PREPARATIVOS DE GUERRA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

I y II Guerras Mundiales

Desde el 1 de septiembre de 1939 al 7 de mayo de 1945 Europa fue campo de batalla. Soldados y máquinas de guerra enfrentados de manera salvaje y sin que leyes de guerra, humanas al fin y al cabo, suavizasen la contienda más brutal y absurda a la que el mundo se ha enfrentado. Era el paso obligado, siguiente a la Gran Guerra, que nadie quiso adivinar. A día de hoy no hay respuesta: ¿por qué? Quedó una temblorosa civilización, ruinas y muertos. Los vivos hubiesen preferido morir.

Olvido. El miedo hoy parece que no existe, pero el riesgo sigue instalado entre nosotros a la espera de saber cuál será el primer paso del seguro próximo enfrentamiento, que como el primero, el segundo, no tendrá respuesta alguna que no sea esta pulsión de muerte que no superamos.

Fue y es algo parecido al fin del mundo para el que nunca estamos preparados. No lo estábamos entonces. El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. La siguiente piedra da claras muestras de encontrase en el camino.

La frontera Polaca

En el verano de 1939 los alemanes desplegaron en la frontera polaca cerca de 100 divisiones, 4000 aviones y millares de carros de combate. Todo fue muy rápido.

Dinamarca, Noruega, Francia y retirada del ejército británico de Dunquerque. Los Estados Unidos empezaron a inquietarse.

Alemania, a la vista de todos, con el consentimiento tácito de todos, se había transformado en la mayor potencia militar de la historia y del momento. Atacó, invadió, nadie fue capaz de detenerla por incapacidad material y moral. Sin espíritu de lucha.

Francia, el Reino Unido, los Estados Unidos de América, habían disminuido sus ejércitos, dedicados a rutinarias acciones para combatir el aburrimiento y así minar poco a poco el espíritu de lucha y defensa de sus pueblos.

Sí. Una sociedad instalada en ese temor a la guerra, no a la defensa, búsqueda de la comodidad, no al esfuerzo, pacifismo a diestro y siniestro. Ejércitos de papel para mantener una imagen falsa y alimentar una industria en decadencia. Pero cuando vienen mal dadas un ejército no se improvisa y menos cuando ha estado sometido a la rutina y al lento, eficaz minado de su mentalidad ofensiva y de lucha.

Una irresponsabilidad que trajo la peor guerra conocida hasta nuestros días y que no perdió Europa gracias a la participación de los Estados Unidos de América.

La defensa se había abandonado y esas eran las consecuencias fatales: los pactos firmados en falso y no amparados por la fuerza. No hay justicia si no se vale de la fuerza. Los ejércitos ante la invasión tenían la ley, pero no la fuerza.

El general Eisenhower da la clave: «En la mayoría de las unidades se prestó más atención a los deportes, diversiones y entretenimiento que a la instrucción».

Nosotros podríamos añadir más debilidades sobre la errónea utilización de los ejércitos.

Pearl Harbor

«El 7 de diciembre fue una fecha que vivirá en la infamia»: ataque a Pearl Harbor. Hubo que transformar deprisa y corriendo la debilidad militar americana para acudir en defensa de la libertad que llamaba a gritos; sin eufemismos. Una sociedad lastrada por la complacencia vio que todo se derrumbaba y que lo que creían probable, pero imposible, lo tenían a la puerta de su casa.

Se podía aceptar un fracaso. Nunca un abandono.

Esfuerzo de guerra. Sin él jamás hubiese amanecido en Europa; hoy no existiría. Se logró gracias a una coalición, pero con el claro signo de un dominante en ella, de un mando único sin interferencias ni injerencias.

Los Estados Unidos salvaron a una Europa indefensa o que no supo estar preparada militarmente para el momento.

Las fronteras son fuente de preocupación y suenan, detrás de la tragedia humana utilizada como arma ofensiva, las formaciones disciplinadas a la espera de que les abran las puertas. La inteligencia se cuela por los resquicios de unas redes infectadas de espías cibernéticos que pretenden paralizar la vida cotidiana. Las materias primas están en manos de unos y otros que controlan el suministro.

Signos de guerra

Hay signos preocupantes. De guerra. No sabemos cómo se desarrollará, pero el esfuerzo para estar preparados corre prisa y hay que ponerse a trabajar en la política de Defensa y Exterior, en los pactos, fuertes y solventes; decididamente hay que apostar por un mundo en guerra.

No podemos dejar a los ejércitos para melifluos cometidos porque no todo el mundo es bueno. España tengo la impresión de que no está en condiciones políticas ni militares para hacer los deberes que le corresponden. Lo que deja en peligro a todos y cada uno de los que diariamente dan lo mejor; expuestos a que mañana estemos sin gas, sin gasolina, sin electricidad, sin identidad. O algo mucho peor.

Corremos un gran riesgo.

La responsabilidad debe cada uno asumirla y recordar que entre cumplir o no está el que la Patria se lo agradezca y premie, o si no, merezca su desprecio y su castigo, como indigno hijo de ella.

Un fracaso sí. Un abandono jamás.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 noviembre 2021

 

UN DOCUMENTO INÉDITO SOBRE VIRUS. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El documento se denomima: «Reorganización Ejército Tierra Norteamericano»

En la Ilíada está todo. Lo conocido y lo desconocido, que al final es lo mismo porque tendemos a olvidar lo pasado. Desconocido y nuevo a pesar de estar publicado al principio de los tiempos. Porque los tiempos empezaron cuando quedaron escritos. Cada vez que me adentro en la Ilíada leo un libro nuevo.

La historia de unos contra otros es la del mundo. Desde Troya, cuando una alianza se forma para conquistar la ciudad que domina el paso del comercio, el Mediterráneo oriental. El de Europa al Asia sobre los Dardanelos. Diez años es un símbolo de eternidad y el último de ellos es el comienzo de lo actual. Allí ha quedado sellado para el que quiera entender.

La excusa es una mujer. El símbolo de la creación y expansión de los hijos de uno y no del otro. Inundar el mundo. La herencia en el más puro sentido irracional.

Alejandro Magno se creerá reencarnación de Aquiles y caminará a la Etiopía, César envidiará a Alejandro: <<¿No os parece digno de dolor que Alejandro, a la edad que yo tengo, fuera ya rey de tan inmensos territorios, y yo, en cambio, no haya realizado aún nada brillante?>>.

Así se ha ido repitiendo la historia una y otra vez. En medio de los enfrentamientos, las pasiones, humanos dioses, han estado siempre presentes, como un virus que adopta las formas de Apolo, el que hiere de lejos, o el indignado Escamandro que se revuelve por depositar en sus aguas tanta muerte.

Nada ha cambiado, ni siquiera ha mutado. La vida es una constante repetición del aviso que quedó escrito hace miles de años.

La ciencia todo lo oculta porque o es dinero o no es. O es rentable o nada vale.

Entre los muchos papeles que inundan mis anaqueles, baúles y polvorientas cajas, he descubierto un documento al menos extraño. ¿Por qué aparece ahora? No puedo dar respuesta, pero sí les digo que llevo años y horas gastadas entre esos papeles y aflora en estos momentos.

Está escrito, de puño y letra, por un alto general militar español. Sé quién es, pero eso ahora no importa.

Es un momento de reorganización de la Fuerzas Armadas Estadounidenses. La II guerra Mundial ha finalizado no hace muchos años. La Guerra Fría se calienta. El General Omar Nelson Bradley, uno de los muchos desconocidos, pero de los grandes soldados americanos de la IIGM, se convierte en Jefe de Estado Mayor del Ejército estadounidense en 1948. Después de asumir el mando, Bradley encontró una organización militar muy necesitada de nuevas estructuras, equipo y entrenamiento. Bradley dijo, <<el ejército de 1948 no podía abrirse camino ni de una bolsa de papel>>. El momento es delicado. Hay que cambiar cosas. Con él coopera otro gran general, Jacobs Loucks Devers. Ambos fueron los principales subalternos del general Eisenhower en las campañas en Francia y Alemania.

Es la antigua lucha mundial para el paso de un lugar a otro. Quedó escrito: Troya.

Aquiles, Alejandro, César… Enfrentamiento, coaliciones como las de los aqueos, o la Liga de Corinto, alianzas como la OTAN, más tarde el pacto de Varsovia, la defensa y el ataque: la guerra.

En España el momento es confuso. Sus ejércitos empobrecidos, faltos de todo, buscan su porvenir y los estudiosos de la organización aprenden de lo que otras fuerzas armadas llevan a cabo. La información fluye.

Vuelvo al documento. Repito: inédito. El alto mando español estudia. Me limito a transcribir:

<<Noticias sobre planes rusos en preparación para una guerra bacteriológica. Se dice que los hombres de ciencia soviéticos han desenvuelto dos tipos de virus, uno de ellos para la destrucción del ganado y otro para producir terribles epidemias entre los seres humanos. Las progresiones en materia bacteriológica no son desconocidas del alto mando norteamericano. Se sabe desde hace tiempo que vienen trabajando en vacunas especiales para inmunizar sus tropas contra los mismos virus esparcidos por ellos facilitando así el avance por territorios sometidos a ataques bacteriológicos; estos trabajos son considerados como una respuesta barata de los rusos a la bomba atómica>>.

El documento es auténtico. Este no es un papelillo cualquiera, aunque tenga ya unos cuantos años. No está escrito por un oficial de Estado Mayor que oye por aquí o por allá. Escrito de puño y letra desde la cúspide del mando militar y político.

Me limito a editarlo y guardar silencio. Opinen ustedes.

Es indudable que todo es tan viejo como la guerra de Troya cuando Apolo lanzó sus flechas sobre los aqueos en forma de peste.

Nunca sabremos más allá de lo que cuatro papeles dicen y en su interesada interpretación nos cuentan sus interpretadores; casi siempre desde la subjetividad.

Empiezo a pensar que no hay pasado ni hay futuro. Todo es igual ayer que hoy. Lo será mañana.

Nos lo contaron hace muchos años y lo hemos olvidado. Empezó en aquel lugar que domina el paso de Europa al Asia sobre los Dardanelos o Helesponto.

<<Canta. ¡oh diosa!, la cólera del Pelida Aquiles…

¡Paguen los dánaos mis lágrimas con tus flechas! Durante nueve días volaron sobre el ejército las flechas del dios>>.

Era el preludio de algo peor que continuó con la Odisea. Ese será el retorno.

Napoleón dijo que el arte del general no es la estrategia, sino saber cómo moldear la naturaleza humana.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 mayo 2020