JEFES, LÍDERES, AGITADORES. Rafael Dávila Álvarez

 

 

270px-El_colosoPor sus obras los conoceréis, aunque ya ni eso. Las apariencias engañan. Transformación, realidad virtual. Y digital, de dedos y dígitos. Finlandia, modelo en educación para el mundo, ha decidido acabar con la escritura a mano. Se escribe con los dedos – ¿o se habla con los dedos? – y no se escucha al que va a tu lado.gal_img_ifr_TouchFu_64be3f Siempre unido a lejanas presencias pero en tu cercanía, para resolver tu día a día, nadie. El ruidoso silencio te acompaña, es tu paisaje.

A mi esto me recuerda mucho al concepto que tenemos de líder. Virtual, simplemente un nombre, una imagen, lejanas y vagas contestaciones, a tu lado nada. Habla una pantalla, un plasma que vale más que la sangre. Promesas etéreas que rellenan un espacio en blanco y que mañana vuelve a quedarse en blanco. Se habla del líder, alguien a quien no se conoce, alguien virtual, una promesa, una quimera.

El liderazgo se nos ha colado en el lenguaje sin darnos cuenta y, lo que es peor, sin saber muy bien su significado. Viene del inglés, leader, guía. El guía de la incertidumbre. Un extranjerismo. A mi la palabra líder no me gusta. Soy más de griego y latín, de la Escuela escéptica, sképsis, de Alejandro Magno, Mégas Aléxandros, «¿A quién dejas tu puesto?», o de Carolus Magnus, «el Grande». 1735congUna cosa es ser líder y otra magnus. De estos últimos hay muy pocos. No veo a Bush «el Grande» ni a Putín ni a Obama «el Magnus», ni siquiera a Trump. De los que tenemos por Europa que les voy a contar. Piensen en España, ¡uf! Pues esto es lo que llamamos líderes. También están Superman, Batman, Spái-der-man, quizás Hommer Simpson. Pero son otra cosa, son los héroes mitológicos modernos, no existen, ¿o sí?, ya dije que las apariencias engañan cuando se trata de lo virtual. Me hablan de Clash of Clans, el Capitán América y otros líderes de lo virtual. Soldados de pantalla casi reales. Ocupan muchas mentes-pantallas vendiendo sus códigos morales de guerreros.

Luego están los agitadores, hay muchos. Magnus agitadores. Virtuales y más reales que un líder. Aunque también son líderes, de la inquietud y quimeras.

Inquietar, turbar, mover violentamente el ánimo. Provocar la inquietud política o social. ¿Les suena? Son muchos los que agitan los ánimos siguiendo las viejas técnicas del agitprop.Plakat_mayakowski_gross El incumplimiento suele ser su norma y caen siempre en los mismos defectos que critican. Se parecen a lo que quieren sustituir, pero se mimetizan con la necesidad y se visten de esperanza verde. Sufren la metamorfosis del poder y pasan de la agitación a la dictadura casi sin percepción. Para qué les voy a poner ejemplos. Sírvase usted mismo. Sí, a eso también se le puede llamar liderar, pero queda más claro usar el verbo apropiado: agitar. Suelen surgir como consecuencia de los errores de los que hoy se denominan líderes. No nos equivoquemos porque el error no suele tener fácil rectificación.

Decía que no me gusta el término líder. En la vida militar siempre hemos hablado de mando, del Jefe que lo ejerce, de concebir, decidir, preparar y dirigir. Para ser jefe, para mandar con autoridad, son necesarias cualidades morales, intelectuales y físicas. No sé si al hablar de liderazgo estamos hablando de lo mismo o es una moda. Entre nosotros, entre soldados, lo que hace falta son jefes que manden. Aquí hay jefe, no líder, se manda no se lidera. La forma como ha de ser, desde el Cabo al General, es hacerse querer y respetar, no disimulando las faltas, infundiendo amor al oficio y mucha exactitud en el desempeño de las obligaciones. Firme en el mando, graciable en lo que pueda, castigar sin cólera y ser medido en sus palabras, aún cuando reprenda.

Nadie debe tener nada que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad.

La condición esencial del mando debe ser la capacidad para decidir, el prestigio, fruto de su fuerza moral, la constante preocupación por sus hombres y el ejemplo de sus virtudes. Conocer a sus subordinados, su vida, inquietudes y necesidades, hacerlas suyas, y velar por sus intereses.1318014100_138555_1318014676_noticia_normal

En la milicia el Jefe ejerce el mando, en la paz como en la guerra, como fruto de una rigurosa concepción y elaborada decisión. Esta no es una empresa donde la eficacia se mida por la cuenta de resultados sino por los resultados del combate, sobre el campo de batalla, no sobre una pantalla. Nada virtual. Dando la cara.

En definitiva, prefiero que me manden a que me lideren y lo que no admito es que me agiten. Por sus obras los conoceréis.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Este artículo fue publicado el 19 de mayo 2015

Blog: generaldavila.com

España necesita, urgente, un líder; porque lo que hay… deja mucho que desear. Pedro Motas Mosquera

El liderazgo es la esencia de la gestión de las organizaciones en la sociedad, en el mundo empresarial, en la política.

Una definición que corresponde al sentido generalmente aceptado de líder es la de aquella persona capaz de influir en otra para mejorar, no para empeorar. Por tanto, se puede decir que liderazgo es influencia en positivo, no en negativo. Nada más y nada menos.

El liderazgo se erige como uno de los factores clave en la gestión de las organizaciones y en la política. Es un hecho constatable que éstas necesitan líderes con visión y credibilidad, con ética y moral, que inspiren confianza y que se constituyan como motores de cambio a corto, medio y largo plazo.

Sin embargo, en nuestros días aún no se tiene definido un modelo de liderazgo, o este es incompleto, dejando un aspecto tan clave para el desarrollo de la organización política en manos de la ideología y la improvisación, como ocurre con el actual Gobierno. En consecuencia, la gestión y desarrollo de nuevos modelos de liderazgo se muestra como uno de los grandes retos a abordar durante los próximos años por líderes que estén preparados, sepan y quieran gobernar decentemente.

Se puede afirmar que no existe un estilo de liderazgo ideal para todas las situaciones y todas las personas. Es necesario tener la habilidad de identificar qué tipo de liderazgo se tiene que emplear en cada momento. Los líderes deben tener la capacidad para adaptarse a las circunstancias del entorno y a las características de sus colaboradores y de sus organizaciones, “En este ciclo histórico con incertidumbres, la modernidad sin seguridades fluye y en esta vacilación en la que se nos obliga a vivir, la flexibilidad se convierte en una condición indispensable para la supervivencia personal e institucional”.

El estilo de liderazgo debe tener en cuenta el nivel de madurez que tienen sus colaboradores, o ministros, para realizar las tareas asignadas.

El líder ideal no existe…, pero un líder eficaz es ante todo un líder que se adapta a circunstancias cambiantes y a menudo ambiguas, porque como dijo Miguel de Unamuno “el progreso consiste en el cambio”. Un líder debe saber cambiar de estilo para adaptarse a cada nueva situación porque no debemos olvidar que un estilo eficaz para unos pocos puede convertirse rápidamente en ineficaz para muchos, como está ocurriendo en la actualidad.

En cualquiera de los estadios de madurez es necesario dar la oportunidad y la confianza a los que nos gobiernan, pero esto ya se ha hecho; y se está demostrando el fracaso de esa confianza que se convierte, día a día, en desconfianza.

Este nuevo paradigma supone un desafío intelectual y actitudinal puesto que hay que pasar de utilizar simplemente herramientas ideológicas para la gestión y cambiarlas con instrumentos de liderazgo consciente y de servicio a los demás.

“Para ser un gran líder, primero hay que ser un gran ser humano”; pero ¿lo que tenemos en la actual España está a la altura de las circunstancias, o es una aberración humana?.

Pedro Motas Mosquera

Blog: generaldavila.com

14 agosto 2018