Décimo aniversario de la independencia de Kosovo Melitón Cardona (Embajador de España)

Independencia de Kosovo

La lamentable opinión consultiva (que no sentencia, como algunos pretenden) del TIJ sobre Kosovo afirmó que “el derecho internacional general no contiene una prohibición aplicable a las declaraciones de independencia”, por lo que dedujo irresponsablemente que lo que no está prohibido expresamente está permitido (!), sin tener en cuenta los principios contenidos en las resoluciones 1514(XV) y 2625(XXV) de la Asamblea general de Naciones Unidas; el de autodeterminación de los pueblos forma parte del Derecho internacional contemporáneo, se halla formulado de forma expresa en la Carta (artículos 1.2 y 55), está implícito en los capítulos 11 y 12 y ha sido proclamado solemnemente en las mencionadas resoluciones de la AGNU. Es un error burdo creer que el principio de autodeterminación es panacea jurídica para aventuras soberanistas de entidades infraestatales. El punto 1 de la primera de las resoluciones mencionadas establece que “todos los pueblos tienen el derecho de libre determinación; en virtud de este derecho, determinan libremente su estatuto político, social y cultural”, pero su punto 6 establece claramente que “cualquier tentativa dirigida a destruir total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los fines y propósitos de las Naciones Unidas” (artículo 2.4 de la Carta). No podría ser menos, si se tiene en cuenta el contexto en que se declara solemnemente el derecho: “la sujeción de los pueblos a una subyugación, a una dominación o a una explotación extranjera constituye una denegación de los derechos fundamentales del hombre, es contraria a la Carta de las Naciones Unidas y compromete la causa de la paz y la cooperación internacionales”.

Por todo lo anterior, no es de extrañar que varios miembros del tribunal emitieran durísimas opiniones discrepantes. La del Juez Abdul G. Koroma, de Sierra Leona, destacó por su lúcida contundencia: “la declaración unilateral de independencia del 17 de febrero de 2008… fue ilegítima e inválida y el principio de un proceso encaminado a separar Kosovo del Estado al que pertenece y a crear uno nuevo… violó la resolución 1244(1999) del Consejo de Seguridad y el derecho internacional general”. No le fue a la zaga la del ruso Leonid Skotnikov: “asegurar que el derecho internacional general no contiene una prohibición aplicable a las declaraciones de independencia es una afirmación engañosa que, por desgracia, puede tener efectos incendiarios (véase más adelante); el derecho internacional general no contempla las declaraciones de independencia por cuantono crean ni constituyen Estados según el derecho internacional.” Tampoco se quedó corto el prestigioso juez marroquí Bennouna: “afirmar que el derecho internacional general no contiene una prohibición aplicable a las declaraciones de independencia, es, en el mejor de los casos, un sofisma, ya que los principios de derecho internacional general sí incluyen el de integridad territorial de los Estados y el de autodeterminación”.

Consejo de Seguridad de la ONU

Así las cosas tras el pasteleo del TIJ, el pasado 17 de febrero se cumplió el décimo aniversario de la independencia de Kosovo. A juicio de los expertos, el balance de esa década ha sido muy negativo en los planos político, económico, religioso e identitario. Con 1.800.000 habitantes, su PIB por habitante de 3.200 euros contrasta con  el de sus vecinos: más del doble en Bosnia-Herzegovina, más del triple en Montenegro y Serbia y a enorme distancia de la media de la Unión europea de 25.700 euros. Su déficit comercial es de un 41% y su tasa oficial de desempleo del 28,7%, aunque según los expertos en realidad ronda el 50%.

Kosovo jamás había sido independiente antes de 2008, por lo que no es de extrañar que carezca de estructuras estatales sólidas, sobre todo tras cometer el error de abolir de un plumazo toda la legislación yugoslava; además, la corrupción es generalizada y de las más acusadas del mundo.

La promesa falaz de una sociedad multiétnica ha quedado en agua de borrajas. Desde finales del siglo XIX, Kosovo ha estado mayoritariamente poblado por albaneses, pero también  por serbios, bosnios, goranes, romaníes y turcos; hoy, todas estas comunidades viven en universos paralelos y no existe una identidad propiamente kosovar. Los enclaves serbios minoritarios del sur van despoblándose paulatinamente mientras los mayoritarios del norte están siendo controlados de facto por  Belgrado. Perduran las tensiones y la violencia interétnica se ensaña con la comunidad serbia. Uno de los pocos diputados serbios de Kosovo que aceptaron participar en las instituciones de Pristina fue asesinado en julio pasado.

En el plano internacional, de los 193 estados miembros de la ONU, Kosovo ha sido reconocido por 144; ni España, ni otros cuatro miembros de la Unión Europea, ni dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad (China y la Federación rusa) lo han hecho, lo que muestra la división de la comunidad internacional al respecto.

Curiosamente, el Tribunal penal internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY), cuyos trabajos concluyeron en 2017, condenó a responsables serbios, bosnios y croatas pero, a través de la eliminación física de numerosos testigos, no logró condenar a un solo criminal de guerra kosovar. Está previsto que este año se cree una nueva Corte Penal especial que se ocupará de analizar las acusaciones de tráfico de órganos de prisioneros serbios, entre otras. El actual presidente Hashim Thaçi podría ser objeto de enjuiciamiento por tan detestables crímenes.

Como señaló el juez ruso Leonid Skotnikov (véase más arriba), una consecuencia indeseable del tema de Kosovo ha sido que Moscú se ha sentido legitimado a aplicarlo a otras regiones como Osetia del Sur y Abjasia en Georgia o Crimea en Ucrania. Café para todos.

En resumen, un auténtico desaguisado “guisado” por aprendices de brujo occidentales con pleno desprecio a normas elementales de derecho internacional y parcialmente avalado por jueces inconsecuentes cuando no venales.

Melitón Cardona. Embajador de España

Blog generaldavila.com

24 febrero 2018

 

 

EL REY DE PATONES Adolfo Coloma GB (R) del ET

Patones

 

Una vieja tradición, a caballo entre la crónica y la leyenda, cuenta que en Patones (hoy Patones de Arriba) un minúsculo núcleo urbano perdido en las estribaciones de la Sierra de Guadarrama al sur de Somosierra, existía una vieja monarquía hereditaria que sobrevivió a toda la invasión árabe de la Península Ibérica. Parece ser que su rey, llegó a enviar una misiva al mismísimo Felipe II que encabezaba: “del Rey de Patones al Rey de España”. Debo confesar que no he conseguido leer la carta y por tanto ignoro si en la misma, el rey de la localidad le pedía o no diálogo al Rey de España. Conjeturas aparte, lo cierto es que si el reinado sobrevivió tantos años debió ser por la importancia residual de aquel territorio y por su aislamiento. Ninguna de las dos circunstancias de dan en Cataluña.

Cataluña no es Patones. Pero a veinticuatro horas de que el Senado autorice la aplicación del Art. 155 de la CE, parece ser que su presidente quiere emular a su rey. Cataluña es y ha sido desde la instauración de la Monarquía Hispánica una parte sustancial y próspera del reino, por donde se ha abierto al Mediterráneo, a Europa y hoy en día, al mundo entero. El desafío independentista planteado por las actuales autoridades de la Generalidad y del Parlamento Catalán, hay que mirarlo pues en esas  dimensiones: La nacional, la internacional, sin olvidar por supuesto la interna, es decir, la catalana. Empecemos por esta última.

Cataluña, esa tierra abierta al mar a la montaña y al gran río que da nombre a toda la península donde se asienta la comunidad. Cataluña con su lengua propia, costumbres ancestrales y una realidad comarcal como no tiene ninguna otra región española. Cataluña que se adelantó en decenios al desarrollo de la llamada revolución industrial en España gracias a sus telares e hilaturas. Cataluña, se quiera o no, ha sido al menos en los dos últimos siglos favorecida por el Gobierno de la Nación en inversiones y desarrollo. Hace unos días, conversando con un buen amigo conocedor de la tierra y de los vecinos del norte me hacía la siguiente reflexión: En Francia, las regiones más díscolas e independentistas han sido las que menos apoyo han tenido desde el gobierno de París” Los gobiernos Franceses han seguido un camino diametralmente opuesto a los de España. A pesar de todo el lema “España nos roba” forma ya parte del elenco catalanista más rancio.

Cataluña con España

En cuanto a España ¿Qué se podría esperar? Con algún matiz en cuanto a la forma de expresarse y el apoyo más o menos taimado en las denominadas comunidades  históricas y de algún partido del ala izquierda, me atrevería a afirmar que la gran mayoría de la población española está a favor de la unidad de España, inconcebible sin Cataluña.

En cuanto a la actitud en el exterior, y en particular a Europa, es donde quisiera poner el acento de esta reflexión. Razón tenía José Manuel García-Margallo, cuando desde la primavera venía sosteniendo: “El partido se juega fuera, si se jugase dentro, con prohibir las cosas se había terminado, el problema es la repercusión de puede tener fuera y por eso ellos lo están jugando”. En efecto, se ha intentado prohibir, con un resultado incierto. Eso ha llevado al gobierno, con el siempre difícil y costoso apoyo del PSOE y el más sincero de Cs, a solicitar del Senado autorización para la aplicación del Art. 155 de la CE. Pero resulta más inquietante lo de la repercusión, a la que se refería el recordado ministro de exteriores. Tiene, a mi entender, dos derivadas: la comunicación y el posible reconocimiento internacional.

La comunicación junto con la información, está claro que han sido un auténtico desastre. En todo este proceso se ha dado la impresión de que las fuerzas constitucionalistas han ido siempre a remolque de su adversario político, nunca han tomado la iniciativa. Por el contrario han aportado respuestas tardías y no siempre afortunadas. Se pregunta uno ¿Para qué tanta embajada? En cuanto a los medios de comunicación, una campaña agresiva, ambiciosa y mejor orquestada por los independentistas, hecha a base de intoxicación y medias verdades que desgraciadamente ha calado en la opinión pública de muchos países. Tarde se está reconociendo por prestigiosos medios algunas de las falacias difundidas y lo que es peor, la catastróficas consecuencias que podría tener el proceso separatista  – en caso de triunfar – para todos, excepto para los ilusos que lo sostienen.

El reconocimiento internacional, ese es el problema. Aquí sí que hay que reconocer importantes éxitos del gobierno.  Analicemos muy someramente las posibilidades del émulo del Rey de Patones:

  • La Unión Europea. En su conjunto y tras una dubitativa actitud a raíz de las imágenes de cargas policiales – amplia e interesadamente difundidas – ha visto las orejas al lobo de la disgregación y ha cerrado filas. Comenzando por el núcleo duro de la UE, con declaraciones de los Presidentes Macron y Merkel, hasta la escenificación del apoyo al Gobierno Español de las Instituciones Europeas, con ocasión de la entrega de Premios Princesa de Asturias el pasado 20 de octubre en Oviedo. No obstante, es interesante analizar, las posiciones de alguno de los países asociados, como vamos a ver a continuación.

    En los Premios Princesa de Asturias

  • Países Bálticos. Mucho se ha discutido sobre la llamada “Vía Báltica” (el procedimiento por el que Estonia, Letonia y Lituania obtuvieron la independencia de la URSS en 1991) a pesar de las enormes diferencias de tal proceso con la realidad de las seculares relaciones de Cataluña y España. Sin embargo, algunos países, muy singularmente Estonia ha mostrado cierta comprensión con el proceso separatista. Su sistema informático de gestión estatal, basado en tecnología digital ha sido importado por la Generalidad. Hay que señalar por otro lado, el esfuerzo que viene haciendo España para contribuir, en el marco de la OTAN, a la seguridad de estos países. España ha desplegado  5 cazas F-18 que, con base en Letonia, contribuyen al control del espacio aéreo de todos estos países. En Letonia, desde el verano una unidad de unos 300 soldados con tanques Leopard 2E y vehículos de combate Pizarro despliegan a unos 200 kms. de la frontera Rusa. Finalmente, buques de la Armada Española se integran en la Agrupación Naval Permanente nº 1 de la OTAN y  patrullan las aguas del Báltico. No cabe duda que ese compromiso político y militar con los estados Bálticos ha contribuido a decantar – o al menos contener – la postura de todos ellos en favor de la posición del gobierno.
  • Rusia. Poca gracia le ha debido hacer al Sr. Putin tales despliegues militares cerca de su frontera, donde por cierto, el ejército ruso ha realizado recientemente unas maniobras militares de considerable envergadura. El mandatario ruso, no obstante ha declarado que la crisis en Cataluña “debe resolverse en el marco de la ley española”. Pero no ha tenido empacho alguno en añadir que “los países de la UE están sufriendo las consecuencias en Cataluña por haber alentado los movimiento separatistas en Europa, en particular con su apoyo a la independencia de Kosovo”. Pues bien, aun cuando España no ha reconocido la independencia de Kosovo, cuyo territorio sigue considerando parte integrante de Serbia, y la declaración de Putin sobre Cataluña no deja lugar a dudas, tampoco sería de descartar que utilizara esta crisis para debilitar políticamente a Europa y por ende a la OTAN, a la sombra de sus “cybermanejos”.
  • Suiza. Siempre es una incógnita. Se organiza como estado federal con una constitución muy abierta. Los suizos están muy habituados a los referéndums y no alcanzan a entender la postura del gobierno español. A ello contribuyen muy activamente las Comunidades Catalanas del Exterior y otras entidades privadas constituidas por catalanes o catalanófilos de todo el mundo, de las que en Suiza hay  5 comunidades y 8 páginas webs de Catalans al mon, todas ellas auspiciadas por la Generalidad. Su interés se circunscribe al ámbito económico.
  • El Reino Unido: Bastante tiene con su proceso de separación de la UE, aparte del secesionismo escocés. Más les valiera pues, situarse al margen del asunto. Pero no es de descartar que, para contrarrestar la presión del Gobierno Español sobre Gibraltar, sacara los pies del tiesto.
  • Israel juega prudentemente a dos bandas. Tiene unas sólidas relaciones con España lo que no evita que tenga ciertos negocios (armamento y tecnología para la defensa incluidos) y grandes intereses e inversiones en Cataluña. De hecho, según algunos medios, haciéndose eco de declaraciones del polémico ex juez y ex senador de ERC Santiago Vidal, que llegó a afirmar que, en el caso de que el BCE volviera la espalada a Cataluña, Israel se mostraría dispuesta a ayudar a una Cataluña recién nacida en forma de préstamo económico. No es por tanto tampoco descartable que, como presión ante la “tradicional amistad de España con los países árabes” dieran un giro a sus relaciones.
  • Marruecos. Hablando de países árabes siempre surge la pregunta ¿Qué haría Marruecos? Tradicionalmente, nuestro vecino del sur ha aprovechado los momentos de debilidad política en España. La marcha verde o la crisis del Perejil son buenos ejemplos, aunque el último le saliera mal. No sería tampoco descartable un posible reconocimiento de Cataluña en base a sus reclamaciones sobre Melilla y Ceuta y ante el, cada vez más difuso, apoyo al pueblo saharaui.
  • ¿Qué nos queda? Pues de los grandes. Estados Unidos, por boca de su presidente ya se ha pronunciado apenas unos días antes del referéndum ilegal. “sería una tontería que Cataluña se separe de España”. Y en cuanto a China, de donde por cierto, parece ser que se importaron las infames urnas, no ha hecho ninguna manifestación oficial al respecto. No obstante, hay quien en el entorno independentista, no descarta una posible alianza estratégica en caso de que Cataluña, una vez haya declarado la independencia, tenga que salir de la UE y la OTAN. Se trataría de conseguir su apoyo económico a cambio de una concesión para que el país asiático pudiera establecer en territorio catalán una base naval para operar en el Mediterráneo. No deja de ser una especulación o un clavo ardiendo. En cuanto a otros países del tenor de Venezuela, Irán o Corea del Norte ¿qué quieren que les diga? Un caramelo envenenado.

Patones de Arriba

Todo este análisis pone de manifiesto que, desde los tres planos que hemos analizado, Cataluña no es Patones. Pero también corrobora la acertada previsión del Sr. García – Margallo. “El partido se juega fuera”. Nadie reconoció jamás al reino de Patones. Pero, de seguir la senda por la que la que le llevan las actuales autoridades autonómicas, Cataluña corre el riesgo de parecerse mucho a aquél viejo reino, para que su presidente, pudiera orlar su testa con la corona mural.

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

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ESPAÑA, LA OTAN Y NEUTRALIDAD General de División Juan Chicharro Ortega (R.)

We are nato

Que el devenir de una nación está definido, entre otros factores, por la geografía es algo tan obvio que no es necesario insistir en ello.

España, ubicada en la península Ibérica, se encuentra geográficamente entre Europa y África e históricamente siempre ha sido freno y paso de civilizaciones entre ambos continentes. Por otra parte es centro de comunicaciones entre el Atlántico y el Mediterráneo – más de 200000 buques cruzan anualmente el estrecho de Gibraltar – y la influencia de la tierra sobre la mar dio origen de forma destacada a un impulso colonizador que se trasladó al  nuevo mundo marcando nuestra historia.

Esta situación geoestratégica de primer orden hace que nuestra nación haya ocupado siempre un lugar de privilegio en la política mundial algo que hoy en el mundo globalizado en el que nos encontramos adquiere si cabe una mayor importancia.

Y entre las diferentes facetas a considerar de esta situación está la de la Defensa.

La seguridad es imprescindible para el ejercicio de todas las actividades de una nación, sean políticas, económicas o cualquiera otra y es el cimiento en el que se basa el  desarrollo y prosperidad. Una seguridad afectada por una serie de riesgos y amenazas a las que la defensa de la nación debe ser capaz de responder permanentemente adaptándose a la vez a  lo constantes cambios en el entorno estratégico.

Ahora bien,  ¿cuáles son estos riesgos o amenazas?

La Estrategia de Seguridad Nacional, promulgada por el Gobierno español el 31 de mayo de 2013 presenta el pormenorizado estudio de cuales son esos  posibles riesgos y amenazas, si bien es cierto que algunos de ellos no tienen respuesta intrínsecamente militar, como pudieran ser el crimen organizado o los flujos migratorios pero otros como la amenaza yihaddista, la proliferación de armas de destrucción masiva, la vulnerabilidad del espacio marítimo o las ciberamenazas son claros riesgos que entran de lleno en el campo de la defensa militar por afectar a los intereses vitales y estratégicos de España.

La complejidad de estos riesgos traspasan la dimensión puramente nacional y son los mismos que acechan la seguridad de occidente en un mundo como el actual, en el que países con intereses diversos, opuestos en ocasiones, buscan su prevalencia regional o global; un mundo multipolar, en el que en definitiva, España debe preservar su seguridad nacional, quiera o no, en un entorno multinacional.

Family photo of Allied and Partner Heads of State and Government and Head of International Organizations

Hoy, la seguridad de España es un asunto que no es privativo de nuestra nación por afectar a la de otros y viceversa y por lo tanto la defensa de los intereses de España están mejor garantizados en una comunidad internacional donde la cooperación, la toma colectiva de decisiones y la acción multilateral son principios básicos de organización. Los retos y amenazas globales sólo pueden tener soluciones globales. Amenazas tan importantes como las citadas antes: el yihaddismo radical, la guerra cibernética o la posible proliferación nuclear, son de tal envergadura que ni España ni ningún país europeo puede garantizar por sí solo su propia seguridad y defensa. Es imprescindible buscar cooperación y sinergias con otros para enfrentar los múltiples riesgos con ciertas garantías y contribuir a la seguridad global.

Asombra que exista de nuevo una corriente de opinión que piense que se pueden afrontar los riesgos antes citados desde otra perspectiva que no sea la de la cooperación internacional de la que es paradigma la OTAN.

Flota de países de la OTAN

Cierto es que el Tratado del Atlántico Norte fue firmado hace 65 años, en un contexto de guerra fría muy diferente del actual, y con una organización orientada exclusivamente a la defensa contra un hipotético ataque de la Unión Soviética, si bien, a partir de la caída de esta, la OTAN se ha ido adaptando a las situaciones cambiantes y a las actuaciones fuera de área hasta liderar una operación tan importante, por ejemplo, como la de Afganistán,  aunque su estructura política y militar consagra todavía esencialmente la hegemonía de Estados Unidos que ostenta siempre la jefatura militar además de reservarse en la práctica la última decisión. Pero, claro, ¿cómo no va a ser así si sólo desde un aspecto presupuestario vemos que los EEUU emplean en su defensa 700000 millones de dólares y España, por ejemplo, apenas 7000 millones?

No veo yo realmente otra alternativa a esta organización pues aquella que sería posible tal como la que podría significar la de la Unión Europea no acaba de materializarse. Cierto es que la vocación de unión política de la UE debe incluir necesariamente, en el futuro, la capacidad de garantizar su propia defensa pero, hoy por hoy,  no existe soberanía real ni posibilidad de actuación internacional autónoma por parte de la UE sin la cooperación de los EEUU. Y esto es así hasta el punto de que incluso  el propio  Tratado de la UE en su artículo 42, apartado 7, incluye una cláusula de asistencia mutua, entre sus países miembros, si bien condicionada a los compromisos con la OTAN de los Estados miembros que pertenecen a ella.

No, no veo yo que sea  buena idea abandonar la OTAN unilateralmente, sin tener una alternativa – y esta no la veo – pues esto dejaría a España fuera de la cobertura de nuestros aliados y aumentaría los riesgos, sin comportar ninguna ventaja para los ciudadanos españoles.

Sí tienen razón quienes en apoyo de sus tesis de desligarse de la OTAN aducen que las ciudades españolas del norte de África no están bajo el paraguas de protección de aquella y que en nada ha contribuido nuestra pertenencia a la organización para solucionar el ominoso conflicto de Gibraltar. Cierto. Ahora bien, me pregunto yo si esta lamentable situación no es más que la derivada de la mala gestión por parte de España de estos asuntos consecuencia muchas veces de nuestra debilidad negociadora y ¿por qué no decirlo? de la pobre conciencia de nuestros políticos respecto a la españolidad de Ceuta y Melilla y desde luego de Gibraltar. Estos son asuntos que nuestro Gobierno tiene que  plantear con dureza y voluntad pues se trata de nuestra soberanía pero en mi opinión es algo que debe hacerse desde dentro de la propia organización.

Plantear una posible salida de la OTAN y acogerse a una utópica neutralidad como consecuencia de esto no parece una opción sensata pues insisto en que creer posible  una soberanía absoluta de España en solitario está muy lejos de la realidad en estos momentos y lo será más en el futuro. Es necesario compartir la defensa con nuestros socios europeos, con los que ya compartimos economía y política, en igualdad de condiciones, a través de una defensa común.  Hoy por hoy la OTAN es la mejor y la única opción posible.

Sí, nuestra pertenencia a la OTAN constituye hoy uno de los pilares desde los que España articula su acción exterior y fundamenta muchas veces su presencia en foros internacionales.

La opción de la neutralidad es muy respetable pero hay que poner los pies en la tierra, saber donde nos encontramos y echar un vistazo al mundo de hoy para no divagar.

Recientemente la Sociedad Geográfica Española premió con uno de sus prestigiosos galardones nada menos que a Robert Kaplan, un erudito en geopolítica y geoestrategia. Tuve la inmensa suerte de poder compartir con él siquiera unos minutos, los suficientes para que coincidiéramos en que la sociedad globalizada y conectada de hoy tiene un gravísimo problema derivado de la proliferación de  “amateurs” en casi todos los ámbitos.

Así, por ejemplo, nos encontramos con políticos que tras realizar apenas un curso de varias semanas en el Centro de Estudios de la Defensa Nacional se convierten de la noche a la mañana en verdaderos “expertos en Defensa” y llenan las comisiones de defensa en el Parlamento.

Me decía Kaplan, y se quejaba, de la cantidad de veces que se ve envuelto en polémicas sobre la influencia de la geopolítica en las relaciones internacionales con políticos, periodistas o historiadores a quienes el nombre de Mahan, Mc Kinder o Spykman les sonaban a chino.

Pues eso: esto es muy serio y no apto para “amateurs”.

JUAN CHICHARRO ORTEGA

GENERAL DE DIVISIÓN DE IM (R) DIPLOMADO DE ESTADO MAYOR.

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6 junio 2017