¡LEGIONARIOS A LUCHAR! ¡LEGIONARIOS A MORIR! Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Alguien debería tenerlo en cuenta. Darlo todo, no querer nada, ni pedir ni rehusar. ¡Soldados!: sí: y ¡legionarios!

¿No es lo mismo? No. Nunca lo fue. Su código fundacional lo decía. Sin engañar a nadie: ¡Venís a morir!

Era el cartel de bienvenida.

La Legión: ¡Legionarios a luchar, legionarios a morir!

El sentimiento de ser legionario se explica solo en la mística, en razones ocultas, en el misterio que alcanza a unos hombres que se sienten atraídos por la honestidad y rectitud de una épica inalcanzable si no es a base de sacrificio y entrega total. Abandonarlo todo sabiendo que recibirás lo único que la Legión puede darte: una razón para vivir y morir.

La Legión atrae y acoge. Prepara para el combate y para la muerte.

La Legión es un Credo; previo al combate, un Credo para la vida y la muerte. Inexplicable. Como el sentimiento de ser legionario.

Todo empieza cuando sobre tu pecho cierras el penúltimo botón de la camisa verde. Cuando cubres tu cabeza con el gorrillo legionario después de la dura prueba de hacerte digno a ello. El misterioso cambio se produce. Segundos después; si vales; si no es imposible una segunda prueba.

Cuando eres legionario la exigencia no termina jamás, jamás. Es el proceso. No hay reserva ni retiro, no hay final, todo continúa aquí y, después, más allá, tiene su posteridad en lo que debe ser el cielo legionario.

Ritos y tradiciones. Gestos y valores. El ritual del honor. El choque es un torneo de valor. Se mide en su compañía. Comienza el combate. En la Legión la virtud y el rito tienen una fuerza superior a las armas.

Por eso es Legión.

No. No es un grotesco ¡viva! a la muerte irracional. La burla es propia del que miente y no hay nada más auténtico que la muerte. No se la desea, no se la teme, no se juega con ella; es una posibilidad tan alta que mejor uno olvida el trance que casi con seguridad tendrá que soportar.

Lo sublime, por ser real y único, suele ser motivo de rabiosa crítica para enmudecerlo y que deje de tener esa fuerza invencible del hombre que se eleva a las cotas de la inmortalidad. Eso es temido porque es honrado, decisivo en la batalla personal con la vida. Invencible.

Nada es imposible. Superar el tránsito te hace invencible. Darlo todo; no querer nada; nada pedir.

Después de la victoria, en esa hora del regreso a casa, surge la tragedia ante el enemigo más duro de vencer: la vida.

Es otro combate cuando es frente a los que se señalaban como tus amigos y ahora requieren engaño, tretas, hablar a la asamblea, con retórica y falsas esperanzas. Difícil adaptarse a un mundo de mentira al que le has ofrecido la vida a cambio de un monumento al olvido, al héroe desconocido, y que nada quiere saber del que regresa vivo y puede contarlo en la asamblea.

No abandonar a un hombre en el campo hasta perecer todos es el épico legado de la tragedia griega que no admite que nadie toque el cuerpo muerto de un legionario que no sean sus compañeros de combate. La muerte trae el reposo, honra al guerrero hasta el extremo.

La imagen es la de Áyax cuando lleva al hombro el cadáver de Aquiles protegido por Hermes y Atenea. Aunque luego otros le traicionen.

«El hombre noble debe vivir con honor o con honor morir».

El héroe del pasado incomoda a la asamblea a la que el legionario le recuerda que hay quien da la vida por su Patria. Que la honradez es su exigencia. Que ha combatido y dado la vida frente a los traidores a su juramento, el que ellos —les recuerda su traición— le presentaron hipócritamente. Debajo de aquella bandera que era el símbolo de su entrega. Nunca has de ser perjuro.

De traidores está llena la asamblea.

Nadie escucha; y le contentan con el rito mantenido, pero sin fondo, que canten sin fundamento, emocionen los festivos, resurja la nostalgia entre nostálgicos, durará lo que dure hasta que llegue el miedo; ese que impone una ley que acaba con el pasado. El temor a la ley es mayor que la muerte en combate.

Eres como un estorbo desleal que cometiste: el gran error de sentir una patria y seguir un camino recto y noble. Eres ya algo ilegal. Ahora te castigarán con una multa, incluso meses de cárcel, mientras perdonan el delito cometido contra la patria, ese por el que los que lucharon están llenas las sepulturas; de trabajadores honrados ¿engañados?

Hablar de patria, de unidad y de integridad es un delito.

¿Dónde está escrito el delito de amor a la patria? ¿En qué código está el honor?

Lo demandó el honor y obedecieron,

los requirió el deber y lo acataron ;

con su sangre la empresa rubricaron,

con su esfuerzo la Patria engrandecieron.

Fueron grandes y fuertes, porque fueron

fieles al juramento que empeñaron.

Por eso, como valientes lucharon,

y como héroes murieron.

Por la Patria morir fue su destino,

querer a España, su pasión eterna,

servir en los Ejércitos, su vocación y sino.

No quisieron servir a otra Bandera,

no quisieron andar otro camino,

no supieron vivir de otra manera.

«Las antiguas acciones de enorme valor de sus manos han caído, han caído hostiles a juicio de los hostiles y miserables…». Ya sabíamos que «los dones de los enemigos no son tales y no aprovechan».

En la Legión nada se hace por ti, pues no se tiene en cuenta a los don nadie.

Ciertamente que a los mortales les es posible conocer muchas cosas al verlas. Pero antes nadie es adivino de cómo serán las cosas futuras.

El futuro es incierto, pero algo ya sabemos. Siempre habrá un legionario que reaccione ante la contraseña:

¡LEGIONARIOS A LUCHAR! ¡LEGIONARIOS A MORIR!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

1 diciembre 2022

 

 

EL MONUMENTO A LA LEGIÓN ESPAÑOLA EN MADRID Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Ante los numerosos lectores del blog que me preguntan sobre el monumento a la Legión española colocado en el Paseo de la Castellana de Madrid debo aclarar mi desconocimiento de los hechos y por tanto mis limitaciones a la hora de informarles. Todo lo que les diga es a título particular y sin más valor que el de la opinión de quien en su día estuvo al mando de la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII y por tanto fue el mando institucional del conjunto de la Legión. Poco o nada puedo contarles de fuentes oficiales.

La idea del monumento debió surgir como uno de los actos a llevar a cabo con motivo del Centenario de la Legión que por culpa de la pandemia pasó casi desapercibido y que visto desde una cierta distancia, a mi juicio, no solo fue casual, sino también causal, a la forma de ser legionaria. Un Centenario caracterizado por la humildad, cumplimiento del deber exigido, donde las celebraciones fueron menos de las justas y las conmemoraciones solo en recuerdo de nuestros muertos. Como debe ser. Vanidades marginadas. El resto formaría parte de las bambalinas que en ocasiones ocultan la verdad del Credo legionario. Mejor así, sin alharacas, exhibiciones solo de los que más aparentan; y algún olvido hacia los que más la representan

…de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.

Idea brillante la del monumento en la capital de España, como otras muchas que no pudieron ver la luz, y que ahora se ejecuta gracias a la excelente labor de los que la pusieron en marcha y han llevado a buen fin. Preciosa figura de un legionario con sus característico gorrillo legionario, chapiri, y el fusil con la bayoneta calada, esgrima del combate cuerpo a cuerpo que dio fama a la Legión.

Entre la Fundación Museo del Ejército y el Ayuntamiento de Madrid se organizó una campaña de donaciones que supongo haya llegado a buen fin y cubierto los gastos.

Sí puedo decirles que el monumento lleva una cápsula del tiempo en la que figuran la primera filiación, el libro del fundador teniente coronel Millán-Astray La Legión, la historia de la Legión en sus cien años, un gorrillo legionario (chapiri), el Credo, el Libro de Oro, un trozo de camisa verde, la imagen del Cristo de la Buena Muerte, el emblema de la Legión, una bandera de mochila y alguna cosa más sin mayor relieve.

Como ustedes también me hago mis interrogantes y quedé algo perplejo al ver como casi en la clandestinidad se izaba el monumento un día tan señalado como el 20 de septiembre: Aniversario Fundacional.

Allí ha quedado a la espera. De lo que me cuentan deduzco que la operación está coordinada entre el Ayuntamiento de Madrid, la Fundación Museo del Ejército y el ministerio de Defensa. Se supone que dadas las fechas se está a la espera de su inauguración oficial alrededor del Día de la Fiesta Nacional de España (suposición), 12 de octubre. Nada concreto.

Mi extrañeza ante tanto secretismo y precauciones entiende que podría ser una maniobra de diversión para evitar que «el personal descontento» se irrite y funda el bronce como con los cañones convertidos en Malospelos y Benavides. Son pocos, desde luego no son legión, no se les oye, aunque su rugido parezca aullido. No es bueno renegar del ser y nacer en España.

Lo importante es el homenaje de la capital de España, de Madrid, a esos hombres humildes, sacrificados y valientes legionarios.

Por cierto y para que vean quienes son unos y otros, el último legionario laureado fue un vasco de nombre Juan Maderal Oleaga; murió frente al enemigo, combatiendo por salvar a sus compañeros en el Sahara, en la Saguia el Hamra (El Aaiún). Dio la vida generosamente como corresponde a un legionario. Se le erigió un monumento en Erandio, su pueblo, pero los etarras lo arrancaron de cuajo arrojándolo al Nervión. La estatua de Juan se encuentra ahora, después de su rescate, en la Brigada de La Legión en Almería. Está mutilada porque así salió del fondo de las aguas del Nervión donde ha quedado su desnudo brazo para vergüenza de los asesinos. Sobrecoge su expresión y belleza.

Su hermano José María era el presidente de la Hermandad de antiguos caballeros legionarios de Vizcaya. El 17 de marzo de 1979 fue asesinado por la ETA, el enemigo; por eso: por ser Caballero legionario.

No sé si estos detalles estarán guardados en la cápsula del tiempo.

Poco más puedo contarles. Parece ser que el lugar elegido inicialmente era frente al Palacio de Oriente, pero…

La belleza del monumento es indiscutible. Debemos felicitar a los autores.

Hubiese preferido una pareja de legionarios y no la soledad individual, pero comprendo que el peso, presupuesto y algún detalle más lo impidan.

La Legión no es el hombre solo, sino muchos (legión) y su Credo acentúa esos espíritus de Compañerismo, Amistad, Unión y socorro.

«Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos».

Me falta un legionario a lista, junto al del Paseo de la Castellana. Podría ser Juan Maderal Oleaga.

El caso es que se haya iniciado el proceso, que no se interrumpa y que todos recuerden el sacrificio de la unidad más popular, querida y admirada por el pueblo llano y sencillo: La Legión.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

3 octubre 2022

Blog: generaldavila.com

 

MUERE EN ACTO DE SERVICIO EL SARGENTO DE LA LEGIÓN JULIO LUQUE VIRUES Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El sargento de la Brigada de la Legión Julio Luque Virues, ha fallecido este viernes al volcar el vehículo militar con el que realizaba los ejercicios preparatorios para el cumplimiento de su misión en Irak. En el accidente otros dos soldados resultaron heridos y traslados al hospital donde han recibido el alta.

Los hechos ocurrieron en el campo de maniobras Álvarez de Sotomayor, base de la Brigada de la Legión.

El vehículo era, una vez más, un viejo BMR (Blindado Medio sobre Ruedas) que sigue siendo el más utilizado a pesar de su antigüedad y los serios problemas que siempre ha originado. No es la primera vez que sufre un vuelco o accidente con consecuencias fatales.

En nuestros ejércitos el riesgo es aceptado, aunque no sé si aceptable las condiciones del material en uso.

El alto precio que supone este oficio de soldado queda compensado por una forma de vida plena alrededor de valores como el compañerismo, la lealtad, la honradez, saber que estás en una familia pobre y honrada, con sus defectos y virtudes, pero en tu familia al fin y al cabo, la militar. Por eso cuando entre nosotros se rompe una vida el dolor es inmenso… por un hermano perdido, con el adiós dolorido.

Desde este blog ha salido en varias ocasiones el comentario: «Un vuelco de un vehículo militar es siempre accidental. Las investigaciones en curso determinarán las causas, pero nada hace olvidar que, con un presupuesto adecuado, el blindado que los transportaba ya se habría renovado».

Habrá que recordar las palabras del antiguo Jemad cuando ante la Comisión de Defensa del Congreso de los diputados decía: «España no invierte en la seguridad global la parte que le corresponde y lo compensa parcialmente tratando de participar en diversas operaciones de mantenimiento de la paz a costa de un gran esfuerzo de sus militares y en cierto modo también a costa de la operatividad global de las Fuerzas Armadas».

«Llevamos diez años sin invertir lo que ha creado una situación crítica en las Fuerzas Armadas».

«A día de hoy para alistar una unidad o un sistema de armas para un despliegue o una operación determinada hay que canibalizar otras unidades o sistemas de armas que quedan fuera de servicio. Estamos al límite».

El BMR es un vehículo viejo, muy viejo, más de 40 años lo contemplan, ha dado su servicio después de múltiples reformas, haciendo lo que buenamente se puede, pero hay que pensar en otra cosa. Un vehículo que tiene en su historial demasiados accidentes y que ha costado la vida a muchos de nuestros soldados. El retraso en la adquisición de nuevos materiales, entre ellos el 8×8 (VCR 8×8), sustituto del BMR, solo se explica por la falta de interés, de adaptar el presupuesto a las misiones actuales, a la realidad actual, a las necesidades operativas y de seguridad elementales, a la modernidad de nuestros ejércitos. No se puede andar elogiando a las Fuerzas Armadas, sacando pecho en desfiles y subiéndose al pódium de los honores y no asumir con responsabilidad lo que tu cargo te exige. Se lleva un retraso en renovaciones y adquisición de nuevos materiales como mínimo irresponsable; y el futuro no es esperanzador con los socios de gobierno que tenemos.

Sabemos lo que nos espera con el presupuesto de Defensa y habrá que empezar a poner las cosas en su sitio y hablar alto y claro. Está en juego la misión y la vida de nuestros soldados.

Ya en 2008 el jefe de la Brigada Multinacional Este de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano, general jefe de la Brigada de la Legión española, le exponía a la ministra de Defensa durante la visita a la Base Miguel de Cervantes, que sus militares necesitan un vehículo blindado nuevo porque el modelo actual (BMR) «tiene muchos años».

Ni pedir ni rehusar. Lo llevamos grabado en el alma de soldado. Pero pedir es la misión más importante que algunos tienen. Diría que incluso exigir. Desde los puestos de responsabilidad hay que exponer la gravedad de la situación, como hizo el exJEMAD, y tener muy claro hasta donde podemos llegar, decir con rigurosidad y firmeza lo que se puede y lo que no se debe hacer. Tenemos muchas capacidades, pero jamás debemos olvidar nuestras limitaciones y las razones de ellas. Con el presupuesto de Defensa no se juega ni se debe actuar con demagogia ni frivolidad. A ningún jefe se le ocurrirá jamás mandar a combatir a sus soldados desnudos de moral, pero es importante también que no vayan descalzos.

Y decía el Jefe de Estado Mayor de la Defensa JEMAD: «Me parece temerario mantener vivo el debate de si hay que invertir en Defensa o en gasto social, me parece temerario hablar de cañones o mantequilla. A mi juicio es un debate injusto e imprudente, probablemente demagógico y algo populista. Hay que invertir en mantequilla, pero también en cañones, porque sin ellos no hay libertad, porque sin ellos no hay seguridad».

A ustedes señorías, que escuchan siempre la misma canción, porque no hay otra, es a los que corresponde enfrentarse de una vez por todas a los graves problemas presupuestarios que existen en los ejércitos de España.

En ello va nuestra libertad, la seguridad, la de todos, y también, no lo olviden nunca, y menos en estos momentos, la de nuestros soldados, la vida de nuestros soldados.

¿Qué no es el momento cuando acaba de fallecer el sargento Julio Luque Virues? ¿¡Cómo que no¡? Es precisamente ahora cuando hay que señalar y que cada uno asuma su responsabilidad que es mucha.

Mi querido sargento: sabes y conoces la Legión; ser Sargento de esos hombres es el honor que te llevas, nuestro respeto y admiración y un dolor inmenso que queremos compartir con tus familias.

Sargento legionario Julio Luque Virues ¡Presente!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

1 octubre 2022

LOS EJÉRCITOS Y LA ESPAÑA VACIADA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El problema que se nos plantea es el de definir qué ejércitos queremos. ¿Lo tenemos claro? Porque eso de «valen para todo» es, además de falso, engañar al contribuyente.

¿Es que hay distintos tipos de ejércitos? Probablemente no, aunque sí. Depende de tu situación (geográfica, económica, y visceral), de tus intenciones, del peso político que quieras tener en el mundo, de la libertad, de la capacidad económica y comercial que proyectes, de tus presupuestos, de tus alianzas, pero sobre todo de la ideología política que arrastra a unos a un lado y a los otros al contrario. Esa es nuestra tragedia como nación. Depende mucho, también, de alguien que mande, entendido como se entiende el mando en los ejércitos, porque en España ese concepto de mando-servicio no se prodiga entre la clase política. De manera que llegan unos y muestran una estructura de ejércitos y llegan los otros, la desmontan, y se van a la estructura contraria. Así no hay presupuesto de Defensa que aguante y al personal (como los llamaba Azaña) lo traen mareado; a sus familias lo mismo de (..)breados.

¿Qué ejércitos queremos? Por tanto depende del partido en el poder. Unos hacen una cosa, los otros la contraria y ello responde a una cuestión ideológica, gran error ya que la Defensa, que también es Ataque (pero eso es otra cuestión más técnica que abordaremos en otra ocasión) no admite ideologías sino victorias o derrotas.

En nuestra reciente historia uno se sentaba con el sheriff y ponía los pies en la mesa y llegó el otro y le tiró piedras al tejado mientras le tocaba en semejante parte (al sheriff).

Después de cometido el error, expuesta la mentira —o dada la patada en semejante parte— todo se resuelve con una adecuada propaganda que hace ver que por el mar corren las liebres y por el monte las sardinas. Es decir que hay distintos tipos de ejércitos, tantos como la propaganda quiera organizar. Los hay de todos los colores y con coloridas misiones. La guerra solo tiene un color: el de la tragedia; algo que solo se evita si te preparas para ella y lo exhibes. Disuasión y amenaza creíble. Lo demás son cantos de sirena. ¿Alguien nos teme?, o peor ¿alguien nos cree?

Refugiarse en Rávena de nada sirve cuando lo que arrastras contigo es debilidad. El lugar es importante, pero de nada sirve el más fortificado, o pantanos, si no va acompañado de la actitud.

Tener unos ejércitos preparados y bien dotados no es barato y mucho menos si son profesionales. Utilizarlos en cometidos distintos para los que están formados es más caro aún si cabe, además de engañar y rozar el uso indebido de los medios de la Administración.

Estamos construyendo —o destruyendo— unos ejércitos muy caros que se utilizan para cualquier cosa menos para su auténtico cometido que es cambiante y dependiente de la ideología errática: en su política de actuación interna y externa.

La imagen manipulada, fomentada, proyectada, difundida hasta la saciedad de ser una oenegé con pistolas ha calado entre el personal (también entre el de Azaña); y lo han hecho tan bien que hasta los soldados quieren ser de la UME. La Legión es simple folklore. Fíjense si estará bien hecho que fue obra de Zapatero. Con eso y la supresión del ministerio de Defensa queda todo dicho.

La despoblación en España es un grave problema y ahora se intenta parchear. ¿Quién mejor que los militares? En primer tiempo del saludo. ¿Qué más les da estar en Loyola que en Fuerteventura? ¿Sacrificios familiares? ¿Desarraigos? ¡Firmes!

Es un viejo problema el de las «Adaptaciones orgánicas» que los ejércitos (el de tierra básicamente) llevan sufriendo continuamente. No hay nadie que venga y diga: dejemos a la gente como está y arreglemos lo que tenemos y donde lo tenemos. No. Hay que cambiar, hacerse notar y dejar una huella de tristeza y desamparo a lo más valioso de los ejércitos: sus hombres.

Me echo a temblar cuando leo que se trasladan unidades a esas zonas de la España vaciada. Frenar la despoblación de ciertas zonas, ahora en concreto con el traslado de un Regimiento de Artillería y un batallón de Zapadores al antiguo Campamento de Monte la Reina (Zamora). Habrá más traslados.

Ahora recuerdo que erró Fuerteventura que echó a la Legión; ¿y los Cuarteles de Loyola: despoblación u otra población? ¿Cataluña?: si se pone tal y como están puestos ¿por qué no retiramos la Academia de suboficiales del Talar y la llevamos a Teruel, por ejemplo? ¿La Base Militar de Araca (Vitoria)? ¿Era mejor irse a Córdoba?

España no mira a ningún sitio, militarmente hablando.  Ni al norte ni al sur. No navega por ningún mar, ni vuela por aire alguno; tampoco transporta ninguna fuerza, sino que simplemente cambia a sus unidades de ubicación. Su estructura. El enemigo o adversario, que vaya usted a saber, cada vez está más despistado. Es una estrategia más. No precisamente la de la disuasión, amenaza creíble.

Seguro que ya está pensado el siguiente movimiento de unidades para una mejor ubicación. El caso es moverse y que nadie esté tranquilo: la BRIPAC a Tarifa y la DAC (¿cómo se llama ahora?) a los Picos de Europa con su Cuartel General en Bulnes sobre el desfiladero del Cares. La Logística, ya saben, donde mejores y más abundantes rutas haya: Los Ancares. En Madrid emergencias, que es lo suyo.

¿Es eso lo que queremos? Valemos para todo.

Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir.

Unos lo cumplen, otros se aprovechan de su cumplimiento.

Hagamos las maletas. De nuevo hay mudanza. Hasta la próxima legislatura que ya veremos.

¿Podría ser que a alguien se le ocurriese hacer en Zamora un gran centro de emergencias y protección civil nacional, con el personal civil cualificado y adecuado (civil), y que los ejércitos se dedicasen a su misión sin malgastar el presupuesto en misiones que no son las suyas?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

10 noviembre 2021

DIGNIFICAR EL OFICIO DE SOLDADO: ASIGNATURA PENDIENTE Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El oficio de soldado

Dignificar el oficio de soldado. ¿Suena extraño?

Yo comprendo que no sea un tema de interés general. Debería serlo. Los soldados tiene pocos cauces legales para manifestar su precaria situación, pocos altavoces, y tampoco son muchos los oídos dispuestos a escuchar. Ante las distintos comentarios que me llegan debo hacerme eco de la tristeza ante el futuro laboral de estos hombres de honor, valor y servicio callado, eficaces y de absoluta necesidad: los soldados.

El cambio del ejército de reemplazo al profesional se hizo sin pies ni cabeza, de manera precipitada, sin consultar con los que saben: los militares. La frivolidad de la medidas adoptadas, y la precipitación con que se tomaron, hizo que los ejércitos y la Armada (esta de manera más acusada) estuvieran un largo tiempo inoperativos. Demasiado tiempo, el suficiente para desarmarlos, hipotecarlos, e incluso tiempo para vaciar su espíritu. Consecuencias que aún sufrimos. Camino de inventar otra cosa distinta a un Ejército.

La recuperación es lenta y el futuro muy incierto. Se resume o tiene su paradigma en el soldado que a los 45 años se encuentra en la calle sin oficio ni beneficio. El ministerio de Defensa es consciente del problema y se lucha por buscar una solución que sabemos no es fácil. Se está en ello y toman medidas, a todas luces insuficientes, aunque se les facilite el acceso a otros cuerpos y se les forme para reintegrarse en la vida civil. No es suficiente. La inseguridad vive con ellos.

La sociedad española está obligada a buscar una solución. Las hay. ¿Qué son difíciles y que el tema de la edad hace que no puedan permanecer siempre como soldados? Es discutible. Lo hemos explicado por activa y por pasiva y dadas las cifras y datos sobre la cantidad de puestos de trabajo que hay en los ministerios, en concreto el de Defensa, y en algunas unidades donde la edad no es determinante, está claro que existen lugares y procedimientos para ubicarlos. Lo que no parece muy alentador para un hombre de servicio, de servicio de riesgo mal pagado, es que ahora le aplaudan cuando se juega la vida, por ser el primero ante el máximo riesgo y luego tener que mirar a la guardia civil o a la policía, para poder ingresar en ellas y asegurarse el futuro porque en su ejército no tiene sitio. Vamos que le echan. Cualquier empleado público tiene su futuro asegurado; menos los soldados.

Soldados al paro

Es un empleo seguro (laboral) el de guardia civil o el de policía, nacional o municipal, también el de bombero, pero no lo es el de soldado, ni de armas ni de emergencias. El primero el soldado de armas, lo tiene más difícil porque su oficio ha sido empuñar un arma y encuadrase en una unidad para el combate. Futuro desasegurado.

Todavía sigo sin entender como nadie ha dado un paso al frente para solucionar el tema de la profesionalidad combinada con un voluntariado y a la vez devolver a su lugar a aquellas escalas tan necesarias como era la de la Legión que tan excelentes resultados dio.

Algún ministro, muy de la tropa, muy militar él,  se cargó el futuro y las ilusiones y los demás solo asentaron el edificio mal construido, en ruinas. Claro que ahora estamos más por la destrucción de España y con ello la de los del artículo 8, a los que hay que dar otra misión y dedicarlos a las tareas domésticas para después de halagarlos unos años mandarlos a la cola del paro.

Aquí la más principal hazaña es obedecer: ni pedir ni rehusar.

¿Otros lo harán? Muchos pensamos; otros decimos. Nadie hace.

Podría darse el caso, hipotético, digo yo, que España, la del futuro que se ha empezado a construir, no necesite soldados, sino que haya que seguir la teoría del actual presidente del Gobierno y suprimir el ministerio de Defensa para dar paso al de Emergencias. Sí. Estamos muy necesitados. Estamos ante una verdadera emergencia nacional.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

20 octubre 2021

LA CABRA Y EL (AR)CHIVO DE LA LEGIÓN Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La cabra de la Legión

Del 12 de octubre hemos sacado en resumen que ya no habrá cabra ni carnero ni cabrón en la Legión. Pues eso, que lo de la cabra, ya se lo expliqué en un artículo que aquí les dejo (enlace), a Franco no le gustaba nada: «inadmisible», decía.

Inadmisible dice la ley, que no sé qué ley será, franquista puede, pero será, y por si acaso he abierto la jaula al canario ahora que llega el invierno para que sepa lo que es bueno y lo buenas que son las leyes que dicen proteger a los animales y los fríos junto a las cotorras que no me dejan dormir, asentadas en el frondoso árbol que se mete por la ventana de mi casa y el ayuntamiento no poda porque dice que hay que dejar morir en su tristeza al viejo y enfermo olmo. A ver, si no, donde van a mear los perros.

La legión sin cabra es como el Quijote sin lanza, o Sancho sin su rucio, o sin Bucéfalo Alejandro. O el perro sin su olmo enfermo. Babiecas tengamos que son legión.

La Legión

Tampoco habrá chivo en la Legión y eso sí que es una faena. Porque toda la vida legionaria, pero toda, incluso ahora, que ya no se sabe si es o no, el chivo se ponía cerca de la mesa del secretario, en la oficinilla de la Legión, y cuando estaban ya los papeles, un legionario ya viejo y muy hecho en batallas de oficios y balas, después, digo, de despachar los papeles con el capitán, entraba en aquel cuarto y al legionario secretario, el que estaba sentado en la mesita, le decía: «toma esto parchivo»; y claro, el legionario secretario, como no se lo escribían, sino al oído, entendía que el papel ya no servía y era para el chivo, para que se lo comiese, y este que estaba cerca, pegado a la mesa de la oficinilla, solo tenía que abrir la boca y masticar despacito el papel aquel que era de papel de verdad y no reciclado. ¡Par chivo! Pues eso que así estaba de gordo el cabrón, perdón el chivo, y es por eso que en la Legión no ha quedado nada archivado sino en la saga y mente de aquellos parchivos que siempre supieron mucho del papel legionario. En la Legión esa es la razón de que las razones entre legionarios permanezcan secretas y los chivatazos no se perdonen; y los chivos que se chivan ni desfilan ni pasan de los seis meses antes de que se conviertan en chuletas.

El archivo de la Legión

Los secretos eso son y no hay que intentar ver por dentro, sino por fuera y como de verde vestimos, pero poco verde comemos, si quieren que no desfile la cabra, ni el chivo ni el cabrón, pondremos de mascotas lechugas verde legión y alfalfa; o un buen melocotón. Mejor dos.

Si ustedes quieren saber algo de la legión no olisqueen por archivos ni legajos ocultos, sino que pregunten al cabrón, porque el chivo no va a contestar nada de nada, pero no olviden que lo sabe todo, y todo en la Legión es nada.

Esto es muy raro, me dijo ayer, entristecido, el chivo, que ve que se queda sin su puesto de trabajo.

No sé por qué me da que lo que pretenden es que no desfile la Legión y que en su lugar lo hagan las cabras y el problema es ahora buscar quién desfila como mascota. De las cabras.

Porque desde luego la Legión sin la cabra será, pero será una legión sin cabra, que no sé qué es lo que será, aunque vista de verde y lleve de mascota un huerto de lechugas. Porque el problema puede, que yo no lo sé, que no sea la Legión, sino la cabra, y así vamos quitando cosas de en medio. Entonces podremos algún día entendernos; en el monte que es a donde tira la cabra. Los legionarios no. ¿Es que no se habían dado cuenta?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

14 octubre 2021

ANIVERSARIO FUNDACIONAL DE LA LEGIÓN: 1 MÁS CIEN. SE ACABÓ EL CENTENARIO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

Centenario de la Legión

Tenía que llegar y llegó. Adiós Centenario. ¿Qué es lo que queda?: La Legión. Menos mal que su nombre se levanta por encima de todo (s).

Alguno ha sentido el alivio de que este huracán se haya ido como una tenue y sumisa brisa. Sin ruido ni muchos vivas a España, al Rey y a la Legión. Veremos el 2031. Es otro Centenario que llegará con el ruido de los tambores de las retaguardias que cobardean.

Del Centenario se ha escrito largo y tendido. Pero la Legión se ha ocultado entre tanta letra e imágenes sin ocupar el lugar que su historia demanda. La Legión es la calle, donde no ha estado. La sociedad española se ha quedado sin homenaje y sin homenajear.

Así que no ha habido más. Al menos que yo sepa. Puede que haya quien se lo ha guisado y comido, pero tengo la impresión que, para el conjunto, este Centenario se va sin pena ni gloria. Lo de las precauciones por el virus no deja de ser una provechosa y aprovechada escusa para algunos.

Aniversario fundacional de la Legión

Pasó el Centenario de la Fundación de la Legión. Con más pena que gloria, como debe ser. La gloria no está de moda y hay momentos en los que mejor limpiar las armas y endurecer el entrenamiento. Pena tampoco, algún olvido intencionado, o no, pero eso no importa. Los protagonistas de ahora pronto pasarán al olvido y resurgirán los anónimos

«Os debemos todo, pero no os daremos nada». Se sigue cumpliendo a rajatabla.

La Legión no son cien años, ni 101. Ni uno más cien, ni malos ni buenos, ni algunos, ni los de ahora ni los de antes, es simplemente el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. ¡A pesar de tanto abandono! Hay que seguir creyendo que esto se cumple.

Así fue y así debería ser.

Como en este Centenario he oído y leído muy poco, casi nada, del Credo de la Legión es este el momento de recordar que todo está en el Credo y que esa es la base donde escribir el futuro.

Esperaba este día para hacer un resumen del Centenario. Mejor lo dejamos así, como fue y será recordado, camino de otros cien. No empieza nada nuevo, sino que debe continuar lo que es: La Legión. Sin maquillajes, ni adaptaciones a lo que no esté comprendido en ese Credo del que se deriva su mística.

Cuidado con que ese mensaje de modernidad no lleve un virus intencionado.

Credo de la Legión

La liturgia es esencial. La Legión, una vez más, no ha descubierto su misterio que solo conocen los que están dentro y, aunque se haya desvelado el culto que profesa, su profundo interior queda oculto para la mayoría:  «Muchos son los portatirsos, pero pocos los bacantes». Piensen en ello en meditación para los que dicen ser Legión y no haber sentido una noche legionaria jamás.

El Credo es inmortal. Se quiso cambiar la letra y como no se pudo se intenta con el espíritu. No podrán.

Ese inmortal Credo es el que ocupa el primer día después del 100 del Centenario, ya pasada historia de la Legión.

  1. El Espíritu del legionario: Es único y sin igual, de ciega y feroz acometividad, de buscar siempre acortar la distancia con el enemigo y llegar a la bayoneta.
  2. El Espíritu de compañerismo: Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos.
  3. El Espíritu de amistad: De juramento entre cada dos hombres.
  4. El Espíritu de unión y socorro: A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.
  5. El Espíritu de marcha: Jamás un legionario dirá que está cansado, hasta caer reventado. Será el cuerpo más veloz y resistente.
  6. El Espíritu de sufrimiento y dureza: No se quejará de fatiga, ni de dolor, ni de hambre, ni de sed, ni de sueño; hará todos los trabajos, cavará, arrastrará cañones, carros; estará destacado, hará convoyes, trabajará en lo que le manden.
  7. El Espíritu de acudir al fuego: La Legión, desde el hombre solo hasta La Legión entera, acudirá siempre donde oiga fuego, de día, de noche, siempre, siempre, aunque no tenga orden para ello.
  8. El Espíritu de disciplina: Cumplirá su deber, obedecerá hasta morir.
  9. El Espíritu de combate: La Legión pedirá siempre, siempre, combatir, sin turno, sin contar los días, ni los meses, ni los años.
  10. El Espíritu de la muerte: El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde.
  11. La Bandera de La Legión: La Bandera de La Legión será la más gloriosa, porque está teñida con la sangre de sus legionarios.
  12. Todos los hombres legionarios son bravos: Todos los hombres legionarios son bravos, cada Nación tiene fama de bravura; aquí es preciso demostrar qué pueblo es el más valiente.

Feliz Aniversario Fundacional, sean cien o ciento uno, la Legión no cambiará.

¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva la Legión!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 septiembre 2021

 

 

 

 

 

SE PRESENTA UN SOLDADO. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

A petición de alguno de los últimos incorporados repito artículo. Creo que fue el primero que publiqué en el blog. Era  el de mi: PRESENTACIÓN

Siento la necesidad de escribir, sin tapujos ni temores. La antigüedad es un grado y los años te permiten ciertas licencias que en el fondo el que las lee o  escucha te lo agradece. Se trata de buscar la verdad y lo que sé, contarlo, contarlo todo; al menos lo que es de interés, a juicio del que escribe por supuesto. Esta Patria nuestra está muy mediatizada por ciertos intereses y la vida te obliga a doblegarte si quieres seguir en tu puesto y no crearte problemas. Nadie cuenta casi nada y si lo cuenta es por despecho. Todos hemos tenido que callar en ciertos momentos. Quiero contar lo que veo y siento y lo que he vivido y sentido. A por ello voy. Solo mediatizado por dos cosas: España y sus Fuerzas Armadas.

Mi vida ha sido pródiga en acontecimientos. Ha sido una vida de soldado, la de “a pie y sin dinero” pero también he vivido pisando gruesas moquetas.  Empecé muy joven e ilusionado. Sigo como entonces pero madurando todavía lo que he visto y vivido. Soy ahora General, ya retirado, lo que me cuesta asumir, lo reconozco. Ser General es lo máximo a lo que un soldado puede aspirar pero yo creo que es un error, porque ser militar es servir y no “llegar a”. Siento el generalato dentro de esa acepción del diccionario de la RAE “lo más común”(es broma no sea que se enfaden los compañeros). Preferiría haber sido siempre y para siempre Capitán, aunque como dicen, sea de bandidos.

Soy boina verde, guerrillero, es decir diplomado en Operaciones Especiales, paracaidista, diplomado de Estado Mayor y no sé cuantas cosas más. Tengo seis hijos pero creo que tengo más cursos que hijos. Por cierto ninguno de ellos, después de una larga tradición militar, ha seguido la carrera de las armas. Silencio.

Tenéis mi vida resumida en ese cuadro que os pongo, regalo de mis compañeros el día que pasé a la Reserva.

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Poco importa. Lo que importa es lo que empieza a partir de ahora.

Si tuviese que resumir lo que para mi es la vida militar, lo haría remitiéndome a la sencillez de lo que escribió un soldado de los Tercios de Flandes, Pedro Calderón de la Barca. Me refiero a esos versos inigualables de su obra “Para vencer a amor, querer vencerle”. Junto a otra obra cumbre: el Credo de la Legión. Quien no se emocione y sienta cada palabra de estos textos como propia, creo que no vale para ser soldado.

He mandado la Guardia Real y la Legión. ¡Que puedo decir! Los mejores soldados del mundo y no es un privilegio sino un honor. Nada hay como el soldado español y mi única aspiración ha sido estar a su altura. No sé si lo he conseguido pero he luchado por ellos y lo seguiré haciendo. Merece la pena España y sus soldados.

No somos una marca, somos una Nación con una historia envidiable.

Mirad, si en el exterior tenemos atractivo es por nuestra historia y por nuestra individualidad. Ser español es algo grande. Espero que nos enteremos de eso y de eso quiero escribir. En cualquier caso, con humildad, estoy a vuestras órdenes.

Mandar es difícil y mi criterio sobre el mando lo expuse en una columna que escribí hace tiempo.

Con esa columna quiero empezar mi blog:

 EL ARTE DE MANDAR

Con demasiada frecuencia escuchamos que para resolver nuestros actuales males políticos, económicos, institucionales, incluso morales, necesitamos un líder, lo que traducido al lenguaje militar equivale a decir que necesitamos a alguien que mande. Mandar se asimila a lo militar olvidando que la vida en todos sus aspectos es una alternancia entre mando y obediencia. No es fácil mandar y sí hacerlo irresponsablemente provocando daños irreparables. Mandar no es sólo una facultad o poder asociado al aspecto legal y con respaldo institucional. Cuando se manda bien, es la autoridad moral la que motiva y emociona moviendo al grupo hasta límites insospechados porque tiene una referencia a seguir, una disciplina moral que cumplir, un ejemplo a imitar.

Hoy, alejado del mundo activo de la milicia, no olvido a los que mandé ni a los que obedecí. Entre estos últimos hubo uno al que recuerdo especialmente porque antes de asumir una de mis mayores responsabilidades de mando, me tradujo en palabras el arte del bien mandar.

Mandar, me decía, es una tarea tan absorbente que nunca habrás dado nada hasta haberlo dado todo, hasta que no te hayas vaciado por entero en tu mando. Mandar no es un privilegio, es un honor. Es una obra de arte, muy distinto a dar órdenes o a obligar.

Tus órdenes han de ser claras, que se entiendan, que se cumplan, que cada uno sepa lo que se le pide, y si es posible, por qué se le pide.

Debes mantener la idea elegida sin vacilaciones ya que no hay nada más amargo que verse sometido a las oscilaciones de un jefe vacilante en sus decisiones.

Debes de estar atento a conocer nuevas ideas y aceptar propuestas ajenas. Y recuerda que el que está a tus órdenes no está a tu servicio personal.

Ante un problema difícil, cuando no puedas consultar, confía en tu intuición, pues cuando se conoce el oficio y se está identificado con él, la intuición te marcará el camino a seguir.

Debes de ser constante en el esfuerzo, evitar prisas y desorden.

Ser cortés, pues la cortesía es inseparable de la disciplina. Cortés en  la precisión y limpieza de la palabra, en la actitud, en el gesto, en la voz y en los modales.

Cuenta siempre con el apoyo de tus colaboradores y el consejo de los más cercanos y busca en todos la lealtad por encima de todo.

Nunca pienses en ti, hazlo primero en la misión que te han confiado y en los hombres que tienes para cumplirla.

Terminaba deseándome suerte, pero no la fortuita o casual, `porque en la mayoría de los casos, me decía, sólo los capaces son afortunados.

Escribo esto sólo con el deseo de que algunos repasen y revisen su forma de mandar porque cada vez son más los que mandan (mal) y legión los que padecemos sus consecuencias.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

LA LEGIÓN ANTE EL FUTURO: ¿QUÉ SIGNIFICA SER LEGIONARIO? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De antemano les digo que no voy a dar respuesta alguna. Sería descubrir un misterio y eso por definición es imposible. Lo que podemos hacer entre todos es aproximarnos al significado y escuchar el latido del sentimiento legionario por lo que hemos visto, vivido y aprendido cerca de los que sin saber lo que es ser, lo son.

De entrada aprecio que uno de las grandes virtudes del legionario es su soberbia humildad. Un oxímoron que hace de la soledad altiva, del que sabe que no hay tiempo que perder, una reflexión que le sublima ante las puertas de lo grande que le va a suceder: la muerte si es que llega.

Hay que hablar del Credo. De los artículos para la guerra y los permanentes para cualquier situación. De guerra es el espíritu del legionario, el de marcha, sufrimiento y dureza, acudir al fuego, disciplina, combate, muerte y bravura. Siempre y en cualquier situación: la bandera y la Legión.

Estos que parecen los más duros y difíciles de hacer realidad, vida y presente, encuentran en la práctica un sencillo cumplimiento del que está llena de ejemplos la historia de la Legión.

Otros espíritus más sencillos y usuales a priori, que deberían ser de uso diario y constante, tienen un cumplimiento más dudoso y presentan mayores dificultades en la cotidiana vida dentro y fuera: Compañerismo, Amistad y Unión y Socorro.

El Espíritu de compañerismo: Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo, hasta perecer todos.

El Espíritu de amistad: De juramento entre cada dos hombres.

El Espíritu de unión y socorro: A la voz de ¡A mí La Legión!, sea donde sea, acudirán todos y, con razón o sin ella, defenderán al legionario que pida auxilio.

Durante estos últimos años, próximos al Centenario, y ya en él sumergidos, oigo con una preocupante frecuencia, repetido como si de un mensaje se tratara, desde dentro, que la Legión se ha adaptado a la modernidad y al nuevo estilo que la sociedad demanda. Lo he oído tantas veces que me ha hecho reflexionar sobre nuestro pasado, presente y futuro.

Me ha sonado el mensaje como una renuncia a lo que fue la Legión, una excusa (¿pedir perdón?) de lo que fue en el pasado, un no querer ser aquello que fue y por tanto renuncia a su historia primigenia y sus fundamentos o principios. La historia de la Legión no puede explicarse en color, en tecnicolor, porque la guerra es en blanco y negro y solo reluce en roja sangre y dolor eterno. La Legión está hecha para la guerra y no hay más. Si es otra su misión que se llame de otra manera y que sirva de manera distinta. Busquen a otros.

Ser legionario significa combatir hasta morir. No otra cosa, que para otra cosa no es necesaria legión, ni la Legión.

El futuro de la Legión es dudoso, porque entendieron (es una vieja historia de uniformados) que puede sobrevivir con su folklore más o menos atractivo, incluso con su polémica existencia, siempre que, con cobarde habilidad, quede solo su representación. Bambalinas, una teatral escenificación.

Al valor se le engaña: «Cuán dulce el engaño,/ que encamina al fin imaginado y deseado…». Porque ya han pasado los tiempos aquellos en los que se podía, entonces, ser sabio y guerrero; y poeta. Hoy basta con ser malvado.

El general Millán-Astray, fundador de La Legión, lo dejó escrito: «¡Gorros y chambergos, capotes y sandalias, camisas descotadas, correajes, oficinas, motocicletas, calabozos y guantes de manopla! Sois el vestuario, las bambalinas, los telones; pero el escenario está en otros lugares y allí… ¡Es la tragedia la que se representa!».

La Legión es tragedia, belleza homérica para quien la siente, una comedia que no requiere escenarios ni actores deslucidos. Solo el campo de batalla.

Solo la realidad del combate, la tragedia que se representa cada día.

No les entrenéis para la escena; no para otra cosa que no sea el combate. No engañéis a los legionarios para que sean como los demás o, si así lo queréis, borrad su nombre; llamadlos de otra manera. ¿Quién sabe del duelo con la muerte sino los analfabetos de la vida?

Contad la verdad con la dureza y sin temor a las consecuencias. Pero jamás admitáis un sucedáneo de la historia con el peso que ello significa para su continuidad. Ser legionario es insoportable, para algunos inadmisible; por ello hay que mantener algo más que su imagen: su verdad.

Cien años de Legión no pueden tirarse por la borda de la historia ni contar cosa distinta a lo que fue, a lo que debe ser y seguir siendo.

Que cada uno ocupe su sitio en formación y todos cumplan con su deber. Será el mejor homenaje a un Centenario entre sombras.

Rafael Dávila Álvarez. General Jefe de la Legión entre 2001 y 2004.

Blog: generaldavila.com

15 noviembre 2020

 

EL RECUERDO A LOS MUERTOS POR LA PATRIA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Hoy en las Fuerzas Armadas es el Día de los Caídos por la Patria.

Un momento para detenerse en el camino y elevar nuestra oración de soldados por todos aquellos que sirvieron a España y por la Patria entregaron su vida.

En la Legión, como nos contaba el legionario Braulio, no se habla de caídos sino de muertos, con rotundidad y verdad; que decía Braulio que en la Legión el que se cae se levanta y solo no pueden hacerlo los muertos. Y que para eso estaban sus compañeros, para tirar de él, porque nunca abandonarán a un hombre en el campo hasta caer todos.

No abandonemos a nuestros muertos, ellos están ahí velando como antorchas el camino, que no nos desviemos, que no nos perdamos, y, aunque pocos, los menos, que sigamos, siendo fieles a eso por lo que ellos murieron: España, su patria.

No gusta hablar de la muerte. Es lo único indiscutible, la verdad más real y en la que pocos piensan. Pensar me hizo Braulio el legionario en el artículo aquí publicado. Lo repito para aquellos que no quieran leerlo.

La muerte (por el legionario Braulio)

«El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez. La muerte llega sin dolor y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde».

Siempre la muerte. Habéis venido a morir. Un cosa es no tenerle miedo a la muerte y otra quererla. Yo sé que nuestro jefe quería que nos hablasen de la muerte para que le quitásemos esa imagen de horror, de temor, de negra guadaña que atemoriza. Por eso hablaba de una novia joven y bella besando nuestra frente. También decía que fuese nuestro Ángel de la Guarda que nos llevase al Cielo.

Aquí, entre nosotros, no hablamos de esas cosas de la muerte. Si acaso entre cada dos, como juramento entre ellos, y lo que has de hacer si acaso, pero nada más.

La muerte no forma parte de nuestras tertulias, ni está ni se la espera, pero si viene a ninguno nos va a asustar. Sí, sabemos que vamos a morir, como todos, y que en el lugar en el que combate la Legión la muerte está más cerca; eso no significa nada. Sabemos lo que hacemos y por qué lo hacemos. Aquí nadie va a lo loco, nadie se la juega sin motivo o razón. La muerte hay que saber esquivarla, con valor, pero tonterías con esa cercana posibilidad ninguna, porque yo creo que si tú te la juegas alegremente, insensatamente, estás jugando no con tu vida sino con la de los compañeros. Pero recular, de eso nada.

Nadie quede en el campo, aunque muramos todos. ¿Quién dijo miedo? ¿Quién es inmortal? Menos el hombre todos lo son, porque ellos, los animales y las plantas ignoran la muerte.

Se lo he oído a alguien decir de otro que había escrito algo así como que lo terrible, lo incomprensible, es saberse inmortal. Como que dilatar la vida de los hombres era dilatar su agonía y multiplicar el número de sus muertes. Por eso será que a mí esto de la muerte no me da mucho que pensar. Porque llegará. Y después de que llegue, pues Dios sabrá.

Yo recuerdo al de la Buena Muerte, al legionario clavado en la Cruz, sus últimos momentos de agonía, abandonado por todos, cobardes, ellos sus compañeros sin cumplir el espíritu de compañerismo. No quería morir; nadie quiere. Aparta de mí este cáliz, pero sea tu voluntad. Así es y así sea. Que sea lo que Dios quiera. Hoy o mañana. Abierto el pecho de la camisa legionaria.

Es una batalla contra el tiempo. Contra la muerte el tiempo no cuenta, cuenta el olvido, lo que viene después y aquí en la Legión hay una lista siempre presente en la que estamos todos y alguna vez alguien la lee y sus labios pronuncian tu nombre. Estás muerto, pero estás como vivo, en los labios de otro como tú, hoy que es como mañana y como fue, siempre será igual hasta el final de los tiempos, que es una frase que se dice, pero que es como decir hasta la muerte, pero no porque sea el final, sino que es distinto, debe ser para mejor.

Veo que la muerte no significa nada. Porque mientras vives no existe, y cuando está presente no existimos nosotros, así que la muerte no es real para los vivos; y para los muertos yo que sé. Por eso digo que sea lo que Dios quiera, y que  puede venir cuando quiera.

Nunca se puede ni debe saber hasta cuando es bueno que el hombre viva. Se lo he preguntado al sargento Estétor que es de los más viejos y me ha contestado que un hombre debe vivir hasta que crea que morir es mejor que vivir. Me he quedao de piedra y no hago más que darle vueltas. ¿Qué habrá querido decir?

Otro compañero me dijo que la vida es una cuestión de costumbres, y que cuando dejas de acostumbrarte a vivir, pues te mueres. No lo he entendido, pero es igual, seguro que tiene razón.

Otro me dice que él vio morir a un legionario que le dijo: «…no agonizo, no entristezcas, esto es para mí como si alguien estuviese esperando, en una estación, un tren, y echara una cabezada. Eso dijo». Debió de pasar el tren ese que tanto esperaba. ¿A dónde querría ir?».

 

Elevemos nuestra oración por ellos.

 El toque de oración inicia el vuelo

Y hay en las últimas luces del cielo

Algo invisible que nos acompaña,

Como si en la quietud de los soldados

Estuvieran aquí formados

Todos los que murieron por España”

(Coronel Luis López Anglada)

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

2 noviembre 2020

 

LA OLVIDADA FOSA DE ANNUAL. Rafael Dávila Álvarez

Hablamos con cierta ligereza de la “guerra de Marruecos”. Se confunden combates, fechas y conceptos claves. Parece que allí siempre estuvimos en guerra y no fue así. Conviene dejar claros algunos hechos. Los periodos de paz fueron fructíferos y prolongados a lo largo de los siglos, con intermitentes y breves conflictos de fronteras con las tribus próximas a las plazas de soberanía y en los que el Sultán poco tenía que ver, aunque al final quedase involucrado.

En 1859, la decisión de las autoridades españolas de construir nuevas fortificaciones en torno a la ciudad de Ceuta actuó como detonante de la crisis que desencadenó la famosa “campaña de África” que, con tintes patrióticos y de leyenda, pasó a llamarse la “guerra romántica”. El Tratado de Wad Ras cerró la contienda con claros beneficios para España.

En 1893 es en Melilla donde surgen los enfrentamientos, “guerra de Margallo”, un conflicto con las tribus de los alrededores de la ciudad.

Se repiten en 1909, “guerra de Melilla”, de la que queda el recuerdo de la Semana Trágica y los acontecimientos del Barranco del Lobo, convertidos en tragedia en el ámbito popular sin ajustarse a la total realidad de los hechos. Todavía son numerosos los lugares españoles en los que sigue viva aquella canción… “En el barranco del lobo hay una fuente que mana…”slide_12

Todos estos acontecimientos nada tienen que ver con el Protectorado que desde 1912 se confiaba a España para la zona de Yebala y el Rif. Desde esta fecha la protección militar se plasmó únicamente en acciones locales para combatir a los rebeldes que se oponían a la autoridad del Sultán y mantener la administración compartida que dio paso al Protectorado.

Pero en 1921 se produce un cambio radical que sorprende al mismo Ejército español. La violencia y la agresividad bereber se muestran en toda su crueldad en una concavidad de la tierra rifeña llamada Annual; en unas horas se convertirá en la fosa de Annual y el camino hasta Melilla en la ruta del desastre. Fue el verano del año 1921 cuando la ciudad española de Melilla estuvo a punto de caer en manos rifeñas. El levantamiento rebelde arrasó en julio de ese año las posiciones españolas, extendiéndose desde Annual hasta las puertas de Melilla, teniendo como inspirador y cabecilla a Abd el-Krim.

IMG_1617España se encontró derrotada en una guerra perdida antes de comenzarla.

Sorpresa, imprevisión, incapacidad del mando; cuando llega la derrota, menos los muertos, todos se esconden en justificaciones, inadmisibles para un soldado.

No es mi intención pormenorizar los combates, las causas de la derrota y las consecuencias políticas y militares de la misma. Mucho se ha escrito, aunque no está todo contado y cerrado. Camino de los cien años de aquellos sucesos se abrirán nuevas líneas de investigación. En eso estamos algunos. Hoy solo pretendo reavivar la memoria, crear inquietud e invitarles a que lean y divulguen estos hechos militares y políticos olvidados en la cuneta de nuestra historia; creo que con toda intención.

El año 1920 fue de verdadero esplendor para la Comandancia de Melilla. Continuó la ocupación de posiciones y se logró el sometimiento de las importantes cábilas de Beni Ulixech y Beni-Said, las más belicosas y peligrosas. La situación aconsejaba dedicar la actividad y fuerzas a asegurar y consolidar el dominio de todo el territorio ocupado durante el año. Esta era la propuesta que le presentaba a su General el Estado Mayor y con más fuerza que nadie su Jefe de la Sección de Campaña, Teniente Coronel Dávila. Se había rebasado ya el límite de elasticidad de las fuerzas del territorio, en palabras del Jefe de esta Sección.IMG_1613

Pero a Silvestre le obsesionaba Alhucemas y para ello quería ocupar Annual, contra todo consejo, como base de partida. Se ocupó el 15 de enero de 1921 y  tampoco hizo caso de la propuesta para que con urgencia ocupase Sidi Dris, con posición intermedia, para así enlazar con Annual desde la costa. Demasiadas imprudencias y demasiada confianza en su suerte cuando la información que se tenía era de creciente riesgo de ataques organizados por los bereberes de Abd El-Krim.

Abarrán, Sidi-Dris, Igueriben… y al fin Annual. Lo que allí sucedido tiene muchas explicaciones o lo que es lo mismo, no tiene ninguna. Sólo se puede explicar y asumir la derrota cuando se ha combatido hasta el final.

Annual es la derrota moral de un pueblo y de su ejército, de sus dirigentes, de su reciente historia. Es el final de un ciclo desastroso, de corrupciones y relativismos, de abusos e injusticias que traerán graves consecuencias. Annual no es una derrota aislada ni simplemente el hundimiento de la Comandancia General de Melilla, es la derrota espiritual de todo un pueblo y de su ejército allí desplegado.

“No hay nada aprovechable…todo hay que crearlo de nuevo”. “Moral de la tropa es tan deprimida que no me comprometo a operar”, decía angustiado el General Berenguer. Y continuaba: “No se trata de reforzar un ejército con elementos nuevos, sino de crear un ejército”.marru 3

Más que crear un ejército lo que se necesitaba era recuperar el espíritu vencido, perdido en una retirada sin nombre. Como si de un milagro se tratase, una nueva unidad se había hecho cargo de la herencia de aquél espíritu de la pica y la ballesta, el del arcabuz, el que había hecho, desde los tiempos de Flandes, reconocer al soldado español como el mejor del mundo y que de repente se había eclipsado.

El Tercio de Extranjeros nacía en el momento más necesario. Cuando más la necesitaba España, nacía la Legión; que nadie lo olvide.

No van a ser razones de índole material las que lleven al sacrificio a los legionarios… Estar convencidos de que se lucha por una causa justa ha sido históricamente para los soldados su asidero moral más firme ante la brutalidad de la guerra.

Un ejército sin espíritu y sin mando no es más que una masa sin sentido camino de la tragedia. El honor y la honra siempre han sido sentimientos que han acompañado a las unidades moviéndolas hasta límites insospechados. Cuando no se lucha con convicciones morales, cuando cada uno va a lo suyo y no hay una referencia a seguir, un ejemplo a imitar y una disciplina moral que cumplir, sólo se lucha por salvar la vida y ese es el momento a partir del cual se empieza a perder la moral, el combate y la vida. A un pueblo, políticamente, le pasa algo parecido.legmelilla--478x270

Esos detalles claves para un ejército se habían derrumbado en unos minutos en Annual socavados por la ausencia o ineficacia del mando, el olvido, la incompetencia y la irresponsabilidad de muchos, que no eran precisamente los soldados.

Annual se convirtió en una fosa indescriptible del horror donde a pesar de informes, investigaciones y responsabilidades, todos miraron para otro lado; así seguimos sin que nadie gire la cabeza para mirar y aprender de nuestra historia.

“Tú y yo formamos la tempestad; tú eres el viento furibundo; yo, el mar tranquilo.Tú llegas y soplas irritado; yo me agito, me revuelvo y estallo en espuma. Ya tienes ahí la borrasca; pero entre tú y yo hay una diferencia; que yo, como el mar, jamás me salgo de mi sitio, y tú, como el viento, jamás estás en el tuyo”.

Son palabras que El Raisuni le espetó a Silvestre cuando este era Coronel en Yebala.

La derrota suele ser consecuencia de la imprudencia y el desconocimiento.

Español lee y divulga.

Rafael Dávila Álvarez

Artículo publicado en este blog el día 23 julio 2014

Blog: generaldavila.com

 

CUANDO LOS MUERTOS SON LOS VIVOS Rafael Dávila Álvarez

El tema de la muerte, a pesar de estar siempre presente, es eludido casi tanto como el del dinero. Nadie sabe cuánto (s) tienes. Ni muertos ni dinero, temas desagradables y poco sociales. Son cosas de tu banquero y de fugaz conversación de tanatorio -antes salida del funeral-.

Eran obras de misericordia enterrar a los muertos y visitar a los enfermos. No al banquero.

Ahora las obras de misericordia son obras sociales. Lo social, con ministerio, ha pasado a ser una nueva religión. De igualdad social, ¿eufemismo o insulto?: <<Da igual>>. Igualdad ante la muerte, no ante el banquero. ¿Después? ¡¿Quién sabe?!

Para Epicuro <<La muerte no significa nada para nosotros, porque mientras vivimos, no existe, y cuando está presente no existimos, y así, la muerte no es real ni para los vivos ni para los muertos>>.

He sentido el escalofrío, al ver y oír ese homenaje social (?), de Estado (?) a los muertos por el Covid-19, de frío ante tanta frialdad (de confundido Estado). ¿Dónde están los muertos a los que se rinde homenaje?

¿Cuántos son? Ni la Legión, novios de la muerte, ha tenido tantas bajas en sus cien años de historia. Hecho balance: 9.722 muertos, 35.200 heridos, 1.000 desaparecidos. Suponen 46.000 bajas.

Covid-19 según datos oficiales: 257.000 casos confirmados (bajas); 28.413 fallecidos (?). Falta la cifra de los arrojados a las fosas comunes de la muerte, y aún así suman la escalofriante cifra de 285.413 bajas, despachadas con frialdad moral, en un caluroso amanecer, usando el recinto palaciego ajeno, <<quitándose el muerto de encima>>, que son de Estado y no del Gobierno.

En lo que llevamos de democracia jamás se ha visto un acto semejante, tan alejado de nuestras tradicionales ceremonias y que trae el recuerdo de las que se organizan en estancias de decisiones oscuras, húmedas, y medidos protocolos.

Es real la muerte para quien ha perdido algo tan humano como un ser querido. Existe y le ha visitado, aunque oficialmente no haya contado.

Inútil una ceremonia que no suprime el dolor del alma, ni cura ni acompaña ni consuela.

No claman los vivos un homenaje, sino una explicación y responsabilidad del culpable por sus muertos. No hay respuesta, sino la mentira tapada en un patio palaciego como una mueca desencajada a la historia de los muertos de España. Una vez más.

Les avisó el protocolo de que no moviesen las blancas sillas para no hacer ruido. Ceremonia donde los vivos responsables se sentaban en sus impolutas sillas; como muertos. La cámara, irónica, inmortalizaba la ceremonia. No quieren ruido.

La muerte convertida en lo que nunca deber ser: espectáculo.

Por muy blanco que lo escenifiquen, el duelo sigue. No debemos cerrar los ojos y dormir.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

20 julio 2020

XXX ANIVERSARIO DE LA LEGIÓN: «FUNDÉ LA LEGIÓN PORQUE LA VIRGEN SIEMPRE ME HA TRATADO CON MUCHO CARIÑO». General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Somos muchos los que no conocíamos estas palabras del general don José Millán-Astray, porque, aunque algunos quieran olvidarlo es él, y solo él, el fundador de la Legión. Me llegan sin buscarlas, desconocidas. En las páginas de un libro olvidado ha aparecido el recorte del periódico. Razones habrá.

Son palabras enmarcadas en una entrevista que don Jaime Torner Cervera, periodista y escritor, corresponsal del diario Pueblo, hizo al fundador de la Legión en su XXX  Aniversario. Se publicaba un viernes 22 de septiembre de 1950.

Tengo la certeza de que añadir algo a la entrevista es desnaturalizarla y quitar protagonismo a un documento periodístico de enorme valor, ahora 70 años después, en el Centenario de la Legión. Es por lo que la expongo tal y como se publicó, sin añadir ni quitar ni una coma.

<<El periodista encontró al general legionario como siempre: erguido, procurando no perder un centímetro de la estatura que recibió de la Naturaleza. Con su rostro enjuto, enérgico, cincelado a martillo. Y esa forma suya de hablar, tan peculiar en él, tan inapelable y rotunda, esa voz legionaria que parece que no pudo nunca dejar de ser otra cosa que una herramienta de mando. No se concibe (¡ni siquiera en la edad temprana del general!) otro timbre de voz diferente. Al verle así, entero, desbordante de vitalidad, se encuentra la confirmación de las palabras que en Roma le dirigió S.S. Pío XI en un audiencia privada: <<Te bendigo, tú que eres conductor de muchedumbres>>.

El general encuentra en su despacho madrileño -faltan paredes para colocar tantos recuerdos, banderas, trofeos, retratos, listas gloriosas…- un marco adecuado a su personalidad. Ni siquiera el traje de paisano, chaqueta oscura y pantalón blanco, con el que se hunde en su sillón (civil) de cuero, consigue arrebatarle un gramo de marcialidad. Se comprende enseguida que Millán-Astray no ha podido nunca dejar de ser un gran soldado. El nombre, además de militar, que le corresponde exactamente, es el de gran patricio.

El general recibe al periodista con gran afabilidad. Está muy contento, porque ha recibido telegramas llenos de entusiasmo de los legionarios  con motivo del XXX cumpleaños de la Legión, a la cabeza, el del teniente general alto comisario laureado Varela, que desde Riffien le felicita comunicándole que han hecho cabo legionario a su hijito José Enrique Varela Ampuero. También ha recibido de los coroneles jefes de los Tercios de la Legión y de capitanes generales, generales, gobernadores y otros antiguos legionarios.

El general pregunta de pronto:

-Torner, ¿de dónde eres?

-Soy bilbaíno, mi general.

-Pues es lo mejor que se puede ser.

Claro que el general, a pesar de su tono inapelable, lo dice porque es muy amable. Y añade:

Mira Torner, perdóname: Te tengo que decir que a través de mi larga vida, cuando me han hecho alguna interviú, lo mismo si eran periodistas españoles que extranjeros, he pedido y siempre lo obtuve, no hacerme decir a mí nada que yo no dijera y a tener la bondad de mandarme las pruebas antes de publicar la entrevista. ¿Qué sabor político tiene tu periódico?

-Fundamentalmente, como lo dice su título, es amigo del pueblo.

Y el general, rápidamente dice:

Me suscribo a ese ideal. Amo al pueblo, si adulación, pero con amor entrañable, sufriendo con los que sufren, llorando con los que lloran yéndolos a ver, a conocer y a visitarlos en las habitaciones por llamarlas algo, ya que tendríamos que llamarlas “tugurios”. Amor cristiano para que no sepa la mano derecha lo que hace la izquierda. -:Si- continúa el general, con sincero entusiasmo-, pueblo querido, humildes queridos, obreros madrileños que cuando me ven me saludan con tan emocionado cariño. Alquitranadores de la carretera del Escorial, que cuando les hablé me hicieron una despedida legionaria, sin saber que lo hacían. Niños del barrio de Las Latas, que besan las manos a mi mujer. Y en los simpáticos barrios bajos, cuando mi coche se para en algún cruce para esperar el paso, me presentan sus hijos por la ventanilla, diciéndome: ¡Míralo! Yo amo al pueblo y no pido nada de él, como no sea amor. Nunca he ambicionado otra ambición que la servir a Dios y ser leal. ¡Lealtad!, excelsa y a veces penosa virtud.

Descansa el glorioso general unos segundos y continúa:

-Bueno, querido Torner, ya he hecho sin querer una arenga. Es que estoy inflamado por ser el trigésimo aniversario de la Legión. ¡La Legión! La que rescató Annual y enterró a los muertos insepultos, la que en Melilla dio el grito de liberación el día 17 de julio, la que tuvo 11.000 bajas en Marruecos, y en la Liberación diez mil muertos y treinta y cinco mil heridos, de ellos seis mil Caballeros mutilados. ¡La Legión! Con su Credo: Amor a Dios, culto a la Patria, al honor, al valor, al espíritu de sacrificio, a la cortesía. Que los legionarios somos pobres de dinero, que somos honrados, aunque el ser honrado es mérito ni debe decirse; pero en estos tiempos quizá el ser honrado va a ser un título tan escaso y elevado como antes los de duque, marqués o los señoríos.

-¿Quieres algo más, Torner?

-Ruego me diga, mi general, por qué creó la Legión?

-Me hablas de la Legión. La Legión es una religión. Un culto al honor, al valor, al sacrificio y a la disciplina.

La fundé porque la Virgen siempre me ha tratado con mucho cariño y me inspiró el fundarla cuando más falta le hacía a la Patria, para que fuera el “arca santa donde estuvieran depositadas las esencias del heroísmo y de la disciplina, para abrirla cuando hiciera falta”. Ya comprenderás que estas palabras, aunque sean ciertas, solamente las puedo decir porque las pronunciaron los labios ya sagrados de aquel general tan grande, tan caballero y tan generoso que se llamó don Miguel Primo de Rivera.

-¿Qué le parece a usted mi general, como legionario austero el trato que les dan a los soldados americanos, de regalo y casi mismo?

-Pues francamente, hijo –y te llamo hijo también porque has estado en Riffien –los padres, cuando les regalan y miman a sus hijos, nunca les parece mal, y yo miro a los soldados como hijos y a los soldados americanos también porque también estuvieron en nuestra Legión y murieron por ella, y por cierto te voy a dar la copia del telegrama que dirijo hoy al Coronel Jefe del Tercio Duque de Alba II de la Legión.

Dice así:

“Coronel Jefe del Tercio Duque de Alba II de la Legión. Riffien. Ceuta.- Recibo tu felicitación. Con alegría celebro con vosotros XXX aniversario de la muy heroica, muy gloriosa, muy sufrida y muy austera Legión. Dediquemos una oración a nuestros diez mil muertos y un recuerdo cariñoso a nuestros treinta y cinco mil heridos, de ellos seis mil caballeros mutilados. Te pido que en acto reservado, íntimo, como a ti mejor te parezca, dedique la Legión un saludo fraternal a los quinientos caballeros legionarios de la Legión Francesa que han muerto en Indochina en estos días heroicamente, como mueren los legionarios cuando les llega el momento. ¡Viva la Legión Francesa! ¡Viva la Legión española!” Vuestro coronel fundador, Millán Astray”.

-¿Por qué cree, mi general que consigue electrizar a los soldados cuando les habla? -una pregunta algo obvia para quien conoce su contagiosa vitalidad-.

-Es muy fácil, a los soldados y a los que sean soldados, ir con la verdad, decirla y que los que te escuchan estén propicios a escuchar. Porque la electricidad, o lo que tú quieres llamar, es la verdad y el amor.

-Volviendo a la Legión, mi general, ¿por qué cree que el soldado legionario es el mejor del mundo?

-El soldado legionario no es que sea el mejor del mundo. Son así los legionarios de todas las Legiones; si están hechas con espíritu de verdadera Legión, son todas heroicas. La Legión Americana lo mismo, y ahora todos los que mueren en Indochina en su inmensa mayoría son legionarios. Es la recluta de aquellos trovadores que iban cantando poemas, y estos de ahora, además entregan la vida porque para ellos jugarse la vida es un poema. ¡Ah!, y si no es así y van solo por la paga, esos no son legionarios, son unos mangantes, y los mangantes jamás se han enganchado en ninguna Legión Heroica>>.

Jaime TORNER

No he encontrado ni creo encuentre nadie, mejor recuerdo y homenaje en este Centenario a La Legión. Siguen vigentes sus palabras, las últimas que pronunció su fundador en su XXX aniversario.

Aquellos trovadores que iba cantando poemas… y compusieron la más bella Ilíada de la historia de España: La Legión. La composición más importante de la historia militar española y fundamental pedagogía de milicia.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez (Fue general de la Legión entre 2001-2004)

Blog: generaldavila.com 

22 junio 2020

CENTENARIO DE LA LEGIÓN (77-11). EN RECUERDO DE LOS MUERTOS DE LA LEGIÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<Buenos días: Como  cada mes, quiero recordaros que hoy día 20, a las 19:30, en la Castrense de Madrid se celebrará la ya tradicional misa en sufragio de las almas de los muertos de La Legión Española. También pediros -como siempre- a los que no podáis asistir, que busquéis un ratito para rezar un padrenuestro por ellos; y a los que no seáis creyentes, que les dediquéis un pensamiento especial. Un abrazo. Luz>>.

Este correo se recibe puntualmente todos los meses y desde hace años. De ello se encarga, aporta el donativo y se ocupa de los detalles, M. Luz Martín. Nunca falla, no hay olvido en la vida legionaria. <<Cada uno será lo que quiera, nada importa su vida anterior, pero juntos formamos Bandera, que da a La Legión el más alto honor>>. Seguro que Luz no quiere que se hable de ella ni de ello, sino que se rece por ellos, pero en estos momentos de confusión, en los que cada uno va a lo suyo, protagonismos que a todos nos alcanza, momentos en los que todos quieren situarse en la primera fila, bueno es fijarse en los pequeños detalles de sencillez y grandeza legionaria. Nada hay más importante en la historia de la Legión, en su recuerdo, que dedicarlo a sus muertos. Lo demás sobra. La historia de la Legión está hecha sobre las tumbas de los legionarios que por España y por su Legión dieron su vida, y si hay un Credo legionario es porque con él rezaron y con él murieron. Por eso tenemos un Cristo Legionario, Protector, amigo, compañero y hermano.

En este Centenario hay y habrá olvidos. No debe haberlo con los muertos por España y la Legión. Miles son anónimos, porque anónimo es el que muere en silencio heroico. El acto principal del Centenario es el homenaje a sus muertos. Si no es así, mejor pasar por alto. Muertos en combate y en el combate de la vida con el espíritu del Credo legionario.

Así lo hace M.Luz todos los meses cuando nos convoca en la Iglesia Catedral Castrense de las Fuerzas Armadas para la tradicional misa, porque  pesan mucho los muertos, sobre las espaldas, pesa mucho la vida de tantos compañeros muertos. No hay olvido posible cuando ese peso de la muerte lo levantan los legionarios con sus brazos, al Cielo, con su Cristo valiente. Significa ¡Al cielo con Él!, y con Él todos, que es el sentido de nuestro recuerdo a los muertos de la legión. La alegría de haber sido y haber muerto siendo legionario. Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría no podrá morir nunca. Morir no es tan horrible como parece; todo se posee cuando no se desea nada.

‹‹Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos››.

M.Luz cumple con el rito, entiende el sentido y el sentimiento del Credo: reza por los muertos legionarios.

Ya sé que no lo quiere y pido disculpas por desvelar su oración. Pero alguien debe reconocérselo y el que puede debería poner el merecido gorrillo de honor sobre su cabeza como Dama legionaria de Honor.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

23 febrero 2020

Blog: generaldavila.com

 

CENTENARIO DE LA LEGIÓN (75-9) UN BANDERÍN DE LA LEGIÓN PARA DON JUAN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Torcuato Luca de Tena en un libro titulado “Franco, sí, pero…” cuenta una historia legionaria que es necesario conservar. Uno de los protagonistas es el General González del Yerro y en su honor y respetuoso recuerdo se la resumo a ustedes.

La 16 Compañía perteneciente a la IV Bandera es una de las unidades de la Legión que más bajas ha tenido en combate; dado el número de muertos y heridos foto29jersusgonzalezdeldurante la Guerra Civil, bien puede decirse que todos sus efectivos fueron repuestos más de una vez. El número de bajas entre mandos y legionarios, comparado con los efectivos normales de una Compañía, supuso el 500 por ciento de bajas.

10 oficiales, 5 suboficiales y 106 legionarios muertos.

21 oficiales, 13 suboficiales y 485 legionarios heridos.

Sin detenerme en las acciones de combate de la Compañía, les relataré el destino final de su glorioso Banderín que, aunque contado por Luca de Tena, es desconocido incluso en el ámbito militar; quizá ocultada por esos complejos que nos distinguen.

Finalizada la Guerra Civil, los oficiales de la 16 Compañía, Capitán Victoriano Isasi, Teniente Jesús González del Yerro, Tenientes Provisionales Manuel Cortázar, Juan Manuel García Vinuesa, Francisco de Gomis, José Quintana y Antonio Rodríguez Carvajal, envían una carta al Conde de Barcelona remitiéndole como ofrenda el Banderín de la 16 Compañía de la IV Bandera de la Legión. Pensaron estos oficiales que era el más digno destinatario por ser Don Juan “encarnación de la Patria y del Ejército”.

El encabezamiento de la carta es muy significativo: “A SM. El Rey D. Juan III”.

En una primera parte de la misiva, sintetizan, con la precisión del lenguaje castrense, los hechos de armas de la Compañía, citan las acciones heroicas, sus héroes y las Laureadas concedidas. La segunda parte de la carta es una emotiva dedicatoria en la que al ofrecer el Banderín, símbolo que guarda todo el sentir de la 16 Compañía, pretenden quede  inmortalizado en la “Continuidad y el Orden que la Monarquía le asegura”.

Respondió Don Juan con palabras de Rey, de un profundo amor a España, desde la lejanía.

“Vuestro desgarrado banderín manchado de sangre ocupará en mi casa un puesto destacado de veneración y de respeto. Ante él, como ante un último capítulo de su historia, yo pediré a Dios cada día que me haga digno de esta España rescatada con tanto dolor.

Afectuosamente os saluda.

JUAN”

Hablé con el General González del Yerro de esta historia en el Escorial. Celebrábamos el bicentenario de la Orden de San Fernando a la que pertenecía por ser Medalla Militar Individual. Al terminar la conversación los dos nos preguntamos donde estaría aquel Banderín. Coincidimos en que debería regresar a la Legión; al haber ya cumplido su misión aquél era su lugar. Pero no sabemos donde está.

También estábamos de acuerdo en que jamás debe perderse el recuerdo de  gestos como éste, llenos de simbolismo. Pero nuestra historia está llena de recelos, con lo que se destruye más que se construye; ocurre también con la historia militar.

Nuestros museos son revisados constantemente para evitar que la exhibición de una bandera capturada al enemigo pueda traer un conflicto o que la frase de un gran genio de la guerra pueda herir la sensibilidad de algún icono del pacifismo. Todavía recuerdo aquél malintencionado intento de modificar los artículos del Credo de la Legión y lo absurdo de un ministro de defensa modificando la letra que se recita en el homenaje a los caídos.

Siempre andamos con la inconformidad a cuestas, con las sospechas, dispuestos a renunciar al rigor de la historia. Preferimos repetir una mentira mil veces hasta convertirla en verdad; nos resistimos a la incuestionable rigurosidad de la historia cuando esta no es nuestro gusto.

Hasta los museos militares muestran la historia casi de puntillas y en algunos casos mirando hacia otro lado. Ya no suelo frecuentarlos, excepto algunos muy específicos, casi escondidos, de alguna unidad que guarda con celo sus tesoros de guerra.

descargaHoy hablo en voz alta contando la historia del Banderín de la 16 Compañía de la IV Bandera de la Legión. Sus acciones, y esta última de su glorioso Banderín al que dirigieron su vista tantos legionarios antes de morir, quedarán inmortalizadas siempre que difundamos su historia. Aquél desgarrado Banderín, que a pesar del elevado número de bajas jamás mordió el polvo ni cedió en ningún combate, sigue en pié dando ejemplo de valor y heroísmo. El oficial que al terminar la guerra era depositario del mismo era el Teniente González del Yerro, oficial más antiguo de la Compañía, y el más cualificado de los que sobrevivieron , por tener la Medalla Militar Individual. Han muerto todos los protagonistas de aquella historia.

La sangre derramada por la grandeza de la Patria acredita el honor para ser guardadores de las enseñas de combate.

Alguien de manera oficial debería iniciar los trámites para recuperar aquel glorioso banderín.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 febrero 2020