DE LA TRINCHERA A LA CALLE (Inventos militares que nos cambiaron la vida) General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Isabel Uriarte Arbaiza acaba de publicar un libro. No es el primero, pero siempre que uno edita requiere una especial atención hasta que alcanza la mayoría de edad. Yo se la dedico como si fuese familiar porque además lo es, familia militar que todos somos. De la trinchera a la calle. Inventos militares que nos cambiaron la vida es su título, sugestivo y curioso que nos introduce en un mundo casi desconocido por todos.

Dedica el libro a su padre, general de Brigada, matemático, músico, inventor, en fin, casi como todos los soldados, porque en la vida militar el invento, a diario, es una necesidad. Además un soldado se mueve siempre entre la música y la matemática de la vida donde no todo se resuelve con una ecuación.

¡Siempre está usted inventando! Me decía mi capitán; y yo pensaba para mis adentros: como no invente y supla con celo todo lo que nos hace falta de esta no salimos.

Mis palabras no pretenden hacer una reseña del libro ni tan siquiera promocionar una obra que lo hace sola y sin más ayuda que su valor. Solo pretendo dar las gracias a Isabel Uriarte por su  gentileza al hacerme entrega del libro con preciosa dedicatoria y mucho cariño. Ella se siente paracaidista, pero es más que eso, con todo lo que es ser paracaidista, ella tiene alma de soldado. Y se nota cuando escribe, cuando habla, cuando piensa y siente. ¡Gracias Isabel!

Este es el continente. El contenido es ¡Dios mío, cuántas cosas que no sabemos! Me sorprende saber y no saber, me sorprende lo que se puede llegar a hacer, de la necesidad virtud, y después de la lectura del libro de Isabel recuerdo aquella frase de Borges: <<No me enorgullezco de lo que he escrito, sino de lo que he leído>>.

Desde la Sanidad, alimentación, la moda, el deporte, la papelería…, todo, en todo está la huella militar, y todo lo recoge este libro. Termina con unos <<dimes y diretes militares>> que son el postre perfecto para tan suculento menú. Como tengo delante uno de esos dimes: <<Al buen callar llaman Sancho>>, pues eso, que me callo, no sin antes destacar el prólogo justo y medido del general Muñoz Grandes.

Un gran acierto y mejor encuentro con este magnífico libro.

Gracias Isabel.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 mayo 2019

 

PODEMOS IMPARTE ENSEÑANZAS A LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA DE ESTADO MAYOR DE LAS FUERZAS ARMADAS ESPAÑOLAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

 

<<Si conoces a tu enemigo y a ti mismo, en cien batallas no correrás peligro. Si desconoces al enemigo pero te conoces a ti mismo, las posibilidades de ganar o perder se nivelan. Si desconoces a tu enemigo y a ti mismo, estarás en peligro en cada batalla>> (El Arte de la guerra-Sunzi).

También se suele decir que el enemigo al ombligo.

A comienzos de los años noventa con el conflicto Bosnio en su punto álgido las tropas españolas allí destacadas se encontraron con una situación inesperada. Un miembro de la banda ETA, un etarra de unos 19 años, combatía en las filas del ejército Bosnio. Las tropas españolas a través de la embajada recibieron la orden de ir a un punto concreto a recogerlo para su expatriación a España. Para evitar cualquier tipo de altercado fue a recogerlo un oficial español al mando de un grupo armado de soldados. El etarra en cuestión estuvo retenido en el campamento español durante unos días. He tenido la oportunidad de hablar del tema con soldados que estuvieron muy cerca del etarra aquellos días. Era otro; arrepentido y engañado de lo que le habían contado. Le cambió la mentalidad al contacto con nuestros soldados.

Claro que tampoco debemos ser tan cándidos como para bajar la guardia. Clausewitz también sabía De la guerra: <<Almas humanitarias podrán concebir fácilmente que exista una inutilización, un desarme artístico del adversario sin causarle demasiadas heridas, y que tal sea la verdadera tendencia del arte de la guerra […] los errores que se dejan subsistir por benignidad son, precisamente los más perjudiciales>>. Vamos que, en román paladino, en esto de la relación con tu oponente en la guerra tonterías ninguna, y que no te fíes ni del compañero de pareja.

El curso de Estado Mayor en las Fuerzas Armadas es el doctorado de la milicia. Se convierten los oficiales diplomados en los principales asesores del mando y le proporcionan los elementos de juicio y datos necesarios para fundamentar sus decisiones.

La guerra hoy es un complejo arte que abarca disciplinas antes insospechadas. Todo tiene que ver con la guerra, con una guerra que convive con nosotros, con nuestra cotidianidad. Ello exige del oficial de Estado Mayor una inteligencia y especial perspicacia. No es fácil conocer al enemigo y menos conocerse a sí mismo.

Hay que aprovechar cualquier oportunidad.

En España el curso de Estado Mayor está considerado de altos estudios de la Defensa Nacional y se desarrolla en la Escuela Superior de la Defensa (ESFAS) dependiente del Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN). El perfil de ingreso es muy exigente y mayor aún el de egreso. Es uno de los cursos de mayor prestigio en España y en el ámbito de otros ejércitos del mundo. Su duración es de nueve meses y  tiene por finalidad complementar la capacitación del militar de carrera para el desempeño de los cometidos de asesoramiento y apoyo a la alta dirección en los órganos superiores y directivos del Ministerio de Defensa y de los organismos internacionales de los que España forma parte, así como de los estados mayores específicos, conjuntos y combinados. En el año 2015, siendo Pedro Morenés ministro de Defensa (Partido Popular)  se aprobó el Real Decreto 339, de acuerdo con la Ley de la Carrera Militar,  que regulaba la normativa y su integración en el sistema educativo general. En su desarrollo se aprobó la colaboración con la Universidad Complutense de Madrid para que esta impartiese un ciclo de conferencias durante el desarrollo del curso y la Universidad lo asignó al departamento de Ciencias Políticas y Política Pública.

Como consecuencia es la Universidad Complutense la que designa los conferenciantes que acuden a esta Escuela sin intervención alguna de la ESFAS.

Ha llegado el escándalo cuando un miembro del partido político Podemos, Juan Carlos Monedero, profesor de Ciencias Políticas en dicha facultad, aparece en la Escuela de Estado Mayor a dar la conferencia a los alumnos. Todos nos echamos las manos a la cabeza. ¡¿Cómo es posible?! Su charla llevaba por título Gobernanza. Ahí es nada. ¡Uf! Si lo oye Hacienda…

Las explicaciones son las que les he apuntado: es la Universidad Complutense la responsable de designar a los ponentes sin que el CESEDEN tenga nada que objetar. Bien…, o mal. Así son los hechos. ¿Intención? La hay y mucha. Mala claro. Me cuentan que el señor Monedero estuvo correcto y solvente. Nada que ver con el fundador de Podemos y aquella página web del malintencionado <<no a la guerra>>. Nada que ver con el asesor de Chávez y Maduro, y nada que ver con el de las cuentas con Hacienda. Sabe donde se juega el partido. Dicen y dicen, pero hay que decir que la risa va por barrios y tanto monta como monta tanto. Que sí, que unos y otros, que unos por acción y otros por omisión, que aquí nadie se salva de la quema y que lo mejor es hacerse el tonto, pero no serlo. Los partidos políticos van a su partido y nada saben ni quieren saber de aquello que se aleje de sus intereses de partido. Y todos están en la jugada.

No nos escandalicemos por cualquier cosa.

<<Un general debe conocer la mentalidad de su oponente, o al menos debe procurarlo. Por esta razón, siempre llevé conmigo durante la guerra de Hitler alguna fotografía de mi oponente. En el desierto, y nuevamente en Normandía, mi oponente fue Rommel; solía yo estudiar su rostro para ver si podía sondear su probable reacción ante cualquier acción que yo pudiera desencadenar; en cierto y curioso modo esto me ayudó […] El estudio de los jefes adversarios ha sido siempre una necesidad perentoria>> (Historia del Arte de la Guerra. Mariscal Montgomery. Vizconde del Alamein).

No seamos impulsivos ni inocentes. Sepamos donde se juega la final y estemos preparados. Ese es el momento que nos interesa. Estemos vigilantes.

Mientras tanto no debemos desperdiciar ninguna oportunidad. Para conocer a nuestro oponente; que no ponente. 

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

23 enero 2019

FIN DE CURSO EN LAS ACADEMIAS MILITARES. TOQUE DE RETRETA. General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Más de dos mil alumnos entre oficiales y suboficiales han recibido los despachos en sus respectivas Academias Militares y se incorporan a las unidades. Duros años de formación que en este mes de julio tiene su compensación al abrirse la puerta de la responsabilidad poniéndose al mando de sus soldados y cumplir con la misión encomendada para lo que llevan años de esfuerzo, de dura y eficaz formación.

Tierra, Armada, Aire, tienen ya nuevos oficiales y suboficiales. Corre por sus venas el espíritu histórico de unos ejércitos que siempre se distinguieron por el honor y el valor; que <<Desde la cumbre bravía que el sol indio tornasola, hasta el África, que inmola sus hijos en torpe guerra, ¡no hay un puñado de tierra sin una tumba española!>>.

Ejemplo de valores y virtud tienen que predicar con su mando. Sentir solo España, querer a España, su pasión eterna, servir en los Ejércitos, su vocación y sino.

El mundo os espera, vuestros soldados os esperan. Ellos y vosotros habéis jurado, bajo la misma bandera:

«¡Soldados! ¿Juráis o prometéis por vuestra conciencia y honor cumplir fielmente vuestras obligaciones militares, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, obedecer y respetar al Rey y a vuestros jefes, no abandonarlos nunca y, si preciso fuera, entregar vuestra vida en defensa de España?».

Y no por repetirlo tantas veces vamos a dejar de recordar que:

‹‹Cuanto es más eficaz mandar con el ejemplo que con mandato,
Más quiere llevar el soldado, los ojos en las espaldas de su capitán
que tener los ojos de su capitán a sus espaldas. Lo que se manda, se oye. Lo que se ve, se imita. Quien ordena lo que no hace, deshace lo que ordena››.

No olvidéis nunca vuestra misión que se encierra en el grito de ¡Viva España!

Enhorabuena y que el valor y el honor os acompañe hasta el final de los días.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

ACADEMIAS MILITARES VIDEO

23 julio 2018

 

LA BATALLA DE VITORIA. WELLINGTON, GIBRALTAR… THE SPANISH GIFT Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La Batalla de Vitoria. Obra de Ferrer Dalmau

21 de junio 1813. Se cumplen hoy doscientos cinco años.

Napoleón había abandonado España para ocuparse de la desastrosa campaña en Rusia, lo que le obligó a retirar parte de sus tropas en la Península. El rey José se encontraba en una difícil situación y decide abandonar Madrid con una escolta apropiada al enorme botín que ocultaba entre su equipaje. Les recomiendo que lean El equipaje del rey José serie de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós, donde se narran los acontecimientos con especial gracia y que así comienza:

<<El 17 de Marzo de 1813 salieron de palacio algunos coches, seguidos de numerosa escolta, y bajando por Caballerizas a la puerta de San Vicente, tomaron el camino de la puerta de Hierro.

-Su Majestad intrusa va al Pardo -dijo don Lino Paniagua en uno de los corrillos que se formaron al pasar los carruajes y la tropa.

-Todavía no es el tiempo de la bellota, señores -repuso otro, que se preciaba de no abrir la boca sin regalar al mundo alguna frutecilla picante y sabrosa del árbol de su ingenio>>.

El Duque de Wellington obra de Goya

José I establece su corte en Valladolid. Wellington que ha recibido todos los poderes de las Cortes de Cádiz como comandante en jefe de los ejércitos de España, se pone en marcha con un ejército que contando con los españoles y portugueses estaba cercano a los cien mil hombres. Los franceses además de mermados por la retirada de Napoleón, tenían muy diseminadas sus tropas. Por otro lado los guerrilleros españoles mantenían en permanente desasosiego a los franceses.

Wellington ve la oportunidad y no espera. Su plan consistía en llegar a los Pirineos y expulsar definitivamente a los invasores. Burgos, Salamanca, Zamora, el Ebro; contacta con Santander donde crea una nueva base de operaciones con facilidades de abastecimiento por la flota. Un avance relámpago que asombra y asusta a los franceses. Con él van veinte mil españoles más los famosos guerrilleros como Julián Sánchez:

Cuando don Julián Sánchez

monta a caballo,

se dicen los franceses:

ya viene el diablo.

La decisión francesa no se hace esperar y se retiran hasta Vitoria. Allí se detuvieron y allí se dio la batalla decisiva contra el francés en España. Una batalla impuesta en la que los franceses, faltos de fe y repletos de dudas y vacilaciones sus generales y el rey José no les quedaba otra solución que la retirada hacia Pamplona.  Una escandalosa retirada con el rey José en cabeza, una huida en la que se quedaba atascada y abandonada la artillería y la impedimenta entre la que se encontraba todo tipo de joyas y obras de arte fruto del robo. Dice Pérez Galdós que los franceses «No pudiendo dominar España, se la llevaban en cajas, dejando el mapa vacío».

No es cuestión de describir los detalles de la batalla que supuso la definitiva expulsión de los invasores franceses. Wellington la dirigió con brillantez y sabiduría.

Dos jóvenes a la mesa de Velázquez

Hoy, cuando se cumplen 205 años de aquella gesta recordamos a Wellington, el Duque de Hierro, Arturo Wesley, luego Sir Arthur Wellesley, Duque de Wellington. Y con él a sus generales como Graham, Hill, o los españoles, Álava, Morillo, los guerrilleros Longa con los alaveses a las órdenes de Sebastián Fernández de Leceta, dos Pelos y Prudencio Cortázar el Fraile.

Pero también y al margen de la batalla es conveniente recordar el tesoro artístico que se llevaron los ingleses y que aún allí permanece.

<<Los ingleses llegaron despiadados, horribles, hambrientos de matanzas y de botín… El botín era el más valioso, el más rico y el más grande sin duda, que en batalla alguna ha podido quedar a merced de vencedor furioso…>>.

El rey José huyó precipitadamente a uña de caballo dejando el coche con los tesoros que había robado a España.

Las Cortes españolas, <<a propuesta de don Agustín de Arguelles, concedieron a lord Wellington, para sí, sus herederos y sucesores, el sitio y posesión real conocido en la vega de Granada bajo el nombre de Soto de Roma, con inclusión del terreno llamado de las Chanchinas, dádiva generosa, de rendimientos pingües>>, que Lord Wellington aceptó.

Pero no quedaron ahí los generosos obsequios.

El Libertador de España como llamaron a Lord Wellington, una nominal hipérbole sin duda, fue obsequiado en numerosas ocasiones, dos de ellas con valiosos cuadros de la colección Real española. Según datos del Museo Nacional del Prado la primera vez fue el 15 de agosto de 1812, tras la victoria de ­Wellington en la batalla de Salamanca y su entrada triunfal en Madrid, cuando la regencia española agradeció sus servicios con doce pinturas del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso.

La finca de Wellington en Granada

Fue en el equipaje del rey José donde apareció un inaudito botín. Siguiendo con los datos del Museo del Prado allí se encontraron documentos de estado, varias cartas de amor, un orinal de plata y más de doscientas pinturas sobre lienzo, desclavadas de sus bastidores y enrolladas, junto con dibujos y grabados. Fueron llevadas a Londres por orden de Wellington catalogándose por la National Gallery en una lista de ciento setenta y cinco sustraídas de la colección real española por el rey José que pretendía llevarse a Francia. Wellington con caballerosidad ordenó devolver sin dilación las pinturas al repuesto rey de España Fernando VII; no recibió de este respuesta alguna. En 1816 envió una carta al conde de Fernán Nuñez, representante español en Inglaterra, para ponerse de acuerdo en la devolución  de las pinturas. La contestación de la Corte al fin llegó: «Adjunto os transmito la respuesta oficial que he recibido de la Corte, y de la cual deduzco que Su Majestad, conmovido por vuestra delicadeza, no desea privaros de lo que ha llegado a vuestra posesión por cauces tan justos como honorables».

El “regalito” consistió en ochenta y tres pinturas de las cuales, según el Museo del Prado, <<se pueden rastrear el origen de cincuenta y siete gracias a los inventarios reales>>.

No son obras menores, sino valiosos tesoros españoles que pueden figurar entre las más destacadas obras de todos los tiempos.

La Última Cena, de Juan de Flandes, que perteneció a Isabel la Cató­lica; una Sagrada Familia, de Giulio Romano, antaño atribuida a Rafael; Orfeo ­hechizando a los animales, de Padovanino, y Oración en el huerto, de Correggio. Otras obras maestras son la minuciosa ­Judith y Holofernes, de Elsheimer, y el imponente Aguador de Sevilla, de Velázquez.

¿No lo sabían ustedes? Pues sepan que las mejores pinturas del Apsley House de Hyde Park Corner, que fue residencia del Duque de Wellington, fueron -creo que deberían seguir siéndolo- de la colección real española.

Dicen que Gibraltar fue fruto de un tratado y la colección de pinturas, la finca de Granada, más lo que desconocemos, fue un regalo. No cabe duda de que los ingleses siempre se salen con la suya.

No sé nada de Derecho Internacional. Sé lo que veo y leo; que hoy es de una manera, mañana de otra; siempre depende de la mayor o menor fuerza de uno de los negociadores, el que suele llevarse puesto el derecho y lo discutido. Igual que se negocia, aunque mal, el tema de Gibraltar, no creo que estaría demás negociar la devolución de esa parte del patrimonio español que debería regresar al Patrimonio Nacional.

Velázquez, El aguador de Sevilla

La finca de Granada también podría incluirse en las negociaciones. Por eso de dar más fuerza a los argumentos. ¿O es otro Gibraltar dentro de España?

La batalla de Vitoria no es motivo suficiente para que una gran colección de pintura propiedad de España permanezca  en Londres como regalo a un general que ganó una batalla. Nunca se debió regalar y menos aceptar el regalo. Ahora aguantamos el sarcasmo británico cuando hablan del The Spanish Gift.

Obras de Velázquez, Goya, Juan de Flandes, Tiziano, Ribera, Murillo, Claudio Coello, Giulio Romano, Guercino, Guido Reni, Van Dyck, Jan Steen, Jan Brueghel el Viejo…, forman parte del Spanish Gift.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

21 junio 2018