en la prensa alemana.

 En primer lugar, el comercio internacional intensivo obliga a la especialización: los países concentran sus actividades económicas en aquellos sectores que mejor desempeñan mientras otros se contraen por el efecto de las importaciones, lo que significa que, a nivel interno, surgen ganadores pero también perdedores; es cierto que, en conjunto, aumentan los ingresos de la población, pero no de manera homogénea, algo que los países con sistemas de protección social pueden paliar mientras que en otros marcos institucionales menos avanzados, como el de los Estados Unidos, los ciudadanos se muestran contrarios a la globalización, creando un caldo de cultivo al populismo. En segundo lugar, existe un factor demográfico: la apertura de los noventa favoreció a los nacidos en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado ya que las oportunidades que ofrecía conllevaban riesgos que los jóvenes estaban dispuestos a asumir. Las envejecidas sociedades de Europa y China han percibido más peligros que oportunidades en la globalización. En tercer lugar, la cadena de crisis financieras (Méjico en 1994, Asia en 1997, países emergentes en 1997, la explosión de la burbuja de las punto com en 2000, la quiebra de Lehman Brothers, la de Europa a partir del 2010 y la tal vez la que está por venir en China), todas ellas crean incertidumbre, generan pocos ganadores, muchos perdedores y no parecen disiparse del todo; otro factor de generación de populismo. En cuarto lugar, gestionar la globalización exige instituciones internacionales eficaces y los Estados Unidos, que en los años cuarenta promovieron su creación, se muestran hoy reticentes ante las mismas. También los cambios en el equilibrio de poderes mundial han debilitado las instituciones internacionales.

Lo peor es que la globalización en sentido amplio proseguirá en sus aspectos más negativos: flujo internacional de informaciones no siempre fiables, movimientos migratorios descontrolados, problemas medioambientales y riegos terroristas, mientras los más favorables se irán diluyendo al calor de populismos más o menos intensos.

Melitón Cardona (Embajador de España)

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21 marzo 2017

La manipulación con los trabajadores españoles en Gibraltar Ángel Liberal Fernández, capitán de navío (R)

El HMS Queen Elizabeth entra en Gibraltar

La reciente visita del portaaviones HMS Queen Elizabeth a Gibraltar ha servido para recordar que el interés del Reino Unido por el Peñón radica, principalmente, en la base militar.

La mantienen con un coste irrisorio, unos 60 millones de libras al año, porque las infraestructuras necesarias las transfirieron en 2007 a las autoridades locales. Ahora, el Ministerio de Defensa británico sólo paga los consumos. Incluso comparten los gastos del aeródromo de la RAF.

Así pues, la supervivencia de esta base militar de bajo coste depende de la economía local, lo mismo que las condiciones de vida de los 32.194 (2012) habitantes de Gibraltar que sirven al Reino Unido como excusa para justificar su presencia colonial.

Esa economía se sustenta en cinco pilares: el turismo, el centro financiero, el aprovisionamiento de buques, las apuestas on-line y, la «importación/exportación» de tabaco. Como es lógico, esos pilares dependen de la mano de obra. Gran parte de los trabajadores son extranjeros que viven al norte de la verja y se desplazan al Peñón diariamente. En Gibraltar no hay sitio para alojar a semejante número con sus familias. En una medida variable, estos pilares se subordinan a la fluidez del tránsito por la verja.

Gibraltar publica periódicamente la relación numérica de los transfronterizos. De un total de 13.251 (31.01.2018), son españoles 8.164. El pase especial para evitar la cola en la verja que se concede a los «trabajadores autorizados» lo pidieron 120 hasta mayo de 2015, en junio de 2017 quedaban unos 50; el resto, por razones no declaradas, no quiere identificarse como tales ante nuestras autoridades.

Esa cifra varía de mes en mes. En los últimos años, Gibraltar vive un auténtico boom con la construcción que se terminará en cuanto este «Kowloon mediterráneo» haya llegado a la saturación, lo que parece próximo. Es lógico pensar que se reducirán los puestos de trabajo en cuanto disminuya la actividad como consecuencia del Brexit y las empresas se marchen; por ejemplo, algunas de apuestas, industria que ocupa a unos 3.200 trabajadores. Otras podrán ir cerrando y en consecuencia, despidiendo a sus trabajadores.

El denominado ministro principal dijo el 17.10.2017 que, en caso de crisis, los trabajadores extranjeros suponen un “elemento de flexibilidad” (eufemismo de despido). Con razón insiste en que no pondrá dificultades para el tránsito, pues sería como un suicidio, pero nadie puede obligar al gobierno local de Gibraltar o a sus empresarios a mantener los puestos de trabajo.

La fluidez en la verja también es imprescindible para mantener las condiciones de vida de que disfruta su población desde que se abrió el paso en 1985. Gibraltar ha llegado a convertirse -a costa de España- en el territorio con la tercera renta per cápita más alta del mundo; algo difícil de mantener si tiene dificultades.

Ante la amenaza del Brexit, el gobierno local ha movilizado a todos sus colaboradores españoles necesarios (conscientes o inconscientes) y estos repiten sus consignas. La más  importante destaca que si hay problemas en la verja, los trabajadores españoles -utilizados como rehenes- perderán sus puestos de trabajo.

La pregunta obvia es: ¿cuántos trabajadores españoles hay en Gibraltar, según los datos oficiales de España? La respuesta pertenece al más profundo de los arcanos.

En la página web del Ayuntamiento de La Línea, en donde se insiste en la dependencia de la ciudad respecto a la colonia británica, los datos que figuran sobre trabajadores españoles están tomados de las estadísticas del gobierno de Gibraltar. La Línea no debe disponer de datos propios.

A raíz de la reciente visita del ministro principal a Sevilla, las autoridades autonómicas hicieron varias declaraciones sobre la prioridad para las personas, la defensa de los derechos de los transfronterizos y la necesidad de mantener la fluidez en la verja.  Las cifras publicadas son las mismas que ofreció el gobierno de Gibraltar. Parece que en Sevilla tampoco tienen estos datos de fuentes propias.

En esos días, un miembro de uno de los grupos más significativos entre los colaboradores necesarios de Gibraltar declaró que «La cifra de 8.000 que cruzan la verja a diario es incorrecta porque no incluye a los trabajadores de empresas españolas contratadas en Gibraltar ni a otros que pueden no estar registrados. La cifra real podría ser el doble».

Podría plantearse una reunión en Bruselas en la que se tratase del problema de los transfronterizos. Si los comunitarios preguntan de qué volumen de trabajadores están hablando, podría ocurrir que el representante español carezca de datos propios.

Podemos encontrarnos con nuestras propias autoridades asegurando la fluidez del tránsito por la verja para defender los derechos de nuestros trabajadores  y evitar los inconvenientes que podrían producirse a un número supuesto de ellos que, muy probablemente, tendría que ser el que digan las autoridades de la colonia. Al mismo tiempo se estaría profundizando en la dependencia que tiene La Línea respecto a Gibraltar.

La defensa de la fluidez en la verja, objetivo prioritario del gobierno local de Gibraltar para asegurar su economía y sus condiciones de vida actuales, es algo imprescindible para los intereses militares británicos por su dependencia de la economía local. Para ellos, una buena opción podría ser la de lograr un compromiso permanente español -supervisado por la UE- de no poner trabas en la verja para no perjudicar a los trabajadores, aunque su número disminuya en varios miles en cuanto el Brexit entre en vigor.

Con independencia del número de trabajadores, serían nuestras propias autoridades y sobre todo los partidos de la izquierda parlamentaria española y los sindicatos, quienes estarían defendiendo la supervivencia de la colonia y la de la base militar británica, a pesar de los riesgos que impone a la seguridad de las 236.770 (2016) personas que habitan en los municipios de la bahía de Algeciras.

Picardo ante los diputados británicos

Ángel Liberal Fernández, capitán de navío (R.)

Discurso Del Ministro Principal A Los Diputados Británicos Que Visitan Gibraltar En Un Viaje Organizado Por El Programa Para Diputados De Las Fuerzas Armadas

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26 febrero 2018

A VUELTAS CON EL ESTRECHO DE GIBRALTAR Salvador Fontenla Ballesta, general de brigada (retirado)

Gibraltar español

Mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, e a los Reyes que después de ella subçedan en estos mis reynos, que siempre tengan la dicha çibdad de Gibraltar, con todo lo que le pertenece, e no la den nin enagenen nin consientan dar nin enagenen nin cosa alguna della.

Testamento de la Reina Isabel la Católica

La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, conocida como BREXIT, ha puesto otra vez sobre el tapete de la política internacional y de la opinión pública española, siempre hábilmente adormecida sobre el particular, el asunto de la usurpación británica del Peñón de Gibraltar y las posibilidades de su devolución, para completar la integridad de nacional. Ya era altamente contradictorio que un supuesto aliado en la OTAN y en la UE, hasta la fecha, se empecinara en mantener una agresión consumada contra su aliado. ¿Para aliados como estos, para qué necesitamos enemigos?

Es innecesario, por obvio, resaltar la importancia estratégica y geopolítica de todo estrecho marino, en particular el de Gibraltar y éste especialmente para España. Solo catástrofes ha sufrido la Península Ibérica cuando ha perdido el control del Estrecho de Gibraltar:

  • La primera invasión histórica africana de España fue en el siglo III a. J.C, por los cartagineses capitaneados por la familia Barca, con la intención de colonizar la Península para explotar sus recursos y emplearla como base de operaciones en sus guerras contra Roma.
  • La distracción del rey D. Rodrigo, en un frente secundario del norte peninsular, que no supo valorar debidamente la amenaza que tan rápida y agresivamente avanzaba por África hacia occidente. Tampoco supo valorar que el Estrecho como obstáculo, en realidad un simple foso, necesita ser defendido activamente para que sea eficaz. Fue la mayor catástrofe sufrida por España en su Historia, comenzó con el dominio de Ceuta y con la ocupación de Gibraltar en el año 711. Trajo consigo, entre otras cosas, la ruptura política de la Península Ibérica, no recuperada hasta la fecha.
  • La pérdida del Peñón de Gibraltar en 1704 supuso la ruptura de la integridad nacional, tampoco recuperada todavía.

 

El dominio de los lados del Estrecho de Gibraltar

El Estrecho de Gibraltar en manos de varias potencias

La teoría interesada que ninguna potencia permitiría que ambos lados del estrecho estuviera ocupada por una sola nación, es una falacia impuesta ladinamente por los británicos desde que ocuparon el Peñón de Gibraltar, y su aceptación releva impotencia, al menos intelectual, del que la asume como dogma de fe. La gran mayoría de los estrechos están ocupados por un solo estado: Turquía, Suez, Panamá, etc., lo que proporciona seguridad y estabilidad a estos puntos neurálgicos. Por lo contrario, es un axioma que en un estrecho marítimo la inseguridad es directamente proporcional al número de potencias que estén presentes en el citado estrecho, y una evidencia de la debilidad de las naciones ribereñas.

Es un argumento tramposo porque, desde hace tiempo, hay dos naciones soberanas (Marruecos y España) en el Estrecho, y las presencias que sobran son precisamente Gran Bretaña, y posiblemente también EEUU en Rota, como un nuevo y  Guantánamo. Ejercer la soberanía y el control que nos corresponde del Estrecho es cuestión de dignidad nacional y de voluntad política, porque la inacción nunca ha conseguido nada positivo. Los que no se atreven a tomar decisiones alegan siempre que el futuro es incierto y difícil de predecir, cuando el futuro no se tiene que adivinar sino conformar. El futuro como nación se configura con la señalización de objetivos estratégicos, el planeamiento para conseguirlos en los plazos predeterminados y la ejecución de acciones para alcanzar los fines previstos, y determinadas en los planes correspondientes.

Estamos convencidos que mediante una acción política y económica firmes se hubiera recuperado el Peñón, durante las negociaciones para entrar en la CEE, OTAN, UE, etc. Oportunidad que vuelve a presentarse con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, y que por propicia e inmejorable, sería de una indolencia imperdonable no saber aprovecharla, con excusas inexcusables e intereses bastardos.

 

El Estrecho de Gibraltar geopolíticamente

El Estrecho de Gibraltar se comporta geopolíticamente como una válvula que une cuatro globos de presión, afrontados de dos en dos: Europa al norte y África al sur, y el Mediterráneo al este y el Atlántico al oeste. La presión, política y militar, empuja en un sentido o en otro, en función del desequilibrio de fuerzas entre los respectivos globos afrontados. Es manifiesto que actualmente la presión va de sur a norte y de oeste a este.

España no puede permanecer como mera espectadora de lo que ocurre en el Estrecho, debe ser parte fundamental de la válvula que comunica las esferas de presión entre Europa y África, y entre el Mediterráneo y el Atlántico.

El Estrecho de Gibraltar es un objetivo estratégico de primer nivel en cualquier manual, por elemental que éste sea, y solo se puede abordar desde una perspectiva prioritaria a nivel nacional. Es decir España tiene que tener presencia primordial y activa sobre esta zona vital. Presencia política, económica y militar.

¿Qué fue del El eje estratégico Canarias-Estrecho de Gibraltar?

¿Dónde quedó el Eje estratégico Canarias – Estrecho de Gibraltar – Canarias? ¿Por qué y para qué se renunció a él? La postura de debilidad siempre ha sido contraproducente, y España tiene que estar en el Estrecho con el peso que le otorga su posición geopolítica, su historia, su economía y sus compromisos nacionales e internacionales. Está muy bien ir de comparsas de nuestros aliados en aventuras extraterritoriales, como herramientas útiles del gobierno, pero no podemos ir de salvadores de casas ajenas, cuando no tenemos la propia en orden, y lo prioritario institucionalmente de las Fuerzas Armadas, según la Constitución, es ser garantes de la soberanía, independencia, integridad territorial y orden constitucional.

La presencia y capacidades militares deben ser la necesaria y suficiente, como mínimo al mimo nivel que las potencias extrañas al Estrecho. Esto solo se puede alcanzar con un mando militar conjunto, y con unos presupuestos de defensa acordes con las necesidades, y no según las posibilidades, porque la experiencia demuestra que siempre estará en las últimas prioridades, ante la desmadejada voracidad depredadora de administraciones estatales, autonómicas y locales, sin contar con el agujero negro de la corrupción.

Este mando debe de ser de nivel cuerpo de ejército para que tenga capacidades para la integración de las diversas y complejas organizaciones operativas que deben integrar un mando conjunto, tendría la ventaja añadida de ser un órgano esencial para la creación de una doctrina táctica propia, porque, no nos engañemos, todas estas capacidades están actualmente en cuarteles generales supranacionales, en los que los españoles somos meros auxiliares.

Es incompresible como se suprimió el nivel táctico de división, con lo que cuesta en tiempo, dinero y esfuerzos hacer y mantener operativos sus cuarteles generales. No solo se destruyó este escalón táctico, sino que se dejaron huérfanas a las brigadas, y por ende su adiestramiento incompleto. Rectificado el grave error, por reconocido, se han vuelto a organizar divisiones tácticas, pero por las mismas razones anteriores sus adiestramientos quedarán cojos sin el escalón cuerpo de ejército.

Los inconvenientes más importantes para la creación de un mando conjunto operativo, que no quede en papel mojados como pasó con el Mando Conjunto de Canarias (MUNICAN) y los posteriores de las comandancias militares de Ceuta y Melilla, porque creadas sobre el papel, se tuvo bien cuidado de vaciarlas de capacidades, no dándoles competencias ni recursos. Porque además de constituir un esfuerzo importante, romper estructurales mentales a nivel político y militar, es la cicatería de las instituciones a ceder y compartir competencias y capacidades.

Salvador Fontenla Ballesta, general de brigada (retirado)

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25 abril 2017

THERESA MAY NOS DECLARA LA GUERRA. EL BREXIT EN LO MILITAR. ¿EL REINO UNIDO ES EUROPA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Soldados para la OTAN

Con el Brexit perdemos los europeos. Solitarios y abandonados. Hoy y mañana. Pero ¿el Reino Unido no es Europa? Sí, pero no. Es un barco que navega por el Atlántico y recala allí donde le interesa. A sus costas siempre alguien se acerca.

El Reino Unido navegaba por el Canal de la Mancha (con manga ancha) y puso su pie en Europa, pero nunca olvidó su forma de guerrear que ha sido milenariamente tener a la Flota apoyando y cubriendo su retaguardia. Si las cosas se ponían mal, embarque y a casa. Poner pie en sus costas era más difícil. Ahora navegan por el Atlántico y son un destacamento, unas veces de vanguardia, otras de retaguardia, de EE.UU. La larga sombra americana los protege mientras vigilan. Por ahora retaguardia en Europa. Estados Unidos se va a otros mares, más calientes y con peligrosas corrientes. El Atlántico ha dejado de estar de moda.

Europa no es nadie. Quiero decir militarmente y como conjunto (en lo otro ¡uf!). Nuestros ejércitos siguen maniobrando y desplegando donde el sheriff  americano nos indica. Ahora a vigilar la frontera con Rusia.

La OTAN tiene que evolucionar

La OTAN en evolución

La OTAN tiene que evolucionar a otra cosa, parecida a la actual, pero distinta. Europa ya no se sostiene ni nadie la sostiene. Podríamos pensar que es naif, pero la ingenuidad y la inocencia nunca han sido características de esta vieja señora. Europa tiene soldados, pero no los tiene. No abundan los que tiene ganas de usarlos y menos de compartirlos. Si acaso, por y para ellos. Soldados con virtudes desvirtuados por una política que no sabe a dónde, por dónde, cómo y cuándo. En último extremo si tiene que hacerlo lo hará, pero cada uno a su aire y tarde.

La Europa de dos velocidades en la Defensa

Esto de la Europa de las dos velocidades  en cuestión de Defensa y Seguridad es un enorme error y además es imposible. Mucho menos cuando el peligro vine por el Sur. Según se mira el mapa, hacia abajo. Aquí el que no corre vuela y si te descuidas un poco te empujan y te rebasan. Puede ser que la velocidad en esto sea contraria a lo económico. La factura de la Defensa sube y sube y el clan EE.UU/Reino Unido se ha cansado de pagar. Aunque siempre nos quedará  Gibraltar como reducto. Lo que no sé muy bien ahora es lo que va a ser de ese trozo de España robado por los ingleses. A raíz del Brexit Europa le da a España poder de veto sobre la Roca. A ver en que se traduce.

Europa pierde

Europa pierde, pierde en lo económico y en lo militar, y mucho. El Reino Unido no se va de la OTAN. La OTAN son los Estados Unidos y el Reino Unido. El resto es un conjunto todavía pendiente de combinarse. Francia tiene un gran Ejército. Y Alemania. También Turquía (con golpe de Estado incluido). Los procedimientos de coordinación, mando y control de los ejércitos combinados de la Alianza se ensayan permanentemente, pero siempre hay que empezar de nuevo con recelos.

La OTAN ya no es la OTAN. Es simplemente un despliegue preventivo, pero no sabemos muy bien para qué.

Tropas turcas. Irak, Siria ¿OTAN?

Europa pierde. El Brexit también tiene repercusiones en la Defensa, pero ¿a quién le importa? A Estados Unidos y al Reino Unido seguro que sí; a lo suyo.

Europa todavía se lo está pensando. Hoy por hoy en lo militar pierde y se queda sola.

Hay que ponerse a trabajar, pero con voluntad de vencer y confianza mutua.

EL REINO UNIDO DISPUESTO A DECLARARNOS LA GUERRA

Al terminar de escribir este artículo leo las declaraciones del ministro de Defensa británico:

¿Guerra en Gibraltar?

“Vamos a proteger Gibraltar hasta sus últimas consecuencias porque no se puede cambiar su soberanía sin el consenso de su gente, quienes han dejado muy claro que no quieren vivir bajo el gobierno de España” y el antiguo líder del Partido Conservador británico Michael Howard ha declarado que la primera ministra del país Theresa May está dispuesta a declarar la guerra para defender la soberanía de Gibraltar.

No les ha faltado tampoco a estos colonialistas recordar la guerra de las Malvinas.

¡Qué barbaridad!

Tendremos que tocar el tema con el suficiente detalle. Esperamos la respuesta de nuestra ministra de Defensa. Mucho está tardando el Gobierno en llamar al embajador británico y pedirle explicaciones. Pero con el ministro de exteriores que tenemos y leyendo sus declaraciones de hoy a lo mejor le regala otro trozo de España.

La Codorniz y la guerra a pollazos en Gibraltar

Vamos a esperar, pero entretanto vamos a recordarles a estos británicos aquella anécdota de La Codorniz que en su día les conté. Por los años setenta en España comer pollo era casi artículo de lujo. Criar un pollo costaba tiempo, paciencia y buena comida. Los americanos, gracias a su inteligencia y desarrollo, consiguieron engordar los pollos en un tiempo récord lo que produjo una caída de su precio y popularizó su consumo en ese mundo anglosajón. En España, muy atrasada todavía, la cría del pollo seguía siendo lenta y paciente. Pollo los domingos y solo los pudientes. La Codorniz, la revista más audaz para el lector más inteligente, terminaba aquella reseña sobre el pollo americano y español con un reto que viene al caso: ‹‹ A pesar de ello estamos dispuestos a emprender la guerra a pollazos contra los americanos cuando ellos quieran››. Que no se anden con tonterías estos “pollos” británicos porque la guerra con barcos, aviones y soldaditos, no nos asusta; con pollos tampoco. Está claro que el peligro viene por el sur mientras  la OTAN calla y otorga.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 abril 2017

LOS IDIOMAS DE RAJOY ‹‹BUENO, NO, HOMBRE, NO VAMOS A HACER… VENGA, ADELANTE›› General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Bueno, no, hombre…

Ahora se habla de la Europa de las dos velocidades. No es nada nuevo ni dejará de serlo. Siempre ha habido ricos y pobres; también diligentes y vagos. A veces frecuente olvido de los que vienen detrás que se cansan de ser siempre los últimos y cambien de dirección en cuanto alguien les entretiene con golosinas.

Cuatro navegantes para este nuevo intento de despegue. Una nave que requiere profunda revisión y unos pilotos que en breve pueden perder su licencia de vuelo; al francés ya le ha caducado. De repente Rajoy se ha encontrado a los mandos. Puede que, así de entrada, le venga grande, o no, porque en su primera comparecencia ha confundió la velocidad con el tocino; muy castizo. Dos velocidades nada tienen que ver con el idioma. Son veintitrés lenguas oficiales, un guirigay vamos, que requiere estar muy atento, pero no veintitrés velocidades. Y aquí el presidente español ha estado sutil y brillante. Un periodista de la BBC, del Brexit, le interrogaba.

-Una cuestión sobre el Brexit en inglés, si no le importa.

El presidente ha sido moderado y educado. ¿Pero usted es no se habían ido?, debería haberle contestado. ¡Venga hombre!… a mí en ingles.

-Venga adelante…,  y a otra cosa.

¿Qué diría por lo bajini Mariano?

Esto de los idiomas es un tema delicado. En las grandes cumbres se prefiere un traductor propio para captar los giros idiomáticos más complejos y evitar que te la cuelen. Incluso nuestro propio idioma lo manejamos con dificultad. Recuerden aquella llamada de atención a nuestro Nobel, don Camilo, cuando siendo Senador por designación Real dormía plácidamente en el Senado…

-No estoy durmiendo. Estoy dormido.

-¿Y qué diferencia hay entre estar durmiendo o dormido? Le preguntó el presidente del Senado.

Ya saben la respuesta. No es necesario repetirla. Pero es muy didáctica.

He viajado por casi todo el mundo y me he defendido en varios idiomas, aunque reconozco que ese no es mi fuerte. Prefiero captar el lenguaje de los gestos y sensaciones. Los soldados tenemos un idioma propio universal. No importa de dónde seas. No hay traducción; solo entre soldados. En ocasiones hemos convertido a buenos políglotas en malos generales; lo contrario también suele ocurrir. Magníficos mandos relegados al ostracismo por sus dificultades idiomáticas. ¡Viva Cervantes!

Recuerdo una ocasión en la que tuve que acompañar durante varios días a un personaje de muy alto nivel y a su esposa en su visita a España. El inglés era el único idioma en el que nos entendíamos; y no siempre bien. En tantas horas de compañía llegamos a tener una cierta relación de amistad y hasta hablamos de temas familiares. Cuando llegó la hora de la despedida muy sonriente ella me dijo:

Bueno “one hour”

-Dele usted muchos besos a sus seis hijos y recuerdos a sus cuatro mujeres. Me quedé sorprendido. ¡Ya me la había vuelto a jugar el idioma!

No tuve ya tiempo de deshacer el entuerto Yo le había contado a aquella dama que tenía seis hijos de los cuales cuatro eran mujeres; nada que ver con lo que ella había entendido.

Ha estado fino y oportuno Mariano Rajoy. No es el idioma lo importante sino que se te entienda, que se cumpla lo que ordenas y que cada uno sepa lo que se le pide y por qué se le pide. Nada hay más amargo que verse sometido a las oscilaciones de un jefe vacilante en sus decisiones. Sea en el idioma que sea. Eso lo entiende cualquiera.

Estar muy atento a lo que se dice y se oye. Sobre todo escuchar y entender.

También ¡ojo!, con los traductores. Incluso los que traducen e interpretan tu propio idioma. Ya les conté lo orgulloso que estaba aquél profesor nuestro en la Academia Militar porque pensaba que le llamábamos el Remacho. Fue un buen intérprete el que le tradujo el término.

-A ti te llaman el Remache, porque eres bajito y cabezón.

Cuidado con los idiomas porque no es lo mismo estar dormido que durmiendo y en esta ocasión nuestro presidente ha estado… espabilando.

Capaz de entenderse en cualquier idioma

‹‹Bueno, no, hombre, no vamos a hacer… venga, adelante››

Pues eso. A ver quién no le entiende. Cada día estoy más convencido de que este hombre es capaza de hablar en cualquier idioma. Lo difícil es entenderle.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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11 marzo 2017

EL BREXIT, DONALD TRUMP Y OTRAS DISQUISICIONES ESTRATEGICAS. Capitán de Navío (R.) Aurelio Fernández Diz

Desde mi última colaboración en este blog, hace pocos meses, en la que consideraba lo importante que sería para Europa, y para el mundo entero, la incorporación de Rusia al concierto europeo, se ha producido la coincidencia de la salida aprobada por referéndum, pero aún no cumplida, del Reino Unido (RU) de la Unión Europea (EU) y la elección del nuevo presidente de los EEUU  Donald Trump. La importancia de esta coincidencia reside en que ambos acontecimientos vienen a propiciar algo en la misma dirección: la necesidad urgente  de una política exterior común que sea el  sustento de una verdadera defensa compartida. Es decir, que la UE, ya sin el RU, se responsabilice de una vez por todas de su propia defensa.

Nadie puede dudar de  que el Reino Unido forma parte de Europa y es, además, una de sus  partes más importantes y trascendentes. La geografía y la Historia así lo demuestran. Sucede en cambio que los británicos, al menos en su mayoría, sus gobiernos y hasta  sus diplomáticos se comportan como si no lo fuera. Es como si  la  configuración insular del territorio en el que habita el  pueblo británico  hubiera contribuido a darle  una mentalidad, una seguridad en sí mismos que, a lo mejor, no se corresponde con una realidad bien  fundamentada. El pueblo británico es un pueblo europeo que, después de aprobado el Brexit, parece demostrar  que no desea serlo porque las obligaciones que impone la UE representan una carga, una limitación a su soberanía que considera  inadmisible.

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Sin tener motivo alguno para descalificar todos los intentos de organizar una defensa y una seguridad netamente europeas la realidad es que la falta de una verdadera unión política entre todos los  países que hoy forman la UE  hace languidecer todos los esfuerzos e iniciativas para alcanzar una efectiva defensa. Tanto es así que cualquier observador pudiera pensar que ya que existe la OTAN, que  se adorna de una envidiable  eficacia operativa y de  una envidiable también capacidad de adaptación a la cambiante situación internacional, ¿para qué crear una nueva organización defensiva, limitada a Europa, como en su día se intentó con la UEO, si ya existe la OTAN?  La defensa europea podría concebirse como  simple pilar oriental de la organización. El único problema sería que el proceso de la toma de decisiones nunca podría ser exclusivamente europeo y que, además, gran parte de los países de la UE no son miembros de la OTAN situación que, por otro lado, podría tener una solución no muy difícil. Pero una defensa europea obligada a desarrollarse dentro de la OTAN es indudable que carecería de una capacidad de actuación  independiente, impensable sin tener en cuenta la voluntad y los intereses de Canadá y de los EEUU, al otro lado del Atlántico y ahora también , después del Brexit, del RU en este lado del océano.

 En la época de la guerra fría esta situación  de dependencia de la UE de la OTAN era aceptada de buen grado porque la mayoría de los países europeos vivían en paz protegidos por la sombrilla nuclear norteamericana. Ahora, en otra situación internacional, Europa está pudiendo comprobar como sus criterios en cuestiones  defensa y seguridad no son tan coincidentes con los norteamericanos, como antes lo eran. Dos visiones estratégicas que cada día parecen más divergentes, la de Alemania y la del Reino Unido, ya no coinciden ahora mismo como pudieron haber coincidido en el pasado. La primera, representada  por el pensamiento  de Ángela Merkel que, por su trayectoria vital, no puede dejar de mirar tanto al Este como hacia el Oeste y la segunda, más atlántica y centrada en considerar que puede defender mejor  sus  intereses alineándose incondicionalmente con  la visión estratégica   de los EEUU. La elección de Donald Trump no ha hecho más que resaltar una predisposición política del RU que no es nada reciente.

En la misma línea, llama la atención, lo que podría  confirmar todo lo expuesto con anterioridad, que las recientes conversaciones  entre el presidente ruso Putin, la canciller alemana Merkel y el presidente francés Hollande sobre los bombardeos indiscriminados en Alepo se haya celebrado con  la ausencia de la primera ministra británica Theresa May que, ahora mismo, parece dedicar todo su tiempo a preparar el Brexit en las mejores condiciones posibles. El Reino Unido está dando evidentes señales de  intentar abandonar el camino, el destino europeo, en la parte de sus cargas, de sus obligaciones  pero no en la parte de sus ventajas como puede ser la participación en un mercado único para sus exportaciones, en todo lo posible,  cautivo.  En realidad es la misma enfermedad que afecta a los políticos españoles que se califican de nacionalistas: esperanza de quedarse, insolidariamente, con la mayor parte de la tarta.

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El Reino Unido no quiere una defensa europea. Por no querer parece que tampoco ve con buenos ojos una Europa unida y fuerte que pueda representar en el futuro un serio competidor económico y no digamos militar. Todo parece indicar que tenía razón el General De Gaulle cuando ni quería oír hablar de una posible entrada del Reino Unido en el entonces  Mercado Común. Nunca sabremos con exactitud si los problemas de falta de identidad y comportamiento europeo de algunos países miembros de la actual UE son el reflejo, el  resultado de la  política exterior británica  que tiende a ser copiada por otros como ejemplo de cómo se pueden defender  a ultranza los intereses particulares en perjuicio de los intereses del conjunto.

El próximo presidente de los EEUU  Donald Trump, con sus declaraciones, viene a rematar el cuadro que el RU empezó a pintar, hace solo unos meses, con su anunciado Brexit. Trump ha llegado a manifestar que él no quiere una OTAN como la actual en la que, a pesar de los años transcurridos desde su creación, los EEUU aún no han  obtenido cumplida respuesta a su  tan anhelada aspiración: el  necesario reparto de cargas o  “burden saharing.”  Es decir, en la “conjunción “ anglo americana , la defensa europea tiene que llevarse a cabo dentro de una  OTAN, dirigida principalmente por los EEUU y Reino Unido y…pagar más por ello. La verdad es que en las actuales circunstancias de la situación internacional la propuesta no parece muy apetecible para el conjunto de los europeos. Sin embargo, Trump también ha declarado que quiere ser amigo de Putin y en eso puede encontrar un fuerte apoyo de los políticos europeos continentales que aspiran, sin renunciar a  las posibilidades virtuales de la OTAN,  a una política de seguridad y defensa verdaderamente propia y que pueda equilibrar los inconvenientes  de  la excesivamente polarizada visión anglo americana,  en una relación de igual a igual, como tantas veces se dice ahora.

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¿Cómo afecta todo esto a España? Pues todo parece indicar que le afecta muy directamente y para bien. Los gobiernos de España tendrán que enfrentarse a la necesidad de definir una estrategia de defensa, una estrategia militar propia, y no limitarse a una estrategia de seguridad nacional, como la definida en el año 2013, que se puede resolver práctica y únicamente con recursos civiles, pero que no da cumplida respuesta a nuestras  necesidades estratégicas.

En los últimos años hemos podido comprobar como los distintos gobiernos que se han relevado en el poder, socialistas y populares,  resolvieron sus preocupaciones estratégicas con la simple promulgación al principio de las distintas legislaturas de directivas de defensa, que  luego dormían el sueño de los justos en los cajones de alguna  mesa. Hubo, sin embargo, alguna honrosa excepción: la Revisión Estratégica de la Defensa (RED)  firmada en el año 2003 por el presidente Aznar. Fue la primera vez que se redactaba, siguiendo probablemente la estela británica, un documento de esta naturaleza, un buen documento que, con el paso de los años y de los gobiernos, se fue descafeinando, especialmente durante las dos  legislaturas bajo la  presidencia de Rodríguez Zapatero que terminó elevando a los altares al  llamado documento Solana que el gobierno socialista estableció como referencia única, como marco  para la redacción de cualquier estrategia de seguridad. El documento Solana estaba basado en la experiencia del propio ex Secretario General de la OTAN y en  los conceptos que se manejaban entonces, en el ámbito de la propia organización,  referidos principalmente a cuestiones y problemas  de  seguridad. Y fue aquí, y así, donde se produjo el desvío, la bifurcación en el pensamiento estratégico que ha permitido, y lamentablemente parece que  está todavía permitiendo,  tratar cuestiones solo  de seguridad como si  de defensa se tratasen. En la OTAN siempre se sostuvo que  las cuestiones relacionadas con las estrategias de  defensa eran, y son, de consideración y competencia exclusiva del ámbito nacional.

Durante el  siguiente gobierno, del partido popular, el  presidente Rajoy  promulgó la Directiva de Defensa Nacional 1/2012 en cuyo punto 4.1 se anunciaba una Revisión Estratégica de la Defensa (RED) que , hasta donde hemos podido constatar, todavía no se ha redactado. Posiblemente afectada  por el desvío conceptual antes mencionado,  aquella RED, aún no nacida, parece que se ha transformado, según todos los indicios, en  la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) 2013 que implica directamente  a casi todos los agentes civiles y  menos directamente a los responsables de la defensa  como pueden ser los ejércitos cuyas necesidades de definición estratégica  han quedado, una vez más,  postergadas. Es muy posible que una nueva directiva de la defensa nacional que  promulgue el nuevo gobierno del partido popular pueda incluir el anuncio de una RED, como se  hizo en la directiva del año 2012, y como ahora  sería muy deseable. Se dice que la defensa no debe de estar circunscrita al ámbito militar, que es, o debe ser, una responsabilidad de todos, algo en lo que podemos estar de completo acuerdo. Pero resulta que la ESN 2013 no es algo que pueda ser compartido por todos porque en ella prácticamente se  excluyen los temas propiamente de la defensa y a sus tradicionales ejecutores: las fuerzas armadas cuyos jefes de estado mayor no tienen silla en el Consejo de la Seguridad Nacional, ni siquiera, en este caso, detrás de su ministro de defensa, como antes la tenían de pleno derecho en el Consejo de la Defensa Nacional. Lo que a nuestro juicio confirma  todo lo que aquí se viene afirmando: la ESN es una estrategia de solo eso, de seguridad, pero no es una RED, no es una  estrategia propiamente de defensa que pueda justificar las a veces considerables, pero necesarias,   inversiones militares

Si la RED estuviese redactada como aquí se propone, a lo mejor el Ministerio de Asuntos Exteriores hubiera tenido razones suficientes para no negociar la suspensión de una escala de  reabastecimiento en Ceuta de la flota rusa, camino del Mediterráneo oriental, que, como en otras muchas ocasiones, estuvo previamente autorizada. Esta escala hubiera supuesto un claro beneficio para los intereses económicos de la ciudad. Atender a la petición del Consejo Atlántico que, por la realidad de lo acontecido vino a defender con gran urgencia y determinación los intereses británicos antes que  los españoles, no deja en una posición muy airosa a nuestros ministerios de Exteriores y Defensa. Todo ello agravado por una odiosa discriminación en virtud de la cual la OTAN considera a Gibraltar como territorio a defender y no así a los territorios españoles en el Norte de África. Por otra lado, contrasta mucho cómo el  Reino Unido  no se muestra nada  diligente con la defensa de los intereses españoles en Gibraltar cuando se refieren a la  entrada  en puerto de submarinos nucleares averiados, a la instalación de gasolineras flotantes, a entorpecer los trabajos de la Guardia Civil en su lucha contra del tráfico ilegal de tabaco y estupefacientes, o cuando se efectúan rellenos para ganar terreno al mar en una zona definida por la UE de protección medio ambiental, por poner solo simples  ejemplos de cómo se comporta nuestro aliado en una colonia que, además, no le pertenece. Y, para rematar los despropósitos, parece ser que Trump comparte con sus más cercanos asesores de la Heritage Foundation la idea de  que,  para los intereses de los EEUU,  es mejor que  Gibraltar se conserve en manos británicas en lugar de un eventual traspaso de la colonia   a manos españolas. Y, si este es el trato que recibimos de nuestro principal aliado en la OTAN,  podrá comprenderse con facilidad la desolación, el desánimo y la tristeza que consideraciones  como ésta producen en el alma de la mayoría de  los españoles que no solo desean recuperar cuanto antes su integridad territorial si no que hubieran deseado, además, que esta se produjese como resultado de  una plena  coincidencia de los intereses de España y de los EEUU  en el seno de la Alianza Atlántica a la que ambas naciones pertenecen.

Por tanto, y  para finalizar, solo decir que España debe de tener personalidad estratégica suficiente para poder defender sus propios intereses,  incluso ante sus propios aliados,  para no verse obligada  a defender con innecesario seguidismo los intereses de otros. Esa sería sin duda la mejor contribución a una defensa europea verdaderamente común y compartida.

Aurelio Fernández Diz

CN (R)

Foro de Pensamiento Naval.