LA MATRIA Y LA PATRIA. LA MADRE PATRIA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Menos mal que España se llama España y no Españo, que apañaos estábamos.

Algunas-algunos han oído campanas y no saben dónde.

Matria. Les suena la marcha musical, oyen sus rumores, pero aborrecen el razonamiento; quizá surja de Fedón o incluso se hayan visto entre la M de una y uno. O estén esperando abarcarlo todo en lo que entienden por El Aleph. No, no lo entienden, pero les suena, son meros adoradores del becerro de oro que les predica (?).

No está el problema entre patria y matria, que les importa un bledo. Están por acabar con una cultura basada en la religión, sí la Católica, algo que nadie se atreve a decir, ni siquiera los obispos, arzobispos o cardenales, y menos a defender. Quieren acabar con la enseñanza que los maestros no hacen, con la Historia que a los académicos enfrenta, con los ejércitos que los soldados se empeñan en mantener en su mística sin saber muy bien cual es su misión fundamental, con la Justicia que se ha perdido entre leyes incumplidas, con la pluralidad política que tanto incomoda, y con la Corona con la que convivimos años, más de mil, y nadie se ha enterado ni comprendido. ¿¡Ah!, que a ustedes no les importa? Pues allá cada cual.

Les aventuro a decir.

La Religión la defenderán los que no encuentran la fe. «Sancte Socrates, ora pro nobis».

Los Ejércitos, los héroes olvidados de las trincheras, que yacen bajo una piedra que no ostenta fecha ni nombre. No harán falta los generales.

La Historia quedará en alguna biblioteca custodiada por ascetas, mientras se queman libros tras discusiones bizantinas. Al fin no quedarán escritores. Libres.

La Justicia será de horca y cuchillo, y jamás será justa; es su sentencia a muerte. Condenados están los jueces por su injusticia.

La pluralidad política es una incómoda piedra en el zapato y será martillada por buen zapatero.

La maternidad no tiene futuro, a pesar de la matria, porque no habrá propiedad ni sobre los hijos, si es que los hay.

La patria estará prohibida como concepto peligroso y subversivo.

¿La Corona? ¿Y me lo preguntas tú?

No habrá cultura, sino que será llamada —ya lo es— progresismo, cambio climático, sostenible y conmovible.

«Arrasado el jardín, profanados los cálices y las aras, entraron a caballo los hunos en la biblioteca monástica y rompieron los libros incomprensibles y los vituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios, que era una cimitarra de hierro» (El Aleph. Los teólogos. José Luis Borges).

Son coribantes al son de una doctrina que define con exactitud Borges en el absurdo de imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura.

«Ardor Guerrero vibre en nuestras voces.

Y de amor patrio henchido el corazón.

Entonemos el Himno Sacrosanto.

Del deber, de la Patria y del Honor.

¡Honor!»

Esa Patria es con la que quieren acabar. Pero en algún lugar se dice: «…aún te queda la fiel Infantería».

Sí. España es madre, es la Madre Patria que no necesita que venga la incultura y la inquina a bautizarla.

Cada uno cuenta lo que le parece. Hasta la M entre una y uno lo hizo en uno de sus envites. «Cuenta el viejo Herodoto que, vituperados unos soldados egipcios por haber pasado a servir a otro pueblo, e invocándoles el nombre de la patria, contestaron señalando sus partes genitales: “Donde va esto, va la patria”».

¡Ah! ¿¡Que no lo entendéis!? Así os pasa

Miré los muros de la patria mía…

La inteligencia es lo que les falta ¿o será a nosotros? Es saber lo que fuimos. Esa es la cuestión. No es la patria ni la matria, sino la no patria y la no matria.

¿Aún no os habéis enterado de aquello?: «Ardieron palimpsestos y códices…»

No habrá nada. De aquello. Nada quedará en pie.

No sé si aún nos queda la fiel infantería.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

19 julio 2021

 

 

 

 

¿VACUNAS? NI PARACAÍDAS Rafael Dávila Álvarez

Ni vacunas ni paracaídas. La gestión sigue siendo nefasta y de consecuencias mortales. Les da igual. Luego hacen un homenaje y cuando llegan las elecciones se les vota.  Siguen a lo suyo que es tirarnos del avión en marcha y sin paracaídas.

Otros se van de vacaciones con un sobre que lleva un amigo que le sigue a todas partes y aprovechan el viaje para darse un homenaje con champán porque el cava le da un poco de ardor en la parte izquierda del estómago.

Viajan todos con todo gratis. No ha sido el único a pesar de pilotar la nave al abismo porque el piloto se quedó sin paracaídas en aquel vuelo que los llevaba a Benicàssim; como a Canarias.

Al avión hay que subir vacunado y con paracaídas. Lo aprendieron los que manejan las naves aéreas en crisis—creo habérselo contado—, y lo dejó escrito el de un Junker alemán que en plena guerra civil regresaba a Tetuán después de haber dejado a unos cuantos legionarios en Sevilla. En el avión solo el capitán piloto y un mecánico. Los motores del Junker empezaron a mostrar fatiga y aquello se ponía peligroso. El piloto aferrado a sus mandos le pidió al mecánico que buscase los paracaídas. La situación era tensa, el avión vibraba como una batidora o saltaba en el aire como un canguro.

—¡¡¡Los paracaídas!!! Gritaba el capitán. Solo el ruido metálico de la chatarra del avión.

Angustia sobre el agua del Estrecho, palabras cada vez más convertidas en palabrotas. El final de la escena es lo que ustedes esperan. Aparece el mecánico en la cabina abrochándose el paracaídas, ya equipado y preparado para el salto.

—Mi capitán es que su paracaídas no aparece por ninguna parte.

Quizá del susto o de indignación, el piloto pudo hacerse con la nave y tomar tierra. No sé si tiraría al mecánico en mitad del Estrecho. Sé que es real lo que cuento. Es historia de la aeronáutica militar.

A la hora del yo-tú es muy difícil la elección. Si el Falcon 900 vuelve a Benicàssim mejor contar los paracaídas y llevarlos a mano.

Semana Santa ¿en La Mareta o en Doñana?

No hay paracaídas para todos, aunque aviones sobran y caras (de cemento) más.

Pilotos arriesgados que sean capaces de conducir la nave a pesar de la tripulación que llevan, quedan muy pocos. A unos los echan, a otros los tiran sin paracaídas y la mayoría opta por volar en naves extranjeras llenas de marcianos.

Esta es la sociedad secreta de las trampas, donde ellos parten y reparten. Los paracaídas ya lo están y la nave va sin piloto.

El problema de España ya no es ni siquiera saltarse la cola, sino la cara y la cola y quienes con una organizan la otra. Sobre todo el reparto de paracaídas en los Consejos de Administración, con secretos de gasolinera o de los otros como avales para que te permitan ajustarte los atalajes.

Espabilen. Sacúdanse la pereza. Cuando les toque el turno ya no será necesario el paracaídas. Se habrán estampado contra la realidad del duro suelo.

Es muy difícil salir de la zona de influencia de estos personajes. Muy difícil y harto peligroso volar como Dédalo para escapar consciente de la  caída de Ícaro por querer volar alto. Yo estoy dispuesto y preparado para saltar al vacío sin previo aviso y sin protección. Solo pido un favor: ¡No empujen!

—Mi capitán es que su paracaídas no aparece por ninguna parte.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

10 marzo 2021

 

 

FRANCO Y DON JUAN. DOS PERSONAS DE TODA CONFIANZA… Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Franco y Don Juan en el yate Azor.

Extraigo con verdadero placer algunos retazos del libro de don José María Pemán Mis encuentro con Franco, una delicia y un imperdonable olvido de muchos en muchos casos. Nos perdemos historia, esa que hoy se falsea contándola como no fue, sin documentos, ni siquiera un testimonio de los que algo saben de aquello.

Cuenta Pemán que Franco envió a Don Juan una propuesta del plan de estudios del Príncipe de Asturias, que ya había cursado el bachillerato en España, para que se quedara aquí formándose en las Academias Militares, en la Universidad, la Administración y en el conocimiento de los Ministerios, incluso asistiendo a algún Consejo de Ministros.

Don Juan pidió opinión entre sus consejeros y amigos.

El comentario del conde de los Andes era jocoso:

-Salvo el Seminario, el Príncipe va a recorrer todas las oficinas y establecimientos del país.

Sigue diciendo don José María que las entrevistas Franco-Don Juan, dieron comienzo con la conocida como “Azor” por tenerse en el mar en el yate del Jefe del Estado. La última se iba a celebrar en el Parador de Ciudad Rodrigo. Se canceló o retrasó porque se había corrido la noticia y aquello se inundó de periodistas de todo el mundo.

La reunión se convocó un día más tarde, pero en la finca de “Las Cabezas” del marqués de Comillas.

En la conversación Don Juan propuso al Caudillo que cada uno de ellos nombrara  un par de personas de entera lealtad y confianza que estuvieran en permanente contacto para concertar y coordinar la correspondencia y conversaciones a desarrollar entre ambos.

Franco dubitativo contestó a Don Juan:

-Dos personas de toda confianza… ¿Vuestra Alteza las tiene?

-Podría ofrecerle, mi general, cien nombres para que usted escogiera dos.

Franco volvió al silencio y mirando al infinito, como pensando, pasado un rato, contestó:

-Pues yo no podría.

Parece increíble. ¡Solo dos personas de confianza!, y ¡no las tenía!

No es malo el acto de desconfianza que suele estar más próxima a la prudencia que al temor. Aunque algo tienen en común.

Hoy no recomendaría depositar nuestra confianza en nadie, ni siquiera en el notario; como repito muchas veces, ni en el compañero de pareja.

Paso de buey, vista de halcón, diente de lobo y hacerse el bobo”.

Dos personas de confianza…  ¡Hum! ¿Dónde están?

Desde luego yo tampoco podría.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

16 marzo 2018

Blog: generaldavila.com

BANCOS, NÓMINAS, HIPOTECAS… Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Prefiero ir al dentista que entrar en un banco. Dicen que dan un servicio. Sin duda: para el que lo necesite. En muchos casos solo hacen de oficina de cobro y pago. Pero antes de pagar cobran, cobran, cobran siempre, por los siglos de los siglos. Es el canon que aceptamos creyendo que el banco está por encima de todo y de todos.

Cuando éramos jóvenes tenientes cobrábamos en mano; en un sobre venía el dinerito contante y sonante, además de todas las explicaciones de cuentas y descuentos. Era el mejor día del mes.

El día de cobro uno de mis compañeros se sentaba, solo, en una mesa del bar de oficiales, abría ceremoniosamente el sobre y en voz alta empezaba a sacar y contar los billetes mientras calculaba sus gastos domésticos: 100 de luz, 50 de agua, 100 colegios niños, 200 ropa, 100 casa, 300 comer, 200 alquiler…, total que solo me quedan 30 para imprevistos. ¡Qué desastre! En aquel momento había conseguido que todos le prestásemos atención. Llegaba el final que él buscaba: ¡¡Qué soy soltero!!, gritaba mientras recogía todo el dinero que había puesto en montoncitos sobre la mesa. ¡Para mí todo!

Lo de los bancos era para ricos. Nosotros éramos pobres, pero libres.

Decía Romanones que la independencia económica es no tener dinero. No sé no sé.

Pero un día… Llegaron los bancos y se acabó el sobre, la libertad. Había que cobrar por el banco. Elegir una entidad bancaria y… ¡Vaya negocio para unos cuantos! Llegó el control para los vulgares y monótonos de la nómina. ¿Por qué tiene que pasar mi dinero por el banco? Nos preguntábamos.

Una muesca más contra la libertad, por culpa de los que la zarandean, roban, mienten, ocultan, trapichean, evaden, defraudan, delinquen, guindan, mangan, pillan, sisan, desfalcan, expolian, desvalijan, extorsionan, rapiñan, soplan, carmenan, apañan, birlan, atracan, ratean, transfieren, juegan, blanquean, blackquean, enajenan, engañan, corrompen, saquean, estafan, ningunean, mienten, arrancan, quitan, asaltan, ratean, choricean, despojan, choran, trampean, expertos en la ciencia de Caco. Mismo rasero a ellos que a los otros. Todos iguales (?) ante la ley, la justicia, la sanidad… y nunca iguales para la banca. Que nadie se escape de las garras del gran hermano. Cortados por el mismo rasero, el más bajo posible. La educación bancaria se basa en el engaño, a todo. Le llaman lucha por la supervivencia.

Hablaba con el mecánico mientras terminaba de cambiar el aceite al coche… Viene el fontanero a casa…, el de la tele, el mantenimiento de la caldera… ¡Cómo están las cosas! La conversación se repite, todos dicen lo mismo: ¡Se lo llevan crudo estos…!, ¡nos roban…!, ¡no hay quien viva! Pero ninguno de ellos me ofrece una factura. ¿Oiga y el IVA? ¡Ah!, entonces son 50 más.

Un toma y daca. Me tomo por aquí lo que me quitan por allá.

La Administración nos tiene controlados, cada día más, a casi todos, pero no a todos. Sí, pero sin IVA. El que roba a un ladrón…

En aquellos tiempos en los que pasamos del sobre al banco, sin apenas darnos cuenta de lo que se nos venía encima, llegó un compañero contándonos que le habían llamado del banco (“de su banco” como a los banqueros les gusta que digas) para decirle que estaba en números rojos. Al principio, se quedó algo azarado, con la sensación de haber cometido algo grave, hasta que reaccionó y le dijo al amable banquero: ¿Oiga y el mes pasado por estas fechas cómo estaba mi cuenta? Miró sus papeles el banquero. No, señor, el mes pasado tenía usted en esta fecha 500 a su favor. Mi amigo, desconocedor de los trámites bancarios le contestó: Pues ¿por qué no me avisó también?

En fin…, ahora jueces, magistrados, banqueros, en guerra… y el gobierno que los azuza. Amenazas de los del dinero, del nuestro por supuesto. Una sentencia firme ¿se puede volver a sentenciar o revisar solo porque la sentencia ha creado revuelo? Alarma bancaria que no social. ¿Explicaciones del Alto Tribunal? Ninguna. Cualquier grieta por pequeña que sea sirve para que el poder del dinero se cuele como agua… o fuego. El interés no es el 3% o el 4%. Es todo y todo es ciencia y conciencia (s). Dinero, dinero, dinero.

No saber leer, no saber escribir… saber contar. Los tribunales al descubierto, en números rojos. Igual que los bancos. Pedir perdón no es suficiente. Hay que pagar y no precisamente con dinero. En justicia. Nadie entiende nada. Si algo se han llevado que nos lo devuelvan sin trámites engorrosos, sin papeleos, abogados, pérdidas de tiempo, dinero (de nuevo) y paciencia. Eso es lo justo, lo demás es volver a empezar el calvario de siempre contra Goliat.

¿No somos todos iguales?

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

28 octubre 2018