EL CUMPLEAÑOS DEL REY DON JUAN CARLOS Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Pues en nombre de los que deberían hacerlo y no lo hacen (España hoy se recrea en una mediocre cobardía), y en el mío propio, voy a felicitar al Rey Don Juan Carlos: 84 primaveras con plena fuerza y juventud.

A alguno entran ganas de contestarle cuando te preguntan. —¿Cómo estás?

—Muy bien, lo siento.

Pues eso.

Quien conoce a Don Juan Carlos sabe de su fortaleza física y mental, su valentía ante la adversidad; y su vitalidad. No es fácil derribar un pilar tan sólido como él. Pruebas ha dado y dará mientras algún cabestro siga con su intento de batir tan granítica columna. Esa que soportó el peso de una España en tránsito hacia una nueva era de prosperidad que nadie imaginaba.

Para los energúmenos eso era insoportable. ¿Que España progresaba? ¿Dónde está el culpable?

Una época en la que las relaciones políticas entre la Corona y el Parlamento llevaban el nombre de España al mundo de la economía, la cultura y la ética política. España era el ejemplo a seguir. Insoportable para un enemigo ansioso de poder. El de siempre.

La Corona era el símbolo de unidad y permanencia desde aquel momento en el que Franco adivinó el futuro de España en la figura de aquel infante que llegó a España con diez años. Insoportable e inaguantable para ese enemigo con ansias de poder, de poder acabar con España.

Hoy no se comprende lo que en España ocurre si no nos paramos a entender lo que en estos últimos años ha ocurrido, la semilla de la discordia, cizaña entre el fruto que crecía alegre y abundante para todos.

Dentro de poco se entenderá mejor lo que les planteo.

Prodita lege.

Impleta cerna.

Implenda collige.

«Lee las profecías/Discierne lo ocurrido/Deduce lo que debe ocurrir» (Pascal, 697).

No requiere más explicaciones.

Nada debo a nadie ni a nadie debo halagar. Allá cada cual y con su pan se lo coma. «Cada cual con su cada cual» decía el anónimo que todos firmaríamos.

No seguiré con la escandalosa visión que esta España nuestra ofrece como lodazal de la política.

Es el día del cumpleaños del Rey Don Juan Carlos, inexplicablemente sin celebración en familia, la suya, que es España. Algo anormal, ocurre. Los tribunales nada dicen, la población tampoco, los medios tocan a arrebato o callan por tantos favores.

En nombre de los que deberían hacerlo y no lo hacen (España hoy se recrea en una mediocre cobardía), y en el mío propio, voy a felicitar al Rey Don Juan Carlos: 84 primaveras con plena fuerza y juventud, con vitalidad y ganas de luchar por España.

Felicidades Señor, desde España, Vuestra España, de la que nunca debió salir y a la que jamás renunciará.

«A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos».

Es España.

Feliz cumpleaños Señor.

Rafael Dávila Álvarez. General de División (R.)

Blog: generaldavila.com

5 enero 2022