GUERRA EN UCRANIA 3: PUTIN QUIERE VOLVER A KIEV General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Sobre el terreno (Jenofonte V))

Los campos de batalla no dan tregua. Ofensiva, defensiva, armas y hombres enfrentados componen una incomprensible imagen en este que ya podríamos bautizar como el nuevo siglo de la oscuridad.

Es conveniente no dejar ni un solo día el análisis de lo que en la Europa civilizada nos enseñan las bombas con su lenguaje de muerte.

Que no callen los filósofos y no falten los psicólogos, pero sobre todo que alguien nos anuncie por donde van las operaciones económicas, políticas y militares para ver si estamos ante el final o solo el principio.

¿Hay un método científico para prever el desarrollo de los acontecimientos bélicos? Rotundamente no; es mi opinión, aunque podría dar una larga lista de opiniones distintas que tampoco acertaron en sus predicciones ni crearon el método. Ni analítico ni sistémico. Solo ejemplos que formaron pero jamás uniformaron o sirvieron para crear una estricta doctrina de cómo hacer la guerra. Ganarla por tanto. Nadie ha tenido el manual perfecto, y el único profeta del hecho bélico es el azar, ni siquiera el pasado ni el todavía inexistente mañana que todos intentamos adivinar. En definitiva creemos que no es preciso recurrir a la filosofía agustiniana para determinar que el futuro de la guerra es impredecible. Todo lo que digamos es un análisis que probablemente será equivocado, pero es indudable que nos acercará a la explicación del porqué ha sucedido lo que sucederá.

Las probabilidades son factor imprescindible en la guerra; se alimentan de información y esta es contradictoria, falsa casi siempre. Es necesario recurrir al buen juicio y al conocimiento, a la experiencia. De ello podremos obtener datos que compongan el día que está por llegar.

«Todo en la guerra es es muy sencillo, pero lo más sencillo es difícil». En la guerra es imposible alcanzar el objetivo tal y como el planeamiento ha previsto. Siempre nos quedamos en el camino hacia el objetivo estratégico. De ahí la necesidad de «una voluntad férrea, poderosa, que se sobreponga a esa fricción» en palabras de Clausewitz. A ello debemos añadir que un general previsible es un general derrotado.

Voluntad férrea e imprevisión del mando estratégico añadido a la fatiga que llegará pronto a las tropas ucranianas hace prever que la guerra está próxima a repetirse en sus inicios. No habrá marcha atrás ni nuevos planeamientos que busquen otros objetivos que los inicialmente marcados en la estrategia rusa: Crimea, el mar de Azov, el mar Negro y por tanto el Donbás.

¿Cuál será el momento de la ofensiva rusa? ¿La habrá?

Si la hay, que está dentro de lo posible, esperará a tener la seguridad de que ahora su objetivo se logrará; o será el final de todo. ¿Está preparando la gran ofensiva?: El momento, si lo hay, será antes de empezar otra vez de cero: antes de que la primavera de nuevo inunde el terreno. Finales de febrero o primeros de marzo. Para Rusia es importante que Ucrania pierda la iniciativa, recuperarla, olvidar por un tiempo los ataques, reforzar sus stocks de armamento y que Europa se ponga nerviosa ante las posibles limitaciones occidentales.

El secretario general de las OTAN acaba de declarar al Financial Times que el ejército ruso busca una pausa operativa: «“congelar” los combates en Ucrania “al menos por un corto período de tiempo para que puedan reagruparse”. Reparar, recuperarse y luego tratar de lanzar una ofensiva más grande la próxima primavera».

La situación táctica del momento es exactamente así. En el triángulo Jarkov, Dnipro, Lugansk, se decide estos días el futuro.

Enfrentamientos locales entre el río Donets y Bajmut además de llevarse a cabo análisis muy rigurosos por parte del ejército ucraniano de por donde hacer daño y romper las defensas rusas en el Dniéper. Entre los ríos Donets y Dniéper se va a dar la batalla táctica que deberá ser eminentemente ofensiva. Rusia podría estar escondiendo una dirección de ataque que envolviera Jarkov, incluso que amenazará a Kiev que va a tener difícil poder alejar la guerra de sus calles.

Estamos ante una pausa operativa que está siendo aprovechada políticamente. Putin tiene que combatir en la cúpula política del Kremlin y Zelenski no puede olvidar ni un minuto que la victoria y la moral de sus tropas dependen de la ayuda externa.

Tendremos que esperar unos meses y mientras tanto no perder de vista el actual campo táctico donde se combate a vida o muerte. Tampoco la guerra política que se desarrolla en el interior y exterior del Kremlin. Podía ser una batalla definitiva para bien o para peor.

Putin sueña con Kiev; Zelenski con Sebastopol.

Pero la guerra sigue cada día con más violencia. y todos soñamos con ella.

Mientras el mundo da muestras de una locura contagiosa. La nueva pandemia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 enero 2023