CATALUÑA: CUANDO LA POLÍTICA NO ENCUENTRA UNA SOLUCIÓN PACÍFICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cataluña: situación prebélica.

Moltke, jefe del Estado Mayor prusiano durante 30 años (desde 1857), enseñaba a sus oficiales que cuando el enemigo tiene abiertos ante sí tres caminos, de ellos elegirá el cuarto.

Alguno se empeña en presentar la independencia de Cataluña como un problema político. Lo es si nos atenemos a la usada, reiterado mal uso, de la definición de Clausewitz de que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Queda así dudoso el concepto si no se añade que eso ocurre porque la política no logra encontrar solución pacífica. La guerra es el último recurso de la política. Para llegar a esa situación antes se recorren otros caminos que lo anuncian. Cerrar los ojos ante las evidentes señales es una temeridad.

Hablar de guerra en Cataluña se me antoja prematuro. Todo se andará. Pero las señales nada bueno anuncian.

<<El mejor agüero es este: combatir por la Patria. ¿Por qué te dan miedo el combate y la pelea?>> (La Ilíada, canto XII).

No encuentra la política solución al golpe de Estado en Cataluña. No porque no la haya, sino por cobardía. Lisa y llanamente por cobardía.

<<Sé que los cobardes huyen del combate, y quien descuella en la batalla debe mantenerse firme, ya sea herido ya a otro hiera>> (La Ilíada. Canto XI).

Mejor podríamos hablar de desbordamiento de la delincuencia en el que están implicadas las más altas instituciones de Cataluña. Delincuentes: unos juzgados, otros en delincuencia manifiesta. Abarca a la palabra y a los hechos. Hechos muy graves que la Guardia Civil ha desarticulado a tiempo, antes de una tragedia. En Cataluña no se combate, por ahora, se delinque. Diferencia fundamental. Nada tiene que ver un soldado con un delincuente. Ellos quisieran tener un ejército, ya tienen un proyecto, pero nunca sería tal, sino una banda de delincuentes, o más claro, de forajidos. Uno de sus jefes es ya un forajido; acompañado de otros cuantos. Puigdemont es la definición. (Forajido: Delincuente que anda fuera del poblado, huyendo de la justicia).

No. Esto no es una guerra. Es pura cobardía e incumplimiento de la ley. Lo de Cataluña es la prueba evidente de la cobardía de España. Digo bien, porque nuestros representantes son los responsables. Los que tenían que tomar medidas, los que asumen la soberanía, hablan y actúan por nosotros. Pues habrá que pensárselo: <<Por sus obras los conoceréis>>.

Todos tenemos culpa.

Esto no es una guerra, pero podría serlo. Es, por ahora, una feroz lucha contra la delincuencia. Los delincuentes están organizados; dirigidos desde las más altas instituciones catalanas, ejecución a todos los niveles, servicio de información que abarca toda la península y se infiltra en los del Estado, agencias en el extranjero, logística pagada con los presupuestos del Estado español, grupos violentos que atacan con objetivos tácticos  que responden a la gran estrategia del terror para la independencia; pero ellos no han sido. Esto no es una guerra, es peor. Es luchar contra delincuentes con riesgo de la vida. Un lucha donde no hay honor ni valor. Solo traición. Ningún apoyo. Ningún capitán que te dirija y guíe. Como caigas en la lucha contra ellos serás humillado, rechazado y declarado culpable. No hay confianza en la batalla. Los que combaten y luchan por la Ley se encuentran desamparados, sin capitán. Sin ejemplo a seguir. El soldado siente una inmensa soledad en estos momentos de la batalla.

La política no encuentra solución

La escalada de la delincuencia puede dar lugar a que la política continúe por otros medios y será por la incompetencia de quien debería haber utilizado los que la política pone a su alcance. No lo hizo, no lo hace y cuando quiera será tarde. <<El necio solo conoce el mal cuando ya está hecho>>.

En definitiva: estamos ante una situación prebélica. La pérdida de la iniciativa es evidente. La lucha partidista no permite hacer un frente común. La unidad de España está en juego, no hay unidad en el planteamiento para su defensa.

Ante ese panorama el enemigo, ha elegido el cuarto camino: el de los forajidos.

De seguir ofreciendo una pírrica defensa habrá que continuar la política con otros medios.

Cuando no hay ley y se desata la violencia dirigida desde un Parlamento, y la respuesta es ninguna,  es señal de que la política no encuentra solución pacífica. Ya se sabe lo que eso significa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 octubre 2019

SER SOLDADO PROFESIONAL EN ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<El legionario romano juraba que había de servir a la República por tiempo de veinte años, si cumplidos estos continuaba en el servicio voluntariamente le distinguían con el nombre, honor y utilidad de veterano. Si dejaba el servicio le daban su licencia, que llamaban ejautoramentum, y el peculio castrense que le correspondía para que viviese con comodidad el resto de su vida>> (Nota en el libro de Flavio Vegecio Renato, Instituciones Militares).

El oficio de soldado es penoso; las armas pesadas, mucho el riesgo, la vida activa corta, los premios, si llegan, lo hacen tarde, y la disciplina es muy severa; todo como debe ser.

<<Señoras y señores, se acaba la mili>>, marzo de 2001, Federico Trillo entonces ministro de Defensa. Ya nadie lo recuerda a pesar de ser un hito histórico de enorme transcendencia. Mejor dejarlo estar; cosas de nostálgicos.

¿Para bien o para mal? Depende. Posibles: <<Posibilidad, facultad, medios disponibles para hacer algo>>. Puede ser eficaz y bueno o una sangría para la nación. Ya es irreversible, casi indiscutible. No hay marcha atrás a no ser que… Pues a lo hecho pecho, pero conociendo lo hecho.

Hay que pensar y analizar.

¿En qué condiciones se adoptan compromisos con los aliados? No es a todo a cambio de no subir el presupuesto de Defensa. El equilibrio entre lo de dentro y lo de fuera es como la copa del árbol y sus raíces, una proporción necesaria; que tanto seca el árbol por cortar raíces como por podar en demasía. <<Hace mal empleo de sus fuerzas el que las mantiene en un sitio en número superior al que la acción enemiga exige…> (Clausewitz), pero no es menos cierto que mayor error es mantener otras inactivas y desarmadas.

<<No hay actividad humana alguna que esté en tan constante y general contacto con el azar que la guerra>> (Clausewitz). ¿Alguien ha pensado en el azar? Suele ser un soldado desconocido el que ataca sin avisar, sin decir el día ni la hora, en el momento menos esperado. Un soldado es un Ejército.

Se acabó la mili. Han pasado años. Camino de los veinte; no queda ni polémica. No interesa. Tan es así que no hay estudios rigurosos que permitan hacer una valoración de lo que ha supuesto el cambio. Ni en las Fuerzas Armadas, que yo sepa, ha habido un seguimiento que con rigor intelectual nos muestre la evolución, consecuencias y conclusiones de la suspensión del servicio militar y, así, poder en un momento determinado introducir las correcciones necesarias. ¿A quién le importa?

La guerra es incertidumbre, el futuro es incertidumbre, la imprevisión es la derrota; casi siempre. Ser pobre y querer vivir como un rico es imprevisión y derrota.

No está todo dicho sobre servicio militar obligatorio o profesional; con rigor. No hay marcha atrás, pero ha habido improvisación, interés político, frivolidad. Nunca hubo asesoramiento, informes, consejos, del Mando militar al que se tuvo al margen y se le dio hecha la suspensión del servicio militar con graves consecuencias en la operatividad de los ejércitos que bien podemos decir dejaron a España indefensa durante años. A ello se unió la terrible crisis económica que ha dejado a los ejércitos de España en una situación de mínimos, de la que poco o nada se habla, sin que se hayan tomado las medidas adecuadas para ir actualizando y poniendo al día en función de nuestros compromisos con nuestros aliados y los propios internos (olvidados). Esto no es popular ni registra interés mediático alguno a pesar de las palabras que muy de vez en cuando se oyen dese la milicia. Pero es nuestra seguridad y nuestra posición y fuerza en el mundo. No solo militar, también económica.

Los españoles tienen una magnífica opinión de sus ejércitos por su entrega y buen hacer. De alguna manera esa opinión es injusta porque se queda en la epidermis sin penetrar en las entrañas de las enormes dificultades que presentan unos ejércitos profesionales, los nuestros en concreto. En este blog se han analizado exhaustivamente. Nadie habla de ellas y caminamos como si pudiésemos afrontar interior y exteriormente todas las situaciones mientras los ejércitos se empobrecen y carecen de los necesarios materiales. Incluso de las mínimas atenciones. El campo de la escasez abarca desde lo doméstico hasta los aviones o buques más complejos. De lo mínimo a lo máximo. Nada es insignificante. Soldados bien disciplinados, y mejor mandados, derrotan a los de mayor número; cuando saben que tiene una retaguardia que les alienta y que no confunde el casco que sirve para la defensa con el que sirve para el adorno.

Hemos entrado ya en un proceso por el que de aquí a unos años (2036) aproximadamente unos 50.0000 soldados profesionales tendrán que abandonar los ejércitos de España al haber cumplido los 45 años. El ministerio de Defensa hace esfuerzos en distintos campos para paliar la gravedad del asunto que afecta a familias sacrificadas por la dura vida de soldado. La solución no es fácil. Por que se acude a la improvisación. Soluciones de urgencia que no serán definitivas. Es un problema de la nación que todos los partidos, sin intereses propios, deberían contemplar.

Ser soldado profesional en España, hoy, constituye una inseguridad que no debemos permitirnos. Las encuestas de satisfacción no pueden ocultar la realidad de nuestros soldados profesionales. Es urgente encontrar soluciones. Desde lo más pequeño a lo más grande.

<<Si supieran ustedes distinguir la parte del casco que sirve para la defensa de la que sirve para el adorno>>.

<<… Si dejaba el servicio le daban su licencia, que llamaban ejautoramentum, y el peculio castrense que le correspondía para que viviese con comodidad el resto de su vida>>.

Como a nuestros soldados.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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9 septiembre 2019

ESTOS SON NUESTROS GENERALES: Zapatero, sobre Cataluña: “¿Se es más español diciendo que la ley y punto?”

Creí que sería cosa olvidada.

Creí que semejante personaje, de sectaria y ruinosa gestión, desaparecería del tiempo, pasado y presente, un fugaz recuerdo de fechas. Alguna de esas fechas es tan vergonzante para el protagonista que hace imposible el olvido.

Perdió la batalla principal y vamos camino, como consecuencia, de perder la guerra.

Leemos en el capítulo XIII (Retirada después de una batalla perdida) del libro De la guerra de Clausewitz: <<Toda batalla perdida forma un principio de debilitamiento y de desorganización, y la primera de las necesidades es la de reunirse, con el fin de volver a encontrar en la concentración el orden, el valor, la confianza>>.

Es la situación. Descrita con exactitud: la dispersión. Nos retiramos; quebradas las fuerzas, más la fuerza moral, sin general que nos guíe, sin misión que cumplir, sin Patria que defender.

A todos nos enfrentó. Nacido de una incógnita explosión, día a día fue sorprendiendo más y más hasta provocar el enfrentamiento, la confrontación y la entrega del territorio.

El profesor Gustavo Bueno publicó ZAPATERO Y EL PENSAMIENTO ALICIA. Un presidente en el País de las Maravillas. Demoledor por certero. Miedo da el personaje y su herencia. Además no se calla. Su angelical sonrisa esconde a un simple; el pensamiento Alicia es eso; el país de las maravillas, una utopía tan simple que puede hacer mucho daño cuando te colocan en el lugar que no te corresponde. Como le sigue ocurriendo. No es quien cree ser. Ni dice lo que la sensatez impone.

Zapatero sobre Cataluña: “¿Se es más español diciendo que la ley y punto?

¿Qué quiere decir este señor? ¿Que no hay que cumplir la ley? ¿Que ellos están por encima de la ley? ¿Que ellos son la ley? ¿Que él no es español?

¿Que hay que negociar como con la ETA?

Perdimos la batalla y estamos a punto de perder la guerra.

Vuelvo a Clausewitz: <<En tanto yo no haya derribado al enemigo debo temer que él me derribe; no soy yo, pues, dueño de mí mismo sino que él me impone la ley como yo se la impongo>>.

Todo entra dentro del desarrollo normal de la batalla cuando tienes al enemigo dentro y lo sientas a tu mesa y le entregas el mapa de las operaciones. Acabas perdiendo la guerra y solo te queda contemplar tu territorio ocupado.

Estos son nuestros generales.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

3 julio 2019

Blog: generaldavila.com

REFLEXIONES DE CAMPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Electoral por un lado; por otro de guerra ante el ataque más violento conocido contra la unidad de España.

No existe gran diferencia entre las operaciones de guerra y las actividades encaminadas a obtener la victoria electoral. En uno y otro caso el fin es la victoria, ganarse la voluntad, imponerla. Dice Clausewitz que la guerra es un acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad. Y con eso se juega. Pero sin que exista la nobleza de Breda.

Veo con verdadera indiferencia los preludios de la campaña electoral. Es lo de siempre de esta sucia política que no respeta ni la intimidad del sueño o el cobijo en la recámara. Todo es propaganda y vender la piel del oso antes de cazarlo. Nunca lo cazarán. Mienten. Todos.

Veo alzarse banderas de unos y otros: ¡vencedores!

Hay que tener mucho cuidado con los éxitos, pasajeros y efímeros todos. Las victorias siempre están cerca de las derrotas, triunfo y fracaso son igual de impostores. Nos lo dejó en un bello poema Rudyard Kipling:

<<Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,

y tratar a esos dos impostores de la misma manera>>.

Dice otro de sus versos:

<<Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud>>.

Wellington es proclamado héroe en Bruselas después de Waterloo. Le preguntan que si le había gustado. La contestación es rotunda:

<<En absoluto; si hubiera fracasado, me habrían fusilado>>.

Conviene recapacitar, reflexionar y estudiar. También escuchar algunas reflexiones de la experiencia.

Decían en la mili que saliva de soldado viejo, betún de quinto o que el que quiera saber algo que compre un viejo. Lo principal es humildad, la verdad junto al estudio y preparación. Prudencia.

<<Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud>>.

Federico el Grande decía a los que se fiaban de su experiencia y mostraban dejadez en el estudio que él tenía dos mulos que habían pasado por cuarenta campañas, pero que seguían siendo mulos. Ojo con los de siempre, tan experimentados ellos.

Cuidado. Mientras nos perdemos en gritar nuestra futura victoria -electoral- el enemigo aprovecha nuestra fragilidad y división para atacar por los flancos y la retaguardia.

Unidad. Unidad. Unidad.

Se lo diré en términos militares: Voluntad de vencer, acción de conjunto y sorpresa. Aún están a tiempo. La campaña acaba de empezar.

Si alguno no lo entiende que estudie o pregunte.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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24 enero 2019

PONGA UN MILITAR EN SU PARTIDO. YO ME OFREZCO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En algún momento escribimos un artículo que parecía un anuncio, una oferta: ponga un militar en su mesa. Ya saben: bodas y bautizos. Una especie de esmoquin de alquiler, un uniforme militar con el personaje dentro.

Para una boda, un bautizo -cosas así-, que prestigian el evento, le dan categoría y mola cantidad. ¿Que quieres un general de uniforme de diario?: tanto; ¿que lo quieres de uniforme de gala?: tanto más; de etiqueta con condecoraciones y faja la cosa sube un poco, como si lo quieres de testigo que es lo más caro.

-Sí, es un tío lejano de mi marido, pero muy querido en casa. Es general… Con esa explicación quedas muy bien y se comentará que tienes un tío muy importante en la familia.

En una boda queda de tronío sentar a un general con sus entorchados en la mesa principal.

Pero aquello no tuvo éxito y cerramos la empresa.

Ahora la cosa va de partidos políticos. Buscan militares para sus listas. Habrá que ofrecerse. Mientras más rango mejor. Que tenga éxito no lo sé. Además hay que andarse con cuidado. Tenemos el ejemplo de que cuando un partido político te quiere para exhibirte como la antítesis del militar, lo opuesto al ser militar, pasa lo que pasa, que no te vota nadie. Te llevan de un lado para otro a ver si cuela, pero nada. Que la gente tonta no es. Un militar está para representar lo que es y no lo contrario. Tenemos recientes pruebas en España del fracaso que eso supone.

El estadounidense general Mattis, un tipo duro, general de los Marines, era ministro de Defensa con Trump. Claro que el general leía a Marco Aurelio, siempre llevaba consigo Las Meditaciones, y debió meditar su marcha de la política cuando vio que aquello era peor que la guerra. Firmeza en sus creencias. La política es tentadora, pero un soldado tiene principios…; y fin.

A mí también se me insinuaron desde un conocido partido político. Fue en aquellos momentos cuando me di cuenta de mi valía y la gran carrera política que tenía por delante. Ocurrió cuando las elecciones municipales; las últimas. La oferta fue tentadora. Todavía no sé como la rechacé. Me dijeron que me daría prestigio a mí y a la lista de candidatos del partido. Lo del prestigio me sonó raro. Un soldado solo gana prestigio en las batallas. Pero en fin la vida es batalla y pensé en ello. El prestigio para el partido y para mí consistía en ir el último en la lista de los candidatos en un ayuntamiento importante próximo a Madrid; repito, el último, ese que, aunque ganen, a él no le queda hueco. ¡Uf! Pensé en mi prestigio y vi que aquello no era lo mío, siempre me gustó ir en vanguardia. A pesar de eso que dicen: los últimos serán los primeros. Yo no lo veo. Les hice la contraoferta de ir de candidato a presidente del Gobierno que me parecía más sencillo, o un puestecito en Europa, o asesor de…, que se paga bien. Pero no; yo estaba llamado a ser el último de la lista. Así que la cosa no cuajó y desde aquel día he visto que tenían razón y mi prestigio está por los suelos; el del partido casi, casi tanto como el mío. ¡¿Cómo pude renunciar a aquel puesto de tanto prestigio?! La verdad es que el partido político en cuestión no ha vuelto a levantar cabeza en ese ayuntamiento. Yo tampoco. Puede que si hubiese aceptado ellos hubiesen ganado las elecciones y yo prestigio. No he vuelto a ser tentado por ningún partido y ya que lo siento. Han debido pensar que soy un desagradecido y que me creo alguien. Estoy triste y desconsolado porque hoy en día si eres general y ningún partido político se interesa por ti es que no eres nadie. En fin a ver si después de este articulo alguno lo lee y todavía tengo hueco en alguna lista sin necesidad de ser el último de la misma. Es que lo del último me da que no lo voy a aceptar.

Bueno, y si no siempre me queda el consuelo de decir aquello: <<Haga usted como yo y no se meta en política>>,  que atribuían a Franco.

Mejor me quedo como estoy, y más si voy a ser el último de la lista, aunque me queda la duda. ¿Será verdad que los últimos serán los primeros? Como les decía hace unos días, la guerra es la continuación de la política por otros medios. No sé muy bien que quería decir Clausewitz, pero por ahora prefiero la guerra que es más noble.

Heráclito decía que el oráculo de Delfos ni dice, ni oculta, sino da señales. Le he consultado. Sigo esperando la señal. Mientras, si hay algún interesado en mi persona para su partido político puede ponerse en contacto conmigo. No es seguro que acepte, pero me harán feliz por un rato.

La oferta está hecha. Gracias.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 enero 2019

EL MILITAR Y LA POLÍTICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Me cuesta trabajo, mucho trabajo, ver al militar de hoy metido en la política; en la política de hoy. Parece incompatible. Podría ser que el militar, de hoy, acuda a la política, de hoy, precisamente por esa incompatibilidad que se percibe. Incompatibilidad no por impedimento legal, sino por repugnancia a lo que la política nos muestra. En una palabra: porque es repugnante para la conciencia militar que se juegue con la unidad de España.

Hay muchas similitudes entre la guerra y la política, son lo mismo, pero hoy hay muy pocas similitudes entre los hombres de armas y los políticos. Cuando no hay política aquello que decía Tallleyrand: <<la guerra es un asunto demasiado grave para dejarlo en manos de los militares>>, suena a peligroso, muy peligroso. Como dejar en manos de un niño el cuidado del rebaño cuando el lobo acecha.

Dice Clausewitz que la guerra es un acto político, nace de un fin político al que hay que atender preferentemente. <<La política penetra todo el acto guerrero y ejerce en él una constante influencia en tanto que lo admita la naturaleza de las energías desplegadas en la guerra>>. La guerra es un verdadero instrumento político. <<El propósito político es el fin, la guerra el medio, y jamás pueden concebirse medios sin un fin>>.

Hasta aquí está claro. Mi pregunta hoy va más allá: ¿Cual es el fin cuando no hay política -entendida como la acción para el bienestar, la convivencia y el cumplimiento de la Ley (cumplir y hacer cumplir la Ley)-, cuando no hay propósito político, cuando no hay medio, cuando no hay nada? La respuesta está a la vista: rendición, entrega sin condiciones a cualquier enemigo que presione. Y ahora el enemigo presiona.

<<Cuando han fallado los medios  para alcanzar un acuerdo siempre ha sido árbitro la guerra. Y el juicio que ha emitido se ha basado en el poder más bien que en derecho, aunque a veces haya prevalecido el derecho>> (Mariscal Montgomery).

Montgomery no quiso apuntalar que en ocasiones no prevalece ni el poder ni el derecho, sino la cobardía, que se convierte en perdedora. Tenemos el poder, el derecho, pero nos falta el propósito político. Nos hemos entregado. Se llama rendición o traición; alta traición.

¿No será que la política es un asunto demasiado grave para dejarlo en manos de estos políticos inconscientes, que basan su actuación en lo personal o partidista?

La incompetencia política, como demuestra la historia, nos ha conducido a las mayores calamidades: La guerra. No echemos la culpa a quienes no la tienen.

Aunque hay grandes políticos, trabajadores honestos, minimizados por sus propios partidos que no les permiten destacar por su espíritu crítico. Cuando no hay política, no hay objetivo, no hay nada. Sin propósito, llega el despropósito.

Nuestro caso: La unidad de España, su integridad territorial, el ordenamiento constitucional. Esa es la acción de la política, toda su obra debe estar dirigida al objetivo fundamental, la unidad de España, su integridad territorial, el ordenamiento constitucional. Esa es la razón por la que la Constitución acoge el artículo 8 y deja en manos de los poderes del Estado la ultima ratio. Porque lo es todo; conviene repetir: la unidad de España, su integridad territorial, el ordenamiento constitucional.

Mantener a cualquier coste ese objetivo significa progreso, bienestar y convivencia. Lo otro, lo de ahora, es desasosiego permanente y ruina; a la que vamos de cabeza. Hemos perdido cobardemente. Nos han entregado sin luchar.

De Maquiavelo extraemos las claves de la política y de la guerra: organización y disciplina. Sin ello no es posible ni política ni guerra.

De vez en cuando los políticos continúan su actividad con la guerra, pero ahora se ve a los militares retirados dar el paso al otro lado: la política. ¿Les extraña? Intentan remediar el desaguisado en lo poco que pueden hacer; antes del desastre total; por su conciencia y honor. Lo extraño sería que ese paso les llevase a lugares donde ni se ama a España ni se defiende lo que durante años han servido, y juraron muy jovencitos. También ha ocurrido.

Si un militar da el paso al otro lado, es porque: ama la paz y sabe hacer la guerra. Nunca para destruir su Nación ni saltarse la Ley a capricho. Lo suyo, como debería ser lo de los políticos, es defender la unidad de la Patria, la integridad territorial, el orden constitucional.

<<Amar la paz y saber hacer la guerra, estimándome y premiándome mi rey, no solo por mi competencia en la guerra, sino por lo que le aconsejo en la paz. A ningún rey que sea sabio y prudente y quiera gobernar bien, le conviene tener junto a sí otra clase de personas, porque si son demasiado amantes de la paz o de la guerra, le harán cometer errores>> (Maquiavelo- El Arte de la Guerra).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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2 enero 2019

 

DESPRECIO A LOS SERVIDORES DEL ESTADO: LA GUARDIA CIVIL-POLICÍA NACIONAL Y EL JUEZ LLARENA. TOQUE DE RETRETA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Que el Estado está conmocionado después del Golpe es algo indudable. Los síntomas son de enorme gravedad, de difícil recuperación. A la normalidad hoy se la conoce como escándalo. Estamos en trance de desaparecer como Nación-Estado y todos tan contentos. Por sus obras los conoceréis. Los signos de los tiempos claman y proclaman lo que viene, lo que ya está aquí.

El enemigo en su lucha han conseguido el cetro y el que lo porta es un estafermo.

A pesar de la batalla perdida por desarme artístico de esta sociedad (Clausewitz) hay servidores públicos que, aún maltratados por el estafermo y sus socios, dan ejemplo de virtud ante toda la basura que nos rodea.

Guardia Civil y Policía Nacional, son un constante ejemplo de eficacia y hoy por hoy, junto a la justicia, los máximos ejemplos de servicio a la unidad de España y al cumplimiento de la Ley.

Pero solos. Solos ante el peligro. Lo ocurrido en la valla de Ceuta, que marca la frontera con Marruecos, debería avergonzar a cualquier gobernante, sea un estafermo o no. Nuestro presidente del Gobierno después de haber visto las violentas agresiones a nuestros guardias civiles y policías nacionales en la frontera de Ceuta ha guardado un escandaloso silencio que le delata. Ni un gesto. ¿Está contra su actuación? Son servidores del Estado a sus órdenes y cumpliendo su deber, el que el presidente no cumple.

Conviene tomar nota; una vez más. No queremos agradecimientos ni melifluas palabras sino que cada uno cumpla con su deber.

Los combates se dirigen contra lo que más les ataca y duele: La Guardia Civil, la Policía Nacional y la Justicia.

Este sábado el juez Llarena cenaba en un restaurante de Gerona con su mujer. Un “grupo de radicales” llegaron al lugar y obligaron al juez a abandonarlo protegido por los policías autonómicos. ¿Detenciones? ¿Radicales aislados? No hay detenidos. Los radicales lo  mismo están en la calle que se sientan en el Parlamento Catalán. Son los mismos y piden lo mismo.

Esto solo ocurre en España. El que gobierna habla y se mueve según la voz y manos de su ventrílocuo.

He puesto dos ejemplos del ataque a España. Seguirán otros; cada vez con más dureza.

“En tanto yo no haya derribado al enemigo debo temer que él me derribe; no soy, pues, dueño de mí mismo sino que él me impone la ley como yo se la impongo” (Clausewitz).

Pues vayámonos todos de vacaciones señor presidente, aunque usted no se las merece.

Esto es solo el principio de lo que nos espera. En septiembre nos vemos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

30 julio 2018