¡BUM! Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Interjección onomatopéyica utilizada para imitar el ruido de un golpe o de una explosión.

¡Bum! Golpe y explosión en el Congreso de los Diputados. Tocaba el Brexit y lo de la venta de armas a Arabia Saudí. Los británicos están tranquilos porque ven como el doctor Sánchez pasa de Gibraltar.

Lo de las bombas… Esas bombas que ahora sí se venden, ahora no, que si los derechos humanos, que si los puestos de trabajo, que si esto es un lío, que si sí, que si no; que esto es el gobierno y no la oposición, que aquí las cosas no son tan fáciles, que tengo que dar la cara y me la van a partir, que las elecciones en Andalucía, los presupuestos, que no me compliquéis más la vida.

Bombas que no eran tan precisas como decían y con las que la ministra de Defensa ha metido en la boca del lobo a todo el Gobierno, con el presidente a la  cabeza y que ahora echa más leña al fuego mientras hace pimpampum, buscando su momento de gloria.

El presidente nunca supo lo que decía, nunca lo que hace. Bombas precisas (?) e imprecisión intelectual entre los que dicen una cosa y hacen la contraria. ¡Esa es mi izquierda!, la incongruente, la ya conocida por desconocerse ella misma. Ahora, en una crisis terminal, se agarran a lo que sea, incluso a los pactos más siniestros. Como bien estamos viendo.

Ante eso no quedaba otra alternativa. Y hubo explosión: ¡Bum!

Porque el tema no son las bombas sino el golpe, el de Estado. Ese sí que ha hecho ruido y daño. Sigue haciéndolo.

El ruido de un golpe: ¡Bum!

Ese era el debate. Ese es el problema de España. Ese es el ¡bum!: el golpe de Estado.

Al fin, un líder brillante, el recién estrenado presidente del Partido Popular, Pablo Casado, le ha dicho al presidente del Gobierno del reino de España cuatro cosas bien dichas. Preciso, claro y rotundo, sin papeles aprendidos, a cara descubierta y sin tapujos: << ¿No se da cuenta de que es partícipe y responsable de un golpe de Estado?>>

Las verdades duelen y se ha notado.

Tocado. Uno de cuatro: <<… usted y yo no tenemos nada más que hablar>>. Por supuesto. Nada de qué hablar con los golpistas o con los que les apoyan, o en ellos se apoyan, para gobernar. ¿Se lo repito? Nada. Ese es el camino. Quien está contra España está contra mí y los que me votan. Hablemos claro de una vez y que todos nos entiendan, sepan quién está con España y quién contra ella. Así de sencillo.

Y se ha hablado de lo que hay que hablar: del golpe de Estado. Los golpistas y sus apoyos se han puesto nerviosos. Los argumentos que usa el golpismo se repiten: sacan a relucir a la ultraderecha y los fusilamientos.

El problema de España, ahora, hoy, no son las bombas de precisión vendidas a Arabia Saudí; no es el Brexit. El problema de España, ahora, hoy, es la misma España.

Hay que quitarse la careta de una vez por todas. O conmigo o contra mí.

Y dejar de leer el manuscrito de siempre, el que se pasan unos a otros en cuanto les llevas la contraria. No nos engañen más. Hablen a cara descubierta, sin acuerdos ocultos, sin papeles escritos por otros; sobre todo hablen con vergüenza esa que alguno suele dejarse en el recuerdo si es que alguna vez la tuvo.

<< ¿No se da cuenta de que es partícipe y responsable de un golpe de Estado?>>.

Y si no quiere usted oír la cruda verdad, doctor Sánchez, señor presidente, rompa con los  independentistas y comunistas. Convoque elecciones.

No se esconda. Dé la cara. Empecemos por ahí.

Con España o contra España.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

25 octubre 2018

Blog: generaldavila.com

Libertad de expresión Andrés Manrique Teniente (R)

La Bandera de España

Lo bueno que tiene la democracia es que uno puede decir lo que quiera, donde quiera y cuantas veces quiera. Es maravilloso. Por decir, se pueden decir incluso tonterías ¡fíjense! La libertad de expresión es lo más grande que hayamos conquistado nunca. ¡Sí señor! Ni el fuego, ni la agricultura, ni las vacunas o Internet. ¿Podemos decir lo que queramos? Sí, por supuesto. ¿Incluso tonterías? ¡Pues claro hombre!

Ahora bien, si uno se prodiga mucho en decir tonterías corre el riesgo de que le tilden de tonto ¿o no? Claro que a esto, los tontos, no se apuntan. No se apuntan a tolerar las críticas y exabruptos cuando les toca a ellos. Demuestran intolerancia y odio a las críticas sobre su actividad, la tontería.

¡Ojo con ceder terreno ante los tontos! Hay que detectarlos a tiempo y por aquello de la libertad de expresión -nunca le estaremos lo suficientemente agradecidos- dárselo a conocer a todo el mundo, hay que darles publicidad, la misma que le dan ellos a sus tonterías. Además tienen la tendencia a atraer a los demás, a compartir sus tonterías, son activos.

Juan Soldado no se apunta a esto, claro está. Es decir, a lo de la libertad de expresión sin más. Le oí decir en cierta ocasión que una cosa es la libertad de opinión y otra la libertad de expresión. A la primera siempre se apunta y con la segunda piensa que hay que ser precavidos a la hora de exponer esas opiniones.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN. LIBERTAD DE OPINIÓN. DERECHOS HUMANOS

En realidad ambas, la libertad de opinión y la libertad de expresión entran dentro de los derechos humanos y nadie puede ser censurado por ello. Por supuesto se acata ¡faltaría más! Pero sí que está regulada la responsabilidad de su ejercicio. Es decir que una vez que has “largado” lo que quieres, puedes ser sancionado por ello si faltaste al respeto, etc. etc.

Pero claro, Juan Soldado piensa, y no le falta razón, que aunque el “bocazas” sea sancionado, el mal ya está hecho.

Juan Soldado incluso perdonaría la falta de respeto por error o por indelicadeza, pero lo que no tolera es cuando aprecia intencionalidad en la misma. Cada día más, aprecia insultos y desprecios quedando éstos impunes en aras de la tan manipulada libertad de expresión.

Juan Soldado no pretende que todos tengan sus mismos valores, creencias u opiniones y que como estamos sujetos a críticas, éstas se puedan ejercer, pero pide a todos aquellos que hagan uso de esa libertad de expresión sean moderados en la discrepancia. Sobre todo si la expresión de esa discrepancia es pública.

Juan Soldado sabe que es muy difícil definir esto de la falta de respeto, pues es algo muy ligado a la subjetividad. Pero en la misma medida en que es difícil su definición es fácil apreciar la intencionalidad de quien quiere ofender.

Juan Soldado se da perfectamente cuenta de que estos “faltones” tienen la piel muy fina. Sus vómitos en las redes son fruto del ejercicio de “su” libertad pero se lanzan como hienas rabiosas cuando les toca a ellos ser el objetivo de las libertades de los demás.

Ya sabemos quiénes son, ya sabemos dónde están, ya sabemos cómo actúan y cuáles son sus planes. Pues usemos nuestras libertades de pensamiento, de  opinión y de expresión para informar de sus tonterías.

A pesar de ellos, sean felices.

Si buscas respeto…

Andrés Manrique

Teniente (R.)

Blog: generaldavila.com

16  mayo 2017