EL REGRESO DE IRAK. ¿ORDEN O DESORDEN INTERNACIONAL? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El ministerio de Defensa ordena a las tropas españolas el regreso de Irak. Todo un símbolo socialista: <<…un Gobierno que no nos mienta>>,<<caminito de Jerez>> y todas esas cosas… No voy a introducirme en el lodo del año 2004 provocado por aquella gente de la calaña de Zapatero/Bono que pusieron en pie la sucia maquinaria que aún hoy nos persigue. Eran ¿seguirán siéndolo?, la cabeza tan bien definida por Diego Saavedra Fajardo: <<Dudoso es el curso de la culebra, torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza. Señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje>>. Ocurrió después de aquella tragedia del 11M, aún sin explicación, que dejó a España sin autor intelectual de futuro. Hoy el poder sigue en manos de ellos, de los que han manejado confusas informaciones y revuelto lo íntimo de la esencia española esparciendo, con sus movimientos en los estercoleros, toda la inmundicia que pudiera acabar con el sentido y el futuro de nuestra nación España. La retirada de Irak fue el banderín de enganche, aún lo es, para remover el antimilitarismo y evitar la posibilidad de una legítima defensa. Fue el camino para solapadamente ir minando a las Fuerzas Armadas y dejarlas en mínimos presupuestarios y, lo que es más grave, transformar su capacidad militar, la de una fuerza militar, su razón de ser, en una ONG.

Nuestro modelo actual tiende a unas Fuerzas Armadas, pero sin armas.

Por otro lado nadie ha analizado y expuesto con verdad y crudeza lo que aquella retirada supuso para la credibilidad, no del Ejército español, que también, sino de España como nación. Lealtad y fidelidad, compromiso inquebrantable, son conceptos muy valorados en el orden internacional, y cuando se rompen tiene graves repercusiones económicas y de todo tipo. No nos hemos recuperado.

La guerra sigue. Nada la detiene. De repente una convulsión mundial ha movido el tablero y las piezas esparcidas, algunas por el suelo, esperan recomponerse e iniciar el juego; una vez más. La caída ha roto algunos reyes, reinas, peones, torres, caballos y alfiles, que aun reconocibles, fácilmente identificables, sufren deterioros evidentes. La estrategia mundial empieza de nuevo después de una guerra que, en mi opinión, va a desunir al mundo mucho más que unirlo. Las diferencias y enfrentamientos los veremos pronto en la economía. Resistiré cantaba el Dúo Dinámico y esa es virtud española. ¿Seremos capaces? Es momento de pensar seriamente en los pasos a dar cuando el tablero esté preparado para iniciar de nuevo el juego. Hay dos factores claves: la economía y la política exterior de alianzas; militares también, o sobre todo.

Unidad requiere, porque la política, como las monarquías, no son uno sino Una unidad, continuidad, pretérito y futuro, y aquí no debemos confiar en uno sino en una política común de España frente a lo que se nos viene encima, sin partidismos ni partidas internas.

La guerra de Irak es un icono socialista, un engaño nacido del trágico 11M, un montaje que se aprovechó de la tragedia de los inocentes muertos y heridos para imponer su sectario punto de vista que no es otro que el comunista. Recuerdo imborrable y a la vez advertencia. Un debe en su cuenta corriente internacional. En la nacional a la vista está.

Ahora en el desorden internacional en el que nos vemos, es conveniente estar avisados y preparados: la jugada empezará de nuevo. Las piezas se recompondrán. Alguien debería estar pensando en ello. Que no nos pille desarmados.

En lo militar nace una nueva era donde las alianzas y acuerdos deberán ser revisados y afrontar retos nuevos hasta ahora desconocidos. Hay que recomponer nuestras posturas y despliegues. ¿Hay presupuesto? Para nosotros la debilidad estriba en la imagen antisocial de esas inversiones. Es necesaria una dirección política inteligente y conocedora de lo que el mundo se trae entre manos. Y unos Estados Mayores, alguien que mande, capaces de analizar y exigir los adecuados presupuestos y saber a dónde, por dónde, cómo, y cuándo hay que hacer uso de esos recursos presupuestados. Los despliegues de las tropas influyen mucho en su economía, proyección de futuro y desarrollo en paz de los pueblos.

España no se encuentra en condiciones de afrontar el reto. El enemigo está dentro dinamitando cualquier posibilidad de recuperación. Una España enfrentada con ella misma, con su historia, su pasado y su futuro. Es urgente rehacerse ante lo que nos viene después de esta guerra de invisible enemigo que ha castigado muy duro el carácter y la unidad de España.

Nada volverá a ser como antes.

El despliegue de nuestros ejércitos por el mundo, cercano a 3.000 soldados, debe ser revisado, como lo serán las nuevas estrategias, alianzas y amenazas. Estamos ante un mundo nuevo precisamente en un momento en el que no se adivinan líderes de prestigio capaces de conducir esta nueva situación.

China se recupera y ofrece ayuda. Visto para sentencia. El comunismo la hace y la deshace. Estados Unidos se enfrenta a las próximas votaciones, lo que abre un nuevo interrogante. Rusia, curiosamente la menos afectada por el virus, continua fomentando su mentalidad de la Gran Rusia, algo que late en millones de corazones dispuestos a todo. Europa, sin el Reino Unido, desaparecida del panorama mundial, se ha convertido en simple peón en el tablero. Oriente próximo estallará en un momento en el que sin liderazgo el caos entre poblaciones es tal que ni el mismísimo Islam ya controla. Alqaeda y otros grupos son altavoces de los que todo lo han perdido y cifran en la violencia su futuro.

¿La ONU? Les recordaré quien es la ausente ONU: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido. ¿Se les ha visto como Consejo de Seguridad del mundo que son, reunidos en estos días? ¿Dónde está la Resolución de la ONU? Hasta eso ha de cambiar.

Nuevo rumbo. Solo los que resistan y estén preparados saldrán adelante.

Unidad y fortaleza, creer en nosotros y quitar de en medio a comunistas que buscan nuestra destrucción internacional y nacional.

En estos momentos solo hay desorden internacional, el nacional es algo más. Estemos preparados para cuando llegue el momento. ¿Quién va a liderar este nuevo orden mundial? Los candidatos son varios. Europa ni está ni se la espera.

Supongo que estarán en el trabajo nuestros inteligentes y capacitados analistas para tomar la adecuada decisión y posicionarnos en el lugar y momento adecuado. Esto ha sido un virus. La próxima puede ser simplemente apretar un botón.

Les aseguro que el líder internacional que salga de este desorden tendrá detrás un poderoso Ejército que le dé el adecuado valor en el parqué. Sin ello sus acciones no se cotizarán al alza. El que no tenga ni recursos ni soldados que se olvide del pelotón de cabeza.

Regresamos de la guerra de Irak. Todo un mito. El asedio de Troya.

¿Dónde está Alejandro Magno? En su gravedad de muerte: <<En la situación en la que me encuentro, nada valen los remedios lentos ni los médicos indecisos. Me es preferible morir con arrojo a tardar en curarme. Así pues, si los médicos tienen algún recurso o alguna destreza, han de saber que, más que un remedio a la muerte, lo que busco es un remedio a la guerra>> […]. <<Cuando llegó a oídos de Darío la noticia de la enfermedad de Alejandro, avanzó hacia el  Éufrates con toda la rapidez que le permitía la magnitud de su ejército>>.

Será pronto: thálatta thálattta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 marzo 2020

FUERZAS ARMADAS. QUE CADA UNO CUMPLA CON SU DEBER General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es el lema que propongo para esta crisis impredecible y que cambiará el mundo. Nada será igual que antes.

Unos cumplen y otros menos. Unos son ejemplares, otros se ponen las medallas. Los humildes y sencillos, profesionales amantes de lo que hacen y ejemplares en su esfuerzo cumplen ese espíritu del Credo de la Legión que más que una norma militar es una definición del ser humano cuando en crisis como esta, hacen lo que ni ellos mismos suponían capaces de hacer. Sin darle importancia. Es su deber. Lo primero: no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. ¡Que fácil es decirlo! Pues estamos viendo con qué facilidad y normalidad se hace: Médicos, enfermeros, policías, bomberos, limpiadores, vendedores, comerciantes, empresarios, autónomos, soldados…

Es la España de Infantería, la que “curra”, sufre, vive, disfruta, y trabaja; trabaja como siempre se ha hecho en España, a destajo, y ahora más, amenazados con los despidos, pero sigue haciéndolo por los demás, arruinándose y perdiéndolo todo. No abandonarán a nadie hasta morir todos. ¿Eso lo hacen todos?

Hay enemigos que sólo aparecen y responden con su violento sentimiento de odio cuando surge el honor y la honra. No comprenden que hay héroes que asumen el riego de la muerte por otros, para dar vida a otros; incluso solo para dar compañía a otros.

Todo esto lo digo con indignación, que no es buena consejera a la hora de escribir, pero me arriesgo y asumo mi mala sintaxis y mis errores. Voy al fondo, estocada entera.

Obedecer es la primera misión. A pesar de que los que mandan dejan mucho que desear y ordenan para ellos primero; luego los demás. Además mienten.

Las Fuerzas Armadas han cumplido y cumplen con su deber. Que esto sea lo que deben hacer es un tema distinto y que trataremos en momento más oportuno. Porque todavía resuenan en mis oídos las palabras del General Fernando Alejandre, cuando era JEMAD, ante la Mesa de Defensa del Congreso de los Diputados: <<A día de hoy para alistar una unidad o un sistema de armas para un despliegue o una operación determinada hay que canibalizar otras unidades o sistemas de armas que quedan fuera de servicio. Estamos al límite>>.

Ahora hay que estar unidos para superar este momento. Sin duda. Pero ni callados, ni sometidos. Que cada uno cumpla con su deber significa exigir al que no cumple.

Solo voy a poner el punto de mira en un escándalo mayúsculo del que hay que hacerse eco con urgencia. Las Fuerzas Armadas están haciendo lo que se la has ordenado y ponen su esfuerzo y mejor cara sin rechistar, todo lo contrario, con ganas e ilusión por ayudar a sus compatriotas cuando llevan años ayudando en el exterior. Lo mismo desinfectan, transportan material, atienden en sus hospitales, regulan el tráfico, llevan la compra de una anciana o vigilan un aeropuerto. Lo que sea. Lo que se nos mande.

En Cataluña, España, en las queridas tierras vascas, el País Vasco que le llaman, nos han prohibido la entrada, o ha sido toda una proeza poder entrar. Todo por esos gobernantes, o lo que sean, monopolistas del pensamiento, el único para ellos, el odio a España y por tanto a lo militar. Es muy grave, pero además de por ser conocido, por ser admitido y hasta diría que fomentado por estos gestores del odio a España, de su destrucción, que ni en momentos de crisis de muerte tienen el más mínimo respeto. ¡Cobardes!

Las Fuerzas Armadas no abandonan a nadie en el campo hasta morir todos.

Otros nos abandonan a nosotros a sus ciudadanos no admitiendo nuestra presencia. Quien lo consiente es reo de delito, moral, pero de grave delito a España. Por admitirlo.

Apoyo en lo que sea y cumplo con mi deber, pero no me callo señor presidente y señora ministra de Defensa. No necesitamos palabras hueras y menos manoseos inútiles. Cumplan con su obligación, constitucional. ¿Que las puertas de Cataluña y el País vasco se cierren para nuestros soldados? ¿Pero esto qué es? ¿Aquí quién manda?

Y a ti, mi general, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, te pido que lo cuentes todo, no a medias. Aquí parece que mienten todos. ¿Te suena? Los militares no.

Sabes, porque eres el responsable, que las Fuerzas Armadas han desplegado en toda la geografía española. Pero en Vascongadas y en Cataluña a regañadientes y ya conoces en qué condiciones y con qué condiciones. Sin querer hacer caso de la rumorología podría ser que la UME fuese al aeropuerto de Sondica y que el gobierno vasco la enviase con cajas destempladas a la base militar de Araca sin admitirnos en ese trozo de España. ¿Eso es cierto? Queremos saber la verdad. ¿Por qué se volvieron a Zaragoza? O como dice El Correo y recoge VozPopuliel Ejército, que se dirigía al municipio de Loiu (junto a Bilbao) para desinfectar el aeropuerto, cambió su rumbo para cumplir con la misma función en Valdecilla (Cantabria). Según el periódico vasco, una llamada de queja del Gobierno vasco propició el cambio de planes”. Estas “cositas” hay que saberlas. También conviene explicar como es que el agua del Hospital de la Defensa “Gomez Ulla” no es potable, ¿abandono?

No mi general, los soldados no están en toda España, o lo están a regañadientes,  y tu deber es al menos decirlo. La órdenes desde arriba son breves y concisas, pero trascendentes.

Por cierto, para el general de la Guardia Civil y solo como ejemplo: En Llodio, el Ayuntamiento,  ha solicitado refuerzos a la academia de la Ertzaintza y a agentes de la policía municipal jubilados por la escasez de plantilla. Mientras, la Compañía de la Guardia Civil de Llodio acuartelada y de brazos cruzados sin nada que hacer.

Si solo fuese eso…

Que cada uno cumpla con su deber. ¿A demanda? No sabemos que es eso. El deber necesita una explicación. Cuando hay que cumplirlo se cumple, por encima de todo y de todos.

Hay mucha gente no dispuesta a abandonar jamás a un solo hombre en el campo (aún siendo viejos) hasta perecer todos.

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

FAS en Cataluña y P.Vasco. ¿Lo entienden?…        Como ha dicho la ministra…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 marzo 2020

COTILLEOS DEL PALACIO… DE LA MONCLOA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De fuentes bien informadas, como antes se decía, me entero de que en el Consejo de Ministros de la crisis se plantaron Calviño y Robles.

El comunista, en cuarentena, fue allí, por encima de todo, incluso del riesgo para sus compis, a sacar tajada. Dos ministras dijeron ¡basta!. Calviño vio la economía temblar y por un momento se le apareció Maduro sentado en el lugar de Sánchez. Robles vio al Ejército, en rojo, estrellado de rojas estrellas, repartiendo tiritas y con flores en los cañones, que de entrada quedaba muy bonito, pero pensó en aquello de ¡A mí la Legión! y le temblaron las canillas.

¡No. Hasta aquí hemos llegado!, Coletas, y no te arrimes tanto.

Sánchez confuso, miraba al ministro de Universidades que, como Unamuno y medio dormido, se entretenía en hacer pajaritas de papel, hasta que en una de esas gritó: ¡Viva la inteligencia! Soñaba un mal sueño. Se abrió la puerta y todos miraron hacia ella con cierto temor, por si acaso, pero no, era un ujier con una jofaina de agua para que el presidente se lavase las manos. Corría entre ministros el desinfectante.

Calviño amenazó con Europa. Voy y me chivo. Te vas a enterar, Coletas.

El Coletas miraba a Robles: Tú a mí no me tocas… mis soldados. Contestó iracunda la magistrada.

Ella a Sánchez: Mi jemad ya está preparado y me ha dicho que solo espera órdenes. Los soldados uniformados, sin armas claro, los aviones vuelan y los barcos navegan. De milagro, decía el anterior jemad, pero este me dice que no, que le sobran barcos, aviones y soldados. Para dietas no sabe si le va a llegar, pero con las de la instrucción y adiestramiento suspendido nos apañamos. Ya aprenderán y se adiestrarán más adelante. Si es necesario nos traemos a los del Líbano, Irak, Turquía, Letonia…

Sánchez respira. Robles no sabe que le han dicho lo que los soldados pueden hacer, pero nadie le ha informado de lo que no deben hacer. Ese es un problema. Siempre la confusión del poder con el deber.

El comunista veía que perdía y creía que la fiebre le subía. ¡Ía-ía-ía, Illa maravilla! Impertérrito el de Sanidad, consultaba los últimos datos del día, y todo subía y abajo se venía. Habla del INSALUD y alguien le dice que eso ya no existe. Claro él no es médico sino dialogador. ¡Anda! por eso ahora con lo de las Autonomías si a uno de Pamplona le da un jamacuco en Madrid y va a urgencias nadie conoce sus antecedentes clínicos, no hay cruce de datos.

Al comunista se le ocurrió otra vía: la Corona. Se la puso por montera y salió de la reunión muy enfadado, bueno, mejor dicho cabreado, estos no saben de enfados, sino de lo que implícito lleva lo otro. Pensaba entre moquetas: Tengo la sexta y la cuatro y hasta la cinco y la del 3, creo que la 1 y la 2; tengo, tengo, solo necesito dominar. Desde la Sierra Madrileña, nido de águilas, dominaré Madrid y sus palacios.

Lo intenta por otro camino y seguirá con su proyecto a través de las falsas noticias y medias verdades, táctica de agitación y propaganda de los bolcheviques. Le importa un bledo el virus ya que el comunismo es afecto a toda clase de virus.

No sé quién -¿el ocupador de salas VIP?-, preguntó: ¿Hasta cuándo aguantarán los españoles encerrados en sus casas¿ ¿Por qué los británicos no toman medidas? ¿Será esto imparable y no tengamos otra solución que esperar al calor de agosto? Nadie sabe nada.

Termina la reunión como el rosario de la aurora.

Saliendo el Coletas de la reunión entró Ivan, ya saben.

¿Tienes la solución? Preguntó el presidente Sánchez (a partir de ahora hay que poner el nombre porque, según veíamos ayer en el show televisivo, el de interior no dirige sino preside).

No, presidente. Llaman Pablo, Santi, Inés, que se ofrecen para un Gobierno de Concentración. ¿Y eso qué es? ¿Pero yo sigo aquí en mi colchón? ¿Y cuando esto pase sigo siendo el rey?

Pues eso tenéis que hablarlo.

Celaaaá que ha puesto el oído pregunta ¿Qué hay una concentración?

El de Interior, el que preside, mira a Robles: ¿Concentración? ¿Tú o yo? ¿Tuya o mía?

Presi, el colchón no hay quien te lo quite mientras yo esté a tu lado. Termina Iván tranquilizando a Sánchez, que con mal gesto y peor cara se dirige a los españoles, sus súbditos: ¡Españoles!: Solo mil palabras para deciros que nada. Nada y nada. Más nada que nada y hasta mañana nada, y después de mañana nada; y que nada, que esto lo vamos a ganar, porque nada, así que nada… Durante cerca de una hora. Pues nada: tranquinada.

El CNI, este y el otro, el del otro, no sé si el de Villarejo también, lo grabó todo.

Lo guardan porque aquí, tarde o temprano, todo se sabe.

Una recomendación: estén atentos, porque entre falsas noticias (fakes) se cuelan algunas verdades.

“En este mundo traidor nada hay verdad ni mentira; todo es según del color del cristal con que se mira” (Ramón de Campoamor y Campoosorio.1817-1901). A este Consejo de Ministros acudieron con gafas oscuras y el resultado es, como anunció el presidente, Sánchez, que nada, quédate en casa, que no hay nada que hacer. Nada es nada, como sí es sí y no es no. Sino todo lo contrario.

Nota aclaratoria: Las Fuerzas Armadas poseen infinidad de capacidades, pero no son un “todo a cien“. Es delicado hacer un uso inadecuado de medios y capacidades. Por ejemplo usarlas, como veo y escucho, para anunciar por megafonía que nos quedemos en casa. Esto no es un toque de queda. Eso lo pueden y deben hacer otros. El mando militar debe asesorar y explicar la diferencia entre lo que se puede hacer y lo que se debe hacer. Sobre todo no engañar al personal para dar imagen y desperdiciar sus verdaderas capacidades. El mal o inadecuado empleo de los medios es preocupante. Luego se oye lo que se oye: Los militares toman las calles. Sí; de pregoneros.

Claro que aquí todo vale con tal de aparentar. Nada, pues, nada, nada que hacer.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 marzo 2020

FUERZAS ARMADAS. QUE CADA UNO CUMPLA CON SU DEBER General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Es el lema que propongo para esta crisis impredecible y que cambiará el mundo. Nada será igual que antes.

Unos cumplen y otros menos. Unos son ejemplares, otros se ponen las medallas. Los humildes y sencillos, profesionales amantes de lo que hacen y ejemplares en su esfuerzo cumplen ese espíritu del Credo de la Legión que más que una norma militar es una definición del ser humano cuando en crisis como esta, hacen lo que ni ellos mismos suponían capaces de hacer. Sin darle importancia. Es su deber. Lo primero: no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. ¡Que fácil es decirlo! Pues estamos viendo con qué facilidad y normalidad se hace: Médicos, enfermeros, policías, bomberos, limpiadores, vendedores, comerciantes, empresarios, autónomos, soldados…

Es la España de Infantería, la que “curra”, sufre, vive, disfruta, y trabaja; trabaja como siempre se ha hecho en España, a destajo, y ahora más, amenazados con los despidos, pero sigue haciéndolo por los demás, arruinándose y perdiéndolo todo. No abandonarán a nadie hasta morir todos. ¿Eso lo hacen todos?

Hay enemigos que sólo aparecen y responden con su violento sentimiento de odio cuando surge el honor y la honra. No comprenden que hay héroes que asumen el riego de la muerte por otros, para dar vida a otros; incluso solo para dar compañía a otros.

Todo esto lo digo con indignación, que no es buena consejera a la hora de escribir, pero me arriesgo y asumo mi mala sintaxis y mis errores. Voy al fondo, estocada entera.

Obedecer es la primera misión. A pesar de que los que mandan dejan mucho que desear y ordenan para ellos primero; luego los demás. Además mienten.

Las Fuerzas Armadas han cumplido y cumplen con su deber. Que esto sea lo que deben hacer u otra cosa es un tema distinto y que trataremos en momento más oportuno. Porque todavía resuenan en mis oídos las palabras del General Fernando Alejandre, cuando era JEMAD, ante la Mesa de Defensa del Congreso de los Diputados: <<A día de hoy para alistar una unidad o un sistema de armas para un despliegue o una operación determinada hay que canibalizar otras unidades o sistemas de armas que quedan fuera de servicio. Estamos al límite>>.

Ahora hay que estar unidos para superar este momento. Sin duda. Pero ni callados, ni sometidos. Que cada uno cumpla con su deber significa exigir al que no cumple.

Solo voy a poner el punto de mira en un escándalo mayúsculo del que hay que hacerse eco con urgencia. Las Fuerzas Armadas están haciendo lo que se la has ordenado y ponen su esfuerzo y mejor cara sin rechistar, todo lo contrario, con ganas e ilusión por ayudar a sus compatriotas cuando llevan años ayudando en el exterior. Lo mismo desinfectan, transportan material, atienden en sus hospitales, regulan el tráfico, llevan la compra de una anciana o vigilan un aeropuerto. Lo que sea. Lo que se nos mande.

En Cataluña, España, en las queridas tierras vascas, el País Vasco que le llaman, nos han prohibido la entrada, o ha sido toda una proeza poder entrar. Todo por esos gobernantes, o lo que sean, monopolistas del pensamiento, el único para ellos, el odio a España y por tanto a lo militar. Es muy grave, pero además de por ser conocido, por ser admitido y hasta diría que fomentado por estos gestores del odio a España, de su destrucción, que ni en momentos de crisis de muerte tienen el más mínimo respeto. ¡Cobardes!

Las Fuerzas Armadas no abandonan a nadie en el campo hasta morir todos.

Otros nos abandonan a nosotros a sus ciudadanos no admitiendo nuestra presencia. Quien lo consiente es reo de delito, moral, pero de grave delito a España. Por admitirlo.

Apoyo en lo que sea y cumplo con mi deber, pero no me callo señor presidente y señora ministra de Defensa. No necesitamos palabras hueras y menos manoseos inútiles. Cumplan con su obligación, constitucional. ¿Que las puertas de Cataluña y el País vasco se cierren para nuestros soldados? ¿Pero esto qué es? ¿Aquí quién manda?

Y a ti, mi general, Jefe del Estado Mayor de la Defensa, te pido que lo cuentes todo, no a medias. Aquí parece que mienten todos. ¿Te suena? Los militares no.

Sabes, porque eres el responsable, que las Fuerzas Armadas han desplegado en toda la geografía española. Pero no en Vascongadas y en Cataluña a medias y con harto dolor de corazón. No has dicho que se envió a la UME al aeropuerto de Sondica y el gobierno vasco los envió con cajas destempladas a la base militar de Araca sin admitirnos en ese trozo de España. ¿Es cierto? El Correo dice que el Ejército, que se dirigía al municipio de Loiu (junto a Bilbao) para desinfectar el aeropuerto, cambió su rumbo para cumplir con la misma función en Valdecilla (Cantabria) ante una llamada de queja del Gobierno vasco. ¿Es cierto

Necesitamos un Gobierno que nos diga la verdad.

No mi general, los soldados no están en toda España y tu deber es al menos decirlo. La órdenes desde arriba son breves y concisas, pero trascendentes.

Que cada uno cumpla con su deber. ¿A demanda? El deber necesita una explicación.

Hay mucha gente no dispuesta a abandonar jamás a un solo hombre en el campo (aún siendo viejos) hasta perecer todos.

Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás,
tratando de ser lo más,
y de parecer lo menos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 marzo 2020

FUERZAS ARMADAS Y EL ARTÍCULO 8 DE LA CONSTITUCIÓN. UN GRAN ERROR. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Convencidos ­­de que el gran problema del futuro de España eran las autonomías, conocedores de los antecedentes históricos que arrastrábamos, nuestra transición quedó tambaleante cuando unos cuantos sabios elaboraron una Constitución a sabiendas de que tarde o temprano iba a estallar y saltar por los aires llevándose a España por delante. Lo sabían; y si no, es que no eran los más adecuados para semejante labor.

La Constitución de 1978 fue un intento de armonizar sensibilidades opuestas, que traía un mensaje de paz a los hombres de buena voluntad. Pronto se vio que eso, en España, es imposible.

El fanatismo se armó de pistolas que asesinaros a cerca de mil personas para después entrar en la fase del infame olvido una vez que los asesinos han conquistado las instituciones y son apoyados desde el poder establecido con el honroso título de hombres de paz.

Siguiente paso: romper la unidad de España a través del separatismo burgués, agresivo y amenazador, con el apoyo internacional de sectores harto conocidos.

Superada la fase de la violencia física, la de matar (suponemos y deseamos), hemos entrado en ello: consiste en poner cara de buenos y reclamar unos  derechos (¿derecho a decidir?) inexistentes cuya única finalidad es desunir España y acabar con la convivencia. Para ello se abrazan a los que apoyaron -y apoyan- la primera fase y los invitan a su casa a comer en la misma pocilga.

Todo ello, primera y segunda fase, auspiciado desde el poder, el que da manejar las instituciones y apoya el silencio de la tibieza cobarde de muchos, por no decir de casi todos. Pocos se salvan de la mediocridad, o traición, con resultados que veremos en muy poco tiempo, menos del que pensamos.

El proceso pronto entrará en su tercera fase: controlar los medios (ya están acabando el ciclo), modificar la Ley (están en ello), legalizar el delito, eliminar esta Constitución que consagra la forma política de la nación como Monarquía parlamentaria. Ni nación, ni monarquía, ni religión; que son los tres grandes retos que afrontan los nuevos estalinianos: Largo Caballero transformado en Zapatero y convertidos ambos en el transformer Sánchez, aderezado, al fin, con dosis de todo pelaje del extremismo comunista. Malas hierbas.

El gran error de la democracia fue: <<Pan para hoy, hambre para mañana>>. Echaron migas a los gorriones que ahora se han convertido en buitres leonados.

El gran error fue de inocencia estudiantil, de desconocimiento de la historia de este pueblo al que el comunismo se le coló de rondón y anda detrás de él como la hiena tras la carroña.

Aquella Constitución se elaboró con un gran error, y no fue el de las nacionalidades del artículo 2, que también, sino el no haber legislado  para evitar que el separatismo renaciese fuerte y seguro en sus aspiraciones. Sabían y sabíamos que esto ocurriría, pero se miró para otro lado para salvar aquel momento. Nadie tuvo el valor y la fuerza de decir y legislar que España es soberana, independiente, que su integridad territorial está por encima de cualquier capricho separatista; así como el ordenamiento constitucional. Decirlo no era suficiente. Había que llevarlo al Código Penal.

Para cubrirse se inventaron el artículo 8. Calmaban, en principio, el arreón que se temía. Creyeron que le daban fortaleza a la unidad de España, a su integridad territorial: <<Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional>>. ¿Y qué?, ¿para qué? De nada sirve. Papel mojado. Una burla constituida tras un juramento: ¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor…! Cumplir y hacer cumplir la Constitución (?). ¿Un brindis al sol? No hay artículo 8 si la voluntad política negocia con la integridad territorial y la unidad de España. Porque como todos sabemos de aquellos tiempos: <<El poder tiene recursos para todo… ofrece muchas posibilidades. Todo el secreto está en saber manejar los dispositivos legales>>. España en manos de los separatistas. La zorra en el gallinero. El dueño de las gallinas tiene escopeta, pero sin munición.

Fue el gran error: no blindar la unidad de España, su integridad territorial, con la Ley, de manera que cualquiera que plantease su ruptura fuese reo de delito. De grave delito. No debería existir un grupo político que desde dentro, cual caballo de Troya, se convierta en destructor de España, que su planteamiento sea la independencia desde el separatismo. Legislar así, penar a todo el que se constituya contra la unidad e integridad territorial, era, es, y debe ser, constituirse en defensa de la unidad de España y su integridad territorial. Se les olvidó a los padres de la Constitución. ¿O no?

Creo que ya es tarde. Vemos que ni el artículo 116, ni el 155; mucho menos el 8, sirven para evitar que la locura separatista-independentista se produzca. De nada nos vale la Constitución si la voluntad política es contraria. Cuestión de tiempo.

Parece que el dicho popular: <<el que hace la Ley hace la trampa>>, en este caso, y en otros muchos, se cumple. De entrada ya están moldeando la ley a su antojo. Sedición, rebelión, como recuerdo de la ley de defensa de la República, al margen de los tribunales. Toda una pieza de legalidad.

De aquellos polvos estos lodos. La casa patas arriba. Menos mal que aún queda algo de casa.

Pronto habrá mudanza. Vayan embalando. Todo consentido, dialogado, aprobado y legalizado.

¡Vaya error! ¿O no? Dijeron y escribieron: España , su unidad como única Nación, independiente, soberana, íntegra territorialmente, respetuosa con el orden constitucional. Se lo dieron como  misión a las Fuerzas Armadas. ¿Para qué? Se olvidaron de la Ley y cualquiera puede predicar, legislar y, desde dentro, hacer lo contrario. Hasta conseguirlo ante la asombrada mirada de los que nos creíamos que la Ley protegía la unidad de España y su integridad territorial.

Ni la Ley, ni los cañones.

“El golpe de estado es el rayo que fulmina antes de que el trueno pueda ser escuchado” (Gabriel Naudé).

¿Oyen algo? Silencio. Sigan esperando.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

24 febrero 2020

A LA MINISTRA DE DEFENSA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cesado el Jefe de Estado Mayor de la Defensa, general Alejandre, y nombrado su sustituto, general Villarroya,  la ministra de Defensa, Margarita Robles, se apresura a explicar lo inexplicable en un artículo que publicó el diario ABC este pasado domingo día 18 con el título de Las Fuerzas Armadas del siglo XXI.

Después del atractivo y estereotipado título no busquen más. No lo hay.

En negrilla la ministra destaca como un logro: <<Nuestro país es uno de los países con más misiones internacionales desplazadas en el mundo, desarrollando una gran labor e implicación por la defensa de la paz en el mundo>>. En fin, dejando para otra ocasión la redacción del párrafo, solo contestaremos con las palabras del cesado JEMAD en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados y que siguen en vigor; cada día que pasa de manera más preocupante: <<España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas>>. Preocupante realidad. No invertimos, pero a cambio ponemos soldados donde nos pidan, donde nos digan. Una irresponsabilidad que requiere como primera medida analizar los espacios en los que desplegamos y atenernos a la realidad de lo que somos y tenemos. Es decir, analizar esa inexplicable ecuación de  sacrificar a los soldados y desmantelar unidades. Compensamos el dinero que no invertimos con la participación en distintos escenarios; por soldados que no sea. En resumen, no hay dinero, pero vamos allí donde sea necesario a base de sacrificar a nuestros soldados y disminuir nuestra operatividad global (?). ¿Tenemos unos ejércitos exclusivamente dedicados a atender los compromisos internacionales dejando al pairo nuestra propia y no compartida seguridad? No sé, como decía, es una ecuación cuya solución arroja un peligroso resultado. Un debate largo y comprometido. Presumir de ser los que más misiones internacionales atendemos puede ser irresponsable con la actual dotación presupuestaria.

Llevamos diez años sin invertir, lo que ha creado una situación crítica en las Fuerzas Armadas.

Decía el JEMAD: <<A día de hoy para alistar una unidad o un sistema de armas para un despliegue o una operación determinada hay que canibalizar otras unidades o sistemas de armas que quedan fuera de servicio. Estamos al límite>>.

Cuando se firmó el compromiso de Gales en el 2014 España invertía en Defensa un 0´92% del PIB. A día de hoy no hemos cumplido el compromiso de ir creciendo progresivamente hasta alcanzar el 2% sino que estamos aún por debajo, con un presupuesto del 0´91% del PIB. El futuro con este Gobierno socialista-comunista ¿cómo lo ven?

Todos los países de la Alianza han hecho un esfuerzo para irse ajustando a los compromisos de Gales asumiendo alcanzar el 2% del PIB en materia de Defensa. España no. España ha empeorado y es el penúltimo de los países en dotación presupuestaria en materia de Seguridad y Defensa de los países de la OTAN. Eso sí, participamos en casi todas las misiones.

Es irresponsable, señora ministra, jugar con estas cosas de la guerra, que son las de su ministerio, aunque huyan ustedes del término guerra; les irrita pero la manejan como nadie (cuando les interesa).

Los ejércitos no están para la lisonja ni para hueras palabras.

Obras son amores. Para amores los presupuestos. Con usted no va eso de pan y cebolla. Amores son atender el grave problema de los soldados que echamos a los 45 años, solucionar el extraño caso de los submarinos S-80, el aún más extraño de los vehículos 8×8 para el Ejército de Tierra y renovar, prácticamente toda, la flota de aviones de combate y transporte.

El amor es el presupuesto y el convencimiento de la necesidad de tener unas Fuerzas Armadas bien dotadas y atendidas en lo profesional y en lo doméstico.

Menos palabras y preséntese ante su presidente y háblele de los presupuestos de Defensa y de paso le recuerda lo contento que estamos viendo como los comunistas y secesionistas le tienen entre la espada y la pared.

Termina su artículo con una frase que no pasará a engrosar el pensamiento militar: <<…tenemos que hacer una revolución para la paz>>.

De revolución saben mucho algunos de su Gobierno y estaremos atentos a ver si no revolucionan la paz, la convivencia y el respeto a la norma que todos nos hemos dado: la Constitución. Porque si se lee, ve y analiza la actualidad, el horizonte no se muestra muy complaciente; es más bien un horizonte de sucesos.

¿Conoce usted a Ángel González, premio Príncipe de Asturias de las Letras? Se lo recordaré:

 <<Nada es lo mismo, nada
permanece.

Menos
la Historia y la morcilla de mi tierra:
se hacen las dos con sangre, se repiten>>.

Las Fuerzas Armadas del siglo XXI no se construyen con palabras lisonjeras sino con seriedad, evitando el riesgo que supone emplear hombres para evitar invertir fondos presupuestarios.

El riesgo existe, dentro y fuera.

Lo que no existe es el adecuado presupuesto para hacerle frente. Y, lo peor, dudo de que exista la voluntad de hacerlo.

Mandar soldados a misiones internacionales para encabezar el ranking es, al menos, una irresponsabilidad cuando no se cuenta con el adecuado presupuesto y por tanto el necesario material y además dejamos nuestra casa desguarnecida.

No sé para qué ni para quienes son sus palabras; desde luego no para los soldados.

Hace unos días terminaba mi artículo Nuevo Jefe de Estado Mayor de la Defensa con una frase que algunos no entienden y me preguntan su significado: <<Es necesario modernizar el IFF>>.

IFF son las siglas de Identification Friend or Foe; es decir: identificador amigo-enemigo. Creo que queda claro.

Poco más que decir a la señora ministra de Defensa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

22 enero 2020

¿QUÉ SABEMOS DE LO MILITAR? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Lo militar, abandonado y olvidado, es cada día más desconocido entre la sociedad española. Me atrevería a decir que poco interesa y que nada ni a nadie importa. A los partidos políticos menos que a nadie. Baste recordar las palabras, los elogios, esas frases que se dicen sin querer queriendo, pero sobre todo en los presupuestos que es donde mejor se refleja el amor político. Piropos de amor que nos han enviado siempre Zapatero, Rajoy y Sánchez. Me aburre recordarlo. Todos han ido por el mismo carril que es a la postre una vía muerta que no conduce a ninguna parte. Pieza de museo del ferrocarril. Se resume: estos militares que son unos pesados que nos dejen en paz. Eso sí; no descuidéis el negocio, que eso de las armas da dinero y prestigio.

Poco le importan a España y a Europa sus ejércitos, que están a otra cosa. A ir desapareciendo.

En Europa, además, lo de España: plin. Si somos una nación, o una nación de naciones, o una federación, o un Reino. A ellos todo eso: plin.

Si hablamos de los Estados Unidos de América: plin no, sino doble plin.

Si algo les interesa son las inversiones económicas que aquí puedan tener y parece que, para ellos, en nada dependen de esas minucias de la forma del Estado, las independencias o los reinos de Taifas. Sus inversiones no se verán afectadas porque tienen lugares seguros y provechosos.

En clave interna las cosas son más difíciles de entender.

Alguno como yo, no pocos, nos hacemos un lío. De repente dice la Constitución, que es lo que nos constituye, digo yo, lo de la insolubilidad de la nación y luego dice que si las nacionalidades, que también digo yo que viene de nación, y las regiones, y las autonomías; y esto es un lío que aquí acaba siendo todo el mundo de todos los sitios menos español.

Y dice también la Constitución que se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. Pues más lío. Porque claro, eso estaría muy bien si no estuviese permitido hacer lo contrario. Pero está permitido y alabado, ser soluble, incluso con pactos. ¿Qué quieren ser independientes y romper España?: Autorizado. ¡Venga señor presidente del Gobierno!: a negociar la ruptura de España.

Y para colmo dice también la Constitución que las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. ¿Qué será eso?

Y unos dicen que todo eso está anticuado, que si se puso era por miedo a los militares, que si hay que meterlos en cintura, como decía el Narciso, o como aquellos del “partido” que opinaban que los militares donde mejor estaban era fuera de España.

Pues a eso voy, porque ya me he ido del tema. Con el respeto que me merecen todas las opiniones, con unas de acuerdo y con otras menos, pero todas muy a tener en cuenta, me gustaría que se hablase algo más de las Fuerzas Armadas. Y que lo hiciesen los militares, esos que ocupan los altos lugares y responsabilidades. Sin política por medio, que para esto no hace falta. ¿No somos una nación madura?

Porque ¿quién sabe para qué están y qué hacen los soldados, aquí y allá?

Aquí y allá.

Alguien debería explicarnos estas cosas de la guerra moderna que nada tienen que ver con aquellas de antaño. Y que nos dijesen, sin el argumento de siempre, ese tan socorrido y vacío, de la paz mundial, lo que hacemos en tantos lugares, tan variopintos y alejados, unos de otros, sin conexión, sin saber muy bien las razones que hasta allí nos llevan, si son económicas, militares, estratégicas o tácticas; o ninguna de ellas. Sobre todo que nos explicasen eso de los presupuestos y si hay un ejército para salir fuera, apañado y bien, allá, y otro, aquí,  para estar dentro aburrido y sin un euro, viéndolas venir.

Porque estoy seguro que son muchos los españoles que nada saben (mos) de estas cosas; y que nos dicen que Putin se frota las manos porque es el amo de la nueva guerra y hace y deshace sin tirar una piedra.

Porque cada día es más evidente que los Estados Unidos le han dicho a Europa: “Ahí os quedáis”. Y Europa se ha tapado los oídos.

Y si fue Crimea ¿quién nos dice que no sea Letonia, o Polonia o… Melilla? ¿Cómo? Que sí, que sí; cualquier cosa puede ser.

¿No interesa todo esto? Creo que mucho y a mucha gente.

Pero tenemos un ministerio de Defensa que aún no sabe que defiende ni como se defiende lo que tiene que defender. Y no tenemos quien nos explique por donde van estas cosas de la guerra actual. Pero si que notamos que estamos en guerra y que el enemigo cada vez ocupa más terreno en nombre de la benevolencia, del buenismo, de la solidaridad (?) y de un mundo mejor. ¿Es la independencia de Cataluña un mundo mejor?, ¿es España una nación opresora?

Cuando estemos invadidos será cuando intenten explicarnos que hemos perdido la guerra; sin cañones claro.

Ni este artículo de la Constitución, ni el otro. Una Constitución que es papel mojado para lo que interesa y unos cañones que son papel mal gastado y que no funcionan porque la guerra ahora se hace de otra manera. Esta guerra utiliza otras armas.

Acaba de decir Su Santidad: <<Si queremos construir una sociedad más justa y segura, debemos dejar que las armas caigan de nuestras manos>>.

<<La paz no es más que “un sonido de palabras” si no se funda en la verdad, la justicia, la caridad y la libertad>>.

Sin duda Santidad. No seré yo quien ponga el más mínimo pero a sus palabras.

¿Qué hacemos en Turquía?

Lo que me preocupa es que no veamos cuales son las armas que se están usando en esta insidiosa guerra que sin necesidad de explosionar causan terribles sufrimientos de desigualdad y esclavitud por falta de libertad. Unos tiran las armas a las que Vuestra Santidad se refiere, pero pronto son recogidas por otros. Ya sabe Vuestra Santidad de lo que hablo. No son misiles las armas que hoy más dañan.

Alienados todos como borregos acudimos balando al matadero. ¿Dónde está el pastor?

No hacen falta bombas atómicas sino una sencilla aplicación en un teléfono. Suena la flauta; la del flautista de Hamelín. Todos detrás.

¿Quién nos puede contar algo de esta guerra que nos asola?

Va siendo hora. Somos mayores de edad. O deberíamos serlo.

¿Que sabemos de lo militar? Pues que hay muchos soldados por ahí, por el mundo, y ¿sabemos por qué y para qué?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 noviembre 2019