EL ALTO NIVEL MORAL, INTELECTUAL Y ECONÓMICO DE NUESTROS POLÍTICOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<Marchaba (Alejandro) entonces al encuentro de Darío con intención de presentar nuevas batallas… Pero como la persecución  había sido penosa y larga, pues en once días había cabalgado tres mil trescientos estadios, la mayoría estaba desfallecida, sobre todo por la falta de agua. Allí se encontró con unos macedonios que traían del río odres de agua a lomos de mulas. Nada más ver a Alejandro, en mal estado por la sed, ya a mediodía, llenaron un casco y se lo acercaron. Él les preguntó para quienes lo transportaban : “Para nuestros hijos –dijeron-; pero con tal de que tú  vivas, ya tendremos otros, aunque perdamos estos.” Al oír esto, cogió el casco en las manos; pero al mirar alrededor y observar a  todos los jinetes que le rodeaban con las cabezas vueltas y mirándole, se lo devolvió sin beber y les dio las gracias por su ofrecimiento, diciendo: “Si solo yo bebo, estos perderán todo su ánimo”. Los jinetes entonces, al contemplar su fortaleza y grandeza de ánimo, prorrumpieron en gritos, animándole a que les condujera adelante, y fustigaron sus caballos: no podían consentir la fatiga, la sed ni, en una palabra, ser mortales, mientras tuvieran un rey como el que tenían>>.

A nadie le extraña que se diga que la política en España se ha convertido en un lodazal, incluso, en ocasiones, porquera.

No me ha ocurrido a mí. Sí a alguien, un amigo, muy cercano. Lo cuento porque creí que era broma y que de broma pase a ser verdad es muy grave. Es especialmente grave.

Los bancos andan con llamadas a sus clientes para, de acuerdo con no sé qué normativa, completar los datos que de ellos tienen registrados. Este amigo mío después de sucesivas llamadas se acercó al banco a rellenar los datos que insistentemente y con amenazas de bloquear su cuenta le pedían:

– Por la legislación vigente, cosas de la corrupción;  le dijo la amable empleada de banca.

-¿Tiene usted algún familiar alcalde, político o relacionado con ello?

Dice mi amigo que se le pasó por la cabeza contestar con impertinencia.

-¿Y a usted que le importa?, pero como si le adivinara el pensamiento la señorita prosiguió:

-Nos obliga la ley por eso de la corrupción, el blanqueo de capitales, ya sabe.

Mi amigo no tiene familiares, ni conocidos, metidos en política. Por no tener no tiene casi ni cuenta corriente, pero le obligan a cobrar por el banco. Soltero, mileurista, leedor de libros que compra baratos en el Rastro, y poco más. Me cuenta que se sintió vigilado, amenazado por el sistema, abrumado, acongojado, y casi le da un mal, y solo quería salir pronto de allí.

¿Le pasa algo caballero?

No, no, se me pasa enseguida; es que aquí tienen la calefacción muy alta; ¡claro!, como es un banco…

-¿Quiere usted un poco de agua?

-No, déjelo. Ya me voy. ¿Cuánto me queda en la cuenta?

-Tiene usted un saldo de 34,35 euros caballero. Todo queda arreglado.

Me pareció oírla, dice mi amigo: <<Queda usted fichado y cuidado a ver de dónde le vienen esos 34,35 euros de saldo>>.

Este es el ejemplo, la herencia de tantos y tantas porqueras. Que no es broma, sino un hecho real, de hoy. Lo de Alejandro Magno (Vidas paralelas-Plutarco) evidentemente no es de hoy. Eran otros tiempos. Los de la honradez, en la paz y en la guerra.

Esto es a lo que hemos llegado. Esta es la libertad a la que la moralidad nos ha llevado.

Corrupción moral, corrupción material y vigilancia político-policial. La de tu banco. Juez y parte. Limpio de culpa. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

<<…traían del río odres de agua a lomos de mulas>>. <<Si yo solo bebo estos perderán todo su ánimo>>.

Eran otros tiempos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 febrero 2019

¿QUÉ ES UN REY PARA TI? Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Un concurso anual que convoca a alumnos de entre 8 y 13 años para responder a una pregunta cada día más complicada: ¿Qué es un Rey para ti? Desde 1980 han participado alrededor de medio millón de estudiantes. Da comienzo la 38 edición. Los niños tendrán que afinar mucho sus respuestas. Quizá habría que ampliar la edad y hacer partícipe en el concurso a más escalas de edades, incluso a los más mayores. Sacar conclusiones con la verdad. Sin partidismos como los del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) que ahora estudia todo menos lo que debería: la sociedad española.

Aquellos niños que empezaron el concurso en el siglo pasado superan ya los 50 años. Convendría que volviesen a contestar, ahora, de nuevo, aunque variando la pregunta: ¿Qué ha sido el Rey para ti? Bueno es preguntar; mejor dar respuesta. La respuesta debe servir para conocer; eso es suficiente para un Rey, a nada más debe aspirar: conocer a su pueblo y unirlo.

<<La carga de un Rey es hacer bien y oír hablar mal de ti>> (Alejandro Magno).No le faltaba razón. Desde Platón se  sabe que el bien y lo bello son la misma cosa. Hacer el bien es la estética de la Monarquía, su belleza reside en un alto nivel de moralidad que contagie y guíe hacia el progreso, cultura y civilización. No es un constante camino escuchando lo que se dice, lo que te dicen, de uno y otro lado, sino haciendo lo que se imite y conviene, lo que atrae y une, lo que la totalidad asume como bueno, la belleza de lo que se desea y anhela. No hay otro camino.

¿Qué es un Rey para ti? No solo puede preguntarse, debe enseñarse y llevamos años ocultando. Y haciendo pedagogía de la república. Huyendo de la Monarquía. ¿Por qué? La respuesta retórica ¿Qué es un Rey para ti? De nada vale. Es la pedagogía la que enseña. Y el ejemplo.

El Rey encarna a la Nación, simbólicamente. El poder simbólico es el mayor de los poderes, el más representativo: es poder dado por cesión de los demás. Por encima del poder político está el simbólico, muy por encima de los políticos está el rey. Cuando ellos se apoderan del símbolo surge el dictador, suplantador de la esencia sin cesión de los suplantados. Ejemplos son los absolutismos, Hitler o Stalin. Una monarquía moderna está precisamente para evitarlos. Porque ellos quisieron ser más que un puñado de votos, todo, y pensar por todos. Cosa que nunca ocurre con una monarquía actual, anclada en la tierra y no en los cielos.

¿Qué es un Rey para tí?

En tiempos de incertidumbre política se acude al símbolo de la Nación; también cuando su unidad está en serio peligro. Se mira hacia ella, se busca una respuesta. No queda nada más. Rotos los poderes del Estado, si se rompe el símbolo no queda nada. ¿Qué es un Rey para ti? Es un momento para demostrar su significado. El momento es de indudable incertidumbre. Se requiere claridad, futuro, saber a dónde nos lleva esto. Tranquilidad, esperanza, estabilidad. El Rey habló con rotundidad el 3 de octubre de 2017 ante el ataque independentista. Señalaba a quienes tienen en sus manos cortar de raíz la rebelión: los poderes del Estado. Legislativo, Ejecutivo, Judicial. Ha pasado un año. Nada. Todo a peor.

El Rey reina, pero no gobierna. Eso no hace sino aumentar su poder. Es el símbolo de la Nación. Su unidad. Es más cosas, quizá, pero hoy, con que solo sea eso es suficiente. Ha pasado más de un año. Pedagogía de la monarquía; y más gestos. Si desaparece el símbolo, si se oculta, perdemos la referencia, parece que todo da igual; cuando no todo es igual. El poder simbólico es el mayor de los poderes: una bandera, un himno, el Rey. Hay que verlos, sentirlos y oírlos. Con más frecuencia. Que no parezca que están perdidos; que todo está perdido.

Se hace necesario: Pedagogía. Presencia. Cercanía.

Encarnación simbólica, simbólica sí, pero no hay otra, de la Nación que se nos va de las manos.

Que no parezca que está todo perdido. Que todavía nos quede el poder del símbolo. El de la Nación. Es necesario darle presencia y explicar su esencia.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

4 diciembre  2018