GIBRALTAR EL EXCUSADO Vicente Díaz de Villegas y Herrería. General de División (R.)

Artículo tras artículo venimos escribiendo o mejor denunciando el caldo de mentiras en el que los españoles nadamos y del que nos alimentan. Se miente por activa con descaro y se miente por pasiva ocultando la información y la verdad, hurtando y rompiendo la posibilidad de ejercer la democracia mediante una elección de lo mejor.

Sea política interior o política exterior, autonómica o municipal, la valoración es la misma no hay un sentido de España, como proyecto desde el pasado para nuestro presente y para el futuro de nuestros nietos, ni hay los valores que, unida, la han hecho libre y grande. Sólo ¿“qué hay de lo mío”?

La incapacidad sumada a la traición de nuestros gobernantes han roto la linea de nuestro proyecto común, rebajando la consideración de España fuera y dentro de España.

Ha habido momentos históricos hispánicos de debilidad como los que favorecieron la invasión musulmana, la napoleónica o la última guerra civil. Momentos todos superados pero con graves costes en vidas, libertades y economía. Si no se lucha no se puede uno quejar de ser un esclavo. La lucha debe ser inteligente sin dejarse envolver por discursos vacíos o políticamente correctos, o con lógicas falseadas desde su inicio, o …

La dependencia económica de la política autonómica es enorme no solo por la corrupción administrativa que se conoce sino por la corrupción que no se conoce y por la dependencia de las numerosas personas que ocupan todos los puestos de trabajo al servicio de los diferentes niveles de las estructuras administrativas.

España no necesita a Gibraltar. Nuestros gobernantes no lo consideran importante. Gibraltar es una COLONIA del Reino Unido y esto es así y existen ya suficientes pronunciamientos internacionales tanto en ONU como documentos históricos de Utrech al respecto. Es hora pues de dar la espalda y bloquear cualquier relación terrestre, marítima, aérea, política, cultural, laboral, económica, telecomunicaciones…, de España con Gibraltar. Las cesiones, como la ocupación del istmo, siempre se han interpretado como debilidad y como mal nacidos nunca han sido agradecidos.

A pesar del turismo podemos vivir sin Gibraltar y sus blanqueos de capitales, también podemos vivir sin turistas británicos o solo con los que quieran venir. Se tarda un poco pero todo se equilibra y ya es hora de hacer algo más que vegetar. Menorca es el ejemplo.

No se debe consentir el abuso de España que además… pone la cama y admite entre otras cosas enfermos británicos gibraltareños en la seguridad social, gozar de las instalaciones, viviendas, mercados, playas… de Sotogrande, de Torremolinos, Marbella, Sevilla… Cadiz.

Ellos, los gibraltareños no nos quieren solo quieren chupar, todo lo que puedan y como sus colegas secesionistas del norte de España se ríen de los españoles.

Se cierra la verja y quienes han vivido de ella a moverse hacia otros lugares más o menos próximos.

La ETA expulsó de Vascongadas, con el asesinato terrorista, a más de 200.000 vascos y ningún gobernante hizo nada para pararlo.

Vicente Díaz de Villegas y Herrería. Soldado de España.

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26-11-18

¡BUM! Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Interjección onomatopéyica utilizada para imitar el ruido de un golpe o de una explosión.

¡Bum! Golpe y explosión en el Congreso de los Diputados. Tocaba el Brexit y lo de la venta de armas a Arabia Saudí. Los británicos están tranquilos porque ven como el doctor Sánchez pasa de Gibraltar.

Lo de las bombas… Esas bombas que ahora sí se venden, ahora no, que si los derechos humanos, que si los puestos de trabajo, que si esto es un lío, que si sí, que si no; que esto es el gobierno y no la oposición, que aquí las cosas no son tan fáciles, que tengo que dar la cara y me la van a partir, que las elecciones en Andalucía, los presupuestos, que no me compliquéis más la vida.

Bombas que no eran tan precisas como decían y con las que la ministra de Defensa ha metido en la boca del lobo a todo el Gobierno, con el presidente a la  cabeza y que ahora echa más leña al fuego mientras hace pimpampum, buscando su momento de gloria.

El presidente nunca supo lo que decía, nunca lo que hace. Bombas precisas (?) e imprecisión intelectual entre los que dicen una cosa y hacen la contraria. ¡Esa es mi izquierda!, la incongruente, la ya conocida por desconocerse ella misma. Ahora, en una crisis terminal, se agarran a lo que sea, incluso a los pactos más siniestros. Como bien estamos viendo.

Ante eso no quedaba otra alternativa. Y hubo explosión: ¡Bum!

Porque el tema no son las bombas sino el golpe, el de Estado. Ese sí que ha hecho ruido y daño. Sigue haciéndolo.

El ruido de un golpe: ¡Bum!

Ese era el debate. Ese es el problema de España. Ese es el ¡bum!: el golpe de Estado.

Al fin, un líder brillante, el recién estrenado presidente del Partido Popular, Pablo Casado, le ha dicho al presidente del Gobierno del reino de España cuatro cosas bien dichas. Preciso, claro y rotundo, sin papeles aprendidos, a cara descubierta y sin tapujos: << ¿No se da cuenta de que es partícipe y responsable de un golpe de Estado?>>

Las verdades duelen y se ha notado.

Tocado. Uno de cuatro: <<… usted y yo no tenemos nada más que hablar>>. Por supuesto. Nada de qué hablar con los golpistas o con los que les apoyan, o en ellos se apoyan, para gobernar. ¿Se lo repito? Nada. Ese es el camino. Quien está contra España está contra mí y los que me votan. Hablemos claro de una vez y que todos nos entiendan, sepan quién está con España y quién contra ella. Así de sencillo.

Y se ha hablado de lo que hay que hablar: del golpe de Estado. Los golpistas y sus apoyos se han puesto nerviosos. Los argumentos que usa el golpismo se repiten: sacan a relucir a la ultraderecha y los fusilamientos.

El problema de España, ahora, hoy, no son las bombas de precisión vendidas a Arabia Saudí; no es el Brexit. El problema de España, ahora, hoy, es la misma España.

Hay que quitarse la careta de una vez por todas. O conmigo o contra mí.

Y dejar de leer el manuscrito de siempre, el que se pasan unos a otros en cuanto les llevas la contraria. No nos engañen más. Hablen a cara descubierta, sin acuerdos ocultos, sin papeles escritos por otros; sobre todo hablen con vergüenza esa que alguno suele dejarse en el recuerdo si es que alguna vez la tuvo.

<< ¿No se da cuenta de que es partícipe y responsable de un golpe de Estado?>>.

Y si no quiere usted oír la cruda verdad, doctor Sánchez, señor presidente, rompa con los  independentistas y comunistas. Convoque elecciones.

No se esconda. Dé la cara. Empecemos por ahí.

Con España o contra España.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

25 octubre 2018

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Gibraltar y el Brexit: La Royal Navy envía dos Avisos para Navegantes. Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)

El HMS Talent, averiado, atracado en el muelle Z de Gibraltar

En estos tiempos de tribulación que padecemos, con tantos mensajes confusos como recibimos, parece que los únicos que envían señales claras son los militares británicos en lo relativo a Gibraltar y el Brexit.

Mientras nosotros no conseguimos ponernos de acuerdo con el objetivo de reintegrar Gibraltar a España, la Royal Navy nos ofrece dos muestras claras de las razones por las que no está dispuesta a moverse de Gibraltar.

La vieja torre de control de Windy en primer plano con la nueva en construcción justo detrás de ella.

El primer ejemplo palpable de su interés lo ofrece la nueva torre de control que están construyendo en la meseta de punta Europa, al sur del Peñón, en el lugar conocido como Windy. Es una gran estructura en la que están invirtiendo más de dos millones de libras, tanto en el edificio como en sus equipos. Como puede verse en la fotografía parece que está destinada a sustituir a la otra torre (anexa por su fachada sur), que tiene más de 25 años de antigüedad. Su misión será la de conocer en todo momento el tráfico de superficie por el Estrecho de Gibraltar y, muy importante, obtener Inteligencia visual, optrónica, radar y electrónica de toda cuanta plataforma, civil o militar, entre en su radio de acción, sin olvidar las comunicaciones a cuya interceptación dedican muchos de sus afanes. Los trabajos en la nueva torre están muy avanzados y puede suponerse que su aspecto será espectacular mostrando un decidido afán de permanencia.

El siguiente ejemplo, también visible este mes de septiembre, lo constituye la presencia del submarino nuclear HMS Talent (con un amplio historial de averías) de la misma clase que el infortunado HMS Tireless y bastante más antiguo que el HMS Ambush, también de triste recuerdo en el Estrecho.

El HMS Talent, averiado, atracado en el muelle Z de Gibraltar

El caso es que las autoridades de la Royal Navy, en lo que pareció todo un detalle de aprecio hacia la población de Gibraltar, decidieron que el HMS Talent entrase en ese puerto el día 8 de septiembre para –según dijeron- estar presente en los actos conmemorativos del denominado día nacional de Gibraltar que se celebra el día 10. Así fue, y muy celebrado y agradecido en la localidad. Lo malo es que once días después, el submarino seguía en puerto, junto con un movimiento inusual de grandes aviones de la RAF que han transportado personal y material. En realidad, el «detalle» de la Royal Navy fue colarle a la población local el enésimo submarino nuclear averiado. Por lo que se ve, los británicos necesitan esta base –lejos de la metrópoli- para poder hacer reparaciones de emergencia a sus submarinos nucleares porque se averían más de lo que sería prudente.

Y a todo esto tenemos a los políticos españoles de la Comarca – a diestra y siniestra- compitiendo a ver quién es el que consigue – a cuenta del Brexit- mayores favores para Gibraltar y para esa cifra incógnita tan importante como es la de los que se dicen trabajadores españoles en Gibraltar. Su cifra real probablemente nuestras autoridades la desconocen pues no se ha publicado ni se sabe que exista un censo oficial español que ofrezca un mínimo de garantía, sólo se manejan las cifras que proporciona Gibraltar.

Así tenemos a nuestras autoridades otorgando la máxima prioridad al bienestar de una cifra desconocida de trabajadores españoles que, casualmente, son los que hacen posible la supervivencia de la economía de Gibraltar y por ende, la de la base militar con sus submarinos nucleares y demás recursos como los de Inteligencia.

El bienestar de los nuestros es tan importante que incluso las autoridades de Gibraltar y las británicas (algo asombroso) no dejan de repetir su interés por ellos, naturalmente junto con el bienestar  -suponemos que bastante más alto- de los habitantes del Peñón.

Habilidad que tienen para manejar  a los españoles como rehenes con los que conseguir garantías sobre la fluidez del tránsito por la verja, absolutamente vital para la supervivencia de la colonia e incluso, de la industria turística local. En su trabajo cuentan con la valiosa colaboración de unos periodistas y significados políticos de la izquierda parlamentaria española reconvertidos, algunos de ellos, en algo así como asesores del denominado ministro principal.

Si la situación está evolucionando como se ha publicado, no nos extraña lo exultante que están las autoridades llanitas pues, según parece, los cuidados con que –durante años- han tratado a sus asesores finalmente dan sus frutos.

Los españoles que trabajan en Gibraltar los cifran en unas 8.000 personas. Todas ellas serán muy importantes –sobre todo los asesores- pero no creo que sean menos importantes que las más de 200.000 personas que viven en el arco de la bahía de Algeciras y que, debido a la colonia británica, se ven obligadas a asumir unos riesgos que no les corresponden. Dicho sea esto sin entrar en el resto de las importantes consecuencias negativas que tiene para España la presencia de este como de cualquier parásito, como apuntó una de nuestras autoridades.

Paradojas de una política –principalmente de izquierdas pero también de derechas- interesada en mantener la presencia de una base militar colonial extranjera en nuestro territorio y que –aparentemente- se queda tan tranquila como si no hubiese alternativas que ofrecer a quienes atraviesan la verja a diario. Mucho «bienestar» deben recibir unos y otros. Hasta es posible que alguno de estos políticos españoles no sepa que Gibraltar es una base militar desde la verja hasta punta Europa, de la costa de levante a la de poniente, en la superficie y en el interior del Peñón así como en las aguas españolas que lo rodean.

Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)

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22 septiembre 2018

 

«Smokey Joe» y la «guerra química» contra la Royal Navy Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R.)

El Dragaminas “Tambre”

En estos últimos años, de vez en cuando, el editor de un  periódico de Gibraltar se refiere a los tiempos en que un buque de guerra español, al que jocosamente denomina «Smokey Joe», navegaba por las aguas de la bahía de Algeciras a finales de los 60 y comienzos de los 70 del siglo pasado.

Casi siempre era el dragaminas Tambre, de la clase Bidasoa. Estos buques se basaban en el proyecto alemán Minensuchboot 1940. Tenían unas 700 toneladas de desplazamiento, un cañón de 88 mm y una dotación de 78 hombres. Su propulsión era mediante dos calderas que quemaban carbón como combustible.

El Tambre patrullaba las aguas de esta bahía para reafirmar nuestros derechos. Sus comandantes en esas fechas fueron los tenientes de navío Santiago Liaño, Luis Carrero y Alejandro Artal, entre otros. De una u otra forma todos ellos hicieron lo mismo que vamos a relatar.

El caso es que, en repetidas ocasiones, cuando «Smokey Joe» estaba cumpliendo su misión cerca del espigón de San Felipe, se presentaba una fragata de la todopoderosa marina británica conminándole a que se marchase.

Seguramente se intercambiaban los textos de rigor reafirmando los derechos de cada uno, según su propia interpretación, aunque es posible que no siempre. Lo cierto es que normalmente el dragaminas español acababa por moverse.

Pues sí, se movía a barlovento y cuando su comandante consideraba que ya estaba en el punto adecuado, daba la orden de soplar las calderas.

En pocos minutos, la fragata británica –sometida a un inesperado «ataque» más propio de la guerra química, con su dotación cubierta de hollín hasta las cejas, sus uniformes hechos un asco y el buque pintado de negro por efecto del hollín- no tenía más remedio que marcharse y dejar a «Smokey Joe» sólo en las aguas en disputa.

En el Tambre se jugaba una porra sobre si la nube de hollín daba o no en el puente de la fragata. Además, cuando acertaban de lleno en el británico, la dotación rompía en una salva de aplausos dedicada al jefe de máquinas.

Todo esto, el «ataque químico» y la salva de aplausos, causaba un profundo malestar en la Royal Navy. El malestar trascendió a la OTAN, de la cual España no formaba parte.

Mandando el Tambre –con base en Rota-  uno de los citados, el teniente de navío Alejandro Artal, visitó Rota una agrupación naval holandesa al mando de un almirante. Éste había oído en la OTAN estas informaciones sobre los españoles y la curiosidad le pudo. Preguntó si era cierto eso que se contaba del fondeadero de La Línea de la Concepción y que se usaban buques con propulsión a carbón para llenar de humo a los ingleses y echarlos de las aguas en disputa. Le dijeron que si y que además allí mismo estaba uno. Llamaron al comandante y el almirante holandés le preguntó si podía hacerle una demostración. El comandante español respondió que si pero que necesitaba un barco contra el que hacer la demostración. El holandés le señaló uno que estaba fuera de la base y le dijo: «Ese, que es de los míos». El teniente de navío Artal hizo la demostración dando de lleno en el blanco, para jolgorio de españoles y holandeses, siendo muy celebrado por todos los espectadores.

Ese fue el «Smokey Joe» del que alguno en Gibraltar se ríe; un buque que miren por dónde puso de manifiesto una vez más que: En las situaciones de crisis las respuestas asimétricas pueden ser las más eficaces.

 Ángel Liberal Fernández, Capitán de navío (R.)

9 marzo 2018

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GIBRALTAR NO ES UNA BASE DE LA OTAN Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R)

Gibraltar no es una Base de la OTAN

Las autoridades británicas están desarrollando grandes esfuerzos para reducir los efectos del Brexit en Gibraltar y sus consecuencias para la base militar. Les resultará difícil conseguir apoyos en la Unión Europea pero lo tienen más fácil en el seno de la Alianza Atlántica, incluso entre los países que pertenecen a las dos organizaciones.

El argumento que repiten con insistencia es que Gibraltar es una base muy importante de la OTAN. Lo hacen hasta el punto de que en la prensa local de Gibraltar se atribuye a Donald Trump una expresión que dice: «La relación especial entre el Reino Unido y los EEUU permanece intacta. El hecho es que todo el mundo está de acuerdo, incluyendo España, que en el momento actual hay asuntos más importantes que el de Gibraltar, que es un centro de la OTAN» (NATO hub).

Gibraltar: Base Militar

Por desgracia, el presidente Trump no ha señalado cuáles son –según él- los asuntos más importantes para España que el de Gibraltar, esa colonia retenida por los británicos en nuestro territorio y en contra incluso de las resoluciones de la Asamblea General de las Naciones Unidas.

No estamos de acuerdo en su afirmación de que Gibraltar es un «NATO hub». Parece que confunde el todo con la parte, es decir, lo que son unas instalaciones británicas (aprovechadas también por los americanos) con unas hipotéticas instalaciones de la OTAN.

LA OTAN NO TIENE BASES MILITARES

La OTAN no tiene bases militares; lo que si existen son innumerables bases militares de sus países miembros como son las de Faslane en Escocia, la de Norfolk en los EEUU o la de Cartagena en España. Gibraltar, todavía, es una de ellas.

Entre las capacidades militares que el Peñón ofrece a los británicos se encuentran los muelles de atraque para barcos de guerra, incluyendo submarinos nucleares; el aeródromo militar y las instalaciones para la obtención de Inteligencia.

Para entrar en ese puerto es necesario atravesar el Estrecho y la bahía de Algeciras, siempre muy concurridos, lo que no deja de ser un riesgo para los barcos de guerra, especialmente ante la amenaza terrorista de la que tanto hablan. Dicho sea esto sin valorar la exposición en la que se encuentran los muelles de atraque.

El aeródromo tiene una pista vulnerable, no sólo por su corta longitud sino por estar expuesta a unas condiciones geográficas y meteorológicas que, con frecuencia, hacen imposible las operaciones de vuelo.

Por último nos quedan las instalaciones de Inteligencia. Las usan principalmente para obtener datos del tráfico marítimo por el Estrecho, incluyendo los submarinos y, para interceptar comunicaciones ajenas sean civiles o militares, comerciales o familiares, todo lo que pueda caer dentro de su radio de acción. No distinguen de banderas; todo puede ser útil. A su explotación se dedican los miembros de los Regimientos de Señales británicos que rotan por Gibraltar, Chipre y otras instalaciones.

Parece que las autoridades norteamericanas, y por supuesto las británicas, se han olvidado de que España también es miembro de la OTAN y como tal, si Gibraltar fuese un «NATO hub» tendría pleno derecho a participar en la explotación de esos recursos militares.

A nadie se le ocurre que España pueda tener interés en los muelles de Gibraltar pues cuenta con puertos mucho más amplios y seguros, no sólo en sus proximidades como Algeciras y Ceuta, sino también en Málaga y en la bahía de Cádiz.

En cuanto al aeródromo, no hay más que examinar los riesgos que supone su utilización para desecharlo y pensar en los grandes aeropuertos españoles que se encuentran a escasos minutos de vuelo como son los de Málaga, Jerez, Rota, Morón o Sevilla.

Nos queda la Inteligencia. Resulta que esta actividad es prerrogativa de los países miembros y son los que la obtienen quienes entregan a la OTAN lo que consideran conveniente. Algo así como un mercado en el que se intercambian informaciones de interés, por su justo precio.

LA S INFORMACIONES RELATIVAS A ESPAÑA QUE OBTIENEN LOS INGLESES

Con España dentro de la OTAN y con un Gibraltar en los términos descritos –supuestamente- por el presidente Trump, tendríamos derecho a conocer las informaciones relativas a España que obtienen los ingleses (y los americanos) desde Gibraltar.  Puede ser no sólo la relativa a nuestros despliegues en el sur de la Península y norte de África sino también información de interés comercial como las intenciones de nuestros empresarios e incluso, las inquietudes personales de nuestras autoridades y de nuestros políticos.

La verdad. No me imagino a nuestro personal de Inteligencia obteniendo información sobre nosotros mismos desde las instalaciones –supuestamente de la OTAN- del Gibraltar inglés. Mucho menos me imagino a un inglés o a un norteamericano entregando esa información a los españoles.

Esperemos que, en pocos meses, los consejeros del presidente Trump le ilustren algo más y, por su parte, los británicos empiecen a darse cuenta de que los tiempos del Imperio ya han quedado atrás. El Brexit les ayudará bastante a conseguirlo.

Ángel Liberal Fernández, Capitán de Navío (R.)

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11 mayo 2017

A VUELTAS CON EL ESTRECHO DE GIBRALTAR Salvador Fontenla Ballesta, general de brigada (retirado)

Gibraltar español

Mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, e a los Reyes que después de ella subçedan en estos mis reynos, que siempre tengan la dicha çibdad de Gibraltar, con todo lo que le pertenece, e no la den nin enagenen nin consientan dar nin enagenen nin cosa alguna della.

Testamento de la Reina Isabel la Católica

La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, conocida como BREXIT, ha puesto otra vez sobre el tapete de la política internacional y de la opinión pública española, siempre hábilmente adormecida sobre el particular, el asunto de la usurpación británica del Peñón de Gibraltar y las posibilidades de su devolución, para completar la integridad de nacional. Ya era altamente contradictorio que un supuesto aliado en la OTAN y en la UE, hasta la fecha, se empecinara en mantener una agresión consumada contra su aliado. ¿Para aliados como estos, para qué necesitamos enemigos?

Es innecesario, por obvio, resaltar la importancia estratégica y geopolítica de todo estrecho marino, en particular el de Gibraltar y éste especialmente para España. Solo catástrofes ha sufrido la Península Ibérica cuando ha perdido el control del Estrecho de Gibraltar:

  • La primera invasión histórica africana de España fue en el siglo III a. J.C, por los cartagineses capitaneados por la familia Barca, con la intención de colonizar la Península para explotar sus recursos y emplearla como base de operaciones en sus guerras contra Roma.
  • La distracción del rey D. Rodrigo, en un frente secundario del norte peninsular, que no supo valorar debidamente la amenaza que tan rápida y agresivamente avanzaba por África hacia occidente. Tampoco supo valorar que el Estrecho como obstáculo, en realidad un simple foso, necesita ser defendido activamente para que sea eficaz. Fue la mayor catástrofe sufrida por España en su Historia, comenzó con el dominio de Ceuta y con la ocupación de Gibraltar en el año 711. Trajo consigo, entre otras cosas, la ruptura política de la Península Ibérica, no recuperada hasta la fecha.
  • La pérdida del Peñón de Gibraltar en 1704 supuso la ruptura de la integridad nacional, tampoco recuperada todavía.

 

El dominio de los lados del Estrecho de Gibraltar

El Estrecho de Gibraltar en manos de varias potencias

La teoría interesada que ninguna potencia permitiría que ambos lados del estrecho estuviera ocupada por una sola nación, es una falacia impuesta ladinamente por los británicos desde que ocuparon el Peñón de Gibraltar, y su aceptación releva impotencia, al menos intelectual, del que la asume como dogma de fe. La gran mayoría de los estrechos están ocupados por un solo estado: Turquía, Suez, Panamá, etc., lo que proporciona seguridad y estabilidad a estos puntos neurálgicos. Por lo contrario, es un axioma que en un estrecho marítimo la inseguridad es directamente proporcional al número de potencias que estén presentes en el citado estrecho, y una evidencia de la debilidad de las naciones ribereñas.

Es un argumento tramposo porque, desde hace tiempo, hay dos naciones soberanas (Marruecos y España) en el Estrecho, y las presencias que sobran son precisamente Gran Bretaña, y posiblemente también EEUU en Rota, como un nuevo y  Guantánamo. Ejercer la soberanía y el control que nos corresponde del Estrecho es cuestión de dignidad nacional y de voluntad política, porque la inacción nunca ha conseguido nada positivo. Los que no se atreven a tomar decisiones alegan siempre que el futuro es incierto y difícil de predecir, cuando el futuro no se tiene que adivinar sino conformar. El futuro como nación se configura con la señalización de objetivos estratégicos, el planeamiento para conseguirlos en los plazos predeterminados y la ejecución de acciones para alcanzar los fines previstos, y determinadas en los planes correspondientes.

Estamos convencidos que mediante una acción política y económica firmes se hubiera recuperado el Peñón, durante las negociaciones para entrar en la CEE, OTAN, UE, etc. Oportunidad que vuelve a presentarse con la salida del Reino Unido de la Unión Europea, y que por propicia e inmejorable, sería de una indolencia imperdonable no saber aprovecharla, con excusas inexcusables e intereses bastardos.

 

El Estrecho de Gibraltar geopolíticamente

El Estrecho de Gibraltar se comporta geopolíticamente como una válvula que une cuatro globos de presión, afrontados de dos en dos: Europa al norte y África al sur, y el Mediterráneo al este y el Atlántico al oeste. La presión, política y militar, empuja en un sentido o en otro, en función del desequilibrio de fuerzas entre los respectivos globos afrontados. Es manifiesto que actualmente la presión va de sur a norte y de oeste a este.

España no puede permanecer como mera espectadora de lo que ocurre en el Estrecho, debe ser parte fundamental de la válvula que comunica las esferas de presión entre Europa y África, y entre el Mediterráneo y el Atlántico.

El Estrecho de Gibraltar es un objetivo estratégico de primer nivel en cualquier manual, por elemental que éste sea, y solo se puede abordar desde una perspectiva prioritaria a nivel nacional. Es decir España tiene que tener presencia primordial y activa sobre esta zona vital. Presencia política, económica y militar.

¿Qué fue del El eje estratégico Canarias-Estrecho de Gibraltar?

¿Dónde quedó el Eje estratégico Canarias – Estrecho de Gibraltar – Canarias? ¿Por qué y para qué se renunció a él? La postura de debilidad siempre ha sido contraproducente, y España tiene que estar en el Estrecho con el peso que le otorga su posición geopolítica, su historia, su economía y sus compromisos nacionales e internacionales. Está muy bien ir de comparsas de nuestros aliados en aventuras extraterritoriales, como herramientas útiles del gobierno, pero no podemos ir de salvadores de casas ajenas, cuando no tenemos la propia en orden, y lo prioritario institucionalmente de las Fuerzas Armadas, según la Constitución, es ser garantes de la soberanía, independencia, integridad territorial y orden constitucional.

La presencia y capacidades militares deben ser la necesaria y suficiente, como mínimo al mimo nivel que las potencias extrañas al Estrecho. Esto solo se puede alcanzar con un mando militar conjunto, y con unos presupuestos de defensa acordes con las necesidades, y no según las posibilidades, porque la experiencia demuestra que siempre estará en las últimas prioridades, ante la desmadejada voracidad depredadora de administraciones estatales, autonómicas y locales, sin contar con el agujero negro de la corrupción.

Este mando debe de ser de nivel cuerpo de ejército para que tenga capacidades para la integración de las diversas y complejas organizaciones operativas que deben integrar un mando conjunto, tendría la ventaja añadida de ser un órgano esencial para la creación de una doctrina táctica propia, porque, no nos engañemos, todas estas capacidades están actualmente en cuarteles generales supranacionales, en los que los españoles somos meros auxiliares.

Es incompresible como se suprimió el nivel táctico de división, con lo que cuesta en tiempo, dinero y esfuerzos hacer y mantener operativos sus cuarteles generales. No solo se destruyó este escalón táctico, sino que se dejaron huérfanas a las brigadas, y por ende su adiestramiento incompleto. Rectificado el grave error, por reconocido, se han vuelto a organizar divisiones tácticas, pero por las mismas razones anteriores sus adiestramientos quedarán cojos sin el escalón cuerpo de ejército.

Los inconvenientes más importantes para la creación de un mando conjunto operativo, que no quede en papel mojados como pasó con el Mando Conjunto de Canarias (MUNICAN) y los posteriores de las comandancias militares de Ceuta y Melilla, porque creadas sobre el papel, se tuvo bien cuidado de vaciarlas de capacidades, no dándoles competencias ni recursos. Porque además de constituir un esfuerzo importante, romper estructurales mentales a nivel político y militar, es la cicatería de las instituciones a ceder y compartir competencias y capacidades.

Salvador Fontenla Ballesta, general de brigada (retirado)

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25 abril 2017

COMENTARIO DEL DÍA: ESPAÑA, ESCOCIA y CATALUÑA POR ALFONSO DASTIS

El ministro de Exteriores contenta a Puigdemont

Al  ministro de Asuntos Exteriores, Fernando María Castiella le decían el Ministro del Asunto Exterior. En su cartera ministerial no existía otra cosa que no fuese Gibraltar. Mucho han cambiado las cosas, pero el ‹‹asunto›› Gibraltar sigue en su sitio, inamovible.

Las opiniones de un ministro de Exteriores siempre han tenido un gran valor y se han tomado como palabra de Estado siendo examinadas con lupa en todas las cancillerías del mundo. No se pueden permitir ciertas alegrías verbales y jamás echar leña al fuego en momentos de tensión. No se distingue si la leña la echa él o quien le manda.

El actual ministro de lo exterior se llama Alfonso Dastis y administra mal sus palabras. Ahora quiere rectificar y alegar malas interpretaciones. A un ministro de Exteriores no se le interpreta sino que se le oye y lee. Dice lo que dice o se calla, que en ocasiones es de mayor prudencia. Ha tenido la ocasión y el deber de hacer las dos cosas. Hablar alto y claro. Salir en defensa de la postura de España con Gibraltar ante las declaraciones de los mandamases británicos. Con rigor y firmeza. Callarse ante la posición del nuevo referéndum de Escocia y no ir de alumno aventajado de las rupturas y nacionalismos fuera de lugar. ‹‹España no vetaría de entrada la integración de Escocia en la UE››. ¿Lo dice usted o se lo han dicho para que lo diga?

Calladito debería estar cuando dice lo que dice no decir y se mete donde no sabe o no entiende.  Imprudencia es lo último que se espera de un ministro de Asuntos Exteriores.

Imprudente ministro de Exteriores señor Dastis

Imprudente ha sido también con la independencia en ciernes de Cataluña. Nos sorprendió, o no, cuando Alfonso Dastis, ministro de Exteriores, dijo que es legítimo y que forma parte de la libertad de expresión que el presidente de la Generalidad defienda en una conferencia en el Parlamento Europeo el proceso soberanista y la celebración de un referéndum sobre la independencia catalana. Ahora, erre que erre, dice que en ‹‹España no puede haber referéndum, pero claro… si se modificara la Constitución››. Todos encantados, ingleses, escoceses y catalanes. Es un genio de lo exterior e interior. Un irresponsable ministro

La alegría de Puigdemont

Tan contento está Puigdemont que se ha atrevido a lanzar ya las preguntas de ese referéndum que le ha dado a oler el señor ministro:

-¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente?

-¿Quiere que Cataluña sea una república independiente?

-¿Quiere que Cataluña siga formando parte de España?

Conteste señor ministro de Asuntos Exteriores.

Tres eran tres, las hijas de Elena; tres eran tres y ninguna era buena.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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4 abril 2017