ACTUALIDAD DE LOS EJÉRCITOS EN OCCIDENTE General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La actualidad del los Ejércitos de Occidente, los que se supone mantienen las democracias, es decir las libertades individuales y colectivas de los pueblos, los que defienden hasta sus últimas consecuencias ese bien tan apreciado como es la libertad, se salda con una retirada.

La retirada es una acción militar, dentro de la batalla defensiva, impuesta por el enemigo como consecuencia del resultado desfavorable del combate y debe limitarse sus consecuencias estratégicas y tácticas. Este tipo de operación militar solo tiene justificación cuando se han agotado todas las posibilidades de cumplir la misión, y supone la pérdida de la libertad de acción. Es el paso inminente de la derrota. Escrito desde los tiempos de Sunzi ha sido repetido en todos los manuales de Doctrina Militar: «La retirada es un movimiento retrógrado que se efectúa ordenadamente para recuperar la libertad de acción, alejándose del adversario». Ordenadamente es un deseo que suele convertirse en quimera.

Los ejércitos occidentales desde el final de la II Guerra Mundial suman fracasos que traducidos al argot militar son derrotas bélicas; no por falta de capacidades materiales, sino por su desubicación estratégica y táctica,  fruto evidente del fracaso político de mandatarios que creían invencible —por tanto lo eran ellos— su maquinaria de hacer política con aviones, misiles e infantería.

En cualquier caso la Doctrina Militar siempre se ha cumplido: no han sido retiradas voluntarias, sino impuestas. Batallas perdidas. No suele fallar.

El caso de Afganistán está sin analizar; que sepamos. No sé si las Escuelas de Estado Mayor lo contemplan entre sus enseñanzas. No es la primera vez en la historia militar que un Ejército poderoso se ha retirado ante uno inferior y de escasas capacidades militares aparentes. Nadie ha dado una explicación a esta inversión. La historia es la única maestra, aunque somos muy malos alumnos.

Cierto es que los analistas militares serios, profundos y no mercantilizados, brillan por su ausencia, y en el ámbito político-militar cada vez se habla menos de milicia, estrategia o táctica militar y más del negocio de las armas, pandemias, técnicas de protección civil y teorías sobre el ciberespacio que parece la panacea cuando aún no hemos superado la amenaza nuclear.

Sé de quien entrena a su ejército aislado y muy lejos de toda tecnología, adiestrado para luchar contra y sin ella. En un momento determinado pueden ser unidades muy apreciadas.

El caso es que el momento actual, internacional, de los Ejércitos occidentales está marcado por una retirada, algo a lo que nos tienen acostumbrados estas políticas erráticas y contaminadas de buenismo. Es una brecha abierta en las defensas que ha encontrado el totalitarismo económico de las grandes potencias rivales que no han cambiado su estrategia desde Alejandro Magno y que saben lo que su figura significó para el mundo persa. Por donde salía —y sale— el sol.

En estos momentos Alejandro, que recorrió ganador todos los parajes hoy en conflicto, envejece sin dejar de pensar en Troya y en el Helesponto, en la muerte o la victoria, mientras Darío cambia el mundo a base de silencios y penetraciones desde las alturas a los valles.

Recurro a Jenofonte: «Si alguien les hace cambiar de actitud, de modo que dejen de pensar únicamente en lo que les puede pasar y piensen también en lo que pueden hacer, se encontrarán mucho más animosos, porque sabéis perfectamente que no es el número ni la fuerza lo que consigue las victorias en la guerra: sólo a aquellos que con la ayuda de los dioses se lanzan con ánimo resuelto contra los enemigos, la mayoría de las veces, su oponente no logra contenerlos».

La próxima Cumbre de la OTAN queda definida por un nuevo concepto: La brújula estratégica. Tiene nombre de película: Dunquerque.

Espero que me entiendan porque si no vamos listos. Retirada material y la peor: moral. Lo he explicado en muchas ocasiones:

«Queda prohibido replegarse o rendirse bajo pretexto de estar desbordado, envuelto, sin municiones o por ver retirarse a unidades o fracciones próximas. Una fuerza que se rinde sin haber agotado todos los medios de defensa, está deshonrada, y su jefe es el responsable».

Ya no hay responsables ni se exigen responsabilidades. Todo vale. Incluso rendirse.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

11 enero 2021

 

LA BRÚJULA ESTRATÉGICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Suena bien. Incluso poético. Es el nuevo invento de la Europa de la OTAN. Se han perdido y buscan el Norte. No lo encontrarán. Ha habido dos grandes guerras, perdidas y recuperadas a última hora, por eso, por no encontrarse. Después llegaron los Balcanes, que ahí siguen: perdidos y con la mecha encendida.

Se trata de encontrar un titular, eso es estrategia, y han encontrado unos versos inacabados:

La brújula estratégica marca la dirección,

caminemos todos juntos como una sola nación.

¡Ya!

La brújula Estratégica

Europa vibra ante el golpe dado por Rusia (Putin) en Crimea, y llegó la vibración al Pentágono que ennegreció la pantalla echando a Trump al que consideraban un tío valiente, por lo tanto peligroso, sin darse cuenta que su valentía era de comerciante que no iba a perder todo en un envite, sino a ganar.

Ante la situación, la América poderosa, la del Norte, le dice a Europa: «¡Tenéis que hacer algo!».

No ha hecho falta mucha imaginación: La brújula estratégica. Ya tenemos tema para la próxima cumbre, además de la paella y el folklore madrileño. A vivir del cuento unos años más. ¿Por qué no la Cumbre OTAN 2022 en Barcelona?

Eso de la brújula viene muy bien que se discuta en España, donde hemos perdido el Norte, el Noreste; y el Sur (el de la OTAN) ni les cuento.

Cualquier documento que lean de la OTAN, UE, o de esos baratillos llamados Think Tank, les enfrentará a una inentendible y farragosa jerga, muy elaborada, en la que más sabe quien menos conoce los conflictos. Se trata de redondear las frases y asustar con una mezcla inaguantable de geografía de parvulario, de física de laboratorio y de gramática parda: eso es todo. Nada. Ni saben ni transmiten la realidad de lo que se nos puede venir encima. Crimea pudo ser una broma. Ocurrirá de nuevo.

Cuando haces el curso de Operaciones Especiales lo primero que te dan es una brújula y una orden: «Tragesela». Hecho. Jamás vuelves a perderte.

Europa quiere ser, pero sin tragarse la brújula, lo que la convierte en una jaula de grillos donde todos cantan, comen y ninguno paga.

La situación de Francia no es la de Polonia, y la de España es la soledad, el abandono pacifista en manos de comunistas, o sea la guerra dentro.

Cumbre 2022 de la OTAN

Nadie sabe como ha sido, ni quién lo ha dirigido, pero el flanco sur de la OTAN y el ala oriental están amenazados y heridos de gravedad, solos ante el peligro. El Reino Unido, proa de Europa en el Atlántico, ha puesto rumbo oeste, la covid19 es un enigma, Polonia, ante la gravedad de lo que ve a sus puertas, está hasta las narices de jueguecitos bélicos, a Ucrania se la comen, el Mediterráneo, por ahora, es una charca llena de ranas a la espera del sapo.

La preparación mediática, la Cultura de Defensa, y la de Seguridad, abandonada en manos de los pacifistas donde se esconden los revolucionarios hombres de la guerra, y se reparten bondades como bendiciones. Eso sí. La brújula gira y gira sin encontrar su dirección adecuada. Norte magnético, geográfico o el de la cuadrícula: ninguna dirección estratégica para Europa que se ha convertido en un simple tapón para la gaseosa. El champán se sirve en otros lares. Aquí ya pasó la fiesta y vamos de recogida.

La seguridad del mundo depende, según señala una banquera importante, del feminismo y del cambio climático. Es el mismo pensamiento y preocupación de nuestro jefe de Gobierno y de la mayor parte de los revolucionarios, progresistas, sostenibles. El mensaje ha calado hondo, pero Europa no se sostiene. No es «sostenible», aunque muy «progresista». (¿Qué querré decir?).

El invento para la reunión de la OTAN en España, folclórica, en 2022 ya se conoce: La Brújula Estratégica.

La mejor definición de filosofía: «Es nada». La dio el maestro Gustavo Bueno. Ponía el ejemplo de un gran restaurador andaluz cuya filosofía era: jamón, jamón y jamón.

La estrategia es lo mismo: nada. Para Europa, como la del restaurador, pero a su manera: feminismo y cambio climático. Ya veremos cuando la mantequilla nos falte.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

10 diciembre 2021