UNAS DIFÍCILES E INCIERTAS ELECCIONES. EL ARTE DE LA POLÍTICA General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Fue su respuesta cuando le presentaron a Ortega y Gasset: <<Hay gente pa tó>>.  Rafael el Gallo, ante lo que él no entendía, ser filósofo, nos dejó la mejor y más comprensible definición de filosofía. En nuestra política actual no hay gente “pa tó”, sino “pa ná”. Y nos la jugamos por ello, todos. Porque tó y ná son lo mismo: nada, que eso es filosofía. Copio al maestro Gustavo Bueno: <<Ahora todo el mundo tiene su filosofía,  está disuelta por todo el mundo, está muerta. Un hostelero sevillano decía que su filosofía era jamón, jamón y jamón>>. No le faltaba razón.

La de los políticos ya me dirán ustedes cual es; aparte de jamón, jamón y jamón, que también, pero del caro. La del presidente, el que se va, se llama “Falcon”; la del que se fue “a mí no me pregunten”, ¿y la del que venga?, si es que viene otro.

El momento es sumamente delicado. Si no hay acuerdo habrá guerra. Eso es así según los estudiosos del fenómeno humano, de ese desliz llamado guerra que para los romanos era una meditación mientras la paz era un ejercicio; dicen que lo decía Flavio Josefo.

Se intenta escenificar la paz, pero el enemigo lanza sus misiles y detrás su infantería. Mientras peor mejor. Bancos y banqueros, políticos y politiqueros, juzgadores y juzgados, halcones y palomas, generales y soldados, rezadores y mascullapadrenuestros, honrados y ladrones, pillos y pillados, tontos y listos, ricos y pobres, todos en una mezcla indescifrable, atemorizados o huidos hacia delante, depende, que lo mismo vale uno para un roto que para un descosido. Todos iguales, pero diferentes, unos más que otros. El caso es, como siempre, tener un amigo, de conveniencia claro. Hasta en el infierno, o quizás ese sea el mejor sitio para tenerlo; allí hay de todo. Es lo que llamamos política. ¿O filosofía de la política?

Hay que reformar la casa. Hay que escribir un libro que explique el arte de la política, como El Arte de la guerra. Para ello será mejor que empecemos por darnos cuenta que política y guerra son lo mismo, la misma filosofía. Puede, por ello, que ya esté escrito.

El arte de la política

Como lo que se aproxima, elecciones en clave de enfrentamiento,  va a ser una guerra a muerte les recuerdo algunas normas que no dejó escritas un hombre que amó a su patria: <<Yo amo -escribía Maquiavelo– a la patria más que al alma>>:

-Cuanto aprovecha al enemigo os perjudica, y viceversa.

-Las mejores resoluciones son las que permanecen ocultas al enemigo hasta el momento de ejecutarlas.

-La naturaleza hace menos hombres valientes que la educación y el ejercicio.

-Vale más en la guerra la disciplina que la impetuosidad.

-Los que se pasan del campo contrario al vuestro, si permanecen fieles son  una gran conquista, porque la fuerza del enemigo disminuye más por la pérdida de los que huyen que por la de los que mueren, aunque el nombre de tránsfuga sea sospechoso entre quienes le reciben y odioso para los que deja.

-Difícilmente es vencido quien sabe conocer su fuerza y la del enemigo.

-Aconséjate de muchos respecto a lo que debes hacer, y de pocos en lo que quieras hacer.

-Los buenos generales solo dan batallas cuando la necesidad les obliga o la ocasión les llama.

-Los accidentes imprevistos se remedian con dificultad, los previstos fácilmente.

-Los hombres, las armas, el dinero y el pan, son el nervio de la guerra; pero de estos cuatro elementos, los más necesarios son los dos primeros, porque los hombres y las armas encuentran el dinero y el pan, pero el pan y el dinero no encuentran armas y soldados.

-Acostumbrad a vuestros soldados a despreciar las comidas delicadas y los trajes lujosos.

Por último, sin que ello sea el final, conviene saber que cuando los hombres quieren una cosa deben empezar por aprender a hacerla para ejecutarla cuando la ocasión lo permita.

Leedlo porque leer es aprender, pero aplicarlo es también aprender, la clase más importante de aprendizaje.

Hay más. Mucho más.

Ya sé que no me entienden.

La política cree que lo sabe todo, pero es una lástima que no sepa más que eso.

Desde los tiempos más remotos quedó claro, por encima de cualquier otra norma, que al hacer la guerra el propósito debía ser <<llevar la paz al Estado y no el de sumirle en la desolación>>.

Que ustedes lo aprendan bien.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 febrero 2019