MILI KK. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Llevo varios día oyendo y leyendo comentarios, al menos injustos, pocos, pero lo suficientemente graves, a raíz de la, ahora sí-ahora no, prohibición a los ejércitos de la asistencia al Salón de la Educación de Barcelona. Hablo de comentarios injustos, aunque debería decir otra cosa, sobre todo por ser fruto del desconocimiento, que suele llevar mala intención, como es el caso, cuando hay odio, ganas de ofender, vísceras en las palabras, sapos y culebras, demonios que salen por los oídos y nariz, mala baba (léase según Diccionario de la RAE: mala intención), y además de todo eso algo te hace ver, oír y pensar, que no hay otra razón, para así expresarse, que la rabia contenida contra algo, los soldados, que te hace hablar, de ellos, de lo que hacen, sin ton ni son, sin conocimiento de causa.

No importa. Que hablen, que insulten, que ofendan, que usen su libertad para hacer con ella lo que quieran, dentro de la ley, que para defender esa libertad que lo permite, dentro del respeto a la ley, siempre habrá un soldado, ese que no les gusta y al que insultan.

Pero ruego que usen también su libertad para aprender, estudiar, observar, razonar, y muchos más ar, sin que esto último tenga nada que ver con la voz ejecutiva militar ni surja del verbo odiar. 

Todos queremos la paz. Para eso estamos y eso enseñamos. Los militares más que ningún otro. Educar es de una amplitud tal que nunca se abarca su totalidad. Los militares son pacíficos y los pacifistas crean conflictos que luego tienen que remediar los pacíficos militares. La violencia suele surgir allí donde han desaparecido los ejércitos, donde no los hay. El primer paso para el orden y la paz es la presencia de los militares, un ejército. Claro que estas cosas se aprenden en la historia, con cultura, leyendo, observando, conociendo los signos de los tiempos y no con sectarismos, odios y rencores. La violencia, el odio, es peor que la guerra, la genera, porque reside en el corazón humano; una postura de irremediable enfrentamiento a la que solo es necesario dotarla de la fuerza para convertirse en guerra.

Oigo: educación para la paz, el diálogo, la palabra, el entendimiento, tanques, pistolas, metralletas, un avión, un caza, una mezcla explosiva muy lejos de la idea de educación en la paz. Oigo graves insultos dirigidos a nuestros soldados por asistir a un Salón de la Educación, en una mezcla de ironías de bajo nivel, que las hay, y tópicos de taberna, que los hay. Solo es posible responder con cultura y enseñanza. Se lo explicaré por enésima vez. Ya sabe quién corresponde a quién se lo dirijo.

Solo un Ejército formado en valores es capaz de dar paso a un futuro en paz y orden. Formación e información son, hoy por hoy, las casi únicas armas que tenemos para luchar contra la violencia, el terrorismo, la guerra. Formación moral e intelectual, que es la que nuestros soldados imparten mediante el conocimiento y el ejemplo. Los Ejércitos no están exclusivamente para hacer la guerra sino para evitarla, pero si esto no fuese posible, luchan y combaten bajo estrictas normas de respeto al enemigo y protección a la población civil. Los ejércitos han evitado más guerras que las que han provocado, decía Ortega y Gasset. Allá donde la violencia dirige y controla, solo la creación de un ejército en valores puede llevar el orden y la ley.

Todo esto, la paz, la convivencia, se logra con educación y respeto, y a ello contribuyen los soldados, tanto en Irak o Mali donde se dejan la vida, o en el Salón de la Enseñanza de Barcelona donde testimonian su educación y cultura de paz, sin gritos, sin voces, sin exageraciones, con humildad y respeto. Ni siquiera exigen que a ellos se les tenga, y aguantan estoicamente las opiniones, incluso cuando dejan de serlo y pasan a ser graves acusaciones.

<<Estos son españoles, ahora puedo
hablar encareciendo estos soldados
y sin temor, pues sufren pie quedo
con un semblante, bien o mal pagados.

Nunca la sombra vil vieron del miedo

y aunque soberbios son, son reportados.

Todo lo sufren en cualquier asalto;
sólo no sufren que les hablen alto>>.

Repasen los violentos de la palabra su corazón, no sea que este albergue la semilla de la guerra. La palabra muchas veces es una artillería de largo alcance y efectos devastadores que llega a cualquier rincón del mundo y es capaz de encender la llama de la guerra que luego tienen que apagar los soldados. Una palabra que aprendieron en aulas del conocimiento donde también se aloja el mal.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 noviembre 2018

 

LAS RAMBLAS (BARCELONA). BESMAYAH (IRAK) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Soldados españoles en Irak

Se preguntarán que tiene que ver Barcelona, sus Ramblas, con Besmayah. Viene a cuento porque Irak, olvidada, es uno de esos lugares donde nuestros soldados luchan contra el terrorismo, el que ha herido profundamente a España en una ciudad tan querida y conocida en el mundo como es Barcelona. Ha atacado directamente al corazón de España. Nuestros soldados despliegan por esos mundos lejanos en una lucha silenciosa y eficaz contra el terrorismo. A menudo no se entiende su misión. Una vez más intentaremos explicarlo porque su labor lejana tiene consecuencias muy cercanas y de no ser así los efectos del terrorismo islamista serían aún más frecuentes y devastadores. Los resultados de la presencia de nuestros soldados en aquello lugares, bien lo saben los servicios de inteligencia, son evidentes a corto, medio y largo plazo.

Un ejemplo es Besmayah (Irak) donde en estos momentos despliega la Brigada Guadarrama con cerca de 400 efectivos entre soldados y guardias civiles. Su misión fundamental: formar un ejército, el Ejército Regular de Irak. Es la forma más eficaz de lograr el orden, el respeto a la ley, a los derechos humanos, a la vida. Es la única forma de acabar con la violencia, con los grupos y bandas organizadas alrededor del poder, la droga, el dinero, el tráfico de personas… Solo un Ejército formado en valores es capaz de dar paso a un futuro en paz y orden.

Formación e información son, hoy por hoy, las casi únicas armas que tenemos para luchar contra el terrorismo. Formación moral e intelectual, que es la que nuestros soldados imparten mediante el conocimiento y el ejemplo. Los Ejércitos no están exclusivamente para hacer la guerra sino para evitarla, pero si esto no fuese posible, luchan y combaten bajo estrictas normas de respeto al enemigo y protección a la población civil. Los ejércitos han evitado más guerras que las que han provocado, decía Ortega y Gasset. Allá donde la violencia dirige y controla solo la creación de un ejército en valores puede llevar el orden y la ley.

Información, extensa, detallada, de campo y de gabinete, de enorme complejidad y diversidad. Clave fundamental para prevenir, para evitar, para conocer y desarticular.

Formación e información para convencer, disuadir, enseñar y formar. Para, en definitiva, abrir la vida a la libertad.

‹‹… porque el fin de las armas es traer y mantener la paz entre los hombres; y, fuera de Dios, no cabe pensar en más alto fin»…

Don Quijote: Las Armas y las Letras

‹‹porque con las armas se defienden las repúblicas, se conservan los reinos, se guardan las ciudades, se aseguran los caminos, se despejan los mares de cosarios; y, finalmente, si por ellas no fuese, las repúblicas, los reinos, las monarquías, las ciudades, los caminos de mar y tierra estarían sujetos al rigor y a la confusión que trae consigo la guerra el tiempo que dura y tiene licencia de usar de sus privilegios y de sus fuerzas››. (Don Quijote. Discurso de las Armas y las letras).

Formación e información. Extensos conceptos, complejos, únicos eficaces para acabar con el terrorismo. En eso están nuestros soldados, en silencio y sin que se conozca y, en ocasiones, se reconozca su labor. En estos momentos en los que el sufrimiento recorre la vida española por el terrible atentado, ellos aprietan los dientes y se aferran a su misión con más fuerza que nunca. Saben que lo que hacen es trazar el camino para la paz.

Pero conviene recordar que la información es crítica y debe ser analizada y compartida. De nada sirve el conocimiento si no se comparte y se analiza conjuntamente. Un mando único. Coordinación. Sin celos y egoísmos.

¿Hay dudas sobre ello? Por supuesto. No es Cataluña fiable con las actuales instituciones que incumplen la ley y rechazan todo lo español. Incluso en momentos como este. Bien lo saben los responsables de los servicios de inteligencia. Nada sabe la sociedad española de las luchas por conseguir y guardar información. Es poder. Un tema para tratar en otra ocasión, pero de enorme trascendencia.

Tropas del Ejército Iraquí

Hoy nos quedamos con el reconocimiento a la labor de nuestros soldados como eslabón más lejano y sacrificado en la lucha contra el terrorismo.

Están en primera línea de combate. Por nuestra seguridad y libertad.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

24 agosto 2107