EL VALOR EN EL SOLDADO. CATEDRÁTICOS DE VALENTÍA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Academia de Infantería. Capitán Arredondo

Es el Cid Campeador <<catedrático de valentía>> según el apotegma de Juan Rufo. Cátedra que entre españoles nunca quedó vacante. Su asignatura está escrita en la historia y nunca termina de redactarse el texto definitivo. El valor está en cada soldado, se le supone; hasta que el combate se lo reconoce: heroico, distinguido, reconocido. Los soldados somos permanentes alumnos de esa asignatura.

<<El oficial ha de abstenerse en el combate de realizar alardes inútiles de valor>> […] <<todas sus actividades y todo su valor, en el verdadero concepto de esta palabra, han de tender a conservar durante el mayor tiempo y en el más alto grado, las energías físicas y morales de su tropa…>>. Así dice el antiguo Reglamento Táctico de Infantería, olvidado en muchos casos, obsoleto para algunos, pero insustituible para el que conoce el arte de la guerra. Aunque ya no haya gritos de guerra, ni se cante en el momento decisivo el himno del Regimiento, siempre será necesario el valor y su expresión en el gesto, en la acción, en el comportamiento y en la formación. Se forman los valientes en el duro entrenamiento de la vida diaria. Coraje, empuje, frialdad, serenidad, furia, distintos tipos de valor que deben pasar por el crisol del honor para una vez fundidos construirse en el amor a la esposa, a los hijos, a los compañeros, al deber del juramento, a tu Patria. Lo hace en las cátedras de formación que están en las Academias Militares, en el entrenamiento diario, instrucción y adiestramiento, pero sobre todo y por encima de todo en la historia. Un soldado se forma en el valor y en el honor de sus antepasados.

Las primeras palabras que el hombre dejó escritas estaban dedicadas al valor: La Ilíada. La literatura occidental empieza con Homero; narrando las hazañas de los héroes alrededor siempre de esas virtudes: valor y honor. Si aquellas historias eran entonces memorizadas por los estudiantes hoy ya forman parte de nuestras entrañas. Porque la ciencia avanza y se desarrollan tecnologías, pero poco lo hace el alma, lo de dentro, que siempre sigue con los mismos interrogantes. La Ilíada sigue encabezando la modernidad. Todos seguimos siendo homéricos. Sus personajes, héroes o cobardes, son la cotidiana rutina de nuestra vida que no ha cambiado por dentro.

El valor y el honor brillan en La Ilíada junto al conocimiento de su irrenunciable necesidad para hacer frente al combate de la vida entera. En ella siempre están juntos el miedo y el valor, el odio y el amor, la sombra y la luz, lo mortal y lo inmortal: la vida al fin.

A veces es necesario reflexionar para ser valiente. Hay distintos valores, desde el reflexivo de Héctor que <<ha tenido que aprender a ser valiente y pelear en primera fila>> al de Aquiles que no necesitó aprendizaje.

El valor en los héroes de la Ilíada significa amar más la vida en su intensidad que en su duración. Es cosa de héroes.

Cada valiente muestra un rasgo definitorio y todos, a pesar de sus debilidades, lo son: valientes y honorables. Diomedes <<valiente en el combate>>, caballero y cortés, se atreve a luchar contra los dioses, lo divino y lo humano enfrentados, hiere a Afrodita, a Ares con su lanza. También es capaz de entablar tregua amistosa con su enemigo Glauco.

El gran Ayante Telamonio, como una roca, que no retrocede de donde le han puesto y allí permanece con impetuoso valor, siempre de cara.

Son soldados. Arquetipos de lo humano. Del valor y su contrario. Todo está en la Ilíada.

El valor junto al honor son rutina entre nuestros soldados. La gran mayoría de las historias permanecen ocultas. Incógnitos héroes. Causa extrañeza que no se haya concedido ni una sola condecoración al valor heroico o distinguido, Laureada o Medalla Militar, desde 1958 fecha en que se concedió la última Laureada al Caballero Legionario Maderal Oleaga en la acción de Edechera, la guerra olvidada de Ifni.

Héroes sigue habiendo. Guerras también. Hechos heroicos cada día. En este blog lo hemos contado. Proceso de concesión, de reconocimiento al valor distinguido, individual, ninguno que sepamos. ¿Qué es lo que impide distinguir el valor?

Esa es otra de sus características. No espera recompensa alguna. Aunque es necesario reconocerlo y difundirlo como ejemplo. Somos poco generosos a la hora de los reconocimientos.

En la entrada al comedor de la toledana Academia de Infantería hay una placa  que sobrecoge.

Dice así:

Comedor Capitán Arredondo

Caído en 1924 al frente de su Compañía de la Legión

Sesenta acciones de combate

Diez heridas de guerra

Un ascenso por méritos de guerra

Dos Laureadas de San Fernando

Correspondería que ese nombre <<Capitán Arredondo>> lo llevase el Patio de Armas de la Academia de la Infantería, donde forman a los infantes, donde reside la cátedra del valor.

En uno de los pasillos se puede leer la definición del valor heroico:

Comedor Capitán Arredondo. Academia de Infantería

<<Es la virtud que, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales  acciones, hechos o servicios militares, bien individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida, y siempre en servicio y beneficio de la patria o de la paz y seguridad de la Comunidad Internacional>>.

La cátedra del valor no está vacante. Son legión sus titulares, reconocidos o no, que cada día imparten su magistral lección desde el silencio y la humildad.

El texto sobre la valentía y el honor sigue escribiéndose. Nunca se acabará su redacción.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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8 octubre 2019

LA TUMBA DE FRANCO, CON PERDÓN General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Pedro Sánchez (miembro de la Joven Guardia de Zapatero, herederos, los dos, de Largo Caballero, del que tenemos que aguantar aún su repugnante recuerdo en escultura madrileña, largos-largos y maldito lo que valgo, poca cabeza para tanta maldad) ha hecho más franquistas estos días que Nicolás Franco que hizo a su hermano Jefe del Estado a última hora y por teléfono.

A este sujeto, que no hay quien lo sujete, lo va a descabalgar de su caballo (léase Falcón/helicóptero de los Ejércitos de España), Francisco Franco Bahamonde, que fue Jefe del Estado español y Generalísimo de los Ejércitos y para el que no lo recuerde murió en 1975. Porque la gente en España, los españoles, tienen muy arraigado eso de los muertos y si hoy es uno, ¿quién te dice a ti que mañana no será otro?

No sé si en Moncloa hay un antropólogo de guardia. Debería. Quizá Tezanos además de CIScar lo que toca, sabe de eso. Desde luego es necesario y muy práctico. Los americanos introdujeron en las plantillas de sus batallones expedicionarios a un antropólogo después de su mala experiencia en Vietnam donde su desconocimiento y soberbia les llevó a instalarse en más de una ocasión en terreno sagrado para los nativos. Lo pagaron caro.

Todo te perdono menos que me toques a los muertos. Cuidado con las cosas sagradas; los muertos lo son.

Aún no entiendo a la Iglesia que permite jugar con los muertos a capricho y entrar en un templo, lugar de culto («Mi casa será llamada casa de oración; pero la están convirtiendo en cueva de ladrones») a levantar una fosa y llevarse sus restos con la oposición de la familia y de millones de españoles. Y no para olvidar, como intentan engañarnos, sino para renacer: el odio y el enfrentamiento. Claro que España ha dejado de ser Católica.

¡Cuidado con estas cosas que las carga el diablo! Pedro Botero atiza la caldera, desde Moncloa -¿y desde la abadía de Monserrat?- la noche del aquelarre. Se puede hacer una lista de los asistentes. Ustedes no me creerían si les doy los nombres, pero su sagacidad…, así que lo dejo a su inteligencia, sin que olviden que los de la omisión también echan leña al fuego, léase caldera de Botero.

<<No se ha marchao que lo hemos echao>>. ¿Lo recuerdan? Decían cuando Alfonso XIII abandonaba España. ¿Qué gritarán ahora? ¿Hemos ganao, hemos ganao, el equipo colorao?

No puedo evitar el recuerdo y por tanto la comparación:

 <<Las Cortes Constituyentes declaran culpable de alta traición, como fórmula jurídica que resume todos los delitos del acta acusatoria, al que fue rey de España, quien, ejercitando los Poderes de su Magistratura contra la Constitución del Estado, ha cometido la más criminal violación del orden jurídico del país; en su consecuencia, el Tribunal soberano de la nación declara solemnemente fuera de la ley a don Alfonso de Borbón Habsburgo-Lorena; privado de la paz pública, cualquier ciudadano español podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional. Don Alfonso de Borbón será degradado de todas las dignidades, honores y títulos, que no podrá ostentar ni dentro ni fuera de España, de los cuales el pueblo español, por boca de su representación legal para votar las nuevas normas del Estado, le declara decaído, sin que se pueda reivindicarlos jamás, ni para él, ni para sus sucesores. De todos los bienes, acciones y derechos de su propiedad que se encuentren en territorio nacional, se incautará en su beneficio el Estado, que dispondrá del uso más conveniente que deba darles. Esta sentencia, que aprueban las Cortes Soberanas Constituyentes, después de sancionada por el Gobierno Provisional de la República, será impresa y fijada en todos los Ayuntamientos de España y comunicada a los representantes diplomáticos de todos los países, así como a la Sociedad de Naciones>>.

El Rey de España convertido en un peligroso delincuente. Esto ha pasado aquí. No hace mucho tiempo. Fue necesaria una única ley. La de Defensa de la República. Aquí vamos camino de ello con la de la Memoria Histórica. Aquella fue suficiente para acabar con las libertades, de prensa, de reunión, religiosa. Está por ver lo que nos trae la nueva.

Ya lo estamos viviendo.

Alrededor del inconsciente, Pedro Sánchez, otros deshojan la margarita. Les ha entrado miedo. Al ver que Franco aún cabalga.

¿Cuándo levantamos la lápida? ¿Antes o después? ¡Nos va a costar las elecciones!

Dicen los asesores y atizadores de la caldera que pululan por Moncloa como los enanos en la corte de Felipe IV.

Y siguen diciendo: Esperad un poco que los españoles son capaces de cualquier cosa, incluso de enterrarnos a nosotros (Léase políticamente hablando). ¿Y si abrimos la fosa y allí no hay nada? Consultad el oráculo. Yo conozco a Rappel. No juguéis con estas cosas…

Tienen miedo, mucho miedo. Entre los comentaristas del miedo uno se atreve a exclamar: ¡Azaña calculó mal! (Claro que ahora se trata de Largo Caballero). No me fío; y continúa: Todavía me llegan los gritos: ¡Franco! ¡Franco! ¡Franco! ¿¡Y si esto nos cuesta las elecciones… y más!?

Alicante 25 de enero de 1936. Francisco Largo Caballero, líder del PSOE, no deja alternativa: <<Si triunfan las derechas no habrá más remisión; tendremos que ir a la guerra civil declarada. No se hagan ilusiones las derechas, ni digan que esto son amenazas: son advertencias. Ya saben que nosotros no decimos las cosas por decirlas; lo decimos porque llevamos dentro del corazón y del cerebro el propósito de hacerlo>>.

No, no dicen las cosas por decirlas. Ya estábamos avisados:

<<Pues a ellos que estaban ansiosos

por traspasar la fosa,

sobrevino un agüero:

un águila de altísimo vuelo

que iba dejando aparte, hacia la izquierda,

a las huestes troyanas

y llevaba apresada entre sus uñas

una roja serpiente color sangre,

enorme, viva, aún jadeante,

que, además, todavía de la lucha,

no se había olvidado;

pues hacia atrás habiéndose doblado,

picó al águila misma

que la iba llevando entre sus garras,

en pleno pecho, al lado del cuello,

y el águila transida de dolores,

lejos de sí dejóla caer a tierra

y arrojóla en medio de la turba,

mientras ella, en chillidos prorrumpiendo,

con los soplos del viento iba volando>>.

(La Ilíada. Canto XII)

Dice la turba: <<La suerte del pueblo español no se decidirá en las urnas sino en la calle. La calle es lo vivo y lo palpitante. Conviene deshacer el error de atribuir a estos episodios pasajeros de la política turnante un valor transcendental y determinativo>>.

Si hay que tener memoria tengámosla todos. Algunos cuando acusan y señalan con el dedo inquisidor deberían hacerlo ante un espejo.

No es bueno jugar con los muertos. La venganza con los muertos es la peor de las vanidades. No me extraña que se caiga El Cristo Crucificado de Tiziano de El Escorial; y los pilares de la moral.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

7 octubre 2019

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CATALUÑA: CUANDO LA POLÍTICA NO ENCUENTRA UNA SOLUCIÓN PACÍFICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Cataluña: situación prebélica.

Moltke, jefe del Estado Mayor prusiano durante 30 años (desde 1857), enseñaba a sus oficiales que cuando el enemigo tiene abiertos ante sí tres caminos, de ellos elegirá el cuarto.

Alguno se empeña en presentar la independencia de Cataluña como un problema político. Lo es si nos atenemos a la usada, reiterado mal uso, de la definición de Clausewitz de que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Queda así dudoso el concepto si no se añade que eso ocurre porque la política no logra encontrar solución pacífica. La guerra es el último recurso de la política. Para llegar a esa situación antes se recorren otros caminos que lo anuncian. Cerrar los ojos ante las evidentes señales es una temeridad.

Hablar de guerra en Cataluña se me antoja prematuro. Todo se andará. Pero las señales nada bueno anuncian.

<<El mejor agüero es este: combatir por la Patria. ¿Por qué te dan miedo el combate y la pelea?>> (La Ilíada, canto XII).

No encuentra la política solución al golpe de Estado en Cataluña. No porque no la haya, sino por cobardía. Lisa y llanamente por cobardía.

<<Sé que los cobardes huyen del combate, y quien descuella en la batalla debe mantenerse firme, ya sea herido ya a otro hiera>> (La Ilíada. Canto XI).

Mejor podríamos hablar de desbordamiento de la delincuencia en el que están implicadas las más altas instituciones de Cataluña. Delincuentes: unos juzgados, otros en delincuencia manifiesta. Abarca a la palabra y a los hechos. Hechos muy graves que la Guardia Civil ha desarticulado a tiempo, antes de una tragedia. En Cataluña no se combate, por ahora, se delinque. Diferencia fundamental. Nada tiene que ver un soldado con un delincuente. Ellos quisieran tener un ejército, ya tienen un proyecto, pero nunca sería tal, sino una banda de delincuentes, o más claro, de forajidos. Uno de sus jefes es ya un forajido; acompañado de otros cuantos. Puigdemont es la definición. (Forajido: Delincuente que anda fuera del poblado, huyendo de la justicia).

No. Esto no es una guerra. Es pura cobardía e incumplimiento de la ley. Lo de Cataluña es la prueba evidente de la cobardía de España. Digo bien, porque nuestros representantes son los responsables. Los que tenían que tomar medidas, los que asumen la soberanía, hablan y actúan por nosotros. Pues habrá que pensárselo: <<Por sus obras los conoceréis>>.

Todos tenemos culpa.

Esto no es una guerra, pero podría serlo. Es, por ahora, una feroz lucha contra la delincuencia. Los delincuentes están organizados; dirigidos desde las más altas instituciones catalanas, ejecución a todos los niveles, servicio de información que abarca toda la península y se infiltra en los del Estado, agencias en el extranjero, logística pagada con los presupuestos del Estado español, grupos violentos que atacan con objetivos tácticos  que responden a la gran estrategia del terror para la independencia; pero ellos no han sido. Esto no es una guerra, es peor. Es luchar contra delincuentes con riesgo de la vida. Un lucha donde no hay honor ni valor. Solo traición. Ningún apoyo. Ningún capitán que te dirija y guíe. Como caigas en la lucha contra ellos serás humillado, rechazado y declarado culpable. No hay confianza en la batalla. Los que combaten y luchan por la Ley se encuentran desamparados, sin capitán. Sin ejemplo a seguir. El soldado siente una inmensa soledad en estos momentos de la batalla.

La política no encuentra solución

La escalada de la delincuencia puede dar lugar a que la política continúe por otros medios y será por la incompetencia de quien debería haber utilizado los que la política pone a su alcance. No lo hizo, no lo hace y cuando quiera será tarde. <<El necio solo conoce el mal cuando ya está hecho>>.

En definitiva: estamos ante una situación prebélica. La pérdida de la iniciativa es evidente. La lucha partidista no permite hacer un frente común. La unidad de España está en juego, no hay unidad en el planteamiento para su defensa.

Ante ese panorama el enemigo, ha elegido el cuarto camino: el de los forajidos.

De seguir ofreciendo una pírrica defensa habrá que continuar la política con otros medios.

Cuando no hay ley y se desata la violencia dirigida desde un Parlamento, y la respuesta es ninguna,  es señal de que la política no encuentra solución pacífica. Ya se sabe lo que eso significa.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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4 octubre 2019

MALOS MALÍSIMOS. ELECCIONES. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Aristóteles y Alejandro Magno

<<O el problema tiene solución y entonces es inútil preocuparse, o el problema no tiene solución y entonces es inútil preocuparse>>.

¿Diría eso Aristóteles? No a su discípulo, el Gran Alejandro. O poco caso le hizo. Su veredicto fue la guerra, triunfador; un cambio histórico.

<<Platón dijo que tonto y malo es la misma cosa>>. Lo que significa: elecciones. Malo, es muy malo. Luego lo otro: es. Consecuencia. O al revés.

Hace unos días en su columna de ABC nos recordaba el profesor Albiac lo que la tradición dice que figuraba en la entrada de la Academia de Platón:

<<Nadie entre aquí que no sepa geometría>>.

Se van aclarando las cosas. Supe que habría elecciones el día que imputaron a Esperanza Aguirre. Alguno sabe geometría; o gramática parda. De esta red no se escapa nadie. Estamos enredados. Hay que descubrir al pescador que teje y lanza la red.

Para mí que tenga o no tenga solución el problema, es un problema; algo habrá que hacer.

Alejandro tenía en su mesilla la Ilíada y la daga. Sería por eso de los tontos. No deje que uno se le acerque porque es contagioso. Hay epidemia. Eso es malo; <<malo malísimo>>, en expresión de mi nieto. Ser tonto forma parte de la libertad. ¿Se podrá elegir?

Geometría es una asignatura difícil para los políticos. Lo cual es un riesgo. Las guerras se hicieron interminables desde que la suprema dirección fue incumbencia suya. No saben el daño que producen las tonterías. Más que el lenguaje de las armas. No saben geometría, no saben nada, que no sea su propio ego.

En estas condiciones no abandonaré la protección de mi trinchera. Hasta que no haya un jefe que me inspire confianza y quede convencido de que la lucha no es en vano. Ante esto creo mejor seguir envuelto en la geometría. No abandonaré La Ilíada ni la daga; junto a mi almohada.

Me retiro con Obermann o Unamuno.

<<¿Quién eres tú? Para el universo soy nada, pero para mí todo>>.

De los generales se espera que ganen las batallas. De lo políticos que no provoquen la guerra.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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26 septiembre 2019

ESPAÑA FEDERAL Y REPUBLICANA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Escribe el maestro Gabriel Albiac: <<Imaginemos que un cataclismo universal hubiera destruido instantáneamente todos los libros -en todos sus soportes- del planeta. Bastaría que un milagro hubiera salvado uno de ellos, para hacer verosímil -en un equitativo plazo de milenios- la reescritura de todos. Ese libro se llama Ilíada. Y en él están todos los libros, absolutamente todos>> […]. <<Todo, absolutamente todo, está en La Ilíada, de Homero. Nosotros>>.

Parece imposible la vida, toda, en un libro.

Busquen lo que quieran, de ayer y de mañana, hasta lo más cotidiano,  y allí está. Lo de hoy por supuesto.

La pasión, la vida preferida en su intensidad que en su duración: Aquiles.

La reflexión, la razón, el deber: Héctor.

Aquiles busca matar a aquel a quien odia. Héctor al enemigo de su Patria.

Dispuesto a encerrarme en una de las versiones de La Iliada tropiezo con un augurio. En el Canto XII.

Héctor responde a su hermano Polidamante cuando le invita a dejar la lucha por un presagio siniestro: <<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

El valor de un héroe de la reflexión y razón. Alimentado por el amor a su patria, a los suyos, que lucha por su deber.

Negros presagios:

<<…un águila de altísimo vuelo

que iba dejando aparte, hacia la izquierda,

a las huestes troyanas

y llevaba entre sus uñas

una roja serpiente color sangre…>>.

Habrá lucha. El peor augurio sería abandonarla. <<No se puede vivir para morir cobardemente y sin gloria, sino realizando algo grande>>.

Presagio. La República Federal…, águila de altísimo vuelo, que iba dejando aparte, hacia la izquierda…Héctor

Votamos sin darle mucha importancia a sus consecuencias. Tenemos por delante unos años críticos, quiero decir de mucha gravedad. Lo que ustedes han preferido es el federalismo que, según el más votado, el señor Sánchez, es <<una voluntad política de acuerdo, de convivencia y de calidad institucional>> o dicho de otra manera: <<llevar a cabo una reforma de nuestra Constitución en sentido federal>>. Y republicana. Quizá el señor Sánchez, como tantos, no sabe lo que dice.

Ortega y Gasset dejó claro los términos del problema: <<Un Estado federal es un conjunto de pueblos que caminan hacia su unidad. Un Estado unitario que se federaliza es un organismo de pueblos que retrograda y camina hacia su dispersión>>. Expuso las diferencias entre soberanía y autonomía: <<Es la soberanía la facultad en su raíz, preestatal y prejurídica de las decisiones últimas o primeras, según el orden en que queráis contar: es, pues, el fundamento de todo poder, de toda ley, de todo derecho, de todo orden. Y la autonomía, en cambio, un principio político que supone ya un Estado sobre cuya soberanía indivisa no se discute porque no es cuestión>>.

Claro que ya sabemos, no todos, que los llamados <<izquierda>>, socialistas, republicanos ellos, tiene un concepto de República muy de ese lado; les gusta llamar a su revolución proceso democrático, que no es un sistema político, sino llevar a cabo una reforma radical eliminando cualquier vestigio de la España conocida. Ya lo profetizaron: no la va a conocer ni la madre que la parió.

Pobre España que lleva siglos <<como en sueños ni el que persigue puede alcanzar al perseguido ni este huir de aquel, de igual manera ni Aquiles con sus pies podía dar alcance a Héctor, ni Héctor escapar de Aquiles>>.

¿Por qué?

Sir Douglas Haig, Mariscal de Campo del Ejército británico combatió en la Batalla de Somme durante la I Guerra Mundial; nunca se aproximaba a sus soldados. Su Estado Mayor le recomendó hacerlo para estimular a sus decaídos soldados. Se acercó a uno de ellos y le preguntó:-¿Dónde empezó usted la guerra? El soldado no lo dudó:

-Yo no empecé esta guerra, señor; creo que fue el Kaiser.

Los soldados troyanos se refugian en la ciudad. Héctor queda fuera; va a pelear contra Aquiles. Una vez los dos guerreros están frente a frente Héctor huye. Le costará la vida.

Se aproximan tiempos que requieren dignidad, valor y saber a quién tenemos enfrente. No huir. 
Aquiles frente a Héctor

Porque lo malo no es la forma política sino <<saber que los dioses  nos engañan para mejor atraernos siempre a lo peor>>.

<<Un solo presagio es el mejor: combatir en defensa de la patria>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

28 mayo 2019

Blog: generaldavila.com

LAS LISTAS ELECTORALES DE LOS PARTIDOS. Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

El que piadoso desengaña amigos

tiene mayor peligro en su consejo

que en su venganza el que agravió enemigos.

Por esto a la maldad y al malo dejo.

Vivamos, sin ser cómplices, testigos;

advierta al mundo nuevo el mundo viejo.

(Francisco de Quevedo).

Hay lugares de los que nadie se va contento. Uno de ellos es la política. Hay otros; pero de ese hablaré en ocasión más propicia.

El agradecimiento a los servicios prestados es el mayor de los desagradecimientos; en política es peor; ni eso. Cuando pueden sacar partido de ti, el partido lo hace, cuando no, o se inventan algo, que filtran, o te mandan el motorista.

En política, y otros menesteres, diría que para todos, más vale guardarse siempre una carta. Saber y amenazar. Dormir con la Iliada bajo la almohada, cerca de la daga. La daga es buena compañera, sobre todo en el mercado de dagas, y si no vean como en el ministerio de Defensa se guardan la ropa unos a otros mientras nadan por ríos y mares distintos; de dagas. Unos entran y otros salen, pero a todos les esperan los misiles, la industria de la aeronaútica, o la patronal de la industria de Defensa; incluso los uniformados, buenos y obedientes, que se han movido bien en sus pozas, acaban en Santa Bárbara, Expal, Global Training Aviation, Oesia Network, Navantia, General Dynamics, y yo que sé en cuantas dagas más. En fin, un chollo, lo que se dice un chollo. Estas cosas del armamento dan mucha munición. El último que ha usado la puerta giratoria ha sido tan rápido que casi no ha dado tiempo a hablar de él. Era Secretario de Estado de Defensa y el paro no le ha durado ni un día. Escribano Mechanical, o algo así, le abre sus brazos. Estos sí que se van contentos, seguros de su valor político que ahora será su gran aliado y que, desde su bien remunerado puesto, mirarán por encima del hombro a sus compis.

Miro las listas de los partidos para situar a los generales al frente de sus tropas. Los ya rentabilizados van a Europa, a sus ejércitos de descanso. A vegetar, cuando debería ser el lugar donde se diese la batalla más importante.

Al resto me gustaría avisarles de que las tropas están cansadas y abatidas, que ven enemigos por todas partes y se sienten rodeadas. Que de la principal hazaña están desengañados porque no hay respuesta a la obediencia. Que las batallas dejan heridos y heridas incurables; que son tropas que se han sentido muchas veces abandonadas y engañadas. Que hay mucho desencanto en el frente.

A los que repasan las listas y en ellas ya no se encuentran. A los que se alegran al verse. A todos es bueno recordarles que una vez terminado el juego, rey y peón duermen en la misma caja. Así fue y así será por los siglos de los siglos. Y así decía Quevedo y ni caso le hacemos.

Vivamos sin ser cómplices, testigos;

advierta al mundo nuevo el mundo viejo.

Y el que piadoso desengaña amigos…

Cosas de la política, de ahora y de antes. Ahora y antes es siempre.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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3 abril 2019

TODAVÍA QUEDAN HÉROES. EL MAGISTRADO Y EL ABOGADO DEL ESTADO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Hace unos días murió Stanley Martin Lee, Stan Lee. Creador de los superhéroes que, en casa, entre mis nietos, se mezclan con soldaditos de la Legión, vaqueros del lejano oeste y otros juguetes extraños para formar ese mundo imposible, o no, como el del Belén que empezamos ya a montar y donde en el mismo prado verde se juntan el lobo y las ovejas, lo patos y los conejos, junto a cerditos y pavos, ángeles y palomas, con un castillo inmenso de Herodes que nunca hay suficiente espacio para colocar.

Como la vida misma. Un juego disparatado de posibilidades imposibles con el que pasa la vida en la imaginación de la necesidad, en la solución de tanto mal, de la eterna lucha entre el bien y el mal, en aquel caballo del bueno detrás del malo que nunca corría lo suficiente. Nada ha cambiado. Los niños se quedan absortos en los dibujos animados, quizá porque todavía están muy cerca del mundo del que vienen, y de los héroes del bien, quizá porque pronto intuyen su necesidad. Los viejos también sueñan con sus héroes, desde esas ventanas de los Centros de Mayores, de las tristes residencias donde vamos a parar cuando ya no servimos y damos la lata, cuando ya se acaba todo, lo poco que teníamos de héroes. Pero allí, seguimos buscándolos, Supermán, Hulk o Spiderman, aunque en este caso no es necesario que se disfracen. Son su hijo, la hija, un nieto, ese con el que jugaba a héroes imposibles. Esperan, los esperan. Es la permanente mirada por la ventana, a la puerta de entrada, que no retirarán hasta ver por ella a su héroe que viene a visitarle.

Es La Iliada de la vida, donde se cobija todo, donde está todo narrado. Aparecen los malos y los buenos, héroes y villanos, la imaginación y la realidad. Stann Lee nos ha resucitado La Iliada con héroes actuales, con sus pasiones, sus virtudes, sus temores y su fe en ellos mismos. El guión lo pone cada uno de nosotros, pero si entre nosotros hablásemos veríamos que para todos es lo mismo. No deja de ser la nueva lectura de un libro eterno, escrito en el imaginario de la vida, de la de todos, desde los iniciales dibujos animados hasta la vuelta al lugar de dónde venimos, esperando antes el abrazo de los que dejamos. Todos somos héroes y no de película, sino de una realidad que empieza y no sabemos si acaba.

La Iliada

Lo cotidiano y la necesidad de plegarte a las razones humanas hace que se plieguen también los héroes. Se les ve muy de vez en cuando. Casi nunca, porque miramos poco al cielo. Pero vuelan y allí están siempre. A nuestro lado.

Esta era la crónica cotidiana de la actualidad y me he ido por donde no quería. No sé como terminar. Empecé de una manera que nada tiene que ver con el final. Quizá sí. Porque hoy quería hablarles de héroes muy corrientes y normales. Porque entre tanta miseria y esclavismo, entre tanto sometimiento humillante al poder establecido, de cualquier manera, en estos días han surgido esos héroes de los que realmente yo quería hablar. Son un juez y un abogado del Estado que han dicho ¡basta!, y se les ha caído el equipo. Decir eso a “estos” es jugártela; porque “estos” son los malos de la película y tienen el poder. Y los héroes cotidianos, como el juez y el abogado (nosotros), no tienen traje para volar, ni tela de araña, ni martillo, ni nada de nada. Y lo que tienen es honradez, vergüenza y dignidad, ese traje, que es el de todos los tiempos, aunque no se vea, pasará, como en la Iliada, que les salvará. Porque a la postre, como en la vida, como al final de la vida, lo que vale y cuenta es la moral, la verdad, la dignidad, la honradez, y saber volar.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

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24 noviembre 2018