EJÉRCITO SOMOS TODOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Dedicado a todos los que en primera línea de combate luchan contra este enemigo invisible con grave riesgo incluso para su vida. No tendréis recompensa, a pesar de que os lo debemos todo. Vuestro sacrificio y patriotismo perdurará por generaciones.

En la puerta del Congreso de los Diputados debería levantarse un monumento a vuestro ejemplo. Más que los leones destaca vuestro valor y fiereza ante este adversario, el más cruel hasta ahora conocido. ¡Gracias!
Ejército somos todos. Con ese título iba a dar una conferencia en un pueblo de Valencia, Quartell, organizada por la Asociación Cultural 6 de diciembre y  aplazada por razones obvias. Cuando la preparaba aún no se había desatado la guerra. Aunque sin saberlo estábamos sitiados. El título ahora cobra todo su valor. No es necesario añadir nada más: Ejército somos todos.

La guerra empezó en un lugar muy lejano, en el periodo de los Reinos Combatientes. Entonces decía el Duque de Sung que <<El virtuoso no aplastaba al débil y no daba orden de atacar antes de que el enemigo hubiese formado filas>>. Después de mucho tiempo, cuando se empeoró, el hombre supo el poder que daba el engaño, que la guerra era el reino de la traición y de los abusos, y llegamos a los tiempos actuales. Una lenta evolución para llegar hasta el poder y maldad, lo que obliga a la necesaria vigilancia y defensa, preparación y alianzas. Es inevitable. Tanto, que los guerreros tuvieron que enfrentarse incluso a un enemigo que había evolucionado hasta convertirse, paradójicamente, en un virus letal.  Para lo cual no estábamos preparados.

El que pierde la iniciativa es derrotado.

<<Conoce al enemigo y conócete a ti mismo, y podrás libra cien batallas sin saber los que es la derrota>>, dice el proverbio de Sun Wu Tzu.

Nada sabemos, nada conocemos, aunque supimos de su ataque  y no hicimos caso, pudimos y no quisimos, y con la alegría de superar las dificultades olvidamos el riesgo de la muerte.

Los generales, aletargados, gozaban de sus entorchados. Todo el arte de la guerra está basado en el engaño, y la guerra se volvió contra ellos, que somos nosotros. Cuando quisieron salir de su letargo hubo urgencia para tapar sus errores iniciales. El 8M es una losa que pesará siempre sobre sus responsables. No se había tocado generala a tiempo y el enemigo había roto las primeras líneas de defensas. Era urgente borrar aquella imagen de la inicial derrota y pusieron en marcha su campaña personal mediática.

Día D, hora H: 8M.

Por fin algunos se dan cuenta. Movilizan a sus Ejércitos. Tienen el mejor Ejército del mundo, el español. Un ejército que lucha unido, disciplinado y alejado del rumor mediático que tanto marea y tan poco colabora. Un Ejército heterogéneo que conoce que <<la guerra es un asunto de importancia vital para el Estado, es la provincia de la vida y de la muerte, el camino que lleva a la supervivencia o a la aniquilación>>.

Creyeron que sacaban al Ejército a la calle como un velo encubridor de sus  errores iniciales, sin darse cuenta que el Ejército llevaba días luchando en hospitales, farmacias, centros de salud, con soldados de batas blancas, sin general que les guiase y dotase de coordinación y medios. Solos.

<<Hay una cosa que es de gran importancia en la guerra, y es ser rápido como el relámpago…>> <<Cuando estalla el trueno es demasiado tarde para taparse los oídos>>. Todos eran soldados, pero sin general. Han desplegado en la guerra. Sin duda una guerra con todas sus características. Muy grave y compleja, tanto que supera el juicio sensato y elemental: ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? Nadie lo sabe. Una guerra que requiere planificación, método, análisis de los factores, despliegues, armas, generales y soldados.

Los mejores. Ahí están: Médicos, enfermeros, sanitarios, celadores, conductores de ambulancias, transportistas, camioneros, taxistas, empresarios, trabajadores, policías, bomberos, dependientes, fabricantes, y soldados de uniforme. Pero sin General.  Acostumbrémonos a no diferenciar entre unos y otros uniformes. Son lo mismo: soldados en combate.  Estas son guerras variopintas de muchas y diferentes trincheras y alambradas. Esta es una guerra, como serán las del futuro, de todos, y llevar o no uniforme no será la diferencia, sino la misión de cada uno y el arma que cada uno maneje.

Estos soldados que ven son sus soldados. Los de España, de los españoles. Seguramente muchos de ustedes los conocen, porque son ustedes mismos. Otros los ven, observan, pero no los conocen. Ven una cara de soldado y es la misma, se repite, como la de otros miles.

Los conocidos y clásicos ejércitos están normalmente en el frente en primera línea, hoy les toca la retaguardia, el enemigo ha roto la barrera defensiva y ha llegado al fondo, donde despliega la logística, donde se mezcla con la vida inocente. Es otra guerra no inesperada pero ha llegado explotando un factor que la hace muy peligrosa: la sorpresa. Mientras atacaba el jolgorio seguía, los soldados avisaban, pero nadie al enemigo veía.

Es una vida dura la del soldado. Requieren tu presencia mal y tarde. Es una vida de incomprensiones y de segunda fila, hasta que les rebosa la situación. Una vida llena de constantes riesgos, fatigas y sacrificios. Duras jornadas de incertidumbre en lejanos horizontes donde eres permanente centinela que espera la aurora. Siempre es dura la guerra, pero lo es más cuando te enfrentas a un enemigo escurridizo, cruel y duro, que no suele dar la cara y -¡cuántas veces!- limitada tu posibilidad de reacción. Pero estos soldados de los que hablo son los de siempre y, ahora, mezclados con los soldados de las batas blancas, médicos, sanitarios, celadores, limpiadoras; soldados que se han encontrado sin la dotación adecuada, sin munición, y se defienden con valor, lucha incansable, sacrificio y dolor al ver al compañero herido, moribundo, muerto. Se han encontrado con un enemigo que les ha roto las barreras de defensa normales y nadie les ha avisado. Ahora no tiene tiempo para descansar y verter lágrimas ni expresar dolor. Solo luchar. Otros uniformes, que normalmente son los de primera línea de frente, amparan a las vanguardias, las apoyan en lo que pueden, desinfectan, transportan, vigilan, regulan, animan, todos soldados.

Es una vida dura la del soldado. La de hombres que cuando el amor a la vida les dice al oído que se separen del peligro, les dice su espíritu militar que se mantengan en el puesto de honor.

Es una vida dura la del soldado, que acepta el sacrificio, incluso el mayor de todos, sin que haya razones de índole material que le lleven a ello. Estar convencidos de que se lucha por una causa justa es su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra.

Es el honor y la honra los sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados.

Es una vida dura la del soldado cuando te envían a una guerra sin nombre, enmascarada con mensajes que limitan el espíritu de lucha propio y la voluntad de vencer.

Es una vida dura la del soldado que vive pendiente de un contagio, de un descuido, de una emboscada, una infección que atraviesa la mascarilla, la permanente incertidumbre que acontece cuando en soledad recuerdas lo que está ocurriendo.

Es una vida dura la de soldado cuando te juegas la vida mientras en las moquetas se discuten y ponen en entredicho las razones y las órdenes por las que te han trasladado a estos confines.

Es una vida dura la del soldado, pero no hay vida más honrosa y hermosa siempre arropado por la camaradería y la fraternidad de tus compañeros.

Al ver a esta gente, a estos soldados que podíamos llamar de bata blanca, siento un enorme orgullo patrio. Las alabanzas y elogios les suenan a quimeras lejanas, a promesas siempre incumplidas. El elogio no forma parte de su fortaleza sino el deber cumplido. No se prestan al juego mediático y huyen de los discursos y brillante literatura. Es tan dura la lucha de estos soldados que hablan poco, cuentan lo imprescindible y piensan y sueñan con la victoria; para los demás.

Estos soldados a los que hoy dirijo mis palabras y mi agradecimiento somos todos. Porque Ejército somos todos. A la hora de luchar cada uno cumple con su deber. Uniformes blancos, batas, mascarillas, ambulancias, hospitales, consultas, farmacias, laboratorios, heridos leves, menos graves, graves y muertos. Triaje de guerra, selección, encierro, aguante paciencia, dejar que trabajen los que saben, los que curan, los que se entregan y buscan la solución.

El mejor Ejército del mundo, la mejor Infantería del mundo.

<<Por esto el general que no busca su gloria personal cuando avanza, ni se preocupa de evitar una sanción cuando retrocede, y cuya única finalidad es proteger a la población y servir al superior interés de su Soberano, es una joya para el Estado>>, dice Sunzi.

Y digo yo: ¡Ay! si tuviésemos buenos generales.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

26 marzo 2020

Blog: generaldavila.com

PANDEMIA, RECLUSIÓN FORZADA, PREOCUPACIÓN Y OCUPACIÓN ¿DÓNDE ESTÁ Y PARA QUE QUEREMOS A LA ONU? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

He pensado que debe de haber mucha gente en casa con preocupación y aburrimiento. No podemos ayudarles en lo primero, pero sí hacer algo para al menos entretenernos y desahogarnos escribiendo lo que pensamos y sentimos. Por ello abro el blog este fin de semana para que todos ustedes se expresen, escriban y cuenten lo que quieran con la finalidad de hacer más llevadera esta reclusión a la que nos someten.

Por tanto vamos a llevar a cabo una maratón de publicaciones, nuestras y suyas, para así hacer más llevadero este encierro. Solo les pido respeto y educación. Se pude decir todo y a todos, pero dentro de las mejores formas que todos conocemos. A por ello.

Hay mucho de irresponsabilidad en esta crisis, también de intranquilidad precisamente porque a alguien se le ha escapado de las manos el control de este proceso. Y se le sigue escapando, porque veo con estupor que el vicepresidente del Gobierno, con grave irresponsabilidad se ha presentado en la mesa del Consejo de Ministros de hoy cuando debería estar sometido a la preceptiva vigilancia o cuarentena. ¿Con qué desvergüenza se atreven a tomar medidas, cuando lo suyo debe ser la inmediata destitución? ¡Vaya ejemplo el del partido morado, junto a los de la convocatoria del 8M! Ahora a parchear.

Dicen que no es momento de críticas y opino lo contrario. Es momento de someter a un rígido control al Gobierno que no ha tenido la decencia de reunirse con el conjunto de líderes políticos  para estudiar, analizar y dejarse aconsejar. La misma situación ocurre a nivel mundial cuando cada nación toma las medidas que se le ocurren y ni China, ni EEUU, ni Europa, ni Rusia, nadie, nadie se reúne para tratar de aliviar y solucionar esta hecatombe.

Me pregunto: ¿Para qué sirve la ONU? ¿Para qué sirve su Consejo de Seguridad? ¿No es esto una crisis mundial?

Los eslogan de quienes ya conocemos, aquellos de <<queremos un Gobierno que no nos mienta>>, los de <<sí se puede>>, resulta que mienten y no pueden. Ayer decía el presidente del Gobierno que <<Estado alarma>>, hoy la esperamos, se hace esperar, ¿por qué no se hizo ayer, o anteayer, o mañana, o nunca? No sabe qué hacer, ni qué decir. Los españoles huyen. ¿Cómo no? No saben, mala información, muchas dudas, mucha intranquilidad. Niños, abuelos, enfermos, la crueldad de no poder visitar a los mayores encerrados en una Residencia, la duda, siempre la duda de en qué manos estamos y siempre la solución a base de arruinar vidas y haciendas de los más débiles. Esa es la respuesta de un Gobierno socialista y comunista.

Otra cosa que no hace más que rondarme la cabeza: Veo un fracaso de la comunidad científica sin precedentes. Esta es una guerra que se podría prever. Hay miles de Think Tank ingresando dineros para contarnos unas películas que nunca se cumplen (desde la caída del muro de Berlín hasta hoy no han dado ni una). Hablan, escriben, cobran y dirigen hasta las finanzas. A ninguno se le ocurrió pensar que la guerra es la de Sunzi y no la de Clausewitz, y que cualquier cosa es posible, incluso esta guerra.

Los científicos se mueven al compás del dinero, como todo. Que si el bosón de Higgs, la partícula de dios, que si el colisionador de Hadrones, que si los marcianos, pero…

Fracaso comunidad científica y de los expertos analistas del futuro, los de la moqueta y cuenta corriente.

Un bichito minúsculo, que conocen, que sabían de su existencia, colapsa al mundo, en una guerra sin precedentes para la que no hay soldados ni armamento.

Saldremos reforzados, como lo hemos hecho siempre, pero a costa de muchos sacrificios y muchos muertos que deben pesar sobre nuestras conciencias, de algunos más que de otros.

Mientras me sigo preguntando todo, pero además  ¿dónde está la solidaridad mundial, de naciones, las reuniones de Jefes de Estado, de la comunidad científica? ¿Tiene miedo al bichito?

Se lo explicaría un legionario: No abandonar jamás a nadie en el campo hasta perecer todos.

Y el que no sirva o tenga miedo que se quite de en medio.

En un reciente artículo el científico español, que fue Director del CSIC y catedrático de microbiología, don  César Nombela decía: <<el mundo haría bien en prepararse para la próxima emergencia infecciosa>>.

Ese es el camino. Que no seguiremos, claro.

Manden sus comentarios y no estemos solos.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

14 marzo 2020

Blog: generaldavila.com

 

2020: UN MONSTRUO VIENE A VERNOS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Que algo puede pasar es indudable. Si algo puede pasar: pasará. No estoy jugando con las palabras, aunque también. Pasará en España y más allá de su horizonte, norte y sur, este y oeste.

Es alarmante.

27 de diciembre de 2019: <<TEHERÁN (Sputnik) — Irán, China y Rusia iniciaron un ejercicio naval conjunto en el océano Índico y el golfo de Omán.

“El mensaje de este entrenamiento es la paz, la amistad y la seguridad”, afirmó el contralmirante Gholamreza Tahani durante la ceremonia inaugural celebrada cerca del puerto de Chabahar, en el sureste de Irán>>.

La noticia la dan algunos medios españoles, no todos.

Sputnik y RT (Russia Today)  lo destacan. Forman parte del ejercicio: <<Antes se lanzaba un ataque masivo de artillería previo al combate. Ahora, un ataque mediático>> (Dimitri Kiseylov, director del conglomerado Sputnik y RT financiados por el Kremlin).

El arma informativa, todavía desconocida por algunos, es la nueva infantería de los ejércitos. La primera en desplegar, tomar contacto y valorarlo. Informa, desinforma, conforta, se adapta a los gustos, previamente analizados, invisible y eficaz. Conquista, ocupa y penetra la mente del enemigo haciéndole pensar como quiere e interesa.

Todo esto no es nuevo, aunque sea nueva la tecnología.

Sunzi, tan desconocido, es de los pocos tratadistas militares del Arte de la Guerra que el tiempo ha confirmado su pensamiento. <<Se engaña al enemigo mediante la creación de apariencias>>. Se adelantó a la estrategia actual: <<Todo el arte de la guerra está basado en el engaño>>.  O con Sun Sheng señaló: <<La guerra es un asunto de astucia>>. Claro que podemos concluir: <<En el arte de la guerra no existen reglas fijas. Las reglas se establecen de acuerdo con las circunstancias>>.

Ahora si quieren hablamos de bots, fakenews, deepfakes o RMA.

Podríamos seguir, aunque los únicos que saben de lo que hablo son esos que se unen a final del año 2019 preparándose para ocupar el 2020. Un entrenamiento <<para la paz, la amistad y la seguridad>>: Irán, China y Rusia.

El recuerdo también es válido: <<León Trotsky regresa a Rusia: hombre de acción cien por cien, busca una tribuna>>. <<Lenin vuelve a Rusia, burócrata, busca un despacho, observa, escribe, escucha>>.

Despacho y tribuna. Despliegue militar junto a despliegue informativo-formativo.

Destruir los pilares de nuestra civilización lo tienen fácil. ¿Los valores de occidente? ¿Cuáles son? De eso se trata. La desinformación consiste en informar con la opinión que tú quieres escuchar; confirmarla. Europa escucha su debilidad. Se confirma en su confortable estado. Si acaso despacho; ¿para qué el altavoz si no le queda voz?

Europa se deshace en melancólicas y melifluas propuestas de un mundo nuevo de paz y justicia donde su peor enemigo es él mismo: la desinformación que conforta, se adapta a nuestros gustos, nos susurra lo que nos gustaría que fuese aún sabiendo que no es posible. Nos venden los hilos para que nosotros mismos nos colguemos de las manos de la manipulación.

El ataque comienza con una preparación por el fuego: ahora mediático. Previstos y realizados bajo el mando aliado: Rusia, China, Irán.

La guerra ha comenzado. Para recordar viejos tiempos el despliegue militar naval avisa de su presencia. Lo hacen sin grandes acuerdos ni Tratados tan del gusto de la OTAN. ¿Existe aún la OTAN? Estará buscando acuerdos y Tratados.

De todo sacamos la consecuencia de que un monstruo viene a vernos. Trump lo sabe, pero quizá no sabe cómo hacerle frente.

Nosotros tampoco, pero ha venido a visitarnos.  El ataque se ha desencadenado de manera patente en Cataluña, cuando el enemigo está a punto de infiltrarse en el propio Gobierno de la nación. Dejemos de mirar hacia los despliegues de las armas convencionales y estemos atentos a los ataques informativos y de infiltración de la desinformación.

Que algo puede pasar es indudable. Si algo puede pasar: pasará. Ahora en Cataluña que es España. Hasta aquí llega el despliegue en el océano Índico y el golfo de Omán. Nosotros, mientras, dialogando, pactando. Con el monstruo.

Que se nos ha colado hasta las conciencias.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 diciembre 2019

GENERALES AFICIONADOS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La clave de un buen Ejército no está en el número sino más bien en su virtud. En la milicia virtud equivale a destreza en el manejo de las armas, la observancia de la disciplina militar y sobre todo y por encima de todo a estar bien mandados.

Decía Vegeccio que en los lances más sirve el valor que la muchedumbre, para concluir que el valor solo nunca es suficiente si no está sustentado en el arte de la guerra, en saber con pocos vencer a muchos con el arte, el mantener la autoridad del general, vigilar sobre su ejército y estar atento a todos los movimientos del enemigo para no ser sorprendido. Nunca hubo maestros como los españoles en este difícil campo de la milicia. Eran nuestros generales los más destacados, las mejores escuelas de soldados fueron las suyas, españolas, las tropas más aguerridas, la mejor infantería del mundo. Algo aún queda; sin duda. Los principios del arte de la guerra permanecen en el tiempo. Arte y disciplina.

<<El conocimiento del arte militar aumenta el valor, porque generalmente los hombres ejecutan con bizarría lo que tienen seguridad que han aprendido bien>>.

Conviene recordar la estrategia ofensiva de Sunzi: <<El que sobresale en la resolución de las dificultades las soluciona antes de que se presenten. El que sobresale en las victorias sobre sus enemigos triunfa antes de que las amenazas de estos se concreten>>. Por ahora nos ejercitamos en crear problemas, en fomentarlos, acumularlos batalla tras batalla.

Habiendo sido, como hemos sido, lo que hemos sido, se entiende mal que seamos lo que somos. Ni estamos bien mandados, ni hay disciplina, ni se conoce el arte militar. Bien estaría meditar y corregir la dirección. Nos ejercitamos en ser perdedores.

¡Si estuviésemos bien mandados! Pero con jefes tan cambiantes y dispares es difícil por imposible.

Habrán entendido que no hablo del arte de la guerra, no de nuestros ejércitos que gozan de grandes maestros, grandes generales; aún.

La política es tan exigente como la guerra, o más, y es un arte. Es el difícil arte de dirigir una nación. Ese es el tema que hay que tratar. Si caes en manos de aficionados la derrota está asegurada.

Dios me libre de los aficionados que de los malvados ya me libro yo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

LOS GENERALES EN LA POLÍTICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En Adrianópolis acabó la historia del ejército romano tradicional. La Infantería, su nervio, no captó que la historia empezaba a hacerse a caballo. El error no fue de los infantes. Fue la culpa de sus generales. Solo conocían relevar con rapidez y orden una fila de hombres cuando estaban cansados por otra de refresco. Hasta entonces tener un buen jefe de instrucción en los ejercicios y con dotes de mando era suficiente. Cualquiera podía mandar aquellas legiones. Los generales romanos, en su mayoría profesionales de la política, nada sabían de la maniobra. Ninguno hubiese vencido, a pesar de su número, al Gran Alejandro que mucho antes combatió y venció con un pequeño número de soldados bien disciplinados y mejor mandados. Conocía la maniobra y sabía con pocos vencer a muchos con el arte.

En Adrianópolis, año 387, resurge el arte militar, una nueva era en la que ya no es  suficiente un jefe de instrucción competente en sus ejercicios y con dotes de mando. Resurge como consecuencia de una gran derrota. Los godos con el caballo y el estribo en el equipo ecuestre derrotaron a Flavio Julio Valente. La primera victoria de la caballería pesada sobre la infantería. La consecuencia es de gran calado. Hay que poner de nuevo en marcha el arte de la guerra en el que llevaba insistiendo Sunzi desde siglos atrás. El general formado y hecho para la guerra. Arte y oficio.

No veo a un político haciendo la guerra, pero tampoco veo a un militar haciendo política. Hasta que las cosas se complican. Esa es la razón. Hoy ya no son suficientes los relevos de las agotadas huestes por otras más frescas. Hace falta algo más: maniobra. Para sustentarse en la silla es necesario el estribo. Los políticos están perdiendo la batalla, cada día, a cada movimiento dan con su cuerpo en el suelo. Generales, pocos, como estribo, se han sumado a la lucha política. Saben cuál es su misión: vencer a muchos con el arte, mantener la autoridad del general, vigilar sobre su ejército, velar por sus hombres. Es una lucha por la unidad de España. Única razón del paso al frente.

Muy a mi pesar creo que no durarán mucho. Dice Sunzi en El Arte de la Guerra cuales son las razones por las que un general puede llevar sus huestes al desastre: <<El orgullo, el sentido del honor demasiado susceptible, la falta de previsión y la excesiva compasión son serios inconvenientes para ejercer el mando>>. Hay otra muy poderosa. El Mariscal Montgomery nos recuerda en su Historia del Arte de la Guerra que el general Robert Edward Lee fue perdedor en la guerra civil norteamericana porque <<era demasiado caballero para el áspero negocio de la guerra>>. Que hoy es la política.

Malos tiempos para los generales de la política, para los soldados que se enredan en semejante arte, mucho más peligroso que la cruel guerra.

La rendición de Breda es cosa de otros tiempos en los que <<la cortesía, el buen trato, la verdad, la fineza, la lealtad, el honor, la bizarría; el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son…>>.

Lucidez. La que pueden aportar los hombres que saben del arte de la guerra para vencer a esta política de demolición del edificio llamado España.

Pero esta no es una guerra de caballeros. Recuerdo a mis queridos compañeros las palabras que en la introducción al libro de Flavio Vegecio Renato hace Jaime de Viana cuando aconseja cómo estudiar el arte militar para sacar grandes ventajas: <<Si supieran ustedes distinguir la parte del casco que sirve para la defensa de la que sirve para el adorno>>. En política todo se confunde.

Ya está bien de adornos. Es necesaria una defensa férrea de España y las opciones están a la vista.

Con o sin generales la maniobra es defender la unidad de España.

Peleen por ello, unidos, sin fisuras y traiciones, sin rencillas entre las propias fuerzas, que todas son necesarias.

La otra alternativa, la de Podemos y Sánchez, ya la conocen; están bien pertrechados y sin fisuras.

Lucidez, lucidez, es la cualidad primera del general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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26 abril 2019

EL CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA (CNI) Y LA GUERRA EN CATALUÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<¡Discreción! ¡Discreción! Pues no hay lugar donde no pueda haber espías>>.

<<Si el príncipe clarividente y el general competente logran la victoria cada vez que pasan a la acción y consiguen resultados fuera de lo común, es gracias  a su capacidad de previsión. La capacidad de previsión no se obtiene ni de los dioses ni de los espíritus, ni por analogía con eventos pasados, ni por conjeturas, sino, antes bien, de las informaciones de quienes conocen el estado real del enemigo>>. Volvamos a los que saben. Sunzi es cada día más necesario y nos sirve para entender muchas cosas de la política a través del arte de la guerra.

Borrel: La sociedad catalana está al borde de un enfrentamiento civil

La guerra y la política vienen a ser lo mismo. Sí, con distintas armas, pero unas y otras son letales. Quien no quiera ver que estamos en guerra es que está ciego.

<<La sociedad catalana está al borde de un enfrentamiento civil>> (Borrel, ministro de Exteriores).

Una guerra en la que las Fuerzas Armadas tienen una misión, constitucional, decisiva. Muchos miran, leen y preguntan antes de hacer todo el recorrido. Vayamos despacio. Pero que nadie dude que estamos en lo que estamos.

En la guerra no hay adversarios sino enemigos. Lo son quienes quieren romper tu nación, robar tu territorio, acabar con su soberanía, la integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Lo son quienes durante años, todos los días de todos los años, han asesinado y seguirían haciéndolo si no hubiesen alcanzado parte de sus intereses. Son los enemigos de la libertad los que más alzan su nombre; es frecuente entre dictadores. Ahora resulta que sin elecciones han logrado situarse en posiciones ventajosas para el ataque. Y amenazan por los flancos. Estemos preparados.

El arte de la guerra cuenta con el uso de espías. Nadie debe estar más próximo al mando que los espías y ningún asunto debe requerir mayor secreto que el de los espías.

Todos quieren saber y tener cerca al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). El problema no es que esté adscrito a Defensa o a Presidencia sino lo que sabe y del uso que se dé a la información que obtiene del enemigo. Información se tiene, de todo y de casi todos.

Conviene aclarar que su dependencia (ahora sí, ahora no) del ministerio de Defensa no hace al CNI ni más militar ni menos. Durante los últimos siete años ha estado en manos de Presidencia. Ahora vuelve a Defensa. Nada tiene que ver con la milicia. Su dependencia no es casual ni responde a criterios de eficacia, sino de confianza personal: información, poder; auténtica obsesión. Pasen, analicen y vean.

Margarita Robles ministra de Defensa

La actual ministra de Defensa, también ahora jefa del CNI, acaba de declarar: <<La fuga de Puigdemont y el hecho de que dé instrucciones desde Berlín es una página negra. Es lamentable que se pueda pasear tranquilamente por Europa y se permita el lujo de quitar y poner consejeros. Hay que ver qué resortes democráticos han fallado. Algo no se está haciendo bien. Vamos a ver qué ocurre>>. Eso decimos todos: Vamos a ver qué ocurre y qué-porqué se hizo mal. No sobre quién va a mandar en el CNI sino lo que se va a hacer con la información.

Entramos en una fase de la guerra en la que se va a escenificar un armisticio. Los actores elegidos son de muy baja calidad y cometerán errores a pesar del apuntador.

Se levanta el telón. Empieza la comedia. Unos actores dicen una cosa y otros la contraria. A río revuelto… Se trata de provocar ruido mediático que distraiga la atención del espectador y no se entere de lo que hay tras las bambalinas, allí donde se juega la partida con las cartas marcadas, allí donde: <<Estábamos jugando al póquer y jugábamos de farol>>.

Allí donde unos actores proclaman el riesgo inminente de enfrentamiento civil mientras otros, los federales (?), hablan de acercar los presos, cambiar la Constitución, urgente y viable. Forma parte del guión. ¡Al lío! Y mientras va pasando el tiempo, jugando a su favor, sin prisa, o con la nueva PRISA, pero con toda la parafernalia desplegada con vistas a ganar lo que hasta ahora habían perdido.

Se oyen las normas internas:

<<¡Discreción! ¡Discreción! Pues no hay lugar donde no pueda haber espías. Si antes de efectuar una misión secreta ya se oyen rumores, debemos aniquilar tanto al espía como a quienes han recibido esa información>>.

Conocer para vencer. Quien conoce o debería conocer el estado real del enemigo que avise. Y si tan grande es el riesgo que haga repicar las campanas. La escenificación parece pactada. No hay engaño al enemigo, con el que se ha pactado. Se intenta engañar a las tropas propias; y eso puede ser muy grave y terminar mal.

No sé si habrá inteligencia suficiente para afrontar lo que nos espera.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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13 junio 2018

 

 

UN CONSEJO MILITAR AL SEÑOR RAJOY TODAVÍA PRESIDENTE DEL GOBIERNO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Dios guarde a VE. muchos años

En estos momentos convulsos donde está en juego la unidad de España y lo verdaderamente grave es hacer frente al golpe de Estado dado por los independentistas catalanes, solo se les ocurre a nuestros políticos entrar en el jueguecito de la lucha partidista mientras salen a relucir las vergüenzas de unos y otros en los tribunales.

¿Moción de censura? Yo diría renovación y censura. Hagan un pacto a favor de España y convoquemos oposiciones a servir a España con su nombre como prioridad. A ver quien las gana.

Señor Rajoy, lo de la economía ya no vende. Y no lo hace por obvio, pero además es que, como he repetido en numerosas ocasiones, no solo de pan vive el hombre, y España está hambrienta de España. Solo debería usted recordar que todos somos iguales, ante la ley y ante todo lo demás. Ya sabe que es lo demás: idioma, impuestos, derechos y deberes, aunque en eso de deberes hay unos que tienen más que otros y por eso juran o prometen además de cumplir la ley hacerla cumplir. Iguales, que significa españoles, sean de donde sean y nazcan donde nazcan.

Perder la identidad, de España, le ha llevado a este fregado en el que se encuentra.

Dicen que un soldado no debe meterse en política; ni siquiera hablar de ello. Así es, pero también usted sabe que no hay nada más reservado que un militar en activo ni nada más activo que un militar en la reserva. Es por ello que, con todo afecto y respeto, al verle rodeado, en un momento difícil y convulso, con la Patria en peligro, con la nación convertida en naciones, con el oportunismo a la caza de piezas mayores, con la emboscada “Torra” preparada, con su partido lleno de infiltrados y que no lo conoce ni la madre que lo parió, me atrevo a darle un consejo viejo, pero no caduco.

De alguna manera es el resumen de El Arte de la Guerra escrito por Sunzi. Estas cosas de los militares ya sé que le resultan aburridas, pero le dejo este párrafo como consejo porque creo que en estos momentos le va a resultar útil. Si no es así sepa disculparme.

El Arte de la Guerra. Sunzi

<<La norma en el arte de la guerra consiste en cercar al adversario si la superioridad de que se dispone es de diez a uno; en lanzarse al ataque si es de cinco a uno; y en dividirlo si es de dos a uno. Si las fuerzas están equilibradas, divídelas; si tus fuerzas son inferiores, resiste; y si el desequilibrio de fuerzas es insalvable, retírate, pues, si tu ejército es claramente inferior al del enemigo, acabarás siendo su presa>>.

En lo personal le recordaría a Gracián: “No aguardar a ser sol que se pone. Máxima es de cuerdos dejar las cosas antes que los dejen. Sepa uno hacer triunfo del mismo fenecer; que tal vez el mismo sol, a buen lucir, suele retirarse a una nube porque no le vean caer, y deja en suspensión de si se puso o no se puso” (Oráculo manual y Arte de prudencia. Gracián).

En cualquier caso VE, con su superior sabiduría decidirá lo que estime más oportuno, aunque sea evidente lo que se nos viene encima.

Dios guarde a VE. muchos años.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

31 mayo 2018