LA BANDERA DE LA LEGIÓN LLAMADA FRANCO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Aún recuerdo el día que estaba firmado el decreto (¿era Real?) por el que se disolvía la Legión. No fue, pero ganas no faltaron y quedó el compromiso para entonces, para un será que va siendo. Llegará, como todo eso que se sabe, pero se omite.

Permanece oculta la documentación. Como la referente a la negativa rotunda desde el ministerio de Defensa a conceder la Laureada de San Fernando al Regimiento de Caballería “Alcántara” por su heroico comportamiento en la retirada de Annual. Hubo que esperar al siguiente partido político en el Gobierno; que así funciona esto: hacer y deshacer lo hecho. O la reciente Laureada a la Legión en su Centenario: no ha lugar.

Obras son amores y no palmaditas en una espalda que se creía de hombros (¿o era de hombres?) anchos hasta que…

Pues sí. Había una Bandera de la Legión cuyo nombre era “Comandante Franco” en honor al cofundador de la Legión. La unidad se creó en 1936, como muchas otras unidades, legionarias o no, y fue en 1992 con el Gobierno socialista de Felipe González cuando definitivamente asumió el nombre y guion del que fue su jefe: I Bandera de la Legión «Comandante Franco», hoy encuadrada en el Tercio Gran Capitán 1º de la Legión con sede en Melilla.

Por Resolución de la ministra de Defensa, se cambia el nombre y pasa a denominarse: “Bandera España”. Así sin más explicación que la razón de una ley que está por ver si tiene razón y responde a razones de ¿convivencia o enfrentamiento?, ¿históricas o venales?, elaboradas con tinta roja como la de aquellos sótanos de humedades donde se parió la interpretación de la Ley.

¡Escribid, sin miedo, que lo importante es interpretar!

Sé cosas, no todas, más que me figuro, y entre la tristeza de estos trampas ideológicos y ofensores de la Historia, innecesarias, máxime hechas a los mejores servidores de España y su democracia, los más respetuosos, sé que el debate por el cambio de nombre ha dejado sin dormir a muchos.

La orden era irrenunciable e indiscutible «¡Hay que cambiar el nombre!». Hubo total acuerdo. Nadie rechistó (que yo sepa), nadie preguntó fuera del círculo más próximo, incluso alguno asistía sin maldad, sino con obediencia y leal colaboración, porque como dice Julio Iglesias: «Llegar a la mesta cuesta/te cuesta tanto llegar/y cuando estás en ella/mantenerte cuesta más…».

Una sonrisa inevitable, casi una mueca dolorosa, se detiene en mi rostro cuando conectado a la escritura pretendo decirles algo.

¡Hay que cambiar ese nombre! Había que hacerlo. «Llegar a la meta cuesta…».

Todos se pusieron a pensar en la orden recibida: ¡Hay que cambiar ese nombre, hay que cambiar ese nombre, hay que cambiar…! Rondaba el plan de operaciones por las mentes que se sentaban ante el mapa para llevar a cabo el planeamiento de esta difícil maniobra. Se pusieron en «posición de firmes»: pensadores.

La Legión, Centenario, Laureada…

LAUREADO DE LA LEGIÓN Y LA ETA

Hace unos días el Jefe del Ejército de Tierra presidía un acto —quizá el acto más glorioso y a la vez más silenciado de los últimos años de nuestro Ejército de Tierra— en la sede del mando institucional de la Legión (Base Álvarez de Sotomayor, de la Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII). Se conmemoraba el combate de Edchera última acción de guerra en la que se concedieron 2 Cruces Laureadas de San Fernando con carácter individual: Brigada Caballero Legionario Francisco Fadrique Castromonte y Caballero Legionario Juan Maderal Oleaga.

El JEME elegía el lugar adecuado, asistía allí donde el deber de un soldado rinde culto al honor y al valor. Una acción muy simple, aguantar solos ante el enemigo protegiendo el repliegue de sus compañeros. Es la brevedad y humildad del lenguaje militar cuando te llega la muerte sabiendo que para un soldado es inevitable, y la esperas con la gallardía del que muere por otros, del que solo tiene la vida y la vida da, sin nada pedir.

¿Por qué me ha venido a la mente este recuerdo si se trataba de hablarles del cambio de nombre de una Bandera de la Legión?

Resplandece la idea, el porqué brilla y todo se hace más claro. Diáfana la Historia, todo tiene una explicación y se saben cosas de las acciones premeditadas que conducen al lugar marcado en rojo.

El laureado legionario Juan Maderal Oleaga era de Erandio (Bilbao) y allí le erigieron un monumento que al poco tiempo la alimaña etarra arrancó de cuajo y arrojó a la ría.  Al poco tiempo su hermano, José María Maderal Oleaga, Presidente de la Hermandad de Antiguos Caballeros legionarios de Vizcaya, fue acribillado a balazos por la ETA.

¿Entienden? ¿Entendemos a España? Miren la composición del Gobierno, sus apoyos para gobernar.

Nadie pide cuentas a los asesinos que caminan a alzarse en monumento y pronto serán puestos como ejemplo.

Levantamos monumentos y otros derribamos. El del último héroe español, un soldado, hubo que sacarlo de una ría y en silencio, casi a escondidas, guardarlo en un acuartelamiento de la Legión en Almería.

La luz se proyecta sobre la escena sorprendiendo al mismo director de la obra. ¡Apaguen la luz!, nos gritan.

No lo vamos a hacer.

Sobre frágiles pedestales descansa el pasado efímero de nuestra reciente historia, como quedó en los versos de Machado:

Este hombre no es de ayer ni es de mañana,

sino de nunca; de la cepa hispana

no es el fruto maduro ni podrido,

es una fruta vana

de aquella España que pasó y no ha sido,

esa que hoy tiene la cabeza cana.

Sigo escribiendo y noto aún la sonrisa helada en mi rostro.

BANDERA COMANDANTE FRANCO Y BANDERA ESPAÑA

Bandera “Comandante Franco” era la historia que ahora pasa a ser “Bandera España”. Una mala jugada del destino o quizá una sabia jugarreta de una de las mentes que pensaban ante el mapa del planeamiento. ¡España! ¿Irónico? No discutamos. El sapo viene con vaselina.

Franco, España, por España, de Franco a España, ¿la España de Franco?, ¿es Franco España?, ¿ha entrado Franco en España o ha sido España en Franco?, ¿es lo mismo Franco que España? ¿qué tiene España de Franco y Franco de España? ¿se llama la Bandera: Franco? ¿han cambiado la Bandera? El tema sería motivo de chanza por mucho tiempo, pero en España, incluso en la de la «Bandera» no quedan ganas de risas. Todo es llanto.

No sé qué les ha pasado para semejante error. El caso es que Franco debe estar encantado. Una vez más sigue siendo el protagonista que rellena los tiempos de esta pobreza intelectual que nos rige, obsesión, lo cual es asumible, ¡qué le vamos a hacer!

Y ahora, aquí, viene el gran interrogante.  En la Guerra Civil se concedieron –y ruego a la Real y Militar Orden de San Fernando me corrija el dato si hay error- alrededor de 70 Laureadas Individuales y 1214 Medallas Militares Individuales. A esos números hay que sumar los de Laureadas y Medallas Militares Colectivas que lucen las banderas de las unidades que las obtuvieron, aunque muchas de ellas han desaparecido y, lo que aún es peor, sus historiales duermen en la oscuridad de la historia olvidada con alevosía.

¿Qué se va a hacer con esas banderas, con esos hombres, con esos héroes a los que el capricho, la maldad, la inquina de un partido que vuelve a las andadas, quiere borrar a golpe de leyes? Hubo una primera ley llamada de Memoria Histórica, que se ha hecho dueña y señora de una falsa historia. Por ella, por la tibieza de muchos, también de algunos uniformados, se han borrado nombres de héroes de las calles de los Regimientos y retirado de las efemérides sus acciones ¿Por qué? ¿Qué calificación le da la ley a esos hechos? ¿Qué calificación le da la Asamblea de la Real y Militar Orden?

¿Habrá que destruir sus historiales? ¿Desprender de las banderas las corbatas Laureadas? ¿Borrar de la historia militar a miles de héroes?

Son cerca de dos mil expedientes de los héroes de España. ¿Qué va a pasar con ellos a raíz de la nueva ley? Conteste el que pueda si sabe. Duele esta actualidad. Lo es la pobreza moral, la indignidad y el abandono en manos del helador rasgo del frío acontecer que nos sumerge en las tinieblas del futuro en el que de España no quedará ni el palo de la bandera. De la que antes era llamada «Bandera Comandante Franco» ni de aquella por la que murió Juan Maderal Oleaga y su hermano José María. ¿O es que no se han dado cuenta todavía cuál es el camino y hacia donde nos lleva?: No.

General Dávila (R.)

Blog: generaldavila.com

18 enero 2023

NO A LA LAUREADA A LA LEGIÓN ESPAÑOLA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pues ya lo saben ustedes. Ni 20, 30… ni 100 años. Ni Centenario ni nada. Que no habrá Laureada para la Legión. Que lo dice la ministra de Defensa y todos firmes. El comunicado oficial lo hace en una entrevista, para los que se suscriben, pagando. España se ha hecho de pago, o de partido.

Le preguntan a la ministra sobre la Laureada a la Legión por su Campaña del Rif.

—Pregunta: Este año se celebra el centenario de La Legión. ¿Le concederá el Consejo de Ministros la mayor distinción militar con la concesión de la Laureada de San Fernando colectiva por los hechos de la Guerra del Rif (1921-1927)?
—Responde: «Creo que cada cosa tiene su momento. Ahora estamos con un enemigo: la Covid. Este es el enemigo al que tenemos que hacer frente. Me habla de unos hechos de 1921 a 1927, ya han pasado cien años y me pregunto por qué durante estos cien años no se ha dado la Laureada. Lo que se tenga que hacer se hará en su momento. Lo he dicho muchas veces: nos sentimos muy orgullosos del presente de La Legión y, sobre todo, de su futuro. Quiero hablar del futuro. Y, quizá, los que no han dado durante cien años la Laureada de San Fernando a La Legión son los que tienen que contestar por qué no la dieron.
Quizá se buscaba la fecha redonda del centenario de su fundación…
Hombre, ha habido los 20, los 30, los 40, los 50 años… ¿qué casualidad que se esperara al centenario, no?».

Ya está. No habíamos caído: Franco, era el general Franco el que le tenía que haber dado la Laureada. Estos socialistas son expertos en el «y tú más».

La culpa es de ¿Alfonso XIII-Primo de Rivera-Alcalá Zamora-Azaña-Lerroux-… Largo Caballero o Negrín. Franco o Suárez. Felipe González o Aznar?, ¿o sería Rajoy? Pedro Sánchez nunca mancharía de esa manera su hoja de servicios.

Poco empeño ha puesto la ministra en leerse los antecedentes, y sus asesores en asesorar, muy alejados del sentimiento legionario.

Simple recordatorio señora ministra: 9.722 muertos; 35.200 heridos; más de 1.000 desaparecidos. Total: 46.000 bajas.
   7 Laureadas de San Fernando Colectivas.
   22 Medallas Militares.
   23 Laureadas de San Fernando Individuales.
   211 Medallas Militares.
Ese es el historial de la Legión. Su hoja de servicios.

Se equivoca la ministra y así nos va. Dice que ahora a lo que están es al virus. Para el ministerio de Defensa el enemigo no es la Covid. Si pretende enmascarar una mala gestión utilizando a las Fuerzas Armadas eso es otra cosa. Ya se lo he comentado en mi anterior artículo.

Voy a recordarles como se llevó a cabo la concesión de la Laureada al Regimiento de Caballería Alcántara por los méritos contraídos en la retirada de Annual (1921). Un expediente de características similares al de la Legión.

Se recuperó y rehízo estando de ministra la señora Chacón a la que se elevó el expediente con el visto bueno de la Real y Militar Orden de San Fernando. El Asesor Jurídico General de la Defensa, bien aleccionado, emitió informe negativo y la ministra negó la concesión. Se esperó al cambio de Gobierno, y por tanto de ministro de Defensa, y el mismo Asesor informaba positivamente, concediendo el Gobierno del Partido Popular la Laureada Colectiva al Regimiento de Caballería Alcántara. Depende, todo depende de la ideología al uso.

No entro en más detalles, que los hay. Fue una cuestión ideológica por decirlo de alguna manera.

Ahora me temo, como entonces, que no quieren resucitar épocas anteriores ni los méritos de una Unidad al frente de la que estaban el teniente coronel Millán-Astray y el comandante Franco.

La Legión se queda sin Laureada, sin Centenario, sin historia de su fundación y no sabemos si con razones para seguir existiendo.

EL EXPEDIENTE DE CONCESIÓN DICE ASÍ EN UNO DE SUS PÁRRAFOS:

« Por todo lo expuesto me permito manifestar que la laureada que se pide para este Cuerpo por el general don José Sanjurjo, Jefe Superior, seguramente se inspira, no tan solo en los hechos asilados en los que se encuentran muchos y fundados motivos para conceder tan altísima recompensa, sino también en su conducta gloriosa de heroísmo y alto espíritu de sacrificio durante toda la guerra, por haber empleado en los casos de mayores riesgos y fatigas y haber tenido la suerte y el galardón de no haber sufrido derrota alguna y, porque desde el 7 de enero de 1921 (primer hecho de armas) hasta el día 5 de julio de 1927 (último combate con bajas), asistió la Legión, a 505 operaciones de guerra, 85 convoyes y 309 agresiones, o sea, en total 845 hechos de armas y que las bajas en acción de guerra fueron: 116 jefes y oficiales muertos, 319 jefes y oficiales heridos, 1871 clases y legionarios muertos y 5.775 clases y legionarios heridos, o sea, un total de 8.081 bajas, y teniendo en cuenta que el número de orden de alistados en la Legión desde septiembre de 1920 al 10 de julio de 1927 ha sido de 19.379 hombres, de los cuales 10.255 sufrieron bajas por distintos conceptos y 2.040 son destinos que no empuñan el fusil en el combate, nos dan un cálculo aproximado que el número de hombres que durante la campaña combatieron en las filas de la Legión, sufrieron bajas, puede estimarse 12.000 a 14.000, y como estos 12.000 ó 14.000 han sufrido 8.171 bajas, el tanto por ciento de las sufridas por los contingentes combatientes de la Legión durante la campaña, es bastante más del cincuenta por ciento».

¿Han leído el expediente en el Ministerio de Defensa? No son los únicos culpables.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 noviembre 2020

 

 

 

 

 

 

 

ESPAÑA A SUS HÉROES. HÉROES DE ESPAÑA (REAL Y MILITAR ORDEN DE SAN FERNANDO) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Banderas Laureadas

La Real y Militar Orden de San Fernando, primera Orden española de carácter militar, tiene por objeto honrar el reconocido valor heroico y el muy distinguido, como virtudes que, con abnegación, inducen a acometer acciones excepcionales o extraordinarias, individuales o colectivas, siempre en servicio y beneficio de España.

<<El valor heroico es la virtud sublime que, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales acciones, hechos o servicios militares, bien individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida y siempre en servicio y beneficio de la Patria o de la paz y seguridad de la Comunidad Internacional>>.

<<El valor muy distinguido es la virtud que, sin llegar a tener la consideración de valor heroico según se define en el apartado anterior, sobresale muy significativamente del valor exigible a cualquier militar en el desarrollo de operaciones armadas, llevando a acometer acciones, hechos o servicios militares, individuales o colectivos, de carácter extraordinario que impliquen notables cambios favorables y ventajas tácticas para las fuerzas propias o para la misión encomendada>>.

SM. el Rey visita la R. y M. Orden de San Fernado

<<La Cruz Laureada de San Fernando y la Medalla Militar son las recompensas que integran la Real y Militar Orden de San Fernando>> (Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernado).

ESPAÑA A SUS HÉROES

España a sus héroes dice el Escudo de la Orden. Pero ya no hay héroes y la Orden se muere. Lo hace no solo por la edad, porque desaparecen sus laureados, sino también por la ley, por tener que ocultarlos.

Parece que los actos heroicos se han terminado en los Ejércitos de España. ¿Ya no hay héroes? Les aseguro que en los años recientes, en las misiones de mantenimiento de paz y en las de combate en las que han participado nuestras tropas, ha habido héroes, anónimos muchos, otros han sido conocidos, pero… silencio para reconocer los méritos heroicos. ¡Silencio! ¡No hay guerras, no hay héroes! Que nadie pronuncie esas malditas palabras. Podría contar más de un caso… A cambio, en ese tiempo cercano, que aún duele, se escatimaban las condecoraciones, se ocultaba a los héroes caídos y se enterraba a los muertos con prisa, con nocturnidad. El escándalo hizo que con precipitación se cambiase el reglamento de concesión de condecoraciones, pero ¡ojo!, sin pasarse y de héroes ni hablar. No hay soldados héroes en esta paz ficticia que el mundo se ha dado. Es sinónimo de desasosiego, de inquietud; es mejor vender la imagen pacifista. Aquí no pasa nada y lo de allí son cosas de soldados.

El Rey Don Juan Carlos impone la Laureada de San Fernando al Regimiento Alcántara

Estaba encima de la mesa, en discusión, la Laureada Colectiva al Regimiento de Caballería Alcántara por su acción heroica en la retirada de Annual (1921). El ministerio de Defensa dijo: ¡No! Tuvo que cambiar el Gobierno y el titular de Defensa para que se dijese: ¡Sí!

Los héroes metidos indecentemente en rencores y luchas ideológicas. No se pueden olvidar estas hostilidades, con mucho de traición, porque pasan, pero vuelven. Vuelven reforzadas, con más inquina y traición.

La Real y Militar Orden de San Fernando se muere y no por la edad sino por la Ley. Es una Orden cuya misión principal es conservar y predicar, en el ejemplo de los historiales que custodia, el valor y el honor.

En la R. y M. Orden se entra por el valor y el honor. Y no se puede salir de ella por capricho del legislador sino solo, solo, por haber faltado al honor o al valor. Esa es la responsabilidad de los que custodian los expedientes, administran el legado de los héroes, y les corresponde la relación Institucional.

Ya no queda ningún Laureado con vida. Medallas Militares, según mis últimos datos, quedan seis a los que deseamos vivan muchos años más.

Pero, aunque no quede ninguno con vida, es la misión de la Real y Militar Orden, la de todos, conservar su recuerdo y ejemplo. Todos estarán y deben estar presentes, siempre, en esa institución cuya misión no es solo administrativa sino mucho más importante: espiritual. Porque son los héroes de España, y España se debe a sus héroes, sin más, sin preguntar, sin analizar más allá del valor y el honor, lo que la historia concedió al que su vida como héroe le entregó.

Regulares la unidad más condecorada del Ejército español.

Y aquí viene el gran interrogante.  En la Guerra Civil se concedieron –y ruego a la Real y Militar Orden de San Fernando me corrija el dato si hay error- alrededor de 70 Laureadas Individuales y 1214 Medallas Militares Individuales. A esos números hay que sumar los de Laureadas y Medallas Militares Colectivas que lucen las banderas de las unidades que las obtuvieron, aunque muchas de ellas han desaparecido y, lo que aún es peor, sus historiales duermen en la oscuridad de la historia olvidada con alevosía.

¿Qué se va a hacer con esas banderas, con esos hombres, con esos héroes a los que el capricho, la maldad, la inquina de un partido que vuelve a las andadas, quiere borrar a golpe de leyes? Hubo una primera ley llamada de Memoria Histórica, que se ha hecho dueña y señora de una falsa historia. Por ella, por la tibieza de muchos, también de algunos uniformados, se han borrado nombres de héroes de las calles de los Regimientos y retirado de las efemérides sus acciones ¿Por qué? ¿Qué calificación le da la ley a esos hechos? ¿Qué calificación le da la Asamblea de la Real y Militar Orden?

¿Habrá que destruir sus historiales? ¿Desprender de las banderas las corbatas Laureadas? ¿Borrar de la historia militar a miles de héroes?

Son cerca de dos mil expedientes de los héroes de España. ¿Qué va a pasar con ellos a raíz de la nueva propuesta que ha tenido entrada en el Congreso de los Diputados y que a tenor de lo que oímos y vemos será aprobada?

Guardo con fervor, como ejemplo y honor, con devoción, la Medalla Militar Individual de mi padre ganada en Ciempozuelos al frente de una Sección de Regulares, la unidad más condecorada del Ejército español.

Nunca me habló de aquello y tuve que enterarme de lo que protagonizó leyendo a hurtadillas su hoja de servicios. Nunca hablé con mi padre de la Guerra Civil porque me decía que aquello había que olvidarlo y seguir caminando. Pero yo leía su acción, con fervor, sin rencor, sin enemigo al que señalar porque una bala le llevó al depósito de cadáveres de donde un milagroso médico le recuperó.

No hay rencor en mis palabras. Ni siquiera para los que pretenden revivir aquello que nos ancló en el dolor y el enfrentamiento.

Si la historia se escribe o se relata con rencor, no es historia sino dolor. Y dolor es lo que siento al ver como un viento inoportuno, presagio de otros males, se levanta en España dejando al descubierto heridas pasadas.

Los campos, aquellos de la guerra, están ahora sobrecogedoramente solitarios. Allí han quedado los de un bando y los del otro. En el fondo eran los mismos, en un bando y en el otro.

Dejad que los héroes, de uno y otro lado, todos, permanezcan con honor y el merecido respeto; y se les recuerde sobre el campo de batalla. Allí estarán sus historiales, en la tierra ardiente que ahora brota de plenitud. No habrá ley que impida recordar lo que en esas soledades ocurrió. Soledades que nadie tiene derecho a emponzoñar. Solo a meditar, a recordar con respeto y fervor; a un lado el rencor.

Lucirán las cunetas de jaramagos y amapolas. No volvamos a encenderlas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

Publicado el 22 febrero 2018