DEFENDER A ESPAÑA EN LA OSCURIDAD Rafael Dávila Álvarez

Son los misterios insondables que no enseñan ni en el cole ni en el otro cole llamado universidad; ni siquiera la de la vida. Aceptados e incomprendidos.

La gasolina sube (o baja) sin saber razones. Todos callados.

La luz: heredé la costumbre de ir apagando luces que otros dejaban encendidas. En los ministerios e instituciones nadie las apaga porque nadie paga: pólvora del rey. Una metáfora de España.

El alquiler de la vivienda sigue siendo un juego político, el mercado va a su aire y al del propietario de inmobiliarias enormes que controla el descontrol. Otra.

El juego es hacer impenetrable esos lugares a los que uno se debe y exigen silencio, pleitesía y adoración.

La Constitución. Ahí está el secreto. Habla de derechos individuales: vivienda, justicia gratuita (en nombre del Rey), propiedad, herencia, trabajo, elección, profesión, estudiar, y para qué seguir.

Incluso habla de la unidad de la Patria, de la integridad territorial, de la soberanía, de la voluntad popular, habla y habla tanto que hasta dice que todos tenemos el derecho y el deber de defender a España, que yo me pregunto, ¿de qué y de quién? porque aquí nadie defiende nada y menos algo tan elemental como la unidad de la Patria. Es decir que la Constitución es como un papel muy bonito que dice cosas preciosas y que queda muy bien de cara a la democracia, que dicen que somos, y luego llega el legislativo, que es como el ejecutivo pero más grande y que, entre unos y otros, eligen al judicial, y se sacan unas cuantas leyes que regulan lo que dice la Ley, pero a su manera, que si algo tiene el poder, el de la mayúscula, es que lo puede todo y de todo lo que le interesa hace ley y luego vete a preguntar, que te dicen que si no te has leído lo que dice la ley, que lo que dice la Ley vale, pero menos, que aquí lo que vale es lo que dice el alcalde en su bando y que si no lo cumples te las vas a ver con los municipales o con el juez, aunque sea de paz. Es una metáfora, ¿la Constitución?

Bueno pues ya no sé de lo que hablaba, pero he ido a echar gasolina, lo de siempre, y le he tenido que pedir al de la gasolinera que me saque del depósito unos litros porque con lo que gastaba antes ahora rebosa, quiero decir mi indignación.

En casa a oscuras o con velas. Las velas ya no son de cera, de las abejas, sino de parafina, un derivado del petróleo, y al final me he metido en la cama, como las gallinas, antes de que anochezca y haya que encender la luz.

Al acostarme he intentado analizar con quietud el tema de la luz y la gasolina, a ver si lo entiendo de una puñetera vez. Imposible. Soy una nulidad.

El presidente juega con los ratones. Debemos acostumbrarnos a ese juego del palo y la zanahoria porque él sabe que si aguanta dos años (dinero hay) tendrá las próximas elecciones ganadas. Ha llegado a su cota de máximo desgaste que era Cataluña. A partir de ahora empieza un nuevo partido. Será ganador.

España: sin luz, sin ley, sin trabajo, sin vivienda, sin unidad, sin justicia, sin ejércitos, sin…; sí eso también falta. Es una puñetera metáfora. Le falta un trozo y más.

Duermo pensando en eso de defender a España, que es un derecho y un deber. Le preguntaré al Constitucional o al Supremo, aunque la respuesta, la buena, la que vale, la de verdad, está en la Moncloa, que es todo, que el poder lo puede todo, hasta el más inútil da cuerda al reloj de España, que sigue sin funcionar.

Hágase la luz. Es demasiado cara y está en manos de especuladores de la política que no de otra cosa que la pasta. ¿La pasta o la vida? y eligió la luz. A oscuras el resto.

He soñado en defender a España, aunque sea a oscuras y sin gasolina. ¿Sueño o metáfora? ¿Quién me ayuda?

¿Para qué pondrían el artículo 8 de la Constitución? Y el 2 y el 30, y el otro, el otro, el otro.

Con haber puesto «Aquí mando yo, luego un poquito el otro, sin romper nada, y otra vez yo». Como en el 33-34 que ya ni me acuerdo. Sí, una guerra preventiva , decía el maestro Gustavo Bueno.

Aquí (Así) no hay quien viva.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

21 junio 2021

 

ALMAS EN PENA O HIJOS DE. Rafael Dávila Álvarez

Pues no sé si son almas en pena o hijos de puta. No me lo tomen a mal. Únicamente releía la obra de Valle-Inclán Romance de lobos y comprendo que la duda es inevitable. No tengo (tenemos) respuesta a lo que viene a ser una duda existencial en esta vieja España. Claro que todo depende de donde estén unos y otros, arriba o abajo, aunque la mezcla es posible, no segura.

Solas, tristes y melancólicas hay muchas almas y con razones más que suficientes; hijos de puta en su acepción «mala persona» no hace falta que les dé números.

«¿Quién me habla? ¿Sois voces del otro mundo? ¿Sois almas en pena, o sois hijos de puta?».

Así transcurren las noticias que a diario nos llegan, sin poder reprimir la pregunta a cada instante, sin respuesta; ni siquiera Marte nos descubre sus misterios.

Cada mañana surge el mismo dilema ante el insoslayable panorama que nos entra al conocer el trajín que se traen con nuestras vidas y haciendas. El insulto no es solución, pero culmina una escalada de ira que, convertida en impotencia, no se sabe cómo ponerle fin.

Los unos no conocen los sufrimientos de los otros. En tiempos de penalidades, de ertes y eres, de quitas y quítate que me pongo yo, los unos deberían ponerse a dieta de dietas y dejar el todo gratis, sin vergüenza, y sentirse seres sufridores como el resto. Aquí, ahora, hay una España de almas en pena y otra de lo otro, sea dicho en tono valleinclanesco, y eso no está bien, sean de derechas, de izquierdas o revolucionarios de todo a un euro a cargo del presupuesto.

La Gran Cadena del Ser, si fuese científica, alcanzaría su cénit en el hijo de…

La evolución, gracias a Dios, es otra cosa, aunque veo que para mal, y por ello no hay progreso. Cuando se recorre el camino equivocado hay que volver atrás y empezar a andar de nuevo.

El admirado maestro Gustavo Bueno al oír que el hombre se había vuelto menos belicoso contestó:

—No. El hombre no se ha vuelto menos belicoso, sino más imbécil.

No hay mucha diferencia entre el término de Valle-Inclán y el utilizado por Gustavo Bueno.

Claro que antes estas cosas se pintaban en la pared, que está muy mal pintar en pared ajena: «Tonto el que lo lea», y nadie se daba por aludido, como si se refiriese a otro. En casa siempre hubo un plato que ponía «Viva mi dueño»; y tan contentos. Ahora, alcanzado el grado máximo, esos profundos pensamientos se escriben en una pantalla a la que se asoma todo el mundo y desde ellas se ven muchas almas en pena. De lo otro también: muchos.

Tengo que aclarar, aunque todo el mundo lo sabe, que esta de Valle-Inclán es una comedia bárbara que debe ser algo así como para no helenizados.

Disculpen por tanto la barbaridad tan real.

Rafael Dávila Álvarez

26 febrero 2021

Blog: generaldavila.com

 

 

 

 

 

 

ÁCRATA DE DERECHAS Rafael Dávila Álvarez

Mi amigo es soldado. Por lo menos general (lo más común), que a lo mejor es más. De los de trinchera, aunque él a veces me dice que mejor de alambrada, la trinchera es solo un paso momentáneo para apretarse el correaje, calmar el resuello y preparar las granadas de mano. Momento cumbre el del asalto. Olvidado.

Me ha sorprendido que al hablar de esto y aquello, que viene a ser lo que ocurre en España, diga que él ya ha encontrado su definición para lo que le quede de vida. De sopetón me suelta: «He llegado a la conclusión de que soy ácrata, de derechas, pero ácrata». La reflexión es obligada para poder entrar en el juego, si es que lo es, y decir algo oportuno; o inoportuno.

El no a la autoridad parece lo más alejado del sentimiento militar y es por lo que debo pensar en lo que mi amigo dice.

Recuerdo a Gustavo Bueno al citar a Epicuro en su libro El mito de la Cultura: «Toma tu barco y huye, hombre feliz, a vela desplegada, de cualquier forma de cultura».

No sé si esto de la cultura es algo convertido en una ideología, y podría, entonces, ser que la autoridad sea ideológica y por eso discutible. Una forma más de imposición en el engaño que deja muy claro Platón cuando nos avisa que para el beneficio de los hombres, es frecuentemente necesario engañarlos. Lo sabía hace tiempo y cuando llega un cierto momento tan descarado dices: se acabó.

Dice mi amigo: «ácrata de derechas». Ni a él ni a mi nos gusta que nos engañen.

Claro, que alguno se asustará y, confundido, puede pensar en otra cosa que nada tiene que ver con el tema del que hablamos.

La edad juega malas pasadas, o buenas, y te hace adivinar un horizonte final demasiado cercano lo que te obliga a ir despacio para retrasarlo todo lo posible, a la vez que evitas mirar atrás porque el pasado es la caja de misterios abierta, al descubierto muchas farsas y no apetece dilucidar cuales son unas y otras. No está mal morir en el engaño, el que así lo quiera.

Mientras más leyes y más autoridad, más ácratas, que no es que lo sean, sino que buscan respirar de manera automática, por el simple cambio de presiones, y no por el respirador de la política; y de la autoridad sin tenerla.

Dice mi amigo que somos demasiados y no hay para todos y no todos valen para lo mismo, pero todos dicen ser iguales y no todos lo son.

Al final ha habido un cierto entendimiento en eso de ácratas, pero no hemos llegado a tener muy claro lo de derechas.

Y me viene a la memoria: «Pues dos cosas tenemos que llorar los españoles: la una, lo que de nuestras cosas no se ha escrito, y lo otro, que hasta ahora lo que se ha escrito ha sido tan malo, que viven contentas con su olvido las cosas a que no se han atrevido nuestros cronistas, escarmentadas de que las profanan y no las celebran. Y así, por castigo, ha permitido Dios todas estas calamidades, para que con nosotros acabe nuestra memoria» (España defendida. Quevedo).

Creíamos que era el paraíso y hemos topado con el Apocalipsis que tanto, al parecer, nos gusta.

Se acabaron los afectos en política. Todo era una farsa y contento vive aquello que permanece oculto.

Cada día entiendo más a Tácito: «Antaño sufrimos a causa de nuestros vicios; hoy sufrimos a causa de nuestras leyes»; y también entiendo a mi amigo que dice ser ácrata de derechas.

Menos autoridad y más educación. Me voy haciendo ácrata por y de la edad.

Hablamos con un médico, también amigo, y resulta que eso puede ser algo producido por obedecer a tanto inútil. Que no tiene cura por ahora. Dice que leer puede aliviar algo el mal.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

15 febrero 2021

 

 

ERES MÁS ROJO QUE EL CAPOTE DE CAGANCHO Rafael Dávila Álvarez

Joaquín Rodríguez Ortega, Cagancho, la lio parda en Almagro. Aquel día decidió no ofrecer completo su recital de verónicas con su afamado capote de color rojo Cagancho. Un rojo intenso y penetrante de sangre de toro bravo. Tuvo que salir de la plaza acompañado de la guardia civil al querer matar el toro a pinchazos desde el burladero.

En los mapas militares donde plasmábamos los ejercicios tácticos, los colores utilizados eran el rojo y el azul que correspondían a los dos bandos enfrentados. Los buenos éramos los azules. Con «la ley de los rojos» cambiamos el azul por el rosa.

A algunos compis les gustaba el rojo pasión, eran Fernando, Pedro, Manolo, Julio y esos. Por eso cuando había gresca siempre saltaba uno que les gritaba: «Eres más rojo que el capote de Cagancho». Nos echábamos unas risas y fin de fiesta. Hubo que recordarles que marcar el paso era ¡izquierda! ¡derecha!, y así. Perdían el paso, siempre al contrario de la Compañía. Para ellos solo había izquierda o ir a contramano.

Entre rojos y azules había sus matices. El rojo, el rojillo y el encarnao; el azulón, y el engañabaldosas, que nunca sabías cual era la que pisaba. El caso es que convivíamos sin ir a mayores, incluso ahora ya de mayores, ¡sorpresa!, que volvemos a vernos y los rojillos se han hecho de derechas.

Ha saltado no sé qué lío en la Escuela de Especialidades de la Estación Naval de la Graña, con destitución del Jefe de Estudios incluida,  porque en una efeméride se ha hecho referencia a alguna batalla de la Guerra Civil y se han referido a rojos y azules.

¿Cuál es el problema? Es historia. No son términos que hayan salido de la nada, sino que fue  una forma de denominar a los bandos enfrentados en la Guerra Civil española, esa que pretende seguir protagonizando nuestra actualidad ¡con la que está cayendo!

¿Rojos? Ellos así se llamaron. Muchos historiadores siguen utilizando esos términos.

Los rojos se bautizaron; a los nacionales los bautizaron. Unos eran el Gobierno de Madrid, los otros el de Burgos. No eran republicanos contra monárquicos; republicanos eran casi la mayoría después de haber echado de mala manera al Rey Alfonso XIII el año 1931 en unas elecciones municipales que nada tenían que ver con monarquía o República.

Cuando aquellos del Pacto de San Sebastián perdieron las elecciones y ganó la derecha dijeron: ¡No; esto es demasiado!, ¡hasta aquí hemos llegado! No hemos hecho la Revolución roja para que ahora vengan estos con su orden y ley.

El 27 de septiembre de 1934 El Socialista publicó: «Las nubes van cargadas camino de octubre. Repetimos lo que dijimos hace unos meses. ¡Atención al disco rojo! El mes próximo puede ser nuestro octubre. Nos aguardan días de prueba, jornadas duras […] tenemos nuestro ejército a la espera de ser movilizado. Y  nuestra política internacional. Y nuestros planes de socialización». Era el octubre rojo y se anunciaba el Ejército Rojo.

Anota Gustavo Bueno: «La guerra preventiva comenzó en 1934».

Julián Marías habla de frivolidad y de la irresponsabilidad máxima del Partido Socialista en octubre de 1934, aprovechada por los catalanistas, que llevó a la destrucción de una democracia eficaz y del concepto mismo de la autonomía regional.

Ellos, los revolucionarios, se definen en el bando dictado por su Comité: el Ejército Rojo.

«HACEMOS SABER: Desde la aparición de este bando queda constituido el Ejército Rojo, pudiendo pertenecer a él todos los trabajadores que estén dispuestos a defender con su sangre los intereses de  nuestra clase proletaria. Este ejército quedará compuesto y se dirigirá en la forma siguiente…».

«Dicho Ejército  sería el instrumento necesario de la Revolución, y como núcleo anticipado del mismo se alistaban las milicias juveniles semiuniformadas, que solían desfilar con frecuencia por las calles» (Aproximación histórica a la Guerra Española. Vicente Palacio Atard).

Era la Revolución roja que amparaba Largo Caballero: «Las finalidades concretas de este Ejército serán: sostener la guerra civil que desencadenará la instauración de la dictadura del proletariado, realizar la unificación de este por el exterminio de los núcleos obreros que se nieguen a aceptarla y defender de fronteras afuera, si hace falta, nuestros principios…» (Largo Caballero alocución en Oviedo 15 junio 1936).

Pues sí: Ejército Rojo. Más rojo que el capote de Cagancho.

En esta historia nada como el vocabulario náutico.

Borriquete: Vela que se pone sobre el trinquete con tiempos duros para que sirva en caso de rifarse este.

Tiempos duros donde necesario es poner el borriquete; no todos. No para los que responden a la otra acepción que el diccionario asigna a la palabra.

Borriquete: asno.

Rafael Dávila Álvarez

5 enero 2021

Blog: generaldavila.com

SERVILISMO. SERVIR O QUE SE SIRVAN DE TI General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

La palabra servicio es compleja, admite numerosas acepciones, diversas y cambiantes; desde hacer el servicio, a hacer un flaco servicio; desde servicio de inteligencia, a orinal; desde estar de servicio, a estar al servicio de alguien.

Parece que siempre hay quien sirve y quien es servido. Antes era frecuente: <<para servir a Dios y a usted>>; <<servidor suyo>>; <<a su servicio>>. El servicio remunerado no es servicio, sino eso: un trabajo por el que te pagan.

Sin ánimo de entrar en la filosofía del jamón, que según el maestro Gustavo Bueno es la del hostelero andaluz: <<Mi filosofía es jamón, jamón y jamón>>, quisiera entender la del servicio.

La filosofía de un soldado es el servicio al conjunto, a la patria, estar de servicio es servir a la unidad, a los tuyos; como la del policía, el bombero o el médico de urgencias.

El soldado además está a las órdenes de… No a su servicio, sino a la orden del conjunto, cuya guía es la ley, el deber de cumplir con lo establecido.

El matiz es importante, porque el que ordena no puede hacerlo a su capricho, ni a su particular criterio, menos a su filosófica doctrina o creencia, sino sometido a la ley que rige al conjunto, al orden y la disciplina.

Esto, tan sencillo y fácil de entender, queda roto cuando el que sirve empieza a descubrir que se están sirviendo de él. La forma más fácil de comprenderlo, de darse cuenta, es ver que tu servicio no es para todos, un bien para el conjunto, sino según el patrón, el interés de un grupo concreto; no de la generalidad y que, por tanto, se conculca la Ley, los principios; y el orden establecido.

El mayor ejemplo de servicio debería ser el prestado por aquellos que se dedican al quehacer político. Me preocupa que no entendamos: <<Que de arriba se imponga la fuerza y de abajo surja la sumisión>>. El peligro de convertir una sociedad en esclava es patente; sin ella enterarse. Ocurre en numerosas ocasiones y Estados, hoy, ahora.

Decía Ortega y Gasset que la claridad es la cortesía del filósofo. Se comprende que entre estos servidores llamados políticos escasea la cortesía, son poco claros o, quizá, formen parte de la filosofía con la que ironizaba el maestro: jamón, jamón y jamón.

<<Pa asá una vaca>>, definición sublime e inmejorable de la filosofía política.

No cabe la menor duda de que <<hay que esmerarse en no ridiculizar ni lamentar las acciones humanas, sino entenderlas>>, como propugnaba Spinoza en su Tratado político. Cuántas veces lo he intentado, cuántas veces quedo más confundido.

Los que deberían servir, no sirven: se sirven de ti. Aprendieron, sin haber leído -ni torta- que son el monopolio del poder y que no hay tal sin máquina de imposición del miedo. Jamás lo leyeron en Maquiavelo, lo cual significa que el florentino era un verdadero sabio; y que nada ha cambiado.

Claro que el miedo va por barrios. Flaco servicio.

No lo duden: se sirven de usted; de nosotros. Consentirlo es una forma cómoda de vivir que entra dentro del relativismo o si lo prefieren del servilismo.

Si es ese el sentido de la vida sigamos camino del monopolio del poder. Allí se encontrarán con sorpresas.

Cuando llegamos a esta situación todo está perdido. El honor entre otras cosas. En recuerdo a Mozart: <<Si el emperador me quiere, que me pague, pues sólo el honor de estar con él no me alcanza>>.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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3 febrero 2020

¡QUE VIENEN LOS ROJOS! General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

En la Academia Militar en todos los ejercicios combatían rojos contra azules o viceversa. Casi siempre nos defendíamos de la invasión roja con una defensiva a toda costa en el arroyo del Guajaraz (Toledo). Seguro que Putín todavía tiembla cuando oye hablar de la defensa española, como inexpugnable. Atravesaban Europa en un pispás y quedaban detenidos en un arroyo perdido por Toledo, cuna de civilizaciones.

Hubo un tiempo en que se cambió lo de rojo por naranja. Debió de ser por aquella época de la Transición, en la que llegamos a creer que los rojos no lo eran tanto, que no tenían cuernos ni rabo. Nos equivocamos, o nos engañaron; como siempre. Eso sí, el azul siguió siendo azul.

En la Guerra Civil se usaban aquellos lápices, que alguno recordará, azul por un lado y rojo por el otro. Con ellos y la Guía Michelín se les ganó la guerra.

También se solía decir, a algunos, muy pocos, pero abundantes: <<Eres más rojo que el capote de Cagancho>>. Es que hay rojos y muy rojos; tonalidades. No faltan los rojillos, que son como un sucedáneo, o como el tabaco de liar, baratos y con estacas.

Lo de rojo (s), hay quien piensa que es algo inventado por los azules. No. Ese juego cromático lo inventaron ellos mismos.

Cosas de la guerra, aquella que empezaron en el 34 y convirtieron por su espesa voluntad en Guerra Civil.

<<La guerra preventiva comenzó en 1934>> (Gustavo Bueno). Conviene tenerlo muy en cuenta.

En Barcelona empieza todo el 4 de octubre con Companys apoyado por comunistas y socialistas. Miedo, tiros en la calle, declaración de independencia el 6 de octubre, el Estat català. Se apoyan en los mozos de escuadra y en los pelotones de escamots de Miguel Badía, el Capità Collons. El 5 de octubre de 1934 se declara el estado de guerra en Asturias. El día 6 en Madrid por el general de la I División. En Barcelona por el de la IV División, el general Domingo Batet, que acaba en pocas horas con el Golpe de Estado en Cataluña. Es la República contra la revolución republicana. El Gobierno responde militarmente. ¿A quién se enfrentaba? Ellos, los revolucionarios, se definen en el bando dictado por su Comité: el Ejército Rojo.

<<HACEMOS SABER: Desde la aparición de este bando queda constituido el Ejército Rojo, pudiendo pertenecer a él todos los trabajadores que estén dispuestos a defender con su sangre los intereses de  nuestra clase proletaria. Este ejército quedará compuesto y se dirigirá en la forma siguiente…>>.

Pues eso: Rojo, el Ejército Rojo.

Ustedes hagan lo que quieran. Yo sigo jugando con los mapas y siempre uso el lápiz de dos colores, azul y rojo. Tengo muy claro quiénes son los rojos.

Me ha surgido, no hace mucho, una duda que espero que alguien con los hechos me la resuelva: no sé quiénes son los azules. Rojo para el bando rojo ¿y azul? ¿Quiénes son los azules? ¿Dónde está el bando azul? Porque España está dividida de nuevo entre rojos y azules. El que no quiera verlo que vaya al oculista. Yo tendré también que ir porque sigo sin ver a los azules.

En definitiva: que están ganando los rojos y el Guajaraz, la línea fuerte de nuestra defensa, desguarnecida, un caos donde todos mandan y nadie resuelve. Vaya lío que tienen montado los que parecen ser azules. Es una mezcla de la que surge de todo menos algo bueno. Así no hay quien mande.

Les hemos puesto alfombra -azul- a la penetración: roja.

Ya están aquí los rojos. En la pasarela, pisando con fuerza sobre el azul de una España que oscurece.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

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20 enero 2020

ESTOS SON NUESTROS GENERALES: Zapatero, sobre Cataluña: “¿Se es más español diciendo que la ley y punto?”

Creí que sería cosa olvidada.

Creí que semejante personaje, de sectaria y ruinosa gestión, desaparecería del tiempo, pasado y presente, un fugaz recuerdo de fechas. Alguna de esas fechas es tan vergonzante para el protagonista que hace imposible el olvido.

Perdió la batalla principal y vamos camino, como consecuencia, de perder la guerra.

Leemos en el capítulo XIII (Retirada después de una batalla perdida) del libro De la guerra de Clausewitz: <<Toda batalla perdida forma un principio de debilitamiento y de desorganización, y la primera de las necesidades es la de reunirse, con el fin de volver a encontrar en la concentración el orden, el valor, la confianza>>.

Es la situación. Descrita con exactitud: la dispersión. Nos retiramos; quebradas las fuerzas, más la fuerza moral, sin general que nos guíe, sin misión que cumplir, sin Patria que defender.

A todos nos enfrentó. Nacido de una incógnita explosión, día a día fue sorprendiendo más y más hasta provocar el enfrentamiento, la confrontación y la entrega del territorio.

El profesor Gustavo Bueno publicó ZAPATERO Y EL PENSAMIENTO ALICIA. Un presidente en el País de las Maravillas. Demoledor por certero. Miedo da el personaje y su herencia. Además no se calla. Su angelical sonrisa esconde a un simple; el pensamiento Alicia es eso; el país de las maravillas, una utopía tan simple que puede hacer mucho daño cuando te colocan en el lugar que no te corresponde. Como le sigue ocurriendo. No es quien cree ser. Ni dice lo que la sensatez impone.

Zapatero sobre Cataluña: “¿Se es más español diciendo que la ley y punto?

¿Qué quiere decir este señor? ¿Que no hay que cumplir la ley? ¿Que ellos están por encima de la ley? ¿Que ellos son la ley? ¿Que él no es español?

¿Que hay que negociar como con la ETA?

Perdimos la batalla y estamos a punto de perder la guerra.

Vuelvo a Clausewitz: <<En tanto yo no haya derribado al enemigo debo temer que él me derribe; no soy yo, pues, dueño de mí mismo sino que él me impone la ley como yo se la impongo>>.

Todo entra dentro del desarrollo normal de la batalla cuando tienes al enemigo dentro y lo sientas a tu mesa y le entregas el mapa de las operaciones. Acabas perdiendo la guerra y solo te queda contemplar tu territorio ocupado.

Estos son nuestros generales.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

3 julio 2019

Blog: generaldavila.com

UNAS DIFÍCILES E INCIERTAS ELECCIONES. EL ARTE DE LA POLÍTICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Fue su respuesta cuando le presentaron a Ortega y Gasset: <<Hay gente pa tó>>.  Rafael el Gallo, ante lo que él no entendía, ser filósofo, nos dejó la mejor y más comprensible definición de filosofía. En nuestra política actual no hay gente “pa tó”, sino “pa ná”. Y nos la jugamos por ello, todos. Porque tó y ná son lo mismo: nada, que eso es filosofía. Copio al maestro Gustavo Bueno: <<Ahora todo el mundo tiene su filosofía,  está disuelta por todo el mundo, está muerta. Un hostelero sevillano decía que su filosofía era jamón, jamón y jamón>>. No le faltaba razón.

La de los políticos ya me dirán ustedes cual es; aparte de jamón, jamón y jamón, que también, pero del caro. La del presidente, el que se va, se llama “Falcon”; la del que se fue “a mí no me pregunten”, ¿y la del que venga?, si es que viene otro.

El momento es sumamente delicado. Si no hay acuerdo habrá guerra. Eso es así según los estudiosos del fenómeno humano, de ese desliz llamado guerra que para los romanos era una meditación mientras la paz era un ejercicio; dicen que lo decía Flavio Josefo.

Se intenta escenificar la paz, pero el enemigo lanza sus misiles y detrás su infantería. Mientras peor mejor. Bancos y banqueros, políticos y politiqueros, juzgadores y juzgados, halcones y palomas, generales y soldados, rezadores y mascullapadrenuestros, honrados y ladrones, pillos y pillados, tontos y listos, ricos y pobres, todos en una mezcla indescifrable, atemorizados o huidos hacia delante, depende, que lo mismo vale uno para un roto que para un descosido. Todos iguales, pero diferentes, unos más que otros. El caso es, como siempre, tener un amigo, de conveniencia claro. Hasta en el infierno, o quizás ese sea el mejor sitio para tenerlo; allí hay de todo. Es lo que llamamos política. ¿O filosofía de la política?

Hay que reformar la casa. Hay que escribir un libro que explique el arte de la política, como El Arte de la guerra. Para ello será mejor que empecemos por darnos cuenta que política y guerra son lo mismo, la misma filosofía. Puede, por ello, que ya esté escrito.

El arte de la política

Como lo que se aproxima, elecciones en clave de enfrentamiento,  va a ser una guerra a muerte les recuerdo algunas normas que no dejó escritas un hombre que amó a su patria: <<Yo amo -escribía Maquiavelo– a la patria más que al alma>>:

-Cuanto aprovecha al enemigo os perjudica, y viceversa.

-Las mejores resoluciones son las que permanecen ocultas al enemigo hasta el momento de ejecutarlas.

-La naturaleza hace menos hombres valientes que la educación y el ejercicio.

-Vale más en la guerra la disciplina que la impetuosidad.

-Los que se pasan del campo contrario al vuestro, si permanecen fieles son  una gran conquista, porque la fuerza del enemigo disminuye más por la pérdida de los que huyen que por la de los que mueren, aunque el nombre de tránsfuga sea sospechoso entre quienes le reciben y odioso para los que deja.

-Difícilmente es vencido quien sabe conocer su fuerza y la del enemigo.

-Aconséjate de muchos respecto a lo que debes hacer, y de pocos en lo que quieras hacer.

-Los buenos generales solo dan batallas cuando la necesidad les obliga o la ocasión les llama.

-Los accidentes imprevistos se remedian con dificultad, los previstos fácilmente.

-Los hombres, las armas, el dinero y el pan, son el nervio de la guerra; pero de estos cuatro elementos, los más necesarios son los dos primeros, porque los hombres y las armas encuentran el dinero y el pan, pero el pan y el dinero no encuentran armas y soldados.

-Acostumbrad a vuestros soldados a despreciar las comidas delicadas y los trajes lujosos.

Por último, sin que ello sea el final, conviene saber que cuando los hombres quieren una cosa deben empezar por aprender a hacerla para ejecutarla cuando la ocasión lo permita.

Leedlo porque leer es aprender, pero aplicarlo es también aprender, la clase más importante de aprendizaje.

Hay más. Mucho más.

Ya sé que no me entienden.

La política cree que lo sabe todo, pero es una lástima que no sepa más que eso.

Desde los tiempos más remotos quedó claro, por encima de cualquier otra norma, que al hacer la guerra el propósito debía ser <<llevar la paz al Estado y no el de sumirle en la desolación>>.

Que ustedes lo aprendan bien.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 febrero 2019

UN HOMBRE QUE TIENE TANTOS OJOS COMO DÍAS TIENE EL AÑO Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Cuando yo era pequeño tal día como hoy, 30 de diciembre, se jugaba con la broma o tradición: vamos a la Puerta del Sol que allí hay un hombre que tiene tantos ojos como días tiene el año. La inocencia no era capaz de comprender que al año le quedaban dos días. En otros lugares la broma se hace el día 31 cuando el hombre en cuestión tiene más ojos que días tiene el año.

Queda la moraleja. Mientras repasamos los 365 días que se van de este 2018 miramos los que irán llegando a lo largo de 2019. Ciego y olvidado el 2018 todos son ojos de esperanza para el nuevo año. La incertidumbre. Cada día tiene su mirada. Nos queda la esperanza; desvanecida con el tiempo.

Este año que entra habrá que tener los ojos muy abiertos y los oídos muy finos. A pesar del cansancio de ahora después de ver lo visto.

¿Queda esperanza? Es lo último que se pierde. Pero las situaciones concretas que vivimos nos dejan poco resquicio para ella.

La Mareta (Fuerteventura): las vacaciones inmerecidas del presidente del Gobierno

Desde La Mareta (Lanzarote), donde, con descaro, se va de vacaciones inmerecidas, el presidente del Gobierno seguirá tomándonos el pelo con su desvergonzado discurso de gobernanza. ¿Es que nadie de los que le rodean le ha dicho que camina desnudo?

Habla con tal desvergüenza que no es posible dar crédito a que se él se crea lo que dice. Sus últimas intervenciones son un escándalo.

Amenaza con intervenir Andalucía (una declaración más que política a la que ningún partido ha hecho frente con dignidad).

Ha cogido de su propia mano al independentismo catalán, al que conduce y guía. De seguir así España se fracturará pos culpa del presidente del Gobierno de España más que por el de la Generalidad.

En el País Vasco los terroristas se hacen cada día con más poder político y su crueldad obtiene réditos. El Gobierno mira para otro lado.

Dice el presidente del Gobierno que ha hecho en siete meses lo que el anterior Gobierno no hizo en siete años. Razón no le falta. En siete meses:

-Ha viajado en todos los medios posibles que el Estado pone a su servicio, y también lo ha hecho para uso privado sin dar explicaciones: coches, helicópteros, aviones. Esperemos al verano y recuperará el Fortuna por las aguas mediterráneas.

-Ha visitado y se ha alojado en todas las residencias de lujo que el Estado pone a su servicio. Le quedaba La Mareta y allí que se va.

-Ha recorrido el mundo, en visitas intrascendentes que en nada han dejado beneficios para España. Ego personal.

-Ha conseguido crispar a todo el mundo y perder sus primeras elecciones: Andalucía.

Todo un récord presidencial: nada.

Es decir vivir ha vivido; muy bien. Vivir del cuento y creerse su propio cuento; atrapado en su yo, eterna vanidad.

<<Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor>>. Ni molestia ni dolor. Le asesoran y él se lo cree. Espejito, espejito…

El <<pensamiento Alicia>> fue un descubrimiento en Zapatero del añorado maestro Gustavo Bueno.

Hoy nuestro presidente viaja al País de Nunca Jamás. Con y como Peter Pan. Lo será siempre.

Ojos para ver no tiene muchos, pero lo suple con otras virtudes no muy ejemplarizantes. Lo peor es que lo sufrimos, y más que lo sufriremos, todos los españoles.

Recuerden: hoy en la Puerta del Sol de Madrid y en las principales plazas de todas las ciudades y pueblos de España habrá un hombre que tiene tantos ojos como días tiene el año. Mañana tendrá menos.

En La Mareta: Peter Pan ha sustituido a Alicia.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

30 diciembre 2018

EL REY EN EL METRO. ESPAÑA EN LA CÁRCEL Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Centro penitenciario els lledoners

El Rey de España ha cogido el metro de Madrid en la estación de Sol y se ha bajado en la de Chamartín. Hace cien años su bisabuelo Alfonso XIII financió e inauguró la primera línea de metro en España, la de Madrid, la misma que ha utilizado Don Felipe.

Normalidad institucional.

<<Me alegro de que te hayan dejado entrar>> le dice el Rey a una pasajera que viaja en su vagón y que se siente algo cohibida ante tanto despliegue de autoridades y tanta autoridad.

Subordinada: la oración. <<Te hayan dejado entrar…>>. <<Hayan dejado>>, subordinada, nada tiene que ver con <<he dejado>>, imperativa. Haría, pero… Si por mí fuera. Subordinado a la Ley.

No todos lo hacen: ni hacen ni obligan a que se haga…, cumplir y hacer cumplir.

El transporte público en Madrid tiene sus fallos, pero en líneas generales funciona muy bien; en algunas zonas mejor que en otras (el sur se lleva lo peor). Funciona bien gracias al trabajo de mucha gente, pero es destacable la labor que hizo Esperanza Aguirre. También subordinada. Mandona, pero confiada, se equivocó a la hora de elegir a los subordinados, lo que la llevó a la subordinación total; insubordinación en las cuentas, mientras ella pensaba que mandaba. Ya lo dice, al menos antes lo decía, la Guardia Civil: no te fíes ni del compañero de pareja. Unos saben leer y escribir, pero algunos, los más, no saben leer ni escribir, pero saben contar que a la postre es lo que cuenta; si no te pillan antes o después.

El arte de robarte la cartera ha llegado a ser merecedor de un museo al complejo robo, donde figuren, en anaqueles bien custodiados, los planos y planes de los intrincados caminos oscuros, black, para, a costa de lo que sea, llegar a ser (y mantenerse) famoso, rico, guapo y andar por la política como un ensoñador del servicio público con escolta, coche oficial y jefe de gabinete. Un robaperas cualquiera, pero encumbrado.

Ahora para ir a la cárcel, de visita quiero decir, hay que pedir turno y hacer cola. Desde allí se aprueba, o no, como si fuese Bruselas, lo que usted y yo cobramos, gastamos, pagamos a Hacienda o nos hacen pagar, casi todo depende de lo que diga el encarcelado, todo depende de lo que allí aprueben.

Allí que vamos. A la cárcel creo que en metro no se puede, ni en ningún otro transporte público. En taxi, uber o cabify…, no lo sé. Las cárceles están en parajes solitarios, tristes entornos. Por dentro no tanto, solo echas de menos esa libertad; que no era eso que tú pensabas. Ni se compra ni se vende (?)

No sé como irá Pablo Iglesias a la cárcel, de visita claro. Como no va él sino que va el otro, puede que vaya en el transporte del otro; no creo que se atreva con el helicóptero, aunque este sí que es un asunto de Estado, para uso del HC militar, más serio que ir a un festival de rock. Se trata de que un preso, encarcelado por la justicia, apruebe o no el gasto militar, entre otros, el colegio del niño y la sanidad española; pongo como ejemplo.

En manos de unos presidiarios. Las cuentas del Estado, las de todos, los dineros, más que públicos, dependen de lo que digan desde la cárcel ¿Es tan complicado entender esto? Es la gran paradoja: los que se dicen libres están presos de los encarcelados. Una España democrática en manos de los encarcelados por querer destruir España. Un presidente del Gobierno, preso de sus alianzas; y todos quedamos presos de su caprichoso e infantil  pensamiento que tan bien definió el profesor Gustavo Bueno: <<El pensamiento de Alicia>>.

Normalidad institucional.

<<Me alegro que te hayan dejado entrar>>, dirá el preso al visitador.

<<No te preocupes aquí mando yo>>.

Populistas e independentistas sacan la hogaza, el chorizo y la baraja. Reparten cartas. Pasa la bota. España espera a la puerta de la cárcel.

-¿Tú crees que podremos salir de aquí?

-Tú firma aquí. Yo puedo. Saldrás, saldréis. La partida continuará fuera.

-¡Cuanto me alegra que te hayan dejado entrar! Dale un abrazo al presidente.

-¡Venga firma ya!

-Presidente esto ya está. Vete haciendo hueco que voy para allá.

Normalidad institucional. España hoy pendiente de la cárcel. Se juega su futuro ante el silencio y la pasividad, sospechosa, de todos. De usted y mía. Todos culpables.

No nos quejemos de que no nos hayan dejado entrar al vagón donde viaja nuestro futuro.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog. Generaldavila.com

19 octubre 2018