LA MATRIA Y LA PATRIA. LA MADRE PATRIA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Menos mal que España se llama España y no Españo, que apañaos estábamos.

Algunas-algunos han oído campanas y no saben dónde.

Matria. Les suena la marcha musical, oyen sus rumores, pero aborrecen el razonamiento; quizá surja de Fedón o incluso se hayan visto entre la M de una y uno. O estén esperando abarcarlo todo en lo que entienden por El Aleph. No, no lo entienden, pero les suena, son meros adoradores del becerro de oro que les predica (?).

No está el problema entre patria y matria, que les importa un bledo. Están por acabar con una cultura basada en la religión, sí la Católica, algo que nadie se atreve a decir, ni siquiera los obispos, arzobispos o cardenales, y menos a defender. Quieren acabar con la enseñanza que los maestros no hacen, con la Historia que a los académicos enfrenta, con los ejércitos que los soldados se empeñan en mantener en su mística sin saber muy bien cual es su misión fundamental, con la Justicia que se ha perdido entre leyes incumplidas, con la pluralidad política que tanto incomoda, y con la Corona con la que convivimos años, más de mil, y nadie se ha enterado ni comprendido. ¿¡Ah!, que a ustedes no les importa? Pues allá cada cual.

Les aventuro a decir.

La Religión la defenderán los que no encuentran la fe. «Sancte Socrates, ora pro nobis».

Los Ejércitos, los héroes olvidados de las trincheras, que yacen bajo una piedra que no ostenta fecha ni nombre. No harán falta los generales.

La Historia quedará en alguna biblioteca custodiada por ascetas, mientras se queman libros tras discusiones bizantinas. Al fin no quedarán escritores. Libres.

La Justicia será de horca y cuchillo, y jamás será justa; es su sentencia a muerte. Condenados están los jueces por su injusticia.

La pluralidad política es una incómoda piedra en el zapato y será martillada por buen zapatero.

La maternidad no tiene futuro, a pesar de la matria, porque no habrá propiedad ni sobre los hijos, si es que los hay.

La patria estará prohibida como concepto peligroso y subversivo.

¿La Corona? ¿Y me lo preguntas tú?

No habrá cultura, sino que será llamada —ya lo es— progresismo, cambio climático, sostenible y conmovible.

«Arrasado el jardín, profanados los cálices y las aras, entraron a caballo los hunos en la biblioteca monástica y rompieron los libros incomprensibles y los vituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios, que era una cimitarra de hierro» (El Aleph. Los teólogos. José Luis Borges).

Son coribantes al son de una doctrina que define con exactitud Borges en el absurdo de imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura.

«Ardor Guerrero vibre en nuestras voces.

Y de amor patrio henchido el corazón.

Entonemos el Himno Sacrosanto.

Del deber, de la Patria y del Honor.

¡Honor!»

Esa Patria es con la que quieren acabar. Pero en algún lugar se dice: «…aún te queda la fiel Infantería».

Sí. España es madre, es la Madre Patria que no necesita que venga la incultura y la inquina a bautizarla.

Cada uno cuenta lo que le parece. Hasta la M entre una y uno lo hizo en uno de sus envites. «Cuenta el viejo Herodoto que, vituperados unos soldados egipcios por haber pasado a servir a otro pueblo, e invocándoles el nombre de la patria, contestaron señalando sus partes genitales: “Donde va esto, va la patria”».

¡Ah! ¿¡Que no lo entendéis!? Así os pasa

Miré los muros de la patria mía…

La inteligencia es lo que les falta ¿o será a nosotros? Es saber lo que fuimos. Esa es la cuestión. No es la patria ni la matria, sino la no patria y la no matria.

¿Aún no os habéis enterado de aquello?: «Ardieron palimpsestos y códices…»

No habrá nada. De aquello. Nada quedará en pie.

No sé si aún nos queda la fiel infantería.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 julio 2021

 

 

 

 

UN RECORRIDO POR LOS ÚLTIMOS AÑOS DE LA HISTORIA DE ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El capitán Juan Rodríguez Lozano (izquierda), junto a su nieto, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero – ABC / IGNACIO GIL

Se cumplen 85 años del 18 de julio de 1936, una fecha que debería servir para llevar a cabo un análisis serio y desapasionado de nuestra reciente historia, un paso más como el ya dado por los españoles en la Transición. No es momento para enfrentamientos, ni con la violencia dialéctica siquiera, sino para estudiar y analizar lo que ocurrió y quizá, dada la actualidad política, analizar lo que ocurre en los momentos actuales.

El estudio científico de aquellos hechos se ve mediatizado por la gran pasión que todavía conlleva y le cuesta a la ciencia entrar de lleno para dar paso a la historia.

A partir de determinado momento se instauró en España la política de la venganza para lograr la victoria, incluso más allá de la política, incluso en lo militar, para invertir los resultados de las páginas escritas en los campos de batalla.

¿Por qué? No es difícil la contestación: el Poder. Lo es todo. Sobre la mente de los otros.

Digo todo, pero sobre todo se trata del dominio de la voluntad de cada uno puesta a disposición del poderoso totalitarismo. Creíamos que eso solo era posible hacerlo al dictado, en las dictaduras, y resulta que ahora estamos sometidos a una muy sutil: la imposición de las ideas, las suyas, las de los que quieren volver a la lucha en nombre del progresismo y ello para implantar sus ideas difusas que esconden doctrinas totalitarias. Para ello previamente han de renovar el enfrentamiento. Se ha dado un giro histórico sorprendente y la convivencia en paz y armonía se cambia por la idea más progresista que España ha conocido desde los Reyes Católicos: la destrucción de la unidad de España a base de reinterpretar la historia y hacer un manual de campaña contrario a la verdad.

Se preguntarán: ¿Qué tiene que ver esto con los 85 años del comienzo de la guerra civil? Trataré de explicarlo.

El enorme paso dado en España en el periodo conocido como Transición pudo hacerse gracias a una generosa contribución de muchos de los protagonistas de aquel conflicto; gente enfrentada, incluso violentamente, que recapacitaron alrededor de una idea de unidad, convivencia y futuro en paz, con las lógicas diferencias de pensamiento y proyecto para su patria España. Pero eso unía a todos: España. La Corona en necesaria y generosa actitud asumió ese concepto intangible y superior del símbolo de la unidad que proyectaba un futuro en común junto a las naciones del mundo en una lucha casi única y en cierto sentido épico por la igualdad y la unión de los pueblos. La soberanía popular simbolizada en la Corona, escrita en la Constitución.

Esa era la voluntad de España, ese era el futuro para los españoles, esa era el proyecto de los que años atrás habían estado enfrentados y peleados hasta el extremo. Se acabaron las trincheras y las pugnas violentas por las ideas. Que cada cual defienda la suya sin volver la vista atrás nada más que para recoger a los rezagados y animarles a sumarse al proyecto.

Todo iba viento en popa, España crecía, era respetada en el ámbito internacional, casi envidiada, no había nación donde no se hablase de España. Se vivía en continuo progreso camino de la igualdad completa. Solo la sombra mortal del terrorismo de la ETA perturbaba el paso firme de España. Los asesinos rondaban las madrugadas junto a las ratas de las alcantarillas esperando el amanecer para matar y embriagarse de sangre inocente. Otro peligro latente se cernía sobre España y que no todos percibían en aquellos momentos. Mientras allí se recogían las nueces, los separatistas catalanes, agazapados, esperaban su tiempo y manera para recoger las suyas. ¡Que pocos se dieron cuenta!

Caminaba España, despacio, segura, con héroes anónimos y muchos sacrificios, pero firmes y conocedores de por dónde y a dónde debíamos llegar.

Un fatal día, 11 de marzo de 2004, una tragedia asoló la capital de España, enmudeció a España, nubló el futuro de España. ¿Qué pasó en aquellos trenes? ¿Por y para qué? ¿Quién? No lo sabemos ni lo sabremos nunca.

Sí sabemos que aquel día era el último de la Transición. Fin de la paz. De nuevo volvía el enfrentamiento.

La conversación lo dice todo. Recuerden.

Febrero del 2006. Zapatero, presidente del Gobierno de España después de aquel trágico e inexplicable 11M, no asiste al III Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo celebrado en Valencia. No es baladí.

Al poco tiempo se reúne con algunas de las víctimas. El detalle de la conversación con María Jesús González, la madre de Irene Villa, descubre el proyecto de Zapatero.

—Mi hija me sigue haciendo la misma pregunta que cuando era una niña: «Mamá, ¿por qué nos ha pasado esto?». Póngase en mi lugar.

—Estoy ya en tu lugar porque a mí me mataron a mi abuelo —respondió el presidente.

Zapatero abría la caja de los horrores. Adiós a la Transición. Empezaba de nuevo la guerra civil. La de los abuelos, que tenía continuación en sus nietos.

Después empezaron a formarse los bandos, y las bandas. Después siguió la cuenta de los muertos, a la cara, a recordar las cunetas. Después los terroristas de la ETA pasaron a ser hombres de paz, respetados senadores y congresistas, a cobrar sus crímenes en subvenciones, coche y sueldo oficial: el triunfo de las pistolas. Amparados bajo la ley.

Se hizo ley, una nueva ley para el enfrentamiento. Adiós a la Transición.

La ley de la vuelta atrás, la mirada atrás, la ley de las trincheras, de nuevo Madrid, el Norte, el cinturón de Hierro, Belchite, Brunete, Teruel, el Ebro. Ochenta años de retroceso, disparos cargados de emociones para volver al enfrentamiento.

Tenían que volver a la guerra.

La del terrorismo también: sus franquicias al poder.

La del separatismo: sus burgueses dirigentes al poder.

La del socialismo caballerista: sus alumnos desventajados al poder.

España se detuvo. Arruinada económicamente, llegó un registrador de la propiedad a firmar su defunción y vender en saldos la herencia. Nos quitó lo poco que teníamos, la calderilla de la esperanza.

La Transición fue juzgada y condenada para siempre. Los culpables señalados por el dedo inquisidor; entre ellos el símbolo: la Corona.

Temblaron las estructuras de la forma de Estado.

Ni el paro, ni la desestructuración de España, ni vaciarnos los bolsillos, ni el autoritarismo de los dirigentes, ni el sectarismo, ni la corrupción, nada pudo con ellos.

Vacunados por el registrador y su equipo, llegó de nuevo el despliegue de las fuerzas de aquel recuerdo: «Estoy ya en tu lugar porque a mí me han matado a mi abuelo».

Mejor desplegadas, más fuertes y seguras.

Un equipo engrasado, con una organización que despliega en segundo escalón una estructura muy bien configurada, apoyos internacionales de dudoso origen, elabora una orden de operaciones a la que nadie es capaz de plantarle cara. Enfrente no queda nada ni nadie. Divididas las fuerzas, la derecha no llega a un acuerdo, mientras la izquierda cada vez se reafirma más en sus postulados. Las Instituciones desaparecen en una espesa niebla de leyes, decretos y dictámenes. El Poder lo puede todo.

Trabajan en una nueva cultura después de haber renunciado a España. Tardará. Será un proceso lento y costoso, habrá retrocesos y baldías esperanzas nuestras, pero está sentenciado.

Ese es el resumen y el futuro que nos traen después de 85 años y una Transición. Una España rota, resquebrajada por el separatismo que no ha perdido el tiempo. En la española Cataluña se recoge cosecha de muchos años de

Para echarse a temblar.

Un recorrido de 85 años demasiado costoso y que en ningún caso nos merecemos cuando hicimos una limpia y esperanzadora Transición.

¿Por qué nos ha pasado esto? Nos lo preguntamos todos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 julio 2021

 

 

 

 

 

 

HABRÁ REFERÉNDUM E INDEPENDENCIA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Me propuse no escribir sobre las elecciones catalanas.

Razón (es): con la situación a causa de la pandemia esto es un escándalo. Que se despachen a gusto Bárcenas y Villarejo días antes de las elecciones otro. Que Illa se presente… pónganle ustedes nombre. Que se den estos resultados por decisivos y se tomen como un plebiscito para la independencia es una burla. Como en el 31. En definitiva: hablamos de una estafa del 50% (¿o del 3%).

Todo encaja en lo que me parece una ofensa a la razón y por tanto al bienestar individual.

Incumplo y me pido perdón; hablaré de ello. Lo haré con brevedad.

Que nadie dé saltos de alegría, que nadie se crea ganador a excepción de los que quieren la ruina de España. Ellos sí han ganado. Todos los demás han sufrido una derrota clamorosa digna de su expulsión inmediata de la política y ponerse a rehacer los llamados partidos que nunca han dejado de ser un lugar para la colocación y el tejemaneje. Ahora que no se llamen a engaños. Seriedad es lo que pedimos.

¿Qué oscuros intereses hay detrás de cada cual?

La situación en la que queda Cataluña es muy peligrosa. Nada nuevo ni inesperado. Como ahora se denomina, han  construido un relato perfecto, con la inestimable ayuda de Zapatero-Sánchez-Iglesias-Rajoy y, ¡cómo no!, de esa Europa meliflua y a la vez traidora a ella misma, que demoniza a la democracia española y deteriora la imagen exterior de España (con el huido Puigdemont incluido). Ningún partido del otro lado, los que defienden (?) la unidad de España (no incluyo al actual pesoe), ha sabido combatir y dar explicaciones convincentes ni a propios ni a extraños, sino que han convertido España en su campo de batalla particular para ver quien la defiende mejor, quien es el más fuerte y más valiente, es decir la han hundido para ensalzarse ellos.

Este es el resultado: la desaparición de España como Nación. El Estado ya no existe.

El siguiente paso está claro. Las elecciones son un paso más de este camino que va despacio, firme y seguro. Saben a dónde van, por dónde y cómo recorrerlo.

Al equilibrio y a la moderación le acaban de dar una patada en el culo.  Ha nacido —hace tiempo— la mediocridad dirigida por imbéciles y aplaudida por los mismos que se enzarzan en cuanto tienen las manos libres después de pelearse en las gradas. La única solución que veo es hacernos todos imbéciles y participar desde la grada: en la pelea.

«Los Estados —ya sean nuevos, ya sean viejos o mixtos—consisten en las buenas leyes y las buenas armas». Leyes, armas y religión; decía el prudente Maquiavelo. Leyes que cumplir, armas que obliguen a cumplirlas y creer en la Nación. Si no es así, pues eso: imbéciles e independencia.

De España, de lo que queda, se pueden dar datos: crispada, indignada, pero sin moverse de casa.

Os lo merecéis me dijo el británico de Benidorm. Vosotros más, le contesté. No digo lo que a continuación me soltó. No era alemán, ni francés, ni belga, ni polaco, ni… Era de Gales.

Habrá referéndum. Lo preparó Zapatero, lo secundó y firmó Sánchez. No conocemos a los cultos que les han lanzado al ruedo. ¿O sí?

Ni leyes, ni armas. Ni rezar vale. Esto se acabó.

¿La Corona? Camino del Centenario: 1931.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

16 febrero 2021

 

 

DESPUÉS DE FRANCO LAS INSTITUCIONES O LA PRUDENCIA DEL PRÍNCIPE Rafael Dávila Álvarez

«Después de Franco, las Instituciones». La frase la pronunció Jesús Fueyo y el análisis del tiempo pasado denota que la única Institución que ha estado a la altura ha sido la Corona.

El resto de Instituciones han dejado pasar el tiempo o el tiempo ha pasado por ellas dejándolas lisas y moldeables.

Decía Alejandro Magno que la carga de un rey es hacer bien y oír hablar mal de sí.

Como nos demuestra en El Príncipe, Maquiavelo conocía la vida de Alejandro al que admiraba y del que, con asombro, se pregunta cómo «llegara a ser dueño de Egipto y del Asia Menor en pocos años y , muerto apenas había conquistado tales territorios, cuando parecía razonable que se alzaran en rebelión, los sucesores de Alejandro los conservaron sin hallar otra dificultad que la derivada de su ambición personal».

En la obra de Maquiavelo hay mucho de la vida y comportamiento de Alejandro, uno de los personajes de la historia que más misterio encierra, lleno de modernidad, y ejemplo vivo que perdura a través de los tiempos.

En su gravedad de muerte da muestras de lo que significa para él ser el rey: «En la situación en la que me encuentro, nada valen los remedios lentos ni los médicos indecisos. Me es preferible morir con arrojo a tardar en curarme. Así pues, si los médicos tienen algún recurso o alguna destreza, han de saber que, más que un remedio a la muerte, lo que busco es un remedio a la guerra».

El Príncipe de Maquiavelo, está plagado de referencia, mudas o no, a la vida y mando del rey Alejandro, de su sabiduría.  Antes de terminar avisa al Príncipe de las distintas clase de inteligencia y le alerta contra los ministros que le rodean y los peligros de su inteligencia: «Unos entienden las cosas por sí mismos, los segundos evalúan correctamente lo que entienden otros y, por último, los terceros no entienden ni por sí mismos ni por los demás» […]. Pero ¿cómo puede un príncipe conocer al ministro?». Maquiavelo señala lo que a lo largo de los siglos es «un procedimiento que no falla nunca»: «Cuando ves que un ministro piensa más en sí mismo que en ti y busca en todas sus acciones el provecho propio deduce que ese individuo ni será nunca un buen ministro ni podrás nunca fiarte de él porque aquel a quien se ha confiado el gobierno no debe pensar nunca en sí mismo sino siempre en el príncipe».

De manera que desde Alejandro Magno, antes Homero, después la época florentina y el renacimiento de un nuevo mundo, nada cambió.

Sé que ustedes entienden las cosas por sí mismos, por lo que este artículo, de manera clara y rotunda, solo va dirigido a aquellos que no entienden ni por sí mismos ni por los demás. No es necesario dar nombres.

Queda claro y más explicaciones sería perder el tiempo, que no se puede decir como lo hace Maquiavelo.

Es por lo que termino como él en El Príncipe: «…porque los hombres son siempre malos de no ser que la necesidad los torne buenos. Ha de concluirse por eso que los buenos consejos, vengan de quien vengan, conviene nazcan de la prudencia del príncipe y no la prudencia del príncipe de los buenos consejos».

Sin duda los buenos consejos son, hoy por hoy, interesados y partidistas, las Instituciones están a la vista, aunque se distorsione la visión.

Nos queda la prudencia del Príncipe. Solo.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

11 enero 2021

 

DE NUEVO EL DISCURSO DEL REY Rafael Dávila Álvarez

Que de todo hay en la viña del Señor… Los hay contentos, medio contentos, frustrados y muy enfadados. Incluso los hay que no hay, que ni leen ni dejan leer.

Hay una frase del discurso del Rey que encierra la clave del momento: «Rey de todos los españoles». La pronunció Don Juan Carlos el día de su coronación y la repite ahora, con frecuencia, Don Felipe.

Deberíamos detenernos para analizar su significado. ¿Por qué insiste el Rey en ello? ¿Por qué especialmente ahora?

Cobra su verdadero sentido cuando existen mayores diferencias entre nosotros, los españoles. Es decir: siempre. Por ello hay que repetirla.

De todos, de unos y otros (incluso de hunos y hotros) y eso exige que unos y otros (o hunos y hotros) hagan un ejercicio de reflexión y acepten que todos somos españoles, incluso los que no quieren serlo o lo son a su manera sin admitir a los que son de otra. Comprendo la dificultad, pero es la Ley. No habla el Rey para cortesanos (su tiempo se fue), ni para ideologías o partidos (a lo suyo); no son sus palabras un capricho Real, ni una postura de cara al público, tampoco una cesión para quedar bien y ser aplaudido. El Rey habla de la Ley, como manda la Ley y en respeto a la Ley: la Constitución. Eso es conocido como cumplimiento del deber.

Rey de todos los españoles. Encierra un mensaje que no solo compromete a él. Nos compromete a todos. De respeto a las ideas de todos. Todos somos españoles y no querer serlo es como dudar de tu maternidad o paternidad; renunciar puedes, pero legalmente exige un proceso; mientras, deberás ajustarte a la Ley que te obliga, por orden y convivencia.

El Rey es tu rey y en su frase recuerda que hay una exigencia por su parte y por la nuestra: con la Ley, con todos y de respeto al conjunto. Porque no todo vale; hay una norma que hay que cumplir y exigir su cumplimiento.

Los roedores de la Nación, de la Constitución, del Estado, van a por la Corona, y desde su madriguera, otros (también roedores) hacen que les sujetan mientras les animan y empujan a ello «Unos (hunos) tiene la fama, y otros (hotros) cardan la lana».

Amenazan, los de Podemos con mal ánimo—porque lo suyo no es construir, sino destruir— con una Ley de la Corona; y los otros roedores, en la puerta del agujero: «No, que no es necesario, que con el Título II es suficiente, que ya está regulada, que dice Simancas, que no dice…», todos ratones que roen y roen. De ellos es también rey Don Felipe. Del gato y de los ratones, y de los que se disfrazan.

El caso es peligroso. Tenemos un presidente con el síndrome de Eróstrato, aquel que quemó el templo de Artemisa con tal de adquirir la celebridad que nunca debió alcanzar. Ahí está el riesgo. Una antorcha en sus manos.

Nació ese día Alejandro Magno: «… el seis del mes de Hecatombeón […] el mismo día precisamente en que se quemó el templo de Ártemis de Éfeso (Plutarco. Vidas Paralelas. Alejandro).

Dejémoslo para otro día; sin perderlo de vista. Es tiempo de desolación hasta otro magno.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

28 diciembre 2020

LA CARTA DE LOS MILITARES. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

De entrada: no hay manifiesto como algunos, con mala intención y ánimo de confundir, pretenden calificar. Es una carta al Rey de España, Mando Supremo de las Fuerzas Armadas, la que han enviado un grupo de militares retirados. Claro que el hecho de que El País se haya hecho eco, da pie al titular: «Manifiesto de los militares…» y así, con el titular bajo el brazo, se va a la tertulia sin haber leído más.

Antes de seguir conviene que los profanos en la materia militar, tan desconocida, y silenciosos sus componentes, (aunque hay un dicho: no hay nada más reservado que un militar en activo, ni nada más activo que un militar en la reserva), sepan algo más, que sirva de antecedente al tema tratado.

Los firmantes de la carta al Rey forman parte de la XXIII promoción de la Academia General Militar. Eso significa que ingresaron al mismo tiempo en la Academia para ser oficiales y juntos pasaron dos años en la General de Zaragoza y posteriormente se separaron para acudir a las Academias Especiales (Infantería, Caballería, Artillería, Ingenieros, Intendencia y Guardia Civil) y pasar allí otros dos años de formación en su Arma específica. La Academia General Militar tiene como misión fundamental crear espíritu, ese que entre los militares se conoce como  «El espíritu de la General» que no es otro que el valor del compañerismo entre Armas y Cuerpos, la unidad y cohesión tan necesaria en el combate, y una identificación plena entre sus miembros de lo que el juramento a la Bandera significa.

«Armas y Cuerpos funden nuestro emblema…» dice el himno de la General. Mismo espíritu, misma doctrina, mismo ideal.

Conviene saber esto porque ese vínculo que se crea entre los miembros de cada promoción de la General perdura hasta el final de nuestros días. Podrás coincidir o no posteriormente en los destinos, pero la pertenencia a una promoción determinada te mantiene unido siempre, con frecuentes reuniones, seguimiento de los acontecimientos de cada uno, ayudas entre sus miembros, intercambios y relaciones no solo profesionales, sino incluso familiares. El que se lleve con mayor o menor grado esta relación depende en cada promoción de que haya alguno con especial habilidad para incentivar a sus compañeros. Suelen ser los números uno de la promoción de la General y los de las Especiales los que lleven la dirección del grupo.

Este antecedente es importante para comprender que la carta no surge de repente, sino que hay una relación e intercambio de pareceres constante, y que en ella la situación actual de España sea un motivo de gran preocupación.

No sé cómo ha sido el proceso hasta llegar al momento de dar por redactada la carta y hacérsela llegar al Rey, pero me lo figuro.

Es evidente que se escribe para que se convierta en un documento de cara al público, lo que introduce un especial matiz en la misiva. Algo que por otro lado es lógico.

No es la primera carta o manifiesto, que de todo ha habido, ni será la última. Desde que este Gobierno puso en peligro la unidad de España y se ha dispuesto a romper la nación, empezando por la Corona, se han sucedido cartas colectivas o individuales, videos corporativos, declaraciones de todo tipo de personas del arte, la ciencia, la literatura, el derecho, la política; en definitiva la sociedad civil preocupada con la situación por la que este Gobierno conduce a España.

Cualquier manifestación a favor de la unidad de la patria, España,  y de la concordia,  es buena, aunque solo sea una chinita en el camino.

Lo vivido últimamente en España es muy difícil de digerir para quienes llevan más de cincuenta años de servicio bajo el mandato de un juramento. Como le ocurre —esperemos— a la mayoría de españoles,

Camino de la desaparición de España, atados de pies y manos por un estado de alarma abusivo, que atenta contra la libertad, vigilados en nuestras expresiones y declaraciones, o cierras la boca o te la cierran, cuando el comunismo vuelve de la mano de los terroristas a recordar viejos tiempos, ¿es que nadie va a decir nada?, ¿es que con echar una papeleta en la urna cada cuatro años es suficiente?

Al menos permitan que cada uno se exprese, individual o colectivamente, como le venga en gana dentro del escrupuloso cumplimiento de la Ley; cosa que este Gobierno se salta cuando y como quiere.

Así que no le den más vueltas. Los militares retirados de la XXIII promoción de la Academia General Militar (por cierto la que cerró Azaña, por eso de la unidad y cohesión) han dicho lo que piensan, como otros muchos: ya son legión.

¿Pasa algo? Si alguno se pone nervioso, Ley y tila.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

2 diciembre 2020

 

SITUACIÓN DE EXTREMA GRAVEDAD Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Fueron las palabras del Rey el día 3 de octubre de 2017.

Poco hay que explicar. Únicamente recordar al paso de tres años. ¿Qué ha cambiado? Nada. Todo ha empeorado y ahora es la Corona directamente atacada, es decir la unidad de España.

A la gravísima situación se suma un Gobierno que llegó y se mantiene gracias a los atacantes de vanguardia, donde se junta lo peor de cada casa ofreciendo una imagen dantesca y, lo peor, de una ineficacia tal que está en riesgo nuestro futuro individual y colectivo, como personas libres y como nación independiente, soberana y unida. A ello se ha sumado este Gobierno que acoge en sus filas, nada menos que en su vicepresidencia y ministerios, a personajes que atacan directamente la forma del Estado que nos hemos dado los españoles en una Constitución aprobada por una mayoría aplastante (el 88´54% votó sí). Está en peligro todo lo que recoge la Constitución: La soberanía e independencia de España, su integridad territorial y el ordenamiento constitucional. Es decir: En España todo está en peligro.

Mecanismos hay para evitarlo; también para azuzar el fuego, que es lo que desde el Gobierno parecen haber elegido. Si desde el mismísimo Gobierno, su vicepresidente y ministros, abogan por la República con ataques diarios a la Corona, con ostentosa falta de decoro a lo que representa, sin aceptar las reglas del juego democrático, al menos el respeto no solo al Rey sino a lo votado por el 88´54% de los españoles es que el enemigo está dentro. Todo es posible, pero lo que exige el juramento o promesa a los que están en el ejecutivo es cumplir y hacer cumplir la Constitución. Si no les gusta ya saben el camino: dejen el Gobierno y hagan campaña por sus ideas, pero no desde dentro del Gobierno.

Está en grave riesgo la integridad territorial. Y, decía el Rey, que son momentos muy difíciles que superaremos. Ahí está la duda. Los hechos después de tres años demuestran lo contrario.

Las palabras del Rey fueron y son la única esperanza que nos acompaña. No las olvidemos y os pedimos, Majestad, que de vez en cuando nos vuelva a hablar para recuperar la fe en nuestras Instituciones. En el único horizonte de salvación posible. Al menos para vivir con una esperanza.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

 

PALABRAS DEL REY 3 OCTUBRE 2017

<<Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática. Y en estas circunstancias, quiero dirigirme directamente a todos los españoles. Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada −ilegalmente−la independencia de Cataluña.

Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno.

Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña.

Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada.

Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España.

En definitiva, todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.

Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.

Hoy quiero, además, transmitir varios mensajes a todos los españoles, particularmente a los catalanes.

A los ciudadanos de Cataluña –a todos− quiero reiterarles que desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley. Porque, como todos sabemos, sin ese respeto no hay convivencia democrática posible en paz y libertad, ni en Cataluña, ni en el resto de España, ni en ningún lugar del mundo. En la España constitucional y democrática, saben bien que tienen un espacio de concordia y de encuentro con todos sus conciudadanos.

Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.

Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, les transmito un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza.

Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad. Así hemos ido construyendo la España de las últimas décadas. Y así debemos seguir ese camino, con serenidad y con determinación. En ese camino, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña.

Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España>>.

2 octubre 2020

Blog: generaldavila.com

ME SOMETO A REFERÉNDUM Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

¿Siguiente paso? Ya se oyen los gritos de la justicia callejera que tanto nos gusta practicar.

—<<No se ha marchao; que le hemos echao>>.

Gritan ahora:

<<¡No se ha ido,
que le hemos barrido!
¡No se ha marchado,
que le hemos echado!>>

Punto de partida: 1931. Acabemos con la farsa del paréntesis abierto que pretenden cerrar. Eso es todo. Una nueva España que no sea España. La ilegal victoria les duró pocos años; y no lo perdonan. Lo volvieron a intentar —1934—, cuando vieron que perdían el poder,  pero como ni ellos mismos se ponían de acuerdo, hicieron lo de siempre: robar y perder.

Robar siempre roban. Oro o sentimientos; pero roban.

Dos incapaces no pueden llevar solos el peso de lo sucedido ahora. Hay algo que no encaja a ojos humanos, sí a los de halcón, en este drama que hoy se representa en España. Un drama que han puesto en escena, un policía corrupto, con mucho poder otorgado, y del que muchos se esconden porque temen. Una señora de dudosa ejecutoria en trabajos de cintura para abajo y experta en traiciones mercantiles. Y la dudosa intervención —sin aclarar por su parte— del Jefe de los Servicios de Inteligencia españoles que deberá devolver, hasta sus últimas consecuencias, la confianza en él puesta (¡qué grave error!). Una mezcla explosiva que alguien ha sabido manejar con acierto moviendo los hilos de un incapaz presidente del Gobierno adulado por los peores políticos de la historia de España (¡mira que los ha habido malos!) y un vicepresidente que será listillo, más bien oportunista, pero con escasa capacidad para poner en escena esta tragedia.

Echar a un Rey de su casa no es baladí. Sin imputación, sin acusación formal, sin sentencia. Escuchen: Un vicepresidente se atreve a decir que le prohíban salir de España y el presidente, en plan juez y parte, amo de España, se muestra, como si él fuese la Ley, benevolente con la Corona. ¿Quién se ha creído ser y qué poderes se arroga? Son presuntos, muy presuntos, cuando para ellos no existe la presunción de inocencia en los otros.

El mundo entero se asombra. Algunos españoles, más de lo que se piensa, desolados y dispuestos a presentar resistencia. Esto no puede quedar así y de hecho no ha hecho sino empezar.

¿Dónde está el origen? ¿El autor (es) intelectual (es)?

Me llaman de todas partes, asustados, preocupados, indignados, extrañados, curiosos, como si yo supiese más que ellos, ¿qué hacer?

Recurro a la memoria. Les avisé hace tiempo: <<La República la trajeron los monárquicos y, después, la perdieron los republicanos>>.

Pero lo que dijo Ortega se lo dijo así mismo y tampoco se hizo caso: <<Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión>>.

La dispersión está de moda entre los posibles salvadores. ¿Qué les importa a ellos sino su estatus? ¡Vosotros dispersos tenéis mucha culpa! ¡Sí, vosotros!

En Gobernación ondeaba ya la bandera republicana. Habló el nuevo presidente del Comité Revolucionario, ya convertido en gobierno provisional de la República: <<El gobierno provisional de la República ha tomado el Poder sin tramitación y sin resistencia ni oposición protocolaria alguna…>>. Nos lo han regalado; le faltó apostillar.

A un paso: la violencia.

<<No es esto, no es esto>>. Pero ya era tarde.

Grita el rebaño: <<No se ha marchao; que le hemos echao>>.

<<Delenda est Monarchía>>. Ortega y Gasset, que se dice hombre de la calle, anima.

Se saltaron —una vez más— la legalidad. Ahora volverán a hacerlo.

Si yo fuese el Rey, antes de que sea tarde, diría:

—Me someto a referéndum.

Lo gana de calle.

Falta saber cuál será el siguiente paso del autor (es) intelectual (es) de esta tragedia. Hay muchos personajes ocultos que ya están barajando y repartiéndose las cartas.

Saben que la Corona no es uno, sino una; y por tanto continuidad. Ahora rota. Tocada. Falta hundirla. Eso buscan. Cerrar el paréntesis abierto por ellos mismos en el 31. Entonces les salió mal. Puede que a la tercera vaya la vencida. Incluso bendecida llegue la III: <<bajo palio>>.

Hay que adelantarse porque han ganado por la mano y siguen siendo mano.

Un amigo al que suelo consultar mis inquietudes me recuerda que en España desde 1812 hasta 1978 se sitúan siete Constituciones (la más duradera la de la Restauración -1876- que perduró 47 años) y ninguna ha seguido los pasos legales para su modificación o cambio. Todo ha sucedido de manera abrupta. Malos antecedentes; como para fiarse. El mal ya está iniciado. Tarde o temprano se saltarán la legalidad. Si no lo han hecho ya. Cuidado con la Constitución de 1978. No es necesario renovarla. Se la saltarán como acostumbrados están.

¿Quiénes? Nunca ha estado tan claro: un Gobierno que ha demostrado claramente sus intenciones y que se sostiene gracias a separatistas, comunistas, amparo de terroristas, y medios de comunicación afines, refugio de peligrosos autores intelectuales cuyo fin último es el poder mientras en más sitios mejor, y donde nunca se mida el comportamiento por reglas morales y legales, sino por  las suyas.

Hay que adelantarse. Es la hora de dar un democrático puñetazo encima de la mesa. Si es que en España queda algo de dignidad política, popular, incluso, como decían antaño, judicial y eclesiástica.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

6 agosto 2020

ASESINA QUE ALGO QUEDA. Rafael Dávila Álvarez

No conozco ninguna nación del mundo democrático que admita a sus más recientes asesinos entrar en la gobernación o administración de las instituciones del Estado. Que admita que formen un partido blanqueado de nombres y apellidos para acceder a ellas a través de unas elecciones. En el cumplimiento de la ley no hay perdón, ni se intercambian favores, sino ley. Una sentencia es justa o injusta, nunca perdonable ni moldeable; se cumple y tiene consecuencias.

Tampoco es conocido que lo sentenciado por el máximo Tribunal judicial sea corregido por un Tribunal Constitucional en recurso de amparo.

Todo esto ocurre aquí: 6-5 en la prórroga, arbitrando Pascual Sala y de presidente de la federación el inolvidable -por desgracia- señor Zapatero. Bildu y Sortu, modus operandi intelectual (con perdón), fueron introducidas en la destrucción de España por los señores mencionados, acabando con la ley de Partidos Políticos que impedía presentarse en citas electorales a formaciones relacionadas con bandas terroristas y estar presentes en la vida política.

Ninguna de esas herencias ha condenado los cerca de mil asesinatos de la ETA ni por asomo han pedido perdón. El señor Zapatero y el señor Sala tampoco han dicho esta boca es mía sobre su actuación, única en el mundo mundial.

Un TC. se limita a comprobar que se han respetado los principios constitucionales, no es su misión reconsiderar las pruebas, por cierto aplastantes, de la policía y guardia civil. El Tribunal Constitucional sentenció al Tribunal Supremo, lo condenó, excediéndose en su razón de ser. Lo nunca visto.

En mi opinión este hecho, que parece olvidado, fue la maniobra más hábil y peligrosa contra la unidad de España y contra la mismísima democracia.

Un barreno colocado en el corazón del sistema.

Todo lo que ahora vemos y vivimos viene de aquella sentencia que, además de colocar al modus operandi intelectual de Batasuna en la toma de decisiones sobre España, acabó con Montesquieu y dejó el camino libre para la destrucción de España vía la legalidad, su legalidad, como demuestran los votos particulares de los magistrados sobre aquella sentencia del Constitucional, dejando a las claras, por escrito, que no es el Constitucional una instancia judicial que pueda juzgar a la mayor de ellas: el Supremo. Y lo fue. Se hundió la justicia hasta convertir al TC. en un instrumento en manos del Gobierno. Pasito a pasito, nombramiento tras nombramiento, Fiscal General que juega con las togas y el polvo del camino, o con la información vaginal que te lleva al ministerio y de vuelta a mandar sobre los fiscales, hasta conseguir su objetivo.

Hablaremos de esto y de aquello, pero es lo que les cuento. Todo viene de esta iniciación de la que Sánchez es continuador junto a otros iniciáticos que construyen metódicamente el nuevo edificio. Maestros de la construcción sobre escombros.

Ley de Memoria Histórica, iniciada y a punto. La Corona, iniciada y a punto. Les queda el Partido Popular, única fuerza capaz de doblarles el pulso, que tenían ya a mano con Rajoy. Se les ha escapado la presa, por lo que unieron fuerzas con Podemos.

Abramos los ojos. Tres fuerzas a la derecha es dispersión. Es su meta, la de Sánchez. Todos contra el Partido Popular. Que por cierto no es Rajoy.

Todo empezó allá por el 31. Les está costando, pero insistirán.

La ETA, ¿se acuerdan? Era una banda de asesinos. ¿Lo recuerdan? Asesina que algo queda.

No conozco ninguna nación del mundo democrático que admita a sus más recientes asesinos entrar en la gobernación o administración de las instituciones del Estado. Que admita que formen un partido blanqueado de nombres y apellidos para acceder a ellas a través de unas elecciones. En España, sí. Nadie ha vuelto a recordarlo. Todo está pactado.

Su oscuro origen es todavía un amenazante misterio que, en ocasiones, da señales de su existencia como hace unos días en la Plaza de Armas del Palacio Real de Madrid.

Ahora vayamos en todas las direcciones menos en la adecuada; y olvidemos.

¡Dispersión! ¡Dispersión! ¡Que nos atacan!

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

20 julio 2020

Blog: generaldavila.com

¡SE SIENTEN COÑO! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Se sienten coño! Retumbaron en el hemiciclo, como una ráfaga, las palabras del ministro de Justicia: <<España se encuentra en una crisis constituyente>>.

Estamos al límite. Todos lo saben y nadie reacciona. Se han cometido atropellos en casi todas las instituciones. No debemos bajar la guardia porque se acercan tiempos de preocupación -sin ocupación- y deterioro generalizado. <<Mientras peor, mejor>> será el lema de millones dispuestos a todo. En cuanto vean que pueden perder esta opción única que ahora tienen, arderá la calle.

Si el Partido Socialista, o esto que el señor Sánchez preside, les ha querido engañar con lo de <<el enemigo al ombligo>> para mantenerse en su inútil vanidad, el resultado es poner al lobo a pastorear el rebaño. Quizá ya no queden ovejas, sino un rebaño de lobos. Eso significa comerse al pastor, que se lo han comido después de matar (anular/domesticar es más exacto) al perro guardián.

Lo acaba de proclamar el ministro de Justicia: <<Crisis constituyente- Debate Constituyente>>. El mensaje ¿iba para Ezquerra Republicana de Cataluña (ERC)? No; iba para todos.  Pocos se han enterado. Tranquilizador.

Pasado el trueno, la tormenta ya no volverá a anunciarse. Como si nada hubiese ocurrido. No lo olviden: Crisis Constituyente. Caerá como un rayo, sin avisar.

Hay dos cosas que esta proclama encierra: qué quiere decir y qué ha querido decir el ministro de la Justicia. Estamos ante ¿qué? No es difícil el acertijo. Por sus obras los conoceréis. Sabemos ante quién. De lo que se deduce la maniobra probable y peligrosa.

En román paladino: nos la están colando, si no nos la han colado ya. Creo que es la declaración más grave oída en el Congreso de los Diputados en la democracia. Suena como aquel: ¡Se sienten coño!, pero sin tricornio, sino con la Justicia del ministro del Gobierno, juez y parte.

No…, que no quiso decir eso, sino lo otro. ¡Ya! Sin ráfaga. Las ideologías tienen mayor capacidad de penetración que las balas.

Está claro. A por la Corona. El caso es que caiga la Monarquía. ¡Viva la III! A por la Guardia Civil, que esperemos hayan mordido en hueso. A por la Justicia, Constitucional, Fiscalía General, Supremo, palo y tentetieso a quien se menee fuera de la raya que yo marque. Los míos a un lado, los otros al otro lado. A por Ciudadanos que está flaquita y necesita un reconstituyente. Y, por supuesto, a por los Consejos de Administración. Que no se escriba una letra, se dé una noticia, se use una red social sin que sea censurada por el ministerio de la Presidencia (que los vigile el CNI ).

La nación de naciones. En definitiva: a por la Constitución. A por España, al federalismo, al separatismo, ahora que viene la pandemia del hambre y la desesperación.

La gravedad de este ¡se sienten coño! es que no venía de ninguno de los activistas de barrio que pueblan el Congreso, alguno ministro, sino de un jurista importante ahora metido a político. Es decir un leído y entendido que sabe lo que dice y por qué lo dice. Autor intelectual.

De una gravedad extrema. Las posteriores explicaciones son baldías. Por sus obras los conoceréis.

Las obras que vemos son las que son. Todo está en revisión y hay un ataque encubierto a España. Empezando por el modelo de Estado y por su Constitución. Para terminar (de acabar) con España.

Juan Carlos Campo Moreno. Ministro de Justicia. Magistrado. Fue y lo soltó.: <<Un debate constituyente abierto>>. Sonó como aquel ¡Se sienten coño!

Porque -y esta es la clave- en el Parlamento español han entrado los que tienen a España como enemigo. Arderá la calle.

¡Al suelo todo el mundo!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

15 junio 2020

Blog: generaldavila.com

DON JUAN CARLOS I REY DE ESPAÑA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

He servido a España, en su máxima proximidad, 13 años de mi vida militar junto al Rey Don Juan Carlos I. Desde el empleo de Comandante en la Guardia Real, teniente coronel Ayudante de Campo después;  y de coronel fui Jefe de su Guardia Real.

Por allí han pasado, y he visto pasar, la historia de España de estos últimos años. De todo. Lo divino y lo humano, lo mejor y lo peor, que de todo está hecha y gobernada España. Hombres. Intereses. He visto todo y a casi todos. Nadie, ninguno, puede tirar ni la primera ni la última piedra. ¡Si lo sabré yo!

No les voy a contar -que morirá conmigo-, la normalidad de una familia, la Real, que ¡cuántas hubiesen querido ser parecidas! De lo que cuentan, de lo que inventan, a la vida auténtica diaria y normal, nada de nada. A lo mediático, subvencionado, le gusta la caricatura. Para eso le pagan. Y muy bien. ¡Cuántas mentiras sin desmentir! Cuanto mentiroso diciendo que vale más por lo que calla… Nunca dicen que es lo que callan porque no existe.

No veía diferencias destacables entre aquella entrañable familia y la de cualquiera de los españoles de la época. No les hablo de memoria. Sino del día a día, del permanente contacto, de cierta intimidad,  y de viajar por todo el mundo en la más cercana proximidad.

Ahora resulta que muchos, tantos, de los que jamás en su vida han puesto un pie en la Zarzuela, saben más que nadie de lo que allí se cuece; y lo que dicen es ley. Por otro lado los que saben, conocen y lo han vivido, callan, como si con ellos no fuese la cosa. Así se escribe la historia. Muchos están encumbrados -y muy bien colocados- en todos los lugares y agujeros, desde lo más santo a lo más profano, todos (se) aprovecharon el tirón.

Somos muchos los que sufrimos la injusticia del trato que se está dando al Rey Don Juan Carlos y el desconocimiento del interior de su talante y forma de ser. El Rey Don Juan Carlos representa toda una historia de progreso de España, muy difícil, complicada, y que pocos hubiesen sido capaces de sacar adelante. Lo hizo y no se lo perdonan. Cuando logró una España grande, respetada, rica en proyectos y peso internacional, el único,-hay que repetirlo- el único que ha sabido manejar el problema de Cataluña y enderezarlo, un Rey de y para todos los españoles, vieron que Don Juan Carlos era el objetivo a batir. Por eso, por su amor a España, por su sentido de la unidad de España, por ser Rey de todos los españoles, pon aunar esfuerzos, por proclamar por el mundo quién es España, por recordar nuestras raíces americanas, que aquello es España, por hablar, sentir, y engrandecer España. No se lo han  perdonado.

España ha cambiado mucho y muy deprisa. Es muy fácil hablar difamando, sin el más mínimo conocimiento, ni argumento, y revolver las intimidades, aquellos que tanto tienen que esconder.

Ahora parece que entra el miedo y es el momento del silencio acusatorio, y tantos que han (hemos) estado a su lado callan. Yo no me callo.

No tengo el más mínimo interés en una parte u otra. Vivo exclusivamente de mi pensión… y con hipoteca. Mi mujer me dio seis hijos y no tuvimos tiempo para otra cosa. Es decir que no hay más cera que la que arde.

Y no digo que no me gustaría ser un Consejero de Enagás como Pepiño, que algún mérito uno ha hecho, o Consejero de Santa Bárbara. Aquí el que no corre vuela, pero todos callan en su ínsula agradecida.

No me voy a callar, ya que puedo y conozco. España navega a la deriva, pero ustedes los españoles son muy libres de arrojar por la borda al mejor timonel que hasta ahora hemos tenido y poner al pirata de turno en su lugar, y conducir por la mentira y la traición nuestro futuro.

Si España en estos últimos 45 años de su historia ha salido adelante, ha sabido incardinarse en el mundo, se ha convertido en una gran nación, ha sido gracias a la intuición y realeza de un Rey que otros quisieran para ellos: Don Juan Carlos I de España.

La Corona está en peligro, porque está en peligro España, su unidad y su peso internacional. Pretenden cobrarse la primera pieza, la monarquía. No van a poder con el Rey Don Juan Carlos, porque nada tienen probatorio (¡qué más quisieran!), y seguirán (perseguirán) con Don Felipe; tras sus huellas.

No está de más que algunos den la cara y defiendan lo que en estos momentos, quizá lo único sin más interés que el general, defiende a España y al conjunto de los españoles, sientan lo que sientan y piensen lo que piensen: la Corona. Sin avergonzarse ni achantarse.

Defender a España, su unidad y su peso internacional tiene un coste.

Don Juan Carlos logró sacarnos de la pobreza y de la insignificancia internacional.

Está todo programado y lo que no perdono es a los cobardes enriquecidos que se mueven al compás de los aires que soplan.

Es el primer intento serio, y con toda contundencia, aprovechando la pandemia, que ha anestesiado a los españoles, para acabar con la Corona.

Hagan ustedes lo que quieran y decidan lo que les venga en gana. Pero si algo ha habido que nos ha mantenido unidos y con fuerte proyección internacional ha sido la Corona, en concreto y durante muchos años, Don Juan Carlos I. Lo define una palabra: entrega a España. Esa ha sido su vida, por mucho que ahora, otros, quieran inventar otra.

A partir de eso, ustedes verán. A ver quién es el que tira la primera piedra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 junio 2020

COTILLEOS DEL PALACIO… DE LA MONCLOA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

De fuentes bien informadas, como antes se decía, me entero de que en el Consejo de Ministros de la crisis se plantaron Calviño y Robles.

El comunista, en cuarentena, fue allí, por encima de todo, incluso del riesgo para sus compis, a sacar tajada. Dos ministras dijeron ¡basta!. Calviño vio la economía temblar y por un momento se le apareció Maduro sentado en el lugar de Sánchez. Robles vio al Ejército, en rojo, estrellado de rojas estrellas, repartiendo tiritas y con flores en los cañones, que de entrada quedaba muy bonito, pero pensó en aquello de ¡A mí la Legión! y le temblaron las canillas.

¡No. Hasta aquí hemos llegado!, Coletas, y no te arrimes tanto.

Sánchez confuso, miraba al ministro de Universidades que, como Unamuno y medio dormido, se entretenía en hacer pajaritas de papel, hasta que en una de esas gritó: ¡Viva la inteligencia! Soñaba un mal sueño. Se abrió la puerta y todos miraron hacia ella con cierto temor, por si acaso, pero no, era un ujier con una jofaina de agua para que el presidente se lavase las manos. Corría entre ministros el desinfectante.

Calviño amenazó con Europa. Voy y me chivo. Te vas a enterar, Coletas.

El Coletas miraba a Robles: Tú a mí no me tocas… mis soldados. Contestó iracunda la magistrada.

Ella a Sánchez: Mi jemad ya está preparado y me ha dicho que solo espera órdenes. Los soldados uniformados, sin armas claro, los aviones vuelan y los barcos navegan. De milagro, decía el anterior jemad, pero este me dice que no, que le sobran barcos, aviones y soldados. Para dietas no sabe si le va a llegar, pero con las de la instrucción y adiestramiento suspendido nos apañamos. Ya aprenderán y se adiestrarán más adelante. Si es necesario nos traemos a los del Líbano, Irak, Turquía, Letonia…

Sánchez respira. Robles no sabe que le han dicho lo que los soldados pueden hacer, pero nadie le ha informado de lo que no deben hacer. Ese es un problema. Siempre la confusión del poder con el deber.

El comunista veía que perdía y creía que la fiebre le subía. ¡Ía-ía-ía, Illa maravilla! Impertérrito el de Sanidad, consultaba los últimos datos del día, y todo subía y abajo se venía. Habla del INSALUD y alguien le dice que eso ya no existe. Claro él no es médico sino dialogador. ¡Anda! por eso ahora con lo de las Autonomías si a uno de Pamplona le da un jamacuco en Madrid y va a urgencias nadie conoce sus antecedentes clínicos, no hay cruce de datos.

Al comunista se le ocurrió otra vía: la Corona. Se la puso por montera y salió de la reunión muy enfadado, bueno, mejor dicho cabreado, estos no saben de enfados, sino de lo que implícito lleva lo otro. Pensaba entre moquetas: Tengo la sexta y la cuatro y hasta la cinco y la del 3, creo que la 1 y la 2; tengo, tengo, solo necesito dominar. Desde la Sierra Madrileña, nido de águilas, dominaré Madrid y sus palacios.

Lo intenta por otro camino y seguirá con su proyecto a través de las falsas noticias y medias verdades, táctica de agitación y propaganda de los bolcheviques. Le importa un bledo el virus ya que el comunismo es afecto a toda clase de virus.

No sé quién -¿el ocupador de salas VIP?-, preguntó: ¿Hasta cuándo aguantarán los españoles encerrados en sus casas¿ ¿Por qué los británicos no toman medidas? ¿Será esto imparable y no tengamos otra solución que esperar al calor de agosto? Nadie sabe nada.

Termina la reunión como el rosario de la aurora.

Saliendo el Coletas de la reunión entró Ivan, ya saben.

¿Tienes la solución? Preguntó el presidente Sánchez (a partir de ahora hay que poner el nombre porque, según veíamos ayer en el show televisivo, el de interior no dirige sino preside).

No, presidente. Llaman Pablo, Santi, Inés, que se ofrecen para un Gobierno de Concentración. ¿Y eso qué es? ¿Pero yo sigo aquí en mi colchón? ¿Y cuando esto pase sigo siendo el rey?

Pues eso tenéis que hablarlo.

Celaaaá que ha puesto el oído pregunta ¿Qué hay una concentración?

El de Interior, el que preside, mira a Robles: ¿Concentración? ¿Tú o yo? ¿Tuya o mía?

Presi, el colchón no hay quien te lo quite mientras yo esté a tu lado. Termina Iván tranquilizando a Sánchez, que con mal gesto y peor cara se dirige a los españoles, sus súbditos: ¡Españoles!: Solo mil palabras para deciros que nada. Nada y nada. Más nada que nada y hasta mañana nada, y después de mañana nada; y que nada, que esto lo vamos a ganar, porque nada, así que nada… Durante cerca de una hora. Pues nada: tranquinada.

El CNI, este y el otro, el del otro, no sé si el de Villarejo también, lo grabó todo.

Lo guardan porque aquí, tarde o temprano, todo se sabe.

Una recomendación: estén atentos, porque entre falsas noticias (fakes) se cuelan algunas verdades.

“En este mundo traidor nada hay verdad ni mentira; todo es según del color del cristal con que se mira” (Ramón de Campoamor y Campoosorio.1817-1901). A este Consejo de Ministros acudieron con gafas oscuras y el resultado es, como anunció el presidente, Sánchez, que nada, quédate en casa, que no hay nada que hacer. Nada es nada, como sí es sí y no es no. Sino todo lo contrario.

Nota aclaratoria: Las Fuerzas Armadas poseen infinidad de capacidades, pero no son un “todo a cien“. Es delicado hacer un uso inadecuado de medios y capacidades. Por ejemplo usarlas, como veo y escucho, para anunciar por megafonía que nos quedemos en casa. Esto no es un toque de queda. Eso lo pueden y deben hacer otros. El mando militar debe asesorar y explicar la diferencia entre lo que se puede hacer y lo que se debe hacer. Sobre todo no engañar al personal para dar imagen y desperdiciar sus verdaderas capacidades. El mal o inadecuado empleo de los medios es preocupante. Luego se oye lo que se oye: Los militares toman las calles. Sí; de pregoneros.

Claro que aquí todo vale con tal de aparentar. Nada, pues, nada, nada que hacer.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 marzo 2020

MAJESTAD, DÍGANOS ALGO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Leo un tuit de Alfonso Ussía que textualmente dice: <<El Rey haría bien en hablar a los españoles. Estamos todos en nuestras casas>>. Me uno totalmente a esa petición. La idea es suya, la comparto y difundo por necesaria.

Son momentos de escuchar a la sensatez y el equilibrio. La Corona es <<el símbolo moral, la encarnación de todo un pueblo>>.

Acudo a Herman Finer que habla de: <<…la necesidad de que los gobernados se identifiquen míticamente con valores como la virtud, la justicia y la honradez. Un rey puede servir de ejemplo y de ayuda para que la sociedad se identifique con la imagen por la que suspira>>. Estos no son momentos para otra cosa.

Suspiramos por la virtud, algo ausente en este debate. Es necesaria la auctoritas que solo encarna y posee el símbolo y exponente de la nación: el Rey.

En este momento de soledad, quizá de angustia también, necesitamos que el símbolo de la Nación española ondee y flamee en lo más alto, que nos diga, aquí está España, que sois vosotros, que somos todos y yo, vuestro Rey, encabezo la preocupación, e impulso la gestión en la unidad y entendimiento.

No podemos esperar más. El tiempo corre y no puede haber ni una sola ausencia en esta lucha. Es una situación de crisis sin precedentes y la gran mayoría desconocemos a qué y a quién nos enfrentamos.

Necesitamos algo que nos conmueva, que a la vez nos dé fuerza y esperanza. Decía Carlos Seco Serrano: << La virtud de la monarquía ha radicado precisamente -contra la idea de quienes han pretendido fijarla en un momento histórico como estatua de sal convertida en puro pasado- en su virtualidad continuamente operante: respuesta y concreción, estímulo vivo a cada tiempo histórico, y garantía al mismo tiempo de pervivencia en lo esencial, por encima de quiebras traumáticas>>.

Que vivimos un momento histórico es indudable. Que necesitamos una voz que nos integre es una necesidad. El Rey debe estar porque es la única realidad integradora. Debemos oír su voz. Es el momento de integración nacional y no de discusión nacional. Eso solo lo encarna Vuestra Majestad y solo Vuestras palabras pueden traer el necesario sosiego y también los urgentes ánimos que nos infundan fuerza y esperanza.

Si España sufre, sufre el Rey, si los españoles dudan alguien debe despejar su sufrimiento, solo el Rey es capaz de ello. Vuestra figura, Señor, es en estos momentos más necesaria que nunca. Arbitrar y moderar son palabras de una rabiosa actualidad, de urgente necesidad.

El Rey está ahí arriba, pero no en un lugar inalcanzable o invisible. Debe verse y sentirse, cercano y real.

La función del Rey consiste en la representación de la nación, en ser símbolo de ella, en regular y moderar el curso de su marcha histórica.

Este es el momento más grave e incierto que se recuerda de los últimos años, porque está sin control.

Hay que gobernar, aunque quizá sea aún más necesario reinar.

Majestad, díganos algo. Necesitamos que nos hable España. Queremos identificarnos con la virtud, la justicia y la honradez. Es lo que esperan miles de españoles que se sacrifican cada día exponiendo incluso su vida para salvar la nuestra.

España se seca, sin que la sangre corra por sus venas. Majestad,transfunda la necesaria y vivificadora energía y cordura.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

16 marzo 2020

ESPAÑA, EL ORDEN CONSTITUCIONAL, EL REY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Si algo les molesta a los secesionistas y demás personajes de mal vivir en España, es el Rey, la Monarquía. Si pudiesen, lo primero que harían es mandarle a embarcar a Cartagena.

A los españoles nos pueden engañar y colarnos un relato tan falso como su procedencia. No a la Corona que sabe cuál es su misión, la fuerza y el valor moral que representa en una España que pasa por los momentos más difíciles de sus últimos años.

Demostración clara son los continuos ataques al Rey de estos personajes enemigos de España porque saben que la Corona es el lugar de la unidad, el símbolo de España unida, y el mayor obstáculo, quizá ya el único, a sus ansias de destrucción. La Corona es unidad, un rey somos todos nosotros.

Recuerda D. Carlos Seco Serrano: <<Cuando Don Juan Carlos realizó su primera visita a Argentina, alguien preguntó al gran historiador Sánchez Albornoz, viejo republicano azañista residente en Buenos Aires, cómo contemplaba él ese acontecimiento. Don Claudio contestó: “Es España. España que viene a la Argentina…>>.

<<Es su símbolo moral, la encarnación del pueblo español>>.

Es la unidad por lo que suspira España, ahora, en estos momentos de incertidumbre; es la estabilidad que estamos a punto de perder en una contienda política en la que el Rey debe estar por encima de ella. Miremos bien el desafío y no perdamos la referencia ni el lugar. Ser Rey de todos los españoles significa que lo es por España, todo por España, de toda España.

Las reacciones al discurso navideño de la Corona son la mejor prueba del significado y moderación del Rey en estos momentos. El Rey ha hablado de España y de la Ley, la Constitución, algo que ha irritado a los separatistas. Bien. Eso está bien; y es consecuente.

Cada uno hace su lectura. En la mía destaco:

Una preocupación Real: <<…el deterioro de la confianza de muchos ciudadanos en las instituciones, y desde luego Cataluña, son otras serias preocupaciones que tenemos en España>>.

Ser conscientes de nuestras fortalezas y debilidades: <<…sin caer en los extremos, ni en una autocomplacencia que silencie nuestras carencias o errores, ni en una autocrítica destructiva que niegue el gran patrimonio cívico, social y político que hemos acumulado>>.

Una exigencia: <<La voluntad de entendimiento y de integrar nuestras diferencias dentro del respeto a nuestra Constitución, que reconoce la diversidad territorial que nos define y preserva la unidad que nos da fuerza>>.

Es lógico que unos cuantos se hayan visto señalados y eso les haya provocado una irritación de urgencias. Es el acierto de las palabras del Rey.

Lo único que me preocupa es que no nos percatemos de la advertencia Real: <<El progreso de un país depende, en gran medida, del carácter de sus ciudadanos, de la fortaleza de su sociedad y del adecuado funcionamiento de su Estado>. Más claro no se puede ser.

¡El que tenga oídos, que oiga! ¿Estaremos sordos?, ¿o adormecidos?

Hubo ya un momento en la reciente historia en el que el Rey tuvo que dar órdenes tajantes ante un golpe de Estado:

<<He ordenado a las autoridades civiles y a la Junta de Jefes de Estado Mayor que tome todas las medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente>>.

Que no nos quede la menor duda de que ahora también se respetará el orden constitucional dentro de la legalidad vigente.

Que tampoco lo duden los separatistas.

Fue el humanista toscano Marsilio Ficino quien recomendó para el picor de la piel los ajos. Aquí decimos: El que se pica, ajos come. ¡Velay!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 diciembre 2019

CINCO (5) AÑOS DE REINADO Rafael Dávila Álvarez

Felicidades Majestad. Impecable reinado. Prudencia. Gestos rotundos y claros que no admiten interpretaciones. Son lo que son.

Cuando Vuestra Majestad ha tenido que fruncir el ceño lo ha hecho; y se le ha notado. En un Rey los gestos tienen tanta importancia como sus palabras.

Pero estas son definitivas.

La Corona es la única esperanza que nos queda para que la unidad de España se mantenga. Es su razón de ser principal. Corona y justicia están poniendo a cada uno en su sitio.

Habéis heredado todo el carisma de Vuestro padre y se nota. En momentos de balbuceos institucionales como los actuales, ante la grave incertidumbre que sobrevuela sobre España, patria común de todos los españoles, la única referencia sólida y clara que nos queda es la Corona. Vuestra Majestad, junto a la sabiduría del pueblo español, nos hará salir de esta grave situación que nos hace perder fuerza dentro y prestigio fuera.

La Corona siempre ha dinamizado la vida política dentro y fuera de España, con el nombre de España siempre en sus actos, en sus labios; y en su corazón. No menos importante ha sido su papel moderador. Pasión y moderación. Ese es el difícil juego que solo un Rey puede llevar a cabo.

El Rey es el gran símbolo de la nación. Eso le da más poder que a cualquier otro, porque no es poder político sino símbolo de todos y para todos, su referencia e identificación. Poder moral. Principal elemento integrador de España. A Vuestra Majestad recurrimos en los momentos difíciles, graves, como el actual, para no perder nuestra identificación y saber que el futuro seguirá llamándose España.

Decía que las palabras del Rey son definitivas. Las he publicado varias veces, también hace unos días, pero no puedo dejar de hacerlo de nuevo en este día tan importante, cuando se cumplen cinco (5) años de Vuestro reinado. Porque la unidad de España es lo más destacable y grave y lo que va a marcar nuestro inminente futuro de incertidumbre. Estas palabras deben ser guía y referente. Todas las Vuestras lo son, pero Os ha tocado vivir un momento muy delicado en el que están en juego muchas cosas; pero la principal la unidad de España. Por eso a ellas nos acogemos y difundimos; con esperanza y constancia.

¡Felicidades Majestad!

PALABRAS DEL REY EL 3 DE OCTUBRE DE 2017

<<Estamos viviendo momentos muy graves para nuestra vida democrática. Y en estas circunstancias, quiero dirigirme directamente a todos los españoles. Todos hemos sido testigos de los hechos que se han ido produciendo en Cataluña, con la pretensión final de la Generalitat de que sea proclamada −ilegalmente−la independencia de Cataluña.

Desde hace ya tiempo, determinadas autoridades de Cataluña, de una manera reiterada, consciente y deliberada, han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía, que es la Ley que reconoce, protege y ampara sus instituciones históricas y su autogobierno.

Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado. Un Estado al que, precisamente, esas autoridades representan en Cataluña.

Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando ─desgraciadamente─ a dividirla. Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada.

Esas autoridades han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles; y con su conducta irresponsable incluso pueden poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España.

En definitiva, todo ello ha supuesto la culminación de un inaceptable intento de apropiación de las instituciones históricas de Cataluña. Esas autoridades, de una manera clara y rotunda, se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.

Por todo ello y ante esta situación de extrema gravedad, que requiere el firme compromiso de todos con los intereses generales, es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía.

Hoy quiero, además, transmitir varios mensajes a todos los españoles, particularmente a los catalanes.

A los ciudadanos de Cataluña –a todos− quiero reiterarles que desde hace décadas vivimos en un Estado democrático que ofrece las vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley. Porque, como todos sabemos, sin ese respeto no hay convivencia democrática posible en paz y libertad, ni en Cataluña, ni en el resto de España, ni en ningún lugar del mundo. En la España constitucional y democrática, saben bien que tienen un espacio de concordia y de encuentro con todos sus conciudadanos.

Sé muy bien que en Cataluña también hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes así lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos.

Y al conjunto de los españoles, que viven con desasosiego y tristeza estos acontecimientos, les transmito un mensaje de tranquilidad, de confianza y, también, de esperanza.

Son momentos difíciles, pero los superaremos. Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante. Porque creemos en nuestro país y nos sentimos orgullosos de lo que somos. Porque nuestros principios democráticos son fuertes, son sólidos. Y lo son porque están basados en el deseo de millones y millones de españoles de convivir en paz y en libertad. Así hemos ido construyendo la España de las últimas décadas. Y así debemos seguir ese camino, con serenidad y con determinación. En ese camino, en esa España mejor que todos deseamos, estará también Cataluña.

Termino ya estas palabras, dirigidas a todo el pueblo español, para subrayar una vez más el firme compromiso de la Corona con la Constitución y con la democracia, mi entrega al entendimiento y la concordia entre españoles, y mi compromiso como Rey con la unidad y la permanencia de España>>.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 junio 2019