EXAMEN A LA DEFENSA DE ESPAÑA Y LA MISIÓN DE SUS FUERZAS ARMADAS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¿Hay que defenderse? ¿De quién o de qué hay que hacerlo? ¿Hay enemigo? ¿Hay amenaza? ¿Concreta, virtual o abstracta? ¿Quiénes nos amenazan? ¿Quién nos puede atacar? ¿Uno o muchos?

Mientras no sepamos responder, no podemos pasar a la fase siguiente: ¿cómo defendernos?, ¿con quién contamos para defendernos?, ¿cuánto nos cuesta la Defensa?, ¿tenemos capacidad económica, voluntad de hacerlo?, ¿qué piensa el pueblo de la Defensa?

Demasiadas preguntas sin respuesta. No sé si seríamos capaces de saber en qué condiciones de Defensa estamos. Dudo que el Gobierno quiera saberlo y, si tiene que elegir, siempre escogerá su criterio antes que el de los responsables militares. Dada la variedad de ideologías que en España son protagonistas, con una política nacional de constante enfrentamiento, dar contestación a las preguntas sobre nuestra Defensa es prácticamente imposible. Surge espontáneo: el enemigo está dentro.

Al hablar de Defensa hay que hacerlo de sus protagonistas principales, las Fuerzas Armadas, y analizar su misión, recogida en la Constitución, y sus derivadas. En ella se dice con rotunda claridad lo que deben hacer, cumplir y respetar, que, en definitiva, las constituye en defensoras del fundamento constitucional: la unidad de España. El asombro preocupante nos invade cuando vemos que, en el Parlamento, sede de la soberanía nacional, la mayoría se sostiene apoyada en aquellos que son contrarios a la unidad de España y fueron condenados por dar un golpe de Estado separatista.

Mal empezamos.

Llega el recuerdo socialista: «Primero aprobemos la Constitución y luego ya veremos». Un viejo profesor descubría la trampa.

Leamos detenidamente: «Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional». Constitución: artículo 8.1. Pocos quieren leerlo y menos saben interpretar.

Un detalle que muchos olvidan: la misión encomendada a las Fuerzas Armadas se encuentra en el Título Preliminar de la Constitución y no en el capítulo correspondiente al Gobierno, lo que, de manera clara, tiene una intención que pocos constitucionalistas explican.

No se arma una Fuerza para, desde el centro de la soberanía nacional, alentar o asumir lo contrario a su misión. Dado que la misión constitucional de las Fuerzas Armadas está arrumbada en el viejo desván, porque tenemos una Constitución que no parece fundamentada en la unidad de España (integridad territorial incluida), se abre un verdadero interrogante sobre la Defensa. ¿Habrá que explicarlo?

Constitución: se fundamenta en la unidad de España.

Las Fuerzas Armadas parece ser que solo están y se preparan para atender a los compromisos internacionales por su pertenencia a la OTAN o a la UE. Lejos de España os quiero; dentro, solo bodas, bautizos y emergencias naturales.

La misión de las Fuerzas Armadas parece que se dirige más al Ártico o a Letonia que a Ceuta, por poner un ejemplo.

Fuerzas Armadas desaparecidas en nuestras fronteras. Ataque a la integridad territorial en Ceuta (presidente del Gobierno dixit) y nadie soporta el escudo que pare una invasión. ¿Habrá que recordar aquello de «Vuelve con el escudo o sobre él»?

Todos nos preguntamos cuál es la misión que desempeñan las Fuerzas Armadas en Ceuta, Melilla o el estrecho de Gibraltar. Lo suponemos —o suponíamos—, porque nadie nos lo explica, mientras nuestros soldados esperan también saber cuál es su misión.

¿Han cumplido las Fuerzas Armadas con su deber constitucional? La pregunta es obligada. La respuesta nunca se dará.

Podría ser que en el imaginario colectivo no exista amenaza alguna y durmamos cada día con la enorme convicción de que no es necesaria defensa alguna; estamos muy seguros. En Letonia, Líbano, el Índico, Turquía… Incluso en la frontera de Finlandia. El Ártico nos espera.

Previsión, vigilancia, disuasión. Nadie explica en qué consiste ni cómo lo hacen.

Ver un mapa y hundirse en lo incomprensible… Hablar de lo inexistente.

España es sol (Puerta del Sol), playas y paella.

Empezar así un análisis de la actual situación de la Defensa de España es poco optimista, lo cual no lo aleja de la realidad, como pretendo argumentar. Es necesario saber quién da y qué órdenes se dan.

Partiendo de que las Fuerzas Armadas son el principal elemento de estabilidad institucional subordinado al poder político, clama al cielo cuando los insubordinados son aquellos a los que se debe subordinación.

Un Estado basa su existencia y presencia interior y exterior apoyado en sus Fuerzas Armadas y en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Del Estado, no del partido. Sin la fuerza de la nación no hay justicia ni orden. Las amenazas y los riesgos existen. Los vemos cercanos y ahora vividos en directo. El que avisa resulta ser traidor. Todo al revés.

Porque, guste o no guste, hay amenazas y mucho peligro. No estamos solos; compartimos riesgos con otros países occidentales. Podemos hablar de defensa compartida, pero, en nuestro caso, nos enfrentamos a una muy concreta en soledad. El enemigo está dentro.

No son precisamente los misiles ni la artillería, que también, los que nos amenazan, sino una gama muy extensa que abarca desde la metáfora de los «hombrecillos verdes» a nuestros propios rencores y enfrentamientos.

Los riesgos vienen por antiguos odios, revividos incluso hacia nuestros aliados, aunque parece que confiamos en que, en el momento decisivo, sean ellos los que cojan el fusil.

Si abren ustedes un mapa, costumbre muy sana, y se sitúan en el centro de la Península, pronto verán que somos parte de Europa, pero en unas brazadas nos situaríamos en África, donde deberíamos defender la frontera, tan europea como española.

También observaríamos que nuestra ruta abierta es Iberoamérica y que, camino hacia tierras hermanas, tenemos el gran portaviones de Canarias.

En nosotros confluyen Europa, África y América, un fenómeno propio que nos da una personalidad geoestratégica que no valoramos lo suficiente. Somos custodios importantes del Atlántico y del Mediterráneo. Todo ello, junto a la pertenencia a organizaciones internacionales de seguridad y defensa, principalmente por el principio de defensa colectiva, debería obligarnos a una continua revisión de los procedimientos militares más convenientes, comprobar nuestras capacidades de respuesta y las técnicas de combate, basado en una firme y constante voluntad de defensa, vista como una necesidad y no como una provocación.

Nuestra meliflua sociedad (también militar), para suavizar el término, introduce el concepto de «guerra híbrida» cuando todo es lo de siempre: imponer la propia voluntad al adversario (estrategia política) y desarmarlo (estrategia militar). Lo de las «armas» es secundario en la guerra moderna, híbrida o extrema; todo juega como si fuesen cañones cuando se trata de algo más simple: voluntad y desarme moral.

¿Qué ha pasado en nuestra frontera sur? ¿Cuál es la conclusión?

Los que se dedican a estas cosas de la Defensa con seriedad, sin ideología ni partidismo, saben muy bien cuál es nuestra amenaza real, la externa y la interna. Son coincidentes en acabar con la soberanía y la integridad territorial. La interna ha sido mencionada al comienzo.

Al hablar de la externa nos viene de manera inevitable el recuerdo de la «Marcha Verde» y de las intenciones (no reveladas por ellos ni por España) de la ocupación de Perejil, sin olvidar esas fechas en las que, como un goteo constante, se repite la presión migratoria a modo de «marcha» sobre nuestro territorio.

Marruecos es palabra prohibida en el Palacio de La Moncloa; mentar la bicha. Esperemos que no sea así en nuestros estados mayores y sean conscientes de que el riesgo no es únicamente medible por un balance de fuerzas en el que España supera a Marruecos de manera incuestionable. En la guerra moderna, las comparaciones cuantitativas y cualitativas de los ejércitos no siempre son suficientes. La guerra es el territorio de lo incierto y nunca hay tregua; ni siquiera armisticio. Los militares cada vez cuentan menos en la decisión. Debemos recurrir a nuestros genios estratégicos y recordar que ya en el siglo XVIII uno de los más brillantes dejó escrito: «Los primeros ejércitos de Europa han sido derrotados por un joven al frente de bandas desorganizadas; los hábitos consagrados por el tiempo como principios militares, las reglas de los maestros, han sido holladas y, a despecho de ellas, se ha vencido, se han conquistado naciones en ocho días, se han destruido ejércitos en dos horas, y el arte ha sufrido la misma revolución que la política, la literatura, las ciencias y las costumbres» (Francisco Villamartín. Nociones del Arte Militar).

Nos aturde el sonido de los cañones, los drones cobran protagonismo, pero eso es el simple negocio de siempre, el de las armas, cuando ahora la guerra se hace desde las redacciones, alentadas por el poder de las nuevas energías.

La guerra nunca ha estado tan cerca de los despachos, de la economía que regula la compraventa. Los militares jamás dejaron perder la guerra por decisiones absurdas en el campo de batalla, sino en los despachos. Hoy ni siquiera deciden el objetivo táctico y se limitan a pedir soldados y armas sin saber cuál es su objetivo.

En España se modernizan los ejércitos a base de presupuestos cuyo resultado no da ni para defender una frontera en la que no se ha invertido ni en un despertador que nos avise de que ha llegado el momento, de que la hora se aproxima. Lo exótico está en el Ártico o en enviar los Patriot a Turquía.

Ceuta y Melilla, incluso Canarias, pueden esperar a que llegue esa «sinergia» desplegable. ¿O es mejor prepararse para actuar en la «Franja robótica»?

Todavía no sabemos quién manda. Todos; nadie de uniforme. Ellos solo mandan informes. Castellana dicta lo que en Moncloa deciden y la «Cadena de Mando», puramente militar, se pierde en diferencias ostensibles e irreconciliables entre lo operativo y lo orgánico. Manda quien ni prepara ni organiza. Así, todo poder se difumina en el escalón inicial, en el más alto, y cuando llega la orden al soldado que está en el frente ocurre que el coronel había sido eclipsado, como en el chiste del recordado Eugenio: «El sol en traje de campaña eclipsará al coronel en el gimnasio, ¡y qué pena que eso no suceda todos los días!».

«¿Es el enemigo? ¿Podría usted parar la guerra un momento?». Conteste, porque el enemigo está dentro.

General de División (R.) Rafel Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 octubre 2026

EL GOBIERNO DE ESPAÑA CIERRA SU ESPACIO AÉREO A LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Hoy informa la ministra de Defensa Margarita Robles al Congreso y Senado sobre la guerra de Irán y sus consecuencias. A su manera. Lamentable información la que nos están ofreciendo y penosa proyección de nuestros ejércitos con el propagandista «No a la guerra» como si los demás quisiéramos matar a fuego. Aún nos sobrevuela el iniciador de los ministerios de Defensa naíf de los gobiernos del «prefiero morir a matar». Bono dijo y nos hundió como nación fiable y cumplidora de sus compromisos. Indefensa y a la deriva.

Se reclaman explicaciones. No las dan. Dan pienso (de pensar)…

Cerrar el espacio aéreo es una decisión política que se adopta unilateralmente con la vista puesta en el rédito electoral. No va más.

Lo que hace el Gobierno de España no es un cierre general del «Espacio Aéreo» como parece decir la noticia. En nada afecta a vuelos civiles. Es exclusivamente militar y para toda aeronave que participe en la la guerra contra Irán. Es el «No a la guerra» en papeleta electoral andaluza.

Han cerrado el acceso a bases militares españolas de Rota y Morón donde los EEUU disponen de un acuerdo de autorización para el uso militar de sus instalaciones. Ahora cierra el Gobierno de España el espacio aéreo a vuelos militares vinculados con la guerra de Irán: repostajes en vuelo, sobrevuelos, operaciones de cualquier tipo (tácticas/logísticas/Inteligencia) desde nuestras bases, incluso a aviones que operen desde terceros países (Reino Unido, Francia…). Es decir más que el destino del vuelo es la misión.

Repito: afecta al tráfico militar.

Vuelos afectados:

-Bombarderos estratégicos.

-Aviones de transporte de tropas o armas hacia Oriente Medio.

-Aviones de reabastecimiento en vuelo que para acortar ruta usan la de España.

Nada ha dicho ni dirá la ministra (dudo que alguien de la oposición pregunte) sobre lo que ocurre en Gibraltar (de evidente riesgo para España), base militar donde, Reino Unido e incluso los Estados Unidos  se proveen de misiles Tomahawk y otras armas, y preparan buques hacia la zona de Oriente Medio (en estos momentos dos).

La hipocresía del Gobierno español llega a límites sospechosos. Resulta que cede sin control  alguno una base militar británica en territorio español y damos acceso a todo lo que desde allí se introduzca o salga desde España (¡Gibraltar español!).

Mientras nosotros negamos el uso de las bases de Rota y Morón y nos tapamos la nariz con Gibraltar, los bombarderos estadounidenses, los aviones cisterna y los drones (MQ-9) hacen uso de la base portuguesa de Laje en las Azores. No necesita Estados Unidos nuestras bases. El corredor del Estrecho de Gibraltar es ruta de todos los aviones que desee mover Estados Unidos. De la base militar portuguesa de Laje (Encrucijada del Atlántico) a Remstein, Yibuti, Jordania… No nos necesitan. Nostros sí  a ellos.

El Estrecho es vía libre. El portaviones de las Azores también. Marruecos su aliado preferente

Toda una hipocresía cuando ayer se decía que no se iban a usar las bases españolas de Rota y Morón y hoy se dice que eso afecta también al sobrevuelo sobre el territorio español.

¿Tendremos que estar atentos al sur? Podría ser que pronto tenganos noticias.

El veto al uso de Rota y Morón y al sobrevuelo militar de EEUU marca distancia con Trump, pero la posición geográfica del Estrecho limita el control español y abre una paradoja estratégica. No, pero sí. ¿Amigos o enemigos? No a Rota y Morón. Sí al Estrecho (y su control).

Estamos dando los pasos equivocados y en la dirección contraria. ¿Somos aliados de Irán? ¿Y de Hezbolá? ¿Lo somos de Hamás? Lo parece.

Las bases españolas de Rota y Morón son muy importantes; para nosotros, no tanto para ellos. Los Estados Unidos de América tienen alternativas, pueden irse, aunque requiera tiempo. No es la negativa temporal de un Gobierno pancista, sectario, es la falta de confianza y los vaivenes políticos que sufre nuestra nación. No cumplimos: se irán.

Su marcha de Rota y Morón puede crearnos graves problemas económicos y militares. Máxime en estos momentos en los que EEUU estrecha alianzas con Marruecos.

Casi todos los países europeos dentro de sus posibilidades están ayudando en momentos tan difíciles como los actuales. Quedamos en una posición muy delicada. Marruecos es aliado preferente de EEUU y a nosotros no nos necesita tanto como creemos. Nosotros sí a ellos.

Acrecentamos riesgos e indefensión. El poder de nuestro enemigo más claro aumenta.

El mundo es así: alianzas o enemistades.

Acabamos de entregar Gibraltar mediante un acuerdo que avergüenza a cualquier español de bien. Es una base militar británica anclada en España sobre territorio español.

Pregúntenle a cualquier militar español que esté enterado de la cruda realidad estratégica de España. El riesgo entra de lleno en el articulo 8 de la Constitución donde se designa la misión de las Fuerzas Armadas. No se llamen a engaño. Para engaño este al que nos somete el Gobierno y que es el sapo que hoy se tragará el Congreso y el Senado en la comparecencia de la ministra de Defensa.

Ponemos a madurar Ceuta y Melilla. Seguirá Canarias y sus aguas territoriales. Pronto habrá noticias. Nunca estuvo Ceuta, Melilla y Canarias tan indefensas.

En  este momento notamos la soledad en Inteligencia. Nadie nos proprociona datos y estamos aislados militarmente como nación. Un grave riesgo. Nadie se fía, pero aquí nos lo creemos todo de nuestro Gobierno que nos lleva a desaparecer como nación respetada y respetable.

Desde el punto de vista de la actuación de EEUU en la guerra de Irán, el despliegue que estamos viendo prevé que se van a realizar operaciones para dominar la angostura del Estrecho de Ormuz. Luego empezará otra partida en la que España no tiene sitio ni futuro.

No engañen más. Dejen de airear su mezquina postura y al menos mantengan la prudencia que se exige a cualquier gobernante, máxime desde el Gobierno.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

31 marzo 2026

EL EJÉRCITO QUE TENEMOS CONTRA EL QUE NECESITAMOS. LA MANO QUE MECE LA DEFENSA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

España acaba de perder un negocio de 5.000 millones de dólares ante el rechazo de la India a contratar a Navantia para la fabricación de sus submarinos en base al módulo S-8O español. Alemania se queda con el contrato.

Dos conclusiones rápidas:

–El S-8O es bueno, no tanto como creíamos. El sistema AIP (generar por sí mismo el hidrógeno que requiere) no está aún instalado. Aunque se le espera.

-Europa en esto de la Defensa Común, un Ejército Europeo, que empieza por una Industria común de Defensa, está muy lejos de ser, yo diría que nunca será, eso de la  Europa de la Defensa sin la OTAN, a no ser que haya una revolución interna que encabece Polonia, por poner un ejemplo; o Turquía (no sonrían). De manera que mejor pensemos en subir el porcentaje dedicado a la Defensa bajo el paraguas OTAN. Entre el 2% y el 5%. No subir el presupuesto de Defensa en España tiene mucho que ver con nuestra proximidad a Venezuela y Cuba.

Pero la Europa de las naciones por ahora es una carrera a ver quien vende mejor sus armas.

El Ejército español es quizá el mejor Ejército del mundo, sin exageraciones, por sí mismo, sin contar armas y municiones. Somos un ejemplo en virtudes y eficacia en lo que es difícil que otro pueda competir. Eso ocurre desde hace tantos años como ejércitos tenemos, y ya nuestros tratadistas militares siempre se fijaron más en la virtud, algo que no ha ocurrido con los de otras naciones, que en los medios y organización, por otro lado históricamente lamentable.

Hoy el grado de preparación y virtud sigue siendo altísimo aun bajo el grave riesgo de un amenazante antimilitarismo que se mezcla con puntos de vista erróneos sobre la misión de las Fuerzas Armadas en línea con criterios de mano de obra barata, disciplinada y obediente, utilizada para cambiar el fusil por la escoba en cuanto se presente la más mínima oportunidad.

Esa excelencia de nuestros ejércitos pasa por las personas que lo componen y no tanto por las que lo proponen y sostienen. La alabanza constante es uno de los mayores enemigos de los ejércitos, a los que se les supone más allá del valor sin que sea necesario manosear su virtud. Por sus obras los conoceréis.

Lo que los ejércitos necesitan es compromiso, el mismo que asumen sus componentes.

El señor Zapatero, en su periodo de presidente del Gobierno, vació de contenido al Ejército dando una errónea visión de lo que tenía que ser y en lugar de dotarlo para el cumplimiento de su misión lo desnudó para vestir una organización que en nada se parece a lo militar, creando confusión entre propios y extraños, siendo los propios militares los que, cuando la guerra está a las puertas de casa, se mueven como una organización de protección civil a disposición de las Administraciones Públicas para gestión medioambiental o gestión de recursos y procesos propios de otras empresas.

Las armas pasaron a un segundo plano sustituidas por camiones cisterna, mangueras y quitanieves. Un peligroso cambio de mentalidad que hunde la Defensa y confunde a los propios militares.

Tuvo incluso el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, general de Ejército Fernando Alejandre, en una inolvidable, por su crudeza y rigor, comparecencia ante la Mesa de Defensa del Congreso de los Diputados, que exponer las graves carencias, junto a sus consecuencias, de las Fuerzas Armadas españolas, es decir la lamentable situación de la Defensa en España. Lo dejó escrito: Rey servido y patria honrada. No quisieron tomar nota de sus palabras y prefirieron seguir con su plan.

Los militares tenemos muy claro que servimos al Estado en su conjunto y no a un Gobierno determinado, algo que los partidos aún no han asumido: el servicio a España y no al partido o coalición. En el caso de las Fuerzas Armadas esto no parece ser algo tan complicado.

Decía el general Alejandre: <<España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas>>.

Nuestra postura internacional no arregla en nada la situación dada la escasa relevancia de nuestros Ejércitos que siendo los mejores del mundo en virtud, son poco fiables en compromiso político. Lamentable, ya que eso supone una gran pérdida de capacidades morales y materiales para el progreso de la nación.

Hemos hablado del contrato de los submarinos, pero es algo anecdótico dentro del conjunto.

El Ejército español sigue sin disponer de un vehículo básico de combate apropiado para el transporte de tropas, urgente necesidad desde hace más de quince años, y nos encontramos ante el desamparo, sin protección en zonas conflictivas y subidos en el riesgo, un ataúd andante como es el viejo BMR, con más de 45 años de servicio y sometido a inútiles modernizaciones. Otro ejemplo más, pero de una gravísima irresponsabilidad que debería avergonzar a la Administración y a nuestra Industria armamentística.

Para colmo el Ejército español ha comprado cerca de 4000 vehículos a China, después del fracaso de los vehículos Aníbal. ¿Serán los chinos mejores y más europeos o será cuestión política?

El JEMAD actual, tuvo que denunciar, y lo hizo, dijo sin querer decir, es decir, en voz bajita, también en la Mesa de Defensa del Congreso de los Diputados, nuestra falta de capacidades industriales, la dispersión de la industria de Defensa, la escasez de municiones, la ausencia de capacidad de patrulla marítima, de lanzacohetes, etc. que obligaba a realizar una inversión muy fuerte. Veamos lo hecho.

Todo el sistema de defensa contracarro del Ejército español está basado en los misiles SPIKE LR-2 de tecnología israelí (Rafael advance Systems). España aprobó su adquisición por un valor de 285.070.127´60 euros. 168 sistemas y 1.600 misiles, en un conjunto de 574 millones de euros para misiles c/c, granadas de mortero, y diversa munición. Significa 1.100 puestos de trabajo en las empresas Escribano, Expal, FMG y Tecnobit. Supone el total de nuestra defensa contracarro. Todo ello en manos de la tecnología y patentes israelíes.

Para los lanzacohetes que sustituirán a los Teruel, se prevé un gasto de cerca de 700 millones de euros y de nuevo en manos de Israel ya que la patente es del sistema israelí PULS de la empresa Elbit con un consorcio formado por Expal, Escribano, GMV e Iveco.

Seguiríamos con las radios vehiculares, los sistemas para detección, identificación y definición de los Eurofighter, blindajes, torres de los Leopardo… todo tecnología de Israel.

Por otro lado Israel es un vendedor principal de armamento a Marruecos que con la ayuda de Estados Unidos se está convirtiendo en la mayor potencia que controla el Mediterráneo occidental y la entrada al Estrecho.

Tecnológicamente Israel es incuestionable. Pegasus está en el aire con lo que ello supone y seguirá abierta la brecha del espionaje de los móviles del presidente español y sus ministros.

Es decir ahora mismo nuestra Defensa depende de una OTAN a  la que no pagamos y de una nación como Israel de la que nos alejamos después de ofenderla.

Un Ejército profesional es muy caro. Las armas lo son. Las coaliciones defensivas son exigentes e interesadas. Las relaciones internacionales marcan el devenir económico y militar de una nación: el futuro y el progreso. Los Ejércitos son cuestión de Estado y no caprichos de partido. La disciplina no lo puede todo.

El capítulo de «Personal» es de una gravedad cada vez más alarmante. El futuro de nuestros soldados está sin resolver: el paro. Cada vez se hace menos caso a ello y surgen situaciones que hacen peligrar la principal virtud militar. Los sueldos militares se congelan y olvidan, mientras hay diferencias entre unidades, precisamente entre las de combate y las que no lo son. Una clara brecha abierta en la mayor de nuestras sensibilidades.

Tenemos el mejor Ejército del mundo. No así la mano que mece la Defensa. Grandes dudas entre lo que somos y lo que deberíamos ser. Lo pagaremos todos por no pagar lo que la Defensa exige.

Así no se construye el futuro ni el progreso. Puede que así sea en Venezuela o en Cuba.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

29 enero 2025

UNA PREGUNTA AL JEFE DE ESTADO MAYOR DE LA DEFENSA EN EL DÍA DE LAS FUERZAS ARMADAS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El 25 de mayo será el acto central del Día de las Fuerzas Armadas 2024. Los Reyes presidirán el Homenaje a la Bandera, el acto de recuerdo a los muertos en defensa de la Patria y el desfile final, que cerrará la necesaria convivencia entre pueblo y ejército que cada año se centra en un lugar de España, en esta ocasión en el Principado de Asturias.

En los preparativos de este día todos hablan y explican lo que hacen y dejan de hacer las Fuerzas Armadas, unos con mayor conocimiento que otros. Entre los que mejor saben ese quehacer y misión principal está el Jefe de Estado Mayor de la Defensa JEMAD.

Alguien le ha debido preguntar por eso tan difícil de explicar en los tiempos actuales:

-¿Para qué sirven las Fuerzas Armadas?

Sin duda que es complejo dar una contestación acorde con los titulares que a diario nos desayunamos. El JEMAD ha entrado al trapo.

<<Las Fuerzas Armadas sirven para que la sociedad viva en paz y tranquilidad>> ha dicho la máxima autoridad militar de los ejércitos.

Mi preocupación, solo eso, me lleva a meditar en voz alta y decirle:

-Lo siento Almirante, pero no entiendo nada.

Creo palpar que la sociedad vive de manera distinta y ninguna cercana a la paz y tranquilidad, ni esta sociedad, la nuestra, ni aquellas de otros.

Paz y tranquilidad: a la vista está.

Pero permítame que me centre más en su respuesta porque estamos metidos en un buen lío. Las cosas se crean por necesidad y, para evitar malos entendidos, se regla su funcionamiento a la vez que se concretan sus misiones en cada caso. Al paraguas no es necesario decirle que está para la lluvia, también para el sol en su caso, incluso un día sirvió para pescar angulas. No creo necesario explicar a nadie que un juez está para juzgar o un médico para curar, que el cura reza y que el sembrador siembra. Claro que a la hora de hablar del militar ¿qué decimos? ¿para hacer la guerra? ¿o la paz? ¿o es lo mismo? Está mal visto eso que hacemos a diario: la guerra.

Quiero explicarle cual es mi duda en estas cosas de la paz y la guerra, porque la confusión podría venir de la propia definición de nuestra misión (me refiero a la militar) y no solo a mí me alcanza. Alguien pensó en su día que el juez juzgaría, que el médico curaría, pero que el militar no militaría y que a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió y entonces dijo: pongamos la venda antes de la herida. Creo Almirante que me entiende, y de eso se trata. Porque si España va camino de dejar de serlo convendría que se explicase al personal (ese era el término usado por Azaña para referirse a los militares). Porque lo que hacen las Fuerzas Armadas, es decir su misión, puede ser una y otra, es decir la fundamental y otras diversas, incluso alguna ni eso. Y a la hora de ver su prelación e importancia habrá que irse a la Ley y en este caso que tratamos dice, que conviene repetir, que <<…tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional>>. Pues a ver cómo se garantiza eso, ¿con la guerra? Porque al ser fuerza armada lo suyo son las armas, como al cirujano es el bisturí o al juez el Código.

Si, que ya lo sé. Que políticamente todo es posible y que los ejércitos no deben meterse en política y que hay que hacer o deshacer, que hoy es la España del 98 y luego salta a la del 31, incluso a la del 78 dándose una Ley que dice lo que dice. ¿Ve Almirante como es necesario explicar las cosas? La Historia conviene explicarla sin ley, sino como ha sido. Para la paz y la tranquilidad. Pues eso le quería decir. Hay mucho personal que no está tranquilo y al ser esto así se pregunta si las Fuerzas Armadas llegado el caso de materializarse su intranquilidad estarían para lo que están o para otra cosa. O sea que mañana van los de la mayoría de la casa que protegen los leones (de bronce) y dicen que cierran España por derribo y son avalados por un Constitucional que responde al -¿Quién manda en la fiscalía? Y todo se acabó, incluida la misión de las Fuerzas Armadas que se quedan el Sahel o en Turquía.

Usted Almirante no diga nada, no es necesario que me responda, pero lo de la paz y la tranquilidad me ha intranquilizado.

Ya sabe:

-El Sahara. Marruecos. El Sahel. Ceuta. Melilla. Canarias. Gibraltar… ¡Vaya!, mira por donde ahora están negociando la base militar de Gibraltar, su aeropuerto, sus túneles, su armamento ¿nuclear?, sus piratas en sus aguas, sus mentiras sobre la economía de la zona, su contrabando, pero de lo militar nada. Cuando eso es lo verdaderamente importante: una Base Militar Británica en suelo español. ¿Pero no éramos aliados? Ese no es un tema que nos preocupe, que exista una colonia (base militar extranjera) en tierra española. O lo más grave: que no representemos nada ni nada seamos militarmente en esa angostura del Estrecho. Ni en parte alguna.

En resumen que eso de la integridad territorial, de la soberanía y no sé cuantas cosas más lo han colado en la Constitución por eso de rellenar Títulos, pero que en definitiva para fuerzas armadas las británicas y cosas así.

Paz y tranquilidad para que Gibraltar sea eso, Ceuta y Melilla ya veremos, y…

Nada más fácil que acabar con esa integridad territorial que brindar en bandeja su desintegración, con la cabeza de España sangrante y caliente a los que ahora mandan en lo que queda de España.  Cataluña, País Vasco, Gibraltar, Ceuta, Melilla… cositas así.

Tranquilidad ninguna, ¿paz? Según como se mire.

No conteste, por favor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

15 abril 2024

 

ESPAÑA NO TIENE QUIEN LA DEFIENDA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

12 de octubre de 2019. Día de la Fiesta Nacional de España.

<<Durante la entrevista a la ministra de Defensa, mi hijo pequeño, de 8 años, escuchaba con atención. La ministra dijo algo así como « las Fuerzas Armadas españolas están para garantizar la paz en el mundo…», en ese momento mi hijo me mira y me dice con cara seria: «papá, eso no es verdad. Están para defender a España!»>>.

Me lo envía un amigo desde Alemania, donde trabaja, que es un español de bien que sigue muy de cerca los extraños acontecimientos que aquí suceden. Su visión me ayuda mucho a la hora de describirlos. Este es el caso, aunque desde el punto de vista infantil de un niño de ocho años.

Porque digo yo y dice su pequeño hijo que alguien tendrá que defender España. Y digo yo que este caso, el de ahora, es uno de ellos, el de la violencia no violenta de Cataluña, que parece como que España está indefensa. Porque si uno repasa la Constitución y las leyes se observa que dicen muchas cosas sobre cuándo, cómo y quiénes deben defender España, que son muchos los que tienen esa obligación, y dice la Constitución, y las otras leyes menores, cosas como que España es una e indivisible y que es una nación soberana y además algo dice de la integridad territorial, pero a la hora de mirar así de conjunto, de repente, a lo bruto, quizá parezca que nadie defiende España, que se trocea y se deshace y a nadie le importa. ¿Será verdad que nadie defiende a España? o ¿será que no es necesario defender a España?

Dice el hijo de mi amigo, de 8 añitos, y dice muy bien, que las Fuerzas Armadas españolas están para defender España y no, como dice la ministra de Defensa, para garantizar la paz en el mundo; que es como no decir nada, o decir que el policía municipal de mi pueblo regula la circulación del mundo cuando no es así que solo regula el tráfico de la calle principal del municipio, y ya le llega.

A España no se la defiende solo con las armas; mejor con las armas y las letras, y sobre todo cumpliendo cada uno con su deber, para lo que primero hay que conocer el deber que desde luego no consiste en hacer lo que cada uno entienda o le dé la gana de hacer.

Y al leer lo que me manda mi amigo veo que su hijo, con ocho añitos, tiene toda la razón. Entonces pienso que esto debo ampliarlo para recordar que además de las Fuerzas Armadas, en España hay otras instituciones para defenderla de sus enemigos que son en definitiva los que de ella quieren apoderarse o destruirla como nación, o sea como Nación y Estado. Estamos en eso, este es el momento. Digo yo. ¿O no hay un ataque contra la soberanía e integridad territorial de la Nación española?

El enemigo que lo pretende parece ser que, a  no ser que nos lo expliquen y hagan ver de otra manera, no está en Afganistán, ni en Irak, ni en Malí, ni en Turquía, ni navega por el Índico. Está mucho más cerca y ataca desde las mismísimas instituciones.

De no respetar la soberanía, de atacar a la integridad territorial, de incumplir la Constitución, hemos pasado la fase primera y ahora entramos en la siguiente: hacerlo con violencia. El escándalo es mayúsculo porque los que deben defender a España se muestran incapaces de garantizar el libre ejercicio de los derechos y libertades y la seguridad ciudadana. A España no solo se la defiende con las armas sino principalmente con la ley y la gobernanza y eso hoy por hoy no se cumple.

España indefensa ante el mayor ataque recibido en democracia está desamparada y los que tienen como prioritaria responsabilidad defenderla de sus enemigos no lo hacen, y no lo hacen a la vez que se muestran descarados y desvergonzados, riéndose de todos nosotros.

La policía abandonada a su suerte, los españoles privados de sus derechos, rehenes de los violentos, todos asustados, preocupados, y enormemente enfadados. No por los violentos, que poco duraría su violencia si se quisiese, sino por los irresponsables gobernantes que nada hacen. Los otros, los violentos y golpistas, sí que hacen sin que nadie les detenga y juzgue por cometer el mayor de los delitos: atacar la integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Es la misión de las Fuerzas Armadas españolas según la Constitución, pero no solo de ellas, que hay otros sobre ellas: El presidente del Gobierno y su Gobierno.

Lo que ocurre es que en España estamos acostumbrados a mirar en la dirección equivocada y echar la culpa al otro.

Lo que ocurre en España hoy, ayer, y ocurrirá mañana, es que estamos -en Cataluña y en algún lugar más- sin derechos, ni libertades, ni garantías de seguridad ciudadana.

Grave lo que ocurre: incumplimiento de la Constitución y brutal ataque a la integridad territorial,. ¿Alguien da más?

Miremos para otro lado.

¿Ustedes creen que en Cataluña el 10N se puede votar con libertad?

¿Dónde está la libertad?

En Cataluña no se puede votar con libertad y el voto puede traer consecuencias.

Ustedes también lo saben.

España no tiene quién la defienda. Usted tampoco. Lo acabamos de comprobar.

Puede que el mundo sí lo tenga, pero no España. Si hasta un niño sabe mejor que la ministra de Defensa para lo que están las Fuerzas Armadas españolas.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 octubre 2019