LA IGLESIA, EL PROTOCOLO Y LA VICEPRESIDENTA CALVO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Vestir el cargo, señora vicepresidenta del Gobierno, señora Calvo, es someterse a las normas que exige el respeto al cargo que ocupas, a lo que y a quienes representas; el desempeño de las labores de Estado no solo es cuestión de fondo sino también de formas. Cuando se empieza rompiendo, con provocación manifiesta, las formas, no hay fondo que soporte esos comienzos; significa, para entendernos, que entramos en materia mal, con una manifiesta mala educación, es decir: de entrada ponemos en guardia a nuestro interlocutor que traduce el mensaje de las formas sabiendo que hay poco de que hablar; todo está decidido. No hay diálogo sino imposición; que es más que oposición.

La vicepresidenta del Gobierno de España, de repente, sin que hubiese causa mayor, o menor, sin necesidad, aparente de urgente confesión, ni tampoco un fervor repentino, mística española que allí la llevase, impulso por una revelación, nada, aparentemente nada, se presentó de manera precipitada en la Santa Sede para entrevistarse con el primer ministro, Secretario de Estado Cardenal Pietro Parolin. Su Eminencia Reverendísima Pietro S.R.E. Cardenalis Parolin, vestido y revestido del cargo, preparado para la ocasión, conocedor del mundo, del demonio y la carne, de los pecados capitales, de las virtudes cardinales, prudencia, justicia, fortaleza y templanza, armado de paciencia, aprehendida en su juventud en el Tratado sobre la Paciencia de San Agustín, esperaba precavido la entrevista con la vicepresidenta.

El cardenal estaba enterado y extrañado de que el embajador de España ante el Vaticano hubiese sido despedido justo a la vez que entraba en la Santa Sede la petición de audiencia cursada por el Gobierno español. ¿La vicepresidenta va a venir sin el embajador de España?

Paciencia. Veremos. Esperemos. Escuchemos. Prudencia. Templanza.

El viaje de la vicepresidenta fue alterado por perturbaciones, inquietud desde la Moncloa. Se preparaba y se volvía a preparar y cuando estaba doblemente preparado se volvía a preparar.

No, primero lo de Franco, luego el concordato, o mejor lo de las propiedades de la Iglesia en España, o mejor una cosa con la otra, con diplomacia; pero lo uno por lo otro o no hay nada que hacer. Hay que presionar con Franco: o lo de Franco o nada más qué hablar. El resto de cosillas que tenemos con la Iglesia las despacharemos a gusto propio. Así hay que plantear la cuestión.

Reuniones, los de Moncloa con la legislación eclesiástica de mano en mano,  el Concordato, abogados del Estado, catedráticos, algún teólogo ateo, muchos ateos, incluso la opinión de un monaguillo, de Moncloa claro, y algún obispo de la cuerda, infiltrado, improvisado. ¿Quién es el embajador? No ese no, que nombren a otro, si no da tiempo es igual. No necesito embajador. ¿Conductor va a necesitar señora vice o va a ir andando? ¿Se aloja en la embajada o en un hotel?

¡Ah! Por cierto. ¿Cuál es el protocolo? Que si la vestimenta, el tratamiento, el saludo, los planteamientos iniciales; señora el embajador le hará saber.  Nada, nada, nada… De embajador nada, luego van y lo cuentan todo, iré vestida como a mí me parezca, tratamiento de usted a usted, saludo con un buenos días, buenos días, ¿El Papa bien? Me alegro. Mejor imponer nuestras normas, entramos pisando fuerte. Iré vestida a la última; el cardenal irá de cardenal y yo de vice del Gobierno de Pedro Sánchez. Purpurado, púrpura escarlata, yo iré más sencilla, descocada y a mi aire.

Alguien por un pasillo comenta que hay que cuidar las formas con la Iglesia, que son muy carcas, que exigen mucha normativa, que se ponen muy pesados, que sonríen, pero toman nota, que todo les parece bien y aceptan, pero luego dan tiempo al tiempo y alargan, alargan, dominan los tiempos, un protocolo que nadie rompe ni discute, que saben y quieren, que respetan y aman, dulces y fuertes, que nunca se sabe si sí o si no, que puede o quizá, nunca jamás, nunca no, tampoco sí, pero nunca si su sonrisa es; o no es. Que si sí, que si no. Que qué sé yo; pero ellos saben y manejan los espacios y los tiempos con lo que al final marcan la velocidad. Mejor ir despacio señora vicepresidenta.

Bueno, bueno, veremos, hacedme una nota, dadme los datos de ese Parolin y ya veréis como se traga lo de Franco.

Vestir el cargo siempre se llamó a la correcta ostentación en la vestimenta, civil o militar, signo de respeto y educación debida a lo que representa el cargo que ostentas y la dignidad que le debes a los que representas. Ser general o soldado, diputado, presidente de una nación o de la comunidad de vecinos, ser simplemente vecino o peatón, vicepresidenta, exige cumplir unas normas, unos protocolos: educación, urbanidad, elegancia, respeto, civismo, cortesía… hasta diplomacia.

La vicepresidenta del Gobierno del Reino de España se fue al Vaticano, a la Santa Sede, sin respetar el protocolo debido. Ni embajador, ni vestimenta, ni tratamiento, ni diálogo ni nada de nada. Imposición. Ella, solo ella, en nombre de él, el presidente. La parafernalia por ella impuesta nada que ver con los tiempos que corren ni con el lugar al que acudía. La historia tiene largo recorrido, y siglos cuesta escribirla, más asumirla y mucho más asimilarla. La Iglesia sabe de eso mucho y más. España lo fue todo en protocolo y dignidades. En la Santa Sede se quiere y respeta a España. Sus Reyes son Los Reyes Católicos; ahora también.

Paciencia, prudencia, templanza.

Llegó el final. El no esperado. La vicepresidenta se ha vuelto de la Santa Sede con las piernas cortas, con la mentira en la maleta. En cuanto la ha abierto se le ha caído toda la parafernalia que pretendía imponer a Su Eminencia Reverendísima. Nadie gana. Perdemos todos.

Ya no se dirá aquello de <<Como Cagancho en Almagro>>. Es más actual y moderno decir: <<Como la vice en el Vaticano>>. Una fea actuación que ha tenido pronta respuesta de la Santa Sede. No han dicho la simpleza de que no es no. Simplemente han aclarado que no, que ellos no se han pronunciado sobre el lugar donde debe ser enterrado Franco:

«El cardenal Pietro Parolin no se opone a la exhumación de Francisco Franco, si así lo han decidido las autoridades competentes; pero en ningún momento se pronunció sobre el lugar de la inhumación. Es cierto que la señora Carmen Calvo expresó su preocupación por la posible sepultura de los restos en la catedral de La Almudena, así como su deseo de explorar otras alternativas, también a través del diálogo con la familia. Al Cardenal Secretario de Estado le pareció oportuna esta solución». Todo un tratado de diplomacia para decir lo que dice que no deja de ser lo contrario de lo que la vice dice.

Al llegar la señora Calvo a la Moncloa de la maleta, además de la prepotencia, se le ha caído un libro: Tratado sobre la Paciencia; de San Agustín. Regalo de Su Eminencia.

Con la Iglesia hemos topado.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

MÁS AMÉRICA Y MENOS EUROPA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Que se trata del Descubrimiento de América! ¡Que América la descubrió Colón! ¡Que los Reyes Católicos fueron Isabel y Fernando!

De pequeño eso nos enseñaban en el colegio…, incluso aquella broma del huevo de Colón; la Pinta, la Niña y la Santa María eran como los Reyes Magos, como de casa, incluso los hermanos Pinzón formaban parte del saber popular. ¡Tierra a la vista!, era un grito de nuestros juegos infantiles.

Habrá que volver a Sabina:

Quinientos años hace,

(parece que fue ayer…):

nos fuimos de viaje

poniendo el mundo al revés.

La costa americana

dormía como un lirón.

Rodrigo de Triana

gritó “¡Tierra!” y la despertó.

12 de octubre. Hispanidad es más apropiado que Día de la Fiesta Nacional de España. No es la fiesta de España sino que es la fiesta de América y España. Unidos para siempre un 12 de octubre mal llamado también el Día de la Raza. Hispanidad que comprende a la totalidad de los pueblos hispánicos. Leyendas, negra, blanca o mestiza. Ahora imponen la del inexistente genocidio. El que otros llevaron a cabo con la fiebre del oro.

Decía Ramiro de Maeztu que acuñó el término Hispanidad: <<Ex procterio spes in futurum>>. Sin duda la esperanza en la Historia.

El 10 de agosto del próximo año 2019,  se cumplirán cinco siglos desde que partió de Sevilla la expedición de Magallanes-Elcano que circunnavegó la tierra y culminó el sueño colombino: llegar al reino de las especias.

En palabras de Enriqueta Vila Vilar de la Real Academia de la Historia: <<Se había culminado la primera globalización, el Pacífico fue conocido durante más de dos siglos como “El Lago español” y el mundo fue nuestro>>. ¿Lo sabían?

América, Hispanoamérica, Iberoamérica. Latinoamérica del Misisipi hacia el norte. España en cada rincón. Sin oro ni plata que otros se llevaron e incendiaron el alma americana con la maldita fiebre.

Es el Día de España y de América, el de la Hispanidad.

Y no me canso de repetir que no es el día de las Fuerzas Armadas. En todo y a todos nos tienen confundidos los confusos gobernantes que crean un Instituto Cervantes como escuela de idiomas y ¿algo más?, una Marca España (?) ¿qué es eso? Dicen que una política de Estado que tiene como objetivo mejorar la imagen del país en el extranjero y entre los propios españoles. Es decir una abstracción con sueldo y coche oficial, y ¿algo más?

500 millones de habitantes hablan en el mundo nuestro idioma, el español, fruto de la mayor obra civilizadora llevada a cabo por nación alguna. El descubrimiento de América ha sido el hecho más importante en la historia de la humanidad.

Hoy a su conmemoración la llamamos Día de la Fiesta Nacional de España en clara desvinculación de nuestros hermanos americanos cuya sangre compartimos.

Desfila la Legión, la que fue Tercio de Extranjeros. Aprovecho para hablar de su importante vinculación hispanoamericana. Decía su fundador, el teniente coronel Millán-Astray: <<Los iberoamericanos, nuestros hermanos, los cubanos, argentinos, peruanos, chilenos, mejicanos, colombianos y todos los de origen ibérico, que vinieron con ocasión de la guerra de Melilla, lo hicieron atraídos por un especial sentimentalismo, impulsados por el generoso ideal de hacer una ofrenda a la Madre España>>.

Fueron por lo que sabemos unos magníficos combatientes lo que avala sus motivaciones patrióticas. Los hispanoamericanos tienen un lugar de honor en la Legión española. La Sociedad “Juventud española”, como nos cuenta en su libro el general Miguel Ballenilla, regaló la primera bandera al Tercio de Extranjeros y que al final se destinó a un Tabor de Regulares al existir ya el compromiso de su entrega por parte de la Reina.

Recientemente y en unos momentos en los que las plantillas de los ejércitos de España, con la profesionalización, estaban en crisis, con una preocupante falta de tropa, los hispanoamericanos volvieron a las filas de la Legión. Sé de lo que hablo porque yo mandaba la Legión cuando se produjeron las primeras incorporaciones. Magníficos soldados, como demostraron en Irak y en todas las misiones internacionales. Muchos de ellos han entregado su vida en el servicio a España. Hoy la presencia es nula, ni siquiera testimonial.

El mundo fue otro a partir de aquel 12 de octubre de 1492 y el mundo fue nuestro.

Más América y menos Europa. Miremos a nuestros hermanos americanos, celebremos juntos y caminemos juntos sin dejarnos engañar por historias que tratan de deshermanarnos. Descubrimos América y América nos descubrió y abrió a nuevos horizontes: la Hispanidad es nuestra y de ellos. Más América.

No podemos pasar este día sin recordar a los que en Mallorca sufren en estos momentos y rezan por sus familiares perdidos. Les acompañamos en su dolor y sufrimiento. Todo lo que se haga es poco.

Y por último recordar también al Capitán del Ejército del Aire Borja Aybar García que falleció el pasado año al ir a tomar tierra después de participar con su eurofighter en el desfile del 12 de octubre ¡Presente!

<<Ex procterio spes in futurum>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 octubre 2018 Día de la Hispanidad (Oficialmente: Día de la Fiesta Nacional de España)

 

 

EL FRANQUISMO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Franco, como el Cid Campeador, sigue en el campo de batalla. Su nombre inunda el panorama desolador de una España que pretende ir soltando el lastre del orden moral que la atenaza al pasado, a su milenaria historia construida gracias al sentido del deber y el sacrificio de muchos españoles. Una pesada carga de ética y patriotismo que España arrastra desde siglos, pero ahora con más densidad porque todo, desde los Reyes Católicos hasta nuestros días, se concentra en un periodo determinado y concreto: el franquismo. Franco lo es todo. La bandera es franquista, el himno suena a Franco y gritar viva España ni te cuento. El Rey, la religión católica, los colegios de curas y monjas, los militares, la Legión y hasta su cabra, el Pazo de Meirás, son tan franquistas como la paga extra, la seguridad social, los pantanos o el TALGO. En la historia de España solo ha existido Franco. Desde la Reconquista hasta nuestro despliegue en Irak.

La mismísima España es puro franquismo. Si hablamos de una e indivisible, puro fascismo, y si pronuncian aquello de una, grande y libre puede que te detengan. Hasta la tortilla de patatas es puro franquismo. Les contaré.

La mejor tortilla de patatas se comía y se come en Betanzos (La Coruña), en un famoso restaurante llamado La Casilla: Gran Merendero de Pedro Vázquez. Espléndidos jardines. Sabrosas tortillas. Así se anunciaba a principios del siglo XX cuando fue inaugurado. Hoy es uno de los más famosos restaurantes de España. La tortilla de Betanzos solo tenía, y tiene, un secreto: muchos huevos y de gran calidad, gallegos sin duda, junto a unas buenas patatas que se plantan cerca del gallinero. Franco, buen gallego, era uno de los más fervientes clientes de La Casilla y por tanto todos sus acompañantes en los veraneos gallegos se hacían asiduos comensales del <<merendero de Betanzos>>, alabando por toda la geografía española su deliciosa tortilla. Así le llegó la fama aquel bello lugar, una de las capitales del antiguo Reino de Galicia: Betanzos de los Caballeros.

A doña Carmen, esposa de Franco, también le gustaba la tortilla de Betanzos y no se le ocurrió otra cosa que llevarse al Palacio del Pardo al cocinero de La Casilla, con las gallinas ponedoras, las patatas y las sartenes incluidas. Pero mira por donde aquello no funcionó. Por mucho empeño que puso el cocinero ¿o no?, las tortillas no tenían en El Pardo el sabor y textura que en Betanzos. Y es que cada cosa en su sitio, y yo diría que en su momento.

Regresó a su añorada tierra el maestro cocinero satisfecho de su paso por Madrid y de convivir con el Jefe del Estado, pero intranquilo por no haber conseguido el propósito para el que allí le reclamaron. Dicen que estuvo mucho tiempo preguntándose en voz alta: ¿Por qué sería? Porque por falta de huevos no fue… Allí los había y bien gordos. ¿Por qué sería…?

Más conocido es Betanzos por sus huevos y patatas que por otras muchas interesantes cosas, incluso que por el hecho histórico de guardar en su Museo das Mariñas la bandera del Gobierno de la II República en el exilio. Pocos lo saben. Cosas que van y vienen, para volver e irse.

Pero es historia, anécdotas de una historia que ahora se pretende reescribir e inventar desde una posición, ambigua unos, falsa, perversa y agresiva otros.

He empezado con anécdotas para terminar muy en serio. Quien quiera saber que lea y estudie. Pero no hablen de oídas. Al menos filtren lo que escuchen con ética y rigurosidad.

No es el mal llamado franquismo a lo que aluden los soportes de las leyes que emanan de mentes rencorosas que crecen y se agrandan en el enfrentamiento. Lo que hay detrás de sus propuestas legales (?) es acabar con el orden moral. Les da igual llamarlo franquismo,  fachismo, revanchismo o totum revolutum. Se trata de hacer desaparecer todo lo que signifique sentido del deber, responsabilidad, esfuerzo y unidad alrededor del significado de España. Acabar con la conciencia de España. Ese es el objetivo; el de siempre. Los años no hacen sino fortalecer el paso decidido de los que quieren acabar con España.

Nadie enlaza los hechos del pasado reciente con los que ahora vivimos. Acabo de leer el último libro escrito por Federico Jiménez Losantos: Memoria del comunismo. De Lenin a Podemos. Imprescindible, valiente, riguroso y tajante. Volveremos en próximos artículos a sus páginas porque es necesaria su lectura para entender lo que nos está ocurriendo. Hoy solo les adelanto unas palabras que explican perfectamente lo que yo humilde e irónicamente he intentado explicarles:

<<En realidad, lo que se quiere finiquitar es, como en 1936, la libertad. Y España es el cadáver que se quiere echar a la cuneta. Desde el 11-M de 2004, el PSOE de Zapatero, los comunistas y los separatistas, con la bovina complicidad del PP de Rajoy, están empeñados en rectificar el resultado de la Guerra, para lo cual es necesario emprenderla otra vez. Al cumplirse los cien años del comunismo, la Guerra Civil española sigue siendo el banderín de enganche de los infinitos liberticidas descerebrados del mundo, a los que les suena, habrían leído en wiki, o en un tuit, que al Che Guevara, al de las camisetas, lo mató Franco, el de los Reyes Católicos, en la Batalla del Ebro. Peor aún: la lucha contra Franco, tan antifascista, o sea, tan falsa como en 1936, se ha convertido en la más eficaz herramienta de deslegitimación de la democracia y de la propia existencia de la nación española>> (Memoria del Comunismo. Federico Jiménez Losantos. Pag. 350).

Poco más que decir. No es franquismo a lo que aluden <<los infinitos liberticidas descerebrados del mundo>>,  sino al españolismo que odian. La cualidad o condición de español. El amor o apego a lo español.

Ese es su objetivo que van consiguiendo amenazando, legislando, mintiendo. Es decir: lo de siempre. Pretenden inventar España como si nunca hubiera habido España. No nos engañemos. No es Franco ni el franquismo. Lo que no soportan estas mentes retorcidas y dirigidas es la idea de España.

Quisieran que España se desespañolizara.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

19 febrero 2018