LA IMAGEN DE NUESTRO EJÉRCITO DE TIERRA Rafael Dávila Álvarez

Nueva imagen del Ejército de Tierra

Vivimos ese mundo: el de la imagen y el relato que la acompaña.

Así las cosas, mientras yo camino cada vez más hacia Flandes, por el Camino Español, mi querido Ejército de Tierra se precipita hacia el futuro. Ya me quedan lejos sus medios y misiones. Poco entiendo de las burocráticas que envuelven el núcleo de su actividad principal oculto por cada vez más capas accesorias. Hasta que desaparezca -cerca está- su verdadera razón de ser.

Aún fuera de lugar, me queda la libre disposición para opinar -y equivocarme- con independencia, no sé si con libertad, que todo ello significaría que nadie me lo tuviese en cuenta ni para bien ni para mal. Me place meditar y revolver conciencias con distintas opiniones.

La imagen o figura literaria debe trascender para descubrir la verdad, no un engaño, y atraer a los hombres. La historia de un ejército es permanente huella depositada por generaciones reflejada en un simple símbolo y de ahí su importancia. Es una figura que condensa la gloria.

Viene todo esto a cuento porque ese camino -precipitado- al futuro debe darlo el Ejército de Tierra despacio y con sentido.En este camino de la modernidad, en el que parece imponerse el minimalismo, veo que se ha lanzado un esquemático símbolo del emblema distintivo del Ejército de Tierra. Un diseño hacia la modernidad que está ¡muy guay!, pero que no me gusta y lo digo pensando que es inapropiado.

Supongo que la elección de este nuevo símbolo distintivo del Ejército se enmarca dentro la campaña -incomprendida e incomprensible para mí- Marca Ejército, en la que también se busca un lema, como si se hubiese perdido la guía y el destino. Resumir nuestro emblema, del águila dorada, alas extendidas y levantadas en alto, cruz espada de Santiago y corona real de España, en un diseño atractivo, popular y emblemático es posible, pero…

A mí el elegido, repito, no me gusta. No sé si es águila o gallina. Podrán decirme que sobre gustos no hay nada escrito, pero yo opino que se ha escrito mucho y se ha leído muy poco.

Lo que veo es algo inacabado, incompleto y que nada dice. Águila desplumada, despeluzada, suprimida la cruz llana de oro que remata la corona sobre el globo, la bandera mal representada y ese lateral vacío, sin contenido, un emblema dividido. Todo un símbolo. No sé lo que es ni lo que representa.

No me siento identificado. No logro precipitarme al futuro de modernidad de mi Ejército que con ese símbolo quiere expresar. ¿O no quiere expresar nada?

Ahora a esperar al lema.

Apasionante modernidad de mantequilla… sin cañones.

Pronto ni pan para untar.

Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

3 julio 2020

EL ESPÍRITU DE LA GENERAL. VISUS MILITIS General de División Rafael Dávila Álvarez

El mes de febrero está marcado por una fecha de referencia para cualquier componente del Ejército de Tierra: La fundación de la Academia General Militar en Toledo el 20 de febrero de 1882. Es el nacimiento del espíritu de la General. Es el de unidad en la vocación, el servicio, compañerismo, patriotismo, honor y valor, que reciben los futuros oficiales del Ejército de Tierra en su formación en la Academia General Militar y que constituye la correa de transmisión que alcanza a todos los que visten el uniforme caqui de nuestro Ejército de Tierra.

No hay Ejército sin una fuerte cohesión en lo intelectual y sobre todo en lo moral, en el espíritu interior que nos une y fortalece. Armas, Cuerpos, Especialidades…, todos tienen un mismo fin; el que se forja en Zaragoza en la Academia General Militar. A él dedicamos hoy nuestro visus conscientes de los problemas que afronta España, de los ataques a su unidad y fortaleza. Por ello reafirmémonos en ese Espíritu de la General:

Armas y cuerpos funde nuestro emblema
en unión y hermandad sin igual,
y unida siempre luchará hasta el fin,

por España la Academia General

 

DECÁLOGO DEL CADETE

Artículo 1º.- Tener un gran amor a la Patria y fidelidad al Rey, exteriorizado en todos los actos de su vida.

Artículo 2º.- Tener un gran espíritu militar, reflejado en su vocación y disciplina.

Artículo 3º.- Unir a su acrisolada caballerosidad constante celo por su reputación.

Artículo 4º.- Ser fiel cumplidor de sus deberes y exacto en el servicio.

Artículo 5º.- No murmurar jamás ni tolerarlo.

Artículo 6º.- Hacerse querer de sus inferiores y desear de sus superiores.

Artículo 7º.- Ser voluntario para todo sacrificio, solicitando y deseando siempre el ser empleado en las ocasiones de mayor y riesgo y fatiga.

Artículo 8º.- Sentir un noble compañerismo, sacrificándose por el camarada y alegrándose de sus éxitos, premios y progresos.

Artículo 9º.- Tener amor a la responsabilidad y decisión para resolver.

Artículo 10º.- Ser valeroso y abnegado.

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

18 febrero 2018

LA LEGIÓN CAMINO DEL CENTENARIO (1920-2020) (III) “El Credo obra de Millán-Astray” General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

El Credo de la Legión

Cuentan en la Legión que el primer alistado le dijo al segundo: ‹‹Esto ya no es lo que era››. Se dijo o no se dijo, pero se sigue diciendo. Todos reivindican su época legionaria como la más ejemplar, dura y auténtica. Veteranía, orgullo del pasado y esperanza en el futuro.

La bandera de la Legión

Camino del Centenario de la fundación de la Legión la más popular y emblemática unidad del Ejército español, es un buen momento para hacer historia y preguntarse ¿Qué va ser de la Legión? ¿Es la Legión la que era? ¿Qué futuro le espera a la Legión? Un interrogante no exento de razones para planteárselo cuando conocemos los intentos de su eliminación o al menos desnaturalización. Romper con sus raíces, con su fundador, o su histórica y heroica actuación en tiempo y lugar es desvirtuar la historia y el comportamiento de un Cuerpo creado para cumplir con su deber, obedecer hasta morir, algo que suena muy épico, pero de una dureza sin igual. Muchas veces es más duro obedecer que morir. La Legión es un compendio de virtudes de tal magnitud y grandeza que parece normal y fácil su cumplimiento precisamente por su cotidiana sencillez. Síntesis de la épica militar, poema de la milicia, renovación del espíritu militar herido, casi muerto, en tristes momentos de olvido y pesadumbre para nuestro Ejército.

Pero vayamos despacio y no caigamos en el dicho legionario ya que cada momento tiene su épica y su tiempo. El tiempo de la Legión también es este sin necesidad de recurrir a la melancolía que no lleva a ninguna parte si no se mira al futuro.

El Credo. Inamovible, un espíritu único y sin igual

Un Credo inamovible, un espíritu único y sin igual, una historia de entrega sin concesiones. Es la Legión. Empecemos por lo más profundo. Vayamos despacio desgranando este misterio. Porque es indudable que la Legión es fundamentalmente un misterio. Todo en su interior, incluso en su historia, es un misterio desvelado solo a los que a ella se acercan y lo descubren.

Recitar el Credo es…

Mística es misterio y hasta que no entremos en él no podremos saber de qué hablamos.

Razones ocultas de difícil comprensión e imposible explicación. Algo que ya de entrada fascina y atrae. Es la magia de unos hombres que se emparejan con la muerte. No es una teoría, un enunciado sin contenido práctico, aunque no se transmite ni se aprehende con la simple capacidad de la razón. Cuando esta se acaba, allí donde esta no llega, empieza el misterio, el verdadero sentido de la mística, que es, en definitiva, una experiencia. No hay transmisión oral sino atracción hacia las gestas, el ejemplo que otros han dado de su vida después de haber descubierto el misterio y morir abrazados a él. Porque místico es el que ha vivido la experiencia y, repito, la Legión es un misterio que no se revela a cualquiera. Esta es una unidad expresamente nacida para aquellos que se elevan por encima de las ofertas diarias que plantean la monotonía y el adocenamiento. Para hombres dispuestos a vivir con y para la Legión en aras del compañerismo. No abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos. De su Credo es imposible la elección de uno de sus espíritus porque todos se complementan y van granando el conjunto más hermoso que pueda recitar un soldado. No hay copias, no hay imitaciones, no hay la más mínima posibilidad de crear algo tan grande y duradero. Es el espíritu de la Legión, la Legión en estado puro: La Mística. No hay más secreto ni explicaciones.

Cuando los legionarios recitan el Credo

Recitar el Credo es entrar en una dimensión distinta. Recitar el Credo con la mirada al Cielo es sentir la historia y soñar con el ejemplo de los héroes que la forjaron. Recitar el Credo es unirte allí en el cielo, espiritual y eternamente, con los que te precedieron. Recitar el Credo es apretar las filas, y los dientes, los hombros juntos y fuertes, pegar el fusil al cuerpo, rezar, amar, sentir y llorar si es necesario. Recitar el Credo es el acto más serio, el más duro, el más tierno, es el acto de la esencia de la Legión, porque es donde se encuentra su misterio: La Mística de la Legión.

Si te preguntan: ¿Qué es la Legión?

Contesta: Su Credo.

Credo de La Legión. Obra de Millán-Astray

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

01 abril 2017

PUIGDEMONT VIAJA A EE.UU., TOITO TE LO CONSIENTO MENOS FALTARLE A MI MARE… General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Puigdemont

Piugdemont viaja a EE.UU

‹‹Toíto te lo consiento
menos faltarle a mi mare
que a una mare no se encuentra
y a ti te encontré en la calle››.

Debería dedicar este artículo, toíto él, al autor de esta glosa: Rafael de León. Generación del 27, pero de los grandes olvidos y olvidados; no sé si intencionado. Un gran poeta que sobrevivió con sus coplas. Un gran hombre que sobrevivió por su bondad. Un señor con un alma tan elegante que la sinrazón y la ordinariez nunca llegó a entenderle. No olviden, yo no lo hago, a Rafael de León. Muchos han ganado la fama cantando sus letras: Raphael, Nino Bravo o la mismísima Pantoja.

Hoy me quedo con su glosa a la soleá:

‹‹Y me enterao casuarmente
de que le faltaste ayé
y mí nadie me lo ha dicho,
nadie, pero yo lo sé››.

Rafael de León

Puigdemont, a usted se lo digo. Me han contado que ha estado por Estados Unidos, aunque esa palabra ‹‹unidos›› no la entienda muy bien, y, mira por dónde, ha hablado más de España que de lo suyo. Me han contado que en la Universidad de Harvard le han llenado esa salita del fondo a la derecha y que, a pesar de su escasa capacidad, los suyos, previo aviso, no han faltado. A mí todo esto ni me interesa ni me ocupa, pero se empeñan en contarme sus andanzas. Me he enterao casuarmente…

Mire Pugdemont, toito se lo consiento menos faltarle a mi mare.

Puigdemont viaja a EEUU

Y en este caso, como en tantos anteriormente, ha faltado gravemente a los que tenemos a España como madre a la que servimos y amamos más allá de lo que usted es capaz de comprender y amar. Ha querido hablar de ley en la nación de la ley, de solidaridad cuando no conoce su significado, y al final de su incomprensible perorata nos ha ofendido gravemente. Ha llegado a decir que la Constitución española es la única, junto a la de Turquía, que autoriza al Ejército  a actuar contra sus propios ciudadanos. Hartos de incumplimientos de ley, de ofensas a todos los españoles, de ofensas a la razón y a los sentimientos, de dejar por los suelos a la gran Nación española, ahora va y hace usted el ridículo en Estados Unidos. Su golpe contra el Estado español también allí lo han anotado; han descubierto sus mentiras y las que ocultan sus bolsillos. Que haga usted el ridículo es algo habitual, pero parece mentira que no tenga asesores que le indiquen los límites entre hablar y el desprestigio. Ha pretendido desprestigiar a España y se ha desprestigiado usted. Ha ridiculizado a la democracia y se le ha visto el plumero. Hasta aquí nada nuevo sobre usted y sus intenciones. El mismo traje ahora en Estados Unidos.

Pero al margen de lo ilegal de sus planteamientos, de sus mentiras y errores históricos, en este caso nos ha faltado gravemente. Nos ha faltado a los soldados. Gravemente.

Y me enterao casuarmente de que le faltaste ayé y mí nadie me lo ha dicho, nadie, pero yo lo sé.

Puigdemont, sí, el que habla de derechos humanos y de libertades. El que habla de ley desde el incumplimiento y la hipocresía, ha dicho, allí en la distancia de una pequeña sala de la Universidad de Harvard, al fondo a la derecha, que la Constitución española es la única, junto a la de Turquía, que autoriza al Ejército a actuar contra sus propios ciudadanos.

Si lo que quería es ofender desde luego que lo ha conseguido. Si lo que pretendía es asumir su desprestigio internacional también.

Así que hoy y a raíz de su ofensa le dedico esta glosa de Rafael de León. Con todas mis fuerzas y seguro que en nombre de muchos soldados.

Piugdemont viaja a EE.UU sin éxito

Esos que se baten el cobre por todos, usted incluido. Esos que respetan y aman la ley, que la cumplen para que usted pueda incluso ofenderles. Los que a usted le forman y rinden honores a pesar de los pesares porque la Patria, España, es generosa y noble e incluso asume con dolor las ofensas de sus hijos. Su ofensa es a España y a sus soldados. ‹‹Actuar contra sus propios ciudadanos›› son palabras que le condenan aquí y en Estados Unidos. Si quería desprestigiar el nombre de España allí donde desde sus primeros amaneceres estuvo España, se ha equivocado gravemente. Y me alegro. Está usted desprestigiado.

Sus palabras han sido sarcásticas y dolorosas; una tragedia, por cierto, consentida. Si usted perteneciese a alguna de las naciones, que nombra y que no nombra, seguro que no podría haber dicho semejantes barbaridades. Mucho le cuesta aprender el sentido de la democracia señor Puigdemont.

La democracia y el Ejército

La democracia, como el Ejército al que usted ofende, es un sistema donde la cortesía, el buen trato, la verdad, la firmeza, la lealtad, el honor, la bizarría, el crédito, la opinión, la constancia, la paciencia, la humildad y la obediencia, fama, honor y vida son caudal de pobres soldados.

Usted ha ofendido a la democracia, a España y a sus soldados. Y no se lo consentimos.

‹‹Menos faltarle a mi mare
to te lo consiento, serrana
menos faltarle a mi mare
que a una mare no se encuentra
y a ti te encontré en la calle.
¡Vete, vete! si no te tié cuenta.

Conque a ver si tu consiensia
se aprende esta copla mía
mu semejante a aquer cante
que escuchamos aquer día
sin sabé quién lo cantaba
ni de qué rincón salía:

Desde la cuna…
a mi mare de mi alma
la quiero desde la cuna,
¡por Dios! no me la avasalles
que mare no hay más que una
y a ti te encontré en la calle››.

Mi madre España: “Servir hasta morir”

General de División (R.) Rafael Dávila Álvarez

Blog: generaldavila.com

30 marzo 2017

“A RECLAMAR AL MAESTRO ARMERO” (General Emilio Pérez Alamán)

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Lo que su propio Honor y Espíritu…

Esta frase tuvo su origen en la reforma borbónica de los Ejércitos españoles, con la aparición del fusil como arma del soldado y la creación de la figura del Maestro Armero como especialista para el buen funcionamiento del  mismo. Al igual que ocurre con todo objeto novedoso, bien por sus iniciales imperfecciones o por desconocimiento del soldado, el fusil tenía frecuentes fallos que terminaban en continuas quejas del combatiente ante superiores y compañeros, los cuales, por desconocimiento o por hartura, remitían al quejoso al experto con la consabida frase: “A reclamar al Maestro Armero”.

Habitualmente son tantas las situaciones en que ante distintos problemas no se sabe a quien acudir, o bien quien debe atenderlos no quiere hacerlo o los responsables de tomar una decisión no se atreven a mojarse, que la susodicha frase se viene utilizando desde hace mucho para estos o similares acontecimientos.

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Siempre en combate

Ante la aplicación de la ya aburrida por denostada Ley de la Memoria Histórica, los valerosos y voluntariosos Antiguos Legionarios han ido a reclamar al Ayuntamiento de Madrid por su intención de retirar el nombre del General Millán Astray a una de sus calles. Lo han hecho con una fundada argumentación en busca de una comprensión que, sin duda,  no recibirán por parte de los sectarios y que, a mi juicio, resulta un tanto meliflua y poco enérgica, por lo que me temo que tampoco habría sido del agrado del Fundador de la Legión. (Se cuenta, no sé si fue real, que cuando el Ministro de la Guerra Azaña, en su ley anti militar suprimió, entre otras muchas cosas, una serie de condecoraciones ya concedidas, Millán Astray llevó personalmente al Ministro las que había obtenido y dejándolas sobre la mesa solicitó que se le devolvieran el ojo y el brazo perdidos en combate). Claro que puestos a querer ganar puntos en el Ayuntamiento, también se podría haber recordado a la comisión de expertos (?) que el General fue padrino de boda de Celia Gámez.

El caso es que con muy buenas palabras, foto de familia incluida, la respuesta no ha sido otra que “A reclamar al Maestro Armero”

Con tal contestación, los Antiguos Legionario, entre los que me honro estar como Legionario de Honor, nos encontramos como aquellos soldados del Rey Felipe V que en el momento crucial del combate se les estropeaba el fusil, teniendo que usarlo al final como maza mientras mascullaba: Y ahora, si vivo, “A reclamar al Maestro Armero”.

Pero antes de que llegaran estas dos ocasiones para mencionar la susodicha expresión, ha habido otra intervención, o no, en la que de no haberse utilizado la famosa y multiusos frase, posiblemente se habrían ahorrado las ya mencionadas en el caso concreto del General Millán Astray

Me refiero a la lenidad con la que han actuado  los máximos responsables ante  esta ley de la discordia con afán de enfrentamiento entre españoles, lo que ha permitido que sea aplicada con total falta de rigor y mero revanchismo.

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Veteranos Caballeros legionarios

Consecuencia de tal blandura es la decisión del Ayuntamiento de retirar del callejero madrileño nombres de personas y  organizaciones  que cumplieron con su deber, aunque fuera en la situación indeseable que enfrentó una mitad de los españoles  a la otra mitad, motivada  por el desmoronamiento palpable del Estado y que no debe repetirse.

Si nos fijamos en la deshonra que pretende realizar  el sectarismo municipal con la memoria de militares y Unidades, desconocidas desafortunadamente por la mayoría de los madrileños, resulta poco alentador que solo sea denunciada por particulares, como es este el caso, y por asociaciones de Veteranos  como la Hermandad de Antiguos Legionarios, División Azul y otras.

Sin lugar a dudas, la adopción de actitudes más firmes por parte de los poderes Ejecutivo y Legislativo y de los máximos responsables de las Fuerzas Armadas resultarían más eficaces y evitarían escenarios como los arriba expresados.

Para ello, les bastaría con limitarse a concatenar unos artículos de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, redactadas y aprobadas por el Legislativo, después de corregir la propuesta por la Comisión castrense,  publicada como Real Decreto Ley por el Ejecutivo (Ministra de Defensa Chacón) y obligados a cumplirlas y hacerlas cumplir por los Mandos Militares. Con esa mínima redacción se puede presentar la argumentación oficial que desmontaría las pretensiones  municipales.

En esta dirección, si el militar tiene en consideración que debe: “Propiciar, con su actuación, que la justicia impere en las Fuerzas Armadas de tal modo que nada tenga que esperar del favor ni temer de la arbitrariedad”, no tiene que dudar en exponer abiertamente “los principios éticos y reglas de comportamiento definidos en las Reales Ordenanzas” en las que se expresa explícitamente que: “ La dignidad y los derechos inviolables de la persona son valores que tiene obligación de respetar y  derecho de exigir” y “en ningún caso los militares estarán sometidos ni someterán a otros a medidas que supongan menoscabo de la dignidad personal o limitación indebida de sus derechos”.

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Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas

 Por las premisas expresadas en el párrafo anterior, recogidas en las Reales Ordenanzas que a todos obligan, no parece que sea lo más adecuado la falta de una respuesta, equilibrada y con igual publicidad, del Mando a la  intención del Ayuntamiento madrileño de agraviar injustamente  el artículo 21  de las mismas que señala claramente que: “Los miembros de las Fuerzas Armadas se sentirán herederos y depositarios de la tradición militar española. El homenaje a los héroes que la forjaron y a todos los que entregaron su vida por España es un deber de gratitud y un motivo de estímulo para la continuación de su obra”.

 Por lo tanto, se hace necesario que por los cauces establecidos o por su propio honor y espíritu,  la Institución  Militar actúe con decisión  ante la agresión a su Código de Conducta y no se limite a utilizar, ante la situación provocada, la consabida respuesta de:

“LAS   RECLAMACIONES AL MAESTRO ARMERO”

 Emilio Pérez Alamán Teniente General (R)

LA EFEMÉRIDES (General Emilio Pérez Alamán)

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Nuestros mayores, nuestro mayor tesoro

El pasado 30 de Junio acudí al Acto, siempre doloroso y emotivo, de la disolución de una Unidad más de nuestro Ejército de Tierra. No se trataba de una Unidad Operativa, pero si de una importancia moral de primer orden por afectar al eslabón más débil de la Instituciòn, los más veteranos, mayormente enfermos, que se acogían al cuidado y atención de su Ejército, esperando de él el Mandato del Ideario Paracaidista; “Ayudaré al débil” y el más contundente Espíritu de Compañerismo del Credo Legionario: “Con el sagrado juramento de no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos”.

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Dirección de Apoyo al Personal Militar

 Así expresaba mi inquietud en artículo de este blog en Mayo del año pasado, cuando el traspaso se convirtió en noticia de “radio macuto” entre los residentes de la “Residencia Logística Central de Asistencia a Mayores”. Lo titulé exactamente “Espíritu de Compañerismo” porque solicitaba el esfuerzo del Mando para no abandonar a sus mayores, compañeros,  la mayoría con muchos hechos en su haber, tanto en guerra como en paz, al igual que sus viudas y huérfanas.

Por supuesto, las razones económicas obligaban a marcar prioridades entre los ya esquilmados fondos operativos, por lo que  la ayuda al débil no podía incrementar el gasto de un Ejército. Claro está que la situación administrativa no es un combate y en ella no se puede pedir que se perezca peleando por el gasto que supone atender a nuestros antiguos jefes y subordinados en sus momentos de mayor necesidad, apelando al Espíritu de Compañerismo de los más jóvenes. Creo que sin necesidad de llegar al máximo sacrificio, si han faltado otros resortes, más acordes con el corazón del soldado que con la frialdad de la burocracia funcionarial.

Al final, sin querer darle más vueltas, que no llevan a ningún sitio. Después del caso omiso a la llamada hecha con un año de antelación, el último día de Junio se arrió por última vez la Bandera de España en otro Establecimiento Militar, que por lo ya mencionado no era uno más.

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Nuestros mayores.

El Acto fue presidido por el General Director Interino de la Dirección de Asistencia al Personal, antiguo subordinado mío, como Capitán Jefe de Compañía en la II Bandera Paracaidista y como Jefe de Batallón en la Brigada  Extremadura. Un Piquete del Cuartel General del Ejército rindió los Honores a la Bandera y a los Caídos por España. Dos residentes colocaron la corona en el Monumento y la Enseña Nacional se le entregó, para su custodia, al Coronel Echanove, como más antiguo y veterano de la Residencia.

Fue imposible contener la emoción. Todas aquellas caras moldeadas por el paso de los años y de lo mucho vivido, no siempre bueno, hicieron correr sus lagrimas  por los surcos de la piel cual ríos de desilusión. Les habían fallado. Con dificultad para creerlo de no haberlo visto, tres residentes en sillas de ruedas se irguieron, después de mucho tiempo de inmovilidad, y se esforzaban por adoptar la posición de firmes cuando se arriaba la Bandera al son del Himno de España. ¡Qué lección!

Para lección, la que ´dejó en el corazón de todos los presentes el Coronel Director al que le correspondió la dura Misión de cumplir la orden de la cesión  de su propia labor y la de sus antecesores a la empresa civil, después de entregarse a sus residentes mucho más allá de lo que les exigía el deber. Sus palabras de despedida no desmerecieron en nada su trabajo incansable en defensa del bienestar de sus mayores. Hubo en ellas lealtad, disciplina, compañerismo, pero sobre todo cariño. Terminó, no con citas patrióticas ni grandilocuentes, sino con estrofas de la canción del Dúo Dinámico “RESISTIRÉ”

“Resistiré erguido frente a todos

  me volveré de hierro para endurecer mi piel

       y aunque los vientos de la vida soplen fuerte

       soy como el junco que se dobla

       pero siempre sigue en pie

En este inolvidable Acto solo sentí la falta de una remembranza del Establecimiento que se disolvía tras 68 años de servicio activo. También se nos ha contagiado de la desmemoria histórica. Todavía estaba yo en activo cuando se suprimió de la Orden del Día de las Unidades el primero de sus puntos: “EFEMÉRIDES” en el que se recordaba un hecho histórico sucedido aquella jornada años o siglos pretéritos. Otra cesión inexplicable.

Pues bien, lo hago yo. El origen de la, hasta ahora, “Residencia  Logística Central de Asistencia a Mayores”, fue el “Sanatorio Militar Generalísimo en Guadarrama”, inaugurado el 20 de Febrero de 1949,  por el Jefe del Estado con la presencia del Ministro del Ejército, Teniente General Dávila, el Ministro de Marina, Almirante Regalado y el Capitán General de la Región Teniente General Muñoz Grandes. La finalidad fue completar la red de sanatorios antituberculosos que se había iniciado en Quintana del Puente y en Ronda pese a las dificultades económicas de la época, dada la gravedad de dicha enfermedad en aquellos años.

Como comprenderán, diez años alejado de la  situación activa, no me deja conocer cuánto ha pesado lo económico a la hora de disolver 68 años de historia de este servicio de retaguardia de nuestro Ejército y el dolor causado a nuestros más mayores.

Lo cierto es que lo de la supresión de la EFEMÉRIDES en las órdenes del día de las Unidades, no ahorraba más que un poco de tinta, pero como estaríamos y estamos en verano, daría y da la sensación de que, por la época del año, hay más “Rodríguez” de lo que parece.

Emilio Pérez Alamán  Teniente General (R.)