LA POLÍTICA Y LAS ARMAS General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La cita se la hizo Aristide Briand a Lloyd George durante la I Guerra Mundial: «La guerra es asunto demasiado grave para dejarlo en manos de los militares». Sucede lo contrario. Por tanto debió arrepentirse y ya nadie se atreve a repetirlo. Caer en manos de los actuales políticos nos puede llevar a inciertos lugares. Uno de ellos es el de las Armas.

¿Dónde se ha ido el líder de Podemos? Su desaparición, junto a alguno de sus íntimos, hace pensar: bien o para mal. La milicia tiene el término adecuado para definir el abandono de tus tropas ante el fracaso personal. Los códigos de conducta y los sancionadores también lo contemplan.

Hay algo muy preocupante en todo esto: una explicación lógica. Nos la deben.

En política casi nada tiene otra lógica que el interés partidista. La aparición de la señora Ayuso y la caída de la izquierda requieren de un nuevo planteamiento en la derecha española y un reajuste en los programas y partidos. Si no es así la gravedad será el preludio del fin.

Lo de Iglesias puede ser una huida hacia delante o una retirada a tiempo, o cualquier cosa; incluso peor. ¿Se constituirá con Mando y Estado Mayor fuera, pero dentro? Habrá que esperar sin perderle de vista.

Al fin parece que el espejito mágico de la Moncloa se ha roto y ya no es el más bello quien le pregunta por las mañanas.

Todo está sucediendo de manera extraña y poco entendible para el común de los mortales. Se empieza a adivinar —en el mundo—un intento de sosegar el ambiente político tan deteriorado por este convulso periodo de pandemia; y más. Sosegar en lo político no es otra cosa que hacerlo en lo económico en unos momentos en los que a la pandemia le viene a la zaga el gigante Xi Jimping manejando el gran robot que queda fuera de control para el resto del mundo.

Se atisba un horizonte, ya cercano, de cambio, de fin de ciclo político, económico y, por tanto, social.

Solo me gustaría ampliar un poco ese horizonte y abarcar mayor campo de visión para que nada nos sorprenda.

Lo que veo me parece una tregua que incluso podría ser un simple alto el fuego.

La política sigue asustada y con exceso de aficionados que pretenden aprovecharse de ella. Las Armas están vigilantes. En ningún momento han bajado la guardia. No todas. ¿Cuáles sí, cuáles no? Adivinen.

Las Armas nunca se asustan y están en permanente estudio, adivinando el posible escenario próximo, aunque alguno enfoque de manera distinta sus estudios o solo recurra a la experiencia, como los dos mulos que tenía Federico el Grande que después de más de cuarenta campañas sobre sus lomos seguían siendo mulos. Siguen alistados. Cocean por aquí cerca.

La I Guerra Mundial se interpretó como «una guerra para acabar con las guerras».

Versalles dejó resentimientos y al fin se quedó en un armisticio por veinte años.

Hitler atacó Polonia el primero de septiembre de 1939; empezaba la II Guerra Mundial. Las agresiones en tiempo de paz habían empezado mucho antes con la ocupación de Renania en 1936.

Díganme si encuentran algún parecido actualmente. Los despliegues están, Armas preparadas y la Renania de ahora ya está ocupada.

En agosto de 1939, para más inri, Hitler firmó con Rusia un pacto de no agresión.

Jugar con la política es andar en la oscuridad por un rio de gasolina iluminándose con una antorcha. El Escamandro. Solo es necesario un mínimo error. Después lo que viene es la guerra: donde no hay lugar para la moderación.

O una debilidad política a la que le sigue otra de las Armas. El resto está escrito en la historia.

No es suficiente vencer. Hay que saber predecir y ver qué se esconde al otro lado de la colina. No te fíes ni del compañero de pareja.

Está próxima la reunión de la pareja Biden-Putin. Es insuficiente.

¿Será una reunión de la experiencia a la que aludía Federico el Grande o habrán estudiado el panorama? ¿Habrá espíritu de defensa o de conquista?

De entrada faltan interlocutores. Armas no faltan. El mundo ya no es de dos, lo que dificulta el equilibrio de la balanza.

Hay quien se cree que España no es una, sino una experiencia suya.

Los que así piensan y gobiernan, como los que formaron parte del equipo de Federico el Grande, ahí siguen, después de, exactamente, 43 años de experiencia. Cocean.

¿Nudo gordiano? Como Alejandro: «Es lo mismo cortarlo que desatarlo». Alguno lo hará con su espada.

Embastar y botasilla. El que tenga oídos…

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

27 mayo 2021

 

 

 

 

EN 2030 NO TENDRÁS NADA Y SERÁS FELIZ. Rafael Dávila Álvarez

Lo suyo en que conspirar formase parte de los juegos Olímpicos. Los restaurantes de muchos tenedores saben los saltos de altura y carreras que allí se han entrenado. Hace poco leí el libro de un espía del hondón de nuestros servicios de inteligencia, ya saben, y me quedé asombrado porque aquello parecía una guía gastronómica de restaurantes del máximo nivel. ¡Qué tíos!, lo que saben y lo que comen.

Para cualquier cosa de importancia debe uno rodearse de lo mejor: el hotel, restaurante, ropa, la corbata y el reloj, sin olvidar el micrófono. Abundan los horteras.  Sus reuniones siempre van contra alguien y a su favor; la cuenta la pagamos todos.

Jefes de Estado, de Gobierno, Cabezas Endiosadas y Oscuras (CEO) de empresas, medios de comunicación (¿o imposición?) globales y líderes izquierdistas han coincidido en que la Agenda 2030 debe adelantarse.

Ha sido en la reunión del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza) y esa es la conclusión final  a la que esos troperos han llegado después de mirarnos desde la altura de su compromiso. Récord olímpico de altura. Intelectual.

¿Qué es eso de la Agenda 2030? Les recomiendo que entren en internet. Sufro pereza intelectual si pretendo explicar lo inexplicable. Lo resumo: El señor Iglesias (Pablo) es: «Vicepresidente Segundo del Gobierno y Ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030». Todo queda así más claro.

Lo del Foro Económico es más complejo porque son o no son conspiratorios. Al, menos de cinco estrellas. Son la Olimpiada de la conspiración.

Xi Jinping, el mandatario chino, inaugura Davos como invitado de honor y advierte: «El mundo no volverá a ser como antes» Resulta que Xi Jinping lee a Heráclito y lo interpreta sin entender nada; todo fluye, todo cambia, pero yo soy el que manda. Oyó hablar del fuego y se dijo: ese soy yo.

Xi Jinping, que es el que manda allí donde te hacen un sacacorchos o un minisatélite del tamaño de un sello de correos.

Amenaza: «No debe haber países uno por encima del otro. No debe haber jerarquía. Ni debe haber un país que imponga sus normas sobre los demás. De lo contrario, volveremos a la ley de la selva. Debemos dejar de imponer unos sistemas sociales y culturales por encima de otros».

Por si no le entendemos: la guerra como no podía ser de otra manera: «El fuerte no puede imponerse al débil, de lo contrario, estaremos ante una nueva Guerra Fría. El multilateralismo debe promoverse».

Aquí hay negocio, deben pensar los del Foro que con desfachatez dicen: «Un aspecto positivo de la pandemia es que nos ha enseñado que podemos introducir cambios radicales en nuestro estilo de vida con gran rapidez. No se deben rechazar los cambios».

Es la declaración más escandalosa hecha en los últimos tiempos. Su afán inquisidor les ha traicionado; vienen a decir: «El rebaño está a nuestra disposición. La libertad no les atrae, con pienso tiene suficiente».

Los eslóganes del Foro hablan por sí solos: «En 2030 no poseerás nada y serás feliz», «El gran reinicio».

Los millonarios conspiradores contra la libertad ya tienen jefe, Xi Jinping; más corderos para comer y para que coman de su pienso.

Emmanuel Lévinas (1906-1995)  fue un escritor y filósofo judío de origen lituano. Sobré él escribió hace aproximadamente un año en ABC una página preciosa el premio Cervantes D. José Jiménez Lozano. Venía a decir al hablar del discernimiento y de los animales que Lévinas tiene una de las páginas más hermosas de la filosofía contemporánea; se trata de una experiencia con un perro callejero. No es un cuentecillo, sino una experiencia profunda. Copio textualmente a D. José:

«Lévinas estaba internado en un campo de concentración nazi, como judío que era, y durante unas semanas, hasta que los guardianes le arrojaron de allí, un perro se añadió al pelotón de encarcelados, que eran mirados y tratados, no sólo en el campo sino entre la población civil, como estiércol o bacilos de la peste. El perro “vivía en un rincón salvaje en los alrededores del campo. Pero nosotros le llamábamos Bobby, con un nombre exótico como conviene a un perro querido. Aparecía en el momento de los agrupamientos matinales y nos esperaba a la vuelta, saltando y aullando alegremente. Por él —esto era incontestable— nosotros fuimos hombres”. Porque fueron reconocidos como tales, y ya no se sintieron ratas ni basura. ¿Y cómo son reconocidos de otro modo tantos seres humanos que sólo tienen un perro en este mundo, y cómo podrían tenerse por hombres aquellos otros a quienes se niega hasta el encuentro con un perro callejero?

Dice Lévinas que el perro es un animal que apunta hacia la transcendencia, y en su estar ahí junto a nosotros explicita una épica.

Xi Jinping, Bill Gates, y el mismísimo Klaus Schwab, no se dan cuenta que cualquier día de estos me voy (nos vamos) con el perro que vivía en un rincón salvaje en los alrededores del campo; con Bobby. A caminar. Así seré (seremos) hombre(s) libre(s) y no estiércol o bacilo de la peste. La suya.

No quiero estar en la Agenda 2030. Borren mi dirección y alejen de mí este chip que me ahoga.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

4 febrero 2021

Blog: generaldavila.com