EL NOVIO DE LA MUERTE. HISTORIA Y CANCIONES DE LA LEGIÓN (General Rafael Dávila Álvarez- Jefe de la Legión entre 2001-2004)

En el legionario es característica la alegría y el buen humor y de ello son su manifestación los cánticos. ¡Cantan a la mañana como los pájaros; cantan al salir a la marcha y al combate; cantan al volver, cantan, siempre cantan!…

EL himno es la marcha nupcial del soldado cuando va a desposarse con la muerte. Los vivas son gritos de vida, afirmación de los ideales, imposición de ellos…

Nuestros himnos fueron: dos españoles y uno extranjero, “La Madelón”. Con él empezamos como cortés deferencia a los legionarios extranjeros; igual hicimos con el Deutschland über alles y El Tipperary. Después tuvimos “La canción del legionario”, del Maestro Modesto Romero, con estrofas del Comandante Emilio Guillen. Pronto se hizo popular y lo repitieron las músicas militares y los clásicos  organillos. El “Himno de la Legión”, severo y solemne, que se adapta a los momentos de intensa emoción y respeto, es debido al Maestro Francisco Cales y letra del poeta Antonio Soler. A ellos se unen los espontáneos, los que brotan como las flores en el campo, los que cantan los legionarios, sin saber de dónde vienen, siendo la musa de la Legión quien los inspira. Cada Bandera tiene sus himnos predilectos, como sus cantos de marcha, y las letras hablan de lo que le es más querido. En esto, como en todo, sus imaginaciones se desbordan exuberantes y sentimentales. Los vivas se repiten pertinaces y los gritos de ¡Viva España! ¡Viva el Rey! y ¡Viva la Legión! suenan en todos los actos y en todos los lugares. Es la consagración de su Credo, es el nudo gordiano de su existencia legionaria. No se puede ser soldado sin tener los vivas grabados en el alma. Ellos serán los que los empujen, son los motores de la voluntad, el ánimo, el enardecimiento, el grito de guerra, el de salvas, el de muerte, el de alegría, el de adiós y el de pena. Los vivas son el alma que se muestra en forma material; sin vivas no hay soldados, no hay guerreros en las filas… hay tan sólo hombres formados.

Son palabras del Teniente Coronel Millán-Astray extraídas de su libro “La Legión” escrito en 1923.22536358

Himnos y canciones de la Legión. El deseo de Millán-Astray

Era el deseo de Millán-Astray que La Legión contara con sus propios himnos y canciones “que abrevian los kilómetros y alivian la fatiga. Todas las noches, a la retreta, se cantarán esos himnos solemnemente, y siempre, siempre, la Legión rendirá el homenaje del recuerdo a sus muertos”.

Iba a ser la música la expresión de la mística legionaria. Para entrar en el corazón humano hay que cruzar la antecámara de los oídos. El silencio de la tragedia legionaria sólo podía ser expresado a través de sus canciones o con el rezo conjunto, recio y vibrante de los espíritus del Credo.

Porque en la Legión hay poco que entender o discutir; aquí no se habla, se reza…

Porque no se habla cuando se va a luchar pero se reza cuando se va a morir.images (3)

Así surge la música legionaria que busca la trascendencia, vencer el miedo y la zozobra. Cantando oyes al compañero en compañía hacia la muerte y silencias a los enemigos del alma. La música te hace fuerte, hace legión, cohesiona y acompaña en el recuerdo de las hazañas que fueron y en la esperanza de las que vendrán.

Nace la melodía del combate, la combinación del ritmo del ataque con la armonía de la ciega y feroz acometividad que te arrastra hacia el mayor honor, morir en el combate.

Millán–Astray busca al compositor amigo, Francisco Cales, del Cuerpo de Músicos Mayores del Ejército y con él surge el primer himno oficial de la Legión al que pone letra el poeta Antonio Soler, “Tercios Heroicos”…

¡Viva España! valientes hermanos

¡Viva España! Legión inmortal

No podía faltar en este primer himno la contraseña de la Legión, esa que despierta el alma cuando el cornetín suena por encima del fragor del combate anunciando el inminente momento del encuentro con la victoria o la muerte:

¡Legionarios a luchar!

¡Legionarios a morir!

El compositor y el poeta describen la mística legionaria que habla del misterioso pacto con la muerte:images (1)

Ya surja ruda, feroz pelea

o de la lucha cese el afán

notad que os cercan siempre amorosas

sutiles sombras que un beso os dan.

 

La Canción del Legionario del maestro Modesto Romero

A finales del año 1920, el maestro Modesto Romero y el Comandante Emilio Guillén Pedemonti, autor de la letra, habían compuesto “La Canción del Legionario”,

Soy valiente y leal legionario

Soy soldado de brava Legión

Pesa en mi alma doliente calvario

Que en el fuego busca redención

El año 1921 la estrenan en el Teatro Cervantes de Madrid cantando como solista el barítono Ulivarri. Un coro con uniformes legionarios y la Banda de música y cornetas del Regimiento de Infantería del Rey le dan máximo esplendor. Aquella canción se incorporó de inmediato al repertorio legionario sustituyendo con el tiempo a Tercios Heroicos como Himno oficial de la Legión.

Vibrante, trascendente, de ciega y feroz acometividad, era un himno para el combate, para el sufrimiento y dureza:

Mi divisa, no conoce el miedo

Mi destino, tan solo es sufrir

Un canto al compañerismo, a la amistad, unión y socorro:

Cada uno será lo que quiera,

Nada importa su vida anterior,

Pero juntos formamos Bandera

que da a la Legión el más alto honor

Es el himno que esperaba la Legión y que recogía el espíritu de su Credo:

Legionario, legionario,

De bravura sin igual,

si en la guerra hallas la muerte

tendrás siempre por sudario, legionario,

la Bandera Nacional

Desde entonces y hasta nuestros días es el Himno oficial de la Legión; un himno, como no podía ser de otra manera, para el combate y el encuentro con la muerte, un himno para los valientes y leales legionarios.hqdefault (1)

La Legión había encontrado su propia música acorde con el destino escogido; una marcha nupcial sólo para los soldados de brava legión; notas vibrantes de la divisa legionaria que no conoce el miedo; el pensamiento y el ideal hecho música contagiosa para acudir donde se oiga fuego, de día de noche, siempre, siempre…

Pero el combate de la Legión sólo puede terminar con la victoria o la muerte, legionarios a luchar, legionarios a morir; no hay otra opción.

La Legión necesitaba una canción para la muerte; no para la vulgaridad del miedo sino para rendir homenaje a sus muertos de acuerdo con el Espíritu de la Muerte que reza así en nuestro Credo:

“El morir en el combate es el mayor honor. No se muere más que una vez, la muerte llega sin dolor, y el morir no es tan horrible como parece. Lo más horrible es vivir siendo un cobarde”.

El novio de la Muerte

Baltasar Queija de la Vega es el primer legionario que muere abatido por un disparo enemigo. QueijaEs la primera baja de la Legión. Fue el 7 de Enero de 1921 mientras protegía la aguada del Zoco el Arbaa, cerca de Tetuán. En sus bolsillos encontraron un poema dedicado a la Legión:

Somos los extranjeros legionarios

El Tercio de hombres voluntarios

Que por España vienen a luchar

 Era el primer muerto en combate de la Legión, un legionario poeta, un niño legionario. Nos lo cuenta así el fundador de la Legión:

“Baltasar Oueija de la Vega, el infantil poeta, fue el primer legionario que murió en combate. Era un niño, de inteligente mirada y espontánea presteza. Hizo los versos, de todos conocidos, de exaltada pasión y espíritu guerrero; fue el trovador de la 2ª  Bandera, y cantó, como el cisne, para luego morir. Parece una novela, mas sus compañeros lo aseguran: Cierto día, a los muy pocos de salir al campo, dicen que recibió una carta fatal. Allá en su pueblo acababa de morir la mujer de sus amores, y el poeta, en la exaltación de su dolor, se emplazó a sí mismo invocando el unirse a la muerta con la primera bala que llegase. En el primer ataque al campamento hubo una sola baja, un legionario muerto: Baltasar Queija de la Vega. ¡Quién sabe si la sencilla leyenda es hija de otro poeta!”.

Dicen que esta historia fue la que inspiró la composición de la que iba a ser la más famosa composición  legionaria, “El novio de la muerte”.

En julio de 1921, una cupletista de moda, Mercedes Fernández González, de nombre artístico Lola Montes, se encontró en la calle Montera de Madrid con el letrista Fidel Prado cuyas letras interpretaba a menudo Lola Montes. En la conversación Fidel Prado invitó a la cupletista a escuchar la partitura de un cuplé, con letra suya, y que le acababa de enviar el compositor catalán Juan Costa.lola-montes1001

Se celebró la audición en el estudio del maestro Modesto Romero, en la calle Luchana, emocionando a todos los presentes e incorporándola de inmediato Lola Montes a su repertorio para estrenarla en su próxima actuación en Málaga.

Allí, en Málaga, en el teatro Vital Aza, se estrenó el cuplé. La duquesa de la Victoria dirigía los hospitales de la Cruz Roja en Marruecos y al escucharlo le pidió a Lola Montes que lo interpretase en Melilla para elevar la moral de la población.

El día  30 de Julio de 1921, cuando la Legión acababa de desembarcar en auxilio de Melilla después del desastre de Annual, se estrena en Melilla  “El novio de la Muerte”; es oída por el Teniente Coronel Millán-Astray, jefe de la Legión, que sin dudarlo un instante la incorporó al repertorio legionario introduciendo los necesarios cambios para adaptarla al ritmo de la marcha legionaria.

La Legión ya tenía una canción para sus muertos. Una conmovedora música creada para un cuplé con una letra que bien podía haber escrito Queija de la Vega o cualquier legionario de los que cantaban aquello…

Soy valiente y leal legionario

¡Madre volveré cantando!

…soy soldado de brava Legión.

¡Madre, no llores y espera!

Mi camisa legionaria,

Será para ti Bandera.

En 1952, el director músico de la banda de Guerra del Tercio, Ángel García Ruiz, adaptó el ritmo de la composición al paso procesional de los desfiles de la Semana Santa de Ceuta. Así la cantamos ahora, como si de un rezo se tratara. Sólo hay una razón para tan enorme emoción, “…por ir a tu lado a verte, mi más leal compañera…”. Si al escucharlo no te emocionas, es que todavía no has comprendido el alma de la Legión.

La Legión podía honrar a sus muertos. El origen de la música y letra era el cuplé. Así tenía que ser, evitando la retórica pomposa y la expresión forzada. Más las veces son mejor oídos, el puro ingenio y lengua casi muda, testigos limpios de ánimo inocente, que la curiosidad del elocuente. El cuplé llamado “género ínfimo” iba a dar la música y la letra para el estremecedor momento de la muerte en una trascendente confesión colectiva de amor al valor y al arrojo. El novio de la muerte, una declaración colectiva de sentimientos, una expresión del ideal individual, la fe en la vida y en la muerte:

“…Si algún día Dios me llama me llama

Para mi un puesto reclama

Que a buscarte pronto iré”.

Muchas veces el silencio se expresa cantando y la única forma de oír el silencio legionario, la tragedia interna y la externa, cuando un compañero cae, es cantando nuestra fe junto a nuestro Cristo de la Buena Muerte.

Y en el último beso que le enviaba

Su postrer despedida le consagraba

La historia de los himnos y canciones la tenéis escritas en muchos lugares. No era mi intención repetirla ni detallarla; quería ir más allá y hablar de sentimientos, sin los cuales es difícil entender esta mística. Aunque aquí nada hay que entender y sí mucho que sentir; nada hay que cantar pero sí mucho que rezar; porque veréis a los legionarios enérgicos, airosos, con mirada que brilla con fiebre; son de hablar alto y enérgico, erguidos y resueltos pero saben arrodillarse y morir como un bravo al grito de ¡Viva España!¡Viva la Legión! y despedirse para unirse en lazo fuerte con tal leal compañera.

La Legión tiene un himno para el combate, “La Canción del Legionario”, legionarios a luchar, y una canción para enterrar a sus muertos “El Novio de la Muerte”, legionarios a morir. Forman parte de la mística legionaria y con ellas se han sucedido los actos heroicos, humildes y sencillos de gente dispuesta a morir por su Patria, dando la vida por los demás. Y es mucha la sangre de los novios de la muerte con la que han regado la tierra ardiente.

Era como si la noche no hubiese caído, como si el día no tuviese de largo lo suficiente. Nadie se recogía esperando ver al Cristo, al Señor de la Buena Muerte Todos en silencio, cada uno el de su suerte, con la mirada en la madera de una figura que se retuerce y en la Cruz cobra vida, se transforma de repente en la carne de  los que allí esperaban que el prodigio sucediese

Cantan los novios de la muerte

«Por ir a tu lado a verte…»cristo_560x280

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

9 agosto 2018

 

TERCIOS HEROICOS (Sigue interpretándose en todos los actos y formaciones de la Legión)

EL NOVIO DE LA MUERTE 

¿GORDOS LOS LEGIONARIOS? LO QUE ME FALTABA POR OÍR General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Será el cuerpo más veloz y resistente…

El general Millán-Astray fundador, héroe y gloria de la Legión, cuenta en su libro La Legión cómo después de las paradas y desfile, una vez rota la formación, los Jefes de las Banderas iban a visitarlas, momento en el que se formaba el corro de las quejas y peticiones. Se le conocía como <<el corro de la justicia>>. Todos podían exponer lo que creyesen de justicia. El legionario que quería hablar, autorizado a hacerlo exclusivamente en nombre propio, se cuadraba rígidamente llevando la mano al primer tiempo del saludo indicando así que quería ser escuchado. Una vez autorizado se colocaba en el centro del corro y sin bajar la mano del primer tiempo del saludo exponía su queja.  Pocas había, casi ninguna, por lo que rápidamente se pasaba al capítulo de peticiones: <<Señores, peticiones que no sean de licencia>> y surgían infantiles y sencillas de conceder.

La Legión. Pasillo de fuego

Cuando yo mandaba la Brigada de la Legión quise poner en marcha algo parecido y reunía con cierta frecuencia a los legionarios en el salón de actos para que me presentasen sus quejas y peticiones. Les aseguro que hablaban; con disciplina y respeto, pero hablaban. Nunca hubo una salida de tono y sí muchas cosas que aprender de ellos. En cierta ocasión se levantó un enorme Caballero Legionario de la Unidad de Zapadores. Cerca de dos metros de legionario. Como ellos dicen: un armario. Grande y fuerte. De gordo nada de nada.

Mi general: quería exponerle una queja que tengo sobre la comida.

Reconozco que el tema de la comida es algo muy sensible para todos los mandos y se sigue con especial vigilancia y cuidado, mucho más desde que la comidas están externalizadas con empresas del ramo. Presté mucha atención a aquella petición.

-Mi general, mire vuesensia mi tamaño de casi dos metros; y mire, por poner un ejemplo. Cuando hay pollo en la comida solo me dan medio y como comprenderá vuesensia yo con medio pollo no llego ni a mitad del día.

Pensé que el zapador legionario tenía razón. Fue sencillo buscar una solución.

-A partir de ahora cuando haya pollo tú comerás pollo y medio. Te comerás la ración tuya, la mía y… la de mi ayudante. El ayudante me miró sorprendido al ver que se quedaba sin su ración de pollo por lo que refrendé mi propuesta.

-Pepe ¿verdad que será así?

Mi ayudante, hombre inteligente y con gran sentido del humor,  contestó de forma que solo un legionario sabe hacer.

Patrulla de tiro. La Legión

-Lo que vuecencia diga mi general. Ya sabe vuecencia que a mí no me gusta el pollo.

Decía el general Millán-Astray que la comida es importantísima en la vida en general, pero lo es aún más en el aspecto militar y dentro de él en el legionario. Así es y siempre ha sido. Una preocupación constante en calidad y cantidad. A lo largo de mi vida militar no recuerdo ni una sola queja por la comida.

Tampoco he conocido un problema de obesidad en las unidades. Nunca. Si en alguna ocasión ha existido ha sido en casos muy concretos y que tenían su tratamiento.

¿GORDOS LOS LEGIONARIOS? LO QUE HAY QUE OÍR

Se les ha llamado de todo a los legionarios. Incluso con formas y fondos que mejor no recordar. Nunca a la cara, claro está. Pero llamarles <<gordos>>, sinceramente nunca lo hubiese sospechado. En román paladino: ni se puede aguantar ni lo aguanto. Es simplemente una mentira y grave insulto.

Empezar el día a las 8 de la mañana todas las unidades formadas en chándal para, una vez izada solemnemente la Bandera, dedicar una hora a la preparación física, dura y exigente, no es el mejor camino para la gordura. Después de ese ejercicio continuaba la dura instrucción y adiestramiento diario a golpe de carrera. Un legionario nunca puede ir andando a ningún sitio en horas de instrucción. Se le exige ir siempre a la carrera.

Recuerdo la grabación en la Brigada de un programa especial de la cadena AXN en el que tres jóvenes participaron durante una semana junto a los legionarios en todas sus actividades. Uno de ellos era diplomado en Educación Física (INEF). El primer día que participó en la actividad física tuvo que reconocer a mitad de entrenamiento que aquellos hombres estaban hechos de otra pasta. Con humildad y ante las cámaras reconoció su impotencia, a pesar de su formación y preparación física, para seguirlos a aquel ritmo un lunes a las 8 de la mañana.

¡Legionarios a luchar. Legionarios a morir!

Lo que sí recomendaría para no equivocarnos de actores es que se evitasen esas salidas y desfiles inapropiados de los que en su día fueron legionarios y ahora se prodigan en procesiones y otros actos vestidos de uniforme y creando confusión. Ya me entienden.

¿Gordos los legionarios? ¿Qué es lo que está pasando? Los porcentajes que se manejan del 6% me parecen excesivos. Algo estaremos haciendo mal. No hago mucho caso a las informaciones que se han dado sobre la gordura  en la Legión. No veo noble intención y además no me lo creo. Es necesario que hable quien debe hablar sobre el tema y nos aclare si se trata de una de las famosas fake news de las que nos ha hablado la ministra.

El que piense que con esta medida, mediática por encima de otra cosa, publicada en la prensa y aireada en los telediarios como algo novedoso en los ejércitos está haciendo un bien a la Legión se equivoca. Mejor sería recordar que los legionarios están hoy 12 de enero de 2018 en Irak de donde tuvieron, hace unos años, que replegarse deprisa y corriendo por las órdenes precipitadas e irresponsables de la política al uso entonces.

Que yo vea por aquí engordan muchos y mucho, pero para mí que ninguno es legionario.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

10 enero 2018