BIENVENIDO EL DINERO PARA LA DEFENSA DE ESPAÑA. ¿QUIÉN LA VA A DEFENDER?

Pedro Sánchez, el Doctor fallido, gobierna camino del Estado fallido al que nos lleva, si no lo está ya. Cataluña se va, aunque miremos para otro lado, y en el País Vasco esperan la señal de partida para ir detrás.

Ante estos incuestionables y trágicos hechos, ¿cómo responde el presidente del Gobierno? Una paradoja: dinero para la Defensa; que por cierto nos viene muy bien. La cifra es de 7.300 millones de euros para fragatas, vehículos y aviones. ¿Para defendernos de quién? ¿De Putín? ¿Por el sur vendrán? En estos momentos conviene no perderle la cara al enemigo ni equivocarse en su designación. El enemigo está dentro y hablamos con él a diario en ese tono ya conocido: ¿Es el enemigo?… ¿Ustedes podrían parar la guerra un momento?…  

Es mucho dinero: 7.300 millones de euros.

Dinero para los soldados no hay. Eso parece secundario. Más allá de los 45 años no hay vida para la tropa, vida militar que es lo suyo. Solo buenas intenciones plasmadas en una ley que, como tantas, se incumple.

El enemigo, el de verdad, amenaza constantemente y ha dado el paso, decidido al enfrentamiento en el campo de batalla, con violencia. Se impone.

Este pasado 12 de diciembre se oyeron muchas cosas en el Congreso de los Diputados, palabras y más palabras.

Que si <<el viento huracanado se lleva el 155>>, que <<hay que intervenir la Generalidad, ¿a qué espera?, ¿a que haya muertos?… <<Se va a cargar usted hasta su partido>>. ¡Golpistas! ¡Fascistas!>>.

Que quieren que les diga: lo de siempre. Y el que tiene que oír y pensar y actuar, también lo de siempre: nada de nada. Era tanto lo que se oía y lo poco que se hacía y consensuaba que allí no hubo política sino la voz del fallido presidente camino del Estado fallido. Después de tantos años de historia llega esta historia.

Tuvo que intervenir la presidenta del Congreso: <<La política no es insultar, es construir y es construir con las palabras>>. Destruir es lo que vemos, ni siquiera saben insultar con ironía. Y venga frasecitas y frasecitas.

Yo me sé unas cuantas. Ahora recuerdo una de Talleyrand: <<La palabra  es la facultad dada al hombre para disimular su pensamiento>>.

Ante esta guerra, ya se le ha puesto hasta nombre, habló el presidente, el jefe de nuestras tropas, desde su trono, decepcionante, que a todos domina y persuade:

<<…de persistir en su actitud, un número suficiente de efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado se desplazarán a Cataluña…>>.

<<Pese a las amenazas celebraré allí el Consejo de Ministros…, así haré cumplir la palabra del Gobierno>>. (¿qué palabra? ¿La rectificación de cada día?).

<<Y yo, (yo, yo, yo) vi, estuve, sufrí, la guerra…>>.

<<Sosegado, pausado, para que se me entienda claramente: contará con la respuesta firme, pero serena, proporcional y contundente del Estado social y democrático de derecho.

No hace falta decir nada más. No hay que gesticular ni hablar más alto, para que se me entienda, queda recogido en el Acta de Sesiones, mi compromiso y mi determinación. […] Defiendo la Constitución española. También el Título VIII de la Constitución española>>.

Alguno se revolvió en su escaño: ¿Ha dicho artículo 8? No hombre, no, Título 8.

Cuentan que salió a hombros de los independentistas; que entre ellos se entienden. Ni artículo 155, ni 116, ni 8, ni nada de nada. Sosegado, pausado, diálogo, diálogo, y que dicen los mozos de escuadra que eso del Consejo de Ministros pues que no es muy seguro. Que mejor lo dejamos para otra ocasión. ¡Que no!, dicen de Moncloa, ¿ustedes podrían parar la guerra un momento?,  ¿no han escuchado al presidente?: <<Así haré cumplir la palabra del Gobierno>>.

¡Ay, la palabra! <<La palabra  es la facultad dada al hombre para disimular su pensamiento>>. Hemos oído la palabra del fallido presidente, pero de ellas dudamos… y de su pensamiento.

La única solución que veo en este incierto horizonte es echar lejos de la política a este fallido presidente y recuperar al PSOE y al PP, lo que fueron, y todos unidos defender la soberanía e independencia de España, su integridad territorial y el ordenamiento constitucional.

Hay muchos recursos en la Carta Magna. Junto al 155 y 116, existe el artículo 8, además del título 8.

Convertido en presidente fallido, ¿convertirá a España en un Estado fallido?

Bienvenidos esos necesarios millones para la Defensa de España. Ahora falta acordarse de la tropa. Pero lo más urgente es saber quién va a defender a España de este ataque a su integridad territorial. Y cómo.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 diciembre 2018

ESPAÑA A SUS HÉROES. HÉROES DE ESPAÑA (REAL Y MILITAR ORDEN DE SAN FERNANDO) Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Banderas Laureadas

La Real y Militar Orden de San Fernando, primera Orden española de carácter militar, tiene por objeto honrar el reconocido valor heroico y el muy distinguido, como virtudes que, con abnegación, inducen a acometer acciones excepcionales o extraordinarias, individuales o colectivas, siempre en servicio y beneficio de España.

<<El valor heroico es la virtud sublime que, con relevante esfuerzo de la voluntad, induce a acometer excepcionales acciones, hechos o servicios militares, bien individuales o colectivos, con inminente riesgo de la propia vida y siempre en servicio y beneficio de la Patria o de la paz y seguridad de la Comunidad Internacional.

El valor muy distinguido es la virtud que, sin llegar a tener la consideración de valor heroico según se define en el apartado anterior, sobresale muy significativamente del valor exigible a cualquier militar en el desarrollo de operaciones armadas, llevando a acometer acciones, hechos o servicios militares, individuales o colectivos, de carácter extraordinario que impliquen notables cambios favorables y ventajas tácticas para las fuerzas propias o para la misión encomendada.

SM. el Rey visita la R. y M. Orden de San Fernado

La Cruz Laureada de San Fernando y la Medalla Militar son las recompensas que integran la Real y Militar Orden de San Fernando>> (Reglamento de la Real y Militar Orden de San Fernado).

ESPAÑA A SUS HÉROES

España a sus héroes dice el Escudo de la Orden. Pero ya no hay héroes y la Orden se muere. Lo hace no solo por la edad, porque desaparecen sus laureados, sino también por la ley, por tener que ocultarlos.

Parece que los actos heroicos se han terminado en los Ejércitos de España. ¿Ya no hay héroes? Les aseguro que en los años recientes, en las misiones de mantenimiento de paz y en las de combate en las que han participado nuestras tropas, ha habido héroes, anónimos muchos, otros han sido conocidos, pero… silencio para reconocer los méritos heroicos. ¡Silencio! ¡No hay guerras, no hay héroes! Que nadie pronuncie esas malditas palabras. Podría contar más de un caso… A cambio, en ese tiempo cercano, que aún duele, se escatimaban las condecoraciones, se ocultaba a los héroes caídos y se enterraba a los muertos con prisa, con nocturnidad. El escándalo hizo que con precipitación se cambiase el reglamento de concesión de condecoraciones, pero ¡ojo!, sin pasarse y de héroes ni hablar. No hay soldados héroes en esta paz ficticia que el mundo se ha dado. Es sinónimo de desasosiego, de inquietud; es mejor vender la imagen pacifista. Aquí no pasa nada y lo de allí son cosas de soldados.

El Rey Don Juan Carlos impone la Laureada de San Fernando al Regimiento Alcántara

Estaba encima de la mesa, en discusión, la Laureada Colectiva al Regimiento de Caballería Alcántara por su acción heroica en la retirada de Annual (1921). El ministerio de Defensa dijo: ¡No! Tuvo que cambiar el Gobierno y el titular de Defensa para que se dijese: ¡Sí!

Los héroes metidos indecentemente en rencores y luchas ideológicas. No se pueden olvidar estas hostilidades, con mucho de traición, porque pasan, pero vuelven. Vuelven reforzadas, con más inquina y traición.

La Real y Militar Orden de San Fernando se muere y no por la edad sino por la Ley. Es una Orden cuya misión principal es conservar y predicar, en el ejemplo de los historiales que custodia, el valor y el honor.

En la R. y M. Orden se entra por el valor y el honor. Y no se puede salir de ella por capricho del legislador sino solo, solo, por haber faltado al honor o al valor. Esa es la responsabilidad de los que custodian los expedientes, administran el legado de los héroes, y les corresponde la relación Institucional.

Ya no queda ningún Laureado con vida. Medallas Militares, según mis últimos datos, quedan seis a los que deseamos vivan muchos años más.

Pero, aunque no quede ninguno con vida, es la misión de la Real y Militar Orden, la de todos, conservar su recuerdo y ejemplo. Todos estarán y deben estar presentes, siempre, en esa institución cuya misión no es solo administrativa sino mucho más importante: espiritual. Porque son los héroes de España, y España se debe a sus héroes, sin más, sin preguntar, sin analizar más allá del valor y el honor, lo que la historia concedió al que su vida como héroe le entregó.

Regulares la unidad más condecorada del Ejército español.

Y aquí viene el gran interrogante.  En la Guerra Civil se concedieron –y ruego a la Real y Militar Orden de San Fernando me corrija el dato si hay error- alrededor de 70 Laureadas Individuales y 1214 Medallas Militares Individuales. A esos números hay que sumar los de Laureadas y Medallas Militares Colectivas que lucen las banderas de las unidades que las obtuvieron, aunque muchas de ellas han desaparecido y, lo que aún es peor, sus historiales duermen en la oscuridad de la historia olvidada con alevosía.

¿Qué se va a hacer con esas banderas, con esos hombres, con esos héroes a los que el capricho, la maldad, la inquina de un partido que vuelve a las andadas, quiere borrar a golpe de leyes? Hubo una primera ley llamada de Memoria Histórica, que se ha hecho dueña y señora de una falsa historia. Por ella, por la tibieza de muchos, también de algunos uniformados, se han borrado nombres de héroes de las calles de los Regimientos y retirado de las efemérides sus acciones ¿Por qué? ¿Qué calificación le da la ley a esos hechos? ¿Qué calificación le da la Asamblea de la Real y Militar Orden?

¿Habrá que destruir sus historiales? ¿Desprender de las banderas las corbatas Laureadas? ¿Borrar de la historia militar a miles de héroes?

Son cerca de dos mil expedientes de los héroes de España. ¿Qué va a pasar con ellos a raíz de la nueva propuesta que ha tenido entrada en el Congreso de los Diputados y que a tenor de lo que oímos y vemos será aprobada?

Guardo con fervor, como ejemplo y honor, con devoción, la Medalla Militar Individual de mi padre ganada en Ciempozuelos al frente de una Sección de Regulares, la unidad más condecorada del Ejército español.

Nunca me habló de aquello y tuve que enterarme de lo que protagonizó leyendo a hurtadillas su hoja de servicios. Nunca hablé con mi padre de la Guerra Civil porque me decía que aquello había que olvidarlo y seguir caminando. Pero yo leía su acción, con fervor, sin rencor, sin enemigo al que señalar porque una bala le llevó al depósito de cadáveres de donde un milagroso médico le recuperó.

No hay rencor en mis palabras. Ni siquiera para los que pretenden revivir aquello que nos ancló en el dolor y el enfrentamiento.

Si la historia se escribe o se relata con rencor, no es historia sino dolor. Y dolor es lo que siento al ver como un viento inoportuno, presagio de otros males, se levanta en España dejando al descubierto heridas pasadas.

Los campos, aquellos de la guerra, están ahora sobrecogedoramente solitarios. Allí han quedado los de un bando y los del otro. En el fondo eran los mismos, en un bando y en el otro.

Dejad que los héroes, de uno y otro lado, todos, permanezcan con honor y el merecido respeto; y se les recuerde sobre el campo de batalla. Allí estarán sus historiales, en la tierra ardiente que ahora brota de plenitud. No habrá ley que impida recordar lo que en esas soledades ocurrió. Soledades que nadie tiene derecho a emponzoñar. Solo a meditar, a recordar con respeto y fervor; a un lado el rencor.

Pronto lucirán las cunetas de jaramagos y amapolas. No volvamos a encenderlas.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

22 febrero 2018