1936-2018:LA GUERRA CIVIL General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¿Nunca acabará el enfrentamiento?

Son días de repugnantes recuerdos de guerra junto a la profanación de algo más que la historia. Una deshonra y desprecio hacia todos los que lucharon por sus ideales, enjuiciados todavía con la violencia de la palabra, vacía, sin nada detrás, exclusivamente política. ¿A quién le interesa esa opinión? Los que andan en eso de la política deberían dedicar sus esfuerzos  a gestionar los recursos y no a ideologizar, imponer, y mucho menos a falsificar. Estamos en guardia frente a ellos que no dejan de meter sus narices incluso en lo más íntimo del sentir y pensar. Permanente autodefensa; y lo que es peor: se han convertido en jueces de los hombres, de la historia, de los sentimientos; ellos que ni sienten ni conocen, ni se juzgan.

Una tristeza, ¿impotencia?, invade nuestros corazones, algunos, al menos el mío.

La tristeza viene de la incapacidad para comprender: ¿por qué se empeñan en que la guerra continúe? Sí: la guerra, me refiero a la Guerra Civil. ¿Por qué quieren engañarnos con discursos pacifistas mientras su estado de ánimo no es pacífico sino vengativo, violento?

Paz: no saben lo que eso significa, desde luego no es la ausencia de guerra, más bien: <<Virtud, estado de ánimo, un estado mental, una disposición en pro de la benevolencia, la confianza, la justicia>> (Baruch Spinoza). No me cansaré de repetir sus palabras. Habrá que hacerlo hasta que llegue a encharcar los corazones. De benevolencia.

Pertenezco a la generación nacida de los jóvenes que estuvieron en el frente de batalla en la Guerra Civil. Que empezó hace más de ochenta años. No ha terminado. Hay quien no quiere acabar con las trincheras. Quedan francotiradores que componen ya batallones. Al mando de insensatos jefes.

Mi abuelo estuvo en la guerra; mi padre también. Nunca me contaron nada, jamás me hablaron de ella, ni les oí hablar entre ellos o entre amigos. Les parecía una tragedia para olvidar. Nunca conseguí que me contasen ni vi más allá de gestos de contrariedad. Una pelea trágica entre hermanos, decían. Tuve que leer, buscar, indagar, y así, alejado de contaminaciones de cualquier lado, hacerme una idea del conjunto. He terminado rechazando los juicios de unos y otros, me atengo a los datos rigurosos, sin orientación y sin intenciones, que no abundan. He leído mucho de lo que de ella se ha escrito y la he estudiado militarmente. No merece la pena entrar en calificaciones y, como cada vez se califica más y peor, he preferido guardar para más adelante mis conclusiones, puramente históricas. Hay que dejar distancia. Mucha distancia. Lo que si adelanto es que no debe estudiarse ni hablar de ella para seguir en la lucha ni para echarse en cara nada. Aquello pasó, ya es inevitable y evitable es enfrentarse por ello. Como si nada nuevo nos hiciese olvidar. Hay que buscar la paz en la benevolencia, la confianza, la justicia. Mientras haya corazones en guerra es que la guerra sigue.

Los que remueven la ira cuando ya no hay razones, buscan otra razón: mantener vivo el enfrentamiento del que obtienen rentabilidad. Son unos irresponsables de una gravedad difícil de imaginar, aunque tendrá sus consecuencias. Cuando haya perspectiva histórica serán juzgados y condenados.

En el mes de julio de 2016  la periodista Emilia Landaluce reunió a un grupo muy representativo de herederos de los que combatieron en la Guerra Civil en bandos enfrentados: Los Hijos de la Reconciliación tituló el trabajo. Con inteligencia y gran sensibilidad Emilia nos reunió  a todos sacando de cada uno de nosotros el resumen de años de silencio: la sinceridad.

Algo flotaba en el ambiente. Estábamos a gusto, pero no del todo. Ninguno quería revolver el pasado, solo olvidarlo -o recordarlo-, cada cual es muy libre, pero queríamos abrazarnos públicamente, ante todos y para todos. Aquello estaba colectivamente olvidado. Forma parte de cada uno; del que quiera que eso forme parta de él. Si aquel día, a la llamada de Emilia Landaluce, nos juntamos y hablamos, fue para exponer al público, para decir y gritar: aquello se acabó, os lo dice Franco, Rojo, Dávila, Moscardó, Líster, Yagüe, Varela,Vega, Gámir, Escobar…: Los hijos de la reconcialiación. Se acabó, olvidadlo y daros la mano: que cada cual olvide o conserve el recuerdo, pero no arenguéis a más y mayores enfrentamientos.

Creo que sobra hacer leyes, museos, mausoleos; queda la historia, para unos y otros, para bien y para mal, para que cada uno piense y medite, olvide o haga lo que le venga en gana, sin altavoces… Aquello en lo colectivo terminó.

Para el recuerdo y la memoria de los combatientes de uno y otro lado es una ofensa recordar el enfrentamiento desde ese puro enfrentamiento. Fue peor la retaguardia donde se escondían… Dejémoslo por ellos, por tantos héroes que en uno y otro bando regaron estos campos de España con su sangre. No lo hicieron, ni unos ni otros, para este violento recuerdo que se administra en dosis de interés partidista.

No sabemos aún de lo que hablamos. No son las armas sino el corazón del hombre el que engendra la guerra.

Tolerancia y bondad. Estética del alma. ¡Qué lejos estamos de ello!

Deseos que no provienen de la razón sino de las pasiones y ninguna de ella es el conocimiento. Estamos en guerra de nuevo y conviene recordar y enmarcar las palabras que antes les decía: <<La paz no es la ausencia de guerra. Es una virtud, un estado de ánimo, una disposición para la benevolencia, la confianza y la justicia>> (Baruch  Spinoza).

¿Llegará el día en que entendamos?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

17 septiembre 2018

SIN NOVEDAD O CUANDO SE PIERDE EL HONOR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Waterloo: Mejor no explicar este momento y simplemente cumplir cada uno con su deber

Sin novedad”. Tranquiliza escuchar la breve sentencia que resume una jornada en paz y sin desasosiegos, sin que nada haya roto la habitual evolución de los hechos.

Lo escucho ahora en el lenguaje cotidiano, a diario, convertido en introductorio saludo.

-¿Qué tal estás?

-Sin novedad, que con la que está cayendo no es poco.

Muchos se extrañan de aquel famoso “Sin novedad” que dio el general Moscardó cuando se liberó El Alcázar toledano a comienzos de la Guerra Civil. Con una ruina detrás, un paisaje de escombros y desolación, el general se dirigió a Franco y mientras saludaba marcialmente dijo:

Sin novedad en el Alcázar mi general”. Así era, no se equivocaba.

En la milicia solo hay un factor que cuente como novedad: la pérdida del honor. Cuando ocurre se calla, se agacha la cabeza y se da por perdido todo. La vergüenza asola alma y cuerpo. Mejor morir.

Perder el honor es la única novedad sobresaliente y definitiva. Es perderlo todo. Se puede perder un combate, una guerra, pueden suceder mil avatares, pero mientras el honor esté intacto el parte inicial será: Sin Novedad. Luego vendrá todo lo demás.

El honor es cualidad moral que lleva al cumplimiento de los propios deberes respecto del prójimo y de uno mismo.

Iba a dar comienzo la batalla de Waterloo. El general Uxbrideg, segundo de Wellington, fue a la tienda del general español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel, persona de confianza de Wellington y miembro de su Estado Mayor, a preguntarle qué deberían hacer. Álava le acompañó a entrevistarse con el Duque que, después de mirar fíjamente y con complicidad al general español, puso la mano en el hombro de Uxbridge y le dijo: “Una cosa es segura, que suceda lo que suceda, usted y yo cumpliremos con nuestro deber”. Sonrió el vitoriano general español y se despidió de Wellington acompañando a Uxbridge hasta que se perdió su caballo entre las tropas. Todo estaba dicho. Las órdenes claras.

El general Álava

Se pierda o se gane, el honor se mide desde otros criterios más duros y exigentes.

La vida te sorprende con sus hábiles jugadas, casualidades o no, pero el caso es que volvemos a Waterloo, donde de nuevo se encuentra el enemigo, jefe y  Estado Mayor. Desde allí se ataca, se hacen los planes y dirige la ruptura de Cataluña con España.

No veo por ningún lado a Wellington ni al general Uxbrideg. Tampoco distingo entre los generales al vitoriano héroe español Miguel Ricardo de Álava y Esquivel.

Es una batalla que habrá que ganar. Al finalizar, por encima de todo, habrá que decir con la mirada bien alta: Sin Novedad.

Si no es así querrá decir que hemos perdido el honor. Lo habremos perdido todo y no habremos cumplido con nuestro deber. ¿Agacharemos la cabeza humillados por el deshonor?

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 septiembre 2018

NO VAN CONTRA FRANCO, VAN CONTRA LA LIBERTAD Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Escribía no hace mucho que si yo fuese la familia de Franco retiraría en silencio sus restos y me los llevaría a la intimidad familiar. Sé lo que digo y no creo estar muy lejos de la opinión más noble y acertada. Quizá fuese la voluntad del mismo Franco. Claro que por otro lado, ¿quiénes son estos personajes para imponer su voluntad y escribir el pasado a su gusto y semejanza?

Pero esto no es Franco, ni el Valle de los Caídos, ni la Guerra Civil, ni nada que se le parezca. Esto es otra cosa, es decir, la misma: el regreso triunfante, ahora, a buenas horas, del Frente Popular. Nunca se fueron. No van contra Franco. Vuelven a Franco. Lo que cueste, en valores absolutos, no les importa con tal de que sea el humilde y sencillo pueblo español el que  pague las consecuencias de la contienda y, ellos, Largo Caballero y compañía, queden indemnes. En definitiva esto es: la provocación, el enfrentamiento.

Atónitos los jóvenes y algunos menos jóvenes, nada saben de Franco ni les interesa. Pero la historia conviene conocerla para lo bueno y para lo malo. El que no quiera leer, saber historia, allá él. <<Lee y conducirás, no leas y serás conducido>>. Nada hay peor para la libertad que los directores de mentes. (Fíjense que no adjetivo: dementes).

Leamos. Por ejemplo:

Constitución española. Artículo 86.

  1. En caso de extraordinaria y urgente necesidad, el Gobierno podrá dictar disposiciones legislativas provisionales que tomarán la forma de Decretos-leyes y que no podrán afectar al ordenamiento de las instituciones básicas del Estado, a los derechos, deberes y libertades de los ciudadanos regulados en el Título I, al régimen de las Comunidades Autónomas ni al Derecho electoral general.

No hay mucha discusión. No es necesario saber de leyes, solo saber leer y hacerlo. Aplicar un Real Decreto-ley para sacar los restos de Franco del Valle de los Caídos no encaja en el artículo 86 que la Constitución prevé en casos de: ¿necesidad?, ¿extraordinaria?, ¿urgente? Es decir, hay motivos más que suficientes para que se presente un recurso de inconstitucionalidad. ¿Lo hará alguno de los partidos con representación en el Parlamento? Porque lo que pretende hacer el señor Sánchez es, hablando en román paladino, un fraude de ley.

Les animo a Partido Popular y a Ciudadanos a presentar el recurso ante el Tribunal Constitucional. A no apoyar este decretazo. No es por Franco, ni por el Valle de los Caídos. Es por la Libertad. Se lo explicaré de otra manera.

Les han tendido una trampa. Están a punto de caer en ella.

Largo Caballero. Estatua al totalitarismo

No, no es Franco, ni el Valle de los Caídos, ni la Guerra Civil, ni nada que se le parezca. Son ustedes, Partido Popular y Ciudadanos, una gran parte del pueblo español que en ustedes han confiado, los únicos que pueden hacer frente al Frente Popular, al enfrentamiento de nuevo, a este nuevo Largo Caballero advenedizo, huérfano de historia y perdón. No caigan en la trampa. Negarse a la exhumación de los restos de Franco, presentar recurso ante el fraude de ley que pretenden, no es apoyar aquel 18 de julio de 1936, ni ser franquista, ni ser, como pretenden acusarles, golpistas, ni asimilarles a nada de lo que tengan que avergonzarse. Aquí el único golpe de Estado, la única vergüenza con la que vivimos, está en Cataluña y son precisamente los golpistas los que apoyan a este Gobierno que usa las leyes a su conveniencia y placer. Sin oposición. ¿Oposición? Perdonen el paréntesis: Hasta ahora lo único que hemos visto de este Gobierno, de su presidente, ha sido: Utilizar un avión de las Fuerzas Armadas para una juerga nocturna con su mujer declarando el asunto como secreto de Estado; y hablar de Franco, poner a toda su tropa a pensar en Franco y su tumba. ¿La oposición? ¿Vacaciones?

Pues no se asusten. Están a tiempo de defender, no, no se trata de Franco, se trata de la Libertad, la de todos, la de ellos también.

Repítanlo conmigo: el problema no es Franco, historia, el problema es la Libertad. Les están retando, probando, al partido Popular y Ciudadanos. No caigan en la trampa. La trampa se llama Torra, separatismo, independencia, España, se llama libertad, es la defensa de la libertad. El 36 es historia; la historia de ahora se llama Cataluña. Hay muchos españoles que confían en ustedes, Partido Popular y Ciudadanos. Hay muchos españoles que no sienten ni piensan como Zapatero o Sánchez, como Largo Caballero. ¡Libres!

Ustedes tiene la última palabra

He llegado a pensar, después de la sorpresa del fraude de ley, del Decreto-ley que pretenden aplicar, que es peor el señor Sánchez que el mismísimo Torra. El peligro es el señor presidente del Gobierno que está dispuesto a llevarse por delante la Transición española y desenterrar las batallas perdidas. Huele a podrido, a dolor de enfrentamiento, de nuevo a lágrimas, cuando España se levantaba de su tristeza y largo rencor.

Una vez que ustedes, Partido Popular y Ciudadanos, cedan ante este fraude de ley, reto que les plantean, se vendrá abajo la Transición y el Frente Popular renacerá victorioso. Después vendrá todo lo demás. No lo duden.

Háganlo, hagan frente a este reto-trampa que les plantea el señor Sánchez. No se trata de Franco, ni del Valle de los Caídos. ¡No!

Es algo más grave: La Libertad. Depende de ustedes.

Después vendrá todo lo demás. Preferible es no recordar.

Por último ¿Qué hará la Iglesia desde Roma?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

23 agosto 20189

 

 

 

“MIS QUERIDOS PROFESORES” General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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Caballeros Cadetes en clase

En mis tiempos de cadete en la Academia Militar el deporte que practicábamos era muy específico y dirigido a nuestra peculiar formación. Equitación, esgrima, esquí, pentatlón militar, judo. Las academias militares contaban con el material y las instalaciones más modernas para su práctica. La natación además de deporte era un entretenimiento durante los largos fines de semana en los que el dinerito se había acabado. Como pronto descubrirán, hay deportes y deporte militar; parecidos, pero no exactamente iguales.

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El Trampolín era una prueba de decisión

Uno de los primeros días de curso nos llevaron a aquella inolvidable piscina académica. Tenía dos trampolines a distintas alturas. A la mayoría subir simplemente al más bajo de ellos y mirar hacia el agua nos provocaba vértigos y mareos. El capitán profesor ordenó que uno tras otro subiésemos a aquella plataforma (de las dos posibilidades a la de mayor altura) y, sin la más mínima duda, nos lanzásemos al agua. Mostrar indecisión antes de lanzarte al abismo que te separaba del agua significaba no superar la prueba y las consecuencias imagínenselas. La flexibilidad del método de enseñanza, sumado a la bondad del profesor, permitía lanzarte del modo que dios te diese a entender. Pocos dudaban. Sobran razones. Pero uno de mis compañeros al ser ordenada la prueba se acercó cariacontecido al capitán.

-Mi capitán es que yo no sé nadar.

El profesor mirando al infinito militar, sin ni siquiera mirar al apesadumbrado cadete, le dio una lección que desde entonces ninguno de los que la presenciamos hemos podido olvidar.

-Caballero: Nadie le ha preguntado a usted si sabe nadar. Únicamente se le ha ordenado que se lance al agua desde el trampolín.

Aquella piscina me trae un mar de recuerdos. Uno de mis más queridos profesores tenía una pierna de madera que había perdido por la explosión de una mina en Ifni. Siempre que llegaba a la piscina llevaba a cabo la misma maniobra. Créanselo por extraño que parezca. En bañador se acercaba al borde de la piscina y al primero que veía nadando le preguntaba por la temperatura del agua. A continuación y cuando había conseguido la atención de casi todos los que tomaban el sol, se quitaba despacio su pierna de madera y, como el que brinda la faena, la lanzaba al agua para a continuación exclamar.

-¡Coño, qué fría está hoy! Ya no me baño. ¡Oye tú!, acércame la pierna.

El bañista al que más cerca le había caído le llevaba sonriente la pierna de madera.

Así un día y otro. Jamás le vi bañarse. Al poco rato de estar en la piscina se ponía su uniforme y desaparecía.

Un día, pasado el tiempo llegué  a tener una cierta relación con él; aproveché para preguntarle por qué siempre hacía la misma broma.

-Mira Davilita, lo importante en esta vida no es bañarse, ni mi pierna de madera, sino saber lo que haces. En este caso hay que saber nadar, con una o con dos piernas, y yo ni sé hacerlo ni tengo ganas de aprender. Pero no dudes que si el capitán (dio el nombre del capitán que nos lanzaba desde el trampolín) me ordena tirarme del trampolín lo hago de cabeza para ir por delante de la pierna. Una palmada en mi espalda acompañada de una sonora carcajada dio por terminada la conversación.

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Distintivo de profesorado

La enseñanza es quizá el más delicado oficio de esta vida. Hay que ser maestro, atrayente, ejemplo de virtudes. La humildad es quizá la más difícil de todas. La tarima son unos centímetros de más que en algunos casos eleva al que a ella se sube hasta la altura del trampolín.

Otro de mis recordados profesores, teniente coronel de Infantería, nos contaba como había sido fusilado por un pelotón de ejecución durante la Guerra Civil. Tuvo enorme suerte y solo un disparo le rozó la cabeza. Haciéndose el muerto logró salvar su vida.

Nos decía:

-Pues bien, señores. No fue aquel día en el que me fusilaron cuando realmente he pasado miedo. Miedo, lo que se dice miedo, lo he pasado en estas aulas cuando el profesor desde esa tarima me hacía salir a la pizarra. Y más miedo pasé en el curso preparatorio para ascenso a general. Les aseguro que prefiero un pelotón de fusilamiento. Huyan de la tarima, de lo que significa, y bájense a tierra. ¡Caballeros!, enseñen y manden, pero no pontifiquen.

He aprovechado estas anécdotas para que en la lectura no se quedasen a medio camino y llegasen a este momento final que es de agradecimiento. Agradecimiento a mis profesores de la Academia General Militar de Zaragoza y de la Academia de Infantería de Toledo. Nunca podré olvidarlos, ni a los buenos, la mayoría, ni a los malos.

Tenían una difícil misión y viendo el paso del tiempo y sus resultados, bien se les puede dar las gracias por la semilla sembrada que sigue, a pesar de todos los pesares, dando sus frutos en nuestras filas de soldados.

Gracias a todos ellos y, por ellos y con ellos, sigo con la esperanza de que ningún plan de enseñanza saque de sus textos y formación, como asignatura obligatoria y principal, el trampolín a la vez que disminuya, pero solo lo suficiente, la tarima.

¡Gracias!, mis queridos profesores.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

6 agosto 2018

¿CUÁNTO VALE UN LIBRO? LO QUE VALE LA ESPADA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

<<Alejandro a Aristóteles saluda. No has hecho bien en publicar las lecciones acroamáticas. Pues ¿en qué nos diferenciamos nosotros de los demás si la doctrinas en las que nos has instruido van a ser comunes a todo el mundo? Yo preferiría por mi parte distinguirme por el conocimiento de los bienes más altos que por el poder. Que sigas bien>>.

Verba volant, scripta manent…, la palabra en el libro cerrado no vuela, solo espera que alguien con una mano pase con cuidado las páginas mientras el lomo reposa sobre la otra. Un libro es algo muerto mientras no se abre. Lo son las bibliotecas que encierran la personalidad del que dejó en las estanterías el resumen de sus sueños, sentimientos, su biografía, solo descifrable para los que saben interpretar el jeroglífico del alma.

En el breve plazo de quince días he visto esparcidos por el suelo del Rastro madrileño los libros de las bibliotecas pertenecientes a dos conocidos militares españoles, ya muertos, uno en la Guerra Civil, el otro recientemente. Por respeto no diré sus nombres. Eran dos intelectuales que han dejado mucho escrito; también oculto en el lenguaje que guardaba el recinto sagrado de sus lecturas de toda una vida. Deshechas, arrojadas al suelo en la inquisición del desprecio o de la necesidad.

La Biblioteca de Alejandría

He sentido una indescriptible tristeza, he sentido todo lo que es morir y enterrar el conjunto de sensibilidades que te acompaña durante toda una vida. Separar los libros de una biblioteca personal es un acto tan cruel como separar a dos personas que se aman. Arrojarlos en el recalentado y sucio asfalto para ser manoseados sin piedad ni ternura, es algo más cruel y bárbaro. He sentido dolor al ver esparcidos los libros, muchos dedicados, subrayados, con recortes de periódico en su interior, notas al hilo de la lectura, fotografías, todo cuidadosamente ordenado, durante toda una vida. No me he atrevido a profanar más el repugnante mercadeo que sigue a la muerte. No he comprado nada por querer llevármelo todo, antes quisiera verlo ardiendo que trocear aquellas historias en manos de unos y otros. Precio único. Daba igual las notas de unos folios que los tomos de la Historia de la Legión. Diez euros era el precio de los pedazos de una vida esparcida por el asfalto del Rastro madrileño.

Dicen que la biblioteca de Alejandría era la memoria de la humanidad. Nadie sabe lo que pasó. La humanidad perdió la memoria con su desaparición, como cuando desaparece cualquier biblioteca que alguien ha construido a lo largo de una vida.

<<Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche>>

Borges se quedaba ciego cuando era nombrado director de la biblioteca de Buenos Aires.

La luz se apaga, los libros se cierran; todo se vende y se compra.

Dijo el poeta, dijo el hombre: <<Yo sigo jugando a no ser ciego, yo sigo comprando libros, yo sigo llenando mi casa de libros>>.

Alejandro de Macedonia tenía bajo su almohada la Ilíada y la espada, esas dos armas.

<<Convencido que la Iliada era viático del valor guerrero –y así la llamaba-, llevó consigo la recensión corregida por Aristóteles, que denominan “del arca”, y la tenía siempre con el puñal bajo la almohada…>>.

Al lado del libro la espada. Todo lo valen, pero ninguno vale nada.

Biblioteca del Monasterio de El Escorial

<<Pues ¿en qué nos diferenciamos nosotros de los demás si la doctrinas en las que nos has instruido van a ser comunes a todo el mundo? Yo preferiría por mi parte distinguirme por el conocimiento de los bienes más altos que por el poder>>.

Los libros de las bibliotecas de dos historias importantes de la milicia estaban esparcidos por el suelo del Rastro madrileño. Todos nosotros hemos perdido la memoria. No sé si también la dignidad y tampoco sé a qué llamamos respeto.

Que ustedes sigan bien.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

31 julio 2018

 

A POR FRANCO, EL REY JUAN CARLOS Y LA MONARQUÍA (La Iglesia que ponga las barbas a remojar). TOQUE DE RETRETA.-17 Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Portada de ABC 12 julio 2018

Magnífica por esclarecedora la portada del diario ABC de hoy. Resume lo que antes se temía que podría ocurrir y que ya es presente: la dictadura de un hombre sin votos que apoyado por un escaso partido regresa a sus ancestros, a aquellos tiempos, eran ellos, de una etapa ya olvidada como continuismo y ahora en manos de los historiadores. Quedan ellos, algunos, y el comunismo. Nada más.

Los que quieren resucitarla: ¿Buscan venganza? ¿Buscan repetir la historia de confrontación? Parece la dictadura que viene con el consentimiento y la complicidad de casi todos, por acción y omisión. Una omisión que ahora busca su lugar perdido.

Abran los ojos y el entendimiento. El toque de retreta invita a la reflexión después de un largo día de incertidumbre, ataque y defensa ante el enemigo.

Al final los que nos señalaban como decimonónicos, y cosas peores, se unen a nosotros y denuncian la dictadura que viene, que ya se anuncia con trompetas y tambores. Es la dictadura que viene… a por España.

Empiezan con Franco. Pero no es Franco su problema. Su problema es hacer desaparecer el respeto, la educación y formación, el progreso, el orden y cumplir la ley… Eso es lo que no quieren del pasado; porque ellos traen debajo del brazo, desde muy lejanos tiempos, poco agradables de recordar, su educación, su desprecio, su justicia, su economía de pobreza, sus formas, su desorden y su ley, hasta su ejército propio; ellos lo son todo sin admitir otra ideología o pensamiento que no sea el suyo. Son la Ley. No habrá otra. Son la agitación y propaganda de ellos mismos.

Porque en definitiva su problema es España a la que quieren convertir en otra cosa, cualquier cosa que no sea España. No es nuevo. Siempre gente de escasa inteligencia, pero con maldad. La historia está llena de ejemplos, pero siempre ha salido vencedora España, y lo volverá a ser.

Enseñanza, adoctrinamiento, romper la unidad de España, apoyar la victoria de ETA, arruinarnos, una vez más, con sus impuestos y mala gestión y alzarse con la victoria en la Guerra Civil abriendo una Causa General.

La guerra ha comenzado. Están desmontando la transición, la monarquía, el concepto de España. Franco es una pieza fácil, lo del Rey Juan Carlos lo están cocinando, detrás irá la monarquía…, y la Iglesia que deje de pecar por omisión, porque ella está también, haga lo que haga, en la lista. Ya hablan de Cortes Constituyentes; está clara la idea.

Mañana se cumplen 82 años del asesinato de Calvo Sotelo. Era historia. Ahora parece algo más presente.

Dentro de unos meses, con la ya anunciada nueva ley de memoria histórica esto que escribo me llevará a la cárcel. Allí les espero.

Nunca la sombra vil vieron del miedo
y aunque soberbios son, son reportados.
Todo lo sufren en cualquier asalto;
sólo no sufren que les hablen alto.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 julio 2018

 

 

DON JUAN DE BORBÓN. UNA HISTORIA LEGIONARIA (EFEMÉRIDE) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Se cumplen 25 años de la muerte de Don Juan de Borbón.

Ayer el Almirante Teodoro Leste nos dejó un testimonio de gran valor histórico, además de humano, por ser de alguien que conoció profundamente al Rey y a su lado permaneció hasta el último suspiro.

La efeméride de hoy, nos traslada de nuevo a su recuerdo. Es una historia legionaria contada por Torcuato Luca de tena en su libro Franco, sí, pero…

La 16 Compañía de la IV Bandera de la Legión, la más laureada y con más bajas en la Guerra Civil, entregó al finalizar la contienda su banderín de combate a Don Juan. La entrega en nombre de la compañía  la hizo el entonces teniente, después teniente general, González del Yerro, oficial más antiguo de la Compañía, y el más cualificado de los que sobrevivieron, por tener la Medalla Militar Individual. Aquél desgarrado Banderín, que a pesar del elevado número de bajas jamás mordió el polvo ni cedió en ningún combate, siguió en pié dando ejemplo de valor y heroísmo.

Hoy, ferviente soñador de las hazañas de unos hombres forjados en el valor y el honor, las palabras de Don Juan se convierten en efeméride con esta sencilla historia.

Sirva de permanente ejemplo para nuestros soldados. Estas son las palabras con las que recibió Don Juan el glorioso banderín:

<<Con emoción máxima recibo el banderín de la 16 compañía de la 4ª Bandera de la Legión y el mensaje que le acompaña. La lectura de esa historia de treinta y dos meses de gloria y honor, me llena de admiración el alma. La lista de nombres duros y magníficos de pueblos y ciudades desde Andalucía hasta Cataluña me hace sentir, con dolor intenso, casi el contacto con esa Patria que tanto amo y por la que hubiera querido luchar al lado de vosotros. Dios no lo quiso así… A su voluntad me entrego: y si es que para otro destino reserva mi vida, creedme que nada me confortará tanto en él, como la seguridad de tener a mi lado unos oficiales que saben, en la guerra, luchar de ese modo, y en la paz tener rasgos tan llenos de vieja hidalguía como el que vosotros acabáis de tener con mi persona.

Vuestro desgarrado banderín manchado de sangre ocupará en mi casa un puesto destacado de veneración y de respeto. Ante él, como ante un último capítulo de su historia, yo pediré a Dios cada día que me haga digno de esta España rescatada con tanto dolor. Afectuosamente os saluda, JUAN >>

Blog generaldavil.com

Lunes 2 de Abril 2018