MILI KK. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Llevo varios día oyendo y leyendo comentarios, al menos injustos, pocos, pero lo suficientemente graves, a raíz de la, ahora sí-ahora no, prohibición a los ejércitos de la asistencia al Salón de la Educación de Barcelona. Hablo de comentarios injustos, aunque debería decir otra cosa, sobre todo por ser fruto del desconocimiento, que suele llevar mala intención, como es el caso, cuando hay odio, ganas de ofender, vísceras en las palabras, sapos y culebras, demonios que salen por los oídos y nariz, mala baba (léase según Diccionario de la RAE: mala intención), y además de todo eso algo te hace ver, oír y pensar, que no hay otra razón, para así expresarse, que la rabia contenida contra algo, los soldados, que te hace hablar, de ellos, de lo que hacen, sin ton ni son, sin conocimiento de causa.

No importa. Que hablen, que insulten, que ofendan, que usen su libertad para hacer con ella lo que quieran, dentro de la ley, que para defender esa libertad que lo permite, dentro del respeto a la ley, siempre habrá un soldado, ese que no les gusta y al que insultan.

Pero ruego que usen también su libertad para aprender, estudiar, observar, razonar, y muchos más ar, sin que esto último tenga nada que ver con la voz ejecutiva militar ni surja del verbo odiar. 

Todos queremos la paz. Para eso estamos y eso enseñamos. Los militares más que ningún otro. Educar es de una amplitud tal que nunca se abarca su totalidad. Los militares son pacíficos y los pacifistas crean conflictos que luego tienen que remediar los pacíficos militares. La violencia suele surgir allí donde han desaparecido los ejércitos, donde no los hay. El primer paso para el orden y la paz es la presencia de los militares, un ejército. Claro que estas cosas se aprenden en la historia, con cultura, leyendo, observando, conociendo los signos de los tiempos y no con sectarismos, odios y rencores. La violencia, el odio, es peor que la guerra, la genera, porque reside en el corazón humano; una postura de irremediable enfrentamiento a la que solo es necesario dotarla de la fuerza para convertirse en guerra.

Oigo: educación para la paz, el diálogo, la palabra, el entendimiento, tanques, pistolas, metralletas, un avión, un caza, una mezcla explosiva muy lejos de la idea de educación en la paz. Oigo graves insultos dirigidos a nuestros soldados por asistir a un Salón de la Educación, en una mezcla de ironías de bajo nivel, que las hay, y tópicos de taberna, que los hay. Solo es posible responder con cultura y enseñanza. Se lo explicaré por enésima vez. Ya sabe quién corresponde a quién se lo dirijo.

Solo un Ejército formado en valores es capaz de dar paso a un futuro en paz y orden. Formación e información son, hoy por hoy, las casi únicas armas que tenemos para luchar contra la violencia, el terrorismo, la guerra. Formación moral e intelectual, que es la que nuestros soldados imparten mediante el conocimiento y el ejemplo. Los Ejércitos no están exclusivamente para hacer la guerra sino para evitarla, pero si esto no fuese posible, luchan y combaten bajo estrictas normas de respeto al enemigo y protección a la población civil. Los ejércitos han evitado más guerras que las que han provocado, decía Ortega y Gasset. Allá donde la violencia dirige y controla, solo la creación de un ejército en valores puede llevar el orden y la ley.

Todo esto, la paz, la convivencia, se logra con educación y respeto, y a ello contribuyen los soldados, tanto en Irak o Mali donde se dejan la vida, o en el Salón de la Enseñanza de Barcelona donde testimonian su educación y cultura de paz, sin gritos, sin voces, sin exageraciones, con humildad y respeto. Ni siquiera exigen que a ellos se les tenga, y aguantan estoicamente las opiniones, incluso cuando dejan de serlo y pasan a ser graves acusaciones.

<<Estos son españoles, ahora puedo
hablar encareciendo estos soldados
y sin temor, pues sufren pie quedo
con un semblante, bien o mal pagados.

Nunca la sombra vil vieron del miedo

y aunque soberbios son, son reportados.

Todo lo sufren en cualquier asalto;
sólo no sufren que les hablen alto>>.

Repasen los violentos de la palabra su corazón, no sea que este albergue la semilla de la guerra. La palabra muchas veces es una artillería de largo alcance y efectos devastadores que llega a cualquier rincón del mundo y es capaz de encender la llama de la guerra que luego tienen que apagar los soldados. Una palabra que aprendieron en aulas del conocimiento donde también se aloja el mal.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 noviembre 2018

 

LOS SILENCIOS MILITARES. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Academia General Militar. La base de la formación militar.

El interés por lo militar sólo surge cuando algunos frivolizan con la unidad de España o hay declaraciones interesadas que provocan escándalo o enfrentamiento de partes. De esto precisamente es de lo que huyen los militares, de las declaraciones irrespetuosas o descorteses y de aquellas que dan lugar a equivocadas interpretaciones.

Con demasiada frecuencia te preguntan, ¿qué piensan los militares?, ¿por qué no opinan los militares? Una cosa es lo que piensan los militares y otra su opinión. El pensamiento militar es claro y rotundo en cuanto a la unidad de España ya que forma parte de la esencia de la milicia y su misión fundamental. 

Hay cosas que no dan lugar a opinión o interpretaciones: la misión definida en la Constitución, el juramento o promesa a la Bandera, hecho por su conciencia y honor, su primer y fundamental deber, la disposición permanente para defender a España, incluso con la entrega de la vida. No lo han inventado ellos sino que son mandatos que se repiten en la Constitución y Reales Ordenanzas. En esto no hay opinión posible sino reflexión y preparación para su cumplimiento. Este es el pensamiento militar de obligado cumplimiento y no opinable. Por tanto, los llamados silencios militares son el resultado de tener muy claro cual es su misión y su comportamiento; sólo es necesario saber escuchar.

De otros temas más domésticos cada uno opina lo que le parece, como el resto de los españoles, aunque esta sea una profesión castigada históricamente en lo doméstico y que calla mucho, quizás demasiado, mientras otros hablan por ella, también demasiado y sin escuchar a los protagonistas.

En ocasiones los silencios hablan más que las palabras. De forma que todos sabemos cuales son los temas “domésticos” y cuales son los “otros”. En este bello oficio siempre se piensa y se siente lo que se dice, pero a la hora de hablar solemos recordar aquello: “No desenvaines la espada sin razón ni la envaines sin honor”. Algo aplicable no solo a la espada sino también a la palabra.

“Y habló, como siempre habla, tan justo tan mesurado…” (Cantar Mío Cid).

Cortesía, inseparable de la disciplina.

Hay veces que es mejor callarse.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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7 agosto 2018

SEÑOR PRESIDENTE Vicente Díaz de Villegas y Herrería. General de División (R.)

Señor presidente…

Nuestra órbita prioritaria como Soldados de España es y ha sido de servicio alrededor de España y en ella han orbitado también nuestras familias, ciertamente unas más que otras, con cambios de destino y domicilio y ciudad más o menos frecuentes, pero que en nuestro caso alcanzaron el numero de 19 en 43 años, haciéndonos así no solo conjuntos y combinados sino también interautonómicos.

Ese ejército que ves inasequible al desaliento, vago al hielo y al calor…, decía Calderón, es una definición de la profesión militar de plena actualidad que se completaba con una llamada al silencio del Soldado, cualquiera fuera su graduación, continuaba… “aquí la mas principal hazaña es obedecer y el modo como ha de ser ni pedir ni rehusar”…

Soldados de España

Ahora hay muchos militares jubilados que como cabezas de familia son capaces, si quieren, de continuar irradiando valores, como el amor a España, otros que los del IBEX que tanto fluctúan.

Jubilados viene de Júbilo o alegría aunque más bien se trata de retirados pues la jubilación aun habiendo trabajado a lomo caliente plantea otros desafíos de salud y económicos.

Celebrábamos el 30 de mayo al Santo rey Fernando nacido en León y muerto en Sevilla capaz de aglutinar voluntades, tierras  y reinos y de moverse sin AVE ni avión. Han pasado siglos desde su liderazgo ejemplar como gobernante y militar.

Después, asistimos a un espectáculo en las Cortes, la cámara de representantes del Pueblo Español, que nos ha mostrado hasta que punto nuestros votos son decisivos, o no, en los destinos de España. También hemos visto, como en el 11M, que el dinero no lo es todo y que la lógica racional no sirve.

Ya hace tiempo qué algunas gentes preguntan: ¿Qué piensan, qué van a hacer los militares?

Los militares son la fuerza adiestrada que se puede emplear, ante la violencia, dentro del marco legal,

Una guerra civil es un desastre como lo pensaron quienes participaron en la última, fueran de un bando u otro. Por otra parte a ella llegaron, grosso modo, después de la revolución soviética de 1917 y su expansión más o menos clandestina, luego la guerra de África con el desastre de miles de muertos en Annual con un ejército abandonado y sin recursos, luego la Dictadura de Primo de Rivera, después pucherazo de 1931 y llegada de la República con quemas de conventos y asesinatos, después ya en 1934 revolución de Asturias y declaraciones independentistas en Cataluña y Vascongadas acompañadas de asesinatos y muertos en enfrentamientos, después Frente popular en Febrero de 1936 con amnistía de los asesinos de 1934 y termina con asesinato de Calvo Sotelo y golpes de Estado de julio de 1936 del Komitern de la internacional socialista solapado con el Militar-Civil comandado por el laureado Sanjurjo.

Así pues, para los militares ahora la respuesta está aun en las urnas y para eso hay que mojarse saliendo de la trinchera del silencio y facilitando recursos y altavoces; después habrán de cambiar las leyes que han podido cambiar para evitar que el caballo de Troya de los enemigos de España siga incrustado en el centro de poder.

La Moncloa

El problema está en cuál es el Objetivo Final de los partidos y de sus líderes ¿Es España? NO, de momento el objetivo de los partidos es alcanzar el poder. Dicen que si no lo alcanzan no pueden hacer nada. Y ahí viene, alcanzado el poder, el segundo problema el lastre que suponen las estructuras  suyas que hay que mantener. Al final, el fin justifica los medios y se  quedan en el objetivo intermedio olvidando el final. Entre ellos unos llenan la caja otros la vacían y todos “pasan” del ciudadano.

El ciudadano español, de pensamiento alambicado, después de tantas correrías y dominaciones de invasores por nuestro suelo, termina por votar por miedo, por utilidad, por interés inmediato o clientelismo (qué hay de lo mío),… algo que después confiesa que no es bueno ni le gusta. Hay sin duda una falta de coherencia entre el pensamiento y la acción  de los votantes a la que contribuyen los partidos mintiendo u ocultando intenciones y acuerdos.

Ahora se abre una nueva oportunidad. ¿Un milagro? Alcanzado el sillón de Moncloa, el nuevo presidente del gobierno de España puede, como sabio, rectificar y traicionar a los traidores a España, al fin y al cabo “quien roba a un ladrón tiene 100 años de perdón” y Roma no paga traidores.

El paso siguiente sería de la mano de PP y Ciudadanos cambiar la ley electoral y la de partidos y poner a los mejores para salir de este peligroso atolladero.

Con esa acción se aseguraría no solo un sillón en Moncloa por algún tiempo sino un puesto honroso en la verdadera Historia de España. Si no es así puede convertirse en el causante final de un hundimiento y una confrontación civil amén de ser calificado por sus actuales aliados como tonto útil.

El soldado se lame las heridas mientras sigue la juerga parlamentaria donde no se llora por España sino por el sillón perdido. Parafraseando a la madre de Boabdil llora como mujer lo que no “quisiste” defender” como hombre”.

Vicente Díaz de Villegas y Herrería

Soldado de España

2 junio 2018

Blog: generaldavila.com

MOCIÓN DE CENSURA. PREOCUPACIÓN MILITAR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Pedro Sánchez y la moción de censura

«Humanas actiones non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere» («no reírse, no burlarse, ni detestar, sino entender las acciones humanas»).Ruego me disculpen por el latinismo. Me ha costado transmitirles el grado de perplejidad en el que me encuentro y ha sido en la filosofía spinoziana donde he encontrado la mejor forma de hacerlo. Entender, solo entender. Eso quisiera.

¿Recuerdan?: <<España se acostó monárquica y se ha levantado republicana>>. Algo parecido, pero ahora sin votos y con triple salto mortal.

Creo que somos muchos los que no entendemos cómo es posible que en un plazo de 24 horas se haya cambiado el Gobierno sin que el Gobierno haya aparecido, hecho o dicho, ni defendido nada. No me lo creo… intelligere.

¿Qué ha ocurrido? ¿Qué se esconde o quién se esconde tras la moción de censura? ¿Por qué el señor Rajoy estaba desaparecido? ¿Qué hacía reunido en uno de los restaurantes más caros de Madrid esperando su expulsión? ¿De qué o de quién huía el presidente? Y lo más cuestionado: ¿Por qué no ha dimitido?, si hay alguna poderosa razón para no hacerlo ¿por qué no nos lo ha explicado? Raro, raro, raro. Pero ya es pasado al que habrá que volver, sin duda, y sabremos más cosas.

Hundido su partido en la corrupción hasta las cejas, dispuesto a rajar en canal a España en tratos con los independentistas, abriendo una nueva brecha separatista con los señores del PNV (menos mal que tienen palabra y son de fiar), pactando con los señores de Venezuela, Cuba, Irán, señores del desgobierno, en tratos, si falta hiciere, con el mismísimo diablo, el señor Sánchez, que nunca ha ganado ni al baloncesto, derrotado Rajoy y todo su partido, ha alcanzado la Moncloa y el Gobierno de España. ¿Lo entienden? ¿Perplejos?

Sigamos. Un paso adelante, dos atrás. El futuro es sombrío, oscuro, pero no incierto. Sabemos lo que se nos viene encima. No sé si estaremos preparados. Sí que estamos preocupados. Todos; los militares también. Sí, nos preocupa, como a cualquiera, pero puede que hasta más. Porque hay muchas cosas en riesgo. La primera y más importante es la unidad de España. Si el señor Rajoy hizo poco o mal, el señor Sánchez peor. Los independentistas forman parte de este gobierno porque le han votado. Y no se van a ir con las manos vacías. Los independentistas crecen y se autoalimentan; los nacionalistas vascos también, son eso, nacionalistas, y pronto empezará su festival.

No se me va de la cabeza aquellas declaraciones del señor Pedro Sánchez, cuando ya se creía algo, proclive siempre a la incontinencia verbal (siempre habla desde el poder con el que sueña), diciendo que sobraba el ministerio de Defensa. En pura demagogia: << ¿Qué Ministerio sobra y qué presupuesto falta? Falta más presupuesto contra la pobreza, la violencia de género… Y sobra el Ministerio de Defensa>>. Su partido tuvo urgentemente que aclarar: <<…cuando el secretario general del partido, Pedro Sánchez, dijo que sobraba el Ministerio de Defensa se refería a la necesidad de reducir su presupuesto, pero no a su eliminación>>. ¿Se da cuenta señora Cospedal? ¿Es ese el 2% del PIB prometido a Europa/OTAN y al señor Trump? Tendrá mucho que explicar el señor Sánchez y su ministro/ministra de Defensa en Europa/OTAN.

Las recientes y preocupantes palabras del JEMAD reclamando lo que a las Fuerzas Armadas les corresponde para cumplir su arriesgadas misiones tanto en zona de combate como en España van a ser portada durante mucho tiempo. Dios quiera que no tengamos que recordarlas cuando ya no haya remedio.

El señor Sánchez presentó recientemente una propuesta de reforma de la Ley de Memoria Histórica, dice que  para “mejorarla” y “garantizar su cumplimiento efectivo”. Denlo por hecho y aprobado; con ello la supresión de condecoraciones, corbatas laureadas en las banderas, efemérides, y entierro en la desaparición, de héroes y ejemplos de soldados. ¿Habrá que destruir sus historiales? ¿Desprender de las banderas las corbatas Laureadas? ¿Borrar de la historia militar a miles de héroes?

Son cerca de dos mil expedientes de los héroes de España.

De nuevo la herida abierta y expuesta. Himnos, tradiciones, procesiones y vaya usted a saber. Pasamos de tener tres ministros en la procesión del Cristo de Mena en Málaga con la Legión a, como nos descuidemos, su prohibición. Esto es España.

Pequeños y grandes ejemplos. Todos importantes. Todos envueltos en la preocupación. Unos más que otros porque se trata de entender y aquí no se entiende nada.

Waterloo. Se preparaba la batalla. El general Uxbrideg, segundo de a bordo de Wellington, le preguntó qué pensaba hacer. El duque le contestó que, puesto que quien atacará el día siguiente era Bonaparte, y como este no le había comunicado sus intenciones, sus propios actos dependían de los  de su adversario. Luego puso la mano la mano en el hombro de Uxbridge y le dijo, en tomo amable: “Una cosa es segura, que suceda lo que suceda, usted y yo cumpliremos con nuestro deber”.

Solo eso: que cada uno cumpla con su deber.

«Humanas actiones non ridere, non lugere, neque detestari, sed intelligere». Entender. Solo entender.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

2 junio 2018

Blog: generaldavila.com

UN CONSEJO MILITAR AL SEÑOR RAJOY TODAVÍA PRESIDENTE DEL GOBIERNO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Dios guarde a VE. muchos años

En estos momentos convulsos donde está en juego la unidad de España y lo verdaderamente grave es hacer frente al golpe de Estado dado por los independentistas catalanes, solo se les ocurre a nuestros políticos entrar en el jueguecito de la lucha partidista mientras salen a relucir las vergüenzas de unos y otros en los tribunales.

¿Moción de censura? Yo diría renovación y censura. Hagan un pacto a favor de España y convoquemos oposiciones a servir a España con su nombre como prioridad. A ver quien las gana.

Señor Rajoy, lo de la economía ya no vende. Y no lo hace por obvio, pero además es que, como he repetido en numerosas ocasiones, no solo de pan vive el hombre, y España está hambrienta de España. Solo debería usted recordar que todos somos iguales, ante la ley y ante todo lo demás. Ya sabe que es lo demás: idioma, impuestos, derechos y deberes, aunque en eso de deberes hay unos que tienen más que otros y por eso juran o prometen además de cumplir la ley hacerla cumplir. Iguales, que significa españoles, sean de donde sean y nazcan donde nazcan.

Perder la identidad, de España, le ha llevado a este fregado en el que se encuentra.

Dicen que un soldado no debe meterse en política; ni siquiera hablar de ello. Así es, pero también usted sabe que no hay nada más reservado que un militar en activo ni nada más activo que un militar en la reserva. Es por ello que, con todo afecto y respeto, al verle rodeado, en un momento difícil y convulso, con la Patria en peligro, con la nación convertida en naciones, con el oportunismo a la caza de piezas mayores, con la emboscada “Torra” preparada, con su partido lleno de infiltrados y que no lo conoce ni la madre que lo parió, me atrevo a darle un consejo viejo, pero no caduco.

De alguna manera es el resumen de El Arte de la Guerra escrito por Sunzi. Estas cosas de los militares ya sé que le resultan aburridas, pero le dejo este párrafo como consejo porque creo que en estos momentos le va a resultar útil. Si no es así sepa disculparme.

El Arte de la Guerra. Sunzi

<<La norma en el arte de la guerra consiste en cercar al adversario si la superioridad de que se dispone es de diez a uno; en lanzarse al ataque si es de cinco a uno; y en dividirlo si es de dos a uno. Si las fuerzas están equilibradas, divídelas; si tus fuerzas son inferiores, resiste; y si el desequilibrio de fuerzas es insalvable, retírate, pues, si tu ejército es claramente inferior al del enemigo, acabarás siendo su presa>>.

En lo personal le recordaría a Gracián: “No aguardar a ser sol que se pone. Máxima es de cuerdos dejar las cosas antes que los dejen. Sepa uno hacer triunfo del mismo fenecer; que tal vez el mismo sol, a buen lucir, suele retirarse a una nube porque no le vean caer, y deja en suspensión de si se puso o no se puso” (Oráculo manual y Arte de prudencia. Gracián).

En cualquier caso VE, con su superior sabiduría decidirá lo que estime más oportuno, aunque sea evidente lo que se nos viene encima.

Dios guarde a VE. muchos años.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

31 mayo 2018

 

MILITARES SIN UNIFORME (II PARTE). LAS ARMAS NI EN PINTURA. EXPOJOVE DE GERONA ¿QUIÉN NO SE AVERGÜENZA? YO SÍ… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La alcaldesa de Gerona y la imagen del soldado de la polémica por portar armas en el estand de las Fuerzas Armadas

Escribía hace solo unos días sobre la decisión cautelar de un juez que imponía que la asistencia de los militares al estand de la Expojove de Gerona quedaba autorizada, en contra de la decisión de la alcaldesa de Gerona, pero los soldados deberían ahcerlo sin uniforme. Dejé en el aire cual iba a ser la postura de ministerio de Defensa ante la decisión del juez al desconocer las órdenes que se habían cursado. Ahora ya lo sabemos. No porque haya sido noticia sino porque la alcaldesa ha vuelto al ataque. Si no, jamás nos hubiésemos enterado que Defensa ha acudido al estand de la Feria de Gerona, pero con personal (¿militar o civil?) de riguroso paisano. ¿Qué hacen de paisano las Fuerzas Armadas en una Expojoven? ¿Qué lo ordena el juez? Pues mire señor juez y señora alcaldesa, no voy, y, usted señor juez ¿qué hace juzgando con puñetas?, ¿es su uniforme de trabajo?, pues eso…, de paisano, que no se note, que aquí todos somos iguales y el hábito no hace al monje, ni una golondrina primavera, y la corbata solo para las bodas, aunque mire, eso del uniforme y los entorchados era antes, que ahora entre el mimetizado o el árido casi que ni se nos ve, así que lo del uniforme es casi común para todos, y por la calle puede ser mejor que la policía vaya de paisano para no asustar a los niños, ni a los turistas, que luego piensan que en España sigue aquello ¿saben a lo que me refiero?, en fin que todos entendemos que los militares vayan a una cosa militar de paisano, porque como son militares para qué un uniforme, y los jueces mejor que juzguen en manga corta, y los médicos vayan sin bata, las ambulancias que no lleven sirena, los trenes se salgan de las vías y los arados hagan los surcos en zigzag.

Estand de de las Fuerzas Armadas en Expojove-Gerona atendido por paisanos y denunciado por exhibir la imagen que les muestro

Pues miren yo no hubiese ido a la Expojove de Gerona. Tarde o temprano acabarían llamándonos. ¡Vengan! ¡Vengan!, que los echamos de menos. ¿ah, sí? Pues espera sentado que ahora voy…

Pero no ha sido así. Hemos ido de paisano y yo me avergüenzo de ello. ¿Quién ha dado la orden de que así sea? ¿Por qué?

Y al final se ha vuelto a liar. ¿Quién era ese que decía aquello: …si hay que ir se va…, pero ir por ir…? Les cuento lo que ha pasado. En el estand, los militares (digo yo que habrán sido militares de paisano…, ¿o han externalizado el servicio?, no sé…), han colocado un cartel en el que se ve a un soldado, en sombras, una silueta, que les muestro, y la alcaldesa ha montado en cólera acusando de nuevo a los militares de haber infringido el código ético de la Expojove y pide contundencia contra el Ejército por exhibir elementos bélicos.

¿Qué no se lo creen? A mi ya nada me extraña.

Cuentan que cuando los del estand militar (repito que no sé si militares de paisano o civiles) se enteraron que no gustaba el cartel que habían colocado, la silueta del atril que les muestro, intentaron esconderlo, taparlo, cubrir el arma tapándola con unos folios…, pero ya estaba la denuncia en marcha. ¡Cuánto me duele contar estas cosas! ¿Quién ha actuado de esta manera tan bochornosa para los soldados?

¡Hay que actuar con contundencia!, dijo la alcaldesa… Y denuncia de nuevo.

Sí. Hay que actuar con contundencia contra el que ha permitido que las Fuerzas Armadas monten un estand con personal de paisano, escondiendo su uniforme, su carácter y su librea, su seña de identificación, que en todo el mundo respetan y no por las armas que portan sino por el talante de quienes las portan, con la dignidad que las portan, el honor que portan.

Estand de las FAS en Expojove Gerona ¿Dónde están los soldados?

En cualquier rincón del mundo un soldado español lleva su uniforme como la bandera, embajador del buen hacer, representante de todos y cada uno de los españoles…, menos en un rincón de España donde una alcaldesa sectaria denuncia que los soldados vayan de uniforme…, y que una silueta de un soldado se muestre con un arma en las manos.

Es tiempo de escobas… ¡cuántas cosas barrería! Decía la canción.

Y se lo consentimos. Y vamos de paisano. Y aún así nos denuncian. ¿Qué no se lo creen? Yo tampoco.

¡Viva España! que no la conoce ni…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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19 abril 2018

 

¿QUÉ EJÉRCITOS QUEREMOS? (2) La enseñanza de el valor Adolfo Coloma GB (R) del ET

En un interesante artículo publicado en el N.º 922 (enero – Febrero 2018) de la Revista Ejército,  el Tte. General de la Corte hace un profundo análisis del “El valor”, al que considera como «una cualidad dela persona o de un colectivo, consecuencia de virtudes o valores adquiridos, que impulsa a obrar racionalmente ante una situación de riesgo para enfrentarse a él contemple y firmeza» y sentencia que no es el valor una virtud en si mismo, sino una consecuencia de virtudes (se refiere a las virtudes humanas y profesionales), para terminar considerando la escala de valores en nuestras fuerzas Armadas, que van desde el valor se le supone al heroico y analiza la forma de reconocer y premiar tan necesario valor (valga la redundancia) en nuestros ejércitos.

Estas interesantes reflexiones, que prácticamente hago mías, me llevan a analizar la cuestión del valor desde otro ángulo: es valiente quien tiene valor, pero ¿el valiente nace o se hace? No dudo de que Vds. mayoritariamente optarán por la segunda propuesta. Yo también. Pero esta misma certeza me lleva nuevamente a preguntarme. ¿Y cómo se hace a uno valiente? ¿Cómo se entrena uno para ser valiente? Esta es la pregunta que va a centrar mi reflexión y sobre la que intentaré aportar mi personal punto de vista. Tiene mucho que ver con la formación en las academias y centros de formación, con la práctica constante y con la selección.

A poco que eche uno la vista atrás advierte fácilmente los profundos cambios que la historia ha introducido en la forma de concebir y de hacer la guerra. Desde los tiempos remotos en los que las armas eran manejadas prácticamente a brazo y la lucha se llevaba a cabo casi sin espacio físico entre los contendientes, pasando por la invención de la pólvora cuyo uso intensivo y extensivo trataba de doblegar al contrario sin necesidad de llegar al contacto físico, pero manteniendo los conceptos de frente, flancos y retaguardia; hasta la actualidad, en el que estos conceptos se difuminan al máximo y en la que una radiación tal vez pueda ser letal. Pero, al mismo tiempo, se observa que, en todo el espectro del conflicto, en cualquier época, a los soldados se nos exige esa presencia de animo que el diccionario de la RAE define como “Cualidad del ánimo, que mueve a acometer resueltamente grandes empresas y a arrostrar los peligros.”

¿Es el valor un atributo exclusivo del soldado? Absolutamente no, y ejemplos hay a diario que lo ponen en evidencia. Lo que nos diferencia a los militares es que el valor se nos exige.Nos lo reconocerán y premiarán o no, pero a todos se nos supone y no podemos renunciar a él. La falta de valor supone cobardía, actitud tipificada y castigada en el Código Penal Militar (Ley Orgánica 14/2015, de 14 de octubre), que la define como: “el temor al riesgo personal que viole un deber castrense exigible a quien posea la condición militar”.

Por tanto, si el valor se nos exige, como la resistencia a la fatiga, el amor a la responsabilidad o la exactitud en el servicio, desde que uno sienta plaza ha de ser entrenado en ello. El plan de formación militar ha de incluir una serie de principios, de conocimientos, y finalmente de ejercicios que aseguren a los formadores que el individuo en cuestión va superando los estándares previstos y al mismo tiempo, que el sujeto vaya cogiendo la confianza en sí mismo, que le haga consciente de esa superación. Hoy los planes de estudio y formación son muy amplios y variados, desde los de oficiales hasta los de tropa. Me pregunto si tal formación, específicamente orientada hacia ese objetivo, el valor, está hoy en día reglada.

Un veterano y prestigioso oficial, en la cúspide de su carrera, me decía –“menos informática y más equitación”- A primera vista tal invocación puede parecer trasnochada, por cuanto la equitación, que ha sido durante siglos asignatura práctica necesaria en cualquier ejercito y base de una de las genuinas formas de combatir, está ya más que superada; mientras que los conocimientos informáticos son necesarios desde los escalones más bajos. Pero algo de verdad subyace en la frase de aquel veterano militar. La equitación ofrecía al cadete la oportunidad de subirse al nobel bruto y con la técnica necesaria, inteligencia y coraje, conducir al animal hacia el objetivo que se ha propuesto, incluso por encima de la voluntad esquiva del animal, corriendo el riesgo – riesgo calculado – de dar con sus huesos en el suelo. Este podría ser un buen ejemplo de una enseñanza específicamente dirigida hacia el entrenamiento del valor.

Lo que trato es de poner de manifiesto la importancia de la practica reglada de una enseñanza orientada, mensurable y progresiva para asentar el valor. No tendría necesariamente qué ser una asignatura específica, más bien – como se dice ahora – una práctica transversal a todas ellas, pero con un denominador común: la superación de un riesgo medido y controlado que obligue a la superación de los temores propios y que induzca al autocontrol y al espíritu de equipo.

Y cuando hablo de valor y de riesgos, no me refiero exclusivamente a los aspectos físicos. Como muy bien argumenta el General de la Corte, se trata de un compendio de virtudes morales, intelectuales y físicas, o lo que es lo mismo, la armonía entre el querer, el saber y el poder. El querer que se manifiesta mediante la voluntad, el saber que se adquiere mediante el conocimiento y la técnica y finalmente el poder, las destrezas y capacidades físicas para llevar a cabo el fin propuesto a pesar de la voluntad del contrario o de las condiciones adversas.

Tan necesario es el valor del ultimo de los soldados como el del mando a cualquier nivel. Su naturaleza es la misma en uno y en otro, claro que sus componentes y manifestaciones son diferentes. Priman los aspectos físicos en el soldado, mientras que el componente moral tiene una especial dimensión en el jefe. Tanto valor hace falta para firmar un plan de operaciones en el que uno es consciente de los riesgos que asume tal plan, como para mantener cabalmente una decisión durante la ejecución del mismo, cuando noticias adversas comienzan a llegar – en esa “niebla de la guerra” de la que hablaba Clausewitz -atormentando la mente del comandante. Un buen ejemplo de ello lo tenemos en la defensa del Alcázar de Toledo, que precisa poca explicación.

Por tanto, valor, audacia (no la temeridad) y asunción de riesgos, han de estar igualmente contemplados en los planes de capacitación de los oficiales en los empleos superiores. El estudio del problema táctico (o el estratégico) no tiene por que conducir, como sucede habitualmente, a la solución más evidente, la más previsible por el adversario y por lo tanto la que tiene más probabilidades de ser contrarrestada. La audacia, la sorpresa, el desconcierto del enemigo han de jugar su papel y los profesores, el propio sistema de enseñanza deben reconocerlo y promocionarlo. Hablamos siempre dentro de la más pura racionalidad y con la vista en “el cumplimiento de la misión con el menor número de bajas” que decía la doctrina de 1956. Es decir, con el menor quebranto propio, pero asumiendo que lo habrá. En caso contrario, no se trataría de esa “dialéctica de las voluntades que emplea la fuerza para resolver el conflicto”.

Para terminar esta esta reflexión solo me queda volver al inicio, a la selección de los militares.  Hasta hace no muchos años, posiblemente hasta la incorporación masiva de la mujer a las FAS, en las pruebas de selección para el ingreso en la Academia General Militar, junto a los test físicos y sicológicos y académicos del nivel del curso Universitario Selectivo de Ciencias, había una prueba muy singular: el salto del caballo. Un interminable aparato gimnástico forrado de un cuero cosido a base de tachuelas a un cuerpo de madera y sujetado por cuatro leñosas extremidades que daban al conjunto un aspecto insuperable. Pues bien, No dejaba de ser una prueba física más, pero con un matiz importante. Aquella “bestia” había que dominarla a base de técnica, coordinación y condición física, pero, sobre todo, con el convencimiento de que, al otro lado de aquel particular equino, estaba el ingreso en la academia. Hoy en día hay otras posibilidades otras técnicas, pero sigue siendo imperativo poder discriminar, siquiera de una forma elemental, quién es capaz de prepararse, dominarse, concentrarse y superar el obstáculo del que tiene un miedo insuperable.

Pues estas reflexiones me sugieren el interesante artículo del TGEN de la Corte en torno al valor. Como se dice en Operaciones Especiales (perdonen Vds. lo gráfico y expresivo de la cita): “a capar se aprende cortando güevos” a dominar al miedo, a ser valiente, también se aprende practicando. La enseñanza militar ha de combinar de forma progresiva y evaluable el riesgo medido con la voluntad de superarlo.

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

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9 abril 2018