MÁS AMÉRICA Y MENOS EUROPA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

¡Que se trata del Descubrimiento de América! ¡Que América la descubrió Colón! ¡Que los Reyes Católicos fueron Isabel y Fernando!

De pequeño eso nos enseñaban en el colegio…, incluso aquella broma del huevo de Colón; la Pinta, la Niña y la Santa María eran como los Reyes Magos, como de casa, incluso los hermanos Pinzón formaban parte del saber popular. ¡Tierra a la vista!, era un grito de nuestros juegos infantiles.

Habrá que volver a Sabina:

Quinientos años hace,

(parece que fue ayer…):

nos fuimos de viaje

poniendo el mundo al revés.

La costa americana

dormía como un lirón.

Rodrigo de Triana

gritó “¡Tierra!” y la despertó.

12 de octubre. Hispanidad es más apropiado que Día de la Fiesta Nacional de España. No es la fiesta de España sino que es la fiesta de América y España. Unidos para siempre un 12 de octubre mal llamado también el Día de la Raza. Hispanidad que comprende a la totalidad de los pueblos hispánicos. Leyendas, negra, blanca o mestiza. Ahora imponen la del inexistente genocidio. El que otros llevaron a cabo con la fiebre del oro.

Decía Ramiro de Maeztu que acuñó el término Hispanidad: <<Ex procterio spes in futurum>>. Sin duda la esperanza en la Historia.

El 10 de agosto del próximo año 2019,  se cumplirán cinco siglos desde que partió de Sevilla la expedición de Magallanes-Elcano que circunnavegó la tierra y culminó el sueño colombino: llegar al reino de las especias.

En palabras de Enriqueta Vila Vilar de la Real Academia de la Historia: <<Se había culminado la primera globalización, el Pacífico fue conocido durante más de dos siglos como “El Lago español” y el mundo fue nuestro>>. ¿Lo sabían?

América, Hispanoamérica, Iberoamérica. Latinoamérica del Misisipi hacia el norte. España en cada rincón. Sin oro ni plata que otros se llevaron e incendiaron el alma americana con la maldita fiebre.

Es el Día de España y de América, el de la Hispanidad.

Y no me canso de repetir que no es el día de las Fuerzas Armadas. En todo y a todos nos tienen confundidos los confusos gobernantes que crean un Instituto Cervantes como escuela de idiomas y ¿algo más?, una Marca España (?) ¿qué es eso? Dicen que una política de Estado que tiene como objetivo mejorar la imagen del país en el extranjero y entre los propios españoles. Es decir una abstracción con sueldo y coche oficial, y ¿algo más?

500 millones de habitantes hablan en el mundo nuestro idioma, el español, fruto de la mayor obra civilizadora llevada a cabo por nación alguna. El descubrimiento de América ha sido el hecho más importante en la historia de la humanidad.

Hoy a su conmemoración la llamamos Día de la Fiesta Nacional de España en clara desvinculación de nuestros hermanos americanos cuya sangre compartimos.

Desfila la Legión, la que fue Tercio de Extranjeros. Aprovecho para hablar de su importante vinculación hispanoamericana. Decía su fundador, el teniente coronel Millán-Astray: <<Los iberoamericanos, nuestros hermanos, los cubanos, argentinos, peruanos, chilenos, mejicanos, colombianos y todos los de origen ibérico, que vinieron con ocasión de la guerra de Melilla, lo hicieron atraídos por un especial sentimentalismo, impulsados por el generoso ideal de hacer una ofrenda a la Madre España>>.

Fueron por lo que sabemos unos magníficos combatientes lo que avala sus motivaciones patrióticas. Los hispanoamericanos tienen un lugar de honor en la Legión española. La Sociedad “Juventud española”, como nos cuenta en su libro el general Miguel Ballenilla, regaló la primera bandera al Tercio de Extranjeros y que al final se destinó a un Tabor de Regulares al existir ya el compromiso de su entrega por parte de la Reina.

Recientemente y en unos momentos en los que las plantillas de los ejércitos de España, con la profesionalización, estaban en crisis, con una preocupante falta de tropa, los hispanoamericanos volvieron a las filas de la Legión. Sé de lo que hablo porque yo mandaba la Legión cuando se produjeron las primeras incorporaciones. Magníficos soldados, como demostraron en Irak y en todas las misiones internacionales. Muchos de ellos han entregado su vida en el servicio a España. Hoy la presencia es nula, ni siquiera testimonial.

El mundo fue otro a partir de aquel 12 de octubre de 1492 y el mundo fue nuestro.

Más América y menos Europa. Miremos a nuestros hermanos americanos, celebremos juntos y caminemos juntos sin dejarnos engañar por historias que tratan de deshermanarnos. Descubrimos América y América nos descubrió y abrió a nuevos horizontes: la Hispanidad es nuestra y de ellos. Más América.

No podemos pasar este día sin recordar a los que en Mallorca sufren en estos momentos y rezan por sus familiares perdidos. Les acompañamos en su dolor y sufrimiento. Todo lo que se haga es poco.

Y por último recordar también al Capitán del Ejército del Aire Borja Aybar García que falleció el pasado año al ir a tomar tierra después de participar con su eurofighter en el desfile del 12 de octubre ¡Presente!

<<Ex procterio spes in futurum>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

12 octubre 2018 Día de la Hispanidad (Oficialmente: Día de la Fiesta Nacional de España)

 

 

EL MAESTRO DE ARTEIXO Y EL LORD CON BOTAS (General de División Rafael Dávila Álvarez)

amancio-ortega-zara-rico-bloomberg-default-720x320El maestro José era el zapatero más afamado de la ciudad de Sevilla.duque-de-wellington-goya Llegar a maestro es saltar por encima del oficio, alcanzar la dignidad del respeto, máxime cuando el título es un documento jurídico estampado por el pueblo llano.

Desde Portugal andaba  lord Wellington, un maniático del calzado, con unas cómodas botas inglesas, ya viejas y desgastadas, hechas por Hobby, su zapatero de la calle St. James en Londres. Al llegar a Sevilla, después de la campaña portuguesa y tras su paso por Madrid,  llamó a José y le encargó un par de botas como las que, ya envejecidas, él llevaba.

-‹‹No se las voy a hacer iguales, señor; las haré mejores››,  contestó con cierto orgullo el maestro José.

Sorprendido Wellington del desparpajo,  adivinando cierta fanfarronería, le replicó.

-‹‹Pero, hombre, si no se trata de eso. No quiero botas de lujo, elegantes para vestir, sino botas que sean cómodas para andar. Hágamelas iguales››.

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Wellington boots

-‹‹Iguales, no. Serán mejores››.

El general se impacientó ante la firmeza del maestro José y le soltó como si de un reproche se tratase:

-‹‹Mire, hágamelas como usted quiera››… ¡Estos españoles!

No pasó mucho tiempo, cuando recibía el lord las impecables botas que encantaban a la vista. Al verlas pensó que la belleza iría contra la comodidad:

-‹‹Seguro que me harán daño››.

Se las puso lord Wellington y tuvo que admitir que eran más bonitas, nuevas y hasta más cómodas que sus viejas botas. Sin duda eran mejores.

-‹‹Estas dos peluconas en pago a su trabajo espero que le bastarán. Pero ahora quisiera que me hiciese media docena de botas iguales a esta››.

-‹‹ ¡Quia, señor! He trabajado durante dos semanas. Ahora con las dos peluconas tengo bastante para un mes o más. ¡Qué voy a trabajar  mientras tanto!››.

No son como nosotros ni como el resto de los europeos. Son buenos soldados, superan a todos. Orgullosos y fanfarrones, cuando se arrojan a la batalla valen por tres y como más de tres trabajan. Nadie les supera en lealtad. Pero no son como nosotros. Pensaba lord Wellington, vizconde de Talavera de la Reina, sobre los humildes españoles.

Pudo el maestro José de Sevilla crear un imperio con aquellas botas que le hizo al lord de las Wellington boots, hoy un diseño famoso y usado en el mundo entero. Pero era español: ¡Ca, señor…! ¡Qué voy a trabajar!

Aquello sorprendió al lord británico. Nunca nos entendió.

Estos días ha saltado a primera página de todos los diarios una noticia que debería ser un homenaje a la tan insistente ‹‹marca España››.20060927105057-p9231322

Amancio Ortega, entre León, Tolosa y La Coruña, recorrido a pie y sin dinero, golpe a golpe, verso a verso, es el hombre más rico del mundo.

El maestro de Arteixo, infantería de la calle, la que se hace cada mañana en el esfuerzo de la honrada madrugada, es el más rico del mundo.

A pie y sin un ochavo en los bolsillos, calado hasta los huesos y con el estómago vacío, anda la infantería española. Amos del mundo y sin dinero izaron la bandera donde les dio la gana. Lo decía Don Camilo, el gallego universal.

-‹‹Seguro que me harán daño››.

‹‹Ca, señor… ¡Qué voy a trabajar!››.

No entendió el lord, grande de España, lo grande que son los españoles y la ventaja que le sacaba en las batallas de la vida el maestro José de Sevilla. Era el más rico del mundo con sus dos peluconas. Sin título alguno más allá del otorgado por el pueblo: maestro José.

Ahora el de Arteixo es el hombre más rico del mundo. Poco le importa el título. Jamás se preocupó del dinero sino de los que no lo tenían. Y en esas está. En silencio honrado, con humilde inteligencia, con el favor de sus empleados, con el fervor de quien le conoce y también de los que no.

Un imperio de sueños impregnado de trabajo, primoroso trabajo. Soñar y seguir soñando hasta el final, aunque dos peluconas te hagan rico por un mes, por toda una vida, nunca dejar de soñar, ir más allá.

Él, que ha hecho grande a España, solo tiene un título: Amancio Ortega.

No es lord, ni duque. Nada que ver con conde, vizconde, barón o señorío. No es grande de España. ¿Ustedes lo entienden? Convendría repasar títulos y titulaciones. Quién corresponda.

aguadorLord Wellington se llevó de España casi todo, aunque el mejor tesoro fue el par de botas hecho por el maestro José. Por dos peluconas.

El maestro de Arteixo con dos patacones y mucha ilusión se ha hecho el hombre más rico del mundo. Su título es universal. Va junto a su obra.

‹‹No son como nosotros ni como el resto de los europeos››,  decía el titulado lord Wellington. Yo no lo sé, pero cuando veo a españoles como Don Amancio Ortega, mire milord, me gusta como somos.jerarquia Nobleza

Ahí están sus botas, las españolas. Quédese con ellas. Que usted las ande bien. Ahora las hace ZARA.

Para marca España, ya saben, y para títulos, uno: Amancio Ortega. Supera al lord y no solo en dinero. ¡Estos españoles!

-‹‹No se las voy a hacer iguales, señor; las haré mejores››.

¡Ay si quisiéramos!

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com