ESPAÑA, LA OTAN Y NEUTRALIDAD General de División Juan Chicharro Ortega (R.)

We are nato

Que el devenir de una nación está definido, entre otros factores, por la geografía es algo tan obvio que no es necesario insistir en ello.

España, ubicada en la península Ibérica, se encuentra geográficamente entre Europa y África e históricamente siempre ha sido freno y paso de civilizaciones entre ambos continentes. Por otra parte es centro de comunicaciones entre el Atlántico y el Mediterráneo – más de 200000 buques cruzan anualmente el estrecho de Gibraltar – y la influencia de la tierra sobre la mar dio origen de forma destacada a un impulso colonizador que se trasladó al  nuevo mundo marcando nuestra historia.

Esta situación geoestratégica de primer orden hace que nuestra nación haya ocupado siempre un lugar de privilegio en la política mundial algo que hoy en el mundo globalizado en el que nos encontramos adquiere si cabe una mayor importancia.

Y entre las diferentes facetas a considerar de esta situación está la de la Defensa.

La seguridad es imprescindible para el ejercicio de todas las actividades de una nación, sean políticas, económicas o cualquiera otra y es el cimiento en el que se basa el  desarrollo y prosperidad. Una seguridad afectada por una serie de riesgos y amenazas a las que la defensa de la nación debe ser capaz de responder permanentemente adaptándose a la vez a  lo constantes cambios en el entorno estratégico.

Ahora bien,  ¿cuáles son estos riesgos o amenazas?

La Estrategia de Seguridad Nacional, promulgada por el Gobierno español el 31 de mayo de 2013 presenta el pormenorizado estudio de cuales son esos  posibles riesgos y amenazas, si bien es cierto que algunos de ellos no tienen respuesta intrínsecamente militar, como pudieran ser el crimen organizado o los flujos migratorios pero otros como la amenaza yihaddista, la proliferación de armas de destrucción masiva, la vulnerabilidad del espacio marítimo o las ciberamenazas son claros riesgos que entran de lleno en el campo de la defensa militar por afectar a los intereses vitales y estratégicos de España.

La complejidad de estos riesgos traspasan la dimensión puramente nacional y son los mismos que acechan la seguridad de occidente en un mundo como el actual, en el que países con intereses diversos, opuestos en ocasiones, buscan su prevalencia regional o global; un mundo multipolar, en el que en definitiva, España debe preservar su seguridad nacional, quiera o no, en un entorno multinacional.

Family photo of Allied and Partner Heads of State and Government and Head of International Organizations

Hoy, la seguridad de España es un asunto que no es privativo de nuestra nación por afectar a la de otros y viceversa y por lo tanto la defensa de los intereses de España están mejor garantizados en una comunidad internacional donde la cooperación, la toma colectiva de decisiones y la acción multilateral son principios básicos de organización. Los retos y amenazas globales sólo pueden tener soluciones globales. Amenazas tan importantes como las citadas antes: el yihaddismo radical, la guerra cibernética o la posible proliferación nuclear, son de tal envergadura que ni España ni ningún país europeo puede garantizar por sí solo su propia seguridad y defensa. Es imprescindible buscar cooperación y sinergias con otros para enfrentar los múltiples riesgos con ciertas garantías y contribuir a la seguridad global.

Asombra que exista de nuevo una corriente de opinión que piense que se pueden afrontar los riesgos antes citados desde otra perspectiva que no sea la de la cooperación internacional de la que es paradigma la OTAN.

Flota de países de la OTAN

Cierto es que el Tratado del Atlántico Norte fue firmado hace 65 años, en un contexto de guerra fría muy diferente del actual, y con una organización orientada exclusivamente a la defensa contra un hipotético ataque de la Unión Soviética, si bien, a partir de la caída de esta, la OTAN se ha ido adaptando a las situaciones cambiantes y a las actuaciones fuera de área hasta liderar una operación tan importante, por ejemplo, como la de Afganistán,  aunque su estructura política y militar consagra todavía esencialmente la hegemonía de Estados Unidos que ostenta siempre la jefatura militar además de reservarse en la práctica la última decisión. Pero, claro, ¿cómo no va a ser así si sólo desde un aspecto presupuestario vemos que los EEUU emplean en su defensa 700000 millones de dólares y España, por ejemplo, apenas 7000 millones?

No veo yo realmente otra alternativa a esta organización pues aquella que sería posible tal como la que podría significar la de la Unión Europea no acaba de materializarse. Cierto es que la vocación de unión política de la UE debe incluir necesariamente, en el futuro, la capacidad de garantizar su propia defensa pero, hoy por hoy,  no existe soberanía real ni posibilidad de actuación internacional autónoma por parte de la UE sin la cooperación de los EEUU. Y esto es así hasta el punto de que incluso  el propio  Tratado de la UE en su artículo 42, apartado 7, incluye una cláusula de asistencia mutua, entre sus países miembros, si bien condicionada a los compromisos con la OTAN de los Estados miembros que pertenecen a ella.

No, no veo yo que sea  buena idea abandonar la OTAN unilateralmente, sin tener una alternativa – y esta no la veo – pues esto dejaría a España fuera de la cobertura de nuestros aliados y aumentaría los riesgos, sin comportar ninguna ventaja para los ciudadanos españoles.

Sí tienen razón quienes en apoyo de sus tesis de desligarse de la OTAN aducen que las ciudades españolas del norte de África no están bajo el paraguas de protección de aquella y que en nada ha contribuido nuestra pertenencia a la organización para solucionar el ominoso conflicto de Gibraltar. Cierto. Ahora bien, me pregunto yo si esta lamentable situación no es más que la derivada de la mala gestión por parte de España de estos asuntos consecuencia muchas veces de nuestra debilidad negociadora y ¿por qué no decirlo? de la pobre conciencia de nuestros políticos respecto a la españolidad de Ceuta y Melilla y desde luego de Gibraltar. Estos son asuntos que nuestro Gobierno tiene que  plantear con dureza y voluntad pues se trata de nuestra soberanía pero en mi opinión es algo que debe hacerse desde dentro de la propia organización.

Plantear una posible salida de la OTAN y acogerse a una utópica neutralidad como consecuencia de esto no parece una opción sensata pues insisto en que creer posible  una soberanía absoluta de España en solitario está muy lejos de la realidad en estos momentos y lo será más en el futuro. Es necesario compartir la defensa con nuestros socios europeos, con los que ya compartimos economía y política, en igualdad de condiciones, a través de una defensa común.  Hoy por hoy la OTAN es la mejor y la única opción posible.

Sí, nuestra pertenencia a la OTAN constituye hoy uno de los pilares desde los que España articula su acción exterior y fundamenta muchas veces su presencia en foros internacionales.

La opción de la neutralidad es muy respetable pero hay que poner los pies en la tierra, saber donde nos encontramos y echar un vistazo al mundo de hoy para no divagar.

Recientemente la Sociedad Geográfica Española premió con uno de sus prestigiosos galardones nada menos que a Robert Kaplan, un erudito en geopolítica y geoestrategia. Tuve la inmensa suerte de poder compartir con él siquiera unos minutos, los suficientes para que coincidiéramos en que la sociedad globalizada y conectada de hoy tiene un gravísimo problema derivado de la proliferación de  “amateurs” en casi todos los ámbitos.

Así, por ejemplo, nos encontramos con políticos que tras realizar apenas un curso de varias semanas en el Centro de Estudios de la Defensa Nacional se convierten de la noche a la mañana en verdaderos “expertos en Defensa” y llenan las comisiones de defensa en el Parlamento.

Me decía Kaplan, y se quejaba, de la cantidad de veces que se ve envuelto en polémicas sobre la influencia de la geopolítica en las relaciones internacionales con políticos, periodistas o historiadores a quienes el nombre de Mahan, Mc Kinder o Spykman les sonaban a chino.

Pues eso: esto es muy serio y no apto para “amateurs”.

JUAN CHICHARRO ORTEGA

GENERAL DE DIVISIÓN DE IM (R) DIPLOMADO DE ESTADO MAYOR.

Blog: generaldavila.com

6 junio 2017