EL REGRESO DE IRAK. ¿ORDEN O DESORDEN INTERNACIONAL? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El ministerio de Defensa ordena a las tropas españolas el regreso de Irak. Todo un símbolo socialista: <<…un Gobierno que no nos mienta>>,<<caminito de Jerez>> y todas esas cosas… No voy a introducirme en el lodo del año 2004 provocado por aquella gente de la calaña de Zapatero/Bono que pusieron en pie la sucia maquinaria que aún hoy nos persigue. Eran ¿seguirán siéndolo?, la cabeza tan bien definida por Diego Saavedra Fajardo: <<Dudoso es el curso de la culebra, torciéndose a una parte y otra con tal incertidumbre, que aun su mismo cuerpo no sabe por dónde le ha de llevar la cabeza. Señala el movimiento a una parte, y le hace a la contraria, sin que dejen huellas sus pasos ni se conozca la intención de su viaje>>. Ocurrió después de aquella tragedia del 11M, aún sin explicación, que dejó a España sin autor intelectual de futuro. Hoy el poder sigue en manos de ellos, de los que han manejado confusas informaciones y revuelto lo íntimo de la esencia española esparciendo, con sus movimientos en los estercoleros, toda la inmundicia que pudiera acabar con el sentido y el futuro de nuestra nación España. La retirada de Irak fue el banderín de enganche, aún lo es, para remover el antimilitarismo y evitar la posibilidad de una legítima defensa. Fue el camino para solapadamente ir minando a las Fuerzas Armadas y dejarlas en mínimos presupuestarios y, lo que es más grave, transformar su capacidad militar, la de una fuerza militar, su razón de ser, en una ONG.

Nuestro modelo actual tiende a unas Fuerzas Armadas, pero sin armas.

Por otro lado nadie ha analizado y expuesto con verdad y crudeza lo que aquella retirada supuso para la credibilidad, no del Ejército español, que también, sino de España como nación. Lealtad y fidelidad, compromiso inquebrantable, son conceptos muy valorados en el orden internacional, y cuando se rompen tiene graves repercusiones económicas y de todo tipo. No nos hemos recuperado.

La guerra sigue. Nada la detiene. De repente una convulsión mundial ha movido el tablero y las piezas esparcidas, algunas por el suelo, esperan recomponerse e iniciar el juego; una vez más. La caída ha roto algunos reyes, reinas, peones, torres, caballos y alfiles, que aun reconocibles, fácilmente identificables, sufren deterioros evidentes. La estrategia mundial empieza de nuevo después de una guerra que, en mi opinión, va a desunir al mundo mucho más que unirlo. Las diferencias y enfrentamientos los veremos pronto en la economía. Resistiré cantaba el Dúo Dinámico y esa es virtud española. ¿Seremos capaces? Es momento de pensar seriamente en los pasos a dar cuando el tablero esté preparado para iniciar de nuevo el juego. Hay dos factores claves: la economía y la política exterior de alianzas; militares también, o sobre todo.

Unidad requiere, porque la política, como las monarquías, no son uno sino Una unidad, continuidad, pretérito y futuro, y aquí no debemos confiar en uno sino en una política común de España frente a lo que se nos viene encima, sin partidismos ni partidas internas.

La guerra de Irak es un icono socialista, un engaño nacido del trágico 11M, un montaje que se aprovechó de la tragedia de los inocentes muertos y heridos para imponer su sectario punto de vista que no es otro que el comunista. Recuerdo imborrable y a la vez advertencia. Un debe en su cuenta corriente internacional. En la nacional a la vista está.

Ahora en el desorden internacional en el que nos vemos, es conveniente estar avisados y preparados: la jugada empezará de nuevo. Las piezas se recompondrán. Alguien debería estar pensando en ello. Que no nos pille desarmados.

En lo militar nace una nueva era donde las alianzas y acuerdos deberán ser revisados y afrontar retos nuevos hasta ahora desconocidos. Hay que recomponer nuestras posturas y despliegues. ¿Hay presupuesto? Para nosotros la debilidad estriba en la imagen antisocial de esas inversiones. Es necesaria una dirección política inteligente y conocedora de lo que el mundo se trae entre manos. Y unos Estados Mayores, alguien que mande, capaces de analizar y exigir los adecuados presupuestos y saber a dónde, por dónde, cómo, y cuándo hay que hacer uso de esos recursos presupuestados. Los despliegues de las tropas influyen mucho en su economía, proyección de futuro y desarrollo en paz de los pueblos.

España no se encuentra en condiciones de afrontar el reto. El enemigo está dentro dinamitando cualquier posibilidad de recuperación. Una España enfrentada con ella misma, con su historia, su pasado y su futuro. Es urgente rehacerse ante lo que nos viene después de esta guerra de invisible enemigo que ha castigado muy duro el carácter y la unidad de España.

Nada volverá a ser como antes.

El despliegue de nuestros ejércitos por el mundo, cercano a 3.000 soldados, debe ser revisado, como lo serán las nuevas estrategias, alianzas y amenazas. Estamos ante un mundo nuevo precisamente en un momento en el que no se adivinan líderes de prestigio capaces de conducir esta nueva situación.

China se recupera y ofrece ayuda. Visto para sentencia. El comunismo la hace y la deshace. Estados Unidos se enfrenta a las próximas votaciones, lo que abre un nuevo interrogante. Rusia, curiosamente la menos afectada por el virus, continua fomentando su mentalidad de la Gran Rusia, algo que late en millones de corazones dispuestos a todo. Europa, sin el Reino Unido, desaparecida del panorama mundial, se ha convertido en simple peón en el tablero. Oriente próximo estallará en un momento en el que sin liderazgo el caos entre poblaciones es tal que ni el mismísimo Islam ya controla. Alqaeda y otros grupos son altavoces de los que todo lo han perdido y cifran en la violencia su futuro.

¿La ONU? Les recordaré quien es la ausente ONU: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y el Reino Unido. ¿Se les ha visto como Consejo de Seguridad del mundo que son, reunidos en estos días? ¿Dónde está la Resolución de la ONU? Hasta eso ha de cambiar.

Nuevo rumbo. Solo los que resistan y estén preparados saldrán adelante.

Unidad y fortaleza, creer en nosotros y quitar de en medio a comunistas que buscan nuestra destrucción internacional y nacional.

En estos momentos solo hay desorden internacional, el nacional es algo más. Estemos preparados para cuando llegue el momento. ¿Quién va a liderar este nuevo orden mundial? Los candidatos son varios. Europa ni está ni se la espera.

Supongo que estarán en el trabajo nuestros inteligentes y capacitados analistas para tomar la adecuada decisión y posicionarnos en el lugar y momento adecuado. Esto ha sido un virus. La próxima puede ser simplemente apretar un botón.

Les aseguro que el líder internacional que salga de este desorden tendrá detrás un poderoso Ejército que le dé el adecuado valor en el parqué. Sin ello sus acciones no se cotizarán al alza. El que no tenga ni recursos ni soldados que se olvide del pelotón de cabeza.

Regresamos de la guerra de Irak. Todo un mito. El asedio de Troya.

¿Dónde está Alejandro Magno? En su gravedad de muerte: <<En la situación en la que me encuentro, nada valen los remedios lentos ni los médicos indecisos. Me es preferible morir con arrojo a tardar en curarme. Así pues, si los médicos tienen algún recurso o alguna destreza, han de saber que, más que un remedio a la muerte, lo que busco es un remedio a la guerra>> […]. <<Cuando llegó a oídos de Darío la noticia de la enfermedad de Alejandro, avanzó hacia el  Éufrates con toda la rapidez que le permitía la magnitud de su ejército>>.

Será pronto: thálatta thálattta.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 marzo 2020

¿POR QUÉ FUERZAS ARMADAS A LO QUE SIEMPRE SE LLAMÓ EJÉRCITOS Y MARINA? General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Se ha generalizado, además de oficializarse, de acuerdo con la Constitución, el término Fuerzas Armadas. ¿Por qué y desde cuando ese nombre? Seguramente si hacemos la pregunta todos contestarán que siempre se llamaron así: Fuerzas Armadas.  Pues no. Conviene aclararlo porque la cuestión no es caprichosa ni baladí. No suele darse puntada sin hilo.

Ya saben que el término guerra está casi prohibido en nuestra Ley de leyes, limitándose a utilizar esa palabra (maldita) tres veces y no para su definición, sino como de paso, en los artículos 15, 63.3 y 169: <<pena de muerte en tiempo de guerra>> -asunto ya zanjado-; <<que al Rey le corresponde declarar la guerra>> (?); y por último, <<no poder iniciarse la reforma constitucional en tiempo de guerra>>. Eso es todo.

Me viene a la memoria lo acertadísimo que estuvo mi querido Coronel José María Grande Urquijo, colaborador de este blog, cuando en una conferencia dijo: <<Las Fuerzas Armadas no son una ONG con pistolas>>, una cruda realidad que nuestra clase política hipócritamente rehúye mientras azuza los rescoldos de la hoguera.

Vamos camino de la emergencia, de sitio (de sitiar, claro), Fuerzas de Sitio, o de Emergencia, más acorde con el lenguaje de nuestra Constitución que contempla los estados de alarma, excepción y sitio, pero no el de guerra. Es curioso contemplar que la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio (Art. 32, uno) dice: <<Cuando se produzca o amenace producirse una insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordenamiento constitucional, que no pueda resolverse por otros medios, el Gobierno, de conformidad con lo dispuesto en el apartado cuatro del artículo ciento dieciséis de la Constitución, podrá proponer al Congreso de los Diputados la declaración de estado de sitio>>. Algo parecido hablando en román paladino, a la guerra (sin citarla, no vaya a ser…) ¿no les parece? Estado de sitio: <<cuando se produzca o amenace producirse una insurrección (que significa: levantamiento, sublevación o rebelión de un pueblo, de una nación), o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España…>>.  Es difícil ponerlo más claro. Suena cercano eso de <<o amenace producirse>>.

¿Más aclaraciones?

Leo en el Diccionario de la RAE:

<<estado de sitio

  1. m. estado que, ante una agresión a la integridad del Estado, se decreta otorgando poderes excepcionales a la autoridad militar>>.

Los que acaban provocando el enfrentamiento (es histórico) suelen presentarse como pacifistas, pero no son pacíficos.

El que fue (es un decir) ministro de Defensa, Bono, en su día ya propuso eliminar los artículos de la Constitución Española que contienen la palabra guerra por innecesarios. Claro. Para guerra, la que él dio.

Me he ido, intencionadamente, del tema que inicialmente planteaba.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Fuerzas Armadas o Ejércitos? ¿Fuerzas de sitio, de emergencias? Respuesta constitucional: <<Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire…>>.

La primera referencia al término Fuerzas Armadas que encontramos podría ser la Ley Orgánica del Estado de 10 de enero de 1967 cuyo título VI en su artículo 37 dice:<<Las Fuerzas Armadas de la Nación, constituidas por los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire y las Fuerzas de Orden Público, garantizan la unidad e independencia de la Patria, la integridad de sus territorios, la seguridad nacional y la defensa del orden institucional>>.

Sin embargo en el maremágnun semántico el artículo siguiente de aquella misma ley hablaba de los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire y para nada citaba a las Fuerzas de Orden Público.

Es sin duda la creación del ministerio de Defensa la que consagra el término <<Fuerzas Armadas>>, con visión conjunta de los Ejércitos, con el importante detalle de que desaparecen del concepto las de Orden Público.

También comprobamos que el término ejército en la acepción del Diccionario de la Real Academia Española es referido únicamente al conjunto de fuerzas aéreas o terrestres  de una nación, definiendo la Armada (en su acepción núm. 7) como el conjunto de fuerzas navales de un Estado. Es decir que la Armada es Fuerza Armada, pero no ejército. ¿O es el brazo naval de las Fuerzas Armadas como decía la II República? Aquello de los ejércitos de Tierra, Mar y Aire, en conjunto, ya no está dentro del lenguaje al uso.

En fin podíamos seguir perdidos en la semántica y terminología distinta para decir lo mismo, o no. Ejército, Armada, Fuerzas de Tierra y de Mar, Marina de Guerra, Fuerzas Nacionales de Tierra, Mar y Aire; o Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, como se denominaban bajo el primer ministerio de Defensa creado en 1938 de quien dependían los ministerios de Tierra, Marina y Aire.

En resumen y de acuerdo con nuestra Constitución <<Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire…>>.

Queda claro. Y de guerra nada, sino Estado de sitio.

Como Alejandro Magno: el sitio de Tiro. No es mala la idea.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

PUEDE SER LA GUERRA ¡YALLAH-YALLAH! IRAK General de División R. Rafael Dávila Álvarez

Irak es un nombre que nunca se borrará de la historia militar española. Va emparejado al nombre de un personaje  que políticamente inauguró el camino de la desaparición de España y que militarmente actuó a su antojo y capricho sin, o con muy malos, asesores militares. A la vista están. Dejó el prestigio de nuestros soldados por los suelos y ha costado años recuperarlo de nuevo y, a pesar de ello, nadie, ni dentro ni fuera, lo olvida: la retirada de las tropas de Irak el año 2004 sacando réditos electorales y ofendiendo a más de la mitad de los españoles. Una mentira, un engaño, una grosera manipulación, que poco a poco se va desvelando y dejando al personaje al descubierto junto a su escudero de la Mancha.

El 11M es el origen de nuestros males políticos y la retirada de Irak fue el descenso en caída libre de nuestro prestigio militar. Fue precipitada retirada exponiéndolas a graves riesgos, los mismos que asumieron las tropas aliadas que tuvieron que ocupar nuestro lugar deprisa y corriendo. Lo sabe todo el mundo, aquí y allá fuera.

Pasó el tiempo y tuvimos que volver. Lo sabíamos. Pero ahora era a la paz y concordia que pregonaba ese personaje que pulula por Venezuela o cualquier otro lugar donde el comunismo avanza y se desarrolla. Volvimos y dije:

¡Irak!, suena a guerra y a duros enfrentamientos.

¡Irak!, suena a guerra en el frente y a olvido en la retaguardia.

¡Irak!, es una duda para el soldado que allí luchó y que, sin saber todavía porqué, con urgente frivolidad fue retirado.

Nos obligaron a una infame retirada, pero volvimos a aquella inolvidable tierra, un lugar convertido en agujero negro que absorbe el sufrimiento y dureza de los mejores soldados. Un escenario de guerra donde la muerte, manifiestamente escondida, jamás da la cara. No esperen que se lo cuenten nuestros soldados. No lo van a hacer. A nadie le interesa. Son cosas de ellos. Fatiga, dolor, hambre, sed, sueño… Han hecho todos los trabajos, los que les manden. Han cumplido su deber, obedecer hasta morir. Solo eso. Ni una queja.  Todos soldados del Reino de España cobijados por su Bandera como necesario impulso para el sacrificio diario. No se puede ir por el mundo y jugártelo todo si no está contigo tu Patria, tu Bandera, que representan tus deseos, tus anhelos y esperanzas, bajo cuya protección están los tuyos, los españoles, que para un soldado lo son todos.

Resulta que ahora las tropas americanas, con su tecnología, mandadas por su presidente, Trump, han atacado el convoy donde iba el general Iraní Qassem Soleimani. La reacción iraní no se ha hecho esperar. Ataque a los campamentos de lrak. Allí están nuestras tropas; más de 600 soldados. Si tuviésemos un Gobierno de derechas el escándalo estaba en la calle con la manipulación de siempre y eligiendo a Trump como el pimpampum de las rabiosas izquierdas de ahora. Quizá, estos pacifistas de salones de traición,  en el fragor de su escalada hacia el poder, han olvidado que tienen soldados allí. ¡Que les importa!

El momento es de enorme tensión. Abramos el rústico horizonte al que acostumbramos a mirar y veamos más allá.

Dice Trump: <<Que esto sirva como una advertencia de que si Irán ataca a algún estadounidense o bien estadounidense, hemos atacado 52 sitios iraníes (que representan los 52 rehenes estadounidenses tomados por Irán hace muchos años), algunos a un nivel muy alto e importante para Irán y la cultura iraní, y esos blancos, y el propio Irán, serán atacados muy rápida y duramente. Estados Unidos no quieren más amenazas>>.

Esto ya no va de faroles. La partida va en serio. Hay que ser fuerte y estar unidos. El gran error ya se cometió: abandonar Irak por orden del ex-presidente Barack Obama en 2011. Si caemos en esa trampa daremos entrada plena al plan iraní de crear una poderosa Media Luna chiíta. La guerra sería inevitable en Oriente Medio.

Sería impulsar el proyecto de Soleimani de crear el nuevo Imperio Persa. Y me temo que en el mundo actual no hay ningún Alejandro Magno para aguijonear a Bucéfalo, mientras arenga a sus tropas y suena el trueno de Queronea. ¡Alalalai! ¡Alalalai! ¡Alalalai!

Mi temor es que este Gobierno que nos anuncian en España juegue a la guerra sucia, algo que tan bien sabe hacer. En cuanto se den cuenta de que hay rentabilidad política, ordenan la retirada por si les estalla en las manos la honra y el honor.

Van y vienen nuestros soldados. Irak es un mal recuerdo, aunque queramos olvidar aquello. Sí, la precipitada e irresponsable retirada del 2004. Allí seguimos, pero eso se incluye en el olvido. Mejor no recordar. Irak sigue siendo el sello del sacrificio, del riesgo y cumplimiento del deber, guste o un guste, un nombre maldito que dejó al descubierto lo peor del ser humano dedicado a los menesteres de una indecente política.

No hubo agradecimiento, entonces, para aquellos soldados sometidos a un innecesario riesgo por la precipitada y oportunista orden de retirada.

En ocasiones el valor y el sacrificio se convierten en moneda de cambio para el engaño y el juego sucio del poder. No lo olvidamos. Irak es la repetición de un desagradable sonido, el eco que insistente nos lleva a recorrer episodios lamentables de nuestra reciente historia. El nombre de Irak no cesa de recordarnos la desidia de una retaguardia.

Allí estuvimos y con reproches volvimos. Allí estamos y con olvido, sin comentarios, ¿nos retiraremos?

Nosotros hoy escribimos para ellos, para los soldados. Con auténtico compromiso de defender su honor y honra, su grandeza de espíritu. Lo mismo fue ayer, es hoy, y será mañana. No es necesario ir más allá.

¡Gracias soldados! La Patria en su silencio os lo agradece. Ese silencio es un tesoro cuando el lenguaje se convierte en lodo.

¡Yallah, Yallah! Irak.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 enero 2020

LA CONFIANZA DEL REY General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Filipo II. Rey de Macedonia. Alejandro, su hijo, Filipo III, el Grande, el rey más grande de la historia.

Convulsas relaciones. Tiempos difíciles para padre e hijo, para los reyes y sus pueblos. Para Olimpia, madre de Alejandro, para Aristóteles, maestro de Alejandro, para Ptolomeo, sucesor de Alejandro y también discípulo de Aristóteles. Todo y todos en la complejidad de un mundo que empezaba a ser el mundo. Con ello las convulsiones, Ilíada y Odisea en prosa.

A Filipo le clavó una daga en el corazón Pausanias, el capitán de su guardia.

Alejandro heredó a los veinte años de edad el reino, expuesto por todos los lados a grandes envidias, odios terribles y graves peligros. La pasión del amor.

Darío había prometido pagar a quien asesinase a Alejandro. Con una daga, como a su padre, o con una poción envenenada.

Alejandro cae enfermo cuando el persa avanza con sus tropas al enfrentamiento: <<Me parece oír el fragor de las armas enemigas y yo, que en esta guerra he llevado siempre la ofensiva, me veo forzado a defenderme>>. Filipo, su médico y amigo desde la niñez, le atiende en su enfermedad.

Alejandro recibe una carta del leal Parmenión, su general jefe de las tropas expedicionarias, en la que le alerta contra Filipo pues dice haberse enterado de que Darío había logrado atraerlo con mil talentos y la promesa de desposarlo con su hermana. Alejandro confía. Filipo sabe el riesgo que corre, pero su lealtad está por encima de su propia vida. Se enfrenta a curar a Alejandro. Prepara un brebaje medicinal y se lo ofrece al Rey que yace con alta fiebre en su lecho. Alejandro sujeta con la mano izquierda la carta de Parmenión y con la derecha toma la copa que le ofrece Filipo con la pócima. Le ordena que lea el pliego mientras le mira fijamente esperando ver su reacción. Alejandro bebe; Filipo lee la carta

-Tu curación disolverá el crimen que se me imputa. Al salvarte la vida, tú salvarás la mía.

-Filipo, si los dioses te hubieran dado a elegir el mejor medio de conocer mis sentimientos, sin duda habría escogido otro, pero jamás podrías haber dado con otro más seguro que este. Aunque recibí esta carta, he bebido la pócima que me has preparado y te aseguro que, si ahora abrigo algún temor, no lo es por tu buen nombre que por mi propia vida.

La fidelidad y la confianza no se prodigan junto a los reyes. Conocido es que <<La familiaridad engendra desprecio>>, pero la desconfianza aún más; es el mayor de los desprecios.

<<Dura función la de los reyes, la más áspera y difícil del mundo>>, dice Montaigne. Añadiría yo que no menos áspera y difícil es la de los gobernados que están cerca y le asesoran.

Puede ser que la desconfianza sea prudencia, pero la desconfianza paraliza, enfría la mente y en ocasiones, las más, es ingratitud.

¿Quién tendrá hoy a Filipo a su lado? ¿En quién confiar? ¿En Filipo o en Parmenio?

Conté en alguna ocasión como Don Juan en sus difíciles relaciones con Franco le pidió que cada uno de ellos nombrase a dos personas de confianza en las que depositar sus confidencias y acuerdos. Franco le preguntó a Don Juan:

¿Tiene Vuestra Alteza dos personas de toda confianza?

-Podría ofrecerle, mi general, cien nombres para que usted escogiera dos. Contestó Don Juan.

-Pues yo no podría. Terminó diciendo Franco.

Debe ser terrible vivir en la desconfianza. Porque equivocarse es admisible, pero el desconfiado vive en el terror permanente del que se deriva el error.

Alejandro Magno salvó su vida gracias a la confianza en Filipo. Otra actitud hubiese sido fatal.

<<Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tú también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida>> (Borges).

Es la vida de los reyes.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 junio 2019

Quod nihil illi deerat ad regnandum praeter regnum. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

A su regreso de Waterloo Lord Wellington es aclamado como héroe nacional en Bruselas. No conocen al hombre ni al militar.

La pregunta que le hacen es de tal simpleza que podría haberla contestado Copenhagen, su resistente caballo.

-¿Le ha gustado que a su regreso de Waterloo le aclamara la población en éxtasis?

-En absoluto; si hubiera fracasado, me habrían fusilado.

La guerra tiene al menos dos caras. Los vencedores y los vencidos. Nada tienen que ver victoria y derrota para la presencia mezclada de héroes y villanos en el campo de batalla. Por eso el general sabe dosificar sus triunfos y mientras saborea la victoria no olvida la derrota; tampoco pierde de vista su retaguardia.

Nos dice Maquiavelo que Alejandro Magno llegó a ser dueño de Egipto y del Asia Menor en pocos años y, muerto apenas había conquistado tales territorios, cuando parecía razonable que se alzaran en rebelión, los sucesores de Alejandro los conservaron sin hallar otra dificultad que la derivada de sus ambición personal. Nadie debe asombrarse de la facilidad con que Alejandro conservó Asia bajo su cetro ni de las dificultades con que tropezaron Pirro y tantos otros a la hora de conservar sus conquistas cosa que no ha de atribuirse al mayor o menor talento y capacidad del vencedor sino, más bien, a la diversidad de los vencidos. (El Príncipe. Cap. IV. Maquiavelo).

Ustedes lo entienden. Mejor no explicarlo. La capacidad del vencedor es conocida solo en parte (no sabemos lo que nos queda por ver). La diversidad de los vencidos a la vista está.

Ya no hay rey. Ahora entra en juego el Emperador. Que tiemble Europa. No hay caballo, ni Bucéfalo ni Copenhagen, ni siquiera la yegua Babieca, pero siempre habrá un mystére rumbo a ninguna parte.

En el Palacio de la Moncloa, camino de convertirse en Versalles, recibe a los vasallos, ahora perdedores: vamos a hablar del Estado. Desde el palacio dirige un imperio de perdedores. Todos. Hablar del Estado.

-¿Del catalán? Me ha preguntado una señora que pasaba a mi lado.

-¿De la España plurinacional o de la federal? Me decían en la cola del supermercado.

-¡Que no! ¡Que no sube los impuestos! ¡Qué vamos a vivir mejor!

En mi calle, cortita y algo de pueblo, han cerrado en estos últimos seis meses tres tiendas.

-No me da para pagar el alquiler.

-Me quedaba una empleada y he tenido que despedirla.

-Llevo tres meses que aquí no entra nadie.

Puede ser que ahora se le ponga cara de bueno y pretenda hacernos creer que él nada tuvo ni tiene con independentistas, filoterroristas, y que nunca caerá en los brazos del comunismo podemita. Pues ni ante notario. Tampoco aquello era una crisis.

Ya nadie pregunta por Puigdemont. ¿Se le mira -y juzga- de distinta manera?

Nadie pregunta por indultos.

Muchos cambian de bando. Los medios no; aferrados a lo suyo, les ha ido bien.

Acaba de terminar una dura batalla. Se retiran las tropas. Algunas retroceden. Una fuerza que se rinde sin haber agotado todos los medios de defensa, está deshonrada, y su jefe es el responsable.

Claro que aquí los motivos son más prosaicos que esas cosas del deber, del honor y del valor. En algún partido político tiemblan solo por una razón: <<Si el emperador me quiere que me pague, pues solo el honor de estar con él no me alcanza>> (Mozart).

En la puerta de ese Palacio, rumbo a Versalles, debería figurar este bello poema del Indio Naborí que figura en la entrada del partido comunista cubano:

Si no vienes a dar,

a dar el tiempo, el corazón, la vida

no desesperes por entrar

que en la entrada comienza tu salida.

Si vienes a buscar

el privilegio, la ocasión mullida,

no desesperes por estar

donde la flor más bella es una herida.

Este lugar es un lugar propicio

para el amor al sacrificio

aquí tienes que ser

el último en comer

el último en dormir

el último en tener

y el primero en morir.

(Jesús Orta Ruiz, Indio Naborí, 1922-2005)

No estaría de más esperar a la salida.

Ver como se entra para ver como se sale.

<<Quod nihil illi deerat ad regnandum praeter regnum>> (Nada le faltaba para reinar excepto el reino).

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

7 mayo 2019

TENDRÍA EL REY QUE HACERLO General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Alejandro Magno

No corren buenos tiempos. Son abundantes en traición. Y me refiero no a un juego de fidelidades o lealtades. Lo que quiero decir es que abunda el delito que atenta contra la seguridad de la patria. También la alta traición que es la cometida contra la soberanía o contra el honor, la seguridad y la independencia del Estado. ¿Les suena?

Claro que lo del honor que recoge la definición me suena raro. Honor en estos tiempos es extraña virtud que acaba con el que la ejerce.

Antes, los escritos oficiales, al menos los militares, se encabezaban con aquella frase: <<Tengo el honor de comunicarle…>>. Era cuando el honor priorizaba al contenido, cuando el continente era parte y arte para un buen conjunto.

Ahora no hay honor que valga. Se jura por nada o se promete, y se miente.

Por mi conciencia y honor. ¿Qué es la conciencia? ¿Qué es el honor? No sé si es en la guardería o en la universidad donde enseñan estas minucias. Debe ser un honor simbólico, como para quedar bien, un traje a medida, pero sin corbata y con chanclas.

Dejar todo en manos de lo tangible y material tiene sus consecuencias. El honor es algo abstracto, una filosofía muy complicada que no ha lugar. A mí me paga usted y a otra cosa. Cuánto vale, vale tanto, tanto vale; y si nada vale no vale.

Alejandro Magno convirtió en dinero todos sus bienes personales y los repartió entre sus amigos y partidarios leales. Pérdicas, uno de sus mejores generales, no aceptó nada y se atrevió a preguntarle:

-¿Qué te quedas para ti?

Alejandro contestó:

-La esperanza.

-La compartiremos, contestó el general.

Esperamos; desesperadamente.

El cobarde y traidor huye y se refugia. Necesita micrófono y despacho. Lo tiene; se lo pagamos todos. Waterloo.

Las cárceles se llenan con los que nunca soñaron con ella. Pestilencia. Nada es verdad ni es mentira.

Fueros, desafueros, desigualdades, fraccionamiento, enfrentamiento, y España al borde del acantilado de Kuiper.

No hubo crisis; ni la hay. Ensueño. Todo fue una simulación. Disimulemos.

Algo habría que hacer. Digo yo. El honor se ejercita sin mentarlo y se reconoce por las obras y no por los enunciados ni por los alborotos de la palabra. Hay ocasiones en las que un gesto puede cambiar una situación y es en los momentos de vacilación o desmayo cuando se hace más necesario. La crisis, sea del tipo que sea, material o moral, no se soluciona a base de leyes o decretos, ni de políticas económicas más o menos acertadas, ni siquiera con una buena gestión. De nada sirve hacer correctamente las cosas si lo que se está haciendo no es lo que hay que hacer.

No hace mucho les hablaba del embajador de Florencia en la corte española Francesco Guicciardini (1512-1514). Hoy recupero su memoria; del libro Relazione di Espagna: «Estando de embajador en España, caí yo en la cuenta de que el rey católico, príncipe poderoso y discretísimo, al plantear alguna nueva hazaña o tomar acuerdos de gran trascendencia, actuaba de suerte que, antes de que manifestara su intención, la corte y el pueblo ya la apetecían y se exclamaba: “Tendría el rey que hacerlo”. De modo que, al revelarse su acuerdo en el momento en que ya todo el mundo lo anhelaba y aguardaba, la mayor satisfacción y agrado se difundía entre los súbditos y en los reinos suyos».

Antes de que manifestara su intención, la corte y el pueblo ya la apetecían y se exclamaba: Tendría el rey que hacerlo. Tendría el rey que hacerlo.

Todo iba a quedar en una simulación. Pero se les fue de las manos.

Alejandro contestó:

-La esperanza.

-La compartiremos, contestó el general.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

5 marzo 2019

 

EL ALTO NIVEL MORAL, INTELECTUAL Y ECONÓMICO DE NUESTROS POLÍTICOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

<<Marchaba (Alejandro) entonces al encuentro de Darío con intención de presentar nuevas batallas… Pero como la persecución  había sido penosa y larga, pues en once días había cabalgado tres mil trescientos estadios, la mayoría estaba desfallecida, sobre todo por la falta de agua. Allí se encontró con unos macedonios que traían del río odres de agua a lomos de mulas. Nada más ver a Alejandro, en mal estado por la sed, ya a mediodía, llenaron un casco y se lo acercaron. Él les preguntó para quienes lo transportaban : “Para nuestros hijos –dijeron-; pero con tal de que tú  vivas, ya tendremos otros, aunque perdamos estos.” Al oír esto, cogió el casco en las manos; pero al mirar alrededor y observar a  todos los jinetes que le rodeaban con las cabezas vueltas y mirándole, se lo devolvió sin beber y les dio las gracias por su ofrecimiento, diciendo: “Si solo yo bebo, estos perderán todo su ánimo”. Los jinetes entonces, al contemplar su fortaleza y grandeza de ánimo, prorrumpieron en gritos, animándole a que les condujera adelante, y fustigaron sus caballos: no podían consentir la fatiga, la sed ni, en una palabra, ser mortales, mientras tuvieran un rey como el que tenían>>.

A nadie le extraña que se diga que la política en España se ha convertido en un lodazal, incluso, en ocasiones, porquera.

No me ha ocurrido a mí. Sí a alguien, un amigo, muy cercano. Lo cuento porque creí que era broma y que de broma pase a ser verdad es muy grave. Es especialmente grave.

Los bancos andan con llamadas a sus clientes para, de acuerdo con no sé qué normativa, completar los datos que de ellos tienen registrados. Este amigo mío después de sucesivas llamadas se acercó al banco a rellenar los datos que insistentemente y con amenazas de bloquear su cuenta le pedían:

– Por la legislación vigente, cosas de la corrupción;  le dijo la amable empleada de banca.

-¿Tiene usted algún familiar alcalde, político o relacionado con ello?

Dice mi amigo que se le pasó por la cabeza contestar con impertinencia.

-¿Y a usted que le importa?, pero como si le adivinara el pensamiento la señorita prosiguió:

-Nos obliga la ley por eso de la corrupción, el blanqueo de capitales, ya sabe.

Mi amigo no tiene familiares, ni conocidos, metidos en política. Por no tener no tiene casi ni cuenta corriente, pero le obligan a cobrar por el banco. Soltero, mileurista, leedor de libros que compra baratos en el Rastro, y poco más. Me cuenta que se sintió vigilado, amenazado por el sistema, abrumado, acongojado, y casi le da un mal, y solo quería salir pronto de allí.

¿Le pasa algo caballero?

No, no, se me pasa enseguida; es que aquí tienen la calefacción muy alta; ¡claro!, como es un banco…

-¿Quiere usted un poco de agua?

-No, déjelo. Ya me voy. ¿Cuánto me queda en la cuenta?

-Tiene usted un saldo de 34,35 euros caballero. Todo queda arreglado.

Me pareció oírla, dice mi amigo: <<Queda usted fichado y cuidado a ver de dónde le vienen esos 34,35 euros de saldo>>.

Este es el ejemplo, la herencia de tantos y tantas porqueras. Que no es broma, sino un hecho real, de hoy. Lo de Alejandro Magno (Vidas paralelas-Plutarco) evidentemente no es de hoy. Eran otros tiempos. Los de la honradez, en la paz y en la guerra.

Esto es a lo que hemos llegado. Esta es la libertad a la que la moralidad nos ha llevado.

Corrupción moral, corrupción material y vigilancia político-policial. La de tu banco. Juez y parte. Limpio de culpa. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

<<…traían del río odres de agua a lomos de mulas>>. <<Si yo solo bebo estos perderán todo su ánimo>>.

Eran otros tiempos.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 febrero 2019