EL FRANQUISMO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Franco, como el Cid Campeador, sigue en el campo de batalla. Su nombre inunda el panorama desolador de una España que pretende ir soltando el lastre del orden moral que la atenaza al pasado, a su milenaria historia construida gracias al sentido del deber y el sacrificio de muchos españoles. Una pesada carga de ética y patriotismo que España arrastra desde siglos, pero ahora con más densidad porque todo, desde los Reyes Católicos hasta nuestros días, se concentra en un periodo determinado y concreto: el franquismo. Franco lo es todo. La bandera es franquista, el himno suena a Franco y gritar viva España ni te cuento. El Rey, la religión católica, los colegios de curas y monjas, los militares, la Legión y hasta su cabra, el Pazo de Meirás, son tan franquistas como la paga extra, la seguridad social, los pantanos o el TALGO. En la historia de España solo ha existido Franco. Desde la Reconquista hasta nuestro despliegue en Irak.

La mismísima España es puro franquismo. Si hablamos de una e indivisible, puro fascismo, y si pronuncian aquello de una, grande y libre puede que te detengan. Hasta la tortilla de patatas es puro franquismo. Les contaré.

La mejor tortilla de patatas se comía y se come en Betanzos (La Coruña), en un famoso restaurante llamado La Casilla: Gran Merendero de Pedro Vázquez. Espléndidos jardines. Sabrosas tortillas. Así se anunciaba a principios del siglo XX cuando fue inaugurado. Hoy es uno de los más famosos restaurantes de España. La tortilla de Betanzos solo tenía, y tiene, un secreto: muchos huevos y de gran calidad, gallegos sin duda, junto a unas buenas patatas que se plantan cerca del gallinero. Franco, buen gallego, era uno de los más fervientes clientes de La Casilla y por tanto todos sus acompañantes en los veraneos gallegos se hacían asiduos comensales del <<merendero de Betanzos>>, alabando por toda la geografía española su deliciosa tortilla. Así le llegó la fama aquel bello lugar, una de las capitales del antiguo Reino de Galicia: Betanzos de los Caballeros.

A doña Carmen, esposa de Franco, también le gustaba la tortilla de Betanzos y no se le ocurrió otra cosa que llevarse al Palacio del Pardo al cocinero de La Casilla, con las gallinas ponedoras, las patatas y las sartenes incluidas. Pero mira por donde aquello no funcionó. Por mucho empeño que puso el cocinero ¿o no?, las tortillas no tenían en El Pardo el sabor y textura que en Betanzos. Y es que cada cosa en su sitio, y yo diría que en su momento.

Regresó a su añorada tierra el maestro cocinero satisfecho de su paso por Madrid y de convivir con el Jefe del Estado, pero intranquilo por no haber conseguido el propósito para el que allí le reclamaron. Dicen que estuvo mucho tiempo preguntándose en voz alta: ¿Por qué sería? Porque por falta de huevos no fue… Allí los había y bien gordos. ¿Por qué sería…?

Más conocido es Betanzos por sus huevos y patatas que por otras muchas interesantes cosas, incluso que por el hecho histórico de guardar en su Museo das Mariñas la bandera del Gobierno de la II República en el exilio. Pocos lo saben. Cosas que van y vienen, para volver e irse.

Pero es historia, anécdotas de una historia que ahora se pretende reescribir e inventar desde una posición, ambigua unos, falsa, perversa y agresiva otros.

He empezado con anécdotas para terminar muy en serio. Quien quiera saber que lea y estudie. Pero no hablen de oídas. Al menos filtren lo que escuchen con ética y rigurosidad.

No es el mal llamado franquismo a lo que aluden los soportes de las leyes que emanan de mentes rencorosas que crecen y se agrandan en el enfrentamiento. Lo que hay detrás de sus propuestas legales (?) es acabar con el orden moral. Les da igual llamarlo franquismo,  fachismo, revanchismo o totum revolutum. Se trata de hacer desaparecer todo lo que signifique sentido del deber, responsabilidad, esfuerzo y unidad alrededor del significado de España. Acabar con la conciencia de España. Ese es el objetivo; el de siempre. Los años no hacen sino fortalecer el paso decidido de los que quieren acabar con España.

Nadie enlaza los hechos del pasado reciente con los que ahora vivimos. Acabo de leer el último libro escrito por Federico Jiménez Losantos: Memoria del comunismo. De Lenin a Podemos. Imprescindible, valiente, riguroso y tajante. Volveremos en próximos artículos a sus páginas porque es necesaria su lectura para entender lo que nos está ocurriendo. Hoy solo les adelanto unas palabras que explican perfectamente lo que yo humilde e irónicamente he intentado explicarles:

<<En realidad, lo que se quiere finiquitar es, como en 1936, la libertad. Y España es el cadáver que se quiere echar a la cuneta. Desde el 11-M de 2004, el PSOE de Zapatero, los comunistas y los separatistas, con la bovina complicidad del PP de Rajoy, están empeñados en rectificar el resultado de la Guerra, para lo cual es necesario emprenderla otra vez. Al cumplirse los cien años del comunismo, la Guerra Civil española sigue siendo el banderín de enganche de los infinitos liberticidas descerebrados del mundo, a los que les suena, habrían leído en wiki, o en un tuit, que al Che Guevara, al de las camisetas, lo mató Franco, el de los Reyes Católicos, en la Batalla del Ebro. Peor aún: la lucha contra Franco, tan antifascista, o sea, tan falsa como en 1936, se ha convertido en la más eficaz herramienta de deslegitimación de la democracia y de la propia existencia de la nación española>> (Memoria del Comunismo. Federico Jiménez Losantos. Pag. 350).

Poco más que decir. No es franquismo a lo que aluden <<los infinitos liberticidas descerebrados del mundo>>,  sino al españolismo que odian. La cualidad o condición de español. El amor o apego a lo español.

Ese es su objetivo que van consiguiendo amenazando, legislando, mintiendo. Es decir: lo de siempre. Pretenden inventar España como si nunca hubiera habido España. No nos engañemos. No es Franco ni el franquismo. Lo que no soportan estas mentes retorcidas y dirigidas es la idea de España.

Quisieran que España se desespañolizara.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

19 febrero 2018

 

 

 

 

 

 

 

ESPAÑA A SUS HÉROES. HÉROES DE ESPAÑA (REAL Y MILITAR ORDEN DE SAN FERNANDO) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Banderas Laureadas

La Real y Militar Orden de San Fernando, primera Orden española de carácter militar, tiene por objeto honrar el reconocido valor heroico y el muy distinguido, como virtudes que, con abnegación, inducen a acometer acciones excepcionales o extraordinarias, individuales o colectivas, siempre en servicio y beneficio de España.

<<El valor heroico es la virtud sublime que, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales acciones, hechos o servicios militares, bien individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida y siempre en servicio y beneficio de la Patria o de la paz y seguridad de la Comunidad Internacional.

El valor muy distinguido es la virtud que, sin llegar a tener la consideración de valor heroico según se define en el apartado anterior, sobresale muy significativamente del valor exigible a cualquier militar en el desarrollo de operaciones armadas, llevando a acometer acciones, hechos o servicios militares, individuales o colectivos, de carácter extraordinario que impliquen notables cambios favorables y ventajas tácticas para las fuerzas propias o para la misión encomendada.

SM. el Rey visita la R. y M. Orden de San Fernado

La Cruz Laureada de San Fernando y la Medalla Militar son las recompensas que integran la Real y Militar Orden de San Fernando>> (Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernado).

ESPAÑA A SUS HÉROES

España a sus héroes dice el Escudo de la Orden. Pero ya no hay héroes y la Orden se muere. Lo hace no solo por la edad, porque desaparecen sus laureados, sino también por la ley, por tener que ocultarlos.

Parece que los actos heroicos se han terminado en los Ejércitos de España. ¿Ya no hay héroes? Les aseguro que en los años recientes, en las misiones de mantenimiento de paz y en las de combate en las que han participado nuestras tropas, ha habido héroes, anónimos muchos, otros han sido conocidos, pero… silencio para reconocer los méritos heroicos. ¡Silencio! ¡No hay guerras, no hay héroes! Que nadie pronuncie esas malditas palabras. Podría contar más de un caso… A cambio, en ese tiempo cercano, que aún duele, se escatimaban las condecoraciones, se ocultaba a los héroes caídos y se enterraba a los muertos con prisa, con nocturnidad. El escándalo hizo que con precipitación se cambiase el reglamento de concesión de condecoraciones, pero ¡ojo!, sin pasarse y de héroes ni hablar. No hay soldados héroes en esta paz ficticia que el mundo se ha dado. Es sinónimo de desasosiego, de inquietud; es mejor vender la imagen pacifista. Aquí no pasa nada y lo de allí son cosas de soldados.

El Rey Don Juan Carlos impone la Laureada de San Fernando al Regimiento Alcántara

Estaba encima de la mesa, en discusión, la Laureada Colectiva al Regimiento de Caballería Alcántara por su acción heroica en la retirada de Annual (1921). El ministerio de Defensa dijo: ¡No! Tuvo que cambiar el Gobierno y el titular de Defensa para que se dijese: ¡Sí!

Los héroes metidos indecentemente en rencores y luchas ideológicas. No se pueden olvidar estas hostilidades, con mucho de traición, porque pasan, pero vuelven. Vuelven reforzadas, con más inquina y traición.

La Real y Militar Orden de San Fernando se muere y no por la edad sino por la Ley. Es una Orden cuya misión principal es conservar y predicar, en el ejemplo de los historiales que custodia, el valor y el honor.

En la R. y M. Orden se entra por el valor y el honor. Y no se puede salir de ella por capricho del legislador sino solo, solo, por haber faltado al honor o al valor. Esa es la responsabilidad de los que custodian los expedientes, administran el legado de los héroes, y les corresponde la relación Institucional.

Ya no queda ningún Laureado con vida. Medallas Militares, según mis últimos datos, quedan seis a los que deseamos vivan muchos años más.

Pero, aunque no quede ninguno con vida, es la misión de la Real y Militar Orden, la de todos, conservar su recuerdo y ejemplo. Todos estarán y deben estar presentes, siempre, en esa institución cuya misión no es solo administrativa sino mucho más importante: espiritual. Porque son los héroes de España, y España se debe a sus héroes, sin más, sin preguntar, sin analizar más allá del valor y el honor, lo que la historia concedió al que su vida como héroe le entregó.

Regulares la unidad más condecorada del Ejército español.

Y aquí viene el gran interrogante.  En la Guerra Civil se concedieron –y ruego a la Real y Militar Orden de San Fernando me corrija el dato si hay error- alrededor de 70 Laureadas Individuales y 1214 Medallas Militares Individuales. A esos números hay que sumar los de Laureadas y Medallas Militares Colectivas que lucen las banderas de las unidades que las obtuvieron, aunque muchas de ellas han desaparecido y, lo que aún es peor, sus historiales duermen en la oscuridad de la historia olvidada con alevosía.

¿Qué se va a hacer con esas banderas, con esos hombres, con esos héroes a los que el capricho, la maldad, la inquina de un partido que vuelve a las andadas, quiere borrar a golpe de leyes? Hubo una primera ley llamada de Memoria Histórica, que se ha hecho dueña y señora de una falsa historia. Por ella, por la tibieza de muchos, también de algunos uniformados, se han borrado nombres de héroes de las calles de los Regimientos y retirado de las efemérides sus acciones ¿Por qué? ¿Qué calificación le da la ley a esos hechos? ¿Qué calificación le da la Asamblea de la Real y Militar Orden?

¿Habrá que destruir sus historiales? ¿Desprender de las banderas las corbatas Laureadas? ¿Borrar de la historia militar a miles de héroes?

Son cerca de dos mil expedientes de los héroes de España. ¿Qué va a pasar con ellos a raíz de la nueva propuesta que ha tenido entrada en el Congreso de los Diputados y que a tenor de lo que oímos y vemos será aprobada?

Guardo con fervor, como ejemplo y honor, con devoción, la Medalla Militar Individual de mi padre ganada en Ciempozuelos al frente de una Sección de Regulares, la unidad más condecorada del Ejército español.

Nunca me habló de aquello y tuve que enterarme de lo que protagonizó leyendo a hurtadillas su hoja de servicios. Nunca hablé con mi padre de la Guerra Civil porque me decía que aquello había que olvidarlo y seguir caminando. Pero yo leía su acción, con fervor, sin rencor, sin enemigo al que señalar porque una bala le llevó al depósito de cadáveres de donde un milagroso médico le recuperó.

No hay rencor en mis palabras. Ni siquiera para los que pretenden revivir aquello que nos ancló en el dolor y el enfrentamiento.

Si la historia se escribe o se relata con rencor, no es historia sino dolor. Y dolor es lo que siento al ver como un viento inoportuno, presagio de otros males, se levanta en España dejando al descubierto heridas pasadas.

Los campos, aquellos de la guerra, están ahora sobrecogedoramente solitarios. Allí han quedado los de un bando y los del otro. En el fondo eran los mismos, en un bando y en el otro.

Dejad que los héroes, de uno y otro lado, todos, permanezcan con honor y el merecido respeto; y se les recuerde sobre el campo de batalla. Allí estarán sus historiales, en la tierra ardiente que ahora brota de plenitud. No habrá ley que impida recordar lo que en esas soledades ocurrió. Soledades que nadie tiene derecho a emponzoñar. Solo a meditar, a recordar con respeto y fervor; a un lado el rencor.

Pronto lucirán las cunetas de jaramagos y amapolas. No volvamos a encenderlas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 febrero 2018

MARTA SÁNCHEZ Y LA LETRA PARA EL HIMNO DE ESPAÑA Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Marta Sánchez canta el Himno Nacional en el teatro de la Zarzuela

¡Magnífica!, Marta Sánchez. Con valor la cantante cerró este sábado día 17 su concierto en el teatro de la Zarzuela con el Himno Nacional de España, al que ha puesto su personalidad y rotunda españolidad componiendo una letra que estrenó entre la emoción y ovaciones del público. Muchos querrán ahora subirse al carro y otros -ya se sabe-, dirán sin saber decir, que si patatín que si patatán. No soy quien para juzgar lo acertado de las estrofas de la canción, pero sí puedo decir que me gustan y que hacen falta muchas Marta Sánchez dispuestas a dar testimonio de su amor a España ante tanta ofensa y mal gusto. Y hacerlo en público con orgullo:

Hoy te canto para decirte cuanto orgullo hay en mí, por eso resistí.

Una acción y actuación que podemos calificar, más allá del “valor se le supone“, como “valor distinguido” y que conlleva el respeto y la admiración de todos los españoles que sienten a España como su amada tierra.

Vuelvo a casa, a mi amada tierra, la que vio nacer mi corazón aquí.

No sé si la letra llegará a alcanzar oficialidad, el público será el inapelable jurado que tome la decisión. Estas cosas de la popularidad tienen su misterio. Llevamos mucho tiempo detrás de una letra para nuestro himno y ninguna se populariza. Cuenta José María Pemán que en cierta ocasión Franco le pidió una letra para la Marcha Real. La contestación que le dio viene muy a tono con este caso:

<<Los himnos no se componen mi general. Tienen que llevar sobre sí una carga de tradición y de inconsciencia. Yo llegué a componer una letra de la que no quedé del todo descontento. Sobre todo de la estrofa final: Gloria a la Patria– que supo seguir- sobre el azul del mar- el caminar del sol…” Pero no se logró que lo cantaran más que unas cuantas escuelas primarias y algunos conservatorios… Las cosas para ser populares tienen que tener una más clara participación del pueblo. Los himnos nacen y se consolidan en un ambiente irracionalista…>>.

El pueblo decidirá. Buena falta hace incorporar un sentimiento más a nuestra Marcha Real. España requiere que la canten, que la nombren, que la versifiquen, que la amen, como lo ha hecho Marta Sánchez en su concierto en el teatro de la Zarzuela.

Te amo España, a Dios le doy las gracias por nacer aquí, honrarte hasta el fin.

Olé Olé. ¿Lo recuerdan? 24 de diciembre de 1990. Fragata Numancia en Abu Dhabi. Allí estaba Marta Sánchez con sus soldados cantando Soldados del amor. Inolvidables momentos y gentileza que los soldados valoran sobre todo en aquellos lugares en los que se hace más necesaria la compañía y la proximidad de los sentimientos de tu nación. Para eso ella fue allí, para animar y sentir de cerca con ellos el amor a España. El que compartimos y que ella ahora renueva y proclama.

Hoy repetimos ese Olé y olé por Marta Sánchez genial artista y aún si cabe mejor española.

Gracias por hacernos sentir y por creer en tu Nación.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

Marta Sánchez canta con letra suya el Himno Nacional

Marta Sánchez en el teatro de la Zarzuela 

20 febrero 2018

 

Letra del Himno compuesta y cantada por Marta Sánchez

Vuelvo a casa, a mi amada tierra, la que vio nacer mi corazón aquí.

Hoy te canto para decirte cuanto orgullo hay en mí, por eso resistí.

Crece mi amor cada vez que me voy, pero no olvides que sin ti no sé vivir…

Rojo, amarillo, colores que brillan en mi corazón y no pido perdón.

Te amo España, a Dios le doy las gracias por nacer aquí, honrarte hasta el fin.

Como tu hija llevar ese honor. Llenar cada rincón con tus rayos de sol…

Y si algún día no puedo volver, guardadme un sitio para descansar al fin.

 

OFENSA A ESPAÑA, A LA RELIGIÓN CATÓLICA Y A LOS EJÉRCITOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Un aquelarre ofensivo y provocador en Montblanc (Tarragona)

Corre por internet el video de un aquelarre en la localidad de Montblanc (Tarragona) aprovechando el carnaval. Una burla a la Legión y a sus más profundas tradiciones. Me duele profundamente, me provoca náuseas de indignación, me entristece ver como no se ataja la desvergüenza de los que pretenden convertir España en una porquera. Dicen, y dicen mal, que ofende quien puede y no quien quiere; no es verdad. Corre la ofensa como norma, el insulto como saludo y la sonrisa cómplice como traición. Son muchos los que ofenden pudiendo y queriendo, todo a la vez. La impunidad es la ley para los que atacan todo aquello que constituye el alma y las raíces del pueblo español.

Tomémoslo a broma carnavalesca y en breve comprobaremos la que se nos viene encima. Estamos yendo demasiado lejos. Nadie dice nada y hay un silencio cómplice para los actos y actores que atacan a España, a la Religión Católica y a los Ejércitos. Se dice: <<Hay barra libre>>. Nadie sale en su defensa. Todos se callan, dicen que,  para no engordar al cerdo de la porquera. Se están cruzando barreras peligrosas. Sabemos lo que hacen y sabemos lo que buscan. Sería lamentable que sucediese lo que puede suceder y ellos pretenden que suceda. Pero sucederá si no lo evitamos a tiempo;  y hay que evitarlo; queda poco tiempo. La razón es fácil de contener, pero un sentimiento roto, herido, humillado y pisoteado, puede dar rienda suelta al dolor y a su reacción. Entonces ya será tarde para lamentaciones.

Montblanc (Tarragona)

Hay un silencio cobarde que calla; parece que otorga. Las provocaciones no deben ser contestadas con violentas reacciones. Pero jamás soportadas y recibidas como si aquí no hubiese pasado nada. Asistimos a una escalada de enfrentamiento donde ellos buscan alcanzar la máxima violencia. Y pueden llegar a todo si antes no defendemos la entrada. Ellos ya están dentro. No es solo una mascarada.

Hoy no es un día para la alegría en España. Como tantos otros. Silencio. Mientras se mofaban de España, de la Legión, de su tradición, de sus muertos… de Dios.

Tengo que pensar mucho y aguantar antes de escribir más palabras. Pero no por eso me voy a callar. Dicen que mejor es pasar página y mirar hacia otro lado. ¡Cobardes!

Sí, todo eso que ustedes piensan lo pienso yo también. No lo voy a escribir, pero lean en estos espacios blancos que separan las palabras todo eso que hoy, ustedes y yo,  escribiríamos y gritaríamos muy alto. Lo podría escribir, pero no lo voy a hacer por falta de espacio y porque seguramente me quedaría corto en los calificativos. Además, podría ser que yendo más allá, donde no quisiera llegar, dedicaría los más graves de los calificativos a aquellos que ven esto como una carnavalada sin importancia y no dan la cara para defender a la Legión, a su Cristo de la Buena Muerte y en definitiva a España. A esos que son responsables y se les ha dado la autoridad legal, se les supone la moral, para asumir su responsabilidad y no consentir estas ofensas que tanto duelen. Pero no lo voy a hacer. Me limitaré a esperar, centinela que da el alto, que avisa que se cuelan… No nos oirán. Nada pasará y todo se olvidará… hasta la próxima.

Estamos acostumbrándonos a ello y eso no es bueno. Puede acabar mal.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 febrero 2018

 

 

EN PELIGRO LA LIBERTAD LA MEMORIA Y LA DIGNIDAD (LEY DE MEMORIA HISTÓRICA) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

La verdad os hará libres” (Jn 8,32). No creo que haya ninguna discusión sobre ello.

Estamos en una situación incierta donde abunda la información, los medios y el bienestar material. Junto a ello nunca se ha conocido tanta pobreza moral y tanta desdicha personal y colectiva. Vivimos en la tristeza y duda permanente. Nada nos creemos, nos sentimos engañados, pero hacemos caso a todo y a todos. Todo es verdad y todo es mentira, según el color del cristal con el que se mira. Paradoja de una vida repleta de información mientras cada vez nos ataca con mayor fuerza el pensamiento único. Manipulación. Se prefiere mucho más una opinión fija, que nos libere de ulteriores pensamientos, que el peligro y la fatiga de un incesante y continuo pensar. Un panorama en el que la palabra verdad tiene un encanto incomparable. Parece prometer lo que verdaderamente nos llega con ella. Que nunca llega. La pretensión de poseer la verdad se convierte también en un medio de lucha para que prevalezca lo falso.

Parecía impensable que se presentasen leyes contra la libertad. Leyes que te prohibirán hablar en público, o hacerlo con ilimitada confianza y sin reserva. Habrá que tomar precauciones para poder expresarse públicamente. Llegan tiempos en los que se impondrá el pensar ocultamente. Vayan buscando su coartada.

Es terrible e impensable, pero es la propuesta política que ha entrado de manos del Partido Socialista Obrero Español en el Congreso de los Diputados.

En peligro la libertad, la memoria y la dignidad. Presos por ley, amenazados por ley, en peligro por ley. La amenaza y la denuncia por ley.

En una atmósfera de coacción total: <<Se le acusa de interpretar la historia y revelar datos… Queda usted condenado…>>.

Una gran pira inquisitorial para quemar los cuerpos del delito. Viejos inútiles que esconden recuerdos en la nebulosa de sus años; ya inservibles.

La gran hoguera purificará la memoria mientras arden en las plazas los archivos, documentos, y los libros pecaminosos, contaminados por la verdad. Un humo de venganza aturdirá las mentes embriagadas por el poder y la risotada de las algaradas callejeras. Sin límite, solo hasta que sus almas reconozcan el paraíso de tierras ennegrecidas y yertas al que aspiran.

Es la ley, dirán cuando se apruebe; y te condenen; tarde o temprano. Será, y será como ellos proponen. Otros disponen y ya están dispuestos a ello. Se aprobará.

Da igual lo que aprueben, lo que manipulen, lo que escriban, inventen o a los niños enseñen. Da igual que nos encarcelen. Ya estamos juzgados. No hay defensa posible cuando no hay defensores. Ellos atacan y nadie defiende. No. No es un juicio a la historia que sería grave. Es mucho más grave. Es la imposición de la mentira, es acabar con la libertad, con la memoria, y por todo ello con la dignidad del pueblo español, colectiva e individualmente. Nos juzgaremos y condenaremos unos a otros, entre hermanos.

<<La verdad alienta; una vez que se ha comprendido, surge el impulso de seguirla irresistiblemente. La verdad sostiene: existe en ella una indestructibilidad que la une al ser>>. Decía Karl Jaspers, y lo hacía en aquella atmósfera de coacción total como un homenaje a la razón, contra el mundo circundante, cada vez más terrible, más abandonado, más adverso al hombre ante el que solo valía callar si se deseaba vivir. Y fue posible decir lo que no se podía decir, porque los nacionalsocialistas eran de una estupidez casi increíble respecto al espíritu, aunque de gran inteligencia en los asuntos técnicos, propagandísticos, de organización y en sofisterías, Además despreciaban la filosofía, a la que, como se sabe, nadie entiende.

Karls Jaspers en Basilea, mayo de 1956.

Y se repite la imposición de la mentira, acabar con la libertad, con la memoria y por todo ello con la dignidad del pueblo español, colectiva e individualmente. No sabemos a día de hoy hasta donde están dispuestos a llegar.

Nos queda luchar para que la verdad nos siga haciendo libres. Con permiso de la ley.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

12 febrero 2018