UCRANIA: LA TENAZA RUSA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Desde que escribí mi primer artículo sobre la guerra en Ucrania en nada he modificado mis hipótesis que veo como día a día se confirman. Fijé las líneas que a mi juicio se desarrollaban en el marco estratégico y táctico de las operaciones militares y señalé como objetivo estratégico militar llegar al dominio del Mar de Azov y Mar Negro y expuse que para comprender el político deberíamos abrir el zum del mapa y observar el conjunto que abarca el mar Báltico por el norte y el Mediterráneo por el sur. Es una amenazante tenaza que se cierne sobre Europa apoyada en el punto de engranaje que es la energía de la que vive el llamado viejo continente.

Dije así mismo que la guerra que Rusia está llevando a cabo entra dentro de los conceptos que dejó Clausewitz en su libro De la guerra del que destacaba el hecho de que la guerra es una gestión de las relaciones políticas, un acto político sin más y que por ello negociar no significa un alto el fuego, sino palabras que suenan a cañonazos hasta que el acuerdo sea firmado y además de manera ventajosa. Putin no va a soltar su presa, esa que persigue desde un primer momento y que ya hemos definido y vemos ahora con mayor claridad.

La guerra ahora se muestra como lo que es: un fracaso de la política y por ello de sus políticos, responsabilidad de la que hoy ninguno se libra al no haber sabido gestionar una crisis que se veía venir al menos desde 2014.

Ahora se echan las manos a la cabeza viendo las atrocidades de una guerra y animando a los que en primera línea mueren cada día en defensa de lo que ellos no han sabido negociar en esas mesas llenas de flores que nos avergüenzan.

¿Serán capaces de encontrar el acuerdo perdido, la negociación por encima de más cadáveres, de más acusaciones mientras los hombres se siguen matando animados por tanto irresponsable?

Se desangra Europa y en Ucrania la muerte es televisada para vergüenza de los que nos rigen, a unos y a otros, incapaces de emprender un camino que no sea el de echar más gasolina al incendio y dictarnos el pensamiento para que no intuyamos lo que se esconde detrás de tanto valor como tiene el petróleo, el gas o los misiles.

¿Los valores morales?

Después de analizar lo estratégico en el campo político y militar, también lo táctico, resulta que las piezas siguen sin encajarme y veo, siento decirlo, cada día más peligro, un desenlace fatal, un inesperado final en esta terrible guerra que nunca debería haber comenzado si la inteligencia y la sensibilidad de nuestros mandatarios hubiese leído el futuro que se mostraba con señales claras y de muy fácil interpretación.

Creo que llegamos tarde. Rusia seguirá, cada día más firme, camino de sus objetivos por el sur, hasta el Dniéper, y se dará un respiro para seguir ampliando su tenaza hasta tenerlo todo dispuesto para apretar con sus brazos en abrazo mortal a Europa. Su nombre es muy conocido en carpintería y debería serlo en la milicia: la tenaza rusa.

Les señalo un nombre. No lo olviden por si la negociación del fin de esta guerra no prospera: el Corredor de Suwaki. Apenas noventa kilómetros que constituyen la única unión entre las Repúblicas Bálticas y Polonia, o dicho de otra manera con la OTAN. Bielorrusia, el corredor de Suwaki y Kaliningrado. Abran el mapa y observen. Luego ciérrenlo y pidan a estos que gritan paz que se sienten y pongan a cada cual en su sitio, pero sin engaños. Que no se engañen ellos ni nos engañen a nosotros.

Vuelvo a repetir que el deber de un general es ganar la guerra y el de un político no provocarla.

En el tablero del mortal juego de la guerra, en este actual, hay algo que no encaja, un proyecto nuevo que deberían explicarnos los que lo afrontan con miedo.

El miedo cuando se aproxima la muerte solo lo tiene el dinero, que es lo más cobarde que hay en paz y en guerra. El que lo tiene y distribuye puede llevarse todo por delante antes de que alguien acabe con él. El que se encuentra cercado y sin futuro también.

Termino con palabras de Sunzi, tan antiguas como sabias: «Es necesario dejar una salida a un enemigo cercado. No fuerces hasta el límite a un enemigo que se encuentra en una situación apurada».

Es bueno entenderlo; para unos y otros. Tiempo habrá de reproches, pero con las armas en la mano es un juego que puede acabar en fatalidad y apretar donde no querías.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 abril 2022

SOLDADITO ESPAÑOL General de División (R) Rafael Dávila Álvarez

Soldados españoles en Letonia

Con paso doble marchaban los soldados convertida su aventura en danza popular de aquella guerra que hacía el pueblo con los hijos de sus entrañas: Cuba, Filipinas, África. Al mal tiempo buena cara, con pasodoble incluido, en honor de los que solo volverían muertos en campaña: Soldadito español, soldadito de España

La guerra ya no es algo popular, se ha profesionalizado y así el oficio de soldado se aleja del conjunto social, aunque siga siendo el mismo, con las mismas glorias y penas del pasado, con su grandeza y su enorme pobreza. Hace mucho tiempo que los soldados dejaron de ser algo próximo y conocido. Nadie ya les hace un pasodoble ni su nombre aparece en las portadas. Solo cuando truena; literal. El resto, la guerra, es algo alejado hasta del lenguaje castrense más puro y académico, reducido a melifluos términos más acordes con la hipocresía global: riesgo, amenaza, conflicto, enfrentamiento, adversario, el malo contra el bueno, y un sinfín de términos que eluden la realidad que todo lo engloba: la guerra.

Ahí está. Ahí está.

Evitamos pronunciar lo inevitable: llamar a las cosas por su nombre.

La recién aprobada Estrategia de Seguridad Nacional 2021 recoge, de pasada, la palabra guerra cinco veces; como en un afán de eludirla. El conjunto del documento prioritario de nuestra Defensa es una serie de divagaciones sobre un mundo novelado donde abunda la prosa anglosajona de difícil asimilación; seguramente para confundir al enemigo.

La guerra puede haber variado en sus procedimientos, pero sus honduras responden a los mismos pesares de la condición humana. Miguel de Cervantes: «Calla amigo Sancho, que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza».

Evaristo San Miguel, general, político e historiador: «Organizar la fuerza armada de tal modo que hallándose siempre pronta a combatir con los enemigos interiores y exteriores del estado, nunca pueda moralmente ponerse encima de las leyes».

Permanentes cambios, enemigos interiores y exteriores: la inevitable guerra que se enmascara de mil formas y cambia su aspecto, su nombre.

La paz, nos dice Spinoza, es «no la ausencia de la guerra, […] Es una virtud, un estado mental, una disposición en pro de la benevolencia, la confianza, la justicia».

La guerra se disfraza en este continuo carnaval. Heráclito de Éfeso afirmaba como postulado fundacional, que «la guerra es el padre y el señor de todas las cosas. Y a unos hace libres y a los otros siervos». Inevitable.

Nos enseña la doctrina militar que «La tradicional frontera entre guerra y paz se difumina dificultando la identificación del final de dichos conflictos con la concepción clásica de victoria o derrota». Ahora ahí está.

Si no entendemos todo esto nunca adivinaremos la guerra del futuro —que puede haber ya estallado— y seguiremos anclados en el pensamiento de guerras pasadas.

Avisaba Clausewitz del peligro de que con un conocimiento imperfecto de los hechos creamos que «exista un desarme artístico del adversario sin causarle demasiadas heridas, y que tal sea la verdadera tendencia del arte de la guerra». Más claro si cabe: «Los errores que se dejan subsistir por benignidad son, precisamente los más perjudiciales».

Indefinición, efectos inconmensurables, inminente peligro. No nos confiemos.

Estos días con motivo del ataque de Rusia a Ucrania es recurrente hablar de despliegues y armamento, pero poco de los soldados que despliegan en el marco de la OTAN.  Heroico pueblo el ucraniano que se une ante la invasión que pretende cortar su libertad. Detrás, en su retaguardia, están los soldados de la OTAN, los de España.

¿Quiénes son esos soldados? Profesionales que se preparan para una trascendental misión por encima de cualquier otra. Dejémonos de eufemismos: la guerra.

La nobleza y grandeza de una nación se mide también por el cuidado de sus tropas, por no abandonar nunca a sus soldados. «El legionario romano juraba que había de servir a la República por tiempo de veinte años, si cumplidos estos continuaba en el servicio voluntariamente le distinguían con el nombre, honor y utilidad de veterano. Si dejaba el servicio le daban su licencia, que llamaban ejautoramentum, y el peculio castrense que le correspondía para que viviese con comodidad el resto de su vida» (Flavio Vegecio Renato, Instituciones Militares).

La preparación de un soldado es cada vez más especializada y requiere una forma de pensar y actuar que nada tiene que ver con otras profesiones. Es el único oficio donde se ofrenda la vida si necesario fuera. Donde el soldado es la pieza decisiva.

Suenan los tambores de guerra. ¿Y nuestros soldados? Inmersos en este cambiante escenario. Allí donde nadie quiere mirar ni pensar, están ellos. Ahora no se trata de pandemia, ni de la lava de un volcán, ni de incendios ni nevadas. Es el frente de guerra. En primera línea.

Los responsables políticos de nuestras Fuerzas Armadas sacan pecho exhibiendo nuestra preparación y adecuadas armas para junto a nuestros aliados hacer frente a cualquier contingencia en Europa o allí donde se nos reclame. Podemos certificar que nuestros soldados poseen una preparación y un espíritu que está entre los mejores del mundo. No hay la menor duda.

La duda surge de un problema lejano del que nadie quiere hacerse responsable y todos miran con recelo.

El planteamiento inicial para la profesionalización de los ejércitos escondió los gravísimos problemas que trajo la supresión del servicio militar obligatorio. En pocos años las unidades quedaron bajo mínimos y en algún caso sin operatividad. Profesionalidad equivalía a temporalidad, sin futuro, ni más salida que la de la puerta del cuartel y un infinito desagradecimiento. Los años de bonanza económica dejaron al descubierto los grandes errores cometidos. Ejércitos vacíos; buques sin tripulaciones, aviones sin volar y armamento sin soldados. Los Cuarteles cerrados y vendidos a precio de saldo.

Pretendíamos tener soldados a bajo precio y corto tiempo. Mano de obra barata y silenciosa. Unos años de esfuerzo, sacrificio y una despedida rápida y sin futuro.

La crisis económica hizo que de nuevo aumentasen las solicitudes para ser soldado. Pero la solución al futuro sigue sin llegar.

En época de crisis no hace mudanza. Cierto. Pero cuando veas las barbas de tu vecino cortar…

Lo único que sigue intacto es su espíritu y disponibilidad. La guerra llama a nuestras puertas y ellos están para recibirla. Son nuestros soldados.

Amós de Escalante nos hizo vibrar con una de las mejores definiciones de nuestro soldado, que merece nuestro recuerdo y compañía en estos momentos de incertidumbre. Aunque no sea con un pasodoble.

«No hay a su duro pie risco vedado;

sueño no ha menester, treguas no quiere;

donde le llevan va; jamás cansado

ni el bien le asombra ni el desdén le hiere:

sumiso, valeroso, resignado

obedece, pelea, triunfa y muere».

Nada impide, sino que exige el recuerdo y reconocimiento a nuestros soldados, pensar en ellos; y su labor aquí y allí, en la guerra.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

P.D. No puedo evitar recordar la irresponsabilidad del que por un puñado de votos dijo: «Sobra el Ministerio de Defensa» y aún tiene la desfachatez de hacerse una foto con ellos en el frente.

Blog: generaldavila.com

10 marzo 2022

GUERRA EN UCRANIA. PUNTO DE SITUACIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«No hay actividad humana alguna que esté en tan constante y general contacto con el azar como la guerra. Con el azar tiene un importante puesto en la guerra lo contingente y con ello la fortuna» (Clausewitz).

Nada de lo que digamos tiene mayor valor. La guerra es imprevisible, aunque la táctica convencional sigue unos métodos y procedimientos ajustados a la misión y situación: terreno, medios, enemigo y ambiente.

Este último factor, clave, del que tan poco se habla, lo definía la Doctrina militar como: «El conjunto de circunstancias de carácter físico y humano, distintas del terreno y de los medios, que influyen en el desarrollo de las operaciones». Es decir casi todo: el azar.

EL PLAN MILITAR DEL EJÉRCITO RUSO EN UCRANIA

En estos momentos Rusia, cuyos fines político-estratégicos serían motivo de otro análisis, ha puesto en marcha un Plan Militar con su propio objetivo estratégico y táctico.

La acción táctica ofensiva sobre el enemigo la desarrolla para afectar a su capacidad de combate e imponer la voluntad propia; todas y cada una, conjuntadas, constituyen acciones decisivas para lograr la victoria.

Muchos analistas se empeñan en decir que Rusia está perdiendo esta guerra y no hay duda que así lo es en el plano del relato, de la ilegal acción emprendida, pero eso nada tiene que ver con el resultado táctico. Podrá en un futuro perder y tener que retroceder, nadie lo sabe, pero desde el punto de vista militar la guerra se desarrolla tal y como parecen haberla planteado sus generales, que nos son tan inútiles como nos quieren enseñar. Mejor es conocer al enemigo y conocerse a uno mismo que manejar mensajes inútiles que socavan la credibilidad y dan falsas expectativas. Conviene saber a qué nos enfrentamos.

Rusia ha lanzado su ofensiva desde su privilegiada posición geográfica, de gran valor y en la que se apoya su planeamiento  táctico. Cualquier Cadete de primer curso de Academia Militar ve cuales son y la importancia de sus ciudades-objetivo junto a  la clara línea del histórico río Dniéper como lugares de decisión a alcanzar. Eso junto a la orilla norte del mar de Azov y mar Negro. Y no retroceder ni un palmo.

Su acción terrestre se desarrolla en varias direcciones de progresión o Ejes de ataque. De norte a sur una es Kiev, ciudad clave para lograr su objetivo estratégico y obtener una posición de dominio a la hora de las negociaciones. Militarmente asediará hasta ver que es lo que más le conviene antes de someterse a una lucha de población, casa a casa, incierta y de enorme desgate moral y físico. Otra dirección está dirigida por el centro, cuyo eje lo marca Járkov, que intenta enlazar con el llamado Eje Azov desde la línea del mar, de sur a norte.  El Eje sobre Donbás apoyará al de Azov y Járkov y, por fin, el Eje de Odesa donde se podría producir un desembarco marítimo.

El Plan hasta ahora se está cumpliendo metódicamente y solo la reorganización, el apoyo logístico y la llegada de las reservas puede retrasar su avance.

EL SUEÑO RUSO: EL MEDITERRÁNEO

Su objetivo es ganar toda la costa del mar Negro (en su búsqueda rotunda: ¡Yallah!) y el este de Ucrania. La ocupación de Kiev será la carta de negociación, donde podría ceder ya que es consciente de la situación que crearía a sus tropas el avispero del oeste de Ucrania, a lo que no estaría dispuesto a enfrentarse, una lucha de guerrillas o permanentes ataques de la insurgencia.

Dominará el mar Mediterráneo, y no habrá Troya que se le resista ni por el norte (el Báltico) ni por el sur (salida al Mediterráneo). Europa atenazada. Es muy sencillo. Del primer curso de Cabo. El Cabo está al mando. Como antaño.

Rusia tiene en contra el flujo logístico necesario para alimentar a sus tropas hasta la estabilización de la ofensiva y consolidación de sus objetivos. Por ello intentará también involucrar sin cortapisas a Bielorrusia. No debemos olvidar así mismo, que en Moldavia mantiene de manera permanente desde hace tiempo un Regimiento paracaidista de tres batallones.

El punto final que se prevé es que Rusia, una vez conquistados sus objetivos terrestres y consolidado su avance, detenga su ofensiva y acepte una negociación en la que impondrá una rigurosa neutralidad de la Ucrania que quede sin ocupar y que Finlandia y Suecia sigan neutrales. Todo ello es muy difícil de conceder, pero peores cosas se han visto a lo largo de la historia.  Eso es todo. Rusia no irá más allá, siempre y cuando le dejen una salida digna para ellos.

Habrá que negociar después; sin olvidar algo tan importante como el Nord Stream 2, declarado en quiebra estos días.

¿PUTIN DERROTADO?

No se monta una acción como la que ha emprendido Putin para ser derrotado y dar marcha atrás. No lo consentirá. Está dispuesto a todo. Es por ello que habrá que darle una salida, una tabla de salvación. «No fuerces a un enemigo que se encuentre en una situación apurada», que podría encontrársela Rusia. Esa es una de sus vulnerabilidades. La tristeza de la batalla ganada.

El relato internacional en su contra, las medidas económicas (son la base de toda la victoria), la pobreza en el interior de Rusia con posibles protestas internas y un Ejército ruso, cansado y con su voluntad de vencer en duda dada la firme oposición internacional y la situación interna de su país, que les afectará, será el enemigo invisible del Putin en guerra. Habrá que dejar una salida al enemigo cercado.

Rusia tendrá que permitir en un primer acuerdo la llegada de ayuda humanitaria, a la reconstrucción y dar garantías de bienestar de los ciudadanos, algo que va a ser muy difícil de conseguir sin someterse a una lucha total por parte de Ucrania.

Sería un precedente muy peligroso permitir que Putin se salga con la suya y no se retire de los territorios ocupados. Nunca lo hará por propia voluntad. ¿Hasta dónde estarán dispuestos a llegar unos y otros? Esa es la cuestión ahora.

Si esto no se detiene a tiempo el coste puede ser tan terrible que mejor no se lo cuento.

El ambiente del que les hablaba es muy tenso y cualquier cosa puede ocurrir.

Desde el punto de vista militar la guerra le va muy bien a Putin. Ucrania sufre las consecuencias de un mundo occidental que habla demasiado, hoy dice una cosa, mañana la contraria. Pero no hace nada.

El instrumento militar no puede estar solo. Falta la acción decidida y fuerte del instrumento social, diplomático, informativo y sobre todo el económico. Son armas que pueden hacer tanto o más que los misiles.

La situación es de enorme gravedad. No debemos permitir que el azar intervenga.

LA AMENAZA DE PUTIN

Amenaza con poner a las fuerzas de disuasión nuclear rusas en «régimen especial de servicio». No debe echarse en saco roto.  Nadie emprende una guerra para ser derrotado.

«La victoria es el principal objetivo de la guerra. Si tarda demasiado en llegar, las armas se embotan y la moral decae. Cuando las tropas ataquen a las ciudades estarán en el límite de sus fuerzas» (Sunzi. El Arte de la Guerra).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 marzo 2022

 

LA GUERRA Y LAS RESOLUCIONES DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«Por regla general, hacer la guerra no es lo mejor. Solo la necesidad debe obligar a emprenderla. Independientemente de su resultado y su naturaleza, los combates resultan funestos incluso para los propios vencedores. Únicamente hay que librarlos si la guerra no se puede conducir de otra forma. Si al soberano le mueven la cólera o la venganza, no debe declarar la guerra ni movilizar tropas».

Estas sabias palabras de Sun Tsé están separadas de nuestros tiempos por una evolución en el pensamiento que trajo terribles combates —dialécticos y explosivos— en los que el número de muertos era una estadística, funesta, pero estadística (para Stalin) que se repetía hasta llegar a cifras desoladoras como las de la la I y II guerras mundiales.

Clausewitz dejó escrito que «jamás puede introducirse en la filosofía de la guerra un principio de moderación sin cometer un absurdo». Escalofriante verdad de la guerra.

Real y cercano es el pensamiento de Arthur Wellesley, duque de Wellington, al que todos felicitaban después de Waterloo por lo que tuvo que contestar: «Salvo una batalla perdida, no hay nada tan triste como una ganada».

En lo que coinciden los tiempos es que la guerra es un fenómeno inevitable y no sabemos el tiempo que tenemos para retrasarla y al menos poder reducir al mínimo sus efectos.

El terrible ejemplo de acabar una guerra con una explosión mayor que todas las habidas hasta el momento debería hacernos pensar más allá de los despliegues de tropas intimidatorios  «Ya no había nada más que temer». Era la peste atómica.

Inevitable parece perder la memoria y que se borren los mayores horrores vividos por la humanidad de consecuencias todavía sin análisis suficiente. Era una guerra, pero el final fue peor: una sola bomba que ni siquiera hizo ruido: luz y silencio. Se terminó todo.

Hasta hoy.

La estrategia analiza, la táctica mueve peones y la política desencadena lo peor cuando los intereses particulares y el afán de protagonizar la historia están por encima del corazón humano.

Un día, ante tanto horror, el hombre invento una mesa redonda donde reunirse antes de provocar un enfrentamiento. Le pusieron el nombre de Organización de Naciones Unidas. «Las Naciones Unidas nacieron oficialmente el 24 de octubre de 1945, después de que la mayoría de los 51 Estados Miembros signatarios del documento fundacional de la Organización, la Carta de la ONU, la ratificaran. En la actualidad, 193 Estados son miembros de las Naciones Unidas, que están representados en el órgano deliberante, la Asamblea General».

Unas veces aparece y otras no. Es y no es. Al final los mismos que se enfrentan son los que toman decisiones o se limitan a hablar en tono conciliador y falso. El problema es que solo son cinco. A saber: Estados Unidos de América, Rusia, Francia, Reino Unido y China. Poder de veto. Consejo de Seguridad. Los demás son sonorosa comparsa. Nada más.

En el conflicto actual de Ucrania la primera reunión del Consejo de Seguridad (pedida por los Estados Unidos de América), ha sido este pasado lunes día 31. Ninguna Resolución ni solución. Tiempo perdido. Han salido peor que en el momento de entrar y todo se ha desarrollado entre graves acusaciones. ¿Ha servido para algo? ¿Para agravar el conflicto?

Mientras el mundo de la calle parece mirar en otra dirección y esto (creen) ni les va ni le viene.

En España la intervención en Irak echó a la gente a la calle con el famoso «No a la guerra» y la discusión estuvo manipulada con la falacia de si había o no resolución de ONU. Le costó las elecciones a un partido político a la vez que volaban un tren en Madrid con cerca de 200 muertos sin que aún sepamos quién y por qué se cometió aquel crimen.

Fue otra guerra. No igual, aunque los procedimientos, el algoritmo era el mismo. Grandes intereses energéticos. Económicos.

Hoy nadie menciona a Naciones Unidas.

¿Por qué será? Nadie responde.

En el Poder que otorga la Tierra el necio solo conoce el mal cuando ya está hecho. Y en sus manos está la decisión, no en la nuestra.

El momento se agrava y se solidifica por momentos. Como vemos tras la reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. No hay Resolución.

Parece que el «No a la guerra» guarda silencio ante lo inevitable.

La presión aumenta hasta hacerse insoportable. El mundo es una olla de presión y la temperatura aumenta bajo ella.

No miren a los soldados. Pregúntense: ¿En manos de quienes estamos?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

7 febrero 2022

 

LOS ACTORES DE LA GUERRA. LA PAZ AMENAZADORA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Señales de Guerra

«Y por la mañana: Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador. ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos?» (Mateo 16:3).

No habrá milagros.

El G20

El 24 de octubre de 1945 los representantes de 50 países se unen en la Conferencia de San Francisco para redactar la Carta de las Naciones Unidas. Ratificada por China, Francia, las Unión Soviética, Reino Unidos, Estados Unidos y el resto.

Las Naciones Unidas son todas (hoy 193), pero son unas más que otras.

Como no eran suficientes luego vino lo del G20 donde gobernantes y banqueros discuten —¿o se reparten la tarta?—sobre políticas relacionadas con la estabilidad financiera internacional. Es decir: todo. ¿España? No, no forma parte, sino que es una invitada, Curioso. Con los cerebros que aquí tenemos.

Rusia y China dicen no. No han asistido a esta reciente reunión. Nula de hecho y derecho. El cambio climático no les interesa, sino el cambio del mundo que es lo que ahora tenemos sobre el tablero: calentamiento. No hay duda de ello, pero no hay que mirar al cielo, basta con leer el termómetro del mundo. Las señales de los tiempos. Se calienta el ser humano, no el mundo como conjunto de todo lo existente, no el medioambiente sino el ambiente.

La ONU

La ONU sigue sin Divisiones Acorazadas, y su aspecto moral ni está ni se le espera. Fondos y vivir lo hacen y muy bien. La saducea trampa de sus 193 miembros es matemáticamente un imposible como lo era el problema de los puentes de Königsberg. Euler no daría con la fórmula para recorrer el mundo pasando solo una vez por cada uno de los 193 países que compone la Organización, puentes del futuro.

La solución es sencilla: China, Francia, la Unión Soviética, Reino Unido, y Estados Unidos. El resto es calderilla, no es la ONU, donde ni Asamblea ni naciones, sino Consejo de Seguridad es el único capaz de tomar decisiones y vetarlas. En resumen: 193-5. El resto calderilla, ni siquiera hoplitas.

En cualquier Academia Militar, no necesariamente de Estado Mayor, se estudian las señales que anuncian un posible conflicto, los síntomas de una posible guerra. Uno de ellos es este que hemos visto en la última reunión del G20: la ausencia de Rusia y China. Más cuando va precedida -o ligada- a otras muchas señales: la pandemia, los movimientos en las fronteras, nuevos y desconcertantes despliegues de tropas, reactivación del servicio militar en algunos países (algo impensable hasta ahora), grupos armados sin control (?), ciberguerra declarada, focos de tensión que entran en actividad: Taiwán, Báltico, Kaliningrado, Bielorrusia, Crimea, América española, Argelia-Marruecos; y los de siempre agazapados con sus átomos a cuestas.

No lo digo yo, sino que está escrito: la guerra es un fenómeno inevitable.

La Guerra

«Por regla general, hacer la guerra no es lo mejor. Sólo la necesidad debe obligar a emprenderla. Independientemente de su resultado y su naturaleza, los combates resultan funestos incluso para los propios vencedores. Únicamente hay que librarlos si la guerra no se puede conducir de otra forma. Si al soberano le mueven la cólera o la venganza, no debe declarar la guerra ni movilizar tropas» (Sunzi).

Los signos de estos tiempos son claros, pero no sabemos discernirlos. Se reúne el G20, no asisten dos de sus actores principales, la ONU ni está ni se la espera. No creo que nadie quiera llevar a su nación a una despiadada guerra. Sí, creo y veo, sin necesidad de interpretar ningún signo, que los que mandan, y pueden mandar aún más terror y desasosiego, son incapaces de reunirse y decidir una paz solvente y no una paz amenazadora.

El mundo en nada ha cambiado, y si lo ha hecho es a peor.

Vivimos sobre una paz amenazadora y eso no es paz. El gran pensador de la guerra, Carl von Clausewitz (1780-1831), dejó el vaticinio de los males que anuncian el futuro: las guerras son el reflejo de las sociedades que las sostienen.

Mirémonos. No habrá milagros. Sostenella y no enmendalla.

«Empiezo a cantar a la poderosa Palas Atenea, protectora de las ciudades, que se cuida, juntamente con Ares, de las acciones bélicas, de las ciudades tomadas, de la gritería y de los combates; y libra al pueblo al ir y al volver (del combate).

Salve, diosa; y danos suerte y felicidad» (Homero. Himnos).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

8 noviembre 2021

 

 

LA GUERRA: LA PECULIAR NATURALEZA DE SUS MEDIOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

«La guerra es un acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad».

Podría haber dicho Clausewitz: La política es un acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad. De ahí la sutileza de su definición: «La guerra es la simple continuación de la política con otros medios. Queda sólo como exclusivo de la guerra la peculiar naturaleza de sus medios».

Las cosas han cambiado de manera que ya los tratadistas militares se quedan a mitad de camino; solo aciertan y son válidos los que emplean la filosofía en sus análisis porque la guerra ya no tiene definición, ni frentes, no hay límites geográficos ni se distinguen las vanguardias de las retaguardias. Es total y sin periodos de descanso; vive con nosotros.

Entendemos a Freud. Dice que la superioridad intelectual comienza ya a desplazar a la fuerza muscular bruta, pero el objetivo final de la lucha sigue siendo el mismo: eliminar al enemigo, matarle. Ya no es exclusiva característica de la guerra la naturaleza de sus medios. Se mata sin recurrir a la fuerza bruta; y eso es la guerra, ahora más sibilina y dulce.

La guerra actual no marca líneas que diferencien la política de la guerra y se usan los mismos medios de destrucción en uno y otro caso, porque no es el medio, sino el fin lo que a la política le interesa. Toda la palabrería de guerra es un vano recuerdo ni servible ni comparable a aquellos conflictos. No cambia desde Gilgamesh o, más conocido, desde la Ilíada, el concepto de guerra: matar al contrario. No le queda más remedio a Freud que sacar a relucir la teoría de las pulsiones: «conservar y unir (eróticas) — destruir y matar (de destrucción)». Es como fue y es como es y será.

El cambio en nuestros días es tan sutil como profundo: ya no hay enemigos, ni declaraciones de guerra, todos son adversarios y mediáticos ataques contra el honor y la razón como sustitutos de la más agresiva artillería. Las doctrinas militares no hablan de enemigo, hablan de adversarios, crisis o conflictos armados; con cinismo apartan de sus vocabularios la palabra guerra, indefinible, inasumible en su ortodoxia. Moderna.

Las concesiones políticas, el no a la guerra de Irak o la retirada de Afganistán, como válidos ejemplos, ha causado más muertos y tragedias humanas que la misma guerra, que el peor de los misiles. El mundo avanza hacia el desequilibrio total, desconocido, que hace que todas las teorías de la guerra, los estudios ancestrales y los análisis más consecuentes se queden como simples panfletos; ante lo que se avecina.

Es la dominación pacífica, dominación a la postre que, en cualquier momento y por cualquier nimiedad, puedes estallar en una explosión tan inimaginable como Hiroshima, no distinta del objetivo de la guerra: «obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad». Matar.

No hay más. En este juego de la guerra, tan íntimo y humano, ya no hay vencedores o vencidos, hay muertos y vivos y la muerte no es exclusivamente la pérdida de la vida, sino andar sin rumbo ni horizonte con el que soñar.

Es decir: lo que ahora tantos y tantos viven como consecuencia de esta guerra que padecemos.

Son las nuevas víctimas de esta guerra a la que solo se le ha cambiado el nombre y la naturaleza de sus medios. Ya no son tan peculiares. Ni los soldados llevan uniforme.

El final me lleva a pensar que la guerra, como locura que era, se ha hecho; y es: racional, moderna y homologada. De ahí su verdadero peligro.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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3 noviembre 2021

 

MARRUECOS NO ES UNA AMENAZA PARA ESPAÑA. LA AMENAZA SOMOS NOSOTROS MISMOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

No creo que Marruecos sea una amenaza para España. Cada nación es soberana y muy libre de aliarse con quien crea conveniente para su seguridad y progreso. España no es ningún enemigo para Marruecos y en el conjunto defensivo mundial el Norte de África es de hecho un avispero que conviene tener controlado y con socios fiables. Ahí está la cuestión: fiabilidad. En el mundo de las relaciones internacionales hay intereses, muchas sonrisas y ni una concesión al que hoy te dice una cosa y mañana otra. La habilidad diplomática consiste en guardar las apariencias y ser honrado en el juego de las cartas. Lo que está mal visto no es tomar una opción u otra, sino ser un traidor y mentir. Los intereses de cada uno pueden ser admitidos, nunca las traiciones. La palabra más dura que hay en las relaciones internacionales es el engaño: puede ser la guerra.

Nunca perdió vigencia la fórmula de Clausewitz: «Almas humanitarias podrán concebir fácilmente que exista una inutilización, un desarme artístico del adversario sin causarle demasiadas heridas, y que tal sea la verdadera tendencia del arte de la guerra. Por muy bello que esto nos parezca, nos vemos obligados, sin embargo, a destruir tal error, pues en asuntos tan peligrosos como lo es la guerra, los errores que se dejan subsistir por benignidad son, precisamente los más perjudiciales».

¡Qué gran error el nuestro cometido en el vulnerable Sur de España, de Europa, por equívocas y erróneas negociaciones!

No nos engañemos. Claro que entre estos personajes deslustrados (desilustrados) que nos gobiernan, que nada saben ni aprenden, todo lo que digamos es predicar en el desierto.

Dice Clausewitz, previene contra el «álgebra de la acción»: «Se piensa que ya, ahora, entre los Gobiernos no serían necesarias las fuerzas físicas, sino solo sus relaciones, un acto racional, la guerra de los civilizados». ¡Idiotas! (digo yo), avisa Clausewitz y los Gobiernos sensatos alertan sus fuerzas físicas mientras hacen uso de sus mejores diplomacias. Menos alguno que caerá en la trampa sutilmente tendida en las puertas de casa.

Llevamos años de relaciones con Marruecos. Después de cien años —que ahora se cumplen— de nuestra defensa a ultranza de la soberanía de Marruecos como nación que nos llevó a dejar miles de muertos en los secos campos africano-españoles, lo silenciamos como si hubiésemos cometido un gran acto de ataque a su soberanía, de barbarie. España dejó allí su sangre por Marruecos, por su progreso e independencia.

Nos falló la relación, el álgebra de la diplomacia, la negociación, la amistad, incluso el valor para negociar con energía, fuerza y decisión. Cualquier nación soberana está dispuesta a negociar, a dialogar y a pactar. A vivir el camino del futuro con apoyos mutuos, a ganar confianza, pero jamás dejará de exhibir su fuerza decisoria para defender hasta el último palmo de terreno o interés de cualquier tipo recurriendo a la fuerza física si necesario fuera. No es el caso. Nuestra relación con Marruecos debe ser revisada y entendida por el camino de intereses que son muy comunes. Puente con Europa y de prolongación. Estabilidad.

Hay que ser amigos también en la fortaleza, jamás en la debilidad que esa sí que es cuestión de voluntad más que de armas.

Para evitarlo hay que saber disponer tus piezas en el tablero y hablar de dignidad a la vez que muestras tu valor y decisión.

Nuestras relaciones con Marruecos siempre han estado teñidas de tibieza, de desconfianza y de una pésima comunicación entre diplomacias al más alto nivel, exceptuadas por la reverencial amistad entre sus monarcas que han puesto la cordura.

España debe dar un paso al frente. Acercarse a Marruecos, negociar en los recónditos desiertos de intereses, ser un leal aliado en lo estratégico que conlleva el progreso económico y cultural. También en lo táctico y en los silencios. Hasta en lo militar.

Cualquier otra actitud nos lleva a perder. Siempre y en cualquier escenario.

La guerra es un instrumento político que sucede por el desarme físico y moral en que nos vemos inmersos.

Marruecos no es una amenaza, sino una nación vecina que pide a gritos una necesaria y urgente aproximación. Inteligencia y fiabilidad es necesaria.

Europa y España deben prolongarse en ese eje a través de Marruecos antes que otros se adelanten. España debe dar el paso.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

17 mayo 2021

LA GUERRA NUESTRA DE CADA DÍA. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

«En el recuerdo, una verdad nos habla. Enmascarada. Al esfuerzo por descifrarla, llaman Parménides y Platón filosofía». Copio textualmente las palabras del maestro Albiac (ABC 09/02/2018).

Buscar la verdad de algo tan antiguo, tan habitual, como es el arte de la guerra, es un duro trabajo filosófico, aunque muy necesario. Sus razones están tan metidas en el hombre como ocultas. No se diferencian hombre y guerra.

Empiezo a tener dudas sobre el arte en general y en concreto con el de la guerra. Cualquier actividad del hombre es o no es arte. Ante todo el arte debe ser virtud asequible, al menos que se entienda y con la necesaria técnica que evite el fraude. El fraude nos embelesa y la razón suele estar ausente.

El arte de la guerra. Parece un oxímoron, pero puede ser a la vez un pleonasmo. Depende. Sin duda la primera actividad del ser humano debe entrar en la lista de las artes. Parménides y Platón hablaron de filosofía y ¡cómo no!, de guerra: «La guerra es el arte de destruir a los hombres, la política es el arte de engañarlos».

Hay que ir con cuidado. No hace mucho, cuando aún se podía ver la televisión, en una serie divertida, desenfadada y por tanto inteligente, me quedé con una frase que es pura filosofía: «Esto debe ser arte, porque no lo entiendo». El arte de la política.

Descifrar los motivos de la guerra es más sencillo que la verdad que en el recuerdo nos habla. La guerra pretende una única cosa: la posesión. Si existiese la libertad no existiría la guerra. Es el equivalente a la destrucción: o mío o de nadie. Esclavizar a los hombres, engañarlos, también es destruirlos. Muchos se sienten más seguros con esa destrucción metódica que con el esfuerzo que supone ser libre.

La propuesta final de la guerra, la victoria definitiva, es «someter al enemigo sin librar batalla con él»; poseerlo es lo mismo. Engañarlo es lo más malo. La guerra actual, o sea la política,  para la que no se necesitan otros medios, es la mismísima guerra, pero sin ruido, con armas silenciosas y penetrantes que te poseen directamente con la palabra y la imagen: el arte del engaño ya avanzado por Sunzi, pero sin honor. Otra guerra, otras armas, otros guerreros, mismo fin. Consiste en no librar batalla; lo que pocos guerreros conocen. Tuvo que introducirse la política. Desde que la guerra quedó como una forma de posesión gracias a los misiles intercontinentales del mensaje, el conflicto se presenta a diario. La política es, por ello, un arte engañador, que parece y no es eso: un trampantojo. Sus generales portan tirsos y visten hipócritas uniformes mientras arengan con incuria. ¿Muerte? Pocas diferencias.

Palas Atenea relegada al olimpo. Ápate es quien manda.

El príncipe de Maquiavelo tiene las claves que muchos buscamos: «Pues bien, los principales cimientos y fundamentos de todos los Estados —ya sean nuevos, ya sean viejos o mixtos— consisten en las buenas leyes y las buenas armas». Todo un arte, mientras no exista libertad. Ahora leyes y armas son lo mismo: se escriben al dictado político y se disparan contra la inteligencia. La tecnología ha inventado nuevos cañones e infantes minúsculos que recorren las redes. Nadie es capaz de detenerlos.

La política aprendió, en primer lugar y sobre todo, que su engaño debería «hacernos creer que existía una inutilización, un desarme artístico del adversario sin causarle demasiadas heridas, y que tal sea la verdadera tendencia del arte de la guerra»; leyeron sin entender y copiaron literalmente de Clausewitz sin continuar con el párrafo que seguía: «Por muy bello que esto nos parezca, nos vemos obligados, sin embargo, a destruir tal error, pues en asuntos tan peligrosos como es la guerra, los errores que se dejan subsistir por benignidad son, precisamente los más perjudiciales».

Guerra—Política. No busquen arte alguno; si acaso malas artes para alcanzar la posesión. Da igual cómo, se trata de destruir.

Echo de menos el honor y el valor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 febrero 2021

¡PREPÁRENSE PARA CARGAR! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A los que han hecho el Servicio Militar les sonará la orden de mando. Y lo que viene después: ¡Carguen! ¡Apunten! ¡Fuego!

<<La táctica es el empleo de las fuerzas armadas en el combate y, la estrategia es el empleo del combate con vistas al fin último de la guerra>>. Clausewitz debería ser de preceptivo estudio entre los líderes civiles (o aspirantes) y entre los mandos militares. Hago la distinción intencionada. En lo militar mandar no tiene nada que ver con ser líder. Se ha introducido el término en la milicia con grave error para el concepto de mando, que es concebir, decidir, preparar y dirigir. Necesitamos jefes que manden, que la tropa nada tenga que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

Mandar es exigir, a la par que una constante preocupación por tus hombres y el ejemplo de tus virtudes. Conocer a tus subordinados, su vida, inquietudes y necesidades, hacerlas tuyas, y velar por sus intereses.

La cuenta de resultados se mide en el combate, sobre el campo de batalla, no sobre una pantalla. Nada virtual. Dando la cara. ¿Una empresa valorando la capacidad para ser general? (Sí).

Para líderes tenemos a los políticos confundidos y que además pretenden mandar. Entre ellos hay mucho combate y poca estrategia. No saben distinguir cual es el problema ni les interesa más allá de su propio ego. Hacen entrar a sus huestes en combate para ganar en alguna escaramuza sin darse cuenta que están perdiendo el objetivo estratégico. Mucha táctica de guerrillas y poca estrategia de conducción.

Llegado a este punto; les pregunto: ¿Se dan cuenta de lo que quiero decir?

<<La guerra como elemento y herramienta política>>. Nadie ha podido rebatir la obra de Clausewitz. En estos términos, cuando se trata del aniquilamiento total del adversario, los peores errores son los causados por la bondad. Puede que sea peor no darse cuenta de ello. De ahí que me haya permitido preguntarles de manera tan directa.

Mientras los combates se desarrollan, a la vista de todos, el objetivo estratégico se esconde, impronunciable, nadie lo cree, pero ahí está. En lenguaje de Clausewitz, no pretenden que retrocedamos, sino aniquilarnos. Golpear el centro neurálgico, ocupando una zona vital de su territorio y destruyendo total o parcialmente a su ejército. Ellos saben hacer la  guerra.

Maquiavelo daba algunas reglas en su Arte de la Guerra que nunca deben olvidarse.

<<Las mejores resoluciones son las que permanecen ocultas al enemigo hasta el momento de ejecutarlas>>, lo que es aquí, ahora, tan evidente, que ya no las ocultan. Las han ejecutado. El objetivo estratégico es suyo.

De nada sirve, ya, prevenir ni hacer fuego. Es una refriega más. La guerra se ha perdido por ausencia de Mando y demasiados líderes de guerrillas que nunca han ido más allá del ¡prepárense para cargar!

Habrá que esperar para recuperar el terreno perdido. Con sus mismas armas o no habrá nada que hacer. Ellos trabajan en la estrategia, despistan con el bandolerismo, mientras su ejército destruye nuestro centro neurálgico y nos lleva a perder la voluntad de vencer.

La tropa debe ganara batallas; el Mando está para ganar la guerra.

España son dos bandos enfrentados. Uno de ellos sin voluntad ni Mando.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

14 septiembre 2020

DUDAS DE UN ATAQUE BACTERIOLÓGICO. CERTEZA DE UN ATAQUE A LA LIBERTAD General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

1.-Dudas de un ataque bacteriológico

Hace unos días les mostraba un esclarecedor documento de los años 50 en el que se describía la preocupación del ejército estadounidense por la guerra bacteriológica y en el que se hablaba de la posibilidad de que Rusia manipulase los virus utilizándolos como arma invasora letal.

Eran años de preocupación por el arma atómica como elemento disuasorio; real después de Hiroshima y Nagasaki.

La guerra bacteriológica se mostraba como la alternativa barata e insidiosa a la atómica. Rusia no tenía la capacidad suficiente, todavía, pero manejar los virus es algo más sencillo y barato.

España, aunque no lo creamos, ha sido puntera siempre; en todo. En un artículo les hable de la fabricación de la bomba atómica: El Proyecto Islero. El Ejército español también se preocupó de la novedad y en todas las Escuelas Superiores, de Estado Mayor, y Academias Militares se le dedicaba tiempo y estudio.

La defensa contra la acción biológica, como la definía nuestra Doctrina Militar de entonces, era otro motivo de preocupación.

<<La finalidad que se propone la acción biológica es anular o reducir la capacidad de combate de las tropas provocando infecciones que den lugar a enfermedades en los hombres, animales o plantas, transmitidas por el agua, el aire u otros medios>>. <<La información es clave y precisa que todos los escalones orgánicos, los Servicios de Sanidad, Farmacia y Veterinaria, en colaboración con los centros científicos civiles, estén en condiciones de conocer:

-Los agentes patógenos que se estime pueden ser utilizados por el enemigo.

-Los medios biológicos, físicos y químicos que existan para contener la reproducción de dichos agentes.

-Las posibilidades de aumentar las defensas del organismo humano>>.

Lo creo de total actualidad. Aunque hemos dejado en su mínima expresión servicios tan importantes como la Sanidad Militar, Farmacia y Veterinaria.

Siguiendo con el argot militar convendría saber si esto que ahora sufrimos es una amenaza, una crisis, un riesgo o una agresión. Podría ser cualquier cosa y por tanto derivar en lo peor. Podría ser.

Desde Clausewitz la derivada de todo ello significa utilizar medios de combate con la finalidad de imponer una voluntad sobre la otra. Podría ser.

La guerra es un conflicto de voluntades que puede derivar en un conflicto armado.

La comunidad científica está, aparentemente, desorientada. O los que saben se callan. ¿Por qué? En uno u otro caso estamos ante una situación indefinida, grave y que puede degenerar en cualquier cosa. Médicos, especialistas, científicos, técnicos, listos y menos listos, todos hablamos, pero nadie dice nada, porque nadie parece saber nada.

Eso es lo que me preocupa. He hablado con verdaderos sabios del tema y su sabiduría es incógnita; lo era hace unos meses y sigue siéndolo. Lo que me preocupa.

Laboratorio Chino de Wuhan. El centro de las sospechas

Empiezo a tener algo más que dudas de una epidemia surgida de la nada, del pangolín o del hasta ahora beneficioso murciélago. No me creo nada ni a nadie. Los hechos son que hay antecedentes. Los profetas lo han anunciado desde que se escribió la primera frase con significado. Hay dos mundos enfrentados; o varios. No dudarán en emplear cualquier cosa para acabar con su adversario. Es la ley más cruda y bestial (brutal o irracional), pero es la que rige, todavía, en el mundo.

Empiezo a creer que el covid-19 es la partícula del diablo. Inventada y liberada en dosis perfectamente calculadas. Buscaban la de Higgs, le llamaron la partícula de Dios y mira por donde, sin tener el gran colisionador de Hadrones, sino simplemente unos cuantos murciélagos, aparece coronavid-19. La partícula del diablo.

¿Tendrán ellos la vacuna para usarla cuando sea el momento? Sin duda.

He ahí el secreto: el momento.  Puede que no haya otra vacuna. Todo depende de cómo fue la creación del virus. Y de lo que pretendan.

Hay dudas de un ataque bacteriológico.

2.- Certeza de una ataque a la libertad.

Que lo hay contra la libertad no hay duda. Creíamos que todo era posible menos anular los derechos constitucionales de un pueblo. Está pasando en España, hoy, ahora. Todo es posible cuando un pueblo está doblegado y ni siquiera se lamenta por sus muertos. Acepta todo, se somete dócil al castigo envuelto en una sociedad que ha hecho necesaria la presencia policial hasta en tu dormitorio. Un símbolo típico del totalitarismo.

Los ataques a la libertad proceden de unos partidos políticos, viejos conocidos, que no quieren la guerra sino la victoria, para lo que cuentan con una poderosa máquina de propaganda y agitación, en la que colaboran hasta los servidores de hacer cumplir la ley.

Creo que nunca ha estado España tan cerca del totalitarismo y tan amenazada como lo está hoy. Se ha impuesto una religión sin Dios, es decir el comunismo: el culto al líder, ese que predica lo contrario a lo que hace y por ello es adorado. El comunismo es emocional y virulento por lo que acude más a las emociones que a la razón. Tiempos de grande emociones, como estos, son los suyos. Aquí caen todos, todos participan y cuando quieres evitarlo ya estás dentro del útero del odio.

El mayor enemigo del comunismo es la libertad. Lo vemos día a día. Este es su momento.

Más que nunca es necesaria la inteligencia y estar preparados sin dejar llevarse por las emociones que ellos regulan y manipulan.

No nos salvarán las viscerales reacciones, ni los jinetes a caballo liderando grandes ejércitos de reconquista. Se necesitan hombres de talento que sepan estar en todos los campos; se necesita unidad sin egoísmos, sin protagonismos, sin esperar nada a cambio. Es el tiempo de los mejores y no de los que más chillan. O lo que es lo mismo: el de los valientes. Siguiendo nuestra vieja escuela:   <<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>. Para ello la unidad, sin personalismos ni prepotentes posturas. Humildad y sabiduría ante un enemigo muy hábil y sutil.

La batalla es contra un virus desconocido y otro muy conocido.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 mayo 2020

PANDEMIA, RECLUSIÓN FORZADA, PREOCUPACIÓN Y OCUPACIÓN ¿DÓNDE ESTÁ Y PARA QUE QUEREMOS A LA ONU? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

He pensado que debe de haber mucha gente en casa con preocupación y aburrimiento. No podemos ayudarles en lo primero, pero sí hacer algo para al menos entretenernos y desahogarnos escribiendo lo que pensamos y sentimos. Por ello abro el blog este fin de semana para que todos ustedes se expresen, escriban y cuenten lo que quieran con la finalidad de hacer más llevadera esta reclusión a la que nos someten.

Por tanto vamos a llevar a cabo una maratón de publicaciones, nuestras y suyas, para así hacer más llevadero este encierro. Solo les pido respeto y educación. Se pude decir todo y a todos, pero dentro de las mejores formas que todos conocemos. A por ello.

Hay mucho de irresponsabilidad en esta crisis, también de intranquilidad precisamente porque a alguien se le ha escapado de las manos el control de este proceso. Y se le sigue escapando, porque veo con estupor que el vicepresidente del Gobierno, con grave irresponsabilidad se ha presentado en la mesa del Consejo de Ministros de hoy cuando debería estar sometido a la preceptiva vigilancia o cuarentena. ¿Con qué desvergüenza se atreven a tomar medidas, cuando lo suyo debe ser la inmediata destitución? ¡Vaya ejemplo el del partido morado, junto a los de la convocatoria del 8M! Ahora a parchear.

Dicen que no es momento de críticas y opino lo contrario. Es momento de someter a un rígido control al Gobierno que no ha tenido la decencia de reunirse con el conjunto de líderes políticos  para estudiar, analizar y dejarse aconsejar. La misma situación ocurre a nivel mundial cuando cada nación toma las medidas que se le ocurren y ni China, ni EEUU, ni Europa, ni Rusia, nadie, nadie se reúne para tratar de aliviar y solucionar esta hecatombe.

Me pregunto: ¿Para qué sirve la ONU? ¿Para qué sirve su Consejo de Seguridad? ¿No es esto una crisis mundial?

Los eslogan de quienes ya conocemos, aquellos de <<queremos un Gobierno que no nos mienta>>, los de <<sí se puede>>, resulta que mienten y no pueden. Ayer decía el presidente del Gobierno que <<Estado alarma>>, hoy la esperamos, se hace esperar, ¿por qué no se hizo ayer, o anteayer, o mañana, o nunca? No sabe qué hacer, ni qué decir. Los españoles huyen. ¿Cómo no? No saben, mala información, muchas dudas, mucha intranquilidad. Niños, abuelos, enfermos, la crueldad de no poder visitar a los mayores encerrados en una Residencia, la duda, siempre la duda de en qué manos estamos y siempre la solución a base de arruinar vidas y haciendas de los más débiles. Esa es la respuesta de un Gobierno socialista y comunista.

Otra cosa que no hace más que rondarme la cabeza: Veo un fracaso de la comunidad científica sin precedentes. Esta es una guerra que se podría prever. Hay miles de Think Tank ingresando dineros para contarnos unas películas que nunca se cumplen (desde la caída del muro de Berlín hasta hoy no han dado ni una). Hablan, escriben, cobran y dirigen hasta las finanzas. A ninguno se le ocurrió pensar que la guerra es la de Sunzi y no la de Clausewitz, y que cualquier cosa es posible, incluso esta guerra.

Los científicos se mueven al compás del dinero, como todo. Que si el bosón de Higgs, la partícula de dios, que si el colisionador de Hadrones, que si los marcianos, pero…

Fracaso comunidad científica y de los expertos analistas del futuro, los de la moqueta y cuenta corriente.

Un bichito minúsculo, que conocen, que sabían de su existencia, colapsa al mundo, en una guerra sin precedentes para la que no hay soldados ni armamento.

Saldremos reforzados, como lo hemos hecho siempre, pero a costa de muchos sacrificios y muchos muertos que deben pesar sobre nuestras conciencias, de algunos más que de otros.

Mientras me sigo preguntando todo, pero además  ¿dónde está la solidaridad mundial, de naciones, las reuniones de Jefes de Estado, de la comunidad científica? ¿Tiene miedo al bichito?

Se lo explicaría un legionario: No abandonar jamás a nadie en el campo hasta perecer todos.

Y el que no sirva o tenga miedo que se quite de en medio.

En un reciente artículo el científico español, que fue Director del CSIC y catedrático de microbiología, don  César Nombela decía: <<el mundo haría bien en prepararse para la próxima emergencia infecciosa>>.

Ese es el camino. Que no seguiremos, claro.

Manden sus comentarios y no estemos solos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

14 marzo 2020

Blog: generaldavila.com

 

CATALUÑA: CUANDO LA POLÍTICA NO ENCUENTRA UNA SOLUCIÓN PACÍFICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cataluña: situación prebélica.

Moltke, jefe del Estado Mayor prusiano durante 30 años (desde 1857), enseñaba a sus oficiales que cuando el enemigo tiene abiertos ante sí tres caminos, de ellos elegirá el cuarto.

Alguno se empeña en presentar la independencia de Cataluña como un problema político. Lo es si nos atenemos a la usada, reiterado mal uso, de la definición de Clausewitz de que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Queda así dudoso el concepto si no se añade que eso ocurre porque la política no logra encontrar solución pacífica. La guerra es el último recurso de la política. Para llegar a esa situación antes se recorren otros caminos que lo anuncian. Cerrar los ojos ante las evidentes señales es una temeridad.

Hablar de guerra en Cataluña se me antoja prematuro. Todo se andará. Pero las señales nada bueno anuncian.

<<El mejor agüero es este: combatir por la Patria. ¿Por qué te dan miedo el combate y la pelea?>> (La Ilíada, canto XII).

No encuentra la política solución al golpe de Estado en Cataluña. No porque no la haya, sino por cobardía. Lisa y llanamente por cobardía.

<<Sé que los cobardes huyen del combate, y quien descuella en la batalla debe mantenerse firme, ya sea herido ya a otro hiera>> (La Ilíada. Canto XI).

Mejor podríamos hablar de desbordamiento de la delincuencia en el que están implicadas las más altas instituciones de Cataluña. Delincuentes: unos juzgados, otros en delincuencia manifiesta. Abarca a la palabra y a los hechos. Hechos muy graves que la Guardia Civil ha desarticulado a tiempo, antes de una tragedia. En Cataluña no se combate, por ahora, se delinque. Diferencia fundamental. Nada tiene que ver un soldado con un delincuente. Ellos quisieran tener un ejército, ya tienen un proyecto, pero nunca sería tal, sino una banda de delincuentes, o más claro, de forajidos. Uno de sus jefes es ya un forajido; acompañado de otros cuantos. Puigdemont es la definición. (Forajido: Delincuente que anda fuera del poblado, huyendo de la justicia).

No. Esto no es una guerra. Es pura cobardía e incumplimiento de la ley. Lo de Cataluña es la prueba evidente de la cobardía de España. Digo bien, porque nuestros representantes son los responsables. Los que tenían que tomar medidas, los que asumen la soberanía, hablan y actúan por nosotros. Pues habrá que pensárselo: <<Por sus obras los conoceréis>>.

Todos tenemos culpa.

Esto no es una guerra, pero podría serlo. Es, por ahora, una feroz lucha contra la delincuencia. Los delincuentes están organizados; dirigidos desde las más altas instituciones catalanas, ejecución a todos los niveles, servicio de información que abarca toda la península y se infiltra en los del Estado, agencias en el extranjero, logística pagada con los presupuestos del Estado español, grupos violentos que atacan con objetivos tácticos  que responden a la gran estrategia del terror para la independencia; pero ellos no han sido. Esto no es una guerra, es peor. Es luchar contra delincuentes con riesgo de la vida. Un lucha donde no hay honor ni valor. Solo traición. Ningún apoyo. Ningún capitán que te dirija y guíe. Como caigas en la lucha contra ellos serás humillado, rechazado y declarado culpable. No hay confianza en la batalla. Los que combaten y luchan por la Ley se encuentran desamparados, sin capitán. Sin ejemplo a seguir. El soldado siente una inmensa soledad en estos momentos de la batalla.

La política no encuentra solución

La escalada de la delincuencia puede dar lugar a que la política continúe por otros medios y será por la incompetencia de quien debería haber utilizado los que la política pone a su alcance. No lo hizo, no lo hace y cuando quiera será tarde. <<El necio solo conoce el mal cuando ya está hecho>>.

En definitiva: estamos ante una situación prebélica. La pérdida de la iniciativa es evidente. La lucha partidista no permite hacer un frente común. La unidad de España está en juego, no hay unidad en el planteamiento para su defensa.

Ante ese panorama el enemigo, ha elegido el cuarto camino: el de los forajidos.

De seguir ofreciendo una pírrica defensa habrá que continuar la política con otros medios.

Cuando no hay ley y se desata la violencia dirigida desde un Parlamento, y la respuesta es ninguna,  es señal de que la política no encuentra solución pacífica. Ya se sabe lo que eso significa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

4 octubre 2019

SER SOLDADO PROFESIONAL EN ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<El legionario romano juraba que había de servir a la República por tiempo de veinte años, si cumplidos estos continuaba en el servicio voluntariamente le distinguían con el nombre, honor y utilidad de veterano. Si dejaba el servicio le daban su licencia, que llamaban ejautoramentum, y el peculio castrense que le correspondía para que viviese con comodidad el resto de su vida>> (Nota en el libro de Flavio Vegecio Renato, Instituciones Militares).

El oficio de soldado es penoso; las armas pesadas, mucho el riesgo, la vida activa corta, los premios, si llegan, lo hacen tarde, y la disciplina es muy severa; todo como debe ser.

<<Señoras y señores, se acaba la mili>>, marzo de 2001, Federico Trillo entonces ministro de Defensa. Ya nadie lo recuerda a pesar de ser un hito histórico de enorme transcendencia. Mejor dejarlo estar; cosas de nostálgicos.

¿Para bien o para mal? Depende. Posibles: <<Posibilidad, facultad, medios disponibles para hacer algo>>. Puede ser eficaz y bueno o una sangría para la nación. Ya es irreversible, casi indiscutible. No hay marcha atrás a no ser que… Pues a lo hecho pecho, pero conociendo lo hecho.

Hay que pensar y analizar.

¿En qué condiciones se adoptan compromisos con los aliados? No es a todo a cambio de no subir el presupuesto de Defensa. El equilibrio entre lo de dentro y lo de fuera es como la copa del árbol y sus raíces, una proporción necesaria; que tanto seca el árbol por cortar raíces como por podar en demasía. <<Hace mal empleo de sus fuerzas el que las mantiene en un sitio en número superior al que la acción enemiga exige…> (Clausewitz), pero no es menos cierto que mayor error es mantener otras inactivas y desarmadas.

<<No hay actividad humana alguna que esté en tan constante y general contacto con el azar que la guerra>> (Clausewitz). ¿Alguien ha pensado en el azar? Suele ser un soldado desconocido el que ataca sin avisar, sin decir el día ni la hora, en el momento menos esperado. Un soldado es un Ejército.

Se acabó la mili. Han pasado años. Camino de los veinte; no queda ni polémica. No interesa. Tan es así que no hay estudios rigurosos que permitan hacer una valoración de lo que ha supuesto el cambio. Ni en las Fuerzas Armadas, que yo sepa, ha habido un seguimiento que con rigor intelectual nos muestre la evolución, consecuencias y conclusiones de la suspensión del servicio militar y, así, poder en un momento determinado introducir las correcciones necesarias. ¿A quién le importa?

La guerra es incertidumbre, el futuro es incertidumbre, la imprevisión es la derrota; casi siempre. Ser pobre y querer vivir como un rico es imprevisión y derrota.

No está todo dicho sobre servicio militar obligatorio o profesional; con rigor. No hay marcha atrás, pero ha habido improvisación, interés político, frivolidad. Nunca hubo asesoramiento, informes, consejos, del Mando militar al que se tuvo al margen y se le dio hecha la suspensión del servicio militar con graves consecuencias en la operatividad de los ejércitos que bien podemos decir dejaron a España indefensa durante años. A ello se unió la terrible crisis económica que ha dejado a los ejércitos de España en una situación de mínimos, de la que poco o nada se habla, sin que se hayan tomado las medidas adecuadas para ir actualizando y poniendo al día en función de nuestros compromisos con nuestros aliados y los propios internos (olvidados). Esto no es popular ni registra interés mediático alguno a pesar de las palabras que muy de vez en cuando se oyen dese la milicia. Pero es nuestra seguridad y nuestra posición y fuerza en el mundo. No solo militar, también económica.

Los españoles tienen una magnífica opinión de sus ejércitos por su entrega y buen hacer. De alguna manera esa opinión es injusta porque se queda en la epidermis sin penetrar en las entrañas de las enormes dificultades que presentan unos ejércitos profesionales, los nuestros en concreto. En este blog se han analizado exhaustivamente. Nadie habla de ellas y caminamos como si pudiésemos afrontar interior y exteriormente todas las situaciones mientras los ejércitos se empobrecen y carecen de los necesarios materiales. Incluso de las mínimas atenciones. El campo de la escasez abarca desde lo doméstico hasta los aviones o buques más complejos. De lo mínimo a lo máximo. Nada es insignificante. Soldados bien disciplinados, y mejor mandados, derrotan a los de mayor número; cuando saben que tiene una retaguardia que les alienta y que no confunde el casco que sirve para la defensa con el que sirve para el adorno.

Hemos entrado ya en un proceso por el que de aquí a unos años (2036) aproximadamente unos 50.0000 soldados profesionales tendrán que abandonar los ejércitos de España al haber cumplido los 45 años. El ministerio de Defensa hace esfuerzos en distintos campos para paliar la gravedad del asunto que afecta a familias sacrificadas por la dura vida de soldado. La solución no es fácil. Por que se acude a la improvisación. Soluciones de urgencia que no serán definitivas. Es un problema de la nación que todos los partidos, sin intereses propios, deberían contemplar.

Ser soldado profesional en España, hoy, constituye una inseguridad que no debemos permitirnos. Las encuestas de satisfacción no pueden ocultar la realidad de nuestros soldados profesionales. Es urgente encontrar soluciones. Desde lo más pequeño a lo más grande.

<<Si supieran ustedes distinguir la parte del casco que sirve para la defensa de la que sirve para el adorno>>.

<<… Si dejaba el servicio le daban su licencia, que llamaban ejautoramentum, y el peculio castrense que le correspondía para que viviese con comodidad el resto de su vida>>.

Como a nuestros soldados.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 septiembre 2019

ESTOS SON NUESTROS GENERALES: Zapatero, sobre Cataluña: «¿Se es más español diciendo que la ley y punto?»

Creí que sería cosa olvidada.

Creí que semejante personaje, de sectaria y ruinosa gestión, desaparecería del tiempo, pasado y presente, un fugaz recuerdo de fechas. Alguna de esas fechas es tan vergonzante para el protagonista que hace imposible el olvido.

Perdió la batalla principal y vamos camino, como consecuencia, de perder la guerra.

Leemos en el capítulo XIII (Retirada después de una batalla perdida) del libro De la guerra de Clausewitz: <<Toda batalla perdida forma un principio de debilitamiento y de desorganización, y la primera de las necesidades es la de reunirse, con el fin de volver a encontrar en la concentración el orden, el valor, la confianza>>.

Es la situación. Descrita con exactitud: la dispersión. Nos retiramos; quebradas las fuerzas, más la fuerza moral, sin general que nos guíe, sin misión que cumplir, sin Patria que defender.

A todos nos enfrentó. Nacido de una incógnita explosión, día a día fue sorprendiendo más y más hasta provocar el enfrentamiento, la confrontación y la entrega del territorio.

El profesor Gustavo Bueno publicó ZAPATERO Y EL PENSAMIENTO ALICIA. Un presidente en el País de las Maravillas. Demoledor por certero. Miedo da el personaje y su herencia. Además no se calla. Su angelical sonrisa esconde a un simple; el pensamiento Alicia es eso; el país de las maravillas, una utopía tan simple que puede hacer mucho daño cuando te colocan en el lugar que no te corresponde. Como le sigue ocurriendo. No es quien cree ser. Ni dice lo que la sensatez impone.

Zapatero sobre Cataluña: «¿Se es más español diciendo que la ley y punto?«

¿Qué quiere decir este señor? ¿Que no hay que cumplir la ley? ¿Que ellos están por encima de la ley? ¿Que ellos son la ley? ¿Que él no es español?

¿Que hay que negociar como con la ETA?

Perdimos la batalla y estamos a punto de perder la guerra.

Vuelvo a Clausewitz: <<En tanto yo no haya derribado al enemigo debo temer que él me derribe; no soy yo, pues, dueño de mí mismo sino que él me impone la ley como yo se la impongo>>.

Todo entra dentro del desarrollo normal de la batalla cuando tienes al enemigo dentro y lo sientas a tu mesa y le entregas el mapa de las operaciones. Acabas perdiendo la guerra y solo te queda contemplar tu territorio ocupado.

Estos son nuestros generales.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

3 julio 2019

Blog: generaldavila.com

REFLEXIONES DE CAMPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Electoral por un lado; por otro de guerra ante el ataque más violento conocido contra la unidad de España.

No existe gran diferencia entre las operaciones de guerra y las actividades encaminadas a obtener la victoria electoral. En uno y otro caso el fin es la victoria, ganarse la voluntad, imponerla. Dice Clausewitz que la guerra es un acto de fuerza para obligar al contrario al cumplimiento de nuestra voluntad. Y con eso se juega. Pero sin que exista la nobleza de Breda.

Veo con verdadera indiferencia los preludios de la campaña electoral. Es lo de siempre de esta sucia política que no respeta ni la intimidad del sueño o el cobijo en la recámara. Todo es propaganda y vender la piel del oso antes de cazarlo. Nunca lo cazarán. Mienten. Todos.

Veo alzarse banderas de unos y otros: ¡vencedores!

Hay que tener mucho cuidado con los éxitos, pasajeros y efímeros todos. Las victorias siempre están cerca de las derrotas, triunfo y fracaso son igual de impostores. Nos lo dejó en un bello poema Rudyard Kipling:

<<Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,

y tratar a esos dos impostores de la misma manera>>.

Dice otro de sus versos:

<<Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud>>.

Wellington es proclamado héroe en Bruselas después de Waterloo. Le preguntan que si le había gustado. La contestación es rotunda:

<<En absoluto; si hubiera fracasado, me habrían fusilado>>.

Conviene recapacitar, reflexionar y estudiar. También escuchar algunas reflexiones de la experiencia.

Decían en la mili que saliva de soldado viejo, betún de quinto o que el que quiera saber algo que compre un viejo. Lo principal es humildad, la verdad junto al estudio y preparación. Prudencia.

<<Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud>>.

Federico el Grande decía a los que se fiaban de su experiencia y mostraban dejadez en el estudio que él tenía dos mulos que habían pasado por cuarenta campañas, pero que seguían siendo mulos. Ojo con los de siempre, tan experimentados ellos.

Cuidado. Mientras nos perdemos en gritar nuestra futura victoria -electoral- el enemigo aprovecha nuestra fragilidad y división para atacar por los flancos y la retaguardia.

Unidad. Unidad. Unidad.

Se lo diré en términos militares: Voluntad de vencer, acción de conjunto y sorpresa. Aún están a tiempo. La campaña acaba de empezar.

Si alguno no lo entiende que estudie o pregunte.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

24 enero 2019