SOBRE EL HONOR, EN LO MILITAR Y EN LO CIVIL. (Pedro Motas Mosquera)

El Honor

Como es bien sabido, el honor y el llamado espíritu de cuerpo han servido a lo largo de la historia a los propósitos más sublimes; sobre todo el honor militar que es antes que nada, la depurada actitud moral que sirve de presupuesto en el militar, junto a la disciplina y el valor para el más exacto cumplimiento del deber.

El honor, que no es patrimonio exclusivo de persona o grupo alguno, y por tanto tampoco de los militares, puede serle exigido a los mismos, bien por la transcendencia de la función pública que se les encomienda, bien por la delicadeza o potenciales efectos de los medios que se les confían. El militar tiene otros deberes y derechos; obedece a otras leyes y disposiciones, amén de las que obligan al ciudadano normal, viste de manera diferente y utiliza una jerga a veces no entendible por el común de los humanos.

El militar está armado y a él, como buen centinela, se le confía la defensa de la nación, la integridad y seguridad de sus territorios, su soberanía, la custodia de sus símbolos, y en ocasiones, incluso la vida de sus ciudadanos. Al militar se le confiere la potestad para disponer de los más sagrados valores de la patria. Este privilegio se le otorga a cambio de una sola y solemne garantía: su honor.

Culto al Honor

Por ello, el honor es el más noble estímulo del valor militar, representa el respeto hacia uno mismo; el ejercicio de la virtud, el deber y la rectitud, indica lo que se debe hacer, pero sobre todo lo que se debe evitar. La base del honor esta en nuestro corazón, en el corazón de los militares como soldados leales, dignos, íntegros e inalterables en el cumplimiento del deber. Ello permite el decoro y la reputación del soldado y su familia.

Hubo un tiempo en el que el honor era la principal fuerza motriz de cada gran hombre, bueno y decente. Todas las acciones de sus manos, cada pensamiento de su mente a su boca estaba terminando en sus labios, toda motivación para cualquier propósito válido para sus empresas; todas ellas fueron dictadas por un innato sentido del honor, objetivado para sostener el honor existente. El honor ha sido para un milenio el punto central en las historias que contamos a nuestros hijos con la esperanza de que también crecen para vivir con honor. Para hombres y mujeres de valor sería matar lo malvado, todo en un intento de satisfacer su sentido del honor.

No relegado solamente a los cuentos de hadas, el honor también se encuentra en todas las grandes narrativas de la historia. Los hombres y mujeres de honor hablan a las almas; que dicen lo que es real y verdadero en cada ser humano. La razón de esto es debido a que el honor, lo que determina, en sí es honesto, benévolo, bello y verdadero. El hombre honra a Dios, los profetas, y sus padres. Se hace honor a sus promesas, sus votos, sus leyes y sus deudas. Se rinde homenaje a sus atletas, los sabios, y un sinfín de grandes triunfadores en nuestra sociedad.

EL CÓDIGO DE LOS CABALLEROS

El código de los caballeros era el código de conducta para los caballeros de la Edad Media. Vivir bajo este código se esperaba que un caballero protegiese a los pobres, los débiles y los indefensos; servir al bien, buscar la justicia, y la justicia tenía en su conducta. Es a partir de ahí que el sentido del honor se convierte fácilmente identificable.

Es una obligación moral de actuar con honor, bondad y generosidad. En nuestra cultura de usar y tirar moderna no es de extrañar que tal noción ha pasado de moda. No solo en su culpabilidad, el individuo debe, por otra parte, admitir que un cinismo desconcertante invadió la actual psique moderna.

En una sociedad como la nuestra, en la que la carga cívica básicamente está en la ley, es común que el concepto de honor pierde rápidamente su relevancia en la sombra de la ley omnipotente. El hombre tiene la ley, que no tiene la más mínima necesidad de el honor o la moral o la ética, que dice lo que está bien y lo que está mal. Definir bien y el mal de esta manera es descuidado, y nada más.

El hombre debe ser libre de actuar como quiera, siempre que no haga ningún daño a los demás, y así sigue la filosofía moderna. Cada decisión en todos los hombres creará inevitablemente un efecto secundario porque ningún hombre es una isla. Mientras que el cáncer social del relativismo moral continúa extendiéndose en la sociedad moderna, nuestro sentido colectivo de honor sigue disminuyendo.

Un hombre, como ser honrado, debe defender las obligaciones humanas de una manera mucho más centrado que en el individuo y la sociedad materialista, esto es en lo espiritual y bueno; pero esta opción honorable a menudo requiere renunciar a los ideales modernos.

Debemos estar agradecidos porque el relativismo sea sólo una sombra, y no sea capaz de producir un objeto sombra. Debemos regocijarnos, porque aunque en declive, el honor no estará muerto, siempre y cuando aquellos que desean vivir una vida honorable lo conserven. Después de todo, recordemos que, para ser honestos, vivir de acuerdo con un código de honor, el mal nunca será una manera cómoda para caminar, pero como dicen en las palabras del Antiguo Testamento “La puerta es estrecha y angosto el camino”

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

27 junio 2017

Comentario del día EL JEME CON LOS MILITARES EN SITUACIÓN DE RESERVA GENERAL DE BRIGADA Adolfo Coloma Contreras (R.)

Jefe del Estado Mayor del Ejército

Solemos decir los militares, que el que es el militar lo es hasta que le llevan con los pies por delante, a menudo de uniforme en ese sublime momento, con independencia de la situación administrativa en la que se encuentra; activo, en la reserva e incluso cuando te retiras. Hace unos días un nada habitual comentarista de este blog me lo decía con un gracejo muy suyo: “Puedes dejar a La legión, pero La Legión nunca te deja a ti” tan afortunada sentencia podíamos sin duda ampliarla al Ejército, a las FAS y a todos los militares con independencia del color de nuestro uniforme.

Por eso agradecemos tanto iniciativas como la del Coronel Delegado de Defensa en Madrid, Jorge Bonal, que ha organizado un encuentro del General de Ejército JEME con militares del ET, en la Escuela de Guerra del Ejército en la calurosa mañana del día 14 de este agobiante mes de junio. El General Varela aceptó con entusiasmo el envite y allí nos dimos cita un largo centenar de militares en la reserva, sin distinción de empleos, escalas ni procedencia, porque la mayor parte asistió de paisano, para escucharle.

En poco más de veinte minutos, el General de Ejército compartió con los asistentes su visión de la situación del Ejército de Tierra desde su privilegiada perspectiva, dejando un amplio margen para responder a las preguntas e inquietudes que le quisieran formular los asistentes. Entre ambas partes, el General Varela nos habló de la situación actual del Ejército, calificándola de “defensiva” por razones de todos conocidas. Habló de los grandes retos, del plan de acción de personal, del material, de la enseñanza, de las instalaciones y cuarteles. En fin, un somero pero actualizado resumen con algún apunte de futuro

Pero lo que puso de relieve el turno de preguntas – y por eso lo traemos hoy aquí como comentario del día – es el deseo de unos militares preocupados, sí por la situación personal de cada cual, pero más allá de eso, llenos de iniciativas y propuestas al JEME para que contara con ellos para algo más que para contar en una simple lista. Ideas que iban en torno a que el Ejército aprovechase las capacidades y experiencias acumuladas por tantos militares durante tantos años en áreas que van desde voluntariados asistenciales, pasando por la contribución a la cultura militar y de defensa hasta foros de pensamiento. Todo ello en beneficio de la institución.

Desde este modesto foro del Blog General Dávila, aplaudimos la iniciativa del coronel Bonal y agradecemos la disposición del JEME a secundarla. Es más, invitamos sus representantes a lo largo de la geografía nacional, los comandantes militares de cada provincia, o los delegados de defensa para que organicen encuentros similares en sus respectivas demarcaciones. Es una forma más, pero muy eficaz, para conocer de primera mano, lo que se cuece en el kaki, más allá de las redes sociales, siempre intoxicadas con bulos y medias verdades.

Adolfo Coloma

GB (R.) del ET

Blog: generaldavila.com

15 junio 2016

 

ÓPERA CARMEN EN PARÍS. DEL ARTE Y OTRAS MANIFESTACIONES General de Brigada (R.) Adolfo Coloma Contreras

Un esperpento en París

Cualquier tiempo pasado no necesariamente fue mejor. Esto lo venimos sosteniendo los componentes de este blog por más que alguno nos tache de retrógrados o anticuados. La defensa de la unidad de España y la salvaguarda de los valores inherentes a sus fuerzas armadas, es lo que nos ocupa y nos preocupa. No por un absurdo afán de militarizar la sociedad ¡en pleno siglo XXI! sino por fomentar y difundir esos valores en el seno de una sociedad en un tiempo en el que la suspensión del servicio militar priva a muchos jóvenes de entrar en contacto con ellos. Los defendemos y los divulgamos porque queremos que la sociedad los haga suyos y al hacerlos, exija a sus Fuerzas Armadas su cumplimiento.

Los militares nos hemos adaptado a los cambios que nos ha exigido la sociedad sin ninguna demora, otra cosa es que nos gusten más o menos, pero para eso hemos sido educados en la disciplina y en la lealtad. Hemos acogido a la mujer en nuestras filas, hemos visto reducir drásticamente nuestros efectivos, hemos transitado de un ejército de soldados conscriptos a un ejército profesional y hemos mirado siempre hacia adelante con la confianza puesta en el mando y tratando de convencer a los subordinados.

Una ofensa a España y a la Legión

Claro, que los militares no vivimos aislados ni somos ajenos a lo que nos rodea. Valoramos las tradiciones por lo que tienen de raíz, de sentimiento, de motor de energía; y allá donde vamos destinados, nos adaptamos y las compartimos. Nos gusta la cultura como el compendio que es de vida, costumbres y expresiones artísticas, y en esto, créanme no nos anclamos para nada en las glorias del pasado. Está en la naturaleza del soldado, en su mentalidad de enfrentar un posible enemigo que tratará en todo momento de sorprenderlo, el innovar las tácticas, los sistemas de armas, los procedimientos para combatir. Queremos ser vanguardia en el arte de la guerra como en todas sus manifestaciones en el más amplio sentido de la palabra arte.

Puede ser el arte clásico, tradicional, o transgresor y modernista. Pero amigo, también el arte tiene sus reglas, sus valores y hasta sus límites. No todo vale en el arte ni es arte todo lo que uno discurre. Como tantas veces hemos sostenido desde este blog, la clave está en el respeto. Respeto a unos elementales principios éticos y estéticos y desde luego al público al que va destinada una obra y a las personas de las que trata la misma.

La ópera Carmen en París. No se atrevería a hacerlo con la Legión Francesa o la bandera de Francia

Ninguno de estos requisitos los cumple la adaptación de la – por otro lado inmortal – ópera “Carmen”, obra cumbre del francés George Bizet, que se está representando en París desde hace más de un mes, bajo la dirección de Calixto Bieito un castellano burgalés, que reside en Basilea, dirige el teatro Arriaga de Bilbao y ahora representa en la capital de Francia. Un autor que ha construido su fama sobre la interpretación radical de óperas clásicas y que, en el caso actual, aunque ya se había estrenado hace años ahora vuelve a poner en escena, los más rancios clichés sobre todo lo español, destrozando la historia creada por Merimée, a la vez que exhibe sobre el escenario un puñado de soldados vestidos de legionarios (¡cómo no!) trasladando al espectador una imagen de orgía desenfrenada, mientras pasean la bandera de España por el suelo del escenario o azotan con ella a un soldado. Y cosas más reprobables.

Hiere con todo ello a una gran parte del público mayoritariamente francés. Prueba de ello es que la aparición de Bieito en el escenario al finalizar el estreno fue acogida con más silbidos y abucheos que con muestras de agrado. Y hiere sobre todo a una inmensa parte de la sociedad española que en su conjunto ha hecho del respeto entre todos y fundamentalmente de los signos que nos representan una de sus normas de convivencia en paz.

“No se atrevería hacerlo con la Legión Francesa o la bandera de Francia”- argumentaba anoche en televisión José Manuel García Margallo, exministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, al tiempo que anunciaba que, en su calidad de parlamentario del Partido Popular por Alicante, había hecho una pregunta parlamentaria al gobierno preguntándole si estaba informado y las medidas que iba a tomar al respecto. Nos conforta la actitud decidida del Sr. García Margallo, que confiamos ver secundada por el partido que apoya mayoritariamente al gobierno, tanto como echamos en falta actitudes similares en otros partidos porque una vez más insistimos, los símbolos de la nación y sus Fuerzas Armadas no son patrimonio de ningún partido, sino de la nación entera.

Carmen en París ¿De qué cultura?

Ya podría ser retirada de cartel tan esperpéntica y ofensiva distorsión de un clásico universal que, a juzgar por las críticas, no gusta ni a los verdaderos aficionados al bel canto, ni a los que anteponen la innovación. Solo puede ser del agrado de aquellos que disfrutan creando el pánico en una ciudad devota de sus tradiciones, como Sevilla en su “madrugá”.  Hierra pues gravemente el ínclito director teatral, por más que le adornen algunos premios y reconocimientos del mundo de la cultura, pero ¿De qué cultura?

Comenzaba esta reflexión aseverando que no todo el tiempo pasado fue mejor, no señor. Si recuerdan hace un tiempo los aseos públicos o privados de cualquier establecimiento, solían estar ilustrados con pintadas y expresiones de todo tipo, la mayor parte de las veces, bastante soeces, costumbre si no del todo erradicada, si a punto de serlo. Pero había quien argumentaba que “aquello era cultura”, que venía a ser un genuino canal de la libertad de expresión. Tié q’haber gente pa’tó”, que diría un taurino. Y con razón, porque hubo quien dejó en la puerta del cubículo su impronta con unas palabras que hoy se me antojan certeramente dedicadas al director artístico de esta representación de Carmen:

“si la basura es pintura

y tus manos son pinceles

píntate los….

y no pintes en las paredes”

Aplíquese el cuento, Sr Bieito.

 

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Blog: generaldavila.com

19 abril 2017