COMANDANTE FERNANDO YARTO NEBREDA, SOLDADO DE MONTAÑA. ¡¡PRESENTE!!  Vicente Díaz de Villegas y Herrería

COMANDANTE FERNANDO YARTO NEBREDA, SOLDADO DE MONTAÑA. ¡¡PRESENTE!! Vicente Díaz de Villegas y Herrería

Lejos de la bulliciosa capital y de los centros de decisión del Ejercito, se encuentran, cerca de los Pirineos, los restos de aquellas 2 Divisiones de Montaña y de la Brigada de Alta Montaña y su Escuela Militar de Montaña y de Operaciones Especiales.

El Comandante Yarto, procedente de la Academia General Militar, había jurado a España ante la Bandera …derramar hasta la ultima gota de su sangre...y lo ha cumplido con su muerte en acto de servicio.

No hay otras profesiones en las que se jure o prometa entregar la vida por España y llama la atención que, a quienes se reúnen en las cámaras de representantes del pueblo Español, se les permita crear fórmulas a su gusto para traicionar a España con promesas o juramentos chuscos. Aunque no les guste tienen mucho que aprender. ¿Qué buen vasallo fuera si tuviera un buen señor? ¡No, mejor: qué buenos vasallos son a pesar de su señor !

La montaña es doblemente exigente para el Soldado de Montaña, pues, al conjunto de capacidades que todo combatiente debe dominar, se suma la preparación para vivir y moverse en un terreno abrupto y difícil con unas condiciones meteorológicas de frío y viento, de nieve y hielo,  de rayos,…que multiplican la dificultad y aumentan el peligro.

Los líderes en las unidades de montaña, trabajando, en condiciones de aislamiento, desde sus unidades mas pequeñas están dotados de una inteligencia intuitiva para mantener la iniciativa y decidir con precisión y rapidez ante las dificultades de la naturaleza y las que puedan presentar unidades enemigas. Pero además, necesitan de una capacidad física para superar desniveles cargados con todo su equipo, y de un espíritu montañero que, junto a los valores de la patria España fraguan la unión entre Soldados. Quien ignora la montaña lo paga.

El Comandante Yarto era, además de un excelente líder militar, un magnífico montañero que no queriéndose separar de su amor a la montaña y manteniendo su amor a España renunció al ascenso. para quedarse cerca de la montaña. Siempre presente en situaciones de riesgo continuado, debidas a la montaña, las circunstancias han hecho que falleciera al frente de su Curso de Montaña en un ejercicio de tiro, mostrando así su dualidad operativa Militar y Montañera.

El comandante Yarto era una gran persona como atestiguan sus compañeros y quienes le han conocido.

Nuestras sentidas condolencias para su Familia, la EMMOE, el Ejercito de Tierra y España por la pérdida de un gran Soldado Español de Montaña.

“Señor Dios de las montañas,

Señor Dios de los azules cielos,

Señor Dios de las nieves y los hielos.

Protege a los que guardan

la paz de España en solitarias cumbres.

Y acoge en tu seno

a los mandos y soldados de estas tropas

que en el servicio murieron

por cumplir el juramento

que un día, ante Ti

y la Bandera, hicieron.

Señor:

no quiso querer otra bandera,

no quiso andar otro camino;

no supo morir de otra manera”.

 

Comandante FERNANDO YARTO NEBREDA ¡¡PRESENTE!!

10/10/18

Vicente Díaz de Villegas y Herrería. Soldado de España.

Blog: generaldavila.com

 

VALORES ¿MILITARES? AMOR A LA PATRIA. Juan Ignacio Salafranca Álvarez. Coronel de Infantería (R.) 

En un trabajo anterior, defendía que los valores que a los militares nos son exigibles, no lo eran al resto de la sociedad, pero que sí resultaban positivos para cualquier estamento. Sin embargo, este del amor a la Patria sí resulta obligado para todo el mundo, porque quien no ama a su Patria resulta un ser antisocial, como el que no ama a su padre y a su madre, el amor a la Patria lo siente toda persona bien nacida y quien no lo siente, debe ser considerado un enfermo en términos sociales.

No podemos elegir, porque la Patria no somos solo nosotros, lo son quienes nos precedieron, lo son nuestros hijos y nietos, incluso los que todavía no han nacido, lo son su Historia, sus tradiciones, su manera de ser y de sentir su lengua propagada por todo el mundo, su folklore, sus regiones. Por ello no podemos desertar del patriotismo.

Recibimos una Patria en distintas condiciones según el tiempo en que cada uno nació, pero tenemos la obligación común de transmitirla a las siguientes generaciones mejor, más libre, más grande y, por supuesto, íntegra.

El síntoma más claro de la degeneración de una Nación es la falta en sus ciudadanos de este amor a la Patria, por ello resulta alarmante comprobar que a quien manifiesta públicamente este sentimiento se le tilde de “facha” trasnochado u otros adjetivos con afán peyorativo.

El patriotismo no es patrimonio de ningún partido ni grupo social, por ello quienes tratan de adjudicárselo a cualquier sector, se equivocan gravemente. Hay quienes acusan al régimen anterior de haberse apropiado de esta virtud y de haberlo hecho también de los símbolos de la Patria, pero o desconocen la Historia u olvidan que aquel régimen nació de una guerra y que quienes vencieron en ella no hicieron sino recuperar, para todos los españoles, lo que se había perdido en los años de aquella República que algunos añoran y que otros, sin haberla conocido, la consideran la solución a todos los problemas. Y así, la Bandera hubo de ser restablecida en sus colores, el Himno volvió a ser la Marcha Real o Marcha de Granaderos, el Escudo fue el de los Reyes Católicos en el afán de recuperar los tiempos más gloriosos de nuestra Historia y el amor a la Patria salvado de quienes gritaban ¡Muera España! ¡Viva Rusia!

Pese a esta obligación general, los militares estamos especialmente sensibilizados para sentirlo. Quienes ingresamos en la Academia General Militar, recordamos que el primero de los preceptos de su decálogo era:

“Tener un gran amor a la Patria y fidelidad al Rey exteriorizado en todos los actos de su vida”.

Juan Ignacio Salafranca. Coronel de Infantería (R.)

Blog: generaldavila.com

23 agosto 2018

 

 

 

 

 

 

 

No es, por tanto, accidental que el Jefe del Ejército enunciara este valor en primer lugar, porque sin él todos los demás,aún siendo buenos, carecen de sentido. El amor a la Patria, como el Valor a los militares, se le supone a cada español decente, quiera Dios que de nosotros pueda, con motivo, decirse como de aquellos militares que han visto reflejado en su Hoja de Servicios, valor acreditado, distinguido o heroico. que nuestro amor a la Patria merece esos calificativos.

 

Juan I. Salafranca Álvarez

 

“SIETE MENTIRAS” Juan Ignacio Salafranca Álvarez. Coronel de Infantería (R.)

Tengo en especial aprecio al patrón de este blog, el General Dávila con quien compartí años ilusionantes de preparación para el ingreso en la Academia General Militar y de equitación en el picadero del viejo cuartel de Conde Duque; así que es mi propósito, antes de que le metan en la cárcel por publicar lo que sigue, adelantarme a la eliminación de la libertad de expresión que pretende un partido en el Congreso de los Diputados con la complicidad, por acción u omisión del resto.

Para ello voy a señalar siete MENTIRAS (entre otras muchas) que de aprobarse la Ley que pretenden, pasarán a ser verdades irrefutables bajo pena de multa o prisión.

1. La 2ª república era un régimen legalmente constituído.

La república sale de un alzamiento nacional en palabras refrendadas por el Presidente del Gobierno provisional de la República, Don Niceto Alcalá-Zamora y Torres, su Ministro de Justicia Don Fernando de los Ríos Urruti, su Ministro de la Guerra Don Manuel Azaña y Díaz y el de Marina Don Santiago Casares Quiroga. (Diario Oficial del Ministerio de la Guerra nº 94 de 28 de abril de 1931).

2. Se quemaron iglesias y conventos porque en todas las guerras y en todos los bandos se cometen excesos.

La quema de iglesias y conventos se inició el 11 y 12 de mayo de 1931, menos de un mes después de la proclamación de la República y más de cinco años antes del inicio de la guerra.

Durante los sucesos de Asturias en 1934, 34 sacerdotes y religiosos fueron asesinados.

3. Los militares se sublevaron contra la República

En toda España, excepto en Navarra, por imposición de los carlistas que condicionaban a ello la participación del Requeté, el alzamiento se hizo bajo la bandera tricolor y la lectura del bando de guerra finalizaba con ¡viva España!  y ¡viva la República!

4. Alzamiento franquista.

Hasta después del 13 de julio de 1936 (asesinato de Calvo Sotelo), Franco no decide sumarse al alzamiento y hasta el 1 de octubre de ese año, sólo es uno de los Generales alzados, quizá el de más prestigio, pero solo con mando sobre el Ejército de África, cuyas columnas se dirigen sobre Madrid.

El director del alzamiento era el General Mola que, como tal firmaba las instrucciones; el designado para encabezarlo era el General Sanjurjo, exiliado en Portugal y muerto en accidente de aviación al intentar incorporarse. El gobierno, en zona nacional lo ostentaba una Junta de Defensa Nacional, presidida por el General de División Don Miguel Cabanellas Ferrer y de la que formaban parte los Generales, Mola, Dávila, Ponte, Saliquet y los Coroneles Moreno Calderón y Montaner.

5. Rebelión de los Generales

La mayor parte de los Generales en activo el 18 de julio de 1936, no secundó el alzamiento

6. El Ejército republicano

El gobierno del frente popular disolvió en agosto de 1936 el Ejército, creando posteriormente el Ejército Popular de la República. No es inexacto llamarlo Ejército Rojo, porque:

  • Adoptaron el saludo puño en alto
  • Cambiaron las divisas reglamentarias
  • Adoptaron como emblema la estrella roja de cinco puntas
  • Crearon un comisariado político

7. Ineptitud militar de Franco

Sobra todo comentario, si siendo tan inepto, después de haber fracasado el alzamiento y con todos los recursos materiales claramente en manos del gobierno del frente popular fue capaz de ganar la guerra.

Por si fuera poco, su Hoja de Servicios está llena de éxitos en guerra y en paz, destacando sus servicios en África, la derrota de los revolucionarios de Asturias en 1934 y la creación de un centro de enseñanza modelo, la Academia General Militar, disuelta por la República. Por cierto, el noventa por ciento de los Oficiales formados en ella, secundaron el alzamiento.

Juan Ignacio Salafranca Álvarez. Coronel de Infantería (R.)

Blog generaldavila.com

20 marzo 2017

 

EL ESPÍRITU DE LA GENERAL. VISUS MILITIS General de División Rafael Dávila Álvarez

El mes de febrero está marcado por una fecha de referencia para cualquier componente del Ejército de Tierra: La fundación de la Academia General Militar en Toledo el 20 de febrero de 1882. Es el nacimiento del espíritu de la General. Es el de unidad en la vocación, el servicio, compañerismo, patriotismo, honor y valor, que reciben los futuros oficiales del Ejército de Tierra en su formación en la Academia General Militar y que constituye la correa de transmisión que alcanza a todos los que visten el uniforme caqui de nuestro Ejército de Tierra.

No hay Ejército sin una fuerte cohesión en lo intelectual y sobre todo en lo moral, en el espíritu interior que nos une y fortalece. Armas, Cuerpos, Especialidades…, todos tienen un mismo fin; el que se forja en Zaragoza en la Academia General Militar. A él dedicamos hoy nuestro visus conscientes de los problemas que afronta España, de los ataques a su unidad y fortaleza. Por ello reafirmémonos en ese Espíritu de la General:

Armas y cuerpos funde nuestro emblema
en unión y hermandad sin igual,
y unida siempre luchará hasta el fin,

por España la Academia General

 

DECÁLOGO DEL CADETE

Artículo 1º.- Tener un gran amor a la Patria y fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida.

Artículo 2º.- Tener un gran espíritu militar, reflejado en su vocación y disciplina.

Artículo 3º.- Unir a su acrisolada caballerosidad constante celo por su reputación.

Artículo 4º.- Ser fiel cumplidor de sus deberes y exacto en el servicio.

Artículo 5º.- No murmurar jamás ni tolerarlo.

Artículo 6º.- Hacerse querer de sus inferiores y desear de sus superiores.

Artículo 7º.- Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre el ser empleado en las ocasiones de mayor y riesgo y fatiga.

Artículo 8º.- Sentir un noble compañerismo, sacrificándose por el camarada y alegrándose de sus éxitos, premios y progresos.

Artículo 9º.- Tener amor a la responsabilidad y decisión para resolver.

Artículo 10º.- Ser valeroso y abnegado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 febrero 2018

EL 716, EL CRISTO DE LOS PÍNFANOS Casi un cuento de Navidad General de Brigada (R.) Adolfo Coloma Contreras

Cristo de los Pínfanos El 716

Ahora las cosas son diferentes. Para ayudar a los huérfanos de militares, que de por sí ya sufren un gran trauma en su vida con la pérdida de su progenitor, el Patronato de Huérfanos ya no les ofrece un colegio donde seguir sus estudios, muchas veces lejos del hogar familiar. En la actualidad, les ayuda mediante unas prestaciones económicas según los estudios que cursan y sus vicisitudes personales. Pero durante muchos, muchísimos años, se les ofrecía ingresar como alumnos, normalmente internos, en colegios de huérfanos adquiridos y mantenidos con las aportaciones de todos los militares y alguna que otra donación o subvención de egregios benefactores.

En aquellos colegios los huérfanos aprendían a convivir fuera de sus hogares y establecían unos especiales vínculos de amistad, muchos delos cuales perduran años y años tras su permanencia en los colegios. A los huérfanos se les conocía cariñosamente con el apelativo de “pínfanos”, nombre de larga tradición en el Ejército, que probablemente tenga su origen en aquellos “educandos de banda” que por ser tan jóvenes, se les asignaba el más ligero de los instrumentos que acompañaban a las unidades militares. Sea como fuere, el número de “pínfanos” afortunadamente fue disminuyendo después de nuestra guerra, por lo que los colegios de huérfanos admitieron también a hijos de militares cuyos padres no habían fallecido. A estos últimos se les conocía como “aspirinos” porque de alguna forma aspiraban a ser pínfanos”. A los pínfanos el patronato les sufragaba los gastos escolares, los de manutención y alojamiento, mientras que a los aspirinos lo hacían sus padres. Esa era la única diferencia por lo que a la convivencia y el trato se refiere.

Ya imaginarán que estos colegios eran más bien parcos en medios, pero flotaba en ellos una suerte de solidaridad nacida de la propia necesidad y de esos vínculos de amistad que se crean cuando uno es joven y del denominador común de haber perdido a tu progenitor. Una prueba buena prueba de ello es esta entrañable historia que le voy a relatar brevemente.

Sitúense en los años sesenta del siglo pasado,en el colegio de huérfanos de Carabanchel Alto, entonces un barrio en la más absoluta periferia de Madrid. Allí se preparaba a alumnos para ingresar en la Academia General Militar (yo mismo me preparé en aquel colegio),  pero también funcionaba como colegio mayor para chicos que cursaban en Madrid estudios universitarios. A la madre de uno de los pínfanos le detectaron una grave enfermedad. Bueno, entonces las cosas no eran  como ahora que todo el mundo tiene seguridad social, ISFAS u otros sistemas de asistencia sanitaria. Entonces había sanidad privada o beneficencia. Los militares nos beneficiábamos de la sanidad militar, pero tenía unos recursos muy limitados.

El caso es que a la madre de este chico, la sanidad le cubría la operación que requería, pero no el tratamiento posterior, y este era costosísimo. Unas 30.000 pesetas de la época, cantidad muy respetable, que podría equivaler al sueldo de tres meses de un oficial. Una barbaridad para una viuda que vivía modestamente de su pensión de viudedad y de las ayudas que le proporcionaba el Patronato de Huérfanos del Ejército.

El huérfano en cuestión, abrumado por la triste noticia la comentó con sus más allegados y éstos lo hicieron con el resto. La noticia corrió como la pólvora. Los “choetanos” (alumnos del colegio de huérfanos de oficiales del ejército, pero que acogía igualmente alumnos hijos de suboficiales o de tropa) se movilizaron.  Se hicieron colectas, rifas. Se lo comunicaron al resto de colegios de huérfanos de la Armada, de la Guardia Civil y de la Policía. Se las ingeniaron para vender como chatarra viejas literas, armarios, mobiliario inservible y qué se yo cuantas más cosas hicieron para socorrer a la madre enferma del compañero.

Y al cabo reunieron unas 28. 000 pesetas que con modestia pero con orgullo ofrecieron a su compañero. Pero para entonces, su madre había conseguido la suma necesitada de otras instituciones, por lo que eldinero recaudado ya no era necesario y el chico con toda honestidad y agradecimiento así se lo hizo saber a sus compañeros.

Se plantearon entonces qué hacer con la suma recogida, y aquí surgieron todo tipo de iniciativas:– “Lo devolvemos a los que lo han aportado”– , dijeron unos.– Pero claro, no era fácil identificar a todos los donantes ni las cantidades que cada uno había entregado. – “Pues montamos un guateque”-, dijeron otros, para celebrar el éxito de la intervención y recuperación de la señora. Y alguna otra ocurrencia surgiría.

Medió entonces el capellán del colegio, el Padre Cuevas.Un antiguo militar que tras haber combatido en la guerra y haber sido condecorado con la Medalla Militar Individual (la cruz más importante de las Fuerzas Armadas Españolas, tras la Cruz Laureada de San Fernando) había colgado el uniforme y abrazado los hábitos. El Padre Cuevas les invitó a que con el dinero recaudado y como agradecimiento al Supremo Hacedor por lo que todos consideraban casi un milagro, compraran un Cristo para la capilla, pues la del modesto colegio carecía de uno. Y así lo hicieron. Adquirieron una talla de Cristo, de notable tamaño y muy lograda expresión. Cuando lo estaban colocando en la pared de la iglesia, a uno de ellos se le ocurrió  preguntar:

  • ¿Vosotros qué creéis.”Éste” será pínfano o aspirino?
  • -“Está muy claro.Si su padre está ya en la gloria, debe de ser un pínfano – respondió otro.
  • “Pues si es un pínfano debe tener un número”- medió un tercero.

En efecto, todos los alumnos del colegio teníamos asignado un número que nos identificaba para muchas cosas, entre otras, para identificar las prendas de ropa que entregábamos los viernes para la lavandería.

Dicho y hecho, fueron a administración y vieron el último número asignado a un alumno: el 715.Así es que al Cristo le correspondía el número siguiente: el 716. De esta manera, aquel cristo además de ser bautizado como “el Cristo de los Pínfanos” en adelante se le ha conocido también como el “716”

Desde entonces año tras año y mientras el colegio estuvo abierto, los alumnos que pasábamos por la aulas del CHOE de cuando en cuando acudíamos a la capilla para pedir la intercesión del “Cristo de los Pínfanos, el 716”, prometiéndole que si ingresábamos le ofreceríamos nuestros cordones de cadete.

 

Emblema de la Asociación de Huérfanos del Ejército

Algunos años después, el colegio se cerró. Ya no era necesario porque como digo, había disminuido sustancialmente el número de huérfanos. Fue transferido al Instituto Politécnico del Ejército, luego a otra unidad militar y la pista del cristo se perdió. En medio de tantos cambios, nadie reparó en la titularidad del “Cristo de los Pínfanos”, hasta que, la Asociación de Huérfanos del Ejército, una hermandad que aglutina a muchos de los huérfanos y huérfanas del Ejército que han pasado por sus diferentes colegios de  dio con él. Hoy en día, tras no pocas vicisitudes, esta entrañable talla está debidamente colocada en la entrada de la capilla de la Residencia Logística San Fernando, el antiguo Colegio de Huérfanos de Carabanchel Bajo.Junto a ella, un cuadro con los cordones de cadete que algunos viejos “choetanos” hemos ido ofreciéndole como agradecimiento y recuerdode nuestro paso por aquellos colegios, cuyo recuerdo está entrañablemente unido a los sones del “Viejo Trapillo” el himno del colegio, que rememoraba el uniforme de faena con que nos vestíamos, todos por igual, pínfanos y aspirinos, en el colegio y que rezaba más o menos así:

 

Viejo trapillo, mi mejor compañero

pronto presiento que te voy a dejar

un uniforme más fardón y elegante

Me espera en el Pilar.

……………………………………………..

Siento en mi pecho ostentar los cordones

de la Academia General Militar

cuando con ellos me presente a mi madre

¡Cómo voy a fardar!

 

El 716 con los cordones de sus Cadetes

Una bonita historia que creo merece la pena ser recordada y que he querido compartir con vds, amables lectores, ahora que se acercan esas fechas tan entrañables: La Navidad.

Adolfo Coloma

GB (R) del ET

Número1327del CHOE ALTO

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13 diciembre 2017

Y LLEGÓ EL DIA ANHELADO DE LA JURA DE BANDERA Juan Chicharro Ortega. General de División de Infantería de Marina (R.)

Jura de Bandera en la Academia General Militar

Nadie que no sienta un profundo amor a su Patria es capaz de entender lo que significa el acto de juramento a la Bandera. Un acto en el que uno se juramenta para darlo todo por España, nuestra tierra, el solar de nuestros padres y abuelos, la labor de siglos y siglos forjada por tantos que nos antecedieron incluso con su sangre y con su vida.

El pasado día 21 de octubre asistí a este Acto solemne en el patio de Armas de la Academia General Militar donde juraron 472 Caballeros Cadetes. Sí, Caballeros, que es lo que son, llenos de juventud y alegría a la par que dotados de una madurez indescriptible palpada en su compromiso con nuestra historia.

Y desde muy temprano familiares y amigos se arremolinaban   ya en los aledaños de ese solar zaragozano  caminando  con  gozo para ser testigos de lo que estaba por ocurrir; y los Caballeros Cadetes llenaban los pasillos circundantes formados en compañías cantando a España. Resonaban los muros de la ya veterana Academia con las voces fuertes de los futuros oficiales de nuestro Ejército al más puro estilo legionario.

“Siempre que ondee al viento la Bandera roja y oro bajo el sol, siento latir mi corazón con orgullo de español”

En el ambiente, ¡cómo no!, la amenaza a nuestra integridad como nación amenazada en esos, y estos, momentos críticos para nuestra Patria.

Y en el aire el recuerdo emocionado a dos jóvenes oficiales del Ejército del Aire recién caídos en acto de servicio que ya reposan en el cielo de los buenos soldados.

Y desde ese mismo cielo miles de otros jóvenes españoles que lucharon y murieron en América, África o en las estepas rusas haciendo grande a nuestra España contemplan orgullos a su estirpe presta a seguir su ejemplo.

“Y si morir por ti preciso fuera combatiendo por tu honor, orgulloso esperaré mi fin luchando con ardor”.

Escuela de soldados, escuela de hombres y mujeres de  honor, dispuestos a ofrecer lo mejor de sí mismos en el cumplimiento del deber.

Créanme, en una sociedad donde el relativismo moral hace estragos todavía hay multitud de jóvenes españoles que tienen por norte de su vida el honor, la lealtad, el espíritu de sacrificio y el amor a su Patria. Sí, yo les he visto.

Y de la  “long grey line” (la larga línea gris parafraseando el apelativo por el que se conoce a los cadetes de West Point) saldrán bravos capitanes y excelentes generales como todos aquellos cuyos recuerdos iluminan la centenaria labor de la Academia General Militar. Hombres y mujeres que liderarán nuestro Ejército en el siglo XXI.

Toma el juramento el General y brota en el aire un “Sí juro” con tal fuerza que lo cimientos de la propia Academia tiemblan mientras que los corazones de los presentes laten a gran velocidad en sintonía con la fuerza moral que lo invade todo. Grito sólo comparable a los Vivas a España y a nuestro Rey.

Son confusos e inciertos los momentos que estamos viviendo, más viendo a estos jóvenes, futuros mandos de nuestro Ejército, comprometerse con nuestra Patria, más valdría que los sediciosos y traidores que amenazan nuestra unidad como secular nación perdieran toda esperanza de conseguir nada porque la victoria es nuestra. Nada ni nadie nos va a arrebatar nuestro orgullo de español y menos aún la labor de nuestros ancestros.

En la defensa de nuestra soberanía como nación nos encontramos en la hora de la política y a su mayor éxito nos ceñimos a lo que los dirigentes políticos disponen en estos momentos; y lo hacemos con lealtad y disciplina, esa disciplina que es espina dorsal de la valía del Ejército pero nadie dude que lo que el soldado español jura lo cumple.

Ya desfilan los batallones de la Academia General Militar y reina sobre todo la alegría y el orgullo de formar parte de esta gran familia militar en comunión cerrada con la sociedad civil a la que se debe el soldado.

Y es que el soldado sabe bien que desde el momento en que la Patria le entrega las armas para servirla, le jura fidelidad ante la Bandera que la representa.

Sí, llegó el día anhelado de la Jura de Bandera de unos jóvenes cadetes y ante su presencia el viejo soldado no puede más que sentirse orgulloso pues siente en su fuero interno que el testigo se ha pasado con honor.

Y no puedo por menos que felicitar a los mandos de la Academia General Militar por haber sabido imbuir y mantener ante todo el profundo sentido del amor a España, a nuestra  Patria. Gracias.

Juan Chicharro Ortega. General de División de Infantería de Marina (R.)

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23 octubre 2017

VISUS MILITIS (20 DE AGOSTO 2017) EL ESPÍRITU DEL SOLDADO “SENTIR, SERVIR, CUMPLIR” General Emilio Pérez Alamán

Un seguidor y crítico asiduo de este blog me comentaba de forma particular y privada que teníamos “tintes militaristas”, imbuido posiblemente por el síndrome del edil zaragozano cuando reclamaba una Academia General Militar “antimilitarista” e ignorando, como el susodicho alcalde el significado del concepto de militarismo: “ Predominio e influencia de lo militar, especialmente en el gobierno de un país. Con el militarismo, el Ejército interviene en las Instituciones del Estado”.

La contestación no pudo ser más sencilla, en este blog participamos un grupo, cada vez mayor, de soldados veteranos de todos los empleos, otros que cumplieron con aprovechamiento su Servicio Militar y  también españoles que nunca vistieron el Uniforme de nuestros Ejércitos pero que sienten el Espíritu del soldado, Espíritu sencillo pero no simple ni básico, como algunos lo califican despectivamente. Se resume en:

  • SENTIR un profundo amor a su tierra natal o adoptiva ordenada como nación, a la que se siente ligado por vínculos jurídicos, históricos y afectivos, en una palabra, a su Patria.
  • SERVIR a esa Patria y a sus compatriotas, entregando su vida si preciso fuera
  • CUMPLIR, sin dudar, la Misión que por Ley le encomienda la Nación para la defensa, ante cualquier enemigo que amenace: su Soberanía, Independencia, Integridad y el Ordenamiento Legal que  hace posible la convivencia de todos los ciudadanos y su progreso.

 

A los hombres y mujeres poseedores de este Espíritu, los Estados les encomiendan la defensa de los intereses de  sus Naciones  y con parte de ellos encuadran sus Ejércitos como organizaciones permanentes, en los que participaría el resto de ser necesario, tal y como lo demuestra la Historia

En ninguna de nuestras  entradas se encontrará la menor expresión que se aparte de este Espíritu y mucho menos que se aproxime a lo que significa el militarismo como pretenden e invocan los “anti”, que con sus tácticas y técnicas buscan el descrédito de los encargados de la defensa de España y el alejamiento del conjunto social de sus soldados, con la espuria intención de transformar su Espíritu en una fuerza ideológica de sus intereses.

Emilio Pérez Alamán Teniente General (R.)

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20 agosto 017